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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 40

La puerta del despacho se cerro detrás de James y se hizo el silencio durante unos minutos. Ginny resbalo su cuerpo sobre una de las sillas y se tapo la cara con las manos, sus hombros temblaron durante unos segundos y Harry supo que se estaba reprimiendo el llanto. Se acerco suavemente y sin decir nada la abrazo con fuerza, dejando que su cabeza se escondiera entre sus brazos. La directora suspiro con tristeza y se giro hacia el retrato del profesor Dumbledore que los observaba con atención y melancolía. Ron y Neville se miraron unos segundos y agacharon la cabeza, dándoles un poco de intimidad. Tras unos segundos, donde Ginny se desahogo silenciosamente en los brazos de Harry, este se separo con lentitud y la miro a los ojos con suavidad. Deslizo su mano por las mejillas y le limpio las lagrimas que habían caído por su rostro, pocas veces la veía llorar y cuando lo hacia, sentía que se le resquebrajaba el alma en mil partes. Supo que su entrada repentina solo había sido producto de una interpretación, para no preocupar a James mas de la cuenta. Las madres suelen hacer ese tipo de cosas, esconden muchas de las preocupaciones que cargan tras su espalda y muestran la mejor sonrisa que tienen, sin que nosotros nos demos cuenta. Después de todo Ginny era una Weasley.

-¿Por qué Albus? - Sollozo suavemente mientras Harry la sujetaba - Solo es un niño Harry, solo es un niño...-Murmuro mientras sus ojos se clavaban en los de su marido. De repente su expresión cambio completamente y su rostro se tenso, en una expresión de rabia - Como le hagan daño Harry, como Albus sufra, juro que probaran el poder de mi varita - Harry se quedo observándola y luego beso su frente con labios temblorosos.

-Albus esta bien, es un chico muy listo - Susurro con suavidad mientras apoyaba su frente en la de Ginny - Lo encontraremos, prometo que lo encontraremos y lo haremos los dos juntos - Ginny alzo la mirada y en sus ojos por primera vez, se pudo descubrir un pequeño destello de esperanza. Asintió con la cabeza y apretó la mano de Harry mientras una melancólica sonrisa se creaba en su rostro.

-Harry no es que quiera interrumpir...- Comento Ron mientras miraba su reloj con nerviosismo - Pero deberíamos empezar a movernos y dejar de perder el tiempo - Harry se giro sin soltar de la mano a su mujer y asintió con la cabeza. Ron se acerco hacia su hermana y le dio un beso en la cabeza con suavidad mientras sonreía.

-No te preocupes Ginny, esto sera un juego de niños, coser y cantar - Murmuro con voz tierna mientras sus ojillos azules brillaban. Ginny asintió y apoyo la cabeza en el hombro de Ron mientras sujetaba la mano de Harry que se mantenía a su lado - ¿Lo sabe mama? - Pregunto Ron de repente mientras el tono de su voz cambiaba por momentos y miraba a su hermana alarmado.

-Por supuesto que no, ¿Te has vuelto loco? - Contesto - Mama puede sufrir un colapso nervioso si se llega a enterar de algo así, no he podido mentir a papa, es demasiado astuto para darse cuenta de que algo no andaba bien, pero por ahora lo mantendremos en secreto al resto de la familia - Susurro con suavidad.

Los retratos continuaban nerviosos, moviéndose y comentando sin parar, habían sucedido demasiadas cosas aquella noche. Un reloj lunar dio la hora, señalando que ya eran las doce de la noche. En el exterior se escuchaba el lamento del viento y la fuerza de la lluvia chocando contra las cristaleras, sin ningún tipo de compasión. Neville se acerco hasta Harry y Ginny. Conmocionado aun por la noticia, les pidió disculpas, dando a entender que la desaparición de Albus había sido a causa de su poca atención. Ron lo observo trastornado y Harry completamente confuso, pero Ginny le dio un fuerte abrazo y le ordeno con voz contundente que dejase de decir tonterías sino quería que su genio Weasley volviese aparecer. Neville sonrió sutilmente y ambos amigos se apretaron la mano con suavidad. Justo en ese momento, la puerta se abrió de un portazo y varias personas entraron en tropel al despacho de la directora. Harry, Ron, Neville y Ginny se giraron con sorpresa y observaron a los integrantes del pequeño grupo que acababa de aparecer en el recinto.

-¡Es Hoggible! - Ginny abrió la boca con sorpresa al ver como Fleur entraba en el despacho con la cara encendida de enfado - ¡Mi sobgino ha sido gaptado y los del ministerio no mueven un dedo! ¡Esto en Fgancia no pasaba! - Fleur se acerco hasta ginny y la tomo de las manos - Oh quegida, sé que son momentos difisiles pego no te pgeocupes, todo se va a solusionag...

-¡Harry! ¡Que desgracia! Acabamos de recibir la espantosa noticia - Un Hagrid emocionado se acerco hasta ellos y rodeo a Harry con sus fuertes brazos, apretujandolo contra su abrigo de pieles. Ron arqueo una ceja y se alejo un poco por si a Hagrid se le ocurría abrazarle a él también. Después de unos segundos en los que Harry estuvo completamente encarcelado en los brazos de Hagrid, este lo soltó y le agarro de los hombros - Nosotros te ayudaremos Harry. Hay que traer de vuelta al pequeño Albus y castigar al mal nacido de ese tal Mano o Muro o...

-Hagrid lo estas diciendo mal, es Maro no Muro - Le corrigió Ron imitando la voz de Hermione. Harry sonrió al guardabosques y una oleada de felicidad le arrebato el alma al asomarse y ver los rostros iluminados de Luna Lovegood, vestida con unos pantalones acampanados y amarillos, Hanna Longbottom, que había venido desde las Tres Escobas, se sentó sobre una silla y sonrió a Harry con optimismo, el profesor Flitwick que a pesar de la edad, pareciera que seguiría viviendo muchas años mas, George y Percy Weasley con sus aun pelirrojas cabelleras, que se mantenían casi intactas a pesar del tiempo. Pero antes de que la puerta se cerrase por completo, otra persona traspaso el umbral de la puerta y se quedo de pie observándole. Ted Lupin, su ahijado.

