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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 38

-¿Quién mas ha desaparecido? - Su voz sonó grave y casi inhumana. Albus Dumbledore lo observo desde el retrato mientras su larga barba brillaba por los rayos lunares que entraban por una de las ventanas. Lily y Hugo miraron a James con ojos sorprendidos, pero Rose Weasley aguanto la respiración con dificultad, dándose cuenta de que siempre había sabido la respuesta a esa pregunta

-Nero Cardew y Scorpius Malfoy.

Aquellas palabras recorrieron a todos los presentes como un manto de negros presagios. La directora se acerco hacia su escritorio y se sentó lentamente mientras sus ojos los observaban melancólicamente tras sus gafas cristalinas, se mantuvo en silencio, algo sorprendida por el repentino silencio que se había creado en el despacho. Los últimos rayos del crepúsculo entraban por los ventanales y la oscuridad iba haciendo presa de la sala y también de sus corazones. Hugo se mantenía de pie, cerca de la mesa circular del centro del espacio, tenia el rostro excesivamente pálido y sus pecosas mejillas casi habían desaparecido por la palidez. Lily continuaba detrás de James agarrando la túnica de su hermano mientras su mano libre seguía tapando su propia boca, aterrada por aquella nueva noticia que su mente aun no era capaz de procesar con claridad. Albus Dumbledore continuaba con la mirada clavada en el mayor de los Potter y sus gafas de media luna, resplandecían por el fulgor de los candelabros. El anciano ex director también se mantenía en silencio, como si esperase una reacción en especial y que no tardaría en recrearse ante sus ojos. James era el que parecía mas tranquilo, su rostro era tan inexpresivo que aterrorizaba, pero sus ojos marrones parecían llamas cadentes e incapaces de apagar.

Rose, sentada sobre la silla de madera, parecía a punto de echarse a llorar, pero sus sonrojadas mejillas demostraban todo el esfuerzo que estaba haciendo para no dejar que las lagrimas salieran de sus ojos. La muchacha no paraba de aprestarse las manos, como si intentase hacerse daño a si misma. Quería gritar de rabia y de culpa, por haber sido tan despistada, tan sumamente irresponsable y dejar que las dos personas mas intimas en su vida desaparecieran delante de sus narices. Se había subestimado demasiado, creía que lo sabia todo y no sabia nada, desconfiaba en ocasiones pero se confiaba en los momentos mas importantes. ¿Por qué no estuviste ahí Rose Weasley? Cuando los rostros de Albus y Scorpius te suplicaban por su ayuda. Ahora ya era tarde y el daño estaba echo. Tenia que hacer algo, no podía quedarse de brazos cruzados y esperar a que sus pesadillas se hicieran realidad. Albus y Scorpius estaban en algún lugar y ella pensaba encontrarlos, no se daría por vencida hasta dar con ellos y asegurarse de que estaban bien, no podía fallar de nuevo, su conciencia no se lo permitía. Se levanto de un tirón para enfrentar a la directora y contarle todo lo que sabia y todo lo que había sucedido en aquellos últimos días, sin omitir ningún detalle. Pero de repente, un brusco golpe la paro y la saco de sus cavilaciones. James salia del despacho echo una fiera furiosa y violenta; abrió la puerta con excesiva fuerza, produciendo un golpe sordo que casi hace caer varios cuadros de las paredes. Albus Dumbledore levanto la cabeza y la directora supo que esa era la reacción que el antiguo director de colegio estaba esperando ver.

-¡James!

  • grito Lily desesperada viendo como su hermano desaparecía por las escaleras de caracol - ¿A donde va? - Pregunto girándose confusa y atolondrada mientras los retratos no paraban de cuchichear y gritar cosas indignadas como: ¡*En mis tiempos, ningún alumno se marchaba de esa manera! -*Hugo estaba tan sorprendido que había abierto su boca, enseñando sus descolocados dientes.

-¡Tenemos que seguirlo! Conozco a James y nunca había visto esa conducta tan agresiva en él, estoy segura de que hará una locura - La muchacha dejo escapar un triste sollozo - ¡Directora Mcgonagall por favor! - Suplico la muchacha. Rose agarro a Lily por los hombros y acaricio su cabeza suavemente con una mano mientras la calmaba.

