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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 34

La luz de la mañana le dio en los ojos y los cerro de nuevo, sintiendo un súbito dolor en las pupilas. Se quedo apoyado sobre la almohada, mientras su destartalado cabello se esparcía por ellas; sintiendo las cálidas caricias de las sabanas sobre su piel mientras la luz se hacia mas tenue y suave. Poco a poco, su cuerpo fue despertando y sintió una presencia a su lado, cálida y mullida. Un aroma a almendras le rodeo y luego sintió un súbito dolor en el brazo derecho. Abrió los ojos de un tirón y giro el rostro. Sus pupilas se abrieron con sorpresa, sin poder creer que hubiese despertado al lado de ella. Con rapidez, comenzó a recordar lo sucedido la noche anterior. Trago saliva mientras la observaba dormir a su lado. La muchacha seguía descansando plácidamente, escondiendo el rostro entre sus brazos mientras el largo y denso cabello se esparcía por la camilla y tapaba la mitad de su propio rostro. James movió una de sus manos y sintió la suave textura del pijama de Hero entre sus dedos, podía sentir la piel de la muchacha mucho mas tibia que la noche anterior. Un súbito calor le recorrió por todo el cuerpo, como un volcán de lava caliente que acababa de erupcionar; su lava le recorrió de pies a cabeza mientras sus brillantes ojos la observaban. Sintió los pequeños y escurridizos dedos de Hero agarrar su camisa con fuerza, mientras movía el rostro para esconderse aún más entre sus brazos del muchacho. James aguanto la respiración durante unos segundos, sintiendo aquel pequeño cuerpo que se acoplaba al suyo sin esfuerzo aparente. La abrazo un poco mas fuerte, respirando su aroma y disfrutando de su suave tacto. Acaricio su espalda con delicadeza, sin poderlo evitar. En sus ojos se mostraba un pequeño temor; el pequeño temor a que ella despertara y que de la sorpresa le tirara de la cama; porque James, ante todo, no quería asustarla. Pero al mirarla, tampoco le preocupaba mucho aquel final, despues de todo había disfrutado de una cercanía que jamas pensó que pudiera tener con ella y que quizás no se repetiría en un futuro muy próximo. (Que equivocado esta nuestro James) Dejo que ella se escondiera en su pecho mientras la abrazaba y acaricio su melena con la mano derecha mientras sentía la pausada respiración de Hero chocar contra su cuello.

De repente escucho como la puerta se abría y giro el rostro para ver de quien se trataba. Deseó que no se tratara de sus amigos, porque aun no estaba dispuesto a soltar a Hero. Pero no fue así. James observo con sorpresa como la directora Mcgonagall entraba en la enfermería, en compañía de la anciana señora Pomfrey. La directora vestía de negro y llevaba una túnica verde oliva; como de costumbre, llevaba puesto su puntiagudo sombrero de bruja. La señora Pomfrey la seguía por detrás con su bata blanca y su pulcro cabello colocado detrás de las orejas. Ambas mujeres, mostraban un rostro preocupado y eso no era habitual en la directora Mcgonagall. James arqueo una ceja mientras veía como se acercaban hacia las camillas. Escondió un poco su cabeza entre las sabanas, tapando a Hero completamente y solo dejando sus ojos al descubierto. Después de todo, que la directora encontrara a dos alumnos acurrucados juntos en la enfermería no era algo muy divertido para su historial, ya manchado de por si y seguramente a Hero no le haría mucha gracia. No quería un escándalo, pero no podía moverse porque entonces se delataría él solo.

Ambas mujeres se quedaron frente a la última camilla a su izquierda, se trataba de el último joven que había sufrido aquellos extraños síntomas y al que habían traído la tarde anterior desde la sala común de Hufflepuff, haciendo un total de seis pacientes afectados por aquella magia invisible. En ese momento, el estudiante se encontraba tumbado en la camilla con el rostro blanco como la muerte y los ojos cerrados. James había visto como la noche anterior, la señora Pomfrey le intentaba dar la poción del sueño mientras el joven gritaba cosas sin sentido, en un estado de inconsciencia. La señora Pomfrey había corrido las cortinas en las camas de James y Hero, creando un hechizo de insonorización para que ambos no fueran despertados por el resto de estudiantes, pero al parecer Magnolia había quitado el hechizo aquella mañana, porque James podía escuchar de nuevo todo lo que decían ambas mujeres.