-Señores Potter, estaba tomando una buena taza de té en mi habitación cuando Hagrid ha llamado a mi puerta, habrá algo que podamos hacer señor Potter - El profesor Flitwick dejo que su aguda voz se escuchara por todo el despacho - Por supuesto no avise a nadie mas, vine directamente a ver a la directora, es un asunto muy grave señor Potter.

-Gracias por su discreción, profesor Flitwick - Harry contesto con una sonrisa de agradecimiento, aun un poco aturdido por la sorpresa y con un sincero agradecimiento hacia todos ellos. En aquellos momentos se daba cuenta de lo afortunado que era y de que debía dejarse ayudar, por la gente que se preocupaba por él y por su familia. Neville se acerco hasta Hanna y toco su estomago con suavidad, su tripa comenzaba a dejar entrever la forma del embarazo. Ginny se acerco hasta Luna y ésta la rodeo con sus brazos, acariciendole el cabello como si Ginny se tratase de una niña pequeña mientras le cantaba una extraña canción en una lengua siseante. Harry se giro lentamente y vio como Ted se acercaba lentamente hacia él, mostrando una clara preocupación en su rostro,

-Acabo de ver a James en el pasillo- Murmuro Ted con suavidad para que Ginny no le escuchara - Estaba muy afectado Harry, nunca le había visto así, ni siquiera me ha prestado atención cuando le he hablado. Tengo la sensación de que se está culpando por todo lo sucedido

  • Susurro con una clara nota de preocupación en su voz. Harry asintió lentamente y despeino el cabello de color purpura del muchacho - ¿Puedo ayudar? Albus es como un hermano para mi...

-Lo sé Teddy - Contesto Harry suavemente - ¿Se lo has dicho a alguien más?

-A nadie mas, Victoire no sospecha nada. Bill esta ahora mismo en Egipto por asuntos de Gringotts. Cuando George se ha presentado en el Refugio, nos lo ha contado todo a Fleur y a mi, pero a nadie más. - Hizo una pausa - También avisamos a Percy que se encontraba aún en el Ministerio, pero ni Audrey ni las pequeñas saben nada...- Contesto Ted mientras su cabello iba pasando del purpura a un azul cielo. Harry asintió y le dio unas palmaditas en el hombro.

-Bien hecho - Susurro con ternura.

-Dijiste que lo mantendríamos en secreto - Susurro Ron acercándose a su hermana menor con el ceño fruncido y mirando a sus hermanos mayores con cara de pocos amigos - ¿Donde esta la gracia de hacer cosas en secreto si todo el mundo lo sabe? - Pregunto con un deje de frustración en la voz.

-Seguramente George estuviese en la Madriguera, como siempre escuchando detrás de las puertas y no perdió el tiempo en decírselo a los demás - Comento con voz desdeñosa pero su rostro no podía esconder, la gran alegría al ver a sus hermanos mayores. De aquella manera siempre se sentía mucho mas segura y tranquila - ¿Me equivoco? - George y Percy se miraron y sonrieron. Las grandes gafas de Percy resbalaron por el puente de su nariz.

-No hay secretos para George Weasley - Contesto George con una sonrisa zalamera - Y no pude esconder la verdad a don prefecto el perfecto

  • Murmuro señalando a Percy , pulcramente vestido con su túnica negra del ministerio - ¡Hola profesora Mcgonagall! Tan elegante como siempre, las viejas costumbres no cambian - Comento señalando la bata de cuadros escoceses que llevaba puesta sobre el camisón de dormir. La directora puso los ojos en blanco pero en su boca se creo una pequeña mueca que simulaba una sonrisa.

-No es que quiera meter prisa pero...¡Mi hijo esta en peligro! - ginny se puso en pie y se coloco en mitad de la sala - Permitame directora...-Comento dirigiéndose hacia la profesora Mcgonagall, esta asintió y le cedió la palabra a la señora Potter - Muchas gracias por venir esta noche, no podéis imaginar lo agradecida que estoy, que estamos - Rectifico y miro a Harry unos segundos. Este se puso en pie, colocándose a su lado, tomando la mano de Ginny con suavidad.

-Albus ha desaparecido o mejor dicho ha sido raptado por un mago llamado Maro, según el profesor Schneider, que dice ser descendientes de la familia Lessexs, los Malfoy han sido retenidos durante este mago todos estos meses, al no ser una familia que se mueva mucho en el mundo mágico no nos hemos percatado de ello - Paro unos segundos y el rostro de Draco le vino a la mente - Scorpius Malfoy fue sometido bajo deseos de Maro bajo la amenaza de muerte de sus padres. Debemos ir a la mansión Malfoy, nada mas despunte el alba, no podemos perder mas tiempo...

-Pero...- Neville sonrió suavemente al darse cuenta de lo que continuaba.

-Pero, creo que vuestro lugar esta en el colegio. Neville, Profesor Flitwick y Hagrid debéis proteger al resto de alumnos y también a mis otros dos hijos, puede que también corran peligro. En cuanto sepamos algo, les comunicaremos las noticias enseguida con algún empleado de confianza del ministerio. También le traeremos ayuda y seguridad desde el departamento de aurores, señora directora - Mcgonagall asintió con la cabeza como agradecimiento, manteniendo su expresión severa en el rostro - Ted, se que quieres ayudar, pero eres como un hijo para mi y también entras en el mismo barco que James y Lily, vuelve al Refugio con Victoire y mantente al margen al menos de momento - Ted compuso una mueca de disgusto pero no se atrevió a desobedecer a su padrino - Fleur necesito que alguien mantenga los ánimos caldeados en la Madriguera, provocar pánico en la familia no es una solución...

-Como quiegas Haggy, intentage haceglo lo megog que pueda, aunqge no te pgometo nada, ya sabes como es Molly. Bill ha decidido volver enseguida cuando se ha entegado - Comento Fleur mientras se recogía su brillante melena rubia en un moño.

-Harry, yo puedo ayudarte desde el ministerio, todo lo que necesites estará a tu disposición. Kingsley ya ha sido informado de todo lo sucedido y se dirige a Azkaban - Comento Percy con voz grave y rostro impecable mientras observaba varios pergaminos que sacaba de sus carpetas - Por supuesto te he preparado un transportador que te llevara al condado de Wiltshire, a unos quince minutos de la mansion Malfoy. Desaparecerse puede resultar peligroso, no sabemos si hay hechizos o maleficios alrededor de la casa - Harry lo observaba asombrado, la eficacia de Percy Weasley nunca variaba.

-Excelente trabajo, señor Weasley - Le felicito Harry con las mejillas algo sonrojadas. Percy contesto con una sonrisa amable. Los ojos de Harry se clavaron en George pero antes de que pudiese decir nada George le interrumpió.

-Ni se te ocurra insinuar que George Weasley no puede ayudar a encontrar a su sobrino - Comento George con cara de disgusto - No pensamos contar con tu consentimiento o aprobación señor Potter, jefe de departamento de aurores. Percy y yo vamos a ir, te guste o no. He dejado a Fred a cargo de la tienda y Roxanne esta en Irlanda, practicando con la selección Irlandesa. Nada me puede frenar

  • Dijo con voz tajante mientras Percy asentía con fuerza y se subía las gafas con orgullo - Ademas una mente brillante como la mía os vendría estupendamente. ¿No es así, Ronald?

-¿Insinuás que yo no soy lo suficientemente brillante? - Pregunto frunciendo el ceño.

-Yo deje calentándose en el fogón, una olla de mermelada de frambuesas e higos - Comento Luna de repente, con expresión pensativa mientras sus grandes ojos observaban varios artilugios de oro que había a su derecha - Pero podre acompañaros - Contesto con voz calmada, alzando sus saltones ojos hacia Harry y Ginny - Después de todo, luego puedo llamar a las Ondinas del río y que me ayuden a recoger la casa.

-¿Ondinas? ¿Llevas ondinas a tu casa? - Ron arqueo una ceja y sonrió divertido

  • Tiene de sirvientas a las ondinas ¿Qué te parece? Ojala tuviera yo un servicio de limpieza como ese - Ginny

le lanzo una mirada iracunda y en ese momento echo de menos las miradas de su mujer. (Ondinas son las hadas de agua que viven en ríos y océanos)

-Bien...-Harry miro a Ginny y apretó su mano con suavidad - Entonces todo esta decidido. Lo mejor sera que vayan a descansar - Se giro hacia la directora - Muchas gracias directora Mcgonagall, la tendré informada en todo momento - La directora asintió suavemente. Todos comenzaron a alejarse para descansar un poco antes del alba. Harry escuchó como Ron se marchaba para escribirle una carta a Hermione y enviarla por lechuza aquella noche.

Pero antes de marcharse, Harry clavo sus ojos verdes en la figura del antiguo director del colegio. La luz de las antorchas alumbraba la dorada pintura y la larga, blanca barba de Albus Dumbledore. El director como si hubiese leído sus pensamientos, le sonrió afablemente desde su retrato y sus ojos azules se clavaron en él con tanta fijeza que por un momento Harry sintió como si el anciano se materializase en aquella sala. Se observaron unos segundos y entonces la voz de Albus Dumbledore se alzo suave y clara hasta sus oídos.

*-La felicidad se puede hallar hasta en los más oscuros momentos, si somos capaces de usar bien la luz -*Susurro el ex director con una grata sonrisa en el rostro (Harry Potter y el prisionero de Azkaban)

-¿Albus?

  • Mcgonagall lo observo con el ceño fruncido y los labios apretados. Pero Harry sonrio devilmente. A lo que el ex director contesto a otra frase significativa.

-El amor es una fuerza, mas hermosa y mas terrible que la muerte, Harry. No lo olvides

  • Susurro mientras sus ojos azules brillaban tras sus gafas de media luna. Su expresión seguía destilando la misma serenidad y calma que cuando se encontraba con vida. (Frase de J.K Rowling)

Harry se quedo unos segundos observándole *¿Es que aquella frase escondía algún significado?*A pesar de tratarse de su maestro, aquel anciano seguía siendo un misterio en muchos sentidos. Al fin, se alejo hacia la salida con paso rápido. En ese momento, tras cerrar la puerta del despacho, en la escaleras, vio como Ginny tocaba el vientre de Hanna y ambas mujeres sonreían con suavidad. Aunque sabía que la frase de Albus Dumbledore no se refería a aquel momento en concreto, se dio cuenta de lo significativa y de la fuerza que escondía. Neville y Hanna se despidieron de ambos y se alejaron por uno de los solitarios corredores del castillo. Ginny se quedo en mitad del pasillo, observando a su alrededor como si se hubiese reencontrado con un lugar demasiado familiar. Aquellos pasillos resultaban tan cercanos y a la vez tan lejanos, de tiempos que habían quedado tan lejos y a la vez eran recordados con tal viveza y claridad que pareciese que seguían siendo alumnos en aquel inmenso castillo. Harry sonrió melancólicamente y la abrazo por detrás, apoyando su mentón en el hombro de su mujer. Ginny giro su rostro hacia él y ambos sintieron el frío de la noche. Se quedaron unos segundos en silencio, sin atreverse a cortar aquella extraña e inquietante calma.

-¿Estará asustado? - Susurro Ginny con voz temblorosa. Harry se mantuvo unos segundos en silencio, como si estuviera planteándose la respuesta.

-Seguramente

  • Contesto Harry con suavidad, cerrando los ojos y sintiendo el aroma del cabello de Ginny - Pero sentir miedo es humano, uno no puedo sobreponerse al miedo, volverse mas fuerte, si no se siente. Estoy seguro de que Albus no se rendirá, es un chico fuerte Ginny - Giro a su mujer y la observo con fijeza y seguridad. Pego su frente a la de ella, el vaho salia de sus bocas y se mezclo con el frío de la noche - Lo encontraremos Ginny, nadie dañara a Albus, tendrán que pasar por encima de mi cadáver. Dentro de unas horas iremos a buscarlo y todo habrá terminado - Se separo de ella con suavidad - Debo ir un momento al Ministerio antes de partir hacia Wiltshire.

-Harry

  • Ginny le paro en seco y lo observo con ojos suplicantes, asustados. Pocas veces había visto esa expresión en el rostro alegre de su mujer - Quedate conmigo, por favor, esta noche, quedate a mi lado...-Susurro con suavidad mientras apretaba la mano de su marido. Harry se quedo unos segundos observándola, pero no tubo que pensarlo durante mucho tiempo, contesto afirmativamente y la abrazo con fuerza, infundiéndole todo el valor y el calor que su cuerpo fuese capaz de transmitirle.