-Señor Weasley, avise al profesor Longbottom y vayan a buscar al señor Potter - Ordeno la directora con voz firme. Hugo no necesito que le repitieran la frase y salio corriendo del despacho, perdiéndose por las escaleras de caracol por donde minutos antes había bajado un agresivo James. Los cuadros continuaban hablando en voz alta mientras los ancianos magos de su interior criticaban indignadamente la conducta de los alumnos de aquellos tiempos. Albus Dumbledore se había mantenido en silencio, sentado sobre su silla dorada y con las ancianas manos sobre el regazo. La directora acomodo a las jóvenes alumnas en el gabinete y les tendió dos tazas de té caliente, para infundirles un poco de calma y calor. La noche había caído por completo y se escuchaba el viento tronar en los cristales, demostrando que las primeras tormentas de primavera estaban al caer. Rose no paro de acariciar la pelirroja cabellera de Rose, sus ojos se encontraron con los de la directora y supo que era hora de contar la historia desde el principio. Algo que todos deberían haber echo hacía mucho tiempo atrás.

Mientras tanto, James Potter bajaba las escaleras de tres en tres, topándose con algunos compañeros que se apartaban enseguida al ver el rostro convulsionado de rabia que presentaba en mayor de los Potter. La mayoría se giraba para mirarle y luego hablar entre ellos, sorprendidos y estupefactos. Pero el muchacho no se percataba de lo que había a su alrededor y mucho menos de lo que sucedía. Sus pies lo guiaban hacia las mazmorras, con un claro objetivo en su cabeza. En su estomago se removía toda aquella impotencia que le desataba el deseo de destruir todo aquello que apareciera delante de sus narices. El rostro sonriente de su hermano aparecía ante sus ojos y sentía como el dolor se clavaba en su cuerpo, como pequeñas agujas en la piel. Albus había desparecido y él no había sido capaz de protegerle.

¿Qué clase de hermano mayor era él? ¿Qué clase de hermano mayor permitía que su hermano menor desapareciese? Si Albus sufría, no se lo perdonaría jamas. No se merecía llevar el apellido de la familia Potter, solo se preocupaba de si mismo.

Y con esos negros y negativos pensamientos, siguió bajando las escaleras, presa de una violenta conmoción. Empujo a un prefecto, sin percatarse de su presencia y siguió bajando las escaleras, sin hacer caso de las quejas del prefecto de Hufflepuff que le amenazaba con quitarle cincuenta puntos a su casa si no subía a su encuentro. Llego al recibidor y pudo escuchar el alegre sonido de las copas y cubiertos del gran comedor, el olor a tarta de melaza se mezclo con el aire, pero James solo tenia una sedienta ansiedad. Sus ojos se dirigieron a la negra cavidad que llevaba a las mazmorras del castillo y sin pensarlo dos veces, se dirigió hacia ellas, perdiéndose entre las oscuras sombras de los húmedos pasillos subterráneos. Las verdes antorchas alumbraban los pasillos de piedra oscura y la humedad calaba en su ropa pegándola a su cuerpo. Se topo con varios alumnos de Slytherin que lo observaron asombrados, pues no era usual encontrar alumnos de Gryffindor en las mazmorras a esas horas de la noche. James les ignoro y siguió caminando por los laberínticos pasillos de las mazmorras, haciendo resonar sus pisadas mientras el vaho salia de su boca, la humedad crecía y crecía. Giro en una curva y quedo frente una pared de roca negra y brillante, la luz verdosa de los candelabros ilumino el cuadro de una bruja vestida de negro con un puntiagudo sombrero del mismo color y los brazos llenos de brazaletes de plata.

-Santo y seña - La voz ronca de aquella bruja se alzo y sus pequeños ojos grises se clavaron en él con fijeza. James apretaba la varita, escondida en el bolsillo trasero de su pantalón, pero no tubo tiempo de sacarla porque un grupo de habladores Slytherins llegaron hasta el retrato. Uno de ellos se percato de la presencia de James y arqueo una ceja, un poco extrañado, pero cuando sus ojos reconocieron al mayor de los Potter no pudo por menos abrir los ojos de la tremenda sorpresa.