-Minerva ¿Qué vamos ha hacer? - Pregunto la señora Pomfrey mirando a las jóvenes victimas con el rostro crispado por el miedo - Yo iba a dejar Hogwarts este año y no pensé que esto pudiese llegar a suceder...- La profesora Mcgonagall le dio unas palma ditas en la espalda mientras le tendía un pañuelo blanco para que se secase las lagrimas - Es tan injusto que estas pobres criaturas tengan que sufrir tal dolor a tan temprana edad.

-Poppy por favor, tenemos que calmarnos - Contesto la directora observando al alumno atrevas de sus gafas de cristal - Avisaremos al ministerio y pronto sabremos que pasara en Hogwarts y si sigue siendo seguro para los alumnos - La señora Pomfrey sollozo un poco mas fuerte - Intentaremos encontrar la causa de lo que esta sucediendo o el causante; en el caso de que haya alguien detrás de este desagradable asunto, las consecuencias de sus actos serán castigados

  • Paro en seco y James pudo ver como sus ancianas facciones se volvían grises y tristes, los ojos de Minerva Mcgonagall observo a su alrededor con ojos melancólicos - Pero en el caso de que no podamos encontrar la razón...tendremos que cerrar Hogwarts por un tiempo - La señora Pomfrey se seco las lagrimas con el pañuelo blanco. James había palidecido repentinamente al escuchar las palabras de la directora Mcgonagall. No podía creer que el problema fuera tan sumamente drástico.

-Oh Minerva - Sollozo la señora Pomfrey volviendo a sonarse la nariz con estruendo.

-Todos estos alumnos comparten cosas en común... - Murmuro Minerva de repente, observando a los seis alumnos que yacían en sus camas. Frunció sus labios de aquella forma tan característica que tenía y sus ojos escrutaron a traves de sus gafas con expresión severa. La señora Pomfrey la observo con sorpresa. Magnolia apareció por la puerta del despacho y se quedo en una esquina, intentando pasar desaparecer.

-¿A que se refiere Minerva? - Pregunto la señora Pomfrey observándola. James las miraba desde su escondite, sintiendo una enorme curiosidad hacia aquella conversación; sabia que estaba mal escuchar a escondidas, pero no podía evitarlo. Sintió como como Hero se removía inquieta entre sus brazos; mantenía los ojos cerrados y el rostro adormilado, pero tras unos segundos, la muchacha dejo escapar un pequeño suspiro. James la miro escandalizado y se acerco a su rostro para susurrarle suaves palabras, intentando que la muchacha no se despertara en ese preciso momento. Se quedo unos segundos atontado al darse cuenta de los pocos centímetros que lo separaban de los labios de ella. Era su parte favorita de aquel pequeño rostro. Podía asegurar que era la parte mas intrigante de aquella rebelde muchacha. Labios rosados, de figura clara y bien dibujada, con aquella sutil linea color carne en la parte superior de sus labios. Para James, la parte mas perfecta de aquel pequeño cuerpo que estrechaba entre sus brazos.

-Todos son buenos alumnos; unos mas que otros por supuesto. Pero todos ellos tienden a ser personas muy inseguras y un tanto especiales...- La voz de la directora se alzo al fin y James salio de su trance con rapidez. Cuando alzo sus ojos de nuevo, escondidos entre las sabanas blancas, James pudo ver un brillo en los ojos de la directora.

