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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 48

El silencio continuaba en la habitación, las luces de las varitas aun alumbraban esa hoja de papel en blanco, en cuya esquina había dibujada una pequeña y negra mariposa. Las sombras se arremolinaban a su alrededor y de sus bocas salía el vaho caliente de su respiración emocionada, exaltada, nerviosa. Los cuatro se miraron y Hermione, suavemente, deslizo su dedo índice sobre la hoja de papel, hasta llegar a la esquina, alzándola para dejar paso a las siguientes. Se escucho el sonido de la hoja al pasar, rasgando el aire al pasar y se quedaron observando el boceto que había frente a ellos. Una mariposa, perfectamente dibujada, de alas negras y trazos delicados, tan clara que se podía percibir el movimiento de su aleteo sobre el papel,  un aura de polvo gris la rodeaba, sus antenas largas y finas se movían con lentitud como si hubiese percibido la presencia de quienes la observaban. A los lados del boceto, había símbolos marcados y runas antiguas, acompañadas de palabras inteligibles en algún idioma desconocido. Hermione continuo pasando las hojas, todas ellas llenas de bocetos de aquella extraña criatura, mientras a su alrededor se mezclaban las runas y símbolos, esparcidos desordenadamente por las hojas, sin método ni estructura. Números, garabatos y mapas, arremolinándose, formando aquel caos de tinta negra. Era como estar en la mente de un hombre desesperado, retorcido y medio moribundo. Deseo de encontrar una respuesta en aquel mar de tinta negra y lápiz.

-Ahora me arrepiento de no haber estudiado Runas Antiguas en Hogwarts - Murmuro Ginny con una mueca cómica en el rostro - ¿Es que ha ese hombre se le olvido escribir ingles británico? - Ron dejo escapar una risita.

-Seguramente, lo escribió todo en códigos, con formulas y símbolos, por si el diario caía en manos de gente indeseada - Contesto Harry observando los grabados con atención. Por primera vez también se arrepintió de no haberle dado más importancia a esa clase de asignaturas cuando estudiaba en Hogwarts.

-¿Entiendes algo, Hermione? - Pregunto Ron con una mueca mientras sus pequeños ojos azules observaban las hojas llenas de runas, símbolos y astros. Hermione observaba completamente maravillada cada letra, runa y boceto, ensimismada en sus pensamientos - Hermione…-Ron la zarandeo suavemente para que saliese de su ensoñación.

-Este hombre es un genio…-Murmuro Hermione con voz entrecortada - Escuchad…-Se giro hacia ellos con ojos brillantes - Aun no entiendo muchos símbolos, necesitaría un poco de tiempo para poder comprender todo y darle un sentido general y claro. Pero…-Se quedo en silencio durante unos segundos - Pero si hay alguna forma de traer a los muertos al mundo de los vivos, por remota que sea, este hombre podría haberlo descubierto…-Murmuro completamente anonadada mientras uno de sus dedos acariciaba las runas escritas sobre una esquina.  Harry y Ron se miraron confusos y sorprendidos.

-¿Te has vuelto loca? - Pregunto Ron con ojos abiertos como platos.

Harry se quedo un par de segundos pensativo, observando el libro con ojos perdidos, como si no pudiese creer lo que estaba escuchando. Era una noticia que no podía aceptar tan a la ligera. La muerte siempre se le había presentado como algo definitivo, lo había aceptado así desde que era un niño. Su maestro ya le había instruido sabiamente,  la muerte es un puente hacia otra dimensión y no hay forma de volver, ni modo de regresar. La muerte era tan real como la vida, es la única certeza, nacemos y morimos. Harry no veía a la muerte como una amenaza, más bien como a una vieja amiga a la que en algún momento del final de su existencia se entregaría por completo. La muerte había estado presente en su crecimiento,  para bien o para mal, siempre había estado a su alrededor. Llegado su momento, en aquel episodio de su vida, la había aceptado y abrazado como si fuese una leal compañera. Regreso si, regreso de aquella parada blanca y luminosa, portal entre dos mundos, decidió regresar a la vida, porque aun no era su turno, no era el momento de morir aun.

-Hermione, no hay forma de que un muerto vuelva a vivir - Contesto Harry con voz seca. Comenzaba a impacientarse de nuevo, pero un nudo en la garganta le impedía hablar con claridad -La muerte es tan real como la vida, no hay forma ni magia posible que haga volver a un muerto…-Sintió como la mano de Ginny le acariciaba suavemente la palma, pero evito mirarla - Es una ley de la naturaleza…

-Lo sé Harry, lo sé…-Tartamudeo Hermione con ojos confusos - Realmente no entiendo que es lo que intenta decirme este libro y sinceramente, me dan escalofríos. Pero imagina…imagina por un momento que hubiese una forma, tan remota que ni el propio Dumbledore la hubiese descubierto…-Murmuro con ojos excitados de la emoción.

