← Azabache. La Historia de la Tercera Generación. · de
Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 54
Aquella llama volvió a encenderse dentro de su pecho. El silencio los rodeaba, estaban completamente solos. James ya no podía soportarlo más, aquellos ojos lo atraían como un imán a un agujero negro, su perdición, su salvación, todo junto. Se adelanto con paso decidido mientras la sorpresa aparecía en los ojos de Hero. Agarro el rostro de la muchacha con ambas manos y la atrajo hacia él. La razón había desaparecido, ya solo quedaba el instinto, el ardor de unos pensamientos escondidos durante semanas. Sus labios volvieron a encontrarse y sintieron como el fuego estallaba al fin entre sus cuerpos. Viejos compañeros de danzas, se reunieron al fin mientras sus dueños se absorbían en las sensaciones de aquel contacto tan cálido, tan deseado. James acuno su cuello con los dedos mientras sus labios viajaban de un lado para otro de su rostro, recorriendo sus ojos, su nariz, sus mejillas y volvieron a sus labios, de nuevo, al fin, aquella puerta húmeda, dulce. Esta vez sin llantos, sin lágrimas. El oxigeno comenzó a faltar, el vaho caliente salió de sus bocas separadas y lentamente abrieron los ojos para encontrarse con la realidad. James continuaba rodeando el rostro de la muchacha y el sonrojo de sus mejillas cada vez era más intenso.
-James…
-Hero…estoy enamorado de ti.
(Eco) Estoy enamorado de ti, enamorado de ti, enamorado, de ti…
Aquella frase se fue perdiendo con las brisas de aire que entraban y salían por uno de los ventanales. El tiempo se había detenido, el espacio se había reducido a aquel momento, las fuerzas del destino habían confluido hasta aquel instante, donde el sentido de la vida se pierde, donde la mente permanece en blanco y solo se oye el suave latido del corazón escondido dentro de la piel. James continuaba rodeando el rostro de Hero con sus manos. La expresión del muchacho era expectante y asombrada, ojos brillantes, boca entreabierta, mejillas sonrojadas, aumentando el contraste de la piel con las pecas que tenia sobre el puente de la nariz. James se encontraba ahí plantado, con el corazón servido en una bandeja mientras ella lo observaba completamente extasiada, transpuesta por el sonido de aquella frase. Él acababa de lanzarse al vacio con aquella sentencia, aquella simple y corta frase que le hacía afrontar lo que nos lleva más allá de la mera existencia. Pero él, al fin lo había conseguido, daba igual la respuesta. Sus manos rodearon el rostro de Hero con firmeza y la seguridad llego a sus expresiones faciales.
-No sabes lo que estás diciendo…- Gimió la muchacha.
-Maldita sea Hero, si lo sé, lo estoy…
Y en aquel instante se dio cuenta de que realmente lo estaba, de que aquella niña de corto y maltrecho cabello que lo observaba con sus abiertos y brillantes ojos, se había introducido dentro de su alma sin que él se diera cuenta, lentamente, con pausa, para luego interrumpir en su mente como un tsunami. La voz se le había atascado en su garganta pero forcejeo para hacerse escuchar entre los tartamudeos de Hero.
-Estoy cansado de este juego, quiero gritarlo a los cuatro vientos, quiero enfrentarme a esto, a lo que nos pasa, a lo que me sucede cada vez que estas a mi alrededor…
-James, no eres consciente de lo que estás diciendo…-Volvió a murmurar la muchacha palideciendo cada vez mas mientras sentía como James la apretaba contra su cuerpo.
-Lo repetiré mil veces si hace falta, hasta que me creas, estoy enamorado de ti Hero…
Aquella suave frase se repitió con un corto y entrecortado jadeo, ahogado por sus respiraciones cercanas. Hero tartamudeo durante unos segundos pero James no quería otra de sus respuestas. Sin darle tiempo a contestar, ni a reaccionar, quizás por miedo, por jubilo o desesperación, volvió a besarla, esta vez con ansias, tomándola de las caderas y alzándola del suelo mientras la estrechaba entre sus brazos como si temiese que se fuera escapar. Cerró los ojos con fuerza, deseando que ese instante se alargara eternamente, que aquel aroma a almendras no desapareciera de su ropa ni de su piel. El miedo le embargo por un momento, el miedo de que la fortuna no le correspondiese. Pero entonces sintió como los labios que él mismo acariciaba, se abrían como una flor y le daban paso a su boca, invitándole a adentrarse en ellos, a recorrerlos con paciencia, esmero. Aquel pequeño cuerpo también se aferraba a él, rodeando su cuello y presionando sus labios contra los suyos. Hero lo necesitaba, él lo sentía, era una certeza dada por sus caricias, sus miradas, el sonido suave de su voz al pronunciar su nombre y eso le hacía desearla aun más. Se separo, temeroso de no poder controlarse y se pego a la pared mientras respiraba con dificultad, escondiendo su rostro en el cuello de ella mientras Hero respiraba entrecortadamente y abría los ojos al percibir la separación de James. Se quedaron en silencio mientras la brisa de la tarde les golpeaba en el acalorado rostro, solo el sutil sonido de los arboles del bosque prohibido se escuchaba a lo lejos.
