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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 44

Era casi medio día y el hospital San Mungo se encontraba en el momento de mayor ajetreo durante día. Los sanadores iban de un lado para otro del hospital, enfundados en sus batas de color verde menta. Un grupo de enfermeras buscaba desesperadamente a un paciente con la enfermedad de desaparición, en la planta baja un joven tenía la risa tonta y varios sanadores intentaban calmarle. Un mago joven era trasladado al segundo piso, ya que había sufrido una desparticion al intentar aparecerse en otro continente. En la quinta planta, varios magos y brujas tomaban el té de la mañana mientras conversaban y esperaban poder ver a sus familiares. En el tercer piso, una sanadora obligaba a tomar una poción viscosa a un hombre que había sufrido incontables quemaduras por todo el cuerpo, mientras que en el segundo piso un niño pataleaba por el malestar que le causaba la viruela de dragón. De repente en la cuarta planta "Daños por encantamientos o maleficios", que se encontraba más silenciosa que el resto del hospital, una puerta se abrió y un hombre pelirrojo salió delante de una mujer de cabellera rizada y un hombre de gafas y cabello azabache. La sanadora les lanzo una última mirada desdeñosa y cerro pequeña puerta. Los tres adultos se quedaron en mitad del pasillo, en silencio, mientras escuchaban el ajetreo del resto del hospital. Harry Potter entrecerró los ojos con indignación, su rostro mostraba una completa frustración. Ron y Hermione se miraron y luego observaron el pequeño garabato que el paciente había hecho sobre una hoja de papel blanco. Las líneas dibujadas con mucha delicadeza y poca fuerza, mostraban un libro o un álbum de fotos alargado. Volvieron a mirarse, no entendían ni llegaban a comprender porque el profesor Dalton les había dibujado aquel extraño símbolo en el pergamino. Harry se adelanto con paso rápido y comenzó a dar vueltas por el corredor mientras sus ojos mostraban la completa indignación que sentía en lo más profundo de su alma.

-La verdad que ha sido muy mal educada - Comento Ron con una mueca, observando con sus ojos azules la pequeña puerta blanca - Encima solo es una sanadora en prácticas - Resoplo - ¿Quién se cree que es para echarnos de esa manera de la habitación?

-Harry…-Hermione le llamo pero Harry no escuchaba. Ron y Hermione volvieron a mirarse un tanto preocupados pero Harry continuo dando vueltas por el corredor mientras sus pasos golpeaban el suelo con fuerza

  • Harry…- Harry paró en seco y Hermione compuso una mueca al darse cuenta de que su mejor amigo se encontraba un tanto irascible y quizás no era el mejor momento. Se lo pensó un momento mientras sentía la mirada de Harry clavada en ella - Puede que podamos sacar algo de esto…-Comento con optimismo mientras le mostraba el dibujo.

-¡Por Merlín! ¡Solo es un garabato Hermione! ¡Ese hombre no era consciente de lo que estaba haciendo! - Contesto Harry explotando en mitad del pasillo mientras sus mejillas se encendían por la desesperación. Ron arrugo el entrecejo al ver la reacción de Harry - Mi hijo está desaparecido, no sé donde se encuentra ni lo que le han hecho, no sé si esta herido o solo. ¡Tengo el corazón en un puño! ¡No tengo tiempo de ponerme a descubrir qué diantres es ese garabato! ¡Esto empieza a enfermarme! - Se tapo con la cara con las manos mientras respiraba con dificultad - ¡Soy el maldito jefe del departamento de aurores! Si yo no encuentro una solución… ¿Quién diantres lo va a hacer?

 -Harry, cálmate…

  • ¡Maldito laberinto de problemas! ¡Uno tras otro! ¡Te pedí que me buscaras información sobre las malditas mariposas, pero seguimos igual que siempre! ¡No hay nada claro! - Grito dirigiéndose directamente a Hermione.

-Harry estoy haciendo todo lo que puedo…-Contesto Hermione con indignación. Ron detrás de ella le lanzo una mirada iracunda a Harry, a modo de advertencia, mirada que Harry ignoro deliberadamente mientras seguía soltando una sartada de improperios.

-¡Pues no es suficiente!

-¡Harry basta! - Grito Ron de repente - Nosotros también estamos muy preocupados. Hermione está haciendo todo lo que puede, nos está ayudando más que nadie - Murmuro con frialdad como contestación al anterior comentario de su amigo. Harry murmuro algo inteligible y luego susurro un suave y casi inaudible ''lo siento'' dirigido a Hermione. Se giro y se quedo de brazos cruzados con el ceño fruncido, mientras la desesperación continuaba en su mirada. Hermione se quedo observando el garabato y tras unos segundos suspiro con resignación. Sonrió a su marido con ternura y le tendió el papel con mirada melancólica. Ron la observo con sorpresa, ya que Hermione, con aquel gesto, estaba dando la razón a Harry.

