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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 37
Al día siguiente, Hogwarts despertó junto con el alba, el primer día de la semana les saludaba mientras los soñolientos alumnos salían de sus salas comunes y se alejaban hacia el gran comedor. Las lechuzas volaban por todo el recinto, trayendo paquetes y cartas a los aun dormidos estudiantes. Los profesores desayunaban con rapidez para luego perderse por la puerta trasera y desaparecer. Hagrid hacia resonar sus enormes botas llenas de barro mientras se dirigía hacia el bosque prohibido, enfundado en su abrigo de piel y su ballesta. Aquel lunes, la señora Pomfrey había decidido darles el alta tanto a James como a Hero. A pesar de que aun tenia la rodilla vendada, el mayor de los Potter podía mover la pierna y el dolor había desapercibido. Hero presentaba un aspecto mas saludable, aun que James podía vislumbrar una sombra en sus ojos que no había desaparecido desde el día anterior. Salieron de la enfermería, en silencio mientras escuchaban las instrucciones de la señora Pomfrey. La noche anterior, un nuevo alumno había llegado a la enfermería, presa de aquella extraña locura que helaba la sangre de cualquier ser humano que contemplara la escena. Había sido tal el dolor y desesperación de aquel muchacho, que estuvo apunto de tirarse por una de las torres del ala oeste, por fortuna, un prefecto de Ravenclaw que estaba haciendo la ronda, lo puedo detener antes de que fuera tarde. El colegio dormía cuando sucedió aquello por lo que aun no se había corrido la voz de la noticia.
James y Hero caminaban por el pasillo hacia el gran comedor, cada uno en un extremo, con la cabeza baja y la mirada perdida. En algún momento, el mayor de los Potter, alzaba los ojos y la miraba de reojo, deseando que aquel silencio se terminase y poder sonreirla durante unos segundos. Le resultaba extraño, estar tan cerca de ella y mantenerse en silencio, siempre andaban discutiendo por algo, criticándose por algo, buscando la manera de sacar de quicio al otro, pero en aquel momento, pareciese que Hero se había marchado muy lejos de allí. Era como si se tratase de otra persona, algo había sucedido y había chocado contra su muro, porque Hero Eyre ya no era la misma. Llegaron al gran comedor y el sonido de los cubiertos los rodeo, varios alumnos se giraron para mirarlos pero James clavaba sus ojos marrones en la figura de Hero, que se alejaba hacia la mesa de Gryffindor sin decir nada.
¡James!
Un grito se escucho entre el murmullo del gran comedor, el muchacho cambio la dirección de su mirada y pudo vislumbrar los rostros de sus mejores amigos, sentados en la mesa de su casa, mientras una lechuza dejaba caer un profeta sobre el regazo de Claudio. James sonrió y se acerco a ellos, sentándose al lado de Lorcan que removía sus gachas con avena, sin mucha emoción aparente. Ralph sonreía abiertamente, sin disimular su alegría por tener a James entre ellos . Ante un sorprendido Potter, Rlaph comenzó a servirle con animo, poniendo en el plato de James, beicon, huevos revueltos, dos salchichas y una tostada. El muchacho no espero y se abalanzo sobre el plato, sintiendo el delicioso olor de las salchichas y el beicon. Lorcan que mantenía sus ojos azules, fijos en algún punto del comedor, sonrió de lado y suspiro resignadamente mientras se quitaba un mechón de pelo rubio de la cara. El profeta de la mañana aun descansaba en el regazo de Claudio. Iniciaron una alegre charla, mientras a su alrededor los alumnos salían y entraban del gran comedor. En algún momento, James desviaba su mirada hacia el otro lado de la mesa donde se encontraba Hero, desayunado solitariamente. Claudio advirtió sus miradas mas de una vez, pero prefirió mantenerse al margen y dejar que una sonrisa traviesa se formara en su rostro. Ralph salto de alegría cuando James le aviso de que había recibido una lechuza de su madre, contestándole que Ralph podía quedarse en la casa de los Potter todo el tiempo que necesitase. Comenzaron ha hacer planes futuros sobre la estancia de Ralph en Godric Hollow's mientras los ojos de Ralph brillaban y James se terminaba el beicon que había en su plato. De repente, Lorcan que escuchaba con curiosidad y por un momento había perdido aquella expresión taciturna y pensativa, se quedo mirando un punto del Gran comedor mientras la cuchara llena de gachas se quedaba a medio camino, entre el cuenco y su boca.
