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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 36
La noche había caído sobre Hogwarts. El viento primaveral dejaba escapar pequeños sonidos lastimosos que se perdían entre las oscuras copas de los arboles del bosque prohibido. El lago se mantenía en una extraña calma. Aquella noche, sus aguas no eran alumbradas por la pálida luz de un circunferencia plateada, era noche sin luna y solo el pequeño y cándido fulgor de las estrellas dejaban entrever las sombras de las altas montañas. El castillo descansaba, en silencio, un silencio que llegaba a asustar. Los fantasmas se habían marchado y Peeves se escondía entre las esquinas, como si también sintiese aquella pequeña angustia que recorría el castillo, piedra por piedra.
En una de las torres, se abrió una puerta lentamente y un chico de despeinada cabellera azabache salio del cuarto de los muchachos de sexto. Se pudo escuchar el sonoro ronquido de Giles cuando cerro la puerta detrás de si. Subió lentamente las escaleras y se escabullo dentro de la habitación de los chicos de séptimo. Las cortinas de las camas estaban echadas por lo que le resulto mas fácil camuflarse entre las sombras. Se acerco a la única cama que mantenía las cortinas sin echar y que estaba vacía. La cama de su hermano James. Comenzó a rebuscar entre las camisas, jersey y ropa interior; una mezcla de libros, ropa e instrumentos que tenia su hermano desperdigados por toda la cama. Albus resoplo en la oscuridad, maldiciendo a James por ser tan sumamente desordenado. Vio como el pie de Lorcan aparecía entre las cortinas y se quedo quieto, sintiendo como una gota de sudor corría por su nuca. A los pocos minutos, se dio cuenta de que había sido una falsa alarma. Se acerco a la cómoda y comenzó a abrir los cajones con lentitud, pero lo que buscaba tampoco se encontraba allí. Miro a su alrededor con el entrecejo fruncido, intentando averiguar donde demonios la habría metido su hermano. Al moverse, su pie choco contra algo duro y hueco que había bajo la cama. Se puso en cuclillas y saco el baúl con las iniciales J.S.P; el nombre completo de James. Lo abrió con lentitud mientras escuchaba la fuerte respiración del pequeño Ralph, el sonrojado muchacho dormía una cama a la derecha. Abrió el baúl y enseguida la vio, algo escondida entre las túnicas de quidditch. Un pequeño resplandor plateado le saludo y los dedos de Albus tocaron aquella fina y ligera textura. Saco la capa de invisibilidad y cerro el baúl, volviéndolo a dejar debajo de la cama. Con una sonrisa contagiosa, salio del dormitorio de los chicos de séptimo y comenzó a bajar las escaleras de tres en tres. Se puso la capa de invisibilidad sobre la cabeza y saco la varita. El retrato de la dama gorda se abrió delante de él e intento que sus zapatillas de algodón no hicieran algún ruido sospechoso. Al cruzar el umbral, la dama gorda se quedo mirando el pasillo con ojos extrañados y confusos, pero al darse cuenta de que no había nadie, volvió a acomodarse en su silla y comenzó a roncar nuevamente.
Albus sonrió y sus ojos brillaron triunfantes. Camino por los corredores silenciosos, con la varita en alto y la capa invisible sobre su cuerpo. Bajo las escaleras lentamente mientras escuchaba los ronquidos de los magos que dormían en los cuadros. Un sutil maullido le hizo pararse en seco, la gata del nuevo conserje se encontraba en una esquina, con sus felinos ojos clavados en la dirección en la que él se encontraba. Albus aguanto la respiración y se quedo unos segundos sin moverse. La gata parda era mucho mas grande que la antigua señora Norris, pero se podía decir que era también mucho mas tonta. Tras unos segundos de aguantar la respiración, la gata desapareció por el corredor contiguo, perdiéndose entre las sombras. Reanudo su camino, dirigiéndose hacia la biblioteca. Al llegar a su destino, susurro ''lumus'' y la varita ilumino a su alrededor como una pequeña bombilla dorada. Con la capa aun puesta, camino por las distintas estanterías mientras la luz de su varita le guiaba en la oscuridad, sumándole a su alrededor extrañas formas fantasmales. Entonces la negra verja que separaba la biblioteca de la sección prohibida apareció ante él. Se quedo observándola unos segundos mientras el vaho salia de su boca entre abierta. Acerco una temblorosa mano hasta las cadenas, con un golpe de varita y el trabajo de sus manos, las cadenas cayeron al suelo. Aguanto la respiración por un segundo, esperando que el ruido no terminara con sus planes. Empujo la puerta con la varita y esta se abrió lentamente ante sus ojos, invitándole a pasar. Se quedo en el umbral unos minutos, dudando consigo mismo. Al final su pie derecho se colo en la sección prohibida y se quito la capa de invisibilidad. Con la respiración entrecortada comenzó a vagar entre las estanterías de la sección prohibida. Los enormes, antiguos y pesados libros se expandían ante él, como un mundo sin fondo ni fin. La mayoría de los títulos eran tétricos o estaban en latín, muchos de ellos se movían y temblaban cuando Albus se acercaba hasta ellos. En una de las esquinas, había un libro que le llamo extrañamente la atención, escucho como durante unos segundos, susurraba su nombre. Volvió a sentir aquella extraña sensación que le había sucedido meses atrás cuando tuvo que ir a la biblioteca a buscar un libro sobre los muertos en vida y que no le había servido absolutamente de nada. (capitulo 9)