Minutos antes, el trió había intentado sacar algo en claro de aquel asunto tan sumamente escurridizo y complicado, pero el profesor Dalton estaba demasiado débil para poder hablar o expresarse con claridad. Tendido sobre la cama, entre las sabanas blancas, parecía un ser de otro mundo, pálido y enfermizo, lleno de un dolor que traspasaba sus ojos como flechas sangrantes. El corazón se encogía con tan solo observarle durante unos segundos. No paraba de repetir un nombre, susurrándolo entre sus labios, de forma casi inteligible. Los tres habían intentando reanimar al profesor, pero parecía que él se encontraba muy lejos, perdido en su mente y en su propio dolor. La sanadora los había estado vigilando continuamente, con los brazos cruzados y mirada severa, lo que lo hacía más complicado. Durante un instante, los ojos del profesor habían vuelto a brillar con una claridad deslumbrante y los tres supieron que él los estaba escuchando y entendiendo en aquel momento. Volvieron a realizarle las preguntas, con suavidad y calma. El profesor, con un dedo tembloroso, señalo la mesita de noche que había a su lado, Hermione observo los diferentes objetivos que había sobre la mesa y descubrió que lo que quería el profesor era una pluma negra, antigua y desgastada. Le llevo la pluma que había sobre la mesa, enseguida comprendió que necesitaba un pergamino y que quería escribir algo. Con una rapidez inhumana, Hermione saco uno de los muchos pergaminos que había entre sus carpetas. Los tres observaron al profesor con la respiración acelerada y ojos centelleantes, pero el profesor hizo un gesto breve con la mano mientras ellos escuchaban como la pluma rasgaba el pergamino. Después de dibujar con mucha dificultad aquel símbolo que parecía un libro alargado, el profesor volvió a ser presa de su mente, hundiéndose en la oscuridad de su propio dolor. Harry intento insistir para poder quedarse un poco más pero la sanadora los echo enseguida mientras Ron se quejaba con indignación y Harry cambiaba su rostro afable por uno lleno de frustración.

-Harry…-Hermione toco el hombro de su amigo con suavidad y el rostro de Harry se suavizo durante unos segundos - Todos queremos encontrar a Albus, lo antes posible - Susurro con suavidad - Pero tenemos que tranquilizarnos y confiar - Harry alzo la mirada lentamente, asintió con la cabeza mientras su rostro volvía a relajarse aunque en sus ojos perduraba aun la decepción de aquel momento. Ron se acerco y le dio unas suaves palmaditas en el hombro mientras miraba a su mujer con el rostro entristecido.

-Pensaba que el profesor nos daría todas las respuestas - Susurro con pesar mientras se tocaba los ojos cansados - Que le voy a decir a Ginny, no puedo fallar a Ginny, tampoco puedo fallar a Albus. Mi pequeño debe estar en algún lugar, esperando a que vaya a buscarle y aquí me encuentro yo, lleno de ira y completamente perdido, sin una solución - Hermione y Ron se observaron con pesar mientras el silencio se hacía a su alrededor.

-Harry, hemos hecho grandes avances. Hemos descubierto que Dalton era prisionero de ese tal Maro. Sabemos que fueron mariposas las que atacaron Azkaban. Maro quería a Dalton porque él conocía bien a esas criaturas, solo tenemos que saber que son y para qué sirven. Hermione se encargara de descubrir eso - Ron estrecho la mano de Hermione con suavidad y ella sonrió con optimismo mientras continuaba con la mano apoyada en el hombro de Harry.

-Quizás deberías preguntarle algo mas a ese tal Schneider, quizás él sepa donde se encuentra la nueva guarida de Maro, debe haberse llevado a los Malfoy con él - Continuo Hermione. Ron compuso una mueca al escuchar el nombre de la familia Malfoy - Debo decir que ese muchacho, el profesor Schneider, me inspira un poco de lastima, parece que no ha tenido una vida fácil. Ha debido de sentirse tan solo.

-Nosotros tampoco tuvimos una vida fácil - Contesto Ron - Y no por eso nos aliamos con magos oscuros, aunque cometimos errores…-Sus orejas se sonrojaron - Siempre tenemos elecciones Hermione y ese chico cogió el camino equivocado - Hermione asintió lentamente con la cabeza - ¿Lo llevaran a Azkaban? - Pregunto.

-Seguramente, pero antes será juzgado por los magos del Wizengamot…ellos tendrán la última palabra sobre el destino de ese muchacho. Lo siento por Hero, debe estar sufriendo mucho -Contesto Harry. (Wizengamot, por si no lo recordáis, es el tribunal mágico del ministerio, que juzgo a todos los Mortifagos e incluso a Harry Potter en el quinto libro)

-A veces pienso que desea que le encontremos…-Murmuro Hermione con cautela, observando la montaña de pergaminos que había entre sus brazos - Ya sabéis, todas esas pequeñas pistas que vamos encontrando. Tengo el pequeño presentimiento de que ese Maro está jugando con nosotros, moviéndonos como si fuéramos marionetas….

-A mi no me importa seguir juego, con tal de que encontremos a Albus me doy con un canto en los dientes - Contesto Ron con resolución

  • Luego podemos terminar con ese tal Maro, a base de palizas. Nuestra familia es extensísima…-Comento con ojos picaros. Hermione sonrió burlonamente.