-El señor Orion O'brian, es un muchacho con una habilidad mágica un poco escasa, algunos alumnos le agreden diciéndole que es un squib; tengo que decir que hay momentos en los que este muchacho termina con la paciencia de cualquier docente pero es un buen muchacho. La señorita Cassiopeia Farrel es la alumna predilecta de la profesora Trelawney. Es, según ella - Aclaro rápidamente - La nueva vidente para las próximas seis generaciones, por lo que ya puede morir en paz - Murmuro la directora con voz de resignación

  • En general, la muchacha esta siempre pensando que van a suceder grandes catástrofes, es como ver a Sybill hace un par de años...- La directora puso los ojos en blanco. En cuanto a Maurice Malone, su hermana menor murió siendo él muy joven, aunque lo tiene mas o menos superado, sigue creyendo que su hermana murió por su culpa...- Y así fue explicando el carácter de los diferentes alumnos que yacían en las camas. Todos ellos eran alumnos con un pasado especial o con un carácter poco común. En general, alumnos con experiencias muy intensas en su vida pasada.

-¿Será coincidencia? - Pregunto la señora Pomfrey mirando a los jóvenes con tristeza y espectacular. La directora negó con la cabeza sutilmente mientras su sombrero picudo se mecía peligrosamente en su cabeza.

-Por supuesto que no Poppy, es una magia que afecta a personas sensibles - Contesto con rapidez y seriedad - Pero poco a poco se hará mas fuerte e ira calando en el resto de los alumnos. O eso es lo que parece, jamas había visto algo así Poppy - La señora Pomfrey suspiro mientras acariciaba el pie de Cassiopeia tapado por las sabanas blancas - Ya hemos reforzado el castillo con hechizos defensivos pero no es suficiente, me temo que es hora de que el ministerio entre en este asunto - La señora Pomfrey asintió con rapidez.

-¿Escribirá usted al señor Potter? - Pregunto con rapidez. James pudo ver como la directora asentía con la cabeza. Echo el ultimo vistazo a los enfermos y comenzó a alejarse hacia la salida del lugar. James la observo marcharse, mientras la directora oscilaba su túnica negra y verde sobre el suelo, erguida y orgullosa, aun que comenzaba a mostrar un cansancio que el mayor de los Potter jamas había visto en su rostro. James se quedo quieto como una estatua, sintiendo la respiración pausada de Hero sobre su clavícula descubierta. En ese momento tan sumamente confuso, lo único que le resultaba real era Hero, su pequeño y calido cuerpo tan cercano al de él. Cerro los ojos lentamente mientras el rostro de su padre aparecía ante él. Harry Potter no iba a dejar que les sucediera nada.

Llego la tarde con rapidez, el sol aun se mantenía tímidamente entre las montañas, despidiéndose de la tierra con sus finos y anaranjados rayos. Los alumnos subían a sus habitaciones para cambiarse de ropa, otros se marchaban al campo de quidditch ha entrenar para el siguiente año. Los mas responsables subían a la biblioteca a terminar sus trabajos o a prepararse para los exámenes. Lily era una de ellas, increíblemente había tenido la fuerza de voluntad de marcharse sola a la biblioteca y ponerse a estudiar. Se mantenía escondida entre montañas de libros gordos y viejos mientras su mesa estaba repleta de pergaminos y plumas. Jamas se había visto a Lily Potter con aquel entusiasmo para el estudio, parecía un milagro. De vez en cuando su mirada se perdía en el horizonte que mostraban las ventanas de la biblioteca y suspiraba resignada, sintiéndose un tanto solitaria sin Hero y Lysander. Se escucho pasos cerca de la entrada y Lily se escondió rápidamente entre los libros; tras unos segundos asomo la cabeza por encima del libro y comprobó que solo era un alumno de segundo. Se relajo y se tiro sobre la silla mientras su corazón se tranquilizaba. La menor de los Potter había estado toda la mañana intentando evitar a Lorcan Scamander, su repentino entusiasmo por el estudio era el simple echo de que necesitaba alejarse lo máximo del hermano se una de sus mejores amigas. No deseaba quedarse toda la tarde encerrada en su cuarto con sus compañeras de casa que no pararían de preguntarle por el espectáculo de aquella mañana en el pasillo, así que había decidido marcharse a la biblioteca y estudiar como nunca hasta entonces había echo. Aun que siendo sincera consigo misma, las palabras de Eamon aun resonaban en su cabeza haciendo que la vergüenza la recorriera de pies a cabeza. Se tapo la cara con las manos mientras aquella voz recorría su cabeza, torturándola por dentro.