-¿Qué pasa? - Pregunto Claudio al darse cuenta de la expresión extraña en el rostro de Lorcan. Los cuatro muchachos giraron el rostro y vieron como una muchacha de flamante cabello pelirrojo aparecía por la puerta del gran comedor. Detrás de ella, se encontraba la soñadora Lysander, que se había puesto unas medias de rayas azules, en vez de las grises o negras del uniforme; al rededor de su cuello, un grandioso collar largo repleto de constelaciones y planetas. Lysander les saludo alegremente con una mano y Claudio le contesto con excesiva efusividad. Pero los ojos de Lorcan se habían clavado en la figura a la derecha de su hermana, no había conseguido verla desde la ultima vez en aquel pasillo, cuando Eamon dejo caer aquella frase tan significativa. Ambos se miraron durante unos segundos, percatándose de la presencia del otro, dándose cuenta de que sus ojos se miraban de una forma que hasta entonces había estado escondida en su interior. Lily se dio cuenta de que no había manera de engañarlo y que su juego había terminado, esconderse de él no era algo que pudiese durar para siempre. Incluso una persona tan valiente como lo era Lily Potter, tenia debilidades y era el miedo al rechazo, un miedo al rechazo que ya había experimentado y de alguna manera no deseaba experimentar. Lily Potter, que abría el corazón con una rapidez sobrecogedora, se había dado cuenta de que debía ser mas cautelosa si no quería sufrir de nuevo. Pero aquella mirada azulada que se dirigía hacia ella, de alguna manera le resulto distinta.
-Mi hermana tiene un comportamiento un tanto sospechoso - Murmuro James observando como su hermana se alejaba hacia donde se encontraba sentada Hero. Ralph se quedo con la boca abierta y Claudio agarro el periódico disimuladamente, evitando mirar a Lorcan que continuaba observando a la menor de los Potter - ¿Sabes que le sucede? - Pregunto James en voz baja acercándose a Lorcan. El muchacho aparto la mirada y no contesto, un gesto negativo hizo que su rubia cabellera tapara su rostro durante unos segundos. Claudio carraspeo varias veces detrás del Profeta, pero Ralph no paraba de mirar a ambos amigos, habían olvidado que James no se había enterado de lo sucedido con Lily - Espero que ese Eamon no se haya sobrepasado con ella - Comento despectivamente mientras se revolvía el cabello azabache - Porque de lo contrario, va a terminar pasando por la enfermería...- Claudio arqueo una ceja y asomo uno de sus ojos por una de las esquinas del periódico.
-Lily ha dejado a ese Eamon - Contesto Ralph torpemente - Lo hizo ayer por la mañana temprano, todo el colegio habla de ello, seguramente la pobre Lily esta un poco enfadada, ya sabes como le molestan las habladurías - Comento el muchacho dando un rápido sorbo al zumo de calabaza.
-¡Oh! - El rostro de James cambio repentinamente y sonrió con alegría mientras se servia mas beicon, como si estuviera celebrando algo - Ya era hora de que Lily abriera los ojos, ese chico es un maldito ególatra, siempre hablando de su familia y del primer ministro, como si creyese que es superior al resto, sigo sin creer que tenga algo que ver Kingsley...-Claudio bufo, haciendo que pasaba las paginas del profeta ''Mira quién fue a hablar'' Murmuro con sorna - Bueno Lorcan...-James le dio un alegre golpe en el hombro y sonrió ampliamente - Espero que la próximo vez, Lily decida fijarse en un chico un poco mas interesante...-Ralph se atraganto con el zumo de calabaza, Claudio aparto el profeta mientras lo observaba sorprendido y Lorcan por primera vez en su vida sintió como las mejillas comenzaban a arderle por la vergüenza. Se creo un extraño silencio entre ellos, pero al parecer James seguía sin darse cuenta porque comenzó ponerse tostadas con quedo en el plato con una alegre sonrisa en el rostro.
-¡James! ¡James! - Los merodeadores giraron sus cabezas y vieron como Hugo Weasley llegaba hasta ellos desde el otro lado de la mesa de Gryffindor. El muchacho se sentó al lado de su primo James y agarro el vaso de las manos de Ralph que contenía zumo de calabaza, para bebérselo de un trago. Ralph compuso una mueca cuando el vaso volvió a sus manos completamente vació. Los cuatro merodeadores se quedaron mirándole como si se hubiese vuelto loco, pero Hugo necesito unos segundos para recobrar el aliento y poder preguntar.
-¿Ha pasado algo?
-¿Habéis leído el profeta de esta mañana? - Pregunto jadeante mientras los miraba con aspecto de preocupación. Claudio saco el suyo, medio arrugado entre sus piernas, pero antes de que le diera tiempo a ponerlo encima de la mesa, Hugo saco la primera pagina del Profeta de esa mañana y se lo tendió -Mirar la primera pagina - Ordeno Hugo mientras ponía el periódico sobre la mesa y les señalaba el rotulo en letras grandes y negras.
''Fuga en Azkaban''
- Leyeron los cuatro muchachos mientras juntaban sus cabezas. Debajo del rotulo de presentación aparecían dos fotos en movimiento, en blanco y negro. La primera era una foto del primer ministro y sus consejeros en el Ministerio, la segunda, una foto de la prisión de Azkaban y delante de ella, varios aurores reconocidos, el primero de ellos se trataba del jefe de departamento, el famoso Harry Potter, que miraba a la cámara con expresión tranquila pero ojos preocupados y a su lado Ronald Weasley, con una sonrisa alegre y las manos metidas en los bolsillos de la túnica de viaje. James se quedo mirando la fotografía con extrañeza, sintiendo una inquietud que hasta entonces había desaparecido. Los ojos de su padre se clavaron en él desde la foto y trago saliva con dificultad.
-¿Fuga? - Claudio tenia los ojos muy abiertos y miraba la foto de la prisión de una forma extraña. Todos se dieron cuenta de lo que estaba cruzando por la cabeza de Claudio en ese preciso momento y de alguna manera temían la pregunta que saldría de los labios de Claudio tarde o temprano - ¿Pero como es posible? - Murmuro el muchacho sintiendo como la sangre le fluía por sus venas a gran velocidad. Hugo se encogió de hombros y suspiro mientras bebía otro sorbo de zumo de calabaza.
-Nada mas ver la foto esta mañana, le he escrito una carta a mi padre, resulta divertido verle en la portada del Profeta - Comento Hugo burlonamente mientras observaba la foto de su padre y de su tío Harry - Seguramente querrá enmarcar la foto, pero mama no le dejara ponerla en la repisa de la chimenea, dice que es de mal gusto
- Su picara sonrisa le creo varios hoyuelos en sus pecosas mejillas.
-¿Como es posible que los aurores no viesen nada? - Pregunto James arqueando una ceja con exasperación. Había terminado de leer el informe y el resto seguía con la cabeza gacha, observando la pagina - ¿Qué clase de aurores son esos? Si yo fuera jefe de departamento, los despediría a todos, menudo par de incompetentes...- Lorcan le dio un pequeño pisotón por debajo de la mesa cuando uno de los profesores paso por su lado. Los cinco seguían con las cabezas juntas mientras observaban la primera plana del profeta.
-Aquí dice que los auores pudieron distinguir una nube negra acercándose a la prisión y que creyeron ver mariposas, pero enseguida cayeron inconscientes así que seria producto de su imaginación - Comento Ralph mientras mascaba un trozo de tostada y sus migas caían sobre el papel. James se quedo quieto sintiendo como la sangre volvía a sus venas y comenzaba a bombear en su sien con fuerza. Giro su rostro a la mesa de profesores y se quedo mirando al profesor Schneider que ese momento hablaba animadamente con la profesora de Estudios Muggles. El resto de merodeadores advirtieron su mirada.
-¿Empiezas a creer que esas mariposas en el despacho del profesor Schneider no son coincidencias? - Pregunto Lorcan, dejando que su mullida y suave voz les recorriese de arriba a bajo - La única que vio esas mariposas, fue Hero...-Murmuro el muchacho mientras pegaban sus cabezas.
-Y yo - Contesto James mientras un brillo recorría sus ojos - En el partido de quidditch, vi esas mariposas y estoy seguro de que fueron las que me hicieron quedar inconscientes...- Hugo arqueo una ceja mientras su pecosa nariz se arrugaba.
-¿ Insinúas que el profesor Schneider tiene algo que ver? - Pregunto Claudio sutilmente - Siempre estaba vigilando a Cardew y compañía, no parece una persona capaz de hacer cosas muy terroríficas, es mas parece bastante pacifico - Miro a su alrededor de reojo y se acerco un poco mas - Yo creo que...
-¿Recordáis cuando descubrimos a el profesor Schneider y a Cardew en aquel pasillo? - Pregunto rápidamente James, interrumpiéndole.
-¿El pasillo de los tapices? - Susurro Ralph.
-Si, le estaba entregando algo, Schneider le estaba entregando algo a Cardew
- Murmuro el muchacho - ¿Y si fueron las mariposas que vio Hero en el despacho del profesor Schneider? Cuando Lorcan y Lily volvieron a su despacho, esas mariposas no estaban...- Los ojos de James brillaban de la emoción - Esta claro, Schneider estaba también envuelto en este lío, apareció de repente, sin previo aviso y siempre con esa actitud tan extraña...