-Yo tengo algo que el anhela - Contesto Harry con la mirada perdida - Quiere que le encuentre, pero no sin antes ponerme a prueba, obligándome a montar un puzle de complicadas piezas. Es como una telaraña enmarañada, como un laberinto…Disfruta con la desesperación de las personas, no con su muerte, le satisface jugar con sus sentimientos, con los mayores secretos encerrados en nuestras almas.

-¿Lo que más aman? - Pregunto Hermione. Pero de repente Harry sintió como un chorro de agua congelada caía por su cuerpo, despertándole de aquel letargo mental. Abrió muchos los ojos y por un momento, sus gafas estuvieron a punto de caer de su nariz - ¿Harry? - Hermione lo llamo con voz asustada pero Harry continuo con los ojos muy abiertos sin decir una palabra. Ron y Hermione lo observaban con confusión - ¿Te encuentras bien?

-Dieter…-Susurro Harry. Ron y Hermione aumentaron su cara de incertidumbre - Le leyenda, la leyenda de Dieter Wolff - Susurro Harry de nuevo con ojos chispeantes - Encontramos ese nombre escrito en el papel que Ron descubrió en la habitación del profesor Dalton, detrás de aquel trozo de papel sobre inferís… ¿Y si…? ¿Y si…?

-Harry, solo es una leyenda - Le interrumpió Hermione con rapidez -¿No creerás que ese tal Maro tiene algo que ver con Dieter Wolff? En caso de que realmente existiera, vivió hace cientos de años, no tiene sentido que Maro tenga relación con un mago con vivió hace cientos de años - Pregunto Hermione con la ceja alzada y con tono sarcástico - Seamos realistas y centrémonos en los hechos y no en leyendas de hace cientos de años…

-Pero…-Harry la miro con ojos indignados y sintió como su mal humor volvía a cobrar vida en su interior - ¿Entonces porque ese hombre en Azkaban me conto esa historia? ¡Me dijo que Dieter Wolff había tenido incontables nombres! - Hermione resoplo y negó con la cabeza.

-Por Merlín Harry, ese hombre no estaba bien de la cabeza, llevaba años encerrado en Azkaban. ¿Vas a fiarte de él? - Pregunto con incredulidad - Harry no sigas por ese camino, céntrate en los hechos y en encontrar a Albus…

-Pero…-Harry iba a quejarse de nuevo cuando una voz los interrumpió de repente.

-Esperar…-Ron se encontraba en estado de shock, sus ojos azules se abrían exageradamente, miraban el pergamino que había en sus manos, con ojos desorbitados y brillantes. Harry y Hermione se miraron y luego observaron como Ron alzaba los ojos con emoción contenida. Señalo el pergamino donde se encontraba aquel dibujo extraño, aquel garabato que había conseguido hacer el profesor antes de ser presa de aquella magia oscura - Creo que ya lo había visto…-Susurro con cautela - Yo lo he visto antes…

-¿Qué? - Hermione abrió la boca con sorpresa - ¿Qué has visto?

-Esto…-Ron señalo el dibujo que había sobre el pergamino - Creo haberlo visto antes…

-¡¿Dónde?! ¡¿Cuándo?! - La mirada de Harry se ilumino durante unos instantes.

-Cuando has mencionado aquel papel que encontramos bajo el colchón de la cama del profesor, he recordado que me pareció ver la tapa de un cuaderno entre las tablas de la cama, pero con el ímpetu y las prisas pensé que lo había imaginado. Creo que eso es lo que quiere que encontremos, Dalton quiere que encontremos su diario…- Termino Ron con las mejillas encendidas por la emoción de haber encontrado la solución tan repentinamente. - Seguramente ahí se encuentre toda la información relacionada con las mariposas…-Harry y Hermione abrieron la boca a la vez y lo observaron completamente estupefactos.

-¡¿Es que no vais a reaccionar?! ¡Tenemos que ir a la casa de Dalton a buscar ese libro!

 -¡Claro, un diario! ¡Los escritos del profesor! ¡Lo que no llego a encontrar Maro! - Harry dio un brinco de felicidad y salió disparado hacia el corredor para dirigirse hacia los ascensores que llevaban a las plantas inferiores - ¡Oh Ronald Weasley, como me alegra tenerte en mi cuerpo de aurores! - Ron alzo el pecho con orgullo mientras miraba a una incrédula Hermione -¡Venga! ¡No hay tiempo que perder! ¡Hay que ir a buscar ese libro antes de que sea tarde! - Ron y Hermione observaron como Harry se dirigía a toda prisa hacia los ascensores.

-¿Estas seguro de lo que estás diciendo? - Pregunto Hermione con recelo. Ron arqueo una ceja con indignación - De acuerdo, si dices que lo viste, debemos creer en ti - Contesto con rapidez para no comenzar otra disputa - Debo decir que me sorprende que hayas recordado algo que paso hace tanto tiempo…-Murmuro. Ron abrió la boca con deseos de contestar pero Hermione le interrumpió con rapidez - ¡Pero es una noticia asombrosa y maravillosa, Ronald Weasley!

