Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Azabache. La Historia de la Tercera Generación. · de

Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 52

A la mañana siguiente, la noticia de que el profesor Schneider iba a ser trasladado a Azkaban se difundió por todas partes. Hogwarts era un hervidero de conversaciones y cuchicheos, en los pasillos, en las salas comunes, en los jardines, invernaderos, terrenos del castillo e incluso en las aulas. También se murmuraba, que los dementores habían llegado a los terrenos del colegio y que vigilaban desde la lejanía. La gran mayoría de los estudiantes habían escuchado hablar a sus padres sobre aquellos antiguos guardianes de la prisión mágica, aquellos oscuros seres que habían desaparecido tras la última guerra mágica contra el-que-no-debía-ser-nombrado, Lord Voldemort. Pero nadie de aquella generación de jóvenes había experimentado en carnes la sensación de desasosiego que aquellas criaturas provocaban sobre el ser humano. La directora no había aparecido en todo el día y se rumoreaba que se había encerrado en el despacho, completamente indignada con los acontecimientos de los últimos días, mandando lechuzas al ministerio bajo la atenta mirada de Albus Dumbledore y el resto de retratos de los antiguos directores de Hogwarts.

Hero Eyre había intentado pasar desapercibida, pero las miradas se clavaban en ella como alfileres. En cada esquina y rincón se alzaba su nombre, se murmuraba o susurraba. Lily la acompañaba a todas partes, como si fuese su sombra, sin parar de hablar, intentando que Hero no prestase atención a lo que sucedía a su alrededor. Ella sabía lo incomodo que era estar en boca de todo el colegio y no soportaba que su amiga tuviese que aguantar las miradas y los cuchicheos de personas que ni siquiera daban la cara. La superficialidad era algo que la menor de los Potter no podía soportar. Lysander se unió a ellas en cuanto las clases de la tarde terminaron, pero la muchacha se mantuvo al lado de Hero sin decir nada, dejando escapar algún comentario sobre el tiempo y dando saltitos a su alrededor mientras trenzaba coronas de flores que colocaba sobre la cabeza de Hero.

Las tres amigas se encontraban en los terrenos de Hogwarts, sentadas sobre una roca húmeda, arropadas por su capa de uniforme. El sol se había escondido y unas nubes grises amenazaban desde las verdes montañas, la poca luz de la tarde se perdía y la oscuridad se cernía sobre ellos. Una sensación extraña se respiraba en el aire. Los dementores se alzaban en los lindes de Hogwarts, escondidos de miradas indiscretas, pero su presencia se podía palpar en la energía del lugar. Lysander se había descalzado y zambullía sus pies blancos sobre el agua cristalina del lago. Hero y Lily la observaban en silencio, sentadas sobre la roca.

-Hero...-Lily alzo sus ojos para clavarnos en su amiga - ¿Como estas? - La pregunta surgió repentinamente. Hero continuaba observando a Lysander y, no contesto. Tras unos segundos de silencio, la miro y sonrió débilmente. Lily arrugo el entrecejo - No vayas a decirme que estas bien, porque no me lo creo Hero Eyre...

-¿Vas a insistir?

-Si, lo que haga falta.

-No Lily…-Hizo una pausa- No estoy bien, no sirve de nada mentirte...-Jadeo la muchacha atragantándose pero sin perder la melancólica sonrisa. Se quedo en silencio unos segundos - Es solo que...es solo que todo está sucediendo tan deprisa que ya no sé lo que siento realmente. Mis emociones son un caos y me pierdo en ellas durante todo el día, ya no sé si estoy triste o enfadada, rabiosa o cansada. Ya no tengo claro quién soy ni lo que soy, ni lo que quiero... - Lily la observaba con pesar.

-Eres Hero - Comento Lysander con simplicidad - En cuanto a lo que quieres, creo que nadie lo tiene claro con quince años. A veces hay que perderse en el bosque para poder encontrar el camino…-Se giro lentamente quedando de espaldas. El agua clara del lago continuaba acariciando sus tobillos.

-Totalmente de acuerdo - Comento Lily moviendo la cabeza afirmativamente - ¿Recuerdas cuando Claudio se entero de que sus padres eran Mortifagos y que su verdadero nombre era Remo Killian? - Hero asintió débilmente con la cabeza - ¿Recuerdas como reacciono? - Volvió a asentir - ¿Y recuerdas como tras unos días de andar perdido, regreso a nosotros con más fuerza y seguridad que hasta entonces?

-Yo jamás he tenido esa capacidad de superación - Contesto Hero con la mirada perdida - Claudio es un hombre mientras que yo aun, soy una niña…

-Pues deja de ser una niña - Contesto Lysander con voz clara y tranquila. Lily arrugo el ceño y miro a Lysander, advirtiéndola con los ojos. Lysander nunca se andaba con rodeos y la sinceridad en sus frases era latente. Quizás en ocasiones, demasiada sinceridad. Hero no contesto, continuo con la mirada perdida en las montañas.

 -¿Está mal si no quiero que se lo lleven? - Dijo de repente con ojos confusos. Alzo su voz como si se estuviera dirigiendo a las altas montañas - ¿Y que pasaría si quisiera tener ese derecho que se me ha robado desde mi nacimiento? ¡Una familia! -  Se hizo el silencio. Lysander dejo de tirar piedras al rio y saco sus pies blancos del agua, para caminar descalza hasta llegar junto a ellas- Se que no es el hermano tradicional y que seguramente habrá hecho cosas de las cuales es mejor no enterarse, pero...-Hizo una pausa, como si le costase ordenar sus pensamientos- pero, a pesar de todo, es mi hermano - Susurro bajando la mirada

  • Y vino a buscarme...

-Si Hero, vino a buscarte - Lily acaricio la cabeza de la muchacha mientras Lysander se sentaba a su lado - La causa aun no está perdida, el profesor Schneider merece tener un juicio justo frente a los magos del Wizengamot y estoy segura de que cuando todo se solucione, él será libre o al menos se le castigara con una condena justa. Pero tienes que mantener la calma

-No es justo.