En algún lugar...

Entonces lo recordó todo. La pelea con Rose, su enfado con Lily, su conversación con Lysander y el comentario de la dama gorda. Aquella noche, la biblioteca, su descubrimiento, las mariposas y sus sospechas. Pero entonces se le encogió el corazón y estuvo a punto de caer al suelo, de la decepción. El rostro de Scorpius Malfoy se presento en su imaginación y se dio cuenta de que su mayor pesadilla se había convertido en realidad. Scorpius estaba allí y él mismo le había llevado a la trampa. Scorpius le había traicionado.

-Bueno Potter, el señor quiere verte. Comportate y todo irá como la seda - Se escucho una voz fría y áspera, pero con tono relajado e incluso divertido. Albus no levanto la cabeza para descubrir quién era - Tú también - Ordeno con voz mas firme - Y ni si te ocurra escapar de nuevo ¿Has comprendido? - Se escucho un pequeño gemido de dolor y el muchacho supuso que la habían dado un tirón de pelo a su compañera de celda, pero no tenia fuerzas para ayudarla, se encontraba perdido en si mismo.

Albus sintió que las rodillas comenzaban a fallarle y una punzada en su pecho le impedía respirar con normalidad. Pudo notar como unos brazos le agarraban y le obligaban a salir de aquel sótano oscuro y húmedo, escucho que varias voces decían algo pero estaba demasiado aturdido como para poder entender algo. Comenzó a caminar por el desierto pasillo, mirando sin mirar, perdido en sus pensamientos y completamente destrozado. Un cuerpo blando y tembloroso se pego al suyo y pudo descubrir a la misteriosa muchacha del sótano junto a él, ella mantenía la cabeza erguida, como si no tuviese nada que perder. Sus pasos resonaban por las mazmorras de aquella casa, desolada y fría. Subieron unas escaleras y la luz triste de el alba les dio en los ojos. Albus observo a su alrededor y descubrió un amplio recibidor que había sido devorado por las llamas tiempo atrás. Solo quedaban en pie algunas columnas de piedra grisácea, marcos de cuadros esparcidos por el suelo, restos de sillas y de cerámica destruida. Ante ellos se expandía una inmensa campiña verde rodeada de arboles.

-¿Donde estamos? - Murmuro Albus, se escucharon unas risitas detrás de él y fue empujado hacia delante para que siguiese caminando. La muchacha, a su lado, se mantuvo en silencio, con el rostro erguido y los ojos brillantes, aunque sus sucias manos no paraban de moverse dentro de su chaqueta de franela marrón.

Dejaron aquel desolado y destrozado recibidor y llegaron hasta una puerta pequeña, de estilo antiguo y madera oscura. Desde allí se podían distinguir las almenas góticas y llenas de ventanas sin cristales, que parecían las únicas que se habían salvado de las llamas. Uno de los hombres abrió la puerta y les obligo a entrar bruscamente en el recinto. Albus miro a su alrededor, mientras el frío calaba su cuerpo y sus huesos. Era una sala sin muebles, solo las desnudas paredes de piedra caliza muy antigua. La luz del alba iluminaba la mitad de la habitación y la otra mitad se encontraba en sombras. Un fuego se distinguía desde la lejanía y una figura oscura se erguía delante de ella. Poco a poco la figura se giro hacia ellos y a pesar de que Albus no podía ver su rostro, supo que le estaba mirando fijamente. Sentía su mirada clavarse en él como llamas ardientes.

-Señor, como ordenasteis - Dijo uno de los hombres con voz cargada de veneración.

-Así que eres tú...-Murmuro Albus sintiendo como su genio comenzaba a ganarle terreno - ¿Qué quieres de mi? ¡Yo no tengo lo que andas buscando! Y dudo que lo encuentres algún día...-Uno de los hombres se acerco hacia él con ojos amenazantes pero un escudo protector apareció de la nada, saparando a ambos. Albus miro el rincón oscuro pero la figura había desaparecido, el fuego se mantenía brillante y rojizo como la sangre.

-Digno carácter de un Potter - Susurro una voz por toda la sala. Albus miro hacia todas partes pero el lugar continuaba vacío, sin incluir los hombres encapuchados que los rodeaban. La voz sonó calmada, fría pero con tono divertido, como si aquel momento le provocase una grata satisfacción a su portavoz - Albus Potter, personalmente no quiero nada de ti, tú solo eres la formula para encontrar lo que busco - De repente la voz sonó muy cerca y un sudor frío recorrió al muchacho de arriba a bajo.

-Bienvenido a mi nueva morada, señor Potter - Entonces una figura se materializo delante de él. Un rostro blanquecino como la muerte, de largo cabello perlado y ojos negros como la noche, tan oscuros que resultaban cuencas vaciás y sin vida, como los ojos de los muñecos de cerámica. Albus trago saliva con dificultad, pero se mantuvo de pie, observando a su alrededor con precaución - Ante todo, quiero que se sienta cómodo - Albus arqueo una ceja mientras lo observaba. Su comportamiento era tan cambiante, con una amabilidad medieval que lo único que hacia era preocuparle más e intimidarle más.

-No tengo interés en matar al señor Potter, solo quiero que coopere y todos saldremos beneficiados, empezando por usted y su familia - Comento con voz tranquila mientras con sus largos y pálidos dedos movía la larga varita. Albus no contesto, no deseaba darle cuerda a aquel ser. Toco disimuladamente el bolsillo de su bata, pero la varita había desaparecido. Maro se deslizo a su alrededor y por un segundo Albus pensó que no estaba caminando, si no flotando en el aire

  • Espero que la compañía le sea de su agrado...-Levanto el mentón de la muchacha con la varita y una sonrisa lobuna se creo en su mortecino rostro. Ella le mantuvo la mirada con esfuerzo y por un momento Albus pudo descubrir unas rebeldes lagrimas perdiéndose entre sus labios.

-Suéltela

  • Murmuro Albus con todo el valor que le quedaba en el cuerpo.

-Maldita sanguijuela. ¡Te voy a enseñar a tener modales con los grandes magos como nuestro señor! - Uno de los hombres encapuchados se acerco hacia Albus para abalanzarse sobre el, pero Maro le paro enseguida y su sonrisa se acentuó. Acaricio la mejilla de la muchacha con una de sus largas uñas, como si pretendiese provocarlo

  • Señor...- Pero Maro le ignoro por completo, sus ojos opacos como un agujero negro en el universo, chupaban toda la energía positiva que Albus tenía y el muchacho comenzó a sentir un gran odio hacia aquel ser humano.

-Mi padre jamas le dará lo que quiere - Murmuro Albus amenazante - Él vendrá a por mi y terminara con todos ustedes - Albus se sintió un tanto infantil diciendo eso pero era lo que realmente sentía o quizás la esperanza que le iluminaba en la oscuridad. Maro dejo escapar una fría risa y se escucho una carcajada general por parte de los magos que los rodeaban - Es usted un ser despreciable

  • Murmuro el muchacho con todo el desprecio que pudo transmitir. Maro soltó a la muchacha y esta cayo al suelo, con hombros temblorosos y respiración agitada.

-Me gusta la confianza en un hombre - Contesto Maro acercándose a él con tranquilidad, flotando con la suavidad de una pluma - Pero no se precipite señor Potter - Su lobuna sonrisa desapareció y la oscura mirada de aquel hombre o lo que quedaba de él, se clavo en Albus como dagas de frío metal. Sin decir nada mas, se giro y su larga capa negra dio un golpe en el suelo, provocando una humareda de polvo - Llevenselos a las mazmorras - Ordeno con voz precisa. Albus sintió como unos brazos le agarraban.

-¡¿Donde está mi padre?! - La muchacha se soltó de los otros dos hombres que la sujetaban a ella. Albus la miro con ojos sorprendidos, era la primera vez que la escuchaba hablar - ¡¿Donde?! - grito de nuevo desesperada intentando soltarse de nuevo - ¡¡Usted lo ha matado!!

-¡Callate!

  • Le ordeno uno de los hombres encapuchados. La muchacha sollozo, mientras era sujetada por las finas muñecas. Pero antes de que se los llevaran hacia las mazmorras. Albus no perdió la oportunidad de exclamar:

-¡He hablado con Elizabeth! ¡Yo sé quién es usted! - Grito con furia. Se hizo el silencio - Ella odia todo lo que está haciendo, jamas le perdonara, odia en lo que se ha convertido, es usted un monstruo - Maro dejo de deslizarse y se paro en seco. El ambiente se cargo de una forma brutal, como si un relámpago hubiese chocado contra la casa en ese preciso instante. Su silueta se perdía en la oscuridad de la otra mitad de la sala y solo las llamas del fuego rodeaban su figura, como si lo devoraran entre las tinieblas

  • Aún no comprendo muchas cosas, pero las averiguare tarde o temprano. No tenga duda de que lo haré - Maro se mantenía quieto. Albus no pudo descubrir que estaba pensando, ni como le había afectado aquella declaración. Pero si pudo descubrir una reacción de sorpresa por parte de sus hombres. La muchacha seguía en el suelo, con hombros temblorosos y débiles. Quiso ayudarla pero entonces, en ese momento se escucho el sonido de una puerta y varias personas entraron en la sala.

-Muy bien señor Potter - Maro se giro lentamente, aunque su figura y su rostro se mantenían escondidos entre las sombras. Su voz había perdido cualquier rastro de aquella amabilidad del inicio de su encuentro. Se volvió mas dura y cruel - Veo que lo subestimaba - Murmuro con voz tranquila y suave, pero a la vez tan fría que el bello de la nuca de Albus se erizo.

-¡Albus!

Un sudor frío le recorrió por todas partes. Lentamente vio como una figura era llevada al centro de la sala, su garganta se seco por completo y la punzada en el pecho se intensifico por momentos. Scorpius Malfoy era arrastrado por dos hombres encapuchados y lo colocaron en el centro de la sala. Entonces comprendió que había tocado la zona mas sensible y protegida de aquel mago, lo único que Maro iba ha hacer era tocar su parte mas interna y débil, hacer daño a base del dolor ajeno entre los seres queridos. Por un momento se arrepintió de haberlo dicho, de haber provocado a Maro con su revelación porque solo él iba a salir sufriendo de aquel encuentro. Vio como Scorpius lo observaba con aquellos ojos grises repletos de angustia, completamente pálido y ojeroso, el cabello platino desordenado y sin acicalar. Quiso decir algo, pero su garganta no le respondía, ni tampoco sus músculos, aquella imagen era demasiado para él.

-Albus, Perdoname...-Susurro Scorpius. La silueta de Maro se coloco detrás de él, aun arropada por la oscuridad de la sala. Albus temió lo peor y así fue. De repente los ojos grises de Scorpius, llenos de miedo, arrepentimiento y dolor, quedaron completamente opacos, como si fuesen canicas. Su rostro se relajo y quedo completamente inexpresivo. Sus brazos flácidos y muertos a los lados del cuerpo. Su figura se mantuvo en mitad de la sala, como un muñeco o una marioneta que espera que le den una orden.

-No

  • Murmuro Albus sintiendo como la rabia y el dolor le recorrían por todas partes. Los hombres de Maro se removieron inquietos, observando a su señor con veneración y temor.

-La mente de Scorpius Malfoy se doblega fácilmente a la maldición Imperius - Murmuro Maro sin salir de las tinieblas. Su voz volvió a sonar irónicamente cruel y dura, pero con aquel tono tranquilo como si estuviesen jugando una partida de ajedrez mágico - Bien, comencemos...- La mano de Maro se alzo y enseguida el brazo de Scorpius se levanto, sujetando la varita en su mano derecha. Albus trago saliva, siendo consciente de lo que iba a suceder - ¿Cómo se sentiría Scorpius Malfoy, después de saber que ha torturado a su mejor amigo? - Pregunto Maro como si se tratase de pura retorica.

-Esta bajo la maldición imperius, si deseas torturarme, adelante, no pienso suplicar misericordia - Contesto Albus apretando los puños con fuerza. Aunque su voz había sonado clara y segura, su cuerpo no paraba de temblar. Jamas había experimentado una maldición imperdonable. ¿Seria capaz de soportar el dolor? Todo esta en la mente, si pudiese desconectar su mente del cuerpo, no se daría cuenta y no sufriría dolor, pero era imposible controlar algo así. La risa de Maro se escucho por toda la sala, su figura seguía escondida en las tinieblas, rodeada del fuego de la chimenea.