-Siempre ese tono de sorpresa - Comento Ron intentando hacerse el ofendido - No confías en mí, como cuando te pedí que me confiaras el regalo de cumpleaños de tu madre - Hermione echo una carcajada que resonó por todo el hospital, reacción que hizo que Ron se enfurruñara aun mas.

-Ron, le regalaste un collar de dientes. Puede que sean dentistas pero no se van poniendo collares de dientes para salir a la calle - Contesto Hermione con una sonrisa divertida - Aunque debo decir que fue un regalo de lo más original…

-Era un collar de la tribu Himba, son famosos por su magia ancestral - Hermione intento reprimir otra carcajada - Que quieres que te diga Hermione, nunca entenderé del todo a los muggles, por mucho que me esfuerce - Contesto Ron con una mueca mientras cerraba sus pequeños ojos azules - Pero al menos lo intento ¿No?

Hermione sonrió al ver las muecas infantiles que se formaban en el rostro de su marido. Con rapidez y sorprendiendo a Ron,  tiro los pergaminos al suelo y se colgó del cuello de este. Se acerco a su rostro y le dio un tierno beso en los labios mientras lo estrechaba contra su pecho. Ron sintió como cedía su cuello por el peso de los brazos de Hermione. Mantuvo los ojos muy abiertos por la sorpresa pero luego deslizo sus manos por la cintura de ella, estrechándola con fuerza y entusiasmo, alzándola en el aire mientras sonreían entre besos.

-¡EH! -Ron y Hermione giraron sus cabezas, aun sin soltarse del abrazo. Vieron a Harry cruzado de brazos mientras los observaba con cara de pocos amigos y el ceño fruncido - No quiero interrumpiros pero… ¡No es momento de ponerse tiernos! ¡Hay que encontrar a Albus! ¿Recordáis? - Y con el pelo azabache mas revuelto de lo normal, se giro para meterse dentro de uno de los ascensores. Hermione suspiro con resignación mientras susurraba: ''siempre tan sarcástico, ahora entiendo porque se ha casado con Ginny, ella es otra reina del sarcasmo y la ironía''

-Este momento ya lo he vivido - Susurro Ron con una sonrisa atontada.

Hermione sonrió con suavidad. Agarro los pergaminos que habían caído al suelo y ambos corrieron para subir al ascensor junto a Harry. El ascensor dio una pequeña sacudida y comenzó a bajar mientras el ruido de las cadenas los acompañaba. Al llegar a la segunda planta, apareció un hombre hinchado como un globo que intento colarse en el ascensor. Ron fue aplastado por la espalda de aquel individuo mientras este no paraba de pedir disculpas. Al llegar a la primera planta, decidieron salir y bajar andando por las escaleras. Las esferas que flotaban sobre sus cabezas, iluminaban suavemente los corredores donde no llegaba la luz del día. Llegaron a la planta baja que estaba a rebosar de personas. Una bruja que era incapaz de hablar con claridad, intentaba explicarle a la recepcionista lo que le había sucedido con su boca llena de ampollas. Una luz muy clara les dio en los ojos y observaron como los rayos solares entraban a raudales por las ventanas. Salieron a toda prisa, caminando entre los diferentes pacientes y sanadores. Varios magos transportaban el cuadro de Dylis Derwent, la famosa sanadora y antigua directora del colegio Hogwarts. Ron tuvo que hacer una graciosa pirueta para no chocar contra ellos. Estaban a punto de llegar a la salida cuando una voz los llamo con urgencia. Harry, Ron y Hermione se giraron con sorpresa y vieron como Ginny corría hacia ellos, seguida de Dean Thomas.

-¿Pero qué haces aquí? - Pregunto Harry con sorpresa cuando Ginny llego hasta el.

-Nada Harry Potter, mi hijo está desaparecido pero yo estoy aquí pasando el rato…-Contesto Ginny con una mueca irónica y la ceja alzada. Hermione miro a Ron y ambos susurraron: *es**la pareja sarcasmo.*Ganándose así, la mirada amenazadora de ambos, tanto de Harry como de Ginny.

-¿Por qué has venido? - Pregunto Harry de nuevo, ignorando a Ron y Hermione - Dijimos que nos encontraríamos en el Ministerio. Pero siempre haces lo que quieres, nunca me escuchas Ginny…- Ginny lo agarro de los hombros e intento calmarle con la mirada mientras apretaba sus pequeñas manos sobre los hombros de su marido. Sonrió con suavidad y Harry sintió que su respiración comenzaba a calmarse - Lo siento,no es mi mejor día…-Murmuro avergonzado tras unos segundos.