-Pero los profesores se habrían dado cuenta...-Murmuro Claudio con el ceño fruncido - No es fácil engañar a Mcgonagall de esa manera, es demasiado suspicaz para estas cosas. Aun que no puedo negar que todo comienza a encajar como un puzzle - Hizo una pausa y se quedo mirando a sus amigos - Creo que la mejor manera de enterarnos de lo que esta sucediendo, es conseguir que Cardew desembuche todo lo que sabe.
-¿No deberíamos contárselo al profesor Longbottom? - Los cuatro muchachos giraron sus cabezas hacia la mesa de profesores y efectivamente, el profesor Longbottom los observaba con ojos suspicaces. Los merodeadores sonrieron inocentemente y volvieron a sentarse correctamente al darse cuenta de que su comportamiento había sido un tanto sospechoso.
-¿Está la poción multijugos preparada? - Pregunto James, alzando el rostro y mirando a sus amigos con expresión decida. Claudio cambio su expresión preocupada por una de sorpresa, Lorcan y Ralph se miraron mientras Hugo arrugaba el entrecejo, dándose cuenta de que se había perdido completamente en aquella conversación. Claudio asintió lentamente con la cabeza. La poción había estado lista desde hacia varios días - Bien, entonces creo que ya no hay necesidad de esperar mas, tenemos los pelos y la poción, es hora de iniciar ese interrogatorio que llevamos tanto tiempo posponiendo.
-¿Estas seguro? ¿Crees que es el mejor momento? - Pregunto Ralph algo inseguro, James le agarro el cuello con el brazo y le rasco la rizada cabellera negra mientras sonreía. Claudio había vuelto a fijar su mirada en la fotografía del Profeta y Lorcan lo observaba con atención, intentando captar lo que estaba pensando uno de sus mejores amigos.
-¿De qué tienes miedo? Hay que buscar a Nero e iniciar nuestro plan cuanto antes, ya basta de esperar, empiezo a pensar que esto va mas allá de una enfermedad repentina del colegio, empiezan a aparecer demasiadas coincidencias...- Murmuro dejando de sonreír, su mirada se perdió de nuevo hacia al otro lado de la mesa, pero Hero había desaparecido del gran comedor. Hugo carraspeo varios segundos y los cuatro muchachos se giraron para mirarle, el muchacho sonrió suavemente e inclino su pelirroja cabellera hacia ellos.
-¿Me he perdido algo?
Cuando el desayuno termino, los alumnos comenzaron a marcharse a sus primeras clases de la mañana. El lunes se presentaba un poco mas esperanzador que aquel fatídico fin de semana, el sol había salido después de meses y el viento de las montañas se volvía mas suave, la primavera comenzaba a llegar y los arboles se poblaban de pequeños tallos verdes. En una de las clases, Rose Weasley giraba su rizada cabellera con nerviosismo, observando la puerta por donde entraban el resto de sus compañeros. Había perdido el rastro tanto de su primo Albus como de Scorpius Malfoy. Tras aquella extraña conversación en el pasillo, una continua inquietud había recorrido el pecho de la mayor de los Weasley. No había pegado ojo y sus sueños se habían vuelto horrendas pesadillas donde Albus y Scorpius le pedían auxilio mientras caían en un pozo sin fondo. Giles que estaba a su lado, la observaba extrañado, sin darse cuenta de que Albus no aparecía.
-¿De verdad no has visto a Albus esta mañana? - Pregunto de nuevo con voz preocupada, aun que Giles ya le había repetido mas de veinte veces que Albus no estaba en el cuarto cuando él se levanto - ¿Crees que me estoy obsesionando? - Pregunto mientras su dedo indice se movía sobre la mesa. Giles abrió la boca varias veces sin saber que contestar pero en ese momento, el profesor de pociones entro la clase y cerro la puerta de un portazo. Scorpius y Albus seguían sin aparecer - Es tan extraño...-Murmuro resoplando entre enfadada y preocupada.
Se quedo observando su libro de pociones avanzadas, sexto curso. Aquella noche había tenido sentimiento de culpa, no es que pensara disculparse con Albus, estaba segura de que había echo lo correcto al recriminarle todo lo que había echo fuera de las normas establecidas, ademas había puesto en peligro a su primo mayor. Pero también sabia que debía controlarse y aquella vez, había perdido los nervios. Albus y ella terminaron la noche de muy mala forma y ella no lo había vuelto a ver desde ese momento. Ademas, tenia que sumarle el acontecimiento siguiente y aun que no quería asustarse, aquella mirada en los ojos de Scorpius, la perseguía de un lado para otro, sin dejarla descansar ni concentrarse en otra cosa. Rose suspiro varias veces, intentando relajarse y abrió el libro por donde señalaba el profesor de pociones. El vapor de la clase comenzó a transpirar y el calor cada vez se hizo mas insoportable.