-Hero tienes todo el derecho de estar confusa, triste y enfadada. Lo estas llevando con mucha entereza y es admirable. Pero necesito que comprendas algo, estas rodeada de gente que te quiere. Eres parte de una gran familia que va más allá de la sangre. ¿Comprendes? - Lily agarro a Hero de los hombros - ¿Lo entiendes o no? El mundo no se acaba aquí, tienes que sobreponerte al problema, así se solucionan las cosas…

-Mi vida es una desgracia tras otra…

-¿Desde cuándo tienes esa actitud de lastima por ti misma? - Murmuro Lysander dibujando formas en la arena de la orilla - La Hero que conozco odia dar lastima y mucho menos así misma -Hero movió la cabeza de un lado para otro al escucharla. Lily dio un codazo a la despistada Lysander, pero la muchacha continua dibujando medusas en la arena. De repente, la joven se echo a llorar, tapándose el rostro con las manos. Los ojos de Lily se entristecieron y rodeo a la muchacha con un brazo maternal mientras Lysander colocaba su mentón en las rodillas de Hero.

-No llores Hero ¿Por qué lloras? - Pregunto Lily estrechando a la muchacha. Hero no contesto enseguida. Aparto sus manos del rostro e intento enjuagarse las lágrimas que caían de sus ojos. Lily y Lysander la observaban en silencio.

-Mi cabello…-Murmuro entre sollozos mientras se tocaba la cabeza. Se hizo el silencio. Las tres muchachas se miraron y pasados unos segundos, prorrumpieron en carcajadas, las risas se alzaron sobre el silencio, provocando un fuerte eco sobre las montañas

 Lily estrecho a Hero con fuerza mientras reía. Algunas lágrimas seguían cayendo por las mejillas de la muchacha, pero ya no lloraba, la risa había podido al llanto. Aquella respuesta había sonado tan ridícula, tan sumamente cotidiana y mundana que resultaba graciosa en una situación como aquella. Pero ahí estaban las tres amigas, riendo en mitad de una tempestad.

-Ya crecerá Hero…-Dijo Lily tocando la cabeza de la muchacha, su cabello continuaba siendo tan corto como el de un chico, pero de alguna forma, el rostro ovalado y pequeño de la muchacha, la afeminaba y alargaba. Hero sonrió mientras Lysander hundía sus pies descalzos sobre las finas piedras de rio - Ya crecerá…

¡Eyre!

El grito sobresalto a las tres muchachas. Giraron sus cabezas en dirección al castillo. Giles corría hacia ellas, cruzando los terrenos de Hogwarts con pasos veloces,  tenía una nota en la mano. Hero se puso en pie de un salto y comenzó a correr hacia Giles, Lily y Lysander la seguían de cerca. Cuando jóvenes se encontraron, Giles le entrego la nota. Hero tomo la nota con confusión.

-¿Qué sucede?

-Es del Wizengamot, la sentencia del profesor Schneider - Murmuro Giles con voz débil - Me envían a decirte que tienes cinco minutos para despedirte de él, antes de que se lo lleven - Comunico con ojos tristes. Hero sintió como un agujero negro se formaba en su estomago.

-¿Llevárselo? ¿A dónde?

-No lo sé.

-¡Esto es indignante! - Grito Lily - ¿La sentencia? ¡¿Ya?! ¡Ni siquiera ha tenido un juicio justo! - El rostro de Lily se había tornado del mismo color que el de su flamante cabello rojo - ¡Esto es inaudito! Tenemos que ir a hablar con la directora Mcgonagall en este preciso momento…- Pero Hero no reaccionaba, continuaba con la nota medio abierta y los ojos perdidos sobre el papel.

-Esta nota me la ha entregado la directora Mcgonagall, no hay nada que hacer - Susurro Giles acallando los gritos indignados de Lily. La muchacha cerró la boca, pero la rabia continuaba latente en su rostro. Giles volvió a mirar a la muchacha - Lo siento Hero…-Susurro Giles con tristeza. Ella sonrió melancólicamente y negó con la cabeza mientras echaba a caminar hacia el castillo.

-¿A dónde vas? - Pregunto Lily con confusión.

-Se va…-Contesto Lysander con su típica sencillez.

-Eso ya lo veo - Contesto Lily con impaciencia - Pero… ¿A dónde?

-A hacer lo que tiene que hacer…-Contesto Lysander. Lily resoplo y decidió seguir a su amiga - No…-La mano de Lysander la paro de repente. Lily se giro sorprendida. La mirada tranquila de Lysander estaba fija en la figura de Hero, que se perdía lentamente en la lejanía - Este camino tiene que recorrerlo sola…-Susurro.

Mientras tanto, Hero, había llegado a la entrada del castillo y echo a caminar en dirección a las mazmorras. Los terrenos y los pasillos estaban repletos de estudiantes que intentaban disfrutar de los débiles rayos solares. Muchos de ellos se giraban para observarla mientras que otros paraban de caminar y la señalaban sin disimulo alguno. La noticia se había divulgado por completo, no había alumno, fantasma, cuadro u objeto en Hogwarts, que no supiera del parentesco de la alumna Hero Eyre con el misterioso y atractivo profesor Schneider. Solo se hablaba de ello, los demás temas habían restado importancia. Ella intento seguir caminando con dignidad, intentando ignorar los cuchicheos, las risas, las miradas de lastima o las bromas, pero más de una vez, deseo girarse y gritar a algún que otro alumno descarado. Camino todo lo deprisa que le permitieron sus piernas y se deslizo hacia el pasillo que dirigía a los oscuros pasillos subterráneos. En cuanto se adentro en las frías mazmorras, el sonido de las voces y risas de los alumnos, despareció. El silencio volvió a rodearla por completo. Suspiro más tranquila y continuo caminando, esta vez, con pasos tranquilos y pausados. Siendo consciente de lo que se avecinaba. La despedida. Una despedida que llegaba muy pronto.

-Hero. Ven.

La muchacha paró en seco. El suave susurro de su nombre había llegado hasta sus oídos, lo había percibido con claridad. Se giro y observo a su alrededor con cautela. Tras unos segundos, volvió a escuchar el suave susurro de su nombre, pero nadie la aguardaba entre las esquinas, los pasillos continuaban desiertos y el silencio aumentaba a su alrededor. Un grupo de alumnas de Slytherin apareció por una de las entradas. La observaron con curiosidad mientras se cruzaban con ella. Hero aparto la mirada, evitando el contacto ocular con aquellas muchachas. Se quedo quieta, esperando a que el grupo de jóvenes se perdiera entre las esquinas de las mazmorras. Cuando las alumnas hubieron desaparecido, Hero reanudo su caminata. Suspiro y cerró los ojos mientras la humedad calaba en sus huesos. No había dado ni cinco pasos, cuando volvió a escucharlo, aquel suave susurro que acariciaba sus oídos, diciendo su nombre con claridad. De repente, algo agarro su brazo derecho y antes de que le diera tiempo a reaccionar, se vio empotrada contra la pared de uno de los oscuros pasillos de las mazmorras.

-Pero qué diablos…-Jadeo  la muchacha abriendo los ojos con sorpresa e indignación - Se puede saber quién es el salvaje que…-Pero cuando sus ojos captaron el rostro que tenía delante, su voz enmudeció y sus pupilas se abrieron exageradamente - James…-Susurro al reconocer aquel rostro tan familiar - ¿Pero qué  estás haciendo? -Susurro con confusión.

-Escúchame atentamente - Susurro James mientras observaba a su alrededor, asegurándose de que nadie podía escucharles - Hoy a las dos de la madrugada, en la sala común, no llegues tarde…-Susurro sin mirarla. Hero arqueo una ceja, completamente perpleja con aquella repentina situación.

-¿De qué diablos estás hablando?

-Tengo un plan.

-¿Un plan?

-Vamos a salvar al profesor Schneider - Contesto James. Por primera vez la miro. Ambos se quedaron en silencio, observándose en la oscuridad. Hero había quedado en estado en shock, continuaba empotrada contra la pared, con los ojos como platos  y la boca medio abierta - Esta noche, vamos a sacarlo de aquí…. -Susurro James con suavidad al darse cuenta de la brusquedad de sus palabras.

-James ¿Te has vuelto loco? - Le interrumpió Hero con el ceño fruncido - Es imposible, es una locura - James arrugo el entrecejo sin dejar de mirarla - Por Merlín, no me mires así, sabes que no va a funcionar, no duraríamos ni cinco minutos, solo somos dos pares de niños intentando jugar a ser mayores…

-Esto no es ningún juego - Contesto James - No voy a pedirte permiso Hero y tampoco pido tu consejo. Solo quería que lo supieras y esperaba que vinieras conmigo, pero si no tienes el coraje suficiente para hacerlo, será mejor que no vengas - La voz de James se había endurecido y el rostro de Hero palideció lentamente - Sera mejor que me vaya…-Susurro bruscamente dándose la vuelta.

-James espera - Hero agarro su mano inesperadamente. James paró en seco, pero no se giro. Se quedaron en silencio mientras la oscuridad y las sombras se cernían sobre sus figuras - Yo…lo siento…-Susurro bajando la cabeza. James no contesto. Hero fue soltando la mano del muchacho con lentitud - No puedo evitar tener miedo. Pero quiero hacerlo, quiero acompañarte…-Levanto la cabeza con resolución. Una sonrisa cruzo el rostro de James y se giro para mirarla.

-Eso es otra cosa.

-¿Pero como…?

-¿Confías en mi?

-Si James.

-Entonces ven a la sala común a las dos, no se lo digas a nadie, no hables con nadie sobre esto, ni siquiera con Lily. Vete a despedirte del profesor Schneider como todo el mundo espera que hagas y espera hasta que caiga la noche. ¿Has comprendido?

  • Hero asintió con la cabeza. James ensancho su sonrisa - Bien, tengo que irme, no debemos levantar sospechas…- Susurro mirando hacia todas partes.

Hero no contesto. Se había quedado atontada, observando el rostro sonriente de James. Como siempre, aquel muchacho conseguía llevar sus emociones al borde del límite. James giro su rostro al darse cuenta del silencio repentino de la muchacha. Sus ojos se cruzaron y por primera vez, fueron conscientes de que era la primera vez que se encontraban a solas. Aquella noche en el baño había quedado en e l pasado, pero las imágenes continuaban recientes en sus memorias, como si hubiese sucedido el día anterior. Tragaron saliva con dificultad, no muy seguros de cómo podían resolver aquella situación. Quisieron decirse muchas cosas, pero las palabras no salían de sus gargantas, se habían quedado fuertemente atascadas en sus cuerdas vocales y los sonidos eran incapaces de articularse. El tiempo se había parado de nuevo y volvieron a experimentar aquella extraña sensación de calma y de inseguridad.

-Tienes que ir a despedirte del profesor Schneider, como habíamos acordado - Susurro James, transcurridos unos minutos de silencio.

-Si.

-Pero no será para siempre -Una suave sonrisa apareció en el rostro del muchacho. La muchacha sintió como la calidez de aquella sonrisa la contagiaba de vida y de seguridad, una motita de luz, de esperanza apareció en aquella nada de oscuridad. Si James estaba con ella, se sentía capaz de todo. Hero contesto a la sonrisa sin dejar de observarle.

-No, no será para siempre.

La noche había caído sobre el castillo. Un manto oscuro rodeaba su silueta apagada. El sonido de un reloj de cuco se escuchaba por toda la sala común de Gryffindor. Las últimas brasas de la chimenea intentaban mantenerse a duras penas entre las cenizas de los troncos. Todos dormían, descansaban en sus cómodas y acolchadas camas de algodón y plumas. Demasiado silencio, demasiada calma. Y entonces las manecillas de uno de los relojes de madera dio las dos de la madrugada, un corto tic tac inundo la sala. No habían transcurrido ni cinco minutos, cuando una puerta se abrió en una de las torrecillas que llevaban a los dormitorios. Una figura se deslizo por las escaleras y comenzó a bajarlas en silencio. La silueta paro en el rellano de las escaleras y se quedo observando la sala común. El silencio continuaba, la luz de la luna entraba a raudales por uno de los ventanales. Pasaron los segundos pero aquella figura no tuvo que esperar mucho. El retrato de la dama gorda acababa de abrirse. La figura aguanto la respiración, otra presencia se movía en la oscuridad. La luz de la luna choco contra el rostro de aquel nuevo inquilino. Desordenado cabello azabache, pecosa nariz, ojos marrones, rostro ovalado y figura desgarbada. James Potter acababa de entrar en la sala común, con la capa de invisibilidad bajo el brazo.

-¿Estas preparada?

La figura asintió desde el rellano de la escalera. James alzo una mano y la figura se acerco hasta tomarla. James desprendió la capa y la coloco sobre sus figuras. Caminaron en la oscuridad hasta llegar al retrato y este se abrió sin dificultad aparente. La dama gorda no dijo nada, se quedo observándoles con el ceño fruncido. Hero supuso que James había hecho un acuerdo con ella. Aquel muchacho lo tenía todo preparado. Caminaron por el silencioso pasillo, cruzándose en algún momento con un fantasma despistado o un par de cuadros que continuaban de fiesta bebiendo cerveza en el tercer piso. Bajaron las escaleras en silencio, escondidos bajo la capa. Hero no dijo nada, se limito a seguir a James. Llegaron al hall de entrada, pero para la sorpresa de Hero, no torcieron en dirección a las mazmorras si no que se dirigieron hacia la salida del castillo. La gran puerta de roble estaba cerrada. Hero arrugo el ceño pero James continuaba con el semblante tranquilo, completamente relajado, como si todo estuviera saliendo según su plan.

-James…

James hizo un gesto para que no hablase y Hero cerró la boca rápidamente. James pego la oreja al portón y se quedo pegado a la puerta unos segundos. Una sonrisa se creó en su rostro. Hero estaba cada vez más confusa. El muchacho alzo una mano y toco el portón tres veces. El silencio continuo. James volvió a repetirlo, tres golpes sobre la puerta y el silencio volvió a contestarle. Hero compuso una mueca, impacientándose al no saber que estaba sucediendo. Pero de repente, se escucho como alguien contestaba detrás de la puerta, el sonido sordo de dos golpes resonó en el hall. Segundos más tardes, la puerta se fue abriendo lentamente y Hero observo con sorpresa a la persona que se escondía tras ella. Hagrid quedo en el umbral, con una ballesta en la mano y sus pequeños ojos observando hacia todas partes.

-Muchacho, sal de debajo esa capa, me pone nervioso no saber donde estas - Comento el guardabosques moviendo su ballesta. James sonrió y aparto la capa de invisibilidad, dejándose al descubierto - Menudo lio en el que me has metido jovencito - Murmuro con malas pulgas mientras James le daba unas palmaditas sobre la cintura.  Hero quiso imitarle pero al darse cuenta de sus intenciones, James la tapo con la capa otra vez.

-Tu no salgas de debajo de la capa ¿Has entendido? 

  • Ordeno James con seriedad. Hero arrugo el entrecejo y se quedo agazapada bajo la capa mientras le lanzaba una mirada retadora. James no podía verla pero sonrió al intuir la reacción de la muchacha. Odiaba seguir órdenes.

-¿Qué está pasando? - Pregunto con impaciencia.

-Espera un poco más, solo un poco mas…-Susurro el muchacho con cautela - Vamos Hagrid, no hay tiempo que perder - El guardabosque asintió con la peluda cabeza y echaron a andar hacia los terrenos del castillo. Hero los siguió bajo la capa invisible, cada vez más atolondrada y confusa.

La noche se cernía sobre los terrenos y la brisa nocturna galopaba entre la hierba, acariciando sus tobillos con suavidad. Hero giro su rostro y pudo comprobar que la puerta de entrada se había vuelto a cerrar, la figura del castillo se alejaba cada vez más y las sombras se cernían sobre él. Hero volvió a centrar la atención sobre las figuras de James y Hagrid. Pasados unos segundos, se dio cuenta de que iban directos a la cabaña de Hagrid. Bajaron las escurridizas escaleras y cruzaron el huerto de calabazas. El hermoso corcel alado continuaba atado a un poste de madera. James acaricio el hocico del animal y siguió a Hagrid por los peldaños que llevaban a la vieja cabaña. El guardabosque abrió la puerta y desapareció en la oscuridad, ambos jóvenes se quedaron en el umbral, esperando. Unos segundos después, Hagrid apareció con dos faroles encendidos y les invito a entrar con la cabeza. Cuando la puerta de la cabaña fue cerrada, Hero se quito la capa y se quedo observando a su alrededor.

-¿Podéis explicarme de qué va esto? - Pregunto acalorada.

-Siéntate

  • Ordeno James. La muchacha arrugo el entrecejo, se cruzo de brazos y se sentó sobre la ruidosa cama de muelles de Hagrid. James se asomo a una de las pequeñas ventanas mientras el guardabosque dejaba la ballesta a un lado y se sentaba sobre un enorme sofá junto al fuego - Todo en orden - Comento James con una sonrisa de triunfo.

-Mira muchacho, lo que pretendes hacer es muy arriesgado - Comento el guardabosques intentando hacer entrar en razón al joven - Me siento obligado a advertirte de que esto puede salir muy mal - Hero miraba a James y a Hagrid paulatinamente, como si se tratase de un partido de tenis - ¿En qué diablos estaba pensando ese cabezudo de Harry? - Murmuro el guardabosques de mala manera - Sinceramente James, no sé si seré capaz de poder cooperar…

-Hagrid por favor, no puedes echarte para atrás, tienes que ayudarme. Si no me ayudas, no habrá forma de conseguirlo - Contesto James con desesperación - ¿Es que no confías en mi padre?

-No confió en ti, Potter - Murmuro el guardabosques entrecerrando los ojos al mirarle - Pero se lo he prometido a tu padre y no puedo dejarte a tu suerte - James sonrió de forma triunfal y Hagrid suspiro resignadamente  - Esta familia solo da problemas, creo que no sobreviviría a otra generación de Potter problemáticos - Comento negando con la cabeza. James y Hero se miraron unos segundos - Siento por todo lo que estas pasando pequeña - Esta vez se dirigía a Hero y el tono de ternura acompaño a sus palabras.

-Estoy bien Hagrid, pero estaría mejor si supiese de que trata todo esto.

-Bien - James saco el mapa del merodeador de uno de sus bolsillos traseros del pantalón. Lo desplego sobre la mesa y se quedo observándolo. Hero resoplo indignada al darse cuenta de que su curiosidad no iba a satisfacerse - ¿Dónde está exactamente? - Pregunto señalando al mapa. Hagrid puso su dedo regordete sobre el mapa. Hero se asomo la cabeza disimuladamente mientras los muelles de la cama crujían bajo su cuerpo. Hagrid señalaba a una de las torres del castillo.

 - Están en la celda de la torre,  se encuentra rodeado de cinco aurores, no hay más salida que la trampilla en el suelo, todos son inconvenientes, sin contar con los dementores que hay alrededor del castillo - Dijo Hagrid - ¿Eres consciente del peligro? - Hero había palidecido lentamente al escuchar las palabras de Hagrid

  • ¿Y por qué la has traído a ella? No ha sido buena idea incluirla en todo este panorama…

-Hero puede ayudar, se le da muy bien Defensa Contra las Artes Oscuras - Comento James con tranquilidad - Además, tiene que despedirse del profesor, no sabe cuándo volverá a verle - Hero observo la figura de James, los rayos lunares le rodeaban, acariciando su cuerpo en la oscuridad.