-Xenrir ''El sanguinario'' - Susurro Albus leyendo el rotulo en letras negras y al estilo gótico. Tomo el pesado tomo entre sus manos, las pesadas cadenas que lo ataban a la estantería resonaron durante unos segundos; dejo la varita sobre la mesa y abrió el libro por la mitad. En un principio no paso nada, el libro estaba completamente en blanco y sus gastadas hojas amarillentas saludaron a un extrañado Albus. El muchacho iba a cerrar el libro, cuando de , empezaron a aparecer letras en tinta roja por todo el libro. Pero no era tinta, era sangre. Lentamente, la sangre se fue derritiendo y goteando por el libro hasta caer al suelo y mojar las manos de Albus. El muchacho asustado soltó el libro y este cerro enseguida, encima de la mesa. Albus se quedo apoyado sobre la pared, con la respiración entrecortada mientras observaba el libro. Se miro las manos temblorosas, pero la sangre había desaparecido. Se quedo unos segundos apoyado en la pared, dejando que su corazón se acompasara y tuviera un ritmo normal. Cuando se hubo calmado, volvió a meter el libro en la estantería mientras decía algunas palabrotas. Al fin, continuo su búsqueda con lentitud y paciencia. Tras una hora y media de ardua búsqueda, entre libros que gritaban, libros que se movían y sin fin de cosas extrañas, al fin, encontró un volumen de tapas de cuero negro con el dibujo de un dementor en la portada. Se quedo observándolo durante unos segundos, no muy convencido de abrirlo, pero al final se armo de valor y le echo una ojeada.
El antiguo tomo presentaba un aspecto bastante mas normal que el resto de los libros, solo que las ilustraciones eran realmente espeluznantes. Se podían ver imágenes de dementores arrebatandole las almas a diferentes seres humanos y luego los rostros de estos, pálidos y mortecinos, mas aterradores que la propia muerte. Albus deseo cerro el libro enseguida, sintiendo la desesperación de aquellas personas, pero intento controlarse y mantuvo el libro abierto mientras pasaba las paginas lentamente. A continuación se observaban los rituales de los hombres lobo, ilustraciones donde mostraban a niños indefensos en las garras de aquellas feroces bestias. Continuo pasando hojas y hojas, que mostraban ilustraciones realmente espeluznantes. Vampiros de alargadas facciones, que desgarraban el cuello de jóvenes inocentes mientras sus largos dedos y uñas se enredaban entre sus cabellos. Los inferí, montañas de cuerpos de mirada vacía y sin vida, que caminaban en distintas direcciones guiados por una figura encapuchada a la que no se le veía el rostro. Aquel libro, era la angustia y el dolor que provocaba cada criatura tenebrosa que observaba, ni siquiera le presto atención a la letra que aparecía abajo de cada ilustración. Pero entonces, tras unos segundos en los que pensó que no merecía la pena seguir sufriendo, la vio. Una ilustración en la que solo aparecía una pequeña mariposa de alas negras, sencilla, sutil e incluso delicada. ¿Quién llegaría a pensar que una criatura como esa, se encontraría en un libro sobre criaturas tenebrosas?
La Mariposa Teufel - Susurro Albus sintiendo como un sudor frío recorría su nuca. Entonces lo comprendió por completo, aquella angustia que le acompañaba continuamente tenia una razón fundamental. Ya había visto ese nombre en alguna parte, en un simple libro de la biblioteca muggle que su tía Hermione le había sacado a Rose pensando que lo necesitaba para un trabajo de Estudios Muggles. Había aparecido ante sus ojos igual que en ese momento, una letra negra y serpenteante. Ahora comprendía por completo porque precisamente el doctor Dalton había sido raptado por aquel individuo de identidad aun misteriosa para Albus. Dalton había descubierto esta mítica criatura, que llevaba mucho tiempo desaparecida. Una criatura que a pesar de su aspecto, pertenecía a las artes oscuras. Pero una pregunta le asalto repentinamente. ¿Como un doctor y profesor muggle había reencontrado algo que ni los propios magos mas capacitados jamas soñaron en encontrar? Se quedo unos segundos observando la ilustración, una mariposa negra desplegaba sus alas mientras sus largas antenas se alzaban con belleza, sus alas se movían sutilmente, dejando caer un suave polvo de color gris. Bajo la mirada hacia el párrafo que coronaba la ilustración.
