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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 39
No voy a contar los desaires de mi familia, porque no tenemos mucho tiempo, hay demasiados siglos de historia. Comenzare por el echo de que mi madre huyo conmigo, de la casa de mi padre cuando yo solo era un niño. Mi madre, la misteriosa y bella Blache Lessexs. Si, así se llamaba, Blache. Las historias cuentan que era bella, dotada de mil encantos, dulce, caritativa, el ejemplo de cualquier bruja, tan sofisticada y elegante como las damas medievales. Jamas vi ninguna de esas cualidades. Fui arrastrado a mundos llenos de maldad y rencor, vi cosas e hice cosas que ningún niño debería ver ni hacer. Pero entonces se presento la oportunidad y el motivo para escapar. Mi madre murió siendo yo aun muy joven, pero antes de hacerlo, me abrió los ojos y me contó toda la verdad. Yo tenia una hermana menor, abandonada a su suerte en algún lugar de Inglaterra. Aquella hermana menor que jamas tuve y siempre desee tener a mi lado, para ayudarme a soportar mi triste niñez. Y entonces se me presento la oportunidad de poder viajar hasta Reino Unido, país al que tenia prohibida la entrada. Sabía que era el camino fácil y que me traería mas tristezas y alegrías, pero no me importaba si podía encontrarla y estar con ella al menos unos minutos de mi miserable existencia. Continué al lado de aquel mago, sediento de poder y me fui ganando su confianza hasta que la oportunidad que tanto estaba esperando se presento. Llegue a Hogwarts con una misión, pero la única misión que yo tenia mente era la de encontrarla y protegerla en la sombra. Pero mi destino es caprichoso y mi deber volvió a llamarme, esta vez con un tono de amenaza. Intente pararlo, pero ya era tarde. Nadie puede comprender mejor, el corazón de Scorpius Malfoy y Nero Cardew.
- ¿Encontró a su hermana, profesor? - La pregunta de Lysander se alzo y la magia de aquel cuento se intensifico. Se hizo el silencio por unos momentos, todos observaban aquel hombre joven, de carácter tan apacible y de rostro tan hermoso y delicado. Esperaban la respuesta, aguantando la respiración e incluso los integrantes de los retratos se acercaban al filo y observaban la escena con ojos atentos. Entonces Gael Lessexs alzo los ojos y a cámara lenta, muy lentamente, recorrieron los rostros de todos los presentes, hasta llegar al de ella. Hero Eyre, sintió como aquellos ojos se clavaban en ella y entonces lo comprendió todo.
-Si, señorita Scamander. La encontré...
Se hizo el silencio por todo el recinto. Un silencio angustioso y a la vez sobrecogedor. Los ojos del profesor Schneider seguían clavados en la figura de Hero, calmados y tranquilos, con una pequeña llama de esperanza en sus pupilas. Todos los presentes habían captado la mirada del profesor de defensa y se mantenían quietos como estatuas, sorprendidos por aquellas revelaciones. Ron abría la boca con exageración y señalaba a ambos mientras intentaba articular palabra. Lily, recostada sobre Lysander, se había alzado en el asiento y su rostro palideció en cuestión de segundos. Los ojos saltones y tranquilos de Lysander se encontraban fijos en Hero, como si la examinaran. Nadie era capaz de pronunciar palabra porque no sabían como romper el silencio, la insinuación había sido clara como el agua, pero aun así, los presentes necesitaban varias segundos para ingerir aquella revelación. Hero se mantenía tensada sobre el asiento, con los ojos fijos sobre la figura del profesor Schneider. Los recuerdos le venían a la mente con escandalosa rapidez, sus encuentros con el profesor, su extraño comportamiento hacia ella...Todo era tan confuso y a la vez tan claro. Estaba mareada y sentía como el pecho le subía y bajaba con rapidez, respirando con dificultad mientras su mente se quedaba completamente en blanco. ¿Qué debo hacer?
James atrapado en su asiento, apretaba los dientes y los puños, observando al profesor de defensa con infinito odio. Sus ojos se clavaron en Hero, deseando que la muchacha lo mirase, pero Hero estaba completamente ida, perdida en sus pensamientos y en su mundo interior. Sintió el dolor que su mirada transmitía y maldijo por lo bajo, deseando retroceder en el tiempo, deseando que aquel hombre jamas hubiese llegado a sus vidas, deseando que el tiempo se parase y sacar a Hero de aquel infierno.
¿Qué le sucedía?
- Se pregunto confuso consigo mismo - *¿Quería protegerla? -*Aquel sentimiento solo se había suscitado en las personas mas cercanas a él, como los merodeadores y su familia, *¿Podía llegar a sentir la necesidad de proteger a Hero? -*La miro de nuevo, tan pequeña, parecía una niña asustada y a la vez, admiraba como se mantenía erguida sobre el asiento, sin pronunciar palabra.