-James…-Jadeo Hero atragantándose con sus palabras mientras ambos miraban el suelo a la vez que juntaban sus frentes. James cerró los ojos, saboreando el sonido de su nombre, deslizándose por aquellos húmedos labios rojizos.
-No digas nada…
Susurro él aun con el rostro escondido en el cuello de la muchacha. El silencio volvió a recorrerles. Alzo los ojos y se encontró con la mirada temblorosa de Hero. Ella continuaba con la respiración entrecortada y parecía que el corazón se le iba a salir del pecho, sus mejillas encendidas contrastaban con la palidez de su rostro, con las manos apretaba con fuerza la túnica del muchacho como si no pudiese controlar su fuerza. James pudo percibir en su mirada una mezcla de terror y completa dicha, parecía una muñeca de porcelana a punto de romperse. Un nudo se formo en el estomago de James. Tomo su rostro con las manos y comenzó a acariciar sus mejillas con la yema de los dedos mientras ella jadeaba por el esfuerzo de la respiración.
-¿De qué tienes miedo? - Murmuro James con voz triste al percibir el pánico en los ojos de la muchacha. Hero no fue capaz de contestar, cerró los ojos de nuevo mientras sentía las suaves caricias de James sobre su piel - Por favor, no te cierres en banda…- Suplico el muchacho.
Como de costumbre, tuvo la sensación de estar tan cerca y a la vez tan alejado de ella. Como en aquel sueño donde perseguía a una niña de larga melena que le llevaba hacia una luz muy brillante, la misma sensación de desasosiego, como si se le escapase entre los dedos de las manos. Él también cerró los ojos e hizo que Hero reposase la frente sobre su pecho mientras la abrazaba y la escondía dentro de su capa, como si la estuviese protegiendo. Hero desapareció dentro de la capa de uniforme de James y se quedo quieta, sintiendo el calor del cuerpo del muchacho mientras agarraba su jersey con las manos y respiraba su aroma dulzón. Su respiración volvió a acompasarse. El miedo comenzó a disiparse poco a poco, rodeada de aquellos brazos se sentía como en casa
-No lo sé…-Susurro de forma casi imperceptible - No sé de qué tengo miedo…-Reconoció al fin mientras continuaban abrazos.
-¡¡James! ¡Hero!!
Un grito de alarma rompió con el íntimo momento y los sorprendió. Ambos jóvenes se separaron con la rapidez de un rayo. Se volvieron para descubrir dos figuras que corrían rápidamente hacia ellos. Se trataban de Lorcan y Claudio, ambos con un semblante serio y pálido; uno de ellos sujetaba en su mano un ejemplar del Profeta de aquella mañana. Hero y James no tuvieron tiempo de sonrojarse al haber sido descubiertos en aquella situación, la seriedad del semblante de ambos muchachos daba a entender que algo grave había sucedido en su ausencia. Lorcan y Claudio pararon en seco mientras respiraban entrecortadamente frente a ellos. James arqueo una ceja con preocupación. Lorcan le tedio el ejemplar del Profeta a James mientras le hacia un gesto de cabeza para que lo leyera. Hero y James se miraron unos segundos mientras los dos jóvenes los observaban expectantes.
-¿A qué esperas? léelo - Insistió Lorcan al ver como James titubeaba.
-Me estáis asustando…
-Son malas noticias…- Murmuro Claudio con el rostro color ceniza.
-¿Qué sucede? - Pregunto Hero con rostro preocupado.
James agarro el profeta de un manotazo y comenzó a leer ávidamente la primera plana del periódico. A medida que los ojos castaños del mayor de los Potter recorrían el fino y amarillento papel del Profeta, su semblante se iba ensombreciendo y contrayendo por segundos. La preocupación era latente en cada poro de su cuerpo. Hero era incapaz de ver lo que estaba leyendo desde el ángulo en que se encontraba, pero no se atrevía a acercarse mucho más. Claudio la observaba de reojo, pero ya no había rastro de sonrojo en sus mejillas.