-¿Potter?

Pero James no le dio tiempo a decir nada mas, saco la varita y se la clavo en la espalda mientras el resto de sus compañeros seguía hablando animadamente. Lutheblack*(capitulo 6 - Hogsmeade)*se quedo quieto, sintiendo la presión de la varita sobre sus vertebras y miro a James de reojo, su rostro presentaba tal contracción de rabia que solo pudo tragar saliva y esperar a que James mencionara algo coherente para explicar aquella situación.

-No digas nada - Murmuro James sin mover los labios y clavandole la varita un poco mas entre las vertebras - Di la contraseña, necesito encontrar a alguien en tu sala común, no me hagas perder el tiempo Lutheblack...-Lutheblack sintió como una gota de sudor frío recorría su frente. James era famoso por sus maleficios y viendo aquella actitud, parecía que el mayor de los Potter no sentiría remordimientos al utilizar uno de ellos.

-Santo y seña - Volvió a repetir la voz de aquella bruja tapada de arriba abajo con una túnica negra, mientras hacia sonar sus brazaletes por encima del encaje negro de sus brazos. Las llamas verdosas de las mazmorras seguían alumbrándola y James supo que el cuadro sospechaba de él. Después de todo los Slytherins eran muy suspicaces y afilados en ocasiones. El grupo de Slytherins que seguían hablando animadamente sin percibir al extraño intruso que había tras la espalda de Lutheblack, suponiendo que era un compañero mas de su casa, dijeron la contraseña y el retrato se hizo a un lado, pero los oscuros ojos de aquella bruja no se despegaron ni por un momento de James, que agradeció no llevar puesto el uniforme del colegio en ese momento.

Entraron en la sala común, pero James siguió detrás de Lutheblack, clavandole la varita en la espalda. La sala común era amplia y espaciosa, la humedad del lago que se encontraba encima de ellos, se respiraba en el aire, la luz verdosa alumbraba la estancia. El fuego estaba encendido en una gran chimenea de roca negra y perlada, lujosos sillones de cuero negro donde se encontraban varios alumnos sentados. Sillas y mesas gratamente talladas y gárgolas en las paredes que coronaban bellas columnas de piedra. James observo a su alrededor, observando la sala común de Slytherin, una sala en la que jamas hubiese deseo estar. El grupo de Lutheblack bajo las escaleras de piedra hacia la chimenea pero el muchacho se quedo de pie, esperando a que James reaccionara. James miraba a su alrededor, pero ni Doyle ni Naughton se encontraban en aquel lugar.

-¿Donde están los dormitorios de los chicos de séptimo? - Murmuro James con voz pausada detrás de Lutheblack. El muchacho señalo con la cabeza, una especie de arco de piedra, de donde salían y entraban alumnos y alumnas - Gracias Lutheblack - Le aparto con brusquedad haciendo que el fornido muchacho cayera al suelo de golpe. Todos se giraron y observaron con sorpresa como James Potter cruzaba la sala y se encaminaba hacia los dormitorios.

-¡Es Potter!

-¿Pero que esta haciendo aquí?

Mientras tanto, Hugo había salido corriendo del despacho de la directora Mcgonagall y se dirigía al despacho del profesor Longbottom. Neville se había marchado con urgencia para escribir a Harry y Ron sobre la desaparición de Albus y la urgencia de la situación en el colegio. La cena había terminado y todos los alumnos salían del gran comedor en grupos, hablando animadamente y sin darse cuenta de la repentina palidez de uno de los Weasley. El pequeño Hugo no paraba de pensar en su primo y en la espantada cara de Rose. Trago saliva sintiendo un nudo en el estomago que no paraba de apretarle las entrañas. Pudo vislumbrar a su grupo de amigos subiendo las escaleras de piedra, pero no se paro y continuo corriendo. Pero entonces escucho un grito, una voz conocida a sus espaldas y el muchacho se giro con rapidez.

-¡Hugo!

  • Claudio, Lorcan, Ralph, Lysander y Hero corrían hacia él con cara de preocupación. Hugo respiraba entrecortadamente por el esfuerzo - ¿Qué ha sucedido? - Se hizo un segundo de silencio que acentuó la pesadumbre en el rostro de los jóvenes.

-Albus ha desaparecido - Contesto Hugo con rapidez y voz entrecortada. Los cinco muchachos cambiaron su expresión preocupada y un manto oscuro cruzo sus rostros - Albus ha desparecido, pero también Scorpius Malfoy y Nero Cardew - Ralph había comenzado a intervención y Lorcan se tapaba la cara con las manos, escondiéndolas en sus mechones rubios. Claudio por su parte tenia el rostro desencajado de la sorpresa al igual que Hero. Lysander se limito a abrir sus saltones ojos azules.

-James se ha vuelto loco con la noticia y ha salido echo una fiera del despacho de la directora, tengo avisar a el profesor Longbottom antes de que haga alguna locura de las suyas. La directora no quiere que nadie se entere aun, solo preocuparía a los alumnos y a los padres, Hogwarts ya tiene muchos problemas encima - Murmuro Hugo disculpándose y echando a correr de nuevo en dirección al despacho del profesor Longbottom.

-¡Espera Hugo! ¡No tenemos tiempo! - grito Claudio de repente. El tumulto de alumnos los miraba con curiosidad mientras seguían subiendo las escaleras - ¡Yo sé donde esta James! ¡Vete a buscar al profesor Longbottom! ¡Dile que vaya a la sala común de Slytherin! - Hugo hizo un gesto afirmativo con la mano y siguió corriendo, perdiéndose en uno de los corredores. Lorcan aparto las manos de su cara y miro a Claudio.

-¿Como sabes que esta allí? - Pregunto temeroso. Ralph se mordía las uñas nerviosamente mientras miraba a uno y a otro como en un partido de tenis. Claudio no contesto, miro a los cuatro jóvenes y echo a correr en dirección a las oscuras mazmorras.

-¡Es Potter!

-¿Pero qué esta haciendo aquí?

Gritaban los alumnos de Slytherin al ver como James cruzaba la sala común de Slytherin y comenzaba a bajas las escaleras que llevaban a los dormitorios. Escucho como varios alumnos avisaban a los prefectos, pero no le importo. Siguió bajando, pasando las puertas de todos los cursos hasta llegar al de séptimo. Apoyo su cuerpo sobre la puerta y la empujo con fuerza abriéndola de un portazo. Varios alumnos saltaron en sus camas y miraron a James con sorpresa, uno de ellos se estaba quitando los pantalones de uniforme y se los había vuelto a poner con excesiva rapidez. James cerro la puerta detrás de él y echo el cerrojo, los observo uno a uno hasta ver el rostro que estaba buscando. Sin hacer caso de lo que decían los otros alumnos, dio tres zancadas en su dirección y agarro al alumno de Slytherin por el cuello de la camisa de uniforme.

-¡¿Pero qué haces?! - gritaron los muchachos acercándose a James con indignación. Pero James hizo un gesto con la varita y los paralizo sin esfuerzo aparente, parecía que la rabia en su interior le infundía una horrorosa calma. Scipio Doyle agarraba las manos que le rodeaban el cuello y su rostro comenzó a palidecer por la fuerza de las manos de James.

-¿Donde esta Albus? - Pregunto pegando su rostro al de Scipio mientras sentía como la rabia le inundaba de arriba a abajo - ¡¿Donde esta maldita sea?! ¡¡Dímelo!! - Zarandeo a Scipio que era incapaz de hablar por la fuerza de las manos que rodeaban su cuello - ¡¿Donde esta Albus?! ¡¡¿Qué le habéis echo?! ¡¡Como le hagan daño, juro por Merlín que me las pagaras!! - grito el muchacho fuera de si mientras le zarandeaba de un lado a otro. Pero de repente escucho un sonido detrás de él y fuerte voz que gritaba: *¡¡Bombarda!!*La explosión se escucho por toda la habitación pero James seguía agarrando a Scipio.