-Pero los dementores…

-No están suficientemente cerca - Contesto James - Mcgonagall ha ordenado que se alejen a mas de una milla de aquí, por lo que los dementores no son problema ahora mismo - Hagrid arrugo el entrecejo, aquel muchacho lo veía todo con demasiada simplicidad - Bueno, pues no hay tiempo que perder, tenemos que irnos…-Cerro el mapa y volvió a metérselo en uno de los bolsillos traseros del pantalón - ¿Estas preparada? - Se giro hacia Hero.

-Si, pero si fueras tan amable de explicarme que está pasando…

-Vamos a sacar a Schneider de aquí ¿Qué más quieres saber?

-¿Qué más?

  • Hero se atraganto - ¿Cómo diablos vamos a llegar a una de las torres más altas del castillo, rodeada de competentes aurores del ministerio? ¿Y cómo diablos va a salir bien? Eso es lo que quiero saber…-Comento la muchacha intentando sonar lo menos abrumada posible. Hagrid acababa de abrir la puerta de salida y había desaparecido en la oscuridad del jardín.

-Ven - Susurro James que la observaba apoyado en el portón. Hero se levanto de la cama de  mala gana y se acerco a la puerta de salida - Hero te presento a Pegasus, Pegasus, ella es Hero - La muchacha dirigió su mirada en la dirección que señalaba James y su boca se abrió por la sorpresa. La figura ancha de Hagrid se encontraba junto a un hermoso animal de pelaje negro que cruzo sus ojos con los de ella, el corcel alado la saludo con una inclinación de cabeza - ¿Qué te parece? Bonito eh…- Comento James con una sonrisa contagiosa.

-¿Vamos a ir volando en eso?

-Eso se llama Pegasus y "eso" me salvo la vida en una ocasión - Contesto James sonriendo y bajando las escaleras. Hero trago saliva, volar no era su fuerte - Venga Hagrid, solo vas a prestármelo por una temporada, en cuanto todo se solucione te lo devolveré - Comento James al ver como unas cuantas lagrimas se le escapaban al guardabosque. Este respondió con un gruñido y continúo acariciando al animal como si se tratase de su propio hijo.

-No seas tan insensible - Susurro Hero.

-Cuídales, no dejes que hagan alguna tontería - Le susurro Hagrid al corcel. Se separo lentamente y dejo que James se acercase al animal - Potter, mas te vale tener cuidado, mas os vale regresar sanos y salvos ¿Me habéis comprendido? - Murmuro señalándoles con un dedo regordete. James asintió enérgicamente y rodeo la enorme tripa del guardabosque en un fuerte abrazo. Hagrid dejo escapar una sonrisita, algo disimulada por la espesa mata de pelo que cubría con su bigote - Venga muchacho, no perdáis el tiempo, no tenéis toda  la noche…

-Gracias Hagrid.

-Si, Hagrid. Muchas gracias.

James se acerco al hermoso corcel alado y soltó la cuerda con lo ataba al poste. Con algo de torpeza, se subió a la grupa del animal y acaricio lentamente las largas crines negras. Alzo los ojos y los clavo en la pálida figura de Hero. Tendió su mano derecha para invitarla a subir. Hero la entrelazo con la suya, algo temerosa; pero no tuvo que hacer esfuerzo, Hagrid la agarro con sus poderosos brazos y la coloco delante del muchacho. El corcel movió las fuertes patas mientras relinchaba, consciente de que se le estaba dando la libertad de volar. Hero se agarro fuertemente a las crines del caballo mientras sentía el cuerpo del animal moverse debajo de ella.

-No te asustes - Susurro James cerca de su oído. Un cosquilleo recorrió el cuello de la muchacha, se encontraban completamente pegados, el uno al otro. Podía sentir las lentas palpitaciones del corazón de James sobre su espalda y su cálido aliento sobre la piel - Nos vemos mañana Hagrid - Sonrió al guardabosques a modo de despedida - Vamos Pegasus, a volar…

El corcel no espero a que se lo dijeran más veces. Echo a trotar, golpeando con sus patas la mullida tierra, desplego sus enormes alas negras y lentamente despego las pezuñas del suelo, comenzando a planear cerca del suelo. Hero cerro los ojo mientras escuchaba la suave risa de James tras su espalda. El frio viento de la noche golpeo sus rostros y sintieron como tomaban altura lentamente, mientras las patas del corcel se movían sobre el viento. Pasados unos segundos, Hero se atrevió a abrir los ojos. Su corazón dejo de palpitar por unos segundos. El corcel alado galopaba sobre el aire, volando en dirección al castillo. La imagen era abrumadora. Los rayos de la luna dibujaban los torreones, las ventanas y las líneas del castillo. El lago y las montañas se observaban a lo lejos, orgullosas, poderosas. La muchacha aguanto la respiración y por un momento su cuerpo se relajo sobre el suave trote del corcel.

-Merece la pena. ¿No crees?

Escucho el suave murmullo de la voz de James tras ella. La muchacha sonrió y dejo que su cuerpo se apoyase lentamente sobre el de James. El miedo había desaparecido de su rostro. Lentamente, el corcel se fue acercando a las almenas del castillo, moviéndose siempre entre las sombras, camuflando su negro pelaje con la oscuridad de la noche. Tras unos segundos, James señalo una de las torres más altas, donde había un pequeño torreón con barrotes. Pudieron distinguir las negras figuras de los aurores  que caminaban por el exterior empedrado. El corcel se dirigió planeando hacia aquella dirección, silencioso, en la oscuridad.

-Hero.

-¿Si?

-¿Sabes conjurar hechizos no verbales?

-Si, aprendí a conjurarlos gracias a una apuesta contra un arrogante de Ravenclaw.

-Bien, pues agradécele a ese Ravenclaw, vas a tener que utilizarlos. Es la hora…

-¿Quieres un par? - Uno de los aurores ofreció a uno de sus compañeros, un par de ranas de chocolate que había comprado aquella mañana en Honeydukes. El auror alargo la mano y tomo la rana de chocolate de buena gana - No se porque se toman tantas molestias con este profesor de tres al cuarto…-Comento mientras mordía la rana de chocolate.