-Profesor Schneider - Mcgonagall se levanto y se quedo observando al profesor con ojos severos y los labios fruncidos. Sus gafas cuadradas brillaron por el reflejo de las velas y por un momento, se pudo distinguir la forma de un gato sobre su rostro - ¿Está insinuando, que la señorita Eyre es su hermana menor? - La pregunta fue clara y precisa, lo que provoco un silencio aun mayor y mas aterrador.
-No se anda con rodeos...-Murmuro Ron al lado de Hermione. Miro por un momento a su mujer y le sorprendió ver la misma severa expresión en su rostro, como si hubiese imitado a Mcgonagall sin querer. Harry sentado al lado de James, miro unos segundos a Neville y ambos amigos asintieron con la cabeza. Aquella historia comenzaba a desenredarse por si sola. El profesor Schneider aparto la mirada de Hero durante unos segundos y clavo sus ojos en los de la directora.
-Si, directora Mcgonagall. Hero Eyre es en realidad, Hero Lessexs - Contesto con suavidad, casi como un murmullo. Enseguida los cuadros comenzaron a cuchichear, cambiándose de cuadros y moviendo las manos frenéticamente. Albus Dumbledore observaba la escena, con su habitual tranquilidad, algo que exasperaba a Ron en lo mas profundo de su ser. Harry se mantenía en silencio, esperando.
Hero aguanto la respiración y sintió como la cabeza le estallaba en mil pedazos. El escucharlo de los propios labios del profesor, era una sensación extraña, casi imposible de imaginar, completamente sureal. Sentía que se encontraba en un sueño y que en cualquier momento podría despertar y encontrarse en su cama, en la sala común, arropada por las mantas y la oscuridad de la noche. Pero daba igual cuanto tiempo se pellizcara, ella seguía ahí sentada, observando el perfil de aquel hombre joven. Aquel hombre, que llevaba su sangre. ¿Como podía ser? ¿Por qué ahora? Hubiese preferido vivir en el anonimato y la ignorancia. De repente y percatándose de las miradas que se posaban en ella, se levanto torpemente, intentando disimular su mareo.
-Directora Mcgonagall, no me encuentro muy bien - Murmuro la muchacha alzando la mirada hacia la directora - ¿Podría ir a descansar? - Pregunto con cautela. Pero todos pudieron sentir el tono de suplica de su voz. Mcgonagall asintió lentamente con la cabeza, pero su mirada severa se mantenía.
-Vaya a descansar señorita Eyre- Contesto con suavidad. Por primera vez en toda la noche, su expresión se relajo y sus ojos mostraron un brillo de melancolía - Profesor Longbottom acompañe a su alumna a la sala común, luego vuelva inmediatamente.
Neville asintió y ayudo a Hero con suavidad. Desde el otro lado de la sala, Claudio la observaba completamente consternado. Hero no fue capaz de girar el rostro, no podía cruzarse de nuevo con aquellos ojos, sonrió devilmente a Lily y dejo que los brazos de Neville la rodearan los temblorosos hombros. El profesor sin embargo la siguió con la mirada durante todo el trayecto hasta la puerta, era imposible descifrar que estaba pensando. James observo como la figura de Hero se perdía en la oscuridad y la puerta se cerro tras ella. Un profundo vacío se creo en su estomago.
-¿Como sabemos que dice la verdad? - Pregunto Hermione con los labios fruncidos, observando al profesor Schneider con cara de pocos amigos - No puedo creer con tanta facilidad que un miembro de la familia Lessexs siga vivo. ¿Esta seguro de que no hay otra razón por la que esté aquí? - Lo miro con sus ojos marrones, con aquella severidad tan caracteríscta de Hermione. Ron trago saliva.
-Pueden confirmar si la señorita Eyre y yo compartimos la misma sangre, ella tiene una serie de características que solo se pueden heredar geneticamente - El profesor contesto con calma, muy seguro de lo que estaba diciendo. A Harry le sorprendía la tranquilidad de sus gestos y palabras, sus frases eran tan suaves y arrulladoras que conseguían adormilar la mente de cualquier mago despierto y enérgico. Era una persona brillante, lleno de luz, pero también percibía aquella extraña aura de oscuridad, de miedo, de inseguridad.
-¿Quién lo envió aquí? - Por primera vez en toda la noche, Harry hizo la pregunta que tanto había deseado hacer. Ambos hombres se miraron y el silencio volvió a hacerse por todo el despacho - ¿Qué fin se propone? - Mcgonagall enfundada en su bata de cuadros escoceses se quedo observando a Harry con el ceño fruncido.
-Él nunca atiende a razones, no da explicaciones a sus esbirros. Mantiene sus secretos escondidos en la zona mas humana de su ser, si es que aun queda algo de humano en él. Consigue aliados con facilidad, les promete terminar con sus miedos y hacer realidad sus sueños mas imposibles. Juega con las personas como si fueran fichas de ajedrez. Su nombre es Maro, descendiente del misterioso Dieter Wolff - La sorpresa apareció en el rostro de Harry, Ron y Hermione. El profesor Schneider sonrió suavemente contemplándolos - Veo que el nombre les resulta familiar - Comento con suavidad. Los tres amigos se miraron, pero no comentaron nada inoportuno.
-¿Maro es el que ha estado enviándome esos mensajes? - Pregunto Harry intentando controlarse las ganas de tirarse encima de aquel hombre. Ron advirtió la mirada de Harry y tiro de la manga de Hermione con suavidad. Debían de estar atentos por si Harry perdía el control. La directora había bajado las escaleras y observaba a la escena con los labios fruncidos.
-Así es - Contesto con suavidad - Pero no me pregunten, porque, ni cuales son sus razones, porque nadie lo sabe. Él solo ordena y nosotros hacemos el trabajo. Jamas se deben preguntar las razones, él puede provocar mucho dolor en las personas, un daño que no se trata del dolor físico, sino del dolor mental, psicológico, te encierra en su telaraña y no eres capaz de salir - Se quedo unos segundos en silencio observando a Harry como si intentase encontrar las palabras adecuadas para explicar lo que estaba pensando.
-¿Está intentando justificar sus acciones? - Pregunto Hermione arqueando una ceja un tanto indignada. Ron se cruzo de brazos al lado de su mujer. El resto observaba la escena con atención, intentando no perderse detalle de lo que estaba sucediendo. Scipio continuaba sentado en una de las sillas, al fondo del despacho, junto a la señora Pomfrey.
-Jamas podre justificar mis decisiones, fue el camino que decidí tomar ya que no me enseñaron otro camino, desde que soy un niño crecí con ciertas personas y formas de pensar, es difícil salir de algo como eso, señora Weasley - Contesto con suavidad, sus dorados rizos caían a raudales por su rostro y aquel rostro angelical cada vez los desencajaba mas. Ron carraspeo con fuerza, lanzandole una mirada de advertencia - Como ya he explicado, yo vivía en Alemania central cuando Maro se presento ante mi, mi madre había muerto hacia varias semanas. Me sedujo con sus palabras, prometiéndome encontrar a mi hermana - Paro unos segundos - Yo solo justificaba mis actos, pensando que el mundo era igual de cruel y mezquino, jamas me habían enseñado otra cosa. Solo tenia un objetivo en mente, terminar mi trabajo y encontrar a mi hermana para marcharme por siempre. Pero no salio como yo esperaba, durante años estuve a cargo de Maro, enjaulado y atado a sus ordenes y deseos, haciéndome con su confianza en cierta medida. Creo que el sintió lastima cuando me encontró en aquel suburbio en las calles de Munich.
-¿Lastima? - Ron resoplo con indignación.
-Él quiere algo que usted posee, señor Potter - Los ojos del profesor se clavaron en Harry. Rose se removió inquieta en el asiento, sintiendo una pequeña punzada en el estomago - Ignoro de que se trata pero se entero de su existencia cuando trabajo para Lord Voldemort. Esta obsesionado con algo y no parara hasta conseguirlo. Rapto al profesor Dalton para encontrar aquellas mariposas que él había descubierto años atrás y tiene cautivos a los Malfoy, lleva escondido en su mansión durante meses - Rose sintió como un sudor frío caía por su frente y entonces comprendió todo. Ron abrió la boca con sorpresa.
-¡¿Malfoy esta cautivo?! - Pregunto abriendo los ojos con rapidez - ¿Enserio? Pobre dragón, no debe hacerle mucha gracia que un desconocido entre en su casa y se ponga a darle ordenes. Lo tiene bien merecido - Murmuro arrugando el entrecejo, pero al ver la mirada de su mujer cerro la boca enseguida.
-¿Mariposas? - Harry frunció el ceño, las mariposas le resultaban curiosamente familiar, estaban apareciendo mucho últimamente. Lily abrió los ojos con sorpresa y todos los jóvenes se miraron entre si, sintiendo como el corazón se aceleraba por momentos - Hermione, ¿Has buscado lo que te pedí? - Pregunto Harry girándose hacia Hermione.
-Harry no he tenido tiempo - Contesto Hermione con dureza - En cuanto salga de aquí, me pondré a buscar. Explíquenos sobre esas mariposas, por favor. ¿Sabe de que criaturas se tratan? - Pregunto con tono acusativo. El profesor negó con la cabeza.
-No puedo decirlo con exactitud, la llamaban Mariposa Teufel, que en alemán significa diablo. Creo recordar que hay leyendas en Alemania donde aparece este animal, siempre en compañía de la muerte o del diablo, es un símbolo del mal - Contesto. Se hizo un silencio imperturbable - Se creía que esas criaturas estaban extintas después de la guerra mágica del siglo dieciocho, cuando desterraron a los magos oscuros que venían del este de Rusia. Pero al parecer, solo estaban esperando a que alguien abriera la caja de pandora.
-Y la abrieron - comento Ron deseñosamente.
-Mi misión era introducir dentro del colegio, varias de esas mariposas - El profesor Schneider continuo hablando con calma y suavidad. Parecía incluso contento, como si se estuviera quitando un peso de encima - Mi misión también era controlar a Scorpius Malfoy y al resto de muchachos que estaban a las ordenes de Maro - Scipio desde la esquina bajo aun mas la cabeza, como si se intentase esconder. Rose palideció por completo y sintió como las manos comenzaban a temblarle - Pero cuando me encontré con Hero, olvide por completo mi misión. Intente evitar que las mariposas fueran liberadas, aun sin saber los planes de Maro, a pesar de que no sabia de que eran capaces esas criaturas...Intente ayudar a Malfoy, pero Scorpius no confiaba en mi, algo es completamente comprensible.
-¿Esta insinuando que esas criaturas son las que provocan los ataques en nuestros alumnos? - La directora le interrumpió de repente, se acerco a él con la mirada llameante - Miles de alumnos han estado en peligro y usted no ha sido capaz de decir nada, es usted un miserable - Murmuro la directora perdiendo la compostura. Hermione trago saliva y observo a sus hijos de reojo - Llévense a este hombre a las mazmorras - Ordeno a los aurores con autoridad - Aun es pronto para llevarlo a Azkaban. Seguiremos haciéndole preguntas mas tarde, ahora no puedo soportar tenerlo en mi presencia.
-Debo irme enseguida, tengo que descubrir que son esas mariposas y encontrar un posible antídoto. No se preocupe Minerva, encontraremos la solución - Hermione estrecho la mano de la directora entre las suyas y sonrió con suavidad. Beso a sus hijos con ternura y se despidió de Ron con un casto beso - Me marcho a la biblioteca del ministerio, quizás haga una visita a San Mungo, en cuanto sepa algo te aviso con una lechuza - Murmuro Hermione sobre el oído de Harry. Este asintió y Hermione salio disparada hacia la salida. Justo en ese momento, volvió Neville.
-Antes de que se marche...-Harry hizo que los aurores parasen y Gael Lessexs se giro para mirarlo - ¿Por qué esta traicionando a Maro? Nos ha explicado absolutamente todo sin necesidad de insistirle. ¿Por qué? - Pregunto con voz fuerte y decida, exigiendo una rápida contestación. El profesor se quedo unos segundos en silencio, pero sus ojos continuaron altivos y fijos en Harry.
-Yo no soy leal a nadie, el único objetivo de mi vida ya lo he alcanzado, pero nada me ata a ella, lo mejor que puedo hacer es desaparecer de su existencia, ya no me importa lo que pueda sucederme. Señor Potter - Hizo un gesto educado con la cabeza y siguió caminando, seguido de los aurores que se mantenían a sus lados. Harry se quedo observando a aquel extraño hombre, de rostro cincelado como el de un ángel. Le causaba una extraña inquietud, repentinamente recordó los ojos temblorosos de Severus Snape, antes de morir y su suplica. Aquella misma sensación se expandió por todo su estomago, perdiéndose por sus venas y recorriendo su sangre.
-El el fondo, me inspira un poco de lastima - Murmuro Ron suavemente, sacando a Harry de sus pensamientos - Bueno, creo que es hora de que otra persona nos de una serie de explicaciones ¿No le parece directora? - Se giro y clavo sus ojos azules en Scipio. James seguía apretando los puños y observo como Scipio se levantaba y se quedaba en mitad de la sala, frente a la directora Mcgonagall. El muchacho aun temblaba y su cuello mostraba las rojas marcas de las manos de James. Harry lanzo una mirada indignada a su hijo y se acerco al tembloroso muchacho.
-Dinos todo lo que sepas Scipio - Susurro Harry con suavidad, acercándose a él con actitud amistosa - No va a pasarte nada, pero necesitamos que nos lo cuentes todo, desde el principio - Murmuro. Scipio levanto los temblorosos ojos y Harry pudo vislumbrar lo asustado que estaba. Se puso en cuclillas como cuando intentaba animar a sus hijos y sonrió con suavidad. La actitud de Scipio por un momento se relajo.
Todo sucedió en Verano, antes de comenzar el curso en Hogwarts. Aquel día hacia mucho calor así que salí de casa para bañarme en el lago. Vivo con mi abuela, mis padres se encuentran en Azkaban, condenados de por vida, por sus crímenes como Mortifagos. Solo los he visto tres veces desde que nací. Aquella mañana me tumbe a la orilla del lago y me quede profundamente dormido, cuando desperté el sol había desparecido entre las nubes y podía sentir una extraña calma a mi alrededor, demasiada calma. Me levante con la varita en la mano y pude vislumbrar una figura sentada en el embarcadero, me miraba fijamente. Se trataba del profesor Schneider, al que yo conocí por el nombre de Eower. Se levanto y se acerco a mi con lentitud, yo estaba asustado. Pero no me hizo daño, tan solo recuerdo sus palabras, salían de su boca pero parecía como si otra persona estuviese hablando, utilizando a aquel muchacho como títere. Se me heló la sangre al escucharle.
-Mucho tiempo has vivido en la sombra, Scipio Doyle. Sirveme y haré realidad tus deseos. Todos y cada uno de ellos, empezando por la liberación de tus padres. ¿Lo deseas? - Entonces miles de imágenes se crearon en mi cabeza. Mis padres recogiéndome en el anden nueve y tres cuartos, mi madre preparándome una tarta de queso y arándanos por mi cumpleaños, mis padres llevándome a el callejón Diagon para comprar mis primeros utensilios. Todas esas imágenes que yo había reproducido en mi cabeza desde que era un niño. Era como si alguien entrara mi cabeza y desnudara todos mis deseos.
-Mi señor quiere verte en The Pale Horse, a las seis de la tarde. No te retrases - Y entonces desapareció con la misma rapidez con la que había aparecido. Se desvaneció ante mis ojos y por un momento el silencio se mantuvo a mi alrededor, como si aun sintiesen su presencia.
-¿The Pale Horse? - Harry le paro un segundo un tanto confuso - ¿Qué es eso? - Pregunto con ojos curiosos.
-Es una taberna en el centro de Londres, cerca de el Caldero Chorreante, es famosa por los magos de mala reputación que van a beber en el, todos los arreglos de corrupción mágica tienen esa taberna como encuentro - Contesto Ron con simplicidad - Una vez, a George y a mi se nos ocurrió entrar en ese sitio...no pienso volver a repetirlo - Murmuro sonrojándose.
-¿Como es que la taberna sigue abierta? - Harry lo miro completamente sorprendido. No podía creer que siendo jefe del departamento de aurores jamas hubiese oído hablar de aquel lugar. Hasta el despistado de Ron había oído hablar de él.
-Son muy listos, nunca encuentran suficientes pruebas como para llevarlos al Ministerio, detenidos - Contesto Ron subiendo los hombros con resignación - Bueno, ahora que estoy yo en el cuerpo, quizás las cosas cambien - Hugo dejo escapar una risa burlona. Harry volvió a mirar a Scipio e hizo un gesto para que siguiera hablando.
Estuve el resto del día, pensando que lo que había sucedido era solo un sueño. El día pasaba y las agujas de reloj dieron las cuatro de la tarde. Mi abuela dormía en su sofá al lado del fuego. Durante un instante, no pude resistirme, aquel momento había provocado demasiada curiosidad en mi. ¿Y si aquel hombre era capaz de liberar a mis padres? Siempre he sido débil señor Potter, mi abuela me desprecia porque nunca he tenido la seguridad y confianza que según ella, un sangre limpia debe tener. Así que lo hice, agarre un poco de polvos flu y dije el nombre de la taberna. Aparecí en un lugar oscuro, de mesas negras y luces cenicientas, había poca gente aquel día, olía fatal, una mezcla de olor a cenagal y a estiércol. Todos los ojos se posaron en mi, era obvio, yo desencajaba completamente en aquel lugar. Pude ver como un mago de dientes sucios pasaba un huevo de Lethifold, se que están prohibidos y esas criaturas son muy peligrosas. Entonces el hombre de la barra se acerco y me pregunto quien era, le dije mi nombre y enseguida cambio su actitud, me trato como a un príncipe y me invito a un trago de Whisky de Fuego. A los pocos minutos se abrió la puerta de la taberna y entraron Nero Cardew y Marcus Naughton. No podía creerlo. Ellos también habían recibido aquella extraña visita.
-¿Cual es su relación con el señor Cardew y el señor Naughton? - Pregunto Harry con suavidad. James se había tranquilizado considerablemente, pero aun miraba a Scipio con un odio indescriptible. Lorcan y Claudio se miraron, habían trabajado muy duro para hacer la poción multijugos, pero no iban a necesitarla, Scipio estaba contando la historia desde el principio, esa historia que habían deseado saber desde el principio del curso.
-Somos compañeros de casa, Nero se convirtió en un buen amigo desde mi entrada al colegio, pero los últimos años ha cambiado paulatinamente, al principio solo note su cambio con ciertos comentarios, mas tarde su actitud me demostró que Nero era otra persona por completo - Susurro el muchacho.
-Oh por favor - Se quejo James con irritación - ¡Eres su maldito perro faldero! Siempre siguiéndole a todas partes, obedeciendo cada orden que te da, no intentes ir de victima porque todos sabemos que no es así...-Murmuro el muchacho con desprecio - Os conocemos desde el primer año, ¿Crees que eres capaz de engañarme? ¡Con él te sentías ridículamente mas poderoso! Que triste...
-Basta James - Ordeno Harry lanzandole una mirada de advertencia a su hijo mayor. Se volvió ha hacer el silencio y James aparto el rostro con rabia. Scipio se quedo unos segundos en silencio, sin negar lo que James había dicho - Continua...
Entonces nos llevaron a un reservado, escondido entre unas cortinas. Abrió la puerta y entramos en una habitación alumbrada solo por el fuego de la chimenea. Era verano, pero en aquella habitación un frío inquietante. Había una figura cerca de la chimenea, pero no podíamos ver su rostro, estaba encapuchado y llevaba una capa de viaje negra. A su lado, reconocí al chico joven que había conocido aquella mañana. La puerta se cerro detrás de nosotros y por un momento me arrepentí de estar en aquel lugar.
Fue amable , tan amable que me daba aun mas terror que si no lo hubiese sido. Nos dijo que podía liberar a nuestros padres, ayudarnos a vivir con la dignidad que años atrás nos habían arrebatado. A cada palabra, podía ver como el rostro de Nero cambiaba y se volvía mas fría e inhumana. Tuve miedo pero aquella oferta era tentadora, demasiado tentadora, nos tendía el poder en una mano y la libertad en la otra. Nos dejo marchar después de firmar un acuerdo y su ayudante nos dijo que se podría en contacto con nosotros, para decirnos nuestro cometido. Salí de aquel lugar con el corazón encogido, pero jamas imagine que esto pudiese llegar a suceder.
-Continua...-Susurro Harry con suavidad - ¿Qué sucedió cuando llegasteis a Hogwarts? ¿Cual era vuestro cometido?
- Scipio trago saliva varias veces y después respiro, tomando aire, intentando encontrar el valor o las palabras adecuadas.
-Señor Potter, se lo voy a resumir - Susurro el muchacho con voz temblorosa - Nuestro cometido era encontrar una salida del colegio, una forma segura de salir del colegio sin ser vistos por nadie. Maro nos ordeno ir a Cabeza de Puerco y buscar una posible entrada al colegio. En la primera salida a Hogsmeade, fuimos a Cabeza de Puerco, el pub esta abandonado por lo que no fue muy arriesgado. En ese pub, descubrimos el marco de un cuadro, con un encantamiento, no fue difícil descubrir el pasadizo que escondía.
-Por Merlín Harry, el pasadizo - Susurro Ron atragantándose con varios dulces que había en la mesa circular. Aquel pasadizo había sido el mismo por el que Harry, Ron y Hermione habían caminado para entrar en Hogwarts, antes de la épica batalla de Hogwarts. Harry había palidecido por completo, aquel pasadizo lo había olvidado por completo, es mas, creía que no podía seguir en funcionamiento, después de quitar el lienzo de Ariana, la hermana de Albus. Pero entonces la voz de Ron le interrumpió- Y llevaba a la....
-A la sala de los menesteres - Contesto Harry, interrumpiéndole. Lorcan, Claudio y Ralph habían palidecido por completo. Ahora lo comprendían todo, aquella visita a cabeza de puerco, los paseos por el séptimo piso y las desapariciones de Nero, Marcus y Scipio.
-¡Ahora lo entiendo todo! - Contesto James intentando moverse y apretando los dientes con rabia - ¡Por eso desaparecíais del mapa de merodeador! ¡Por eso os encontramos en el séptimo piso! ¡He sido un idiota! - Lorcan se acerco a su amigo y apretó su hombro con suavidad, para calmarlo - Maldita sea...-Susurro el muchacho bajando el rostro e intentando reprimir unas lagrimas rebeldes que comenzaban a formarse en sus ojos marrones.
-Por lo tanto, vuestro cometido era sacar algo del colegio - Murmuro Minerva Mcgonagall tensando la mandíbula - A Albus Potter ¿No es así señor Doyle? - Pregunto con dureza. Scipio asintió con lentitud, casi sin fuerzas - Y puedo intuir que el señor Malfoy era la única forma de llegar a Albus Potter con seguridad, por eso los Malfoy son retenidos por ese mago ¿Verdad? - Pregunto de nuevo. Scipio asintió otra vez y se tapo la cara con las manos. Rose había dejado de respirar por unos momentos, su corazón era apretujado por alguna mano invisible y el dolor se expandía por todo su cuerpo. Ron la observaba al otro lado de la habitación, con el rostro ensombrecido.
-¿Por qué se quedo en el colegio? - Pregunto la directora, esta vez con un tono mas suave en la voz.
-No podía seguir...-Murmuro el muchacho en un hilo de voz - No quiero convertirme en eso...-Sus hombros temblaron devilmente - Estoy muy cansado...- Susurro sonándose la nariz sonoramente. Harry le dio unas palmaditas en el hombro y se levanto lentamente.