-Seguramente estén castigados o quizás la directora los ha echo llamar - Contesto Giles en un susurro, acercándose al rostro de Rose. La muchacha sonrió devilmente, intentando parecer tranquila pero solo una mueca apareció en su rostro. Giles no podía negar la idea de que algo extraño estaba sucediendo, pero tampoco deseaba preocupar mas de la cuenta a Rose. Aquella mañana al levantarse, se había dado cuenta de que la cama de Albus estaba echa, como si nadie hubiese dormido en ella la noche anterior. Su uniforme seguía sobre la silla y su mochila al lado de la cama, Albus no había pasado por la habitación y eso de alguna manera era realmente inquietante. El echo de que Scorpius también hubiese desaparecido, le traía sin cuidado, por él, Scorpius Malfoy podía desaparecer de la faz de la tierra, después de todo solo era un incordio para la sociedad, él y toda su familia. Giro sus ojos hacia Rose y la observo de reojo mientras se escuchaba el sonido de los calderos y la voz del profesor.
-Señorita Weasley - Rose alzo rápidamente la cabeza y se encontró la severa mirada del profesor de pociones. El resto de compañeros, los observaban con curiosidad - ¿Puede decirme por qué se han ausentado el señor Potter y el señor Malfoy de esta clase? - La pregunta le trajo por sorpresa, se quedo unos segundos mirando al profesor con la boca abierta y ojos confusos, sin saber que contestar - No me haga creer que no lo sabe, señorita Weasley.
-Profesor N'Cartaight, le aseguro que no se donde pueden estar - Contesto la muchacha - No no les he visto en toda la mañana, profesor - El profesor, se mantenía delante de ella mientras el caldero de la muchacha dejaba escapar una columna de humo. Giles al lado de ella, pasaba las hojas del libro disimuladamente.
-Para ser usted prefecta de su casa, deja mucho que desear, señorita Weasley - Comento el profesor N'Cartaight desdeñosamente. Giles levanto la cabeza y le lanzo una mirada de oído al profesor, que en ese momento se alejaba hacia su mesa. Al rededor de ellos, se hizo un silencio y Rose vio como centenares de ojos se clavaban en ella. El ruido de los calderos y la clase continuo, pero Rose Weasley se mantuvo observando su libro y su pluma cubierta de tinta negra. Aquella inquietud, cada vez era mayor y tubo la pequeña certeza, durante unos segundos, de que aquella pesadilla donde Albus y Scorpius le pedían ayuda, era algo mas que un sueño.
El día termino y los alumnos volvieron a reunirse en el gran comedor para cenar. Los últimos rayos de luz entraban por las ventanas y un cielo rosado y malva se expandía hacia el horizonte. Las velas se mantenían suspendidas como todas las noches y el cielo nocturno sobre sus cabezas, era mas estrellado de lo normal. El sonido de los cubiertos sobre los platos y las conversaciones, rodeaba todo el gran comedor. Tres muchachas entraron en el gran comedor, dos de ellas con cara de cansancio, la otra se mantenía con expresión calmada y animada. Lysander llevaba aun sus medias de rayas azules y una de ellas había caído hasta su tobillo, dándole un aspecto desigual. Lily y Hero se sentaron en la mesa de Gryffindor y se quedaron observando las fuentes repletas de comida. El día había sido agotador y solo habían tenido tiempo para terminar trabajos y comenzar otros nuevos, los TIMOS se acercaban y no había manera de relajarse durante unos minutos. Ambas muchachas suspiraron y comenzaron a llenar sus platos con comida, estaban tan cansadas que no se percataron de que dos muchachos la observaban varios asientos mas allá. Lorcan removía su pudin de carne con el tenedor y James comía hacia un lado, para poder tener mejor perspectiva de las muchachas. Ralph arqueo una ceja mientras los observaba, un tanto extrañado.
-Ha desaparecido - Dijo una voz de repente. Lorcan y James pegaron un brinco y se giraron en el preciso momento en el que Claudio se sentaba al lado de ellos. Dejo la mochila a un lado y comenzó a servirse puré de patata con excesiva exclusividad. Lorcan y James se miraron un tanto sorprendidos por la repentina actitud del muchacho. Claudio comenzó a masticar el puré de patata con tanta rabia que se escuchaba como chocaban sus propios dientes - Se ha esfumado de repente, lo llevo buscando todo el día como un loco, he preguntado a otros prefectos y nada, se ha esfumado.