-Es muy noble por tu parte, aunque debo recordarte que Scorpius Malfoy te traiciono por sus propios intereses - De repente otras dos figuras aparecieron ante él. Nero Cardew y Marcus Naught lo observaban desde una de las esquinas de la sala. Albus deseo gritar y suplicarles que le ayudaran, pero Nero y Marcus se mantenían con rostro impasible e incluso satisfactorio.

-Ellos no te ayudaran, Potter - Contesto Maro descubriendo sus pensamientos - Son leales a mi causa, estas solo Albus Potter, completamente solo - Albus no contesto, volvió a dirigir su mirada a la figura de Scorpius que mantenía la varita alzada, viendo sin ver.

-No tengo miedo - Murmuro Albus, sabiendo que era la mentira mas grande.

-Conociéndote, debes haber heredado esos nobles sentimientos de tu padre, el gran Harry Potter y supongo que seras capaz de resistir el dolor durante un tiempo, pero...¿Y si no es a ti a quien deseara torturar? - Albus arqueo una ceja completamente sorprendido por el comentario del mago, pero enseguida se dio cuenta de su error y un súbito miedo le recorrió de arriba a bajo. El brazo de Scorpius se movió y se dirigió a la figura de la muchacha tendida en el suelo. Albus se interpuso enseguida y miro desafiante la figura de Maro - Ver como torturan a un inocente por tu causa es mucho mas doloroso. ¿No es así, señor Potter?

-No, ella no tiene nada que ver en esto - Murmuro Albus sintiendo como la voz se le atragantaba por el miedo - ¡Scorpius resiste a la maldición! ¡Sé que puedes hacerlo! - grito Albus observando a su mejor amigo con horror en la mirada. La muchacha alzo su rostro y se encontró con los ojos verdes de Albus, ambos se observaron durante unos segundos. Pero antes de que Albus pudiese decir nada, fue agarrado por dos hombres y lo arrastraron hacia una de las esquinas, alejándolo de ella.

-¡¡No!! ¡¡Dejala!! ¡¡Soy yo a quien quieres!! - grito Albus desesperado, moviéndose frenéticamente entre los brazos de los dos hombres encapuchados. Uno de ellos le dio un rápido golpe y Albus cayo al suelo con fuerza, enseguida escucho como le lanzaban un hechizo de inmovilidad. Se quedo tendido en el suelo, sin poder cerrar los ojos y viendo como la figura de Scorpius se acercaba hacia la muchacha, con el rostro inexpresivo y los ojos perdidos en el vacío.

El sufrimiento le recorrió de arriba a bajo cuando se escucho el primer grito de dolor, procedente de la garganta de la muchacha. Albus observo sin poder hacer nada como aquella desconocida se retorcía en el suelo, presa del dolor que la varita de Scorpius provocaba sobre ella. Sintió como sus propias lagrimas recorrían sus mejillas, pero estaba inmovilizado y no podía limpiarlas y esconder su dolor. La maldición paro durante unos segundos y la muchacha se quedo tendida casi inconsciente, con su castaña melena esparcida por el mármol del suelo. Pudo ver como sus ojos de color oliva se abrían lentamente y lo observaban. Pero Maro volvió a susurrar y de nuevo la varita de Scorpius apunto el cuerpo de la muchacha que se contrajo, dejando escapar otro grito de dolor que era capaz de arrancar las entrañas de cualquiera que estuviese escuchando.

-¡Basta!

  • La voz de Maro se alzo y Scorpius bajo la varita enseguida. Su figura se seguía manteniendo en el centro de la sala, completamente inexpresiva, parecía tan normal. Maro salio de las sombras y se acerco hasta Albus, con paso tranquilo y calmado. Alzo la varita y el cuerpo de Albus levito hasta quedar suspendido en el aire. El rostro mortecino de Maro se acerco hasta el de Albus y ambos se observaron mientras el silencio los rodeaba - Nuestros actos pueden perjudicar incluso a las personas más inocentes...-Murmuro con voz fría e inhumana - Que te sirva de lección, Potter.

Entonces el hechizo desapareció y Albus cayo al suelo. Maro desapareció de su lado y volvió a integrarse en las sombras de la sala. Dos hombres encapuchados le hicieron levantarse con brusquedad. Lo mismo hicieron con la muchacha que se mantenía casi inconsciente y apunto de desmayarse. Albus la agarro de la cintura y la ayudo a mantenerse en pie, a pesar de la debilidad de sus propias piernas. Nero y Marcus había desaparecido sin dejar rastro. Antes de salir de la sala, giro su rostro para ver por ultima vez la figura inexpresiva e inerte de Scorpius Malfoy, pero fue incapaz de decir nada, él no podía escucharle. Bajaron a los sótanos de nuevo y los encerraron en las frías y húmedas mazmorras. Albus apoyo a la chica en una de las paredes y la arropo con la única manta que había. Ella, a pesar de lo débil que estaba, se aparto de él con violencia, como si rechazase su tacto y su ayuda, escondiendo su rostro entre las mantas. Albus la observo completamente destrozado, pero pudo comprenderla, después de todo, por su culpa, ella había sido torturada cruelmente. Se sentó a unos metros de ella mientras cerraba los ojos con cansancio, sintiendo como el cuerpo y la mente entumecida caía en un pozo sin fondo.

-Lo siento - Susurro el muchacho casi sin fuerzas - Lo siento mucho - Volvió a repetir mientras se tapaba la cara con las manos y se derrumbaba ante sus sentimientos. Se hizo el silencio durante unos segundos, segundos que fueron casi tan largos como la eternidad y entonces una voz débil y sin fuerzas se escucho cerca de él.

-Viola

  • Susurro suavemente aquella voz. Albus levanto el rostro completamente contraído. Sus ojos se encontraron con los de la muchacha que lo observaba a unos metros de él. Al principio no supo a que se refería, pero entonces lo comprendió. Ella no aparto la mirada de él y volvió a susurrar con dificultad - Mi nombre es Viola.