''Siempre estuviste enamorada de él''

En ese momento, Albus, Rose y Scorpius se encontraban en la sala de estudio. La sala estaba en silencio y el profesor Servius N'Carthaingh (Pociones) observaba a los alumnos con sus pequeños ojos de rapaz. Rose tachaba con fuerza todos los errores que había tenido Albus en la redacción de Astronomía, que al parecer eran muchos. Scorpius mantenía la rubia cabellera gacha, haciendo como que estaba concentrado en su libro de transformaciones, aunque Albus conocía muy bien esa expresión y sabia que Scorpius tenia el libro de decoración para no enfadar a Rose. Albus apoyaba la barbilla en la mano y observaba con expresión aburrida a los alumnos sentados a sus lados.

Sentía un ambiente de inquietud. Los sucesos ocurridos en el castillo los últimos días, habían conmocionado a los estudiantes y a los profesores. De alguna manera, Albus tenia una pequeña intuición de que esto solo era el principio. Tras su viaje a conocer a las Willis, había sacado muchas en claro y otras aun seguían en la sombra. Lo que sabia era que Dieter Wolff aun seguía vivo, de lo contrario Elizabeth jamas se hubiese comportado de aquella manera, ademas ella había dicho que su alma estaba atada a este mundo por el ser amado, algo que la diferenciaba del resto de las Willis**.** En segundo lugar, también sabia que aquel individuo quería resucitar a Elizabeth. Habían una serie de coincidencias que tenían a Albus en vela.

La primera de todas ellas era que el profesor Dalton era necesario por algo en concreto, su cuerpo aun no había sido encontrado por lo que aun debía estar cautivo. Elizabeth hablaba de un hombre que estaba haciendo todo lo imposible para conseguir su objetivo sin importarle las consecuencias. Se podía decir que en aquel momento, solo había un hombre poniendo el mundo mágico patas arriba, un hombre de identidad aun misteriosa. Todo coincidía si se pensaba con calculo, las desapariciones, el rapto del profesor Dalton, Dieter Wolff tenia su razón para ello, resucitar a su amada. Pero había otras cosas que aun no comprendía, como por ejemplo como un hombre que vivió hace mas de trescientos años podía estar vivo ¿Y por qué quería algo que tenia su padre? Su padre no tenia nada de valor, quitando la capa invisible. Se quedo unos segundos en seco, dándose cuenta de lo que acababa de descubrir. Se levanto de un salto haciendo que Rose y Scorpius lo miraran sobresaltados.

-¿Ocurre algo? - Pregunto el profesor N'Carthaingh. Albus se quedo de pie frente a la mesa ligeramente sorprendido por su propia reacción. Toda la sala de estudio lo miraba expectante y Albus comenzó a deslizarse en su asiento de nuevo, presa de la vergüenza. Rose arrugo el entrecejo y le entrego su redacción mientras chasqueaba la lengua. Rose se había enterado de su pequeña excursion al bosque de Ravenscraig y Albus se había llevado una buena regañina. A la mayor de los Weasley aun no se le había pasado el enfado y observaba a su primo con ojos acusadores. Albus no dijo nada y se quedo mirando la puerta de la sala de estudio con ojos esperanzados.

-Ya basta Rose - Murmuro Albus comenzando a enfadarse. Se lo había contado a Rose con la esperanza de que pudiese ayudarle con sus suposiciones, después de todo era muy inteligente y se le daba bien contestar preguntas que para él no tenia respuesta. Pero su prima se había tapado los oídos y no quería ni hablar del asunto. Había intentado contar con el apoyo de Scorpius, pero este parecía perdido en otro mundo desde el día anterior. Intentaba disimularlo pero era incapaz de engañar a Albus. La dudas comenzaron a aparecer en la mente de Albus. ¿Y si Nero había vuelto a molestar a Scorpius?