-¿De qué estas hablado? - Pregunto Lorcan con el ceño fruncido. Los merodeadores suponían que Claudio hablaba de alguno de sus apuntes de Transformaciones o Aritmética, tenia las carpetas tan llenas de pergaminos, que era fácil perder un de ellos por los pasillos. Pero el rostro sonrojado del muchacho delato que aquel no era el motivo de su enfado.
-¿De qué? - Claudio dejo de comer y los miro completamente indignado - Querrás decir de quién estoy hablando - Volvió a meterse una cuchara llena de puré de patata y Ralph lo observo un tanto alarmado - ¿De quien puedo estar hablando?
- Al ver los rostros confusos de sus amigos resoplo con indignación
- Par de trogloditas, estoy hablando de Nero Cardew - Ralph aun seguía algo ensimismado con sus salchichas así que no presto mucha atención a la conversación.
-¿Dices que Nero ha desaparecido? - Pregunto James con una sonrisa burlona - No digas tonterías, no puede desaparecer de Hogwarts así como así, no es tan listo ni tan inteligente - Se despeino el cabello con galantería mientras una mueca se formaba en su rostro - No eres muy buen rastreador...- Claudio lo miro indignado y le tiro un poco de puré en la cara.
-Te he dicho que ha desaparecido...- Murmuro amenazadoramente mientras James se limpiaba el rostro con una sonrisa burlona.
-¿Ni siquiera figura su nombre en el mapa? - Pregunto Lorcan con el entrecejo fruncido mientras observaba la mesa de Slytherin. En la mesa de los serpientes, todo parecía normal, pero no había rastro de Nero, Scipio y Marcus. Claudio negó con la cabeza y de repente James arqueo una ceja, el mapa del merodeador no solía mentir y tampoco estaba estropeado - ¿No es un poco extraño?
- Pregunto el muchacho mientras unos mechones de pelo rubio caían por su rostro - Quiero decir, lo de esta mañana y de repente esto...
-¡Lysander! - De repente Claudio le interrumpió y se levanto para saludar a la muchacha que se acercaba hacia la mesa de Ravenclaw. James lo miro completamente indignado y comenzó a echar pimienta en el puré de patata de Claudio, como castigo por ignorarles en ese preciso momento. Lysander se acerco hacia ellos y sin pedir permiso, y sin hacer caso de las miradas del resto de los alumnos, se sentó en la mesa de Gryffindor y comenzó a servirse comida en un plato vació. Ralph la observaba completamente extasiado.
-No quisiera ser grosero pero...-James recibió un pisotón por debajo de la mesa y no tubo que preguntar quien había sido, porque en ese preciso momento Claudio le lanzo una mirada de advertencia desde el otro lado de la mesa. Lorcan no comento nada y dejo que su hermana se sentara al lado de él, aun que sus ojos azules observaban a Claudio, percibiendo claramente aquel extraño entusiasmo por la aparición de Lysander.
-Tienes un par de torposoplos en la oreja izquierda - Comento la muchacha de forma soñadora mientras con una mano espantaba esos extraños ''torposoplos'' invisibles, de la oreja de Ralph - Empieza la primavera y un montón de criaturas comienzan a salir después de los meses de invierno...-Dijo la muchacha con una sonrisa amplia, con si aquella conversación fuera de lo mas interesante en aquel momento - Seguramente las Glaistig aparezcan este año por el lago, Hagrid dice que le pareció ver una el año pasado, es un poco extraño porque no aguantan aguas tan frías pero debe ser emocionante ver a una mujer con pies de cabra...-Comento mientras se servia los huevos revueltos y por encima se echaba miel. Ralph compuso una mueca de asco - Aun que los hombres debéis andar con cuidado, se alimenta de la sangre de los hombres que seduce, aun que nunca engaña a niños o ancianos...
-Empiezo a cansarme de esas historias donde solo aparecen mujeres o ''criaturas femeninas'' que quieren a los hombres como aperitivo...-Comento James mientras resoplaba cansinamente. Lorcan dejo escapar una sonrisa burlona al darse cuenta de lo que estaba pensando su mejor amigo. Claudio frunció el ceño pero enseguida volvió a sonreír a Lysander.