-¡¡James no!! ¡¡Basta!! - Claudio y Lorcan corrieron hasta él y le agarraron de los brazos, echándolo hacia tras para alejarlo de Scipio. El muchacho cayo en la cama y comenzó a toser, mientras el oxigeno volvía a sus pulmones. Todos los estudiantes de Slytherin se habían arremolinado en la puerta de la habitación y observaban con horror lo que había sucedido. James seguía moviéndose en los brazos de Lorcan y Claudio, intentando soltarse mientras gritaba de rabia. Hero observaba la escena completamente aterrorizada. El profesor Longbottom apareció entre los alumnos y detrás de él Hugo.

-¡Basta James! ¡Estate quieto! ¡Esta no es la forma de ayudar a Albus! - grito el profesor Longbottom y al ver como James no reaccionaba, le dio un bofetón que lo dejo aturdido en los brazos de Lorcan y Claudio. Se hizo el silencio a pesar de que cientos de miradas observaban lo que estaba sucediendo. Neville se acerco a los alumnos petrificados y susurro unas palabras mientras movía la varita. Enseguida los tres alumnos volvieron en si y se levantaron torpemente, sintiendo su cuerpo aun entumecido - Por favor, lleven a estos estudiantes a la enfermería - Ordeno Neville a dos prefectos de la casa de Slytherin. James seguía sin reaccionar al bofetón de Neville y se mantenía tirado en el suelo mientras su pecho subía y bajaba por al respiración entrecortada.

-¿Pero qué ha sucedido aquí? - El jefe de casa de Slytherin, el profesor de pociones apareció en la puerta destrozada del dormitorio y vio los prefectos ayudaban a salir a los tres alumnos de séptimo - ¿Alguien puede explicarme lo que ha sucedido aquí? - Pero la mirada que le lanzo Neville, fue suficiente para silenciarle.

-¿Te encuentras bien? - Pregunto Neville acercándose a Scipio lentamente. El muchacho asintió, aunque su respiración aun seguía siendo forzosa y tenia unas ligeras marcas en el cuello. Neville miro su rostro y pudo vislumbrar el terror en sus ojos, pero un terror que iba mas allá del miedo a lo que acababa de ocurrir. Neville se giro hacia los alumnos que lo observaban en un silencio espeluznante - Todos a la cama - Murmuro el profesor Longbottom, al ver como los alumnos se quejaban y no se movían...-¡Ahora! - Jamas habían visto al profesor Longbottom tan enfadado. Comenzaron a marcharse por las escaleras, pero el jefe de casa se mantuvo en la puerta - El resto...- Señalo a los que quedaban - Venir conmigo.

Lo ocurrido se expandió por todo el colegio en un santiamén. Los alumnos en sus camas no paraban de hablar de lo sucedido en el gran comedor y en la sala común de Slytherin. Una tensión creciente se daba en el colegio, los pasillos estaban solitarios y sombríos, pero en las salas comunes, todos los alumnos hablaban a la luz de la lumbre, sin hacer caso de las amenazas de los prefectos. En el despacho de la directora el silencio era un peor. Los merodeadores esperaban de pie, con la mirada perdida, el pequeño Ralph observaba con curiosidad uno de los muchos artilugios, pertenecientes al antiguo director del colegio, el famoso Albus Dumbledore que los observaba desde su cuadro. Lysander trenzaba el larguísimo cabello de Hero para distraerse y Lily se mantenía sentada al lado de Rose que la seguía abrazando, maternalmente. Hugo se apoyaba en una de las mesas y miraba a James que se encontraba sentado en una silla, sin poder moverse por un encantamiento. Los minutos pasaban y pasaban, lentamente, como si resultasen días y noches enteras, pero nadie se atrevía a terminar con aquel silencio. Minutos antes, Rose había terminado de contarle todo lo sucedido en los últimos meses. La leyenda de las Willis y su encuentro con Albus y James, la leyenda y el extraño comportamiento de Scorpius. Lily contribuyo contando, las sospechas contra el profesor Schneider y sus encuentros con Nero. La directora había salido acompañada del profesor Longbottom y habían cerrado la puerta del despacho. De repente se escucharon varios gritos desde el pasillo.