-Pero hombre, como dices cosa parecida, este profesor esta acusado de estar implicado en las desapariciones y las muertes de hace unos meses, seguramente sea cómplice de todo lo que estaba sucediendo en Hogwarts. Se merece lo que le esta pasando, él se lo ha buscado…

-A mi todo este asunto me huele a sucio…-Comento otro de los aurores - Desde hace unos días, el ambiente en el ministerio es muy extraño. Están sucediendo cosas muy raras. Kingsley dimite después de tantos años, de repente, sin más y ahora Potter…-El auror negó con la cabeza varias veces - Me parece que esto no va por buen camino…

-Ya era hora de que Kingsley dimitiese, aunque no voy a negar que desde que ha dimitido, la tensión en el ministerio ha ido en aumento. En cuanto a Potter…-El auror resoplo - Tenemos diferentes opiniones sobre Potter, yo creo que el departamento estaría mejor sin él. Últimamente estaba actuando de una forma muy extraña, creo que el ministerio está haciendo lo correcto. Potter solo esta causando problemas…

-¡Por Merlín Gordon! Su hijo ha sido raptado…-Murmuro otro de los aurores completamente perplejo - ¡Como quieres que reaccione! Yo creo que lo ha llevado todo con una gran entereza, como siempre, es un gran mago, de eso no hay duda, lo ha demostrado en muchas ocasiones y tiene todo mi respeto. No sé cómo puedes decir ese tipo de cosas, ni tener esa clase de ideas. Potter ha hecho una gran labor por el mundo mágico y nuestra comunidad le debe mucho. Tus palabras solo demuestran ignorancia…

-No me gusta que me llamen ignorante - Murmuro el auror levantándose y sacando su varita.

-¡Basta, basta! - Otro de los aurores se puso en pie y los aparto - Dejar de jugar y colocaros en vuestras posiciones, estamos aquí para trabajar no parar pelearnos. ¿Comprendido? - Los dos aurores se lanzaron una mirada de odio y se volvieron a colocar en sus posiciones - La noche es fría…-Comento el auror aferrándose a su capa de viaje marrón oscura - Y hay mucho silencio, demasiado para mi gusto…

-Vamos Carrington, no hay ningún peligro - Contesto Gordon bostezando exageradamente - Nadie está interesado en llevarse a este muchachito, aparenta la edad de un estudiante. Relájate hombre, el ministerio está exagerando con la seguridad de este fugitivo. Además, tenemos dementores rodeando toda la zona, no podría ir muy lejos por mucho que escapase…

-Tú te lo tomas todo a broma ¿Verdad?

-Bueno, bueno, basta…-El tercer auror intento relajar el ambiente de nuevo - Hagamos nuestro trabajo y punto. Gordon relájate y continua en tu puesto - Gordon compuso una mueca y se apoyo sobre la pared de piedra - Demasiado silencio - Repitió observando el oscuro cielo nocturno - Demasiado silencio…

Los segundos pasaban lentamente para aquel grupo de aurores. La noche los rodeaba y los bostezos cansados se sucedían una y otra vez. Nadie se percato de que una sombra oscura cruzaba el cielo, directos hacia aquel torreón de ala sur. La luna iluminaba la escena, siendo la única testigo de lo que ocurría en aquella tibia noche de abril. El silencio se hizo más pronunciado y el auror perspicaz apretó su varita contra el pecho, como si su conciencia le previniese de que algo se avecinaba. De repente se escucho un sonoro ruido que termino con el silencio. Los aurores se giraron en posición defensiva, pero enseguida relajaron sus rostros.

-¡Morgan! ¡No te duermas hombre! - Grito Gordon caminando hacia él. Dos aurores le siguieron pero el auror perspicaz se quedo en su sitio y observo a su alrededor desconfiado - Venga hombre, despierta - Le movió con el brazo pero el auror no se despertaba. Le toco el pulso pero su corazón aun palpitaba - Se ha quedado completamente dormido - Comento mirando al resto de aurores.

-Es por culpa de las cervezas de mantequilla que se ha tomado en las tres escobas, le producen sueño - Contesto Carrington quitándole importancia al asunto - Déjale dormir, nadie se dará cuenta - Pero el auror perspicaz seguía observando a su alrededor. El grupo de aurores seguía rodeando al compañero dormido - Quizás deberíamos…- Pero de repente, el viento les rodeo, removiendo sus capas en un remolino, los aurores levantaron la cabeza al darse cuenta de que algo no iba bien.

-Por Merlín

  • Susurro el auror perspicaz al ver sumergir de las sombras aquella fantástica visión - ¡Cuidado! - Grito con rostro desencajado sacando su varita de la capa
  • ¡Cuidado! ¡Ha cubierto!

Un magnifico corcel alado surgió de las sombras, relinchando y moviendo sus largas alas negras, provocando remolinos de viento sobre los aurores que tuvieron que taparse la cara al sentir el punzante frio de la noche sobre su piel. Dos figuras oscuras montaban aquel corcel y observaron a los aurores, arropados y protegidos por las alas de la criatura.

-¡Demaius!

-¡Petrificus Totalus!

Dos aurores cayeron al suelo, presas de los conjuros. Otros dos aurores quedaban en pie y se escondieron detrás del torreón para apartarse de la ventisca creada por el Pegasus. El corcel alado ayudo a las dos figuras a bajar de su grupa y ambos cayeron sobre el suelo empedrado. Enseguida comenzaron a sucederse un ir y venir de conjuros. Una de las misteriosas figuras se movía con rapidez, sin atacar a su oponente, tan solo distrayéndolo y esquivando sus hechizos. La otra pareja era más agresiva, el duelo silencioso iluminaba el cielo de colores y de sonidos chasqueantes. La primera de las figuras cayó al suelo al intentar esquivar uno de los ataques de los aurores, el cuerpo rodo y la varita salió disparada hacia delante. La figura se quedo tirada sobre el suelo mientras el auror sonreía triunfante y se acercaba hacia su víctima. En ese mismo momento comenzó una leve llovizna que empapo el cuerpo de los combatientes. El auror se coloco sobre el cuerpo de la víctima y le quito la capucha negra que tapaba su rostro. Al descubrir quien se escondía debajo de la capa, el auror se quedo mudo y abrió los ojos con sorpresa.