-Harry, es de allí de donde vengo…-Contesto Ginny con suavidad - Vengo del ministerio, tenemos noticias urgentes, tienes que ayudarme…

-Realmente, son malas noticias - Murmuro Dean mientras los observaba y se acercaba por detrás de Ginny. En ese momento apareció una mujer que había sufrido un accidente con una de sus muchas plantas carnívoras. *Esa clase de plantas no son domesticas, señora -*Decía el sanador al lado de ella.Dean volvió a mirarles - Se trata del primer ministro - Comento mirando a Ginny con pesar - No se encuentra muy bien…

-¿Kingsley? ¿Qué le sucede? - Preguntaron los tres con rapidez. Harry, Ron y Hermione se miraron con preocupación. A pesar de su edad, Kingsley siempre había sido un hombre de gran fortaleza interna y externa. Dean y Ginny se miraron de nuevo, como si intentasen encontrar las palabras exactas para explicar lo ocurrido - Por Merlín que sucede…-Suplicaron los tres con ojos preocupados. Ginny suspiro con resignación y miro a Harry con sus penetrantes ojos. Entonces él supo que no eran buenas noticias y se temió algo que ya había sucedido incontables veces en su vida. Y entonces Ginny abrió sus labios y explico el motivo de su inesperada visita.

-Kingsley va a renunciar a su puesto de primer ministro. Los tribunales del Wizengamot quieren que dimita.

Mientras tanto, varias horas antes, en una de las muchas torres que coronaban el enorme castillo de Hogwarts, una puerta se abría en ese preciso momento para dejar paso a un muchacho de rizos borgoña. Rose Weasley miro las escaleras y comenzó bajarlas de puntillas, intentando hacer el menor ruido posible. Aun era muy temprano y los estudiantes solían quedarse hasta tarde en la cama, descansando. Se había vestido con ropa muggle ya que era fin de semana. Con rapidez, cruzo la sala común, deseando no encontrarse con nadie conocido ni perteneciente a la casa de Gryffindor. A pesar de que la noche anterior había mostrado su alma de par en par y a pesar de que ya no tuviese miedo de mirar al frente, reconociendo sus propios sentimientos ante todos, a pesar de eso, no deseaba encontrarse a algún conocido aquella mañana. La noche anterior había cerrado las cortinas de su cama mientras escuchaba los cuchicheos de sus compañeras, en general solía llevarse mejor con los chicos que con las chicas. Se había pasado toda la noche, tirada en la cama, observando el techo y sintiendo los pausados latidos de su corazón. La noche se había vuelto eterna y solitaria, sus pensamientos se habían dirigido hacia Albus y Scorpius. Sus rostros se aparecían en su memoria continuamente, sonriéndola como solían hacer cuando estaban juntos. Rememorando aquellos divertidos e inolvidables recuerdos y los suaves labios del muchacho que había conseguido su corazón, mucho antes de que ella se hubiese dado cuenta. Tras el alivio que la había embargado al soltar la enorme carga de su conciencia, tras ese alivio paulatino, este se convirtió y dio paso a la incertidumbre y la melancolía, arropada por la oscuridad de la noche.

 Llego hasta el retrato de la dama gorda y salió a la intemperie, caminando con una gran seguridad, pues debía concentrarse en una cosa en concreto. Averiguar que había sucedido con Albus la noche de su desaparición. Camino por los corredores y pasillos solitarios, mientras los primeros rayos solares entraban por las vidrieras del castillo. El silencio era completo y se dio cuenta de que una pequeña aura de tristeza se hacía con el castillo, como si el propio castillo estuviera deprimido o triste por algo. Bajo las ultimas escaleras y llego hasta el recibidor que llevaba a las puertas de la biblioteca. Con suavidad, se acerco hasta la puerta y pego el oído sobre ella, el silencio era completo. Presiono su mano sobre el pomo y la puerta cedió bajo su peso. Con lentitud y mucho cuidado, asomo la cabeza y observo la inmensa biblioteca, estaba completamente vacía. Se introdujo en ella y cerró la puerta tras de sí. Comenzó a caminar por los pasillos, coronados por inmensas librerías repletas de libros, libros que conocía ella muy bien. Tras unos segundos caminando entre las estanterías, haciendo resonar sus zapatos sobre el suelo, llego al final de la inmensa biblioteca y pudo distinguir la silueta de la sección prohibida, con sus negras rejas impidiendo el paso a los estudiantes y separándola del resto de la biblioteca. Asomo su rostro por los barrotes y observo los oscuros libros que descansaban sobre las estanterías. Aquella sección siempre le había inspirado temor y respeto.