-Creo que debería irse a la enfermería y descansar, Minerva, ha sido un día muy largo para él - Murmuro Harry alzando sus ojos verdes hacia la directora. Esta asintió e hizo un gesto a la señora Pomfrey. La señora Pomfrey se acerco y ayudo a Scipio a ponerse en pie. Los merodeadores lo observaron salir del despacho en silencio. La verdad había salido a la luz, un poco tarde, pero había salido después de todo. No sabían como reaccionar ni tampoco como sentirse, era demasiada información en una noche, su mente estaba dolorida y atolondrada.
-Creo que el resto de los alumnos también debe irse a la cama - Murmuro la directora con voz apagada
- Alumnos vayan a descansar...-Ordeno con suavidad, pero manteniéndose erguida y con expresión severa. Lentamente todos se levantaron, con el rostro pálido y ojos ausentes. Harry abrazo a su hija durante unos segundos, deseo no soltarla y mantenerla a su lado, pero al fin la dejo marchar, junto a Lysander. Rose también se levanto con lentitud y en silencio, Ron beso su frente con suavidad y se despidió de Hugo con su típico gesto de despedida. Los merodeadores también se habían puesto en pie, pero había un alumno que seguía sentado, con la mirada baja.
-Señor Potter, en cuanto a su comportamiento, hablaremos de ello mañana, ahora vaya a dormir y compórtese como un mago adulto - Murmuro la directora mientras movía la varita con un elegante gesto. El hechizo de inmovilidad desapareció y James se levanto lentamente, entumecido. Los merodeadores se giraron para esperarle pero James fue directamente a donde estaba su padre, con ojos suplicantes y voz entrecortada susurro.
-Papa dejame ayudarte, puedo ayudar a encontrar a Albus.
-James
- Harry lo agarro por los dos hombros y miro fijamente a su hijo mayor. Durante un segundo se quedo observándole y se dio cuenta de lo mucho que había crecido James. Sus ojos demostraban mucha madurez que la ultima vez que lo vio y su rostro mostraba una expresión mas adulta, adusta, fuerte, James comenzaba a convertirse en un hombre y la figura traviesa, delgaducha y despreocupada comenzaba a desparecer
- Debes quedarte con tu hermana, es la mejor forma de ayudarme.
-Puedo hacerlo, no soy un niño - Suplico el muchacho con voz desesperada. Harry se quedo observándole durante unos segundos. Aquella voz le recordaba a cuando él intentaba convencer a todos los adultos para formar parte de la Orden del Fénix, sonrió devilmente unos segundos y abrazo a su hijo con fuerza, acariciando su desordenada cabellera azabache.
-Lo sé James, pero no es el momento, te prometo pedirte ayuda en su debido momento - Susurro con suavidad. James cerro los ojos y por primera vez en mucho tiempo, abrazo a su padre con fuerza, escondiendo su cabeza entre sus brazos, mientras las rebeldes lagrimas resbalaban por sus mejillas - Albus esta bien, lo voy a encontrar James, no dudes que lo haré...
-¡Ginny!
-
La voz de Neville se alzo de repente e hijo y padre se separaron con sorpresa. Ginny Potter apareció por la puerta del despacho con la pelirroja melena revuelta y las mejillas encendidas. Ron dejo escapar una exclamación de sorpresa al ver a su hermana mayor tan encendida y susurro una frase corta: Esto no pinta bien. Ginny camino hacia el centro de la sala, quedando a la altura de Harry y James.
¡Harry James Potter! - Harry trago saliva al verla y pensó que había sido muy mala idea ocultare a su mujer lo sucedido - ¿Pensabas decirme que mi hijo ha desparecido? - Su voz sonó mas calmada, intentando controlar su genio Weasley, pero eso asustaba aun mas, se mantenía con los brazos en jarras y las mejillas inflamadas - Albus también es mi hijo, Harry - susurro con voz amenazadora hacia Harry - Y no me vengas con las mismas razones de siempre, puedo protegerme muy bien sola, bastante de heroicos modales Harry, te conozco muy bien... James trago saliva al ver a su madre tan sumamente enfadada, conocía demasiado aquella expresión y Harry también - Hablaremos de esto mas tarde...- Susurro (Es como si estuviese describiendo a mi madre jaja)
-Vaya, el jefe de departamento de aurores silenciado por mi hermanita - Comento Ron divertido, pero al ver la amenazadora y asesina mirada de su ''hermanita'' cerro la boca enseguida y se limito a coger otro trozo de regaliz agrio de la mesa.
-Hola Minerva - Saludo Ginny con voz respetuosa y mas calmada - James vete a la cama, es hora de que los adultos hablen cosas privadas - Ordeno Ginny sin mirar a su hijo. James no se atrevió a contradecir a su madre, después de todo, las madres son las que ponen orden rápidamente. James se separo de su padre y se encamino hacia la salida. Pero antes de desparecer por la puerta del despacho, se giro y pudo ver como su madre le sonreía dulcemente para luego guiñarle un ojo. De alguna manera, se sintió mucho mejor después de eso. Cerro la puerta tras de si y se apoyo en ella durante unos segundos, el resto se había marchado a la sala común. Se sintió muy cansado, el cuerpo le pesaba y los pies le dolían. Suspiro, con los ojos cerrados y la imagen de su hermano apareció en su imaginación.