-Lo siento James…-Susurro Lorcan cuando James aparto la vista del Profeta y arrugaba el papel con una mano. Hero arrugo el entrecejo confusa por la repentina disculpa que le dirigía el muchacho a James. James se quedo unos segundos con la mirada perdida y luego negó con la cabeza lentamente, con resignación, como si aquella noticia la hubiera temido desde el principio.
-Sabíamos que esto podía pasar, él lo sabia…
-¿Qué sucede? - Pregunto Hero al darse cuenta del cambio de expresión del muchacho y de la tensión en el ambiente. Claudio y Lorcan se miraron. James no contesto y enrollo el periódico mientras alzaba los ojos hacia los dos merodeadores. Hero arrugo el entrecejo al darse cuenta de que no la estaban invitando a entrar en la conversación
- James ¿Qué sucede? - Repitió con voz clara.
-Creo que deberías volver a clase…
-No. Primero explícame lo que está sucediendo.
-Hero, yo también creo que lo mejor es que vuelvas a clase - Comento Claudio con desenfado y voz tierna.
-¡No voy a ir a ninguna parte! - Contesto Hero con enfado.
Los fulmino con la mirada y sin darles tiempo a racionar, agarro el periódico de las manos de James y abrió la primera plana con rapidez. Cuál fue su sorpresa cuando sus ojos se encontraron con la fotografía del padre de James, sentado en una silla frente a los magos del Wizengamot. La calma era la protagonista en aquel rostro apacible y relajado. Harry Potter mantenía la tranquilidad a pesar de estar sentado en aquella por segunda vez en su vida. Hero no podía creer lo que estaba viendo. Encima de la fotografía, escrito en rótulos grandes y de color negro se podía lee:
Ultimas noticias:
Harry Potter
Acusado por desorden civil en la comunidad mágica
Se le retira de su cargo como Jefe del departamento de aurores, hasta nuevo aviso y se le impone vigilancia*.*
-Por Merlín, que hemos hecho…-Susurro Hero palideciendo hasta tal punto que parecía que se iba a desmayar.
-Hero, para de leer…-Murmuro James agarrando el periódico de nuevo y cerrándolo. Su expresión nunca había sido tan severa como hasta entonces, parecía otra persona - Tienes que volver a clase y concentrarte en tus estudios, los TIMOS se acercan…
-¿De verdad crees que los TIMOS importan en este instante? ¡Se trata de tu padre!
-Ya sé que se trata de mi padre - Contesto James con voz dura - Pero él no es un niño, ni un novato, es un hombre que se ha enfrentado a la mismísima muerte, sabe lo que hace y yo confió en él. Sé que estará bien y tu también debes tranquilizarte, volver a tus estudios y terminar el año de la forma menos sospechosa que puedas. Eso es lo que tienes que hacer y lo que tu hermano querría, le prometí cuidar de ti…
-Ni se te ocurra decirme lo que tengo que hacer y nadie te ha pedido que hagas de niñera conmigo…
-Hero…- Lorcan arqueo una ceja.
-Hero, creo que deberías ir a tu habitación y descansar un poco, yo avisare a la profesora…- Murmuro Claudio intentando apaciguar la situación.
-Dejar de tratarme como si fuera una niña…- Hero entrecerró los ojos con rabia mientras sus mejillas volvían a sonrojarse - ¡Por qué no lo soy! ¡Ya basta! ¡No soy ninguna niña! ¿Esta claro? - Los tres muchachos se la quedaron observando - ¡Y soy yo quien decide si me voy a clase o me quedo aquí!
- Claudio intento acercarse pero Hero se aparto rápidamente de él. Tenía la mirada clavada en James - Esto ha sucedido por nuestra culpa…
-Ya sea a donde quieres llegar a parar Hero Eyre y mi respuesta es no, no es nuestra culpa ¿Ha quedado claro? - La agarro del brazo mientras clavaba sus ojos sobre los de ella - Mi padre sabía lo que estaba haciendo, él fue quien me dio las pautas para que llevase el plan acabo, por lo tanto quítate esa idea ridícula de la cabeza - Afirmo James con firmeza al adivinar los pensamientos de la muchacha. Hero trago saliva con dificultad mientras sentía como James apretaba su brazo.
-¿Y ahora qué hacemos?
Pero antes de que ninguno de los tres muchachos pudiese contestar a la pregunta de la muchacha. Una voz familiar se alzo por todo el pasillo, resonando entre las piedras y perdiéndose entre los pasillos. Las palabras del profesor Longbottom se escucharon precisas y claras como el agua.