Con cautela, soltó las cadenas que cerraban la sección prohibida y susurro un trémulo: *Alohomora.*Enseguida se escucho el sonido de los cerrojos al abrirse y la puerta cedió con suavidad ante los ojos sorprendidos de la muchacha. La puerta quedo abierta de par en par ante sus narices y Rose se quedo en el umbral, observando el pasillo que había delante de ella. Dio un paso tembloroso y luego otro, así hasta adentrarse en la sección prohibida. Observo a su alrededor, sin tener muy claro lo que estaba buscando ni lo que pretendía encontrar en aquel rincón. Sus pasos la guiaron por las diferentes estanterías mientras observaba los libros, sujetos por las cadenas de hierro. De vez en cuando, escuchaba una voz lastimosa que decía su nombre y otras veces sentía como los libros se movían en las estanterías, deseosos de que unos ojos nuevos los leyesen. Llego al final del corredor y observo a su alrededor con ojos decepcionados. Estaba a punto de dar media vuelta y marcharse de aquel lugar, cuando sus ojos percibieron un sutil brillo entre las estanterías. Se giro y observo aquella esquina, de donde había venido el resplandor. Se acerco con lentitud y se agacho para asomarse por la rendija que había entre la estantería y la pared. Sus ojos se abrieron con sorpresa y sintió como un nudo se le formaba en el estomago. Con lentitud, su mano toco aquella textura tan conocida por sus manos y con suavidad fue sacando la capa invisible que tantas veces había utilizado. Se quedo observándola anonada y luego miro a su alrededor. ¿Albus había estado aquí la noche de su desaparición?

Se puso en pie, con la capa en los brazos, pero en ese preciso momento, algo cayo de la capa al suelo, provocando un ligero estrepito a su alrededor. Rose observo sobresaltada como de la capa caía un libro de tapas negras y rebotaba sobre la piedra del suelo. Se quedo observándolo con ojos sorprendidos y luego se agacho lentamente para tomarlo entre sus manos. Misteriosamente, el libro estaba caliente. Se apoyo sobre la pared y abrió el libro con lentitud, temerosa de encontrar algo desagradable entre las páginas de aquel libro. El libro se abrió en una página en concreto y los ojos de Rose se abrieron por la impresión. Ante sus ojos se encontraba el dibujo de una mariposa de alas negras, tan hermosa y pequeña como se la había imaginado. Su respiración se acelero y su corazón comenzó a bombear con mucha más fuerza. Albus lo había descubierto, mucho antes que ella y aquella noche había ido a descubrir la verdad sobre aquellas extrañas criaturas.

La mariposa Teufel, la mariposa negra del diablo. Escondida entre las sombras y señora de la oscuridad, amante de la desesperación y los miedos humanos. Compañera de la muerte y hermana de la inmortalidad.

*Leyó la muchacha con voz tem**blorosa.*Paso la hoja y se quedo observando la página. Un hombre encapuchado, era rodeado de una enorme nube de mariposas negras, escondiéndole con su manto oscuro. Pasó otra página y pudo ver un hombre corriente tirado en el suelo, las mariposas lo rodeaban de nuevo, pequeñas e inocentes pero extrañamente inquietantes. Se fijo en la expresión de aquel hombre, del que no se había percatado minutos antes, aquel ser humano o lo que quedaba de él, se tapaba los oídos y dejaba escapar un grito de terror. Rose sintió un enorme nudo en el estomago, aquel rostro lo había visto antes, lo había visto en la enfermería. Los rostros de sus compañeros y sus gritos de desesperación mostraban la misma expresión que aquel rostro dibujado en el papel. La boca de aquel hombre se abría lentamente mientras su rostro cada vez se descomponía mas y entonces lo escucho, el grito desgarrador que cruzaba por la garganta de aquel dibujo y terminaba en los oídos de Rose. Rose cerro el libro de sopetón y cayó al suelo, sintiendo aun el dolor en sus oídos. Se quedo tendida sobre el suelo, comprendiendo lo que había descubierto. Se dio cuenta de que Albus había vivido lo mismo dos días antes y sintió que la mente se le nublaba. Ya no había duda de nada, aquellas mariposas eran las causantes de todo lo sucedido en el colegio y también tenían una intima relación con la desaparición de su primo y de Scorpius. Aquel mago las estaba utilizando en el colegio por algún fin en concreto, pero aun no sabía cuál era ese fin ni para qué.

Se quedo unos segundos completamente temblorosa, atolondrada, sin saber qué hacer en aquel momento. Tras unos momentos de incertidumbre, sintió como su corazón se calmaba por momentos. Se puso en pie con lentitud y esfuerzo y dejo el libro en la estantería continua. Lo observo por última vez, aquel libro no podía ayudarla mucho más. Agarrando la capa y guardándola dentro de su chaqueta, camino por los corredores hacia la salida de la sección prohibida. Cerró la puerta detrás de ella y volvió a colocar las cadenas de hierro sobre los barrotes. Hecho un último vistazo aquella zona prohibida y dio media vuelta para marcharse hacia la puerta principal. En su mente se a galopaban miles de ideas, su corazón latía con fuerza y la sangre viajaba por su cuerpo con una gran rapidez. Llego hasta la enorme puerta de la biblioteca y alzo la mano para presionar el picaporte, pero antes de que le diera tiempo a reaccionar, la puerta cedió y ante ella apareció el rostro alargado de la señorita Pince, que la observaba con sorpresa a través de sus gafas moradas de aguilucho.

-Señorita Weasley. ¿Qué hace a estas horas en la biblioteca? - Pregunto con recelo mientras observaba a su alrededor. Rose sonrió con suavidad y apretó la capa interior dentro de su chaqueta - ¿No debería ir a desayunar? No son horas para estar merodeando por el castillo señorita Weasley.Marchase inmediatamente, la biblioteca aun no está abierta.