-¿Es que Luna se ha filtrado dentro del cuerpo de Hermione?

  • Murmuro Ginny. Hermione le lanzo una mirada iracunda.

-Hermione ¿Qué demonios te pasa? - Murmuro Ron - ¿Desde cuándo estas cosas te entusiasman tanto? Se ha vuelto loca. ¿Dónde está nuestra Hermione sensata? Tu trabajo es bajarnos de las nubes, pero esta vez eres tú la que esta yendo demasiado lejos… -Hermione intento hablar pero Ron volvió a interrumpirla

  • Sabes perfectamente que es imposible. Además, en el caso de que fuese cierto, dudo mucho que Dumbledore no supiera de la existencia de una magia de tal envergadura, ese viejo loco lo sabía todo…

-Pamplinas…-Jadeo Hermione entrecerrando los ojos y cerrando el libro de sopetón - ¿Creéis que un tema tan delicado me lo tomaría a la ligera? - Murmuro con enfado - ¡Yo tampoco entiendo nada y mucho menos que pensar! Lo que si se, es que ese tal Maro que tiene a Albus, anda bastante interesado en esto…-Señalo el libro con el dedo - Algo debe esconder y por lo que he podido entender, este animal es una criatura relacionada con la muerte y la resurrección. ¿Queda claro? - Harry y Ron tartamudearon como un par de tontos.

 De repente Ginny se giro con la velocidad, característica de un felino. Harry, a su lado, la observo con sorpresa y curiosidad. Había compuesto una mueca y fruncido el ceño. Harry sabia que esa expresión no traía buenas noticias, ni buenos presagios. Coloco la palma de su mano sobre el hombro de Ginny e intento girarla hacia él, pero ella no se movió. Continuaba con sus ojos fijos sobre el marco de la puerta, como si hubiese visto algo. Ron y Hermione los observaban con sorpresa.

-¿Ginny? ¿Qué sucede?

-¿Qué ha sido ese ruido? - Susurro mirando la puerta.

-¿Qué ruido?

-¿No lo habéis percibido? - Los tres negaron con la cabeza.  

Se quedaron en silencio. Ginny se había girado y apuntaba con su varita la puerta de entrada de la habitación. Pero allí no había nadie, tan solo una profunda oscuridad. Harry, Ron y Hermione se miraron, algo confusos por la actitud de Ginny. Harry se acerco a ella para calmarla y bajar su varita, seguro de que el nerviosismo del momento la había asustado. Pero entonces, durante unos segundos, pudo percibirlo. Un sonido chasqueante, como de huesos que se golpean.  De repente, un olor  extraño, llego a sus fosas nasales con fuerza. Un herdor, se expandió entre ellos, rodeándolos. El frio se acrecentó en la habitación, provocando que su piel se erizase. Harry y Ginny se miraron, enseguida Harry saco su varita y Ron y Hermione le imitaron, poniéndose de pie enseguida. De nuevo, el silencio fue interrumpido por un sonido de maderas, chasqueante, con mayor intensidad que el anterior, como si alguien estuviese caminando sobre el antiguo parque del piso, acercándose hacia la puerta de entrada del dormitorio. Eso hizo que los cuatro amigos, alzaran las varitas en posición defensiva, observando la puerta con ojos atentos. Lentamente, se acercaron a la entrada oscura, mientras el herdor crecía y crecía a su alrededor, haciéndose casi insoportable. Un olor a putrefacción, ha cerrado, a muerte… La farola que alumbraba la calle se había apagado y había dejado la acera en la más profunda oscuridad. No se podía percibir nada y la luz de las varitas no era suficiente para alumbrar todo el largo y profundo salón.

-Ahí…- Señalo Hermione de repente.

Todos siguieron la temblorosa mirada de Hermione, que señalaba torpemente hacia una dirección en concreto. El salón se expandía ante ellos, abierto, oscuro y desafiante. En una de las oscuras esquinas, donde no llegaba la luz de las varitas, había una figura negra, camuflada con la oscuridad de la noche. No se movía y  era difícil de percibir, pues no se sabía con certeza donde empezaba su cuerpo y donde comenzaba la oscuridad. Pero lo más inquietante, lo que había echo que Hermione se percatara de su presencia, eran sus  enormes ojos rojos,  como dos cuencas, como dos gotas de sangre brillante, sin pupilas, dos rubís punzantes, que se clavaban en sus figuras como cuchillos afilados. El herdor había llegado a ser insoportable y el frio se calaba en sus huesos sin compasión. Aguantaron las respiración al sentir como algo se movía a su alrededor mientras aquellos dos ojos los observaban fijamente. Algo se arrastraba por el suelo, se movía por las paredes, arrastrándose en el silencio, dejando a su paso aquel desagradable herdor.