-Sigo creyendo que eres un loco irresponsable - Murmuro Rose arrugando la nariz con enfado mientras le miraba fijamente. Albus resoplo indignado mientras veía como Rose volvía a la carga - Podrías a ver muerto y pusiste la vida de James en peligro; por si fuera poco, si Hagrid hubiese decidido avisar a Mcgonagall, ahora mismo estarías en el expreso de vuelta a casa expulsado - Scorpius mantenía los ojos pegados en el libro y Albus se indigno al ver como su amigo no le defendía.

-Ojala no hubiese decidido contarte nada...-Contesto Albus con dureza mientras escribía su nombre en el pergamino. Varios alumnos los mandaron callar. Rose lo miro dolida por aquella frase - Pensaba que necesitaba de tu ayuda pero ¿Sabes qué? Dejalo, podré arreglármelas solo - Contesto con brusquedad. Se puso en pie y comenzó a guardar las cosas en la mochila. Rose lo miro completamente indignada mientras veía como su primo se alejaba sin decir una palabra mas.

-Iba a contarle mis sospechas, pero que se las arregle él sólito. Desagradecido - Murmuro la muchacha con enfado mientras seguía escribiendo con excesiva fuerza sobre el pergamino. Scorpius se la quedo mirando durante unos segundos, sin decir nada. La punta de la pluma se rompió por la fuerza que presionaba la muñeca de la joven sobre el pergamino, pero Rose saco una pluma nueva de su mochila y la mojo sobre el tintero con rapidez, intentando esconder su enfado e indignación.

Scorpius la miraba, perdido en sus pensamientos. La muchacha estaba demasiado concentrada en su enfado para darse cuenta de la penetrante y melancólica mirada del chico. Varios alumnos bostezaron a su lado y comenzaron a levantarse para dirigirse al gran comedor, era hora de cenar. Rose seguía escribiendo en su mapa de runas antiguas mientras sus enmarañada cabellera borgoña bailoteaba sobre sus hombros. Scorpius se traslado en el tiempo y recordó a una Rose mas pequeña y feucha, de nariz excesivamente respingona y aires de sabionda insoportable. En un principio, jamas habían conocido la historia de sus padres. Harry jamas había hablado de Draco Malfoy y Scorpius solo sabia de Harry Potter lo que escuchaba en bocas de otras personas, siempre había sido una conversación tabú en la familia. El que mas parloteaba sobre Malfoy había sido Ron, por lo que Rose había crecido pensando que Draco Malfoy era una vil y cruel persona. Cuando conoció a su único hijo y heredero, no pudo por menos pensar lo mismo, después de todo Rose se parecía mucho a Ron en ese sentido de ser rencoroso sin motivos aparentes. Le irritaban sus aires de grandeza y sus continuos comentarios que intentaban ridiculizarla. En su primer año, ninguno de ellos pensó que se volverían grandes amigos. Ella se vió arrastrada hacía aquel trio por Albus Potter. Todo sucedió porque una noche, seguramente dos semanas después de su entrada en Hogwarts, ambos chicos tuvieron que duelarse con varios jóvenes que habían criticado a sus familias. En el caso de Scorpius, era el orgullo de la familia Malfoy lo que estaba en juego, en el caso de Albus era su propio orgullo. De alguna manera, ambos se reconocieron rápidamente al darse cuenta de que habia sido una trampa y se ayudaron a escapar de las garras de Pevees y de los prefectos.

-No puedo mas - Farfullo la muchacha con las mejillas encendidas por el enfado que aun continuaba. Scorpius salió de sus pensamientos y la observo recoger - Vámonos antes de que lance un conjuro a alguien...-Scorpius la siguió con disimulo y sin hacer ruido.