-Ahora mismo iba a bajar al gran comedor - Contesto Rose con ojos inocentes y sonrisa impecable - Solo quería consultar una duda sobre ultima de clase de encantamientos, he estado toda la noche dándole vueltas y deseaba aclararme - Comento con simplicidad. La señorita Pince la observo con cautela pero al final asintió con la cabeza mientras se adentraba en la biblioteca y se dirigía al mostrador - Señorita Pince - Rose se acerco con lentitud mientras sonreía con educación.

-Señorita Weasley, es fin de semana, no estoy trabajando en este momento, le agradecería que me dejara tranquila por unos instantes - Contesto la señorita Pince ordenando los libros que había sobre el mostrador y sin mirarla. Rose arqueo una ceja, pero respiro con profundidad, intentando que la calma se mantuviese en su rostro. Al ver que la muchacha no se marchaba, la señorita Pince alzo los ojos y la observo con su cara de lechuza - ¿Qué sucede señorita Weasley?

-He estado buscando un libro sobre hechizos defensivos, pero no lo encuentro por ninguna parte - Comento la muchacha, inventando la historia sobre la marcha y asombrándose de sí misma por la tranquilidad con la que mentía tan descaradamente

  • ¿Sabe si han hecho inventario? ¿Oh si han cambiado libros de lugar? - La señorita Pince arqueo una ceja - Realmente, necesito encontrar ese libro para un trabajo de defensa contra las artes oscuras.

-Creía que esa asignatura iba a ser suspendida por falta de profesorado - Comento la señorita Pince con recelo, sin fiarse de la historia de Rose.

-Creo que el profesor Ni Carthaigh se hará cargo de la clase, al menos por ahora - Contesto Rose con descaro mientras mantenía la mirada alzada y segura. La señorita Pince se quedo unos segundos observándola mientras los cristales de sus moradas gafas provocaban destellos sobre la madera del mostrador.

-Los libros de la biblioteca siguen igual que hace diez años, señorita Weasley - Comento la señorita Pince volviendo a centrar su atención en el mostrador - Nadie ha cambiado los libros de lugar, todo sigue igual que siempre, por supuesto han llegado libros nuevos pero no se ha hecho inventario de ningún tipo…-Rose frunció los labios, pero no desistió.

-¿Está segura de que ningún libro ha sido cambiado de sitio? - Pregunto de nuevo con voz firme y confiada - Ya sabe por…

-La última vez que se trasladaron libros de un lugar a otro fue cuando el difunto Albus Dumbledore se llevo varios libros de la sección prohibida a su despacho - La interrumpió la señorita Pince con impaciencia - Mi difunta madre fue la encargada de llevarle los libros requeridos, eso es todo, no ha habido más cambios en esta biblioteca. Pero supongo que a usted no le interesan los libros sobre las artes oscuras - La observo atreves de sus gafas y Rose negó con la cabeza enseguida mientras una sonrisa radiante se formaba en su rostro - Bien en ese caso, vuelva esta tarde y dígame el nombre del libro que estaba buscando, intentare encontrarlo para usted…

-Muchas gracias señorita Pince, es usted toda generosidad - Comento Rose mientras se alejaba hacia la salida. Cerró la puerta tras ella y se apoyo sobre la fría madera mientras suspiraba relajada. Ya sabía donde tenía que buscar, las respuestas debían estar allí, era imposible que esas mariposas no salieran en ningún libro de artes oscuras. Debían aparecer en uno de esos libros que se había llevado Albus Dumbledore a su despacho.

Apretando la capa de invisibilidad que llevaba bajo la chaqueta, fue bajando las escaleras de tres en tres hasta llegar al hall de entrada que comenzaba a llenarse de estudiantes. Las puertas del gran comedor estaban abiertas y se escuchaba el tintineo de los platos y vasos. El olor a beicon y huevos revueltos se mezclaba con el olor a hierba fresca que venía desde los jardines y los terrenos de Hogwarts. Rose se quedo frente a las puertas, observando los cientos de cabezas que se encontraban desayunando en ese instante. Al final se armo de valor y dio un paso hacia delante, pasando el umbral de las puertas y adentrándose en el soleado gran comedor. Enseguida varias cabezas se giraron hacia ella y se la quedaron observando mientras cuchicheaban histéricamente. El rumor se había esparcido con una rapidez increíble, la gran mayoría del colegio ya lo sabía y en cuestión de minutos, lo sabría todo el colegio, incluido los profesores. Intentando no hacer caso de los comentarios y cuchicheos, se acerco hacia la mesa de Gryffindor, donde había un grupo de muchachos que también la observaba. Todos menos uno.

-Rosie…-Hugo llego hasta ella y la observo con curiosidad - ¿Qué sucede? - Pregunto al ver el rostro encendido de su hermana. Pero Rose no contesto, continuo caminando hasta llegar a la altura de los cuatro muchachos que desayunaban en la mesa de Gryffindor. Lorcan, Claudio y Ralph alzaron la mirada con sorpresa, pero James continuo moviendo sus gachas con parsimonia, no sabían si por vergüenza o porque aun continuaba enfadado con Rose.