La mariposa Teufel, la mariposa negra del diablo. Escondida entre las sombras y señora de la oscuridad, amante de la desesperación y los miedos humanos. Compañera de la muerte y hermana de la inmortalidad.
Paso la hoja y se quedo observando la pagina. Un hombre encapuchado, era rodeado de una enorme nube de mariposas negras, escondiéndole con su manto oscuro. Paso otra pagina y pudo ver un hombre corriente tirado en el suelo, las mariposas lo rodeaban de nuevo, pequeñas e inocentes pero extrañamente inquietantes. Se fijo en la expresión de aquel hombre, del que no se había percatado minutos antes, aquel ser humano o lo que quedaba de él se tapaba los idos y dejaba escapar un grito de terror. Albus sintió un enorme nudo en el estomago, aquel rostro lo había visto antes, lo había visto en la enfermería. Los rostros de sus compañeros y sus gritos de desesperación mostraban la misma expresión que aquel rostro dibujado en el papel. La boca de aquel hombre se abría lentamente mientras su rostro cada vez se descomponía mas y entonces lo escucho, el grito desgarrador que cruzaba por la garganta de aquel dibujo y terminaba en los oídos de Albus. El muchacho cerro el libro de sopetón y cayo al suelo, sintiendo aun el dolor en sus oídos. Se quedo tendido sobre el suelo, comprendiendo lo que había descubierto. Con el sudor recorriéndole por el suelo, salio corriendo con la varita en la mano y miles de pensamientos cruzando su mente. Aquellas mariposas eran las causantes de todo lo que estaba sucediendo. James las había visto y eran reales, solo tenia que contarle lo sucedido a la directora y descubrirían la verdad.
La adrenalina recorría su estomago, bajando hasta su vientre y perdiéndose entre sus piernas que corrían a una velocidad extrema. En su mente todo se iba amoldando poco a poco, como si fuese un puzzle. Aun no comprendía que eran aquellas mariposas realmente y que era lo que las hacia tan especiales para raptar al hombre que las había encontrado. Pero si estaba seguro de que eran las mariposas las que estaban provocando aquellos extraños acontecimientos. *Compañera de la muerte y hermana de la resurrección.*Aquellas palabras iban y venían en su mente, la palabra resurrección choco contra sus neuronas y el muchacho se paro en seco. No había duda alguna, todo debía estar relacionado, Elizabeth, las Willis, Dieter Wolff, la leyenda, las mariposas negras; todo aquello tenia un fin y un principio. Incluso aquella frase que había encontrado con James, meses atrás escrita en la pared del castillo, donde rezaba una frase sobre la vida y la muerte, la magia y su poder, todo estaba relacionado. Pero entonces se quedo unos segundos pensativo. Aquella frase la había escrito alguien, alguien dentro del castillo había estado desde el principio controlandolos a todo. ¿Y si todo hubiese estado preparado desde el principio? La voces que escucho en la biblioteca la primera vez, hablando sobre Scorpius y Rose. La visita de su padre, la desaparición del profesor, todo se había ido dando lentamente hasta crear una gran bola de problemas. ¿Como había sucedido todo aquello y con que fin?
-Albus.. - Escucho una voz familiar a sus espaldas y se giro con la rapidez de un felino. Su varita apuntaba el rostro de su mejor amigo. Scorpius lo observaba con el semblante mas pálido que la mismísima muerte, los ojos hundidos y rojos. Le observo de arriba a bajo, presentaba un aspecto lastimoso y triste, estaba mas delgado de lo normal y su cabello rubia caía sobre su rostro completamente despeinado, algo realmente inusual en Scorpius - Albus tienes que venir conmigo - Susurro el muchacho observándolo fijamente.
-Scorpius tengo que ir a ver a la directora - Contesto Albus con emoción mientras lo observaba - Las mariposas son lo que están provocando todo este incidente, ellas provocan esta enfermedad en las personas. Creo que hay alguien que intenta hacerse con el control del colegio y estoy seguro de que es Dieter Wolff. Las mariposas tienen algo que ver con la resurrección o con la muerte, tal como Elizabeth dijo. El profesor Schneider es un confabulador, Hero encontró las mariposas en su despacho y si lo pensamos con detenimiento...- Se quedo unos segundos callado - Él apareció de la nada, después de que la profesor Billington fuera trasladada a San Mungo por una enfermedad extraña. Seguramente Nero Cardew también este involucrado en todo esto, cuando mi padre vino a Hogwarts al principio de curso era porque tenia la intuición de que podía haber confabuladores dentro del castillo ¡Y los hay! Tenemos que avisar a Mcgonagall antes de que sea demasiado tarde, tenemos que contarle lo de las mariposas para que encuentren una cura lo antes posible y salven a los estudiantes...
-Albus...
-¡Scorpius por favor ayudame! - Albus paro de caminar y se quedo mirándole desde el otro lado del pasillo. El muchacho se mantenía frente a él, las luces misteriosas de la noche se camuflaban en su rostro - ¿Qué sucede Scorpius? ¿Ha pasado algo? - Pregunto el muchacho acercando sutilmente a su amigo.
-Necesito que me acompañes, Albus. Es muy urgente - Dio media vuelta y comenzó a caminar hacia el otro lado del pasillo. Albus arqueo una ceja ligeramente sorprendido por la conducta de su amigo, no es que Scorpius fuera un tipo de lo más normal pero después de todo, en aquel momento le preocupaba. Se giro un momento para mirar el corredor que se extendía ante él. La hermosa gárgola brillaba a lo lejos, majestuosa y brillante. Suspiro resignado, pensando que ya tendría tiempo mañana de ir a explicarle a la directora lo que estaba sucediendo. Dio media vuelta y siguió a Scorpius. El pasillo continuaba en silencio y los candelabros iluminaban de manera fantasmal los pasillos principales. Albus apretó la varita que guardaba en su bolsillo del pantalón y se lamento por haber olvidado la capa invisible en la sección prohibida. Al día siguiente tenia que despertarse temprano para ir a buscarla de nuevo o James le lanzaría una maldición imperdonable o algo parecido. Sin darse cuenta y sumido en sus pensamientos, se dio cuenta de que estaban subiendo las escaleras principales en el mas completo silencio. Miro a un pálido Scorpius que caminaba como si se tratase de un cuerpo sin vida o ánimos, pálido y moribundo. Siguieron subiendo y subiendo hasta llegar al séptimo piso.
-¿Por qué estamos aquí? - Pregunto Albus arqueando una ceja y mirando a su alrededor - ¿Qué esta sucediendo? - Se quedaron frente a la pared y Scorpius se mantuvo varios metros mas alejado. De repente, Albus sintió una súbita inquietud. Cuando el rostro de Scorpius se alzo de nuevo, trago saliva con dificultad y se dio cuenta de que algo andaba muy mal y que iba mas allá de su conocimiento. Una súbita duda recorrió sus entrañas, la voz de su hermano advirtiéndole sobre los Malfoy, la voz de Sasaki y del resto de estudiantes que habían criticado su relación con Scorpius, su tío Ron y su ferviente rencor hacia los Malfoy. ¿Tenían razón?
-Los siento, Albus...- Fue lo único que llego a escuchar antes de que todo se volviese de color negro.
Continuara....
¡Hola mis queridos lectores!
Aquí les traigo el prologo de la segunda parte de esta historia y me van a decir ¡Irene como nos dejas así! Bueno, es un prologo y así os dejo con mucha intriga y ansias de seguir leyendo, que es lo que necesito en esta historia. Ávidos lectores.
Agradeceros de corazón a esos 203 lectores que tienen mi historia en favoritos y a los muchos lectores que han dejado un comentario en algún momento de la historia. Tengo que decir que me han ayudado a crecer como escritora y que esta historia ha madurado, crecido y se ha vuelto mucho mas seria de lo que parecía al principio. Creo que debería editar los primeros capítulos porque me resultan horrorosos.
Ahora agradecer de corazón a todos aquellos que alguna vez han dejado un comentario a esta historia, mis agradecimientos: (Seguramente me olvide de alguien, perdónenme, lo estoy escribiendo un poco a lo loco)
Abril B AriLu arianaDW Agussarce Astoria Furrh ariadna_granger Azul Williams Belius dan94 Eowyn_Lovegood jajaja Guada Granger Helora KarlaBlack Lady of Night Khris Luchitto_HarryPotter Maria Black Lupin LunaLillianeWood lyly potter maryn Monn Mxx paupotterweasleynott Pink18 Rocio Zabini PrincesitaMalfoyW Regina Barboza Romacx Shadei Sisi Potter siciilita_42 susiipotter TheGirlWhoLived tatiana wuisley xime espinosa Yahel93 Yo8D
Sobretodo agradezco a Shadei, Guada Granger, Helora, Lady of Night, LunaLillianeWood, Yahel93, Susiipotter y tatiana wuisley.
¡Nos vemos en el próximo capítulo!
¡Abrazos!
Pluma Cisne
Irene.