Salieron de la sala de estudio y Rose comenzó a pisar con fuerza sobre el suelo, demostrando que no era buen momento para hablarla. Scorpius la seguía por detrás con la mochila al hombro y el uniforme algo descolocado. Al darse cuenta de que el muchacho estaba caminando un poco mas lento de lo normal, se giro para mirarle haciendo que Scorpius parase de repente. Se miraron en mitad del pasillo mientras la luz cada vez se hacia mas oscura y las antorchas comenzaban a envolverlos con aquel suave color rojizo. Rose de repente sonrió y se acerco al muchacho, el enfado había desparecido de su rostro y una expresión mas risueña la había sustituido. Scorpius trago saliva y aparto la mirada sintiéndose culpable. Odiándose por no ser sincero con ella desde el principio, pero ahora ya era tarde. Rose se dio cuenta del repentino rechazo del joven y se quedo helada frente a él. Su pelo de un rubio platino brillaba a la luz de las antorchas y acentuaba su pálido rostro. Rose se acerco un poco mas y alzo su barbilla con la mano derecha, obligandole a mirarla a los ojos.

-¿Sucede algo? - Scorpius se quedo helado, petrificado con aquella pregunta. Su mente gritaba enfurecida, deseando contarle todo lo que estaba sucediendo, pedirle ayuda y consejo y sobre todo compartir aquella carga con alguien mas. Pero entonces aparecían los rostros de sus padres y sentía como sus deseos se venían a bajo. Sabia que Maro disfrutaba haciendo infeliz a los demás, él jamas había conseguido la felicidad por lo que siempre conseguía hacer daño de la peor manera posible. No disfrutaba matando, ni asesinando, si no haciendo daño. Rose lo observaba con atención, intentando captar lo que pensaba el muchacho, pero muy a su pesar, jamas había estudiado Oclumancia -¿Sucede algo? - Volvió a preguntar.

-Nada

  • Contesto el muchacho creando una sonrisa en el rostro. Rose lo miro sorprendida al darse cuenta de aquel extraño cambio de actitud
  • Creo que debería ir a dejar la mochila a mi sala común, nos vemos en el gran comedor dentro de cinco minutos - Susurro suavemente. Rose arrugo el entrecejo y Scorpius supo que no la había convencido en absoluto, él jamas había sido muy buen actor.

-¡Malfoy!

  • Ambos jóvenes se giraron y vieron a Nero Cardew, Scipio Doyle y Marcus Naught a varios metros de ellos. Rose observo detenidamente a los tres Slytherins y luego miro a Scorpius algo confuso. Malfoy había tensado la mandíbula y observaba a sus tres compañeros de casa con rabia. De repente Rose se asusto, sin saber muy bien porque, jamas había visto aquella expresión en Scorpius. Nero sonreía desde la lejanía y observaba a la pareja con ojos brillantes. Su pelo negro se esparcía por su cara, tapando la mitad de su rostro. Scipio observaba la escena desde detrás de Nero y movía sus manos con nerviosismo, en cambio Marcus parecía que también estaba disfrutando con lo que estaba sucediendo - Tienes que venir con nosotros, es la hora.

-¿La hora de qué? - Pregunto la muchacha mirando a Scorpius sin comprender. Scorpius se giro hacia ella, dándole la espalda a los tres Slytherins. Rose lo observo asustada, en el rostro de Scorpius había una expresión extraña que no sabia descifrar con exactitud. Scorpius la agarro de los hombros y se acerco mucho a ella mientras la miraba fijamente a los ojos - ¿Scorpius? - La voz de Rose fue ahogada por la sorpresa de su voz.

-Rose, pase lo que pase ¿Confías en mi? - Pregunto el muchacho sin soltarla. Escucho la risa de Nero detrás de él pero la ignoro deliberadamente. Rose lo observaba confusa y abrió la boca varias veces sin saber que contestar - ¿Confiás en mi? - Pregunto de nuevo con voz mas tranquila. Rose se quedo varios segundos en silencio y luego asintió levemente mientras notaba las grandes manos de Scorpius cerrarse sobre sus brazos.