-¡¿Como que Albus está desaparecido?! - La voz de Ron traspaso la puerta - ¡Son el ultimo en enterarme! ¡Magnifico! -Hugo y Rose se miraron de reojo y sintieron como el sudor frío recorría sus nucas. La puerta se abrió y Harry Potter apareció con una capa de viaje sobre los hombros, le seguían la directora, Neville Y Ron y Hermione Weasley.

-Maldición, papanatas incompetentes...- Murmuraba Ron con enfado - Cuando los pille, les rompere los huesos a patadas...- Para la sorpresa de muchos, Harry parecía mas tranquilo de lo que habían imaginado. Hermione al lado de Ron, se retorcía las manos con nerviosismo mientras su enmarañado cabello se enredaba aun mas por la humedad de la lluvia. Nada mas verle, Lily corrió al encuentro de su padre y se echo a sus brazos. Harry abrazo a la pequeña y beso su pelirroja cabellera mientras la apartaba con delicadeza.

-Todo saldrá bien Lily...- Susurro con suavidad mientras limpiaba las pequeñas lagrimas que corrían por el rostro sonrojado de su hija. James no fue capaz de mirar a su padre y se mantuvo con la mirada baja y los puños cerrados. Hermione se acerco a sus dos hijos y los abrazo maternalmente, aun que Hugo compuso una mueca al sentir el apretón exagerado de su madre, Rose no pudo evitar esconderse en su pecho, intentando aguantar las ganas gritar por la angustia de los últimos momentos. Ron miro a su hija y sintió un nudo en el estomago, era incapaz de decirle nada porque sino terminaría haciéndola daño.

-Bien, ahora que estamos todos presentes...- La directora se coloco detrás de la mesa de dirección y observo a todos los presentes. A pesar de la preocupación que presentaba su rostro, se mantenía erguida y con seguridad - Tengo que decir que las amenazas que sufrió el señor Potter en septiembre de este año, se han echo realidad...- Comento. James miro a su padre de reojo, su semblante demostraba que Harry había sacado su furia antes de entrar en el despacho. No quería que sus hijos le vieran en esa situación, pero a James no le engañaba, en algo se parecía a su padre y sabía que esa calma era solo una mascara para no asustar a Lily y al resto - Pero acabo de enterarme de mucha información que hubiese sido esencial para evitar todo lo ocurrido - Miro a Rose y a Lily y ambas bajaron la cabeza con arrepentimiento.

-En primer lugar, exigiremos explicaciones del profesor Schneider - La puerta se abrió y por ella entraron dos aurores. Todos giraron sus rostros y vieron como el profesor Schneider entraba en la sala y le hacían sentarse en una sala, delante del escritorio de la directora. Parecía tranquilo y calmado, ni un gesto de angustia apareció en su delicado y cincelado rostro de ángel. Se hizo el silencio y todos se observaban, nerviosos, expectantes. Hero no podía apartar la mirada del profesor Schneider y sintió como los nervios la provocaban convulsiones, que solo pudo percibir Lysander que se encontraba a su lado.

-Profesor Schneider ¿Comprende usted el motivo de su citación? - Pregunto la directora con calma. La luz caía sobre el profesor y sus dorados rizos brillaban con fuerza, provocando destellos en su rostro.

-Creo comprenderlo...- Contesto el profesor, su calma era tan que incluso llegaba a molestar. James lo observaba con tal odio que Neville tuvo miedo de que el hechizo no fuera suficientemente fuerte y que James saliese disparado al encuentro del director. En ese momento, La señora Pomfrey entro en el despacho ayudando a un alumno. Scipio Doyle se sentó en una de las sillas, sin poder levantar la mirada del suelo mientras la señora Pomfrey se sentaba a su lado. La directora se quedo observándole unos segundos. Harry, Ron y Hermione decidieron no intervenir por el momento y dejar que la directora manejara las cosas.

-Lo contrate con suma confianza profesor Schneider...- La directora lo observaba con firmeza, su anciana figura aun seguía siendo imponente y su rostro severo se mantenía igual que la primera vez que Harry la había visto en las escaleras antes de la selección del sombrero seleccionador - No puedo negar, que enseguida me di cuenta de que usted guardaba un gran secreto, profesor Schneider y que todos los problemas de este colegio aparecieron seguido de que usted entrara a formar parte del profesorado de este colegio...- Se hizo el silencio, pero el profesor no hizo ninguna objeción.