-Esto no me gusta nada…-Murmuro Ron al lado de Harry.

-Era una trampa - Murmuro Harry observando a su alrededor y manteniendo la mirada alzada - Sabia que vendríamos aquí, hemos hecho lo que esperaba que hiciéramos - Harry apretó los puños con fuerza, sintiendo como la rabia le inundaba el pecho. Aquel hombre se la había vuelto a jugar, sentía su misteriosa figura observando la escena, sonriendo con malicia y placer. Pero siempre desde la oscuridad, sin mostrar su rostro, todo a base de intrigas, pistas, juegos. No lo soportaba más.

-Harry no es momento para un ataque de rabia - Murmuro Hermione al percatarse de la rabia que almacenaban los ojos de Harry. Ginny apretó la mano de su marido, con suavidad, intentando infundirle esa paciencia y calma que en ocasiones carecía - Tenemos que hacer algo… ¿Cómo salimos de aquí? - Jadeo, escondiendo el libro dentro de su túnica de viaje.

-Pensaba que ya tenías un plan maquinado en tu cabeza…-Contesto Ron con sorna, pero al ver la cara de su mujer, carraspeo y miro hacia otro lado - Quizás si caminamos lentamente hacia la puerta…-Murmuro Ron con una mueca en el rostro.

-¡¿Quién eres?! - Harry alzo la varita en dirección a la esquina, para alumbrar aquel ser oscuro de ojos rojos como la sangre, escondido entre las sombras. Hermione intento taparle la boca pero era demasiado tarde. Harry, enseguida se arrepintió de haberlo hecho.

-Por las barbas de Merlín…-Jadeo Ron abriendo los pequeños ojos azules con horror.

Los cuatro apretaron las varitas y sintieron como el miedo se adentraba lentamente en la sangre, recorriéndoles de pies a cabeza. Hermione, instintivamente, agarro a Ron mientras observaban con horror lo que se expandía por el salón, agazapados, arrastrándose entre las mesas y las sillas, subiendo por las estanterías como arañas. Todos ellos, con los ojos fijamente clavados en sus cuatro figuras. Cuencas vacías y sin vida, rostros pálidos, cenicientos, putrefactos, aterradores espectros de piel y huesos. La sensación de muerte aumento y el herdor se hizo completamente insoportable. Harry solo pudo tragar saliva y susurrar aquella palabra que tenia atragantada:

-Inferís…

-Genial…-Jadeo Ron - Como en los viejos tiempos… - Murmuro burlonamente mientras una gota de sudor frio le caía por el rostro - ¿Y ahora qué hacemos? - Se atrevió a preguntar.

-Por los calzones de Merlín…-Jadeo Ginny completamente pálida -Esto es imposible. No he presenciado nada parecido, desde la caída de…-Aguanto la respiración pero Harry sabía perfectamente a lo que se refería, porque él estaba pensando lo mismo - ¿Por qué aun no nos han atacado? - Pregunto Ginny observando cómo varios inferís se acercaba peligrosamente a ella.

-La luz…-Murmuro Harry observando su varita, mientras los inferís se acercaban lentamente hacia ellos. Había cientos de ellos, rodeándolos por todas partes, en el suelo, las paredes e incluso el techo, creando un circulo a su alrededor.  - Odian el calor y la luz. El fuego es nuestra mejor opción…

-Pero la casa… -Jadeo Hermione con preocupación - Podemos provocar un incendio, Harry, se puede extender al resto de las casas colindantes - Varios inferís se acercaron peligrosamente pero Harry lanzo una llamarada y enseguida se adentraron en las tinieblas, sin dejar de observarles

  • ¿Y si algún muggle muere?

-Por Merlín Hermione…nadie va a morir -Ginny le lanzo una mirada indignada y Hermione cerró la boca mientras agarraba la varita con fuerza - No hay tiempo de ponerse condescendiente, no tenemos muchas alternativas así que salgamos de aquí con vida. Es nuestro único objetivo ¿Entendido? - Los otros tres asintieron y Harry entrelazo su mano con la de Ginny - Bien, estos inferís no van a impedir que recupere a mi hijo…-Murmuro Ginny observando a los inferís con fiereza.

-Bien, a la de tres…-Murmuro Ron tragando saliva con dificultad - Una, dos,… ¡TRES!

¡INCENDIO!

Harry y Hermione apuntaron a la moqueta del suelo, mientras Ron y Ginny apuntaban a la estantería llena de libros, el fuego se irguió ante ellos, provocando una muralla de llamas, los inferís se disiparon hacia tras, tapándose aquellas mortecinas caras con las manos. El silencio termino y los chasquidos pasaron a ser chillidos de furia por parte de los inferís. Los observaban con rabia desde el otro lado de las llamas mientras los cuatro mantenían las varitas en alto, esperando que alguno se atreviera a saltar. El fuego comenzó a dispersarse por todas partes, devorando las estanterías repletas de libros, carcomiéndose las patas de madera de las sillas y de las mesas,  fusionándose con el parque y con las columnas de madera que sustentaban las vigas del techo. Varias lámparas estallaron y cubrieron de cristales a Harry y Ginny, que terminaron con varios cortes en las mejillas. El fuego ascendía mientras se escuchaban los chillidos de aquellas criaturas infernales. El humo cada vez se hacía más espeso y las figuras de los inferí se volvieron más borrosas. De repente, la alarma de incendios se activo, el sonido de una sirena se escucho por todas partes.

-Esos malditos cachivaches muggles…-Se quejo Ron tapándose los oídos.

-Ya no podremos salir por la puerta de entrada, la policía y los bomberos no tardaran en llegar…-Le grito Hermione a Harry. De repente, una de las vigas en llamas, cayó al suelo, separándolos. Ron y Hermione vieron como un grupo de inferís saltaban sobre Harry y Ginny, que respondieron el ataque lanzando hechizos defensivos. Aprovechando el momento de confusión, varios inferís que se mantenían en el techo, cayeron sobre Ron tirándole al suelo.  La varita resbalo de su mano y comenzó a forcejear con dos de ellos que intentaban arrastrarle hacia el otro lado de la línea de fuego. A pesar de ser huesos y piel, poseían una gran fuerza. Hermione dejo escapar un grito de horror y corrió a socorrerle, pero otro inferí se interpuso en su camino, lanzándose sobre ella.

-¡Maldito bastardo! ¡Hermione! - Grito Ron golpeando con el puño a uno de los inferís mientras veía como Hermione era atacada por dos inferís.

Ron giro el rostro y pudo ver la varita tendida sobre la moqueta. El inferí,  encima de él, se movía con violencia, intentando agarrar su cuello con las manos. Ron consiguió sujetarle tras varios forcergeos. Se arrastro por el suelo mientras sujetaba a uno de los inferí  por el cuello. Cerró los ojos y estiro el brazo, sintiendo como el olor mortecino del inferí se acercaba a su rostro. Sus dedos rozaron la varita y se estiro un poco más, sintiendo que sus huesos crujían por el esfuerzo. La mano le flaqueo y supo que no podría soportar el cuerpo de aquel muerto viviente durante mucho más tiempo. Pero de repente, la varita reacciono a los deseos de Ron y el hombre sintió como se unía a sus dedos, volviendo a formar parte de su esqueleto y de su s músculos. Con una sonrisa triunfal se giro hacia el inferí.

 -¡Expelliarmus! - Grito Ron con fuerza. El inferí fue golpeado por aquella fuerza que emanaba de la varita de Ron y cayó tras el muro en llamas. Se puso de pie de un salto y observo a su alrededor -¡Hermione! - Grito con fuerza. El humo cada vez era más espeso y el aire cada vez estaba más cargado, respirar se hacía imposible y el herdor de los cuerpos quemándose de los inferí cada vez era mas insoportable - ¡Hermione! ¡Hermione! - Grito de nuevo, desesperado.

-¡Ron! - Hermione apareció llena de rasguños y con el pelo enredado - ¡¿Estas bien?! - Ron la agarro mientras Hermione tosía con fuerza sobre su pecho, el humo comenzaba a asfixiarles- ¿Dónde están Harry y Ginny? - Jadeo dolorida. Los chillidos de los inferí se mezclaban con los de la sirena y se podía escuchar los gritos de las personas que había en la calle y que habían salido a ver que sucedía. Se veían figuras borrosas por todas partes y Ron comenzó a lanzar hechizos defensivos a diestro y siniestro mientras sujetaba a Hermione.

-¡Harry! ¡Ginny! - Grito Hermione desesperada.

-¡Aquí!

Escucharon dos voces conocidas. Entre la humareda y las llamas, aparecieron dos figuras, acercándose hacia ellos, corriendo entre las estanterías y los libros ardiendo. Harry tenía las gafas medio rotas y colgando sobre el puente de la nariz, Ginny tenía el jersey completamente destrozado y una fea quemadura sobre el muslo. Ambos corrían desde el otro lado del salón, lanzando hechizos a sus espaldas mientras un grupo de inferís chillaba enfurecidos intentando agarrarlos. Harry sujetaba a Ginny, para ayudarla a caminar, ya que la  herida le impedía moverse con fluidez. Una de las vigas del techo cayó sobre el suelo, provocando un estruendoso sonido y haciendo que millones de chispas saltasen por todas partes. El calor era sofocante, ardiente, era como estar dentro de un horno infernal. Sentían como su piel ardía y quemaba por la extrema cercanía del fuego, que cada vez se volvía más cercano, devorando lo que había a su paso, sin compasión. Hermione tomo la mano de Ron y este supo que pretendía desaparecerse de aquel lugar en cuanto Harry y Ginny llegaran a su encuentro. Pero de repente la cara de Hermione palideció.

-El diario…- Jadeo Hermione, tocándose el interior de la túnica, pero el diario había desaparecido por arte de magia - He perdido el libro, Ron…- Hizo un intento de moverse pero Ron la sujeto con sus manos. El fuego los rodeaba y era difícil moverse y no ser quemado - ¡Ron, por Merlín, ese libro es la llave para resolver todo!

-Ni lo pienses, Hermione, si tengo que decidir entre tú y el maldito diario, no pienso dudar - Contesto Ron con ojos amenazantes. Hermione se giro desesperada y observo a su alrededor, intentando percibir algún bulto sobre el suelo. Harry y Ginny estaban a punto de alcanzarlos, cuando lo vio. Tirado debajo de una de las vigas, entre el fuego y el humo.

-¡Harry! - Grito Hermione con todas sus fuerzas - ¡El diario! ¡El diario! - Harry se paró en seco y miro en la dirección que le señalaba Hermione. El diario continuaba debajo de una viga en llamas. En cuestión de segundos, la viga caería y el libro seria un manojo de cenizas inservibles.  Alzo sus ojos verdes para mirar a Ginny. La mirada duro unos segundos  pero ella supo enseguida lo que él pretendía hacer. Harry echo a correr en dirección contraria sin pensarlo un segundo más. Ginny hizo un ademan de seguirle pero la quemadura de la pierna se lo impidió.

-¡Harry espera!

Harry cruzo en salón mientras sentía los brasas del fuego al rodearle. Las gafas colgaban de su nariz y no podía ver con claridad. Derrapo sobre el suelo y agarro el diario con una mano. Las tapas del libro quemaban y tubo que taparlo con su túnica para no hacerse ampollas en las manos. Se giro para ponerse en pie y correr al encuentro de Ron, Hermione y Ginny. Pero antes de que le diera  tiempo de levantarse, algo cayó sobre él, haciendo que se golpease sobre el suelo. Harry dejo escapar un lastimero deje de dolor y abrió los ojos para ver qué le había impedido levantarse.  Un dolor punzante le recorrió de pies a cabeza, pudo percibir como un cuerpo mullido caía sobre él. No podía ser un inferí. Al abrir los ojos, se dio cuenta, de que las gafas habían resbalado y solo pudo ver una figura borrosa, observándole a escasos centímetros de su rostro. En apariencia, resultaba una figura humana, de eso no cabía duda, no era un inferí, porque sentía el contacto caliente de su piel, pero se dio cuenta de que había algo extraña en aquella cara borrosa. Sus ojos, sus ojos eran de un rojo sangre, como dos rubíes punzantes y brillantes. Intento enfocar con la mirada, pero le fue imposible distinguir aquel rostro con claridad, sin las gafas no podía ver absolutamente nada, Harry siempre había sido miope y lo seria para el resto de su existencia. Pero estaba seguro de una cosa. Era una mujer, lo sabía por sus manos de textura rasposa, su pelo largo y su boca borrosa, curvada en una media sonrisa terrorífica. De repente, se dio cuenta de que aquella extraña visión acercaba su rostro hasta quedar cerca del oído de Harry.

-Él va a conseguir lo que desea, no hay fuerza en este mundo que pueda impedir cobrar su venganza. No descansara hasta tenerla, a ella.   

Una voz se introdujo en la mente de Harry, clara y precisa, una voz de mujer, suave como un murmullo y a la vez fría como el hielo. Harry sintió como se le helaba la sangre. ¿Quién era aquella mujer? Resultaba una persona completamente humana, pero a la vez era inquietante, como si un aura anormal rodease a aquella figura borrosa, sus ojos rojos como la sangre seguían clavados en él. Vio como una mano borrosa se acercaba a su pecho y se adentro en la capa negra de Harry. Sintió como aquellos largos dedos agarraban el diario, escondido sobre la tela. Harry apretó aquel diario contra su pecho, no permitiría que se lo arrebatasen, era la clave para encontrar a Albus.

-¡Harry!

Harry pudo vislumbrar una luz verdosa, iluminando a su alrededor. Un hechizo choco contra la espalda de aquella borrosa figura y Harry vio como la mujer quedaba completamente paralizada y luego caía al suelo estrepitosamente. Por un momento había olvidado que se encontraba en una casa en llamas, llena de inferís mientras los muggles gritaban en las calles. Pudo escuchar como alguien corría a su encuentro y apartaba el cuerpo inerte de aquella extraña mujer.

-Harry, Harry…-Alguien le ayudo a levantarse y le puso bien las gafas sobre la nariz. Harry pudo enfocar al fin y se encontró con el rostro preocupado y pecoso de su mujer - ¿Te encuentras bien? - Harry asintió algo confuso mientras Ginny le agarraba por los hombros - Tenemos que irnos, Harry…- Ginny tiro de él. Pero entonces, los ojos de Harry se clavaron en la figura tendida sobre el suelo. Aquel rostro ya lo había visto, aquel rostro había empapelado las paredes del departamento de aurores y muchas otras aéreas de la comunidad mágica. Aquel rostro pertenecía a una de las victimas desaparecidas a principio de año y a la que habían encontrado muerta. ¿Cómo era posible? (Recordar que en los primero capítulos, se dieron desapariciones extrañas tanto de muggles como de magos y también hubo robo de cuerpos en muchos cementerios)

-Por Merlín…-Jadeo sin poder creer lo que estaban viendo sus ojos.

-Harry, Por favor…-Suplico Ginny mientras el fuego los rodeaba por completo - Harry reacciona, por favor, vamos a terminar ardiendo con esta casa como no nos demos prisa y salgamos de aquí - Ginny zarandeo a su marido por el cuello de la túnica, pero Harry no reaccionaba, estaba en un completo estado de shock.

-Tenemos que salvarla…-Murmuro Harry señalando el cuerpo inerte. No tenía claro si las palabras que salían de su boca eran un conjunto de barbaridades  o si realmente aquella intuición era buena - Ginny, hay que llevarse a esta mujer - Ginny abrió los ojos con sorpresa.

-¿Te has vuelto loco? ¡Ha intentado matarte! - Ron y Hermione aparecieron a su lado. El rostro de Ron tenía el mismo tono que su aun pelirrojo cabello - Harry, haz el favor de tomar a Ginny y larguémonos de aquí antes de que esas bestias vuelvan a tirarse encima de nosotros - Murmuro un Ron sulfurado - ¿Tienes el libro? - Harry asintió - Bien, entonces, marchémonos de una vez, esta casa va a caérsenos encima dentro de unos segundos.

-Harry, no podemos hacer nada por ella…-Susurro Ginny con suavidad tomando la mano de Harry y arrastrándolo hacia el grupo.

Harry no contesto, sintió como hacian un círculo y Hermione tomaba su mano libre. De repente todo se volvió negro y comenzaron a girar, sintiendo el cortante aire sobre sus rostros. Unos segundos después, cayeron sobre un piso de marfil blanco y se escucharon varios gritos de sorpresa. Harry abrió los ojos y descubrió la cúpula de cristales del hospital san Mungo, el olor a limpio y a pócimas se adentro en sus fosas nasales. Se quedo unos segundos tendido sobre el piso, sintiendo su acelerada respiración. Pudo percibir la presión de aquel viejo diario sobre su pecho y suspiro más tranquilo, mientras escuchaba como varias sanadoras corrían a su encuentro. Escucho como alguien susurraba su nombre, giro el rostro y distinguió el rostro de Ginny, lleno de quemaduras y algún rasguño. Ella le sonreía suavemente pero de repente, se sintió muy culpable. Ella debió leer sus pensamientos, porque enseguida junto su frente con la de Harry y susurro un suave…

-Todo ha salido bien Harry, todo ha salido bien…

Podía escucharlo, a lo lejos,  el viento le transportaba el sonido del mar. Ya estaba cerca. Camino tambaleándose entre los setos, sintiendo como las malas hierbas se clavaban sobre su piel, con la túnica rasgada por haberse enredado con los matorrales y las zarzas. Había intentado teletransportarse, pero aquella varita no le obedecía como él deseaba y había terminado con el hombro derecho en carne viva. Sentía la sangre deslizándose por su hombro, pero su mente estaba tan ida que ya ni siquiera sentía dolor. Su visión no era clara y le costaba mantenerse en pie, había perdido mucha sangre y estaba muy débil, pero sus pies aun le guiaban, empujados por una fuerza mayor. De repente sintió como una rafa de viento frio le saludaba y se quedo observando el mar, expandiéndose ante él, inmenso, profundo, impenetrable. Había llegado al océano. Cayó de rodillas sobre la arena y sintió como su corazón se estrujaba por momentos, unas lágrimas saladas salieron de sus ojos mientras observaba como las olas chocaban contra la playa, deslizándose por la arena mojada*.*

¿Era aquel el final? ¿Era aquel el final de su viaje?

Dejo escapar un grito de dolor, permitiendo que los últimos suspiros de cordura se desvanecieran. Solo el sonido de las gaviotas le respondió. Aquel era el final, no tenía fuerzas si quiera de adentrarse en la mar y perderse en sus profundidades. Solo podía quedarse ahí, tendido sobre la arena, esperando que sus últimas energías se consumieran mientras el dolor de su pecho se intensificaba. Se sentía derrotado, cansado, prisionero. El cielo encapotado trono y las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer sobre su rostro.  De repente, sus ojos grises captaron unas figuras borrosas, acercándose desde el otro lado de la playa. Pero ya era tarde. Su mente se desvaneció y quedo tendido, inconsciente sobre el suelo mientras la lluvia caía sobre su cuerpo.  La oscuridad le recorrió y su persona desapareció. Scorpius Malfoy se había desvanecido por completo.

Horas después…

-¿Cómo se encuentra?

-Parece que ya comienza a reaccionar…

Scorpius fue abriendo los ojos lentamente. Una luz grisácea le dio en los ojos y tuvo que volver a cerrarlos durante unos segundos. ¿Era así el mas allá? Al fin, consiguió acostumbrarse a la luz y pudo enfocar. Se encontraba tendido en una cama mullida, dentro de una sencilla y humilde habitación con chimenea y muebles de madera oscura. Se quedo unos segundos aturdido, sin saber muy bien donde se encontraba. Pero al final, sus ojos se toparon con los de una mujer. Sonreía sentada sobre una pequeña silla de madera, tenía una palangana y trapos húmedos sobre el regazo. En la mesita de noche había varios frascos y pastillas. Las ventanas estaban abiertas y el viento húmedo, arrastraba el sonido del mar.

-¿Te encuentras mejor? - Pregunto con voz suave. Scorpius se quedo unos segundos observando aquel rostro afable, sin saber muy bien que contestar. No solía ser abierto, ni amable con las personas y le costaba dar buena impresión pero tenía muchas preguntas en mente y no sabía si podía fiarse de aquella sonriente mujer sentada frente a él. Se toco el hombro donde había estado la herida sangrante, pero se encontró con la suave textura de las vendas.

-¿Dónde estoy?

-En mi casa. Soy la señora Pickerleier.

-¿En qué lugar de Inglaterra me encuentro?

-¿Inglaterra? - La mujer dejo escapar una cantarina sonrisa

  • Querido, estas en la bella y salvaje Irlanda.

-¿Irlanda? - El rostro de Scorpius palideció por completo. Se quito el paño húmedo que tenia sobre la frente y se quedo en silencio unos segundos, hasta que al final consiguió hacer aquella temerosa pregunta - ¿Cuánto tiempo llevo inconsciente? - La señora se quedo observándole y al final contesto con un suspiro.

-Cuatro días muchacho, estabas muy débil, a punto de morir…

-Gracias…-Susurro Scorpius con dificultad, interrumpiéndola. La mujer sonrió y negó con la cabeza - Pero señora Pickerleier, necesito salir de aquí, debo volver a Inglaterra lo antes posible. Le agradezco todo lo que ha hecho por mí, pero no puedo quedarme aquí mucho más tiempo - Scorpius se levanto de un sopetón pero en cuanto lo hizo, sintió una dolorosa punzada en el hombro y un horroroso mareo. La señora Pickerleier le ayudo a tumbarse de nuevo y le volvió a tapar con las sabanas - Señora, de verdad, tengo que irme…-Jadeo Scorpius apretando los labios por el dolor.

-Muchacho no seas impaciente - Contesto la señora Pickerleier humedeciendo el paño en su frente de nuevo - El doctor dijo que debías estar en cama durante una semana, esa herida que tenias sobre el hombro era muy grave, como si alguien te hubiese arrancado la mitad del musculo y de las venas. No sé en qué tipo de lio puedes haberte metido pero necesitas descansar y recuperarte.

-Usted no lo entiende…

-No sé que tienes que hacer muchacho, pero si se trata de ayudar a alguien, en estas condiciones no eres de mucha utilidad…-Comento poniéndose de pie y cogiendo la palangana. Scorpius agarro la muñeca de aquella mujer y esta se giro con sorpresa. Al encontrarse con los ojos grises de Scorpius, aquella mujer pudo sentir el dolor y la preocupación que albergaban, como si pudiese leer en ellos, un libro abierto, mostrando un alma sangrante y temerosa. La mano de Scorpius se suavizo y al final termino por soltarla.

-Necesito su ayuda, por favor…-La voz de Scorpius fue tan débil que conmovió el alma de aquella mujer. Esta asintió lentamente con la cabeza y sonrió. Se dio la vuelta y comenzó a alejarse hacia la puerta de la habitación - Señora. Por casualidad, cuando me salvaron no encontraron una especie de palo alargado…

-Tu varita está sobre la mesa…-Contesto señalando la mesita de noche.

Scorpius abrió la boca con sorpresa. Efectivamente, la varita que le había robado a Nero se encontraba sobre la mesita de noche. Scorpius giro sus ojos grises hacia aquella mujer y la duda cruzo su mente, quiso preguntarle, pero no se atrevió. Ella se limito a abrir la puerta con tranquilidad y sin dejar de sonreír, despareció al otro lado. Scorpius se quedo tendido sobre la cama  mientras sentía la curiosidad carcomiendo sus células. Suspiro y se quedo observando la ventana abierta. Los acantilados se podían ver al otro lado, con sus blancas paredes iluminadas por el sol mientras las olas del mar chocaban contra ellas. El rostro desencajado de Albus le volvió a la mente, observándole detrás de aquellos barrotes, con desconfianza y algo de rencor. Cerró los ojos, cansado, como si hubiese librado una batalla consigo mismo. Sentía como si hubiese dormido durante siglos, pero desgraciadamente, sus problemas continuaban existiendo y cada vez eran más difíciles de resolver. El rostro de Rose Weasley volvió a su cabeza y durante unos sintió algo de paz. Una ráfaga de viento volvió a entrar por la ventana y pudo percibir el olor fresco que emanaba la ropa de Rose y en la lejanía, las olas le transportaron la voz de la muchacha, susurrando su nombre. Se dejo arrullar por aquel suave sonido de la voz de Rose, tan cálido y suave. Sabía que era producto de su imaginación o una burla de la naturaleza, pero no le importo. Sintió como su cuerpo volvía a pesar y se de nuevo, cayó en un profundo sueño.

¡Mis queridos Lectores!

¡Al fin estoy aquí!

Aquí os dejo con el capitulo numero 48. (Quitando los dos avisos son 48 capítulos) Siento esta enorme tardanza pero regrese a Viena de vacaciones y ha sido un no parar. Pensaba que iba a estar más tranquila pero ¡NO! Y para colmo buena parte del capítulo que tenía guardado se me borro y tuve que empezar de nuevo. Este capítulo, tendrá segunda parte, pensaba escribirlo todo en uno pero bueno, decidí actualizar antes y actualizar la segunda parte a final de esta semana. Espero que no me odien mucho, sé que no cumplí mi palabra pero de verdad que lo siento muchísimo.

Bueno, no es el mejor capítulo de esta historia pero es el inicio del desenredo que se dará en la segunda parte de este capítulo. Espero que no se hayan decepcionado mucho, prometo grandes y largas explicaciones en el próximo capítulo, ya que comienza a revelarse toda la verdad. Creo que muchos de vosotros ya saben por dónde van los tiros.

En el próximo capítulo: El trió de oro al fin entiende y descubre el misterio (O parte de él). La tercera generación en Hogwarts en el despacho de la directora Mcgonagall ¿Scorpius Malfoy conseguirá llegar a Inglaterra y a Hogwarts?

Millones de gracias a esas seis personitas que comentaron el AVISO. Estaba muy estresada y al principio pensé que los lectores realmente se habían decepcionado, así que muchas gracias por seguir manteniéndose presentes y leales, os lo agradezco de veras. Prometo contestar en cuanto tenga tiempo, hoy me va a ser imposible porque ahora toda mi familia utiliza mi ordenador, pero prometo hacerlo mañana mismo sin falta.

Prometo actualizar esta misma semana. Millones de gracias a todos mis lectores. Ya saben, dejen su comentario, sus opiniones, para mí son muy importantes.

¡Nos vemos pronto!

Pluma Cisne

Irene.