-¿Lo dices por las Willis? - Pregunto la muchacha algo distraída, mirando el cielo estrellado del techo. James se atraganto con el zumo de calabaza que estaba bebiendo y miro a Lysander con ojos sorprendidos. Lysander bajo la mirada y clavo sus saltones ojos azules en James, mientras una sonrisa se creaba en su rostro. Ralph había dejado de comer por un momento y se quedo mirándola un tanto extrañado.
-¿Como sabes lo de las Willis? - Pregunto Claudio claramente sorprendido.
-Albus, me hizo la misma pregunta ayer, él también se sorprendió pero como siempre digo, nunca prestáis atención a lo importante - Contesto la muchacha sin perder aquel aire soñador. Por un momento Lysander clavo sus ojos en su hermano Lorcan y el muchacho trago saliva - Seguramente Albus siga en la biblioteca...-Bajo su rubia cabellera hasta ellos y uno de sus mechones de pelo estuvo apunto de meterse dentro de la fuente de pudin de carne - Seguramente este en la sección prohibida...- James abrió y cerro la boca completamente confuso, sin comprender a lo que se refería Lysander.
-¿Como sabes que esta la sección prohibida? - Pregunto Lorcan con voz suave para que nadie lo escuchara. Lysander sonrió y se encongio de hombros para luego comenzar a comer sus huevos revueltos con miel. Los merodeadores se miraron y luego observaron la mesa de Gryffindor, pero Albus Potter no estaba sentada en ella. De repente, James sintió una extraña premonición. Las puertas de roble del Gran comedor se volvieron a abrir y el profesor Neville Longbottom apareció. Camino hacia la mesa de Gryffindor con gran rapidez y se dirigió hacia donde estaban los merodeadores. El gran comedor entero había comenzado a cuchichear a su alrededor y observaban la escena y con mucha curiosidad. Lily y Hero se habían puesto de pie para ver lo que estaba sucediendo.
-¿Me he perdido algo? - Pregunto James en un susurro al ver como el profesor Longbottom se acercaba hacia ellos con una expresión nada amigable - ¿Debería saber algo que no sé? - Sonrió forzadamente mientras Lysander seguía comiendo distraidamente, sin percatarse del pequeño alboroto.
-Yo no he echo nada - Murmuro Claudio. Lorcan y Ralph negaron con la cabeza, dando por echo que ellos tampoco habían cometido ninguna travesura. El profesor Longbottom llego hasta ellos y se quedo observándolo por unos segundos, después sus ojos se clavaron en James y por un momento, el mayor de los Potter se dio cuenta de que eran malas noticias. Aquel rostro contraído no era augurio de nada bueno y el profesor Longbottom nunca les mentía.
-Necesito que vengas conmigo James, la directora quiere verte en el despacho - Murmuro Neville con voz suave, aun que no pudo disimular su tono de preocupación. Los merodeadores se miraron entre ellos y James se puso de pie torpemente mientras al rededor los cuchiicheos cada vez se hacían mayores. Neville comenzó a alejarse hacia la salida, no sin antes parar donde estaba Lily y Hugo, estos también se levantaron ante las atentas miradas del gran comedor y siguieron al profesor Longbottom hacia la salida. Claudio, Lorcan, Ralph, Lysander y Hero al otro lado, se quedaron sentados en los bancos, con el rostro repleto de preocupación y una extraña sensación de desasosiego. James, Lily y Hugo salieron del gran comedor y se miraron completamente sorprendidos, un tanto asustados. Lily se coloco al lado de su hermano, como hacia antaño cuando era pequeña y tenia miedo.
-¿Estará papa bien? - Pregunto Lily atemorizada mientras agarraba la manga de la túnica de su hermano mayor - ¿Habrá pasado algo grave? - Pregunto mientras sus ojos se clavaban en la nuca del profesor Longbottom.
Pero ninguno fue capaz de hacer aquella pregunta en voz alta, temían escuchar la respuesta enseguida así que siguieron a Neville por los solitarios pasillos mientras el murmullo del gran comedor se perdía a lo lejos. Hugo mantenía las manos en los bolsillos pero sus orejas se habían vuelto de un rojo brillante, lo que demostraba que estaba asustado. Llegaron a la gárgola y Neville dio la ridícula contraseña, enseguida la esplendida y bella gárgola dorada comenzó a girar y los escalones comenzaron a subir, alzándolos hacia el segundo piso. Los tres muchachos se quedaron frente a la puerta del despacho del director y aguantaron la respiración mientras sentían aquel extraño escozor en el pecho. James miro al profesor Longbottom, pero este solo pudo crear una lastimosa sonrisa. La puerta se abrió delante de ellos y el amplio despacho de la directora Mcgonagall les dio la bienvenida. Los directores no paraban de parlotear y de discutir entre ellos, como si algo muy grave hubiese sucedido.