En ese preciso momento, el sol comenzaba a entreverse entre las colinas de Wiltshire, acariciando con sus colores azulados y dorados las praderas que se expandían hacia el horizonte. La verde hierva se mecía suavemente con el viento que acariciaba los pocos arboles que habitaban en aquella zona. Un súbito ruido termino con la tranquilidad y calma de aquellas praderas. Un grupo de hombres apareció en una de las colinas cercanas al valle, todos ellos ataviados con capas de viaje marrones y negras. El grupo se puso en marcha, dejando tras de ellos el traslador en forma de cacerola. Tras quince minutos de camino, atravesando los verdes pastos y las suaves colinas, llegaron a un valle escondido entre frondosos arboles, en el centro se observaban el tejado y las torres de una mansión. El grupo de recién llegados comenzaron a caminar por el pequeño camino de grava. Tras unos segundos, el camino rodeado de setos y pequeños arboles descuidados, se volvió mas ancho y quedaron frente a una gran puerta de barrotes de hierro, que mostraban los limites de los terrenos de la mansión Malfoy.

-Creo que deberían contratar a un nuevo jardinero - Comento Ron observando los pequeños arboles que habían a ambos lados del sendero - No puedo evitar sentir una verdadera repulsión hacia esta casa. Ni por todos los galeones del mundo, viviría en este sitio - Murmuro Ron observando la enorme mansión y sus jardines que se expandían ente sus ojos

-Parece tan solitaria - Susurro. Ginny observando con temor las grandes almenas oscuras - ¿Crees que Albus estará dentro?

  • Pregunto con cautela. Harry no contesto , se quedo observando la silueta tan familiar de aquel caseron antiguo - Albus, estamos muy cerca cielo, esperanos...- Susurro Ginny con voz temblorosa.

-Espera Ron, no toques la...-Le aviso Harry de repente. Pero fue demasiado tarde, Ron había tocado los barrotes de hierro al asomarse por la puerta. De repente las barras de hierro comenzaron a retorcerse creando ante sus ojos, una cara monstruosa, el sonido chirriante hizo que tuvieran que taparse los oidos durante unos segundos. Ron se separo rápidamente y se limpio las manos en uno de los arbustos con cara de asco.

-Maldita sea...-Murmuro enfurruñado. (Me encanta cuando Rupert Grint lo dice en ingles - Bloody hell - Es como si estuviera viendo a Ron Weasley de verdad)

-El paso esta cerrado - Dijo aque rostro de barras de hierro negras.

-Mente extraordinaria la tuya - Comento George Weasley con voz socarrona detrás de él - Será mejor que se encargue de esto un profesional

  • Se acerco hasta la puerta ante la atenta mirada de todos. Con agilidad, rebuscó entre los bolsillos de la túnica escarlata y saco dos cilindros amarillos. Coloco los dos pequeños cilindros a los lados de la puerta y sonrió encantado. Harry y Ron se miraron con rostro confuso.

-Eso no serán...- Pero no les dio tiempo a terminar la frase porque un estallido y un fogonazo les obligo a taparse la cara. Tras unos momentos llenos de confusión y humo amarillo, pudieron distinguir la figura de George. Este se giro con el rostro lleno de cenizas y las cejas un tanto chamuscadas. Los aurores detrás de ellos dejaron escapar una risotada y Ginny Weasley puso los ojos en blanco.

-Debe ser que la formula aun no esta lista - Comento George con una mueca divertida mientras se limpiaba la cara de hollín con un pañuelo. Harry intento aguantar las ganas de reír por el aspecto cómico de George, pero el rostro severo de su mujer se lo impidió.

-Todo un experto ¿Eh George? - Comento Ron con una sonrisa burlona en la cara mientras su hermano mayor se colocaba a su lado.

-Esa puerta lleva levantada desde las primeras generaciones de la familia Malfoy, es obvio que uno de tus trucos no va a abrir esa puerta ¿En que estabas pensando? - Murmuro Ginny con voz cansina mientras reprendía a su hermano mayor. Pero no pudo evitar sonreír devilmente al ver el aspecto aun chamuscado de George - Y bien ¿Qué hacemos? Yo creo que podríamos rodear los setos y buscar algún otro modo de entrar- Comento girándose hacia a Harry.

-¿Por qué no pruebas ha hablar con él? - Pregunto Luna que se encontraba observando uno de los arbustos - Quizás si le pides pasar educadamente - Ron arqueo una ceja y se escucharon varias risitas por parte de los aurores. Harry se quedo pensativo unos segundos, pero al final dio un paso a delante y se quedo frente a la puerta de hierro, estaban tan cerca de su destino que era imposible que no pudieran entrar. Se negaba a creer algo así.

-Soy Harry Potter, jefe del departamento de auores - Dijo Harry con voz clara - Te ordeno que nos dejes pasar - Ginny lo observo con la boca abierta, un tanto asombrada y el resto se quedo en silencio un tanto sorprendidos por la ocurrencia de Harry. Luna no dijo nada, sino que coloco una blanca margarita encima de su cabeza. Harry se mantuvo firme. Aquel rostro formado por barrotes lo observo durante unos segundos.

-Harry eso no va a funcionar, solo es una puert...-Pero la voz de Ron fue ahogada por un sonido de cerraduras y la puerta poco a poco se fue abriendo ante ellos. Ron abrió la boca de forma atontada mientras sus azules ojos veían como la puerta quedaba completamente abierta y el ancho camino les llevaba a los jardines internos de la mansión. La primera en entrar fue Luna, que sin decir nada, comenzó a caminar por el sendero de grava rodeado de arboles con formas de pavo real.

-¿Crees que el ministerio no tenia controlado a Malfoy? - Pregunto Harry comenzando a caminar, adentrándose en las profundidad del jardín - Gracias Luna

  • Murmuro Harry cerca del oído de la mujer. Esta sonrió amistosamente y siguió caminando entre los arboles. Ron farfullo varias cosas como: *Si lo hubiesen tenido controlado de verdad, no estaríamos haciendo esto.*Ginny le dio un pequeño pisotón y ambos hermanos siguieron a Harry junto con George y los aurores.