-Por Merlín, solo eres un muchacho - Murmuro con sorpresa - ¿Quién eres? - Los labios de aquel muchacho estaban cerrados y no contesto a la pregunta - Dime quien eres o tendré que sacártelo por la fuerza. ¿Eres alumno de este colegio? - El muchacho continuo silenciado - Muy bien, lo siento, pero mi deber es proteger a ese prisionero, tendrás que sufrir las consecuencias….-Levanto la varita y el muchacho cerró los ojos, esperando el impacto del hechizo.

-¡Demaius!

El cuerpo del auror cayó sobre el joven y este abrió los ojos con sorpresa. Aparto el cuerpo inerte del auror y observo a su alrededor. La otra pareja continuaba combatiendo al otro lado del torraron. El muchacho movió sus ojos hacia su derecha y pudo descubrir a su salvador. El profesor Schneider sostenía su propia varita que había rodado hasta los barrotes de la celda. Sonrió y aparto por completo el cuerpo del auror, levantándose con rapidez.

-No soy un chico - Contesto mirando el cuerpo inerte del auror. Dio media vuelta y corrió hacia los barrotes de la celda del torreón, un hombre joven la esperaba detrás de los hierros forjados. Se arrodillo en el suelo mientras aferraba las manos de su hermano. De aquel hermano del que aun no se quería despedir.

-¿Pero qué haces aquí? - Los ojos azules de su hermano se clavaron en ella con preocupación

  • No has debido venir Hero, no tenias porque hacerlo, intento protegerte, no puedes ponerte en peligro de esta manera, no he arriesgado tanto para que termines como yo Hero…-La muchacha sonrió mientras negaba con la cabeza - ¿Qué le ha sucedido a tu cabello? Esta mañana no lo tenías así…

-Utilice un hechizo ilusionador, no quería preocuparte. Todo saldrá bien - Contesto la muchacha sonriendo débilmente mientras la llovizna recorría su rostro. Pero de repente escucho el sonido de un fuerte chasquido. Su corazón se paro en cuestión de segundos. Se giro y su rostro se desencajo repentinamente - Pero que…- La imagen llego a su retina y por un momento el terror ensombreció su rostro.

 -¡¡JAMES!! - El grito broto de su garganta con fuerza, con dolor. Soltó la mano de su hermano y corrió hacia el otro lado del torreón. La imagen pasaba ante sus ojos a cámara lenta. El cuerpo de James y del auror unidos, cayendo hacia el vacio, hacia el precipicio, hacia la nada... La muerte recorrió su semblante mientras corría hacia al otro lado - ¡¡JAMES!! ¡¡NO!!

Llego al otro lado del torreón y se asomo al precipicio mientras sentía un enorme vacío en el estomago. Había comenzado a llorar sin darse cuenta. La negrura de la nada la saludo. James había desaparecido. De repente, una ráfaga de viento le golpeo en la cara. Su rostro se relajo cuando descubrió que James había sido recogido en la caída por el corcel alado. La muchacha trago saliva y volvió a sentir la sangre recorriendo sus venas y arterias. Jamás había sentido tanto alivio. El terror había recorrido su cuerpo hacia unos segundos atrás. El auror había quedado inconsciente en la grupa de Pegasus. Cuando el corcel subió hacia el torreón y deposito a James sobre el suelo, la muchacha se abalanzo sobre él y lo abrazo con tanta fuerza que el muchacho estuvo a punto de desmayarse. Unos ojos azules observaban la escena desde detrás de los barrotes de hierro.

 -¡¿Por qué me das esos sustos?! - Grito mientras las lágrimas recorrían su rostro. James la observo con sorpresa. La muchacha había escondido el rostro sobre su pecho y lloraba mientras lo abrazaba con fuerza. La lluvia continuaba cayendo sobre ellos - Maldito seas…-James dejo escapar una leve sonrisa y abrazo a la muchacha con suavidad. Tras unos segundos, Hero se calmo y se aparto con rapidez, como si el cuerpo de James la quemase por dentro - Lo siento, me has…me has asustado - Tartamudeo dando media vuelta.

-Sera mejor que nos demos prisa - Susurro sin dejar de mirarla.

-Uno de los aurores ha descubierto mi rostro - Contesto Hero evitando mirarle a los ojos - ¿Qué debemos hacer? - James se quedo en silencio - ¿Deberíamos borrarle la memoria? - Pregunto temerosa mientras observaba el cuerpo inerte de auror tendido sobre el suelo húmedo. Pegasus había dejado caer con delicadeza el otro cuerpo inconsciente. Tenían cinco aurores tendidos sobre el suelo de aquel torreón, eso iba a acarrear varias consecuencias, pero ya contaban con eso.

-¿Serias capaz?

-No tengo el valor ¿Y si sale mal? No son malas personas, solo hacen su trabajo…

-Yo lo hare - Ambos jóvenes se giraron. Durante un segundo había olvidado que el profesor continuaba encerrado en la celda. Hero corrió hacia los barrotes y apunto la cerradura con la varita, dispuesta a volarla en pedazos - Espera - El profesor Schneider levanto la mano, obligándola a mirarle y a no conjurar el hechizo - No hagamos mas escándalo, será mejor que me dejes a mi - Tendió la mano para que le entregase su varita. Hero le tendió la varita sin pensarlo - Cuando me haya deslizado, debes ayudarme a regresar a mi forma natural ¿Serás capaz? - Hero lo observo confusa - Repite conmigo Materium Corporia

*-Materium Corporia -*Repitió la muchacha a la vez que movía la muñeca como si tuviera la varita en la mano. Su hermano sonrió levemente y asintió con la cabeza - ¿Estas seguro? Nunca había conjurado este hechizo ¿Y si sale mal? - James los observaba unos pasos más atrás.

-Confió en ti - Contesto con simplicidad.

Hero dio un paso atrás y vio como su hermano se apuntaba con la varita. Lentamente, el cuerpo del profesor se fue aplanando hasta llegar a ser una línea vertical como si fuera una hoja de papel. La varita cayó al suelo en cuanto la mano se aplano demasiado. Con lentitud y dificultad, se fue deslizando por los barrotes, hasta salir por completo de la celda y caer al suelo. Hero agarro la varita y observo aquella extraña forma que yacía sobre las baldosas húmedas. Cerró los ojos y concentro su energía en el brazo derecho. Pronuncio las palabras y repitió el movimiento con la mano. No parecía tan difícil. Apunto el cuerpo aplanado de su hermano y susurro…

-Materium Corporia.