-Le exijo que explique enseguida lo que nos esta escondiendo profesor o de lo contrario sera llevado a Azkaban...- Su voz sonó decidida y clara como el agua. Su marcado acento escoces hizo que la frase fuera mas dura de lo que realmente se presentaba. La directora lo observaba desde detrás del escritorio, con su bata de estampados tartantes (como las faldas escocesas). En ese momento, Scipio levanto el rostro y observo la figura del profesor Schneider que le daba la espalda. Se hizo el silencio durante un rato.

-¿Necesita ayuda para recordar? - Pregunto Ron arqueando una ceja y ganándose un golpe de su mujer que lo fulmino con la mirada. Schneider levanto la cabeza y Hero pudo observar su bello y delicado rostro. Por una milésima de segundo, pudo ver como sus ojos se dirigían hacia ella y luego volvían a fijarse en la directora.

-Jamas intente engañarla, directora - Contesto con suavidad - Tengo motivos para estar en Hogwarts y para quedarme en él, pero sera muy complicado de entender si no comienzo desde el principio. Desde el principio de mi historia - Albus Dumbledore observaba la escena con sus ojos azules y por un momento, Ron pensó que aquel anciano loco se divertía. Harry y Mcgonagall se miraron y este asintió con la cabeza.

-Bien, tiene la palabra profesor - La directora se sentó y lo observo con severidad desde detrás de sus gafas cuadradas. Todos observaban al profesor Schneider con una creciente curiosidad, la incertidumbre les hacia presos. Lysander tomo la mano temblorosa mano de Hero y la sonrió con suavidad mientras sus saltones ojos la observaban con alegría. Hero asintió e intento calmar aquella extraña sensación que no paraba de acosarla.

-En primer lugar, no soy Schneider. Mi nombre real es Gael Lessexs, el ultimo descendiente de la casa mas honorable de la familia mágica mas poderosa de Irlanda.

-Eso es imposible, estudie Historia de la Magia durante toda mi carrera y la familia de Lessexs desapareció hace muchos años...- Dijo Hermione arqueando una ceja. Al darse cuenta de su interrumpción, cerro la boca y volvió a sentarse. La directora no podía no mostrar su asombro ante aquella inesperada noticia.

-Pues yo jamas había oído hablar de esos tal Lussexs... - Murmuro Ron en la oreja de Harry - Esta Hermione, siempre esta sorprendiéndome

  • Harry había arrugado el ceño mientras sus ojos verdes se clavaban en Schneider - ¿Tú conoces a esos Lussexs? - Pregunto Ron. Este negó con la cabeza, sin apartar la mirada del profesor de defensa - Ya me parecía...-Hermione le dio un suave golpe y le susurro ''Lessexs no Lussexs''

*-*Señor Weasley, si no fuera porque sus hijos están presentes, siguiente pensando que usted forma parte de este colegio - Comento la directora Mcgonagall con severidad mientras sus ojos verdes se clavaban en Ron. Por un momento, Ron sintió como se volvía mas bajo y menudo y le pareció estar en presencia de Mcgonagall cuando solo tenia doce años. Aunque aquella frase no era para nada un cumplido, Ron dejo escapar una sonrisa burlona.

-Esa familia esta maldita...- Susurro uno de los antiguos profesores del colegio. Miraba al profesor desde su cuadro, con un gran resentimiento resentimiento - Una familia de negociadores que jamas fue capaz de ayudar en momentos de guerra, escondiéndose como ratas asustadas...Jamas olvidaremos cuando los Lessexs decidieron desentenderse de las guerras mágicas, de todas y cada una de ellas, el destino les dio su merecido a esa familia de ricos desertores...

-Basta Emporius, es suficiente - Murmuro la directora. Pero el profesor no había cambiado su expresión, se mantenía tranquilo y calmado - Continúe por favor - Gael Lessexs le agradeció con una inclinación de cabeza y su rostro cincelado y suave se alzo para dirigirse a su publico, como si se tratase de una representación. Y entonces comenzó a narrar, como si de un cuento se tratase.

No voy a contar los desaires de mi familia, porque no tenemos mucho tiempo, hay demasiados siglos de historia. Comenzare por el echo de que mi madre huyo conmigo, de la casa de mi padre cuando yo solo era un niño. Mi madre, la misteriosa y bella Blache Lessexs. Si, así se llamaba, Blache. Las historias cuentan que era bella, dotada de mil encantos, dulce, caritativa, el ejemplo de cualquier bruja, tan sofisticada y elegante como las damas medievales. Jamas vi ninguna de esas cualidades. Fui arrastrado a mundos llenos de maldad y rencor, vi cosas e hice cosas que ningún niño debería ver ni hacer. Pero entonces se presento la oportunidad y el motivo para escapar. Mi madre murió siendo yo aun muy joven, pero antes de hacerlo, me abrió los ojos y me contó toda la verdad. Yo tenia una hermana menor, abandonada a su suerte en algún lugar de Inglaterra. Aquella hermana menor que jamas tuve y siempre desee tener a mi lado, para ayudarme a soportar mi triste niñez. Y entonces se me presento la oportunidad de poder viajar hasta Reino Unido, país al que tenia prohibida la entrada. Sabía que era el camino fácil y que me traería mas tristezas y alegrías, pero no me importaba si podía encontrarla y estar con ella al menos unos minutos de mi miserable existencia. Continué al lado de aquel mago, sediento de poder y me fui ganando su confianza hasta que la oportunidad que tanto estaba esperando se presento. Llegue a Hogwarts con una misión, pero la única misión que yo tenia mente era la de encontrarla y protegerla en la sombra. Pero mi destino es caprichoso y mi deber volvió a llamarme, esta vez con un tono de amenaza. Intente pararlo, pero ya era tarde. Nadie puede comprender mejor, el corazón de Scorpius Malfoy y Nero Cardew.

-¿Encontró a su hermana, profesor? - La pregunta de Lysander se alzo y la magia de aquel cuento se intensifico. Se hizo el silencio por unos momentos, todos observaban aquel hombre joven, de carácter tan apacible y de rostro tan hermoso y delicado. Esperaban la respuesta, aguantando la respiración e incluso los integrantes de los retratos se acercaban al filo y observaban la escena con ojos atentos. Entonces Gael Lessexs alzo los ojos y a cámara lenta, muy lentamente, recorrieron los rostros de todos los presentes, hasta llegar al de ella. Hero Eyre, sintió como aquellos ojos se clavaban en ella y entonces lo comprendió todo.

-Si, señorita Scamander. La encontré...

Continuara...

¡Hola mis queridos lectores y lectoras!

¡Estoy muy contenta con este capitulo! Espero que vosotros también lo esteis, la verdad es que me puse a escribir hoy como una loca e increíblemente e podido terminar el capitulo. Tengo que decir que son solo doce hojas y que pretendía escribir mucho más en este capitulo, pero es que me emociono, me pongo a escribir y me doy cuenta de que se esta haciendo larguísimo y no puedo escribir sobre todo lo que quería. En fin, es el capitulo numero treinta y nueve, espero que les haya gustado y que la espera sea recompensada con creces.

En el próximo capitulo: El profesor Schneider o gael Lessexs explicara con mas detenimiento lo sucedido, Scipio tendrá que hablar y saldrán muchas cosas a la luz entre otras sorpresas. ¿Quizás un momento con Albus, donde quiera que este?

Debo decir que estoy muy contenta por el reconocimiento de los últimos dos capítulos, la verdad es que miles de gracias por esos 16 comentarios tan estupendos. Espero que siga así y que continúen habiendo personas nuevas que deseen comentar en esta historia. Millones de gracias a mis lectores.

Intentare actualizar ahora que son navidades un poco mas rápido, aun que no es seguro porque mi familia viene a Viena a pasar las navidades y va a ser una locura porque mi casa no es muy grande jaja pero bueno, intentare actualizar lo antes posible.

¡Nos vemos en el próximo!

PD: ¡Feliz Navidad!

Irene

Pluma Cisne.