-¡Rose! - Hugo vio como su hermana Rose se ponía en pie y se quedaba observando a sus primos con ojos asustados. Tenia el rostro pálido y el cabello mas enmarañado de lo normal - ¿También tu? - Pregunto Hugo mientras su pecoso rostro palidecía por momentos. James y Lily se miraron completamente confusos mientras se escuchaban las diferentes voces a su alrededor.
-Estaba en clase de Ruinas Antiguas, cuando Hagrid me ha echo llamar y me ha dicho que la directora necesitaba verme con urgencia...- Contesto la muchacha con voz temblorosa - Llevo aquí quince minutos esperando y aun no entiendo porque estoy aquí...
-¿Ha sucedido algo anormal? - Pregunto James cada vez mas confuso mientras aquel sentimiento de perdida se hacia cada vez mas grande. Rose se quedo unos segundos en silencio y luego palideció, Hugo se quedo mirando a su hermana mayor con ojos asustados, debido a aquella palidez mortecina. Estaba a punto de decir algo cuando la directora Mcgonagall apareció por la puerta principal del despacho. Los cuatro muchachos se quedaron mirándola con ojos interrogantes, pero al ver el rostro arrugado y anciano de la directora se asustaron aun mas. La directora presentaba una expresión casada y preocupada, algo no muy común en ella, aun que sabían lo mayor que era, por primera vez se dieron cuenta de su verdadera edad y de lo cansada que estaba.
-Señores Potter, señores Weasley...- Sus manos se entrelazaban y sus ojos brillaban por la luz de los candelabros que había a su alrededor - Tengo malas noticias...- James, Lily, Rose y Hugo sintieron como el aire se congelaba y se quedaron fríos como el hielo, sintiéndose muy cerca y a la vez muy lejos - Debería decírselo usted, Albus...- Los cuatro jóvenes se giraron hacia el enorme retrato del anterior director del colegio y sus pálidos rostros observaron aquellos ancianos ojos azules, escondidos tras unas gafas de media luna.
-Albus Potter ha desaparecido...- Murmuro la directora a sus espaldas. Rose cayo sobre la silla sintiendo como le fallaban los pies. Hugo se mantuvo de pie pero su rostro estaba tan blanco que incluso sus fuertes pecas habían desparecido. Lily se tapo la boca con la mano y agarro la muñeca de James mientras sus ojos se aguaban por la presión de aquella situación. Pero James solo fue capaz de hacer una simple pregunta, mientras sus ojos marrones seguían clavados en los azules del antiguo director.
-¿Quién mas ha desaparecido? - Su voz sonó grave y casi inhumana. Albus Dumbledore lo observo desde el retrato mientras su larga barba brillaba por los rayos lunares que entraban por una de las ventanas. Lily y Hugo miraron a James con ojos sorprendidos, pero Rose Weasley aguanto la respiración con dificultad, dándose cuenta de que siempre había sabido la respuesta a esa pregunta.
-Nero Cardew y Scorpius Malfoy.
Continuara....
¡Mis Queridos Lectores y lectoras!
Aquí estoy con un nuevo capitulo, el capitulo numero treinta y ocho. Se que esta vez he tardado casi dos semanas en actualizar pero he estado en Roma y ademas esta semana estuve con medicamentos hasta arriba y no hubo manera de ponerme a escribir, espero que sepan perdonarme. Son quince paginas así que es relativamente largo, pero sobretodo espero que hayan disfrutado leyendo y lo mas importante, espero que tengan ansias de leer mas. Como ven, ya comienzan a surgir todos esos enigmas y prometo que en los próximos capítulos seguirán surgiendo esos secretos que nos tienen en vela, como ¿Quien es Schneider? ¿El paradero de Albus? ¿Quienes son esas mariposas en realidad? Y muchos otros grandes misterios.
En el próximo capitulo muchas verdades serán descubiertas, la verdad de un pasado y una infancia perdida, detalles que quedaron en el olvido pero saldrán a la luz y muchas otras cosas....
Millones de gracias a esas 211 personas de favoritos y ¡POR ESOS 405 COMENTARIOS TAN MARAVILLOSOS! Me dirán cosas como, los comentarios no son importantes y yo les contestare : ¡Y una porra! Realmente esos comentarios que dejáis en cada capitulo son el motor de esta historia. Muchísimas gracias por valorar mi trabajo.
Prometo actualizar antes que la ultima vez.
¡Nos vemos pronto!
Irene
Pluma Cisne.