-Basta Scorpius, dime que sucede - Murmuro la muchacha soltándose y mirándolo con ojos desafiantes - Cuéntame que esta pasando, no entiendo nada... - Pero Scorpius no dejo que terminara la frase. Tomo su rostro con las manos y la beso desenfrenadamente. Rose tenia los ojos abiertos de la impresión y dejo los brazos muertos sobre su cuerpo, sintiendo los cálidos labios de Scorpius sobre los suyos. Escucho la risa cruel de Nero detrás de Scorpius y sintió un escalofrió. *¿Qué estaba sucediendo?*Scorpius se separo lentamente y se quedo frente a ella con los ojos cerrados y los labios entreabiertos.

-Confía en mi - Susurro y sin decir nada mas se alejo hacia los tres muchachos que lo esperaban al final de pasillo. Rose se quedo quieta, observando como se alejaba, incapaz de pronunciar una frase coherente. Sus ojos se fijaron en los negros de Nero y ambos se lanzaron una mirada que ella no supo descifrar aun. Scorpius no volvió a girarse y se perdió entre las sombras de las escaleras, dejando a una Rose sumamente perdida en sus pensamientos.

Lentamente fue abriendo los ojos y sintió como la luz de la tarde la recorría de pies a cabeza. Se sintió dolorida y con una profunda molestia en la cabeza. Se toco la frente unos segundos y luego poco a poco se fue incorporando. Sus ojos se abrieron completamente y observo a su alrededor. Se encontraba en la enfermería y la luz de la tarde entraba a raudales por los ventanales. Observo las seis figuras que descansaban a su derecha y arrugo el entrecejo, extrañada por que hubiese tantos pacientes. Se observo y se dio cuenta de que llevaba un pijama. En la mesa había dos vasos y una tetera con lo que parecía té frío. Miro la camilla y se quedo observando el lado derecho de esta; había una forma extraña, como si un cuerpo hubiese estado allí hacia unos minutos, arrugo el entrecejo un poco mas y hundió su rostro en la almohada. Un olor familiar la embriago y rápidamente se separo de la almohada mientras su larga mata de pelo caía a los lados de su cuerpo. Aquel olor le resultaba muy familiar y no conseguía descubrir porque.

-Señorita Eyre, por fin despierta - Hero alzo el rostro y vio como una sonriente Magnolia se acercaba hasta ella. La muchacha contesto a la sonrisa y dejo que la enfermería le tomase la temperatura con la varita - Mucho mejor, estas casi recuperada, solo tienes que comer un poco y tomar una poción; mañana podrás volver a las clases - Hero sonrió contenta y asintió con la cabeza - La señorita Potter vino a verla después de almorzar, sigue un poco preocupada.

-¿Qué me ocurrió exactamente? - Pregunto de repente Hero sintiéndose confusa. Magnolia separo la varita y vertió un poco de te sobre la pequeña taza de porcelana - ¿Por qué estoy aquí?

-Se desmayo en el despacho del profesor Schneider

  • Contesto Magnolia tendiéndole la taza de té con las manos. Hero palideció y la taza de té estuvo apunto de resbalarse de sus manos
  • La trajo a la enfermería enseguida - Magnolia sonrió e hizo como que no se había dado cuenta de la torpeza de la joven. Hero sintió como todos los recuerdos le venían a la mente. La biblioteca, aquel libro, las palabras de Lysander y finalmente el despacho. Sus palabras resonaban en su cabeza con fuerza y se dio cuenta de que no había sido un sueño, si no que todo era real. El profesor Schneider no existía, él era Gael Lessexs. ¿Debía contárselo a la directora? Se quedo sentada en la camilla mientras Magnolia corría las cortinas de la camilla y la ayudaba a cambiarse de pijama. Se encontraba confusa y perdida, una parte de su mente la prevenía, ordenándola que contase la verdad a la directora, pero otra más cercana al corazón, la aconsejaba que esperase un poco más; había algo que aun no sabía y debía averiguar de que se trataba.

-Ya está lista - Magnolia sonrió alegremente y descorrió las cortinas dejando que la luz entrase de nuevo - Señorita Eyre...- Hero alzo la mirada y la observo. Magnolia sonreía ampliamente y tenia un brillo en la mirada - Debería agradecerle al señor Potter, se ha comportado como un caballero - Magnolia le señalo a su izquierda y Hero miro hacia la dirección a la que señalaba. James se encontraba echado en su cama con la pierna vendada y en alto. La muchacha sintió un súbito sonrojo y enseguida aparto la mirada.

-¿De qué esta hablando? - Pregunto la muchacha un poco violenta, sin comprender de que demonios estaba hablando la joven enfermera. Esta se limito a sonreír aun mas y suspiro mientras recogía los paños sucios y la palangana de agua fría - ¿Por qué debería agradecerle? - Pregunto confusa pero repentinamente curiosa. Magnolia se giro y la miro.

-Se ha quedado con usted toda la noche señorita Eyre - Hero abrió los ojos con sorpresa y sintió como el corazón se le encogía por momentos. Un súbito calor comenzó ha hacerse con su cuerpo sin que ella le diera permiso. Magnolia sonrió suavemente

  • Él cree que no lo vio nadie, pero se equivoca. Estuvo toda la noche abrazándola y cambiándole los paños de agua fría - La muchacha sintió como el olor de su almohada volvio a sumergirla y entonces lo comprendió. La cabeza de James había descansado sobre aquella almohada. La imagen de James abrazándola en la camilla de la enfermería hizo que la muchacha sintiera un súbito rubor y un nerviosismo en el estomago que nunca antes había experimentado. Era como si sintiese el cuerpo de James aun latiendo a su lado, a pesar de que estuviera a unos metros de distancia.

-Magnolia...- Hero paro a la enfermera y se quedo observándola unos segundos, titubeante - No le diga que yo lo sé...- Murmuro suavemente sintiéndose avergonzada. Magnolia asintió y se giro para alejarse hacia las otras camillas. La muchacha volvió a recostarse sobre la cama y se quedo observándose los pies mientras la imagen de James abrazándola durante la noche, volvía a ella una y otra vez. Alzo la vista un poco y vio como James pasaba las paginas de un libro abierto en su pierna izquierda. Durante unos segundos, Hero vio como una disimulada sonrisa se formaba en el rostro de James y se dio cuenta de que sabia que lo estaba observando. Ella no pudo evitar sus instintos; como respuesta, su boca dibujo una cálida y suave sonrisa como agradecimiento.

Continuara...

¡Mis queridos lectores!

He aquí el capitulo numero treinta y cinco. Bueno tarde una semanita en poder escribirlo entero y se que no es de los mas largos, prometo que el siguiente sera mas largo y lo intentare actualizar sobre el miércoles o martes. Bueno espero que os haya gustado y que haya disfrutado de un buen rato de lectura.

En el siguiente capitulo: Los Merodeadores tendrán una conversación en la enfermería, Albus descubrirá muchos secretos. Scorpius tendrá que llevar a cabo su cometido¿Al día siguiente que sucederá cuando se sepa lo ocurrido?

Bueno se que les dejo con mucha intriga, pero solo puedo decirles que a partir del próximo capitulo, vamos a pasar a la acción de verdad. Esto comienza a ''acabarse'' aun que aun quedas bastantes capítulos.

Como siempre, miles de agradecimientos a todos mis lectores y a los que ponen esta historia en favoritos. Pero como siempre todo mi agradecimiento y amor a aquellas personas que comentan mis capítulos y dejan una sensación de buen trabajo en el camino. Miles de gracias, ustedes inspiran esta historia.

A los nuevos y aquellos que nunca han comentado: ¡Animate! Si te ha gustado y quieres leer mas, házmelo saber y forma parte de esta bonita historia.

¡Nos vemos en el próximo!

Miles de besos

Pluma Cisne

Irene.