Se adentraron en el jardín, con arboles con forma de pavos reales y arbustos adornados. En mitad del jardín la fuente sin agua, que presentaba la mansión, alzada por unas escaleras de piedra. A diferencia de la ultima vez que estuvieron, aquella vez, el jardín presentaba un aspecto deteriorado y abandonado. Subieron las escaleras de dos en dos y llegaron hasta la gran puerta de la mansión. Sin previo aviso, la puerta principal se abrió hacia dentro, dejandoles paso con facilidad. Todos se miraron y decidieron adentrarse en las profundidades de la mansión. La luz mortecina del alba les mostró el interior de lujosa y decadente mansión que había albergado generaciones de la familia Malfoy. George y Ron no pudieron evitar componer una mueca de disgusto al observar a su alrededor. Sacaron sus varitas con la rapidez de un felino y escucharon con atención, pero el silencio y la calma eran las únicos supervivientes de aquel lugar desolado.

-Aquí no hay nadie - Murmuro Luna limpiando con el dedo el polvo que había en uno de los brazos de las escaleras de marmol que llevaban al segundo piso.

-Es imposible - Murmuro. Ginny observando a su alrededor, intentando averiguar algún indicio de vida o alguna pista de su hijo Albus. Los aurores se dividieron en varios grupos y comenzaron a alejarse en diferntes direcciones. Harry se acerco hasta Ginny y la tomo del brazo con suavidad.

-Vete con Luna, en cuanto encuentres algo, pega un grito e ire a buscarte - Ginny arqueo una ceja y Harry supo que habia herido su orgullo - Se que eres capaz de arreglartelas sola, me lo has demostrado más de una vez, pero azlo por mi. Si pasa algo avisame enseguida ¿Vale? - Ginny asintió suavemente con la cabeza, le dio un corto y tierno beso en los labios y se perdio por el corredor de la derecha, seguida de una distraida Luna.

-Estos Malfoy siempre tan suntuosos, lo del pavo real les viene al pelo - Comento Ron con tono indignado mientras él y Harry caminaban por la moqueta de morado oscuro y se alejaban por una de las escaleras que llevaban al segundo piso.

Las lamparas de araña pendían sobre sus cabezas y el mármol a pesar de encontrarse sucio no había perdido su hermosura y su brillo. Todos los retratos de los antepasados de la familia habían sido rasgados y Harry supuso que sus integrantes habían huido hacia sus segundos cuadros, repartidos a saber donde. Entraron en aquel salón donde muchos años antes Hermione había sido torturada. La mesa seguía en su sitio y la hermosa chimenea de mármol, todo el suelo estaba enmoquetado por una alfombra de color rojo. Un sillón negro y señorial al lado del fuego y el magnifico espejo sobre la chimenea, enmarcado en un hilo dorado. Harry y Ron buscaron por toda la casa, encontrándose en ocasiones con George y varios aurores, que para su frustración tampoco habín encontrado nada de valor. Registraron los todos dormitorios, las habitaciones, el salón de té y la cocina, pero la casa había sido abandonada si ningún tipo de pista o prueba que les pudiese guiar hacia Albus. Harry y Ron terminaron de nuevo en el salón principal y observaron a su alrededor con ojos cansados y frustrados.

-¿Donde diablos se ha metido ese Malfoy? - Pregunto Ron completamente indignado mientras le daba una patada a una de las sillas de madera oscura.

Pero entonces se escucho un grito proveniente de una de las escaleras que bajaban hacia el sótano. Harry y Ron se miraron alarmados. Sin perder tiempo comenzaron a correr, bajando las escaleras de tres en tres. Abrieron la puerta de la mazmorra y se adentraron en ella con el corazón en un puño. Una de las celdas tenia la puerta completamente abierta. Harry y Ron corrieron hacia allí y entraron dentro de la celda sin pensarlo ni un momento. Con respiración entrecortada observaron a su alrededor, pero la celda estaba vacia y llena de goteras.

-¿Ginny? - Harry vio a su mujer arrodillada en el suelo. Ambos hombres se acercaron y descubrieron lo que Ginny y Luna habían encontrado. Se trataba de un cuerpo humano, inerte en el suelo. ¿Estaba muerto? Se preguntaron todos mientras un nudo se creaba en su estomago. Luna lentamente fue girando el rostro magullado y pálido de aquel hombre de mediana edad, hasta que su identidad quedo ante ellos, como una fotografía antigua y en blanco y negro. Harry y Ron se miraron completamente anonadados.

-¿Quién es Harry? - Pregunto Luna con voz suave mientras apoyaba la cabeza del hombre en su regazo. Harry y Ron tardaron un tiempo en contestar la pregunta de Luna. Pero al final, sus voces se escucharon por toda la mazmorra.

-Es el profesor Dalton.

¡Mis Queridos Lectores y lectoras!

Eme aquí con un nuevo capitulo de esta historia, creo que es capítulo más largo hasta ahora, diecinueve páginas. Siento el retraso de este capitulo, se que me tarde un poco, bueno bastante, pero espero que la espera sea recompensada por este capitulo que la verdad me ha encantado escribirlo y estoy deseando ponerme con el siguiente.Bueno se que hay muchos echos en este capítulos que os harán pensar bastante, quizás, a lo mejor me sorprendéis y no es así. Pero no os preocupéis, todo será explicado con sumo detalle.

En el siguiente capitulo van a suceder muchas cosas interesantes y otras que seguramente os hagan gritar ¡AL FIN! (Alguien me sigue?) jajaja. Hero se enfrentara a la verdad de su pasado y algo muy esperado sucederá...(Que será que será)

De verdad siento mucho el retraso, pero mi vida es una autentica locura, entre los estudios de la universidad que dentro de un mes tengo los exámenes y no he podido estudiar nada debido a mi carrera. También por todas las audiciones que estoy haciendo para entrar en una nueva compañía de ballet de Europa o USA. Pero bueno yo estoy echa una valiente así que lo conseguiré (O eso espero), deseenme muchas suerte. Por eso si me retraso un poquito, por favor comprendame. (Bueno termino ya de contaros mi vida)

Millones de gracias a todos mis fieles lectores. ¡Ya son 20.968 visitas y 455 comentarios! De verdad millones de gracias a todos los que me han acompañado en este viaje. Espero que sigan disfrutando de esta historia. A todos mis nuevos lectores, muchas gracias por animarse a dejar su primer comentario. Y aquellos que aun no lo han echo: ¡¿A qué estas esperando?!

¡Nos vemos en el próximo!

Pluma Cisne

Irene