-Todos los alumnos deben regresar a sus salas comunes inmediatamente. No deben salir bajo ningún concepto. Repito: todos los alumnos a sus salas comunes inmediatamente.
Los cuatro jóvenes se quedaron observándose mientras el eco de la voz del profesor Longbottom se perdía en la lejanía. El silencio volvió a embargarles y un sonido lastimoso llego desde el bosque prohibido. Enseguida, en cuestión de segundos, pudieron escuchar como los alumnos salían de sus clases y comenzaban a subir y a bajar escaleras, formando barullo. Caminaban con rapidez hacia sus cuartos, algo asustados por la urgencia. Al fin, James se movió, hizo un gesto con la cabeza mientras comenzaba a caminar en dirección a la sala común de Gryffindor.
-Sera mejor que obedezcamos por una vez - Comento con voz tranquila.
Lorcan le siguió, quedando a su altura. Hero observo como la figura de James se perdía por el pasillo junto a la de Lorcan. Se dio cuenta de que a medida que avanzaban, los estudiantes se giraban para mirarle y comenzaban a cuchillear y a hablar en voz baja. Todo Hogwarts debía de haberse enterado de lo sucedido, Harry Potter era noticia de nuevo. Una leve punzada de tristeza y de gratitud golpeo su pecho. La figura desgarbada de James continuaba alejándose, caminando de forma relajada y despreocupada, como si no se diese cuenta de lo que sucedía a su alrededor.
-¿Lo has leído? - Susurraba un alumno de Hufflepuff a su compañero pasándole el Profeta mientras pasaban por su lado - Esa familia no tiene mucha suerte últimamente…
*-Y que lo digas…-*Contesto su amigo.
-Hero…-La muchacha reacciono y giro su rostro para encontrarse con la suave y paternal mirada de Claudio - ¿Vamos? - Pregunto con voz tierna.
Hero asintió, sonriendo levemente. Comenzaron a caminar, perdiéndose entre el gentío de alumnos, siguiendo a James y a Lorcan desde lejos. Subieron las escaleras del hall de entrada mientras los alumnos caminaban con rapidez hacia sus salas comunes. La tensión crecía, el ambiente se cargaba, había algo inquietante en el aire, sobrenatural, extraño, como un huésped indeseado. Los mas alumnos más jóvenes eran guiados por los intranquilos prefectos, sus rostros mostraban confusión, temor. Todo el mundo se hacia la misma pregunta ¿Y si se había dado otro ataque? Hero movió la cabeza de un lado para otro intentando apartar aquellos pensamientos de su mente. Sus ojos volvieron a fijarse en la espalda de James y un suave sonrojo cruzo sus mejillas. La imagen del muchacho agarrándola de aquella forma, sus labios calientes ardiendo entre los suyos y aquellas palabras:Estoy enamorado de ti… ¿Seria verdad, estaría James enamorado de ella? ¿Cómo habían llegado a aquella situación?
-Maldita sea…- Susurro sin querer. Enseguida sintió como alguien la observaba detenidamente. Frunció el ceño -¿No vas a decir nada? Sé que estás muriéndote de ganas por comentar algo al respecto…- Murmuro la muchacha al sentir como Claudio la examinaba desde detrás de sus lentes cristalinas. Claudio sonrió y aparto la mirada mientras continuaban caminando.
-¿Qué quieres que diga? - Contesto con tranquilidad clavando sus ojos en la espalda de James que continuaba andando delante de ellos- Sabia que algún día esto pasaría, solo era cuestión de tiempo, no tenía ninguna duda, desde aquel día en la Madriguera…- Hero paró en seco. Claudio se giro para mirarla.
-¿Día? ¿Qué día?
-¿No lo recuerdas?
-No.
-Increíble, sencillamente increíble - Claudio sonrió misteriosamente, se quedo unos segundos observándola como si meditase algo, pero enseguida se giro y continúo caminando. Hero arrugo el entrecejo, indignada por el repentino silencio del muchacho, resoplo y comenzó a caminar con rapidez para poder alcanzarlo.
-Explícate. ¿Qué has querido decir con eso? - Insistió.
-Si no lo recuerdas quizás es mejor que continúe siendo así…-Contesto el muchacho con tranquilidad.
-Claudio, basta de misterios - Se quejo la muchacha lanzándole a una mirada iracunda y colocándose delante de él para cortarle el paso - No tenemos cinco años, simplemente explícamelo. ