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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 50
Hogwarts estaba silencioso a esas horas, el sol se extinguía en el horizonte y lentamente la oscuridad, se iba apoderando de cada rincón del castillo. Unos pocos alumnos quedaban en el gran comedor, terminando su cena en silencio; el resto de estudiantes había subido a sus habitaciones o se habían refugiado en sus salas comunes, temerosos de la oscuridad de la noche y de las sombras que acechaban tras cada armadura y esquina. El castillo ya no inspiraba seguridad. Hasta el propio Peeves se escondía en los rincones del colegio, ignorando a los temerosos estudiantes a los que podría atacarconfacilidad.
Estaba terminantemente prohibido caminar por los pasillos a esas horas y el toque de queda se había adelantado considerablemente para la seguridad de los alumnos. Pero aquella noche en especial, cuatro jóvenes se habían desentendido de esa regla y subían las escaleras con paso rápido y sin mirar a atrás. Lily Potter era la primera de la procesión; subía los peldaños de piedra con la agilidad propias de una atleta, saltando los escalones de dos en dos. La pequeña y menuda figura de Hero la seguía, algo mas rezagada y en silencio. Detrás de ellas se encontraban, James y Lorcan, siguiéndolas de cerca. Ambos muchachos, abstraídos en sus pensamientos, caminaban sin dirigirse la palabra y observo sus zapatos. En un momento de debilidad, James alzo la mirada. Al clavar sus ojos marrones sobre la nuca descubierta y pálida de la muchacha, un suave calor comenzó a recorrerle de arriba a bajo. Meneo la cabeza de un lado a otro, enfadado consigo mismo por tener esa clase de ideas en un momento tan dramático. Pero sus ojos no paraban de dirigirse una y otra vez, a esa zona descubierta de piel, como si desease acariciarla con la mirada. Suspiro resignadamente, dándose cuenta de que por mucho que luchase, su instinto siempre le ganaba la batalla. Miro de reojo la figura silenciosa de Lorcan que caminaba a su lado. Pudo comprobar que su mejor amigo también andaba distraído y algo apesadumbrado. Sus ojos azules estaban clavados en la ágil figura de su hermana Lily, que acababa de llegar al final de la escalera y los esperaba con los brazos cruzados y ojos impacientes. James frunció el ceño al darse cuenta de la intensidad de aquella triste mirada y se aclaro la voz para llamar la atención de Lorcan. Los ojos del joven brillaron durante un segundo y James supo que se había dado cuenta. Con lentitud, fue girando su rubia cabeza para mirarle a él.
-¿Que pasa?
-Hace mas de diez minutos que andas en las nubes...-Comento James
- Eres silencioso y abstraído, pero últimamente estas mas raro de lo que normalmente eres - Lorcan sonrió al escuchar el ''cumplido'' halagador de James
- ¿Te pasa algo? - Pregunto intentando sonar lo menos interesado posible. Lorcan se quedo en silencio, como si estuviese meditando la respuesta; James empezó a impacientarse, odiaba que Lorcan se tomase tanto tiempo para responder cada vez que le hacia una pregunta con curiosidad indirecta. ¿Lo hacia a propósito?
-Simplemente, estoy asimilando todo lo que esta pasando. Hemos cambiado, ¿Verdad? todos nosotros...-Hizo una pausa - Ya no somos los mismos de ayer y seguramente mañana también hayamos cambiado. Han pasado tantas cosas...y tengo la extraña sensación, de que esto solo acaba de empezar...-Contesto con voz tranquila y sin culpabilidad en el rostro. James escudriño su expresión. algo sorprendido por la respuesta, pero no se le ocurrió nada que decir. Quizás estaba delirando y Lorcan no tenia ningún tipo de interés platónico con su hermana menor. ¿Por que iba a tenerlo?
*-Seguramente me lo haya imaginado -*Comento una voz en su cabeza.
-¡Oh venga ya! No te mientas a ti mismo James, pensaba que eras mas listo -otra voz mas chillona resonó en su cabeza- No me decepciones de esa manera, por favor.
-¿De que hablas? ¡Estamos hablando de Lorcan!
-¡Lorcan también es un hombre y a él le gusta tu hermana! ¡Por Merlín, hay que ser zoquete para no darse cuenta!
-Lorcan esmimejor amigo, si sintiese cosas pormihermana, tendría la decencia de decírmelo -Respondió la otra voz con solemnidad- ¡Además, Lily es como una hermana para él! ¡Todavía es una niña!
*-Sobreprotector…-*Comento una tercera voz.
*-Una hermana muy atractiva...-*Comento la segunda voz con picardía.
-No te permito que hables así demihermana ¡Márchate y déjame tranquilo! No vas a conseguir que dude de la palabra Lorcan, los merodeadores no mentimos, los merodeadores no nos tenemos secretos, los merodeadores nunca nos enamora...-La voz quedo silenciada y los ojos de James volvieron a clavarse sobre la nuca descubierta de Hero. Una risita burlona resonó en su cabeza.
*-¿Enamoran? -*Aquella voz termino la frase que había quedado en el aire; los ojos de James seguían fijamente clavados en la nuca de Hero. El muchacho trago saliva y aparto la mirada con rapidez mientras el calor recorría su rostro. Tenia que controlarse y la única forma era echar a Hero de sus pensamientos, al menos una temporada. Escucho como aquellas dos voces se reían en su mente, de forma burlona, como si disfrutasen con su sufrimiento.Espero a que su corazón redujese las pulsaciones y a que su respiración volviese a acompasarse; cuando se sintió mas calmado, miro a su amigo de reojo.
-Oye...-El joven carraspeo varias veces, intentando encontrar las palabras. Se sintió ridículo al darse cuenta de lo que iba a preguntar, una pregunta que no venia a cuento en aquel instante de tensión y de preocupación colectiva - ¿No te parece que Lily se ha vuelto muy atractiva?
La pregunta fue seca y cortante, quedo en el aire suspendida durante unos segundos y se hizo un tenso silencio entre ellos. James miro la reacción de Lorcan de reojo, esperando entrever algún tipo de destello o sonrojo en sus mejillas. Pero Lorcan continuo en silencio, mientras sus mechones de cabello rubio le tapaban la mitad del rostro. Al rato, alzo los ojos azules para clavarlos en la figura de Lily durante unos segundos; su rostro era imperturbable, aunque de alguna forma, se podía percibir una sutil tristeza en sus facciones. Lorcan sonrió suavemente y bajo la mirada de nuevo, haciendo que su media melena rubia tapase su rostro por completo.
-Si, James, claro que Lily es atractiva...-Contesto con voz tranquila y pausada - ¿A que viene esa pregunta? - El muchacho alzo los ojos para clavarlos sobre él. Fue el turno de James para ponerse nervioso, percatándose de que no tenia una buena excusa con la que salir de aquel embrollo.
-Mmm, por na..Nada en realidad...-Comento James tartamudeando un poco e intentando quitarle importancia a la pregunta tan ridícula que acababa de hacerle - Nada en especial, ya sabes que me preocupa que...
-¡Vosotros dos! ¡Venga! No tenemos todo el tiempo del mundo - Una voz se alzo para interrumpir la hartada de tonterías que estaba soltando James a un sonriente Lorcan. Lily los observaba con el ceño fruncido y moviendo el pie con impaciencia, era la viva imagen de la señora Weasley y de Ginny cuando se impacientaban por algo.
James y Lorcan apretaron el paso, volviendo a quedarse en silencio, sin mencionar de nuevo aquella extraña conversación que acababan de tener. Lily y Hero continuaban delante, caminando por el pasillo que dirigía a la sala de profesores. Al final, el viaje finalizo y quedaron frente a una puerta de roble oscura con varias gárgolas de piedra a los lados. Los cuatro se miraron unos instantes y asintieron con la cabeza, dando a entender que estaban de acuerdo con el plan. Lily alzo la mano y toco la puerta con los nudillos. Esperaron pacientes, pero nadie les abrió. Lily pego la oreja a la puerta y se quedo en silencio unos segundos. Luego volvió a alzar la mano y de nuevo, golpeo la puerta con los nudillos. Tras unos segundos, se escucharon unos pasos que se acercaban y la puerta se abrió rápidamente. Los muchachos se apartaron y quedaron frente al desagradable profesor de cocines que los observaba con sus oscuros ojos negros. Lily compuso una mueca de desagrado al darse cuenta de que su plan no iba a resultar tan exitoso como pensaba al principio. Sonrió suavemente, intentando metérselo en el bolsillo, cosa que había sido imposible en los cinco años que llevaba en Hogwarts.
-Profesor Ni Carthaigh
-¿Los señores Potter, Scamander y Eyre? - Comento con voz grave y tono de desprecio, interrumpiéndoles sin reparos - No se porque me sorprendo. ¿Que estáis haciendo aquí? No son horas de andar merodeando en los pasillos - Lily intento hablar pero el profesor volvió a interrumpirla - ¿ Acaso no sabéis las normas del colegio? Cincuenta puntos menos para Gryffindor, por cada uno - Los cuatro jóvenes alzaron la voz con indignación - Estoy siendo generoso...-James abrió la boca para intentar quejarse pero el profesor volvió a interrumpirles - Márchense ahora mismo a sus habitaciones, de lo contrario harán perder muchos mas puntos a Gryffindor...
-Como si ahora eso importara...-Murmuro Lily poniendo los ojos en blanco.
-Señorita Potter, debo recordarle sus pésimas calificaciones en pociones. Sinceramente, si quiere pasar el TIMO, mucho me temo que lo ultimo que debería estar haciendo es pasear por el castillo haciendo el vago - Comento el profesor Ni Carthaigh con ojos entrecerrados. Lily le aguanto la mirada intentando controlar su mal genio. Ni hizo el gesto para cerrar la puerta pero no le dio tiempo porque algo se interpuso en su camino.
-Profesor Ni Carthaigh, necesitamos hablar con el profesor Longbottom ahora mismo, es muy urgente...-James adelantando el pie, impidiendo que cerrase la puerta de la sala de profesores - No estaríamos aquí si no fuera realmente urgente, profesor, se trata de...
-He dicho que vuelvan a sus habitaciones ahora mismo señor Potter, el profesor Longbottom no se encuentra en Hogwarts. Se marcho con la directora Mcgonagall al ministerio de magia - Hizo una pausa repentina, como si no estuviera seguro de continuar con la conversación. Sus ojos estaban clavados en James y Lily - Al parecer, su padre anda mentido en algún lío escabroso...-James y Lily palidecieron en cuestión de segundos.
-Profesor, por favor, necesitamos su ayuda...-Lorcan tomo la iniciativa al darse cuenta del shock de James y Lily. Hero había agarrado a su amiga que parecía una muñeca de trapo, pálida como la muerte.
-Basta, señor Scamander, se me esta agotando la poca paciencia que me queda.
-¡Pero profesor Ni Carthaigh!
-¡Profesor, es urgente, escúchenos!
-He dicho que os marchéis a vuestras habitaciones en este instante y si no lo hacéis me enterare y os tendré limpiando retretes y ordenando archivos hasta final de curso...
Y sin decir nada mas, cerro la puerta de un portazo. Varios retratos comenzaron a cuchichear por lo bajo mientras observaban con indignación al grupo de muchachos que se había quedado frente a la puerta en silencio. James suspiro resignadamente mientras se despeinaba el cabello azabache con desesperación, Lorcan se acerco a él y le dio una suave palmada en el hombro. Hero continuaba sosteniendo a Lily y se había quedado observando la puerta cerrada como si tuviera la esperanza de que se abriese de repente.
-Ese hombre es detestable, siempre me ha caído mal - Murmuro Hero con indignación apartando la mirada de la puerta. Lily continuaba en silencio, con la mirada perdida. Hero, agarro a su amiga con decisión, mirándola a los ojos - Lily no decaigas, no es momento de rendirse, seguro que tu padre esta bien. Mcgonagall y el profesor Longbottom han ido a ayudarle, no debes preocuparte ¿De acuerdo? Tenemos que seguir con nuestro plan...
Lily asintió lentamente con la cabeza mientras el color volvía lentamente a sus mejillas. La sonrisa de Hero se ensancho y le dio un fuerte abrazo que la muchacha acepto sin reparos. Aun abrazada a Lily, alzo los ojos para encontrarse con los de James. La sonrisa que le dedico al muchacho fue suave, disimulada pero perceptible para él. El joven observo aquella boca tan conocida y por uno segundo, aquella curvatura suave y dulce de sus labios, le infundió un poco mas de valor.
-¿Que deberíamos hacer? -Pregunto Lorcan con rapidez. Lily alzo los ojos para mirarle y luego clavo su atención en el pasillo que se expandía ante ella.
-Tenemos que reunirnos con Rose...
La puerta se abrió lentamente, con un sonido chirriante. El grupo de jóvenes se quedo en el umbral, observando el despacho que se expandía ante ellos. Parecía mas grande y abarrotado que de costumbre, pero sabían que todo seguía igual. Las paredes repletas de libros, las estanterías eran tan altas que llegaban hasta el techo semicircular. La mesas estaban repletas de instrumentos giratorios y constelaciones doradas, armarios cerrados con llave, pequeñas pociones en frascos de cristal traslucido y pájaros de flamantes plumas que los observaban desde sus jaulas. (Recordemos que es el despacho de Mcgonagall) En las paredes continuaban todos los retratos de los antiguos directores de Hogwarts, algunos se habían despertado y observaba a los intrusos con el ceño fruncido. El sombrero seleccionador descasaba en lo alto e una de las estanterías, estaba inmóvil, presentando el aspecto de un sombrero raído y viejo. Al fondo, la mesa amplia de la directora y detrás, el cuadro de Albus Dumbledore. Dumbledore había abierto los ojos y observaba con curiosidad al grupo de jóvenes que había en el umbral.
Los muchachos se quedaron quietos, planteándose lo que iban ha hacer a continuación. Rose fue la primera en dar un paso hacia delante y el resto la siguió en silencio, sin vacilar. Se adentraron en el despacho, observando a su alrededor con timidez, como si fuera la primera vez que entrasen en aquel despacho. De repente, se escucho como alguien se aclaraba la voz escandalosamente y alzaron la mirada para ver de quien se trataba. Los retratos de los antiguos directores los observaban con expresiones molestas por la repentina interrupción de su sueño.
-No tienen permiso para estar aquí...-Informo uno de los cuadros. Un mago de puntiagudo sombrero y túnica púrpura los observaba con ojos indignados desde su retrato. El resto de directores ya se habían despertado - Vuelvan a sus habitaciones inmediatamente, si no me veré obligado a....
-No vamos a marcharnos de aquí, no hasta que encontremos lo que andamos buscando - Contesto James cruzado de brazos. El resto del grupo asintió con la cabeza, firmemente.
-¡Que osadía! ¡Márchense inmediatamente antes de que vuelva la directora Mcgonagall!
-No vamos a irnos - Contesto James tajante - Pueden ir a dormirse, intentaremos hacer el menor ruido posible. Promesa de merodeador - Aquellas palabras fueron acompañadas de su mejor sonrisa. Los retratos observaron a los muchachos con indignación y de repente, ka gran mayoría comenzó a ponerse de pie en sus cuadros mientras hablaban entre ellos y soltaban frases como:
-¡Esto en mis tiempos de director no sucedía!
-¡Una falta de respeto hacia nuestra persona y hacia esta institución!
-¡Estos adolescentes van a traer la ruina al mundo mágico!
-Estupendo...-Murmuro Rose poniendo los ojos en blanco - Ahora armaran un escándalo y nuestro plan habrá fracasado por completo. Muchas gracias James ¿Es que no puedes quedarte con a boca cerrada durante un rato? - Murmuro Rose con el ceño fruncido mirando a James. El muchacho se encogió de hombros mientras observaba a su alrededor.
-Si esta es la única forma de ayudar a Albus, voy a arriesgarme y unos cuantos cuadros con retratos de un par de vejestorios no me lo van a impedir…-Contesto James con seguridad en la voz - ¿Estas de acuerdo conmigo o no? - Rose abrió y cerro la boca varias veces.
-¡Claro que lo estoy! - Contesto decidida haciendo que sus ondeantes rizos borgoña se movieran sobre sus hombros - Pero esta no es la mejor manera de continuar con el plan, si nos pillan no solo no podremos robar los libros sino que nos tendrán bajo vigilancia continua hasta que termine el colegio. ¿Es eso lo que quieres?
-¿Qué propones? - Murmuro James mirando a su prima con el ceño fruncido.
-Dialogo, hay que ser dialéctica con estos viejos carcamales - Contesto sonriendo amablemente.
Lysander, en ese momento, se había acercado a las jaulas de los pájaros y los observaba con fascinación mientras metía una mano entre los barrotes para poder acariciarlos. Las aves abrieron sus enormes ojos, al darse cuenta de la proximidad de la intrusa, pero la calma de la muchacha y sus ojos grandes e inocentes no asustaron a los pájaros, sino que muy por el contrario, bajaron la cabeza llena de plumas verdes y azules, para que ella los tocara con sus pálidos y largos dedos.
-Lysander, cuidado - La previno Claudio, algo temeroso. La muchacha le regalo una cálida sonrisa al muchacho, sin dejar de acariciar las suaves plumas de una de las aves enjauladas - A veces me gustaría que fueras menos osada y un poco mas temerosa...-Murmuro negando con la cabeza mientras sonreía disimuladamente.
Lily, Hero y Lorcan, observaban a su alrededor, intentando imaginar donde podría estar escondidos los libros de artes oscuras que intentaban encontrar. Rose intentaba arreglar la tensa situación en la que se veían envueltos, dialogando con los retratos para evitar que armaran un escándalo y despertaran a todo el castillo. James se mantenía a su lado, con el ceño fruncido y de morros, pensando que estaban perdiendo el tiempo intentando controlar a esos viejos retratados en óleo. Hugo y Ralph se habían quedado junto a la escalera de la gárgola, guardando la entrada, por si algún extraño pasaba por el pasillo y así alertar a los demás.
-¡Potter! - Se escucho una voz chillona, alzándose con mas fuerza que el resto. El grupo se giro hacia la otra pared de retratos y James sonrió burlonamente al ver de quien se trataba - Esto de ver a miembros de la familia Potter y Weasley en el despacho de la directora se esta volviendo una tradición muy molesta. ¿Qué os traéis entre manos esta vez?
-James, no metas la pata...-Le susurro Rose - Perdonen la intrusión señores, no es nuestra intención molestar y mucho menos faltaros al respeto, pero se trata de un asunto muy grave...-Los directores comenzaron a cuchichear de nuevo entre ellos, el mago de la túnica púrpura se tocaba la barba con expresión pensativa - Hola - Rose se giro hacia uno de los retratos - Hacia tiempo que no le veíamos...Phineas Nigellus Black.
-Hace tiempo que los Potter no pisan Grimmauld Place - Contesto con voz desdeñosa - Vuestro padre lo tiene algo olvidado últimamente....incluso escuche decir que iba a cedérselo a una familia de magos de procedencia aun misteriosa, sencillamente una tragedia. La honorable casa de los Black cedida a unos don nadie, a donde vamos a ir a parar - Murmuro negando con la cabeza.
-No te preocupes Phineas, en cuanto salga de Hogwarts, Grimmauld Place será mi nueva residencia - Contesto James con sonrisa burlona - Ya sabes...- James se acerco para que solo lo escuchase el retrato de - Un poco de independencia no viene mal...
-Eso lo tendrás que discutir con mama... - Murmuro Lily alzando una ceja con cinismo.
-¡Phineas, no alargues la situación y echa a los muchachos del despacho ahora mismo! - Ordeno uno de los retratos. Un mago de capa negra y dorada, con una larga barba castaña, se había levantado de su silla con ferocidad - ¡Esto es una falta de respeto intolerable y además están rompiendo una de las normas mas importantes del colegio! ¡Esto en mis tiempos de director no sucedía! - Otros cuantos asintieron con la cabeza.
-¿Es que nunca cambian la cantinela? - Murmuro Lily al oído de Lorcan.
-Jovencitos maleducados y desagradecidos, me veo obligado a intervenir en esta situación - Dijo Phineas con solemnidad desde su cuadro - Será mejor que os marchéis si no queréis meteros en líos, de lo contrario...
-Venga Phineas. ¿De lo contrario que? - Le interrumpió James alzando las cejas y clavando sus ojos marrones en el retrato - No vamos a irnos, buscaremos lo que hemos venido a encontrar, lo tomaremos y nos marcharemos. No pasara nada y nadie sufrirá daños. Tampoco habrá queja alguna, ni ningún cuadro que se interponga en nuestro camino, de lo contrario...-Los ojos de James brillaron y Phineas palideció repentinamente - Ya sabes de lo que soy capaz...
-¡No permitas que te hable de ese modo!
-¿De qué esta hablando? - Pregunto Hero con confusión, Lily suspiro.
-De muy pequeño, a James le encantaba pintar el retrato de Phineas, con unas ceras especiales que le trajo tío Charlie deRumanía.Incluso una vez, estuvo apunto de incendiar el retrato que tiene en Grimmauld Place. El pobre terminaba echo un estropicio y cada vez que tiene la ocasión, James se lo recuerda para salirse con la suya...-Contesto la menor de los Potter - Mama terminaba echa un ogro cada vez que le pillaba...
-Hom..hombrecito - Contesto Phineas tartamudeando notablemente - Solo por que tengas como segundo nombre el de uno de mis familiares, no te da derecho a hablarme de esa forma, eres un maleducado y me temo que tendré que hacérselo saber a Potter cuando le vea...-Murmuro intentando serenar sus temblorosas manos - Debo reconocer que a veces me recuerdas a ese muchacho, eres igual o mas retorcido que Sirius Black...-Volvieron los cuchicheos alrededor.
-Que me comparéis con él, es todo un honor…-Contesto James con una sonrisa halagada en el rostro.
-Yo me acuerdo de ese Black - Comento uno de los retratos - Y de ese Potter que siempre iba con él, los castigos formaban parte de su vida diaria - Hero observo con curiosidad el rostro de James, pero el joven no se dio cuenta de su intensa mirada. Rose, al lado de su primo se había tapado la cara con las manos e intento ahogar sus instintos de asesinarlo lenta y dolorosamente.
-Esto es un desastre...- Murmuro.
-Dumbledore, diga algo, por Merlín - Dijo uno de los retratos con voz cansina.
Se hizo el silencio. Rose abrió los ojos de golpe y se giro hacia el cuadro del antiguo y respetado director de Hogwarts. Albus Dumbledore los observaba con una sonrisa calmada en los labios y sus ojos azules, algo escondidos detrás de sus gafas de media luna, observaban la situación con curiosidad y un brillo de satisfacción. Su larga barba de color gris brillaba gracias al fulgor de la luna que creaba sobre el óleo del cuadro. Los muchachos se quedaron en silencio, observando el enorme retrato que había detrás del escritorio. Dumbledore, recostado sobre su silla, se mantuvo en silencio durante unos instantes, al parecer sin prisa para contestar. Los jóvenes habían clavado sus ojos sobre la figura de Dumbledore, pero ninguno se atrevió a iniciar la deseaba conversación. Aquel anciano era un personaje de leyenda, su nombre era bien conocido en todo el mundo mágico y además, se había vuelto una figura notoria en la familia de los Potter y compañía, tan grande había sido su influencia que el propio hermano de James se llamaba Albus en su honor. Pero observándole con detenimiento, se daban cuenta de que no tenían idea de quien era ese tranquilo y jovial anciano. Conocían sus relatos, las historias que sus propios padres habían decidido contarles desde que eran niños pero...¿Quién era realmente Albus Dumbledore? Viendo aquel cuadro donde aparecía un anciano de larga barba blanca y sonrisa jovial, costaba imaginarse que había sido uno de los magos mas poderosos y temidos del mundo mágico.
-Profesor Dumbledore...-Rose se adelanto con valentía.
-Comprendo porque estáis aquí...-La interrumpió el anciano con voz jovial. Los jóvenes se miraron con sorpresa -Pero mucho me temo que no puedo ayudaros. Esos libros salieron de Hogwarts hace tiempo, para evitar que mas alumnos pudieran ser influenciados por las malas artes. Un libro de artes oscuras no es la solución a vuestros problemas... - Los jóvenes resoplaron melancólicos, su plan había fracasado por completo - Pero no desesperéis muchachos, no todos los caminos son como esperamos que sean…
-Era la única pista que teníamos para seguir a Albus, él fue el primero en descubrir que esas mariposas son las culpables de los sucesos en el colegio - Murmuro Rose - ¿Que podemos hacer ahora? Profesor por favor guíenos, no sabemos que mas hacer para ayudar...
-Vuestras intenciones son muy nobles - Contesto Dumbledore con suavidad - Pero me temo que solo soy un simple retrato, una sombra de lo que alguna vez fui, mucho me temo que no tengo todas las respuestas...-Los retratos continuaban con sus rostros de indignación pero no se atrevían a interrumpir a Dumbledore.
-Hemos perdido el tiempo...-Susurro James bajando la cabeza. Dumbledore observo a través de sus gafas de media luna, los decepcionados rostros de los alumnos y una sutil sonrisa se creo en sus labios.
-Debo reconocer que vuestra determinación es admirable - Comento con tranquilidad. Sus ojos se deslizaron lentamente por cada uno de los jóvenes
- Detrás de las mariposas se esconde una sombra...-Susurro. Todos aguantaron la respiración al escucharle - Una sombra sutil y escurridiza. Esa sombra observa, lleva observando desde hace mucho tiempo y ahora ha despertado...-La sonrisa jovial del anciano había desaparecido - Y se aprovecha de esa falsa calma que puede terminar en cualquier momento...-De repente sus ojos se clavaron en James y el joven trago saliva, atrapado en aquel mar de ojos azules.
-Tú la has visto. ¿Verdad James? - James observo asombrado la figura inmóvil del mago. Su voz resonó en su cabeza, pero Dumbledore no había abierto la boca, ni siquiera había movido los labios - No temas joven Potter, no temas a la muerte, ella no es tu enemiga en esta contienda...-La voz de Dumbledore seguía resonando en su cabeza - No sientas pena de los muertos, sino de los vivos y sobretodo de aquellos que viven sin amor...-Un brillo cruzo por los ojos del anciano y la sutil unión que se había dado entre él y James desapareció tan rápido como había llegado.
-Solo queremos saber la verdad...-Murmuro Rose.
-La verdad es una cosa terrible y hermosa, por lo que hay que tratarla con gran cuidado...-La sutil sonrisa volvió a los labios del mago, dejando al grupo de jóvenes mas confusos y atolondrados que al principio. James volvió a alzar la mirada hacia el antiguo director, pero ninguna voz volvió a sonar dentro de su cabeza - Creo que es hora de que vuelvan a sus habitaciones y reflexionen...
-Gracias por su ayuda profesor Dumbledore...-Susurro Lily con amabilidad.
-Será mejor que nos vayamos - Lorcan tiro de su hermana Lysander y deslizo su brazo por los hombros de Lily para rodearla - Ya se nos ocurrirá algo - Murmuro con voz suave. Las dos muchachas asintieron lentamente con la cabeza.
Para sorpresa del resto de los retratos, los muchachos se giraron cabizbajos para marcharse y salir por la puerta de entrada. Ya no tenia sentido permanecer allí; si los libros habían salido de Hogwarts, continuar en el despacho de la directora sin permiso, solo les traería problemas. James fue el ultimo en moverse, pero al final se giro para seguir al resto, no sin antes echar la ultima mirada al retrato de Dumbledore. Este inclino la cabeza educadamente, como gesto de despedida. James contesto a la despedida y se dio la vuelta sin decir nada mas. Pero antes de que pudieran alcanzar la salida, la puerta del despacho se abrió de un golpe seco. Una ráfaga de aire frío les golpeo en el rostro y los alumnos aguantaron la respiración con dificultad. ¿Los habría pillado el nuevo conserje? Se percibió una nueva oleada de murmullos pos parte de los retratos. Los muchachos no tuvieron que esperar mucho rato para darse cuenta de quienes estaban en el umbral de la puerta de entrada. Delante de ellos, se encontraban Ralph y Hugo, agarrados por el cuello de las túnicas de uniforme.
-Lo sentimos - Se excusaron - No tuvimos tiempo de dar la alarma - Murmuro Hugo con una mueca burlona en el rostro. Detrás de ellos se encontraban Harry, Ron, Hermione y Ginny. Los cuatro con el ceño fruncido, agarrando a Ralph y a Hugo de la túnica de uniforme mientras observaban al resto del grupo. Su rostro detonaba enfado y preocupación.
-Rose...
-¿Mama? ¿Papa? ¿Que hacéis aquí? - Preguntaron James y Lily a la vez con ojos confusos.
-Aquí las preguntas las hago yo - La profesora Mcgonagall apareció por detrás. Llevaba su capa de terciopelo verde y su gorrito escocés con una pluma de aguilucho. Los finos cristales de sus gafas, no podían esconder la severidad de su mirada. El profesor Longbottom también apareció junto a Harry y se quedo con los brazos cruzados mientras negaba con la cabeza, observando a los merodeadores - ¿Que están haciendo enmidespacho a estas altas horas de la noche? Exijo una respuesta inmediata...-Ordeno al ver como nadie contestaba - Señorita Weasley, explique el mensaje que le envió a su madre por lechuza - El grupo de jóvenes se giro para mirar a Rose.
-¿Escribiste a tía Hermione? - Pregunto James frunciendo el ceño - Lo que faltaba...¿Por que no nos lo dijiste?
-¿Que esta pasando Rose? - Pregunto Hermione con preocupación.
-Tía Hermione, solo queríamos...-Tartamudeo Lily - Pensábamos que la directora...
-¡Interrumpieron en el despacho profesora Mcgonagall! ¡Son una panda de magos irresponsables y mal educados! ¡No tiene idea del mal rato que nos han hecho pasar! ¡En mis tiempos no se veían estas cosas profesora Mcgonagall! - Gritaron los cuadros a la vez, formando un barullo. Ron lanzo una mirada iracunda a varios retratos que había cerca de él, cuyos integrantes se callaron enseguida.
-Silencio - La voz de Albus Dumbledore se alzo con calma - Creo que la señorita Weasley tiene algo que decir - Murmuro con suavidad. Todos los ojos se clavaron en la mayor de los Weasley. La muchacha tomo aire y alzo la cabeza para mirar a la directora con valentía.
-Vinimos al despacho de la directora a buscar los libros de artes oscuras que el profesor Dumbledore escondió hace años. Creíamos que allí podríamos encontrar algún detalle sobre la mariposa teufel...-Relato Rose de un tirón. No sabia mentir y odiaba mentir, no pensaba hacerlo nunca mas. James resoplo con indignación mientras el resto continuaba en silencio - Pero el profesor nos explico que hace años que no están aquí, por lo que decidimos marcharnos...-Contesto con sinceridad - Eso es todo...
-Albus - Mcgonagall se giro hacia el retrato del anciano profesor. Volvió a clavar sus severos ojos sobre los muchachos - ¿Como han podido enterarse de un detalle como ese? ¿Y como han descubierto el nombre de la criatura? - Rose fue a abrir la boca pero Mcgonagall la paro - No, mejor ni me lo diga, me lo puedo imaginar...-Murmuro mirando a Harry, Ron, Hermione, Ginny
- Dignos hijos de sus padres...-Susurro resignadamente mientras Neville intentaba reprimir una sonrisa - Me alegra saber la verdad, pero este asunto no es de la incumbencia de los alumnos del colegio, vuelvan a sus habitaciones ahora mismo...
-Nosotros no iríamos por ahí, buscando información a altas horas de la noche y saltándonos las normas si nos contaran la verdad de lo que esta sucediendo - Contesto James mirando a su padre con fijeza - Nosotros también tenemos derecho a saber que esta sucediendo allí afuera, tenemos derecho a ayudar al menos dentro del colegio. ¡Sobretodo los que ya somos mayores de edad!
-James...-Ginny le lanzo un mirada de advertencia.
-Potter, no se exceda o mañana acabara limpiando los calderos de su clase - Contesto Mcgonagall con severidad. James cerro la boca y resoplo con indignación. Harry se había quedado observando a su hijo mayor con pesar. Sabia como se sentía y la impotencia que un joven sufre cuando los adultos no le permiten ir mas allá, ni le animan a unirse a la causa. Mcgonagall se giro de nuevo hacia el retrato de Dumbledore - Albus, como has podido permitir tal escándalo a estas horas de la noche, podrías a ver avisado a algún maestro, estoy segura de que incluso los has animado...
-Mi querida Minerva - Contesto Dumbledorecon afabilidad y respeto - Por primera vez, estoy de acuerdo con los jóvenes. Merecen saber la verdad - Los ojos de Dumbledore se clavaron en Harry.
Harry, Ron, Hermione y Ginny se miraron. Todos sabían lo que iba a pasar a continuación. Harry había tomado una decisión, sus ojos verdes lo delataban. El grupo de jóvenes los observaban expectantes, en silencio, la tensión crecía por momento y parecía no tener fin. ¿Tendrían sus padres la confianza de contarles la verdad? ¿Y aceptar que sus hijos ya no eran niños? Harry dio un paso al frente con decisión y una sonrisa de triunfo se creo en los labios de Dumbledore. El resto también se dio cuenta de lo que iba a pasar. Entonces Harry se sentó en una silla y comenzó a relatar todo lo que sabia, cada detalle descubierto, cada pista, cada sombra, duda y pensamiento. Los rostros de los muchachos iban cambiando de expresión y la claridad iba regresando a sus mentes. Cuando Harry termino el relato, alzo sus ojos verdes para clavarlos sobre su hijo mayor. La ultima frase, dio por sentado el final del relato.
-Y eso es todo...
-¡Cuídate mucho muchacho! ¡Ven a visitarnos cuando hayas solucionado tus problemas! - Grito la señora Pickerleier desde el embarcadero. El chal que llevaba sobre sus hombros se balanceaba por el viento y sus mejillas se habían sonrojado por el frío.
-¡Siempre serás bienvenido en esta casa! - Grito el señor Pickerleier con su cara bonachona y moviéndose de delante hacia tras con alegría. Parecía que ni el día encapotado ni el frío temporal podían limar su buen humor.
Scorpius alzo una mano para despedirse mientras el barco se ponía en marcha. Podía escuchar a la tripulación moviéndose de un lado para otro de la proa mientras el viento cada vez eran mas fuerte y seco. La mar balaceaba el barco y el olor a sal era fuerte y refrescante. El matrimonio continuo en el embarcadero mientras el barco se alejaba lentamente. Scorpius continuo en su posición, sin moverse, observando las siluetas de aquellas dos personas, cada ves mas borrosas y lejanas. Y de repente, sintió aquel sentimiento cálido que lo embargaba de pies a cabeza. Les debía la vida y sobretodo, las ganas de continuar con aquel viaje. El mar se interpuso entre ellos y las olas comenzaron a batir sobre el capote del barco, sus figuras ya casi no se percibían, pero continuaban allí, borrosas pero presentes. Deseo poder verles de nuevo, deseo poder volver y agradecerles con creces todo lo que habían echo por él. Cuando la costa se volvió una borrosa visión y la neblina de la tarde fue tragándose la isla; Scorpius se movió finalmente y camino hacia el otro lado del barco, mirando al horizonte, frente a él. Los marineros y pescadores lo ignoraban, demasiado atareados como para prestarle atención. Pero Scorpius lo prefería así. El muchacho dirigió su grisácea mirada hacia el horizonte, cubierto de neblina y de viento salado. En algún lugar de aquel horizonte de aguas brabas se encontraba su hogar. Un hogar, por el que estaba dispuesto a arriesgarse.
-Hogwarts.
Continuara...
¡Mis queridos lectores y lectoras!
Aquí estoy con el capitulo numero 14 de la segunda parte de esta historia. Se que no es muy largo y tampoco muy revelador, sabéis que siempre deseo escribir mucho mas, pero prefería actualizar antes y que pudieseis disfrutar un poco, al menos de estas once paginas. Como siempre, espero que no os haya decepcionado y que continúes disfrutando de este relato de su trama. Ya sabéis que poco a poco va llegando a su fin, intento hacerlo lo mejor que puedo, espero que el final no os defraude.
En el próximo capitulo: Harry hablara con Schneider y James tendrá que hacerse cargo de una gran responsabilidad. Smith terminara interponiéndose en su camino de nuevo. ¿Estará el mundo mágico en su contra de nuevo? Cierto encuentro entre James y Hero, de nuevo a solas por una causa importante. ¿Quizás haya tiempo para Albus y Viola?
¡No te lo pierdas! ¡Será un capitulo bastante revelador!
Como siempre, agradezco a mis fieles lectores, sobretodo a esos que comentan estos últimos capítulos. Están siendo días muy duros y algo agobiantes, por eso agradezco que disfrutéis de mi trabajo y que me lo hagáis saber. A veces no tengo fuerzas para escribir, pero mi compromiso con esta historia y sus lectores es tan grande que al final siempre termino abriendo el ordenador, por eso agradezco cada palabra de aliento, tengalo presente. Millones de gracias.
¡Un beso enorme para todos mis lectores!
¡No te olvides de comentar! ¡Regálame un minuto de tu tiempo y crea ese vinculo entre el escritor y su lector!
¡Muchas gracias!
¡Nos vemos pronto!
Irene
Pluma cisne.