-Donde estas, Albus...
La oscuridad era completa, el fuerte dolor de cabeza se expandió por todas las celulas de su cerebro. Intento encontrar una salida en aquella oscuridad, pero era imposible encontrar una mota de luz. Sintió un frío suelo debajo de su cuerpo y comenzó a incorporarse hasta quedar apoyado en una pared fría. Poco a poco fue abriendo los ojos verdes y se quedo completamente quieto, mientras los sentidos volvían a su cuerpo. Un súbito dolor le recorrió por todos los músculos y el frío empezó a entumecer su piel. No sabia donde se encontraba ni porque estaba ahí. No escuchaba ni un solo sonido, ni ruido a su alrededor, era tan exasperarte. Se encontraba en la mas completa soledad. Poco a poco un rayo de luz plateada fue haciéndose visible para sus débiles ojos y pudo observar a su alrededor, aun que de forma desenfocada. Se encontraba en lo que parecía un sótano, viejo y oscuro, lleno de humedades y con una única puerta. La luz de la luna provenía de una ventana con barrotes y el sonido de la lluvia comenzó a ser percibido por sus oídos. Estaba tendido en el sótano de lo que parecía una desolada casa en la campiña inglesa, o eso es lo que parecía. De repente escucho una suave respiración al otro lado de la habitación y giro el rostro con el corazón en la boca. Sus ojos intentaron enfocar y pudo ver una sombra en una de las esquinas. Entonces un rayo de luz lunar cayo sobre aquel bulto de mantas y pudo descubrir un par de pequeñas manos pálidas y huesudas, su mirada siguió subiendo y sus ojos se encontraron con otros ojos, de un verde oliva, estaban inundados de miedo, entonces el rayo lunar se intensifico y pudo observar el rostro sucio de una muchacha. Lentamente se levanto, sin poder evitar dejar escapar una queja de dolor por sus articulaciones, pero a la vez que él se movía, la muchacha se escondió de nuevo en las tinieblas. Albus la observo, aun confuso y extrañado, completamente desorientado.
-¿Quién eres? - pregunto con voz ronca. Se miro a si mismo y se dio cuenta de que llevaba el pijama y la bata de dormir junto con las zapatillas. Negó con la cabeza aturdido y volvió a fijar su mirada en la sucia muchacha - ¿Entiendes mi idioma? - Murmuro suavemente. Sus ojos se volvieron a encontrar y Albus se quedo observándolos, algo ensimismado. La muchacha se levanto, pegada a la pared, sin apartar la mirada de él y con expresión desafiante
`-No voy ha hacerte daño...-Susurro Albus con suavidad, le tendió una mano para que la muchacha la agarrase y saliera a la luz. La chica se quedo observando la mano durante unos segundos y por un segundo Albus creyó ver como su mano derecha se alzaba tímidamente. Pero entonces se escucho la cerradura de la única puerta del sótano y la muchacha volvió a sentarse en las sombras, tapándose con la manta. Albus se quedo de pie, con el corazón encogido y la puerta se abrió de un tirón. Se escucho una risa y una figura entro en el recinto.
Entonces lo recordó todo. La pelea con Rose, su enfado con Lily, su conversación con Lysander y el comentario de la dama gorda. Aquella noche, la biblioteca, su descubrimiento, las mariposas y sus sospechas. Pero entonces se le encogió el corazón y estuvo a punto de caer al suelo, de la decepción. El rostro de Scorpius Malfoy se presento en su imaginación y se dio cuenta de que su mayor pesadilla se había convertido en realidad. Scorpius estaba allí y el mismo le había llevado a la trampa. Scorpius le había traicionado.
Continuara....
¡Mis Queridos Lectores y Lectores!
Como es Navidad, he decidido poder actualizar un poco antes para daros un regalo de Papa Noel. Aun que mi familia esta en mi casa, he podido arreglármelas para poder terminar este capitulo a tiempo para el día de Navidad, espero que os haga ilusión, debo decir que es un capitulo con muchas sorpresas, espero que os agrade como se esta desenvolviendo todo.
En el próximo capitulo: Descubriremos mucho mas sobre Albus y su paradero. Un nuevo personaje, que lleva mucho tiempo en esta historia, recobrara protagonismo. Harry, Ron, ginny irán a la mansión Malfoy. ¿Hermione descubrirá algo?
Bueno mis queridos lectores, como siempre millones de gracias por leer. Es un placer poder ver como la gente disfruta con mi trabajo y espero realmente que lo sigan haciendo. Como siempre espero vuestros leales y maravillosos comentarios.
¡Felices Fiestas!
¡Nos vemos muy pronto!
Pluma Cisne
Irene.