-¿De verdad dijo que estaba enamorada de Malfoy? - Pregunto una chica de quinto mientras una risita tonta salía de su boca - No puedo creerlo, que escándalo…

-Metete en tus asuntos - Contesto Hugo con dureza, lanzándole una fría mirada a la muchacha. Pero Rose ignoraba todos los comentarios, le resbalaban como si llevase puesto un impermeable y la lluvia no fuese capaz de calar en su cuerpo.

-James…-Rose se coloco delante de él. Los murmullos cada vez se acentuaban mas y Hugo le dio una colleja a uno de los alumnos que comenzaban a murmurar sobre su hermana, no sin antes lanzar unas cuantas miradas amenazadoras a los que observaban curiosos lo que estaba sucediendo - James…-Rose volvió a llamarle con calma y paciencia. James alzo la mirada y se encontró con los ojos de su prima Rose - Tenemos que hablar… - Con lentitud abrió su chaqueta y con disimulo le mostro la tela de la capa de invisibilidad. James abrió los ojos con sorpresa y volvió a mirarla.

-¿Dónde la has encontrado? ¡Creía que la había perdido! - Dijo James poniéndose en pie frente a todos, olvidando por unos momentos el incomodo momento que había tenido con ella. Los merodeadores se miraron con sorpresa y Hugo compuso una mueca cómica mientras mandaba a callar a otros estudiantes que seguían cuchicheando sobre Rose - ¿Dónde la has encontrado? - Repitió James con voz más suave.

-En la sección prohibida…-Contesto Rose - El día de su desaparición, Albus fue a la sección prohibida a buscar algo que nosotros aun no sabíamos, se dejo la capa de invisibilidad en la biblioteca…-Los merodeadores aumentaron su cara de sorpresa. James la observaba con atención - Ya sé donde tenemos que buscar todo lo relacionado con la mariposa Teufel, ha sido todo gracias a Albus…

-¿Dónde?

  • Claudio se adelanto a James. Los merodeadores la miraban expectantes. Los cuchicheos continuaban en el gran comedor, pero por un momento los seis jóvenes habían olvidado que se encontraban en el colegio, el gran comedor junto con cientos de estudiantes más que los observaban, aun sin saber de que estaban hablando. Rose los observo uno por uno y luego susurro la frase con suavidad, de forma que solo lo pudieran escuchar los que se encontraban a su alrededor.

-En el despacho de la directora Mcgonagall…

Continuara…

*¡*Mis Queridos lectores y lectoras!

¡Siento este gran retraso! ¡No tengo perdón! ¡De verdad lo siento muchísimo!

Bueno tras comenzar mi típico comentarios con disculpas, debo decir que siento la tardanza de este capítulo, también disculparme porque es bastante corto, son solo once páginas y tampoco pasa nada del otro mundo, pero es que prefería actualizar y mostraros que estaba viva. Espero que el siguiente sea mejor y más largo que este, también actualizare mucho antes.

Debo decir que todo tiene una razón, ya estoy instalada en U.S. pero realmente este mes me ha sido imposible poder escribir, entre visados, maletas, despedidas y miles de cosas más, han sido un poco imposibles, ha sido un mes un poco caótico, así que espero que me perdonen. De todas maneras, espero que les haya gustado este capítulo, a pesar de no ser nada increíble ni emocionante.

En el próximo capítulo: El trío marchara hasta el ministerio y se encontrara con el primer ministro y alguna que otra sorpresa. ¿Scorpius Malfoy podrá escapar sin salir dañado? ¿Qué sucederá con el resto?

Como ya os he dicho, he vuelto más o menos a la normalidad, así que espero actualizar más o menos como antes, entre una semana y media y dos. Pero bueno, deciros que estoy muy contenta al otro lado del charco y que por ahora toda esta yendo muy bien. Quería preguntaros, ya que esta historia comienza a llegar a su fin, si os gustaría leer algo mío más adelante. La verdad estaba rondando una historia en mi cabeza y me gustaría saber si a algún lector le interesaría leer más cosas mías. Por supuesto no sé si sobre Harry Potter, creo que tras esta historia no se so podría escribir algo más sobre Harry Potter, pero bueno si os haría ilusión que escribiese sobre algo que os guste, díganmelo, acepto sugerencias, aunque no sé si lo pondré en práctica.

Como siempre miles de gracias por esos maravillosos comentarios, por esos maravillosos lectores que dejan sus preciosas opiniones y hacen que me emocione con sus comentarios, realmente sois geniales, maravillosos, estupendos. Esta historia es obra vuestra, porque sin vosotros no hay historia. Miles de gracias a todos. ¡No os preocupéis, pienso terminarla!

¡Te espero en el próximo capítulo!

¡Deja tu comentario!

¡Miles de besos!

Irene

Pluma Cisne.

PD: Los comentarios que me quedan por responder del otro capitulo, los responderé esta misma tarde. ¡SIENTO LA TARDANZA DE LAS RESPUESTAS!