Un fino hilo de color purpura salió de la varita y se dirigió hacia el cuerpo aplanado de su hermano. A cámara lenta, el cuerpo del profesor fue tomando forma humana de nuevo mientras Hero y James lo observaban con sorpresa. Fue un proceso lento y pausado. El cuerpo volvió a su materia habitual tras unos minutos pero la pierna derecha había quedado más aplanada de lo normal. Era incapaz de apoyarla sobre el suelo. Hero compuso una mueca al darse cuenta, el hechizo no había salido del todo bien. El profesor se apoyo sobre el muro al no poder caminar con rectitud.

-Lo has hecho bien Hero, ha sido sorprendente; en general, la primera vez que se intenta este hechizo, uno termina siendo gelatina sobre el suelo - James arqueo una ceja y Hero arrugo el entrecejo - No pasa nada, se me pasara en unos días - Contesto con tranquilidad al darse cuenta de la expresión de la joven - ¿Me permites? - Pregunto. Hero asintió y le entrego su varita de nuevo. El profesor apunto a uno de los aurores que yacía en el suelo - Obliviate - Murmuro moviendo la varita con elegancia. Cuando el hechizo surtió el efecto, le devolvió la varita - Resuelto.

-Gracias.

-Hay que darse prisa - Susurro James. Silbo con fuerza y el corcel alado apareció entre las sombras para posarse sobre el suelo del torreón - Hay dementores cerca de los terrenos de Hogwarts, pero Pegasus puede volar lo suficientemente alto, espero que así no te detecten, confía en él, es un buen corcel. No podemos ayudarte en nada mas - Murmuro el muchacho.

-Ya has hecho suficiente, eres digno hijo de tu padre, James - Contesto el profesor observándole con sus calmados ojos azules. El muchacho no contesto, pero un brillo cruzo sus ojos marrones - Gracias - James contesto al agradecimiento con una inclinación de cabeza.

-Despídete, tiene que marcharse ahora y nosotros debemos regresar dentro del castillo. Tienes que darte prisa…-Susurro James apartándose y marchándose hacia una esquina. Hero asintió con la cabeza y se giro hacia su hermano con el rostro encendido. La despedida final. El corcel negro se había acercado hasta James y acariciaba sus bolsillos con el hocico como si estuviese buscando comida. El muchacho se había apartado, para dejarles espacio e intimidad para despedirse.

-Cuídate mucho, por favor.

-Lo hare Hero, tu prométeme que no te meterás en problemas.

-Lo prometo, profesor...

Una mano tímida descendió hacia el rostro de la joven y acaricio su mejilla lentamente. Se miraron y fueron conscientes de que el tiempo volvía a separarles. Dos vidas separadas y unidas por un destino, un deseo, un lazo, una unión más fuerte que la magia. Dos extraños que comenzaban a entenderse. Ella quería saber más sobre él, él solo quería darle un hogar. Sonrieron suavemente ante el contacto. Dos niños perdidos, dos niños que volvían a encontrarse tras una larga búsqueda. La libertad los esperaba y no importaba el tiempo que tardasen en recuperar aquellos momentos perdidos, ya habían vencido la batalla principal y eso era lo importante. Habían ganado y ahora solo tocaba ser feliz, a pesar de las dificultades.

-Para ti soy Gael - Susurro aquel joven rostro mientras sonreía débilmente. Hero asintió con la cabeza mientras una solitaria lágrima recorría sus mejillas. Era feliz, muy feliz - ¿Crees que podrás acostumbrarte? - Pregunto. Ella asintió con la cabeza - Oye Hero…-Por primera vez en su vida, la muchacha pudo descubrir una nota de nerviosismo en su voz - Cuando todo esto se solucione ¿Te gustaría venir a vivir conmigo? - Los ojos de Hero se abrieron como platos y la voz se le quebró por la emoción - No tengo mucho que ofrecer y seguramente tú prefieras…

-¡Me encantaría!

-¿De verdad?

-¡Si! ¡Claro!

-Vaya, no me lo esperaba.

-¡Por supuesto! Llevo esperando ese momento desde que tengo uso de conciencia.

-Bien, me alegra que te guste la idea - La sonrisa se ensancho en su joven rostro, sus rubios rizos bailotearon sobre sus hombros. La felicidad era palpable en ambos ojos - Me gusta ese corte de pelo…-Acaricio la corta cabellera de la muchacha.

-Es la hora profesor - James se acercaba con el corcel

 - Es hora de irme. Debéis marcharos enseguida

  • James asintió con la cabeza mientras se colocaba al lado de Hero. El profesor acaricio las crines del negro corcel. Alzo sus ojos azules para mirarles de nuevo - Muchas gracias a los dos - Ambos jóvenes se apartaron mientras el profesor se subía a la grupa del corcel - Adiós Hero…-Se miraron y sonrieron. El corcel relincho de nuevo, desplegando sus alas con alegría. Un remolino de viento les golpeo y los jóvenes tuvieron que apartarse un poco más. Pegasus pego un salto hacia al vacio y descendió hacia el suelo para luego subir de nuevo, rumbo al horizonte, hacia las montañas, hacia la libertad.

-Adiós Gael

  • El sonido de aquel nombre se perdió con el viento.

Continuara…

¡Mis Queridos Lectores!

Aquí estoy de nuevo con el capitulo numero 16. Son catorce páginas que he ido escribiendo entre aeropuertos, ensayos, funciones y clases. Espero que me perdonen, prometí actualizarlo hace casi dos semanas pero de verdad que no me dio tiempo, espero que no estén muy decepcionados conmigo. Espero que lo hayan disfrutado y que sobretodo que estén deseando leer más.

En el próximo capítulo regresaremos con el trío de oro, el ministerio y con alguna que otra sorpresa entre dos personajes. Algo muy triste sucederá pero también se dará algo que provocara la risa y la alegría de muchas lectoras, espero ansiosa a que lean el próximo capítulo.

Como siempre millones de gracias por todo ese apoyo que me bridan esos lectores. Por la alegría que brindan los nuevos comentarios de nuevas personas y por la increíble proeza de esos lectores que continúan comentando en cada capítulo desde hace mucho tiempo. A todos ellos, muchas gracias.

Como siempre, te animo a dejar un comentario y a hacerme saber que mi trabajo ha merecido la pena. Regálame cinco minutos de tu tiempo. ¡Deja tu opinión por muy pequeña que sea!

¡Muchas gracias por leer!

¡Hasta la próxima!

¡Millones de besos!

Pluma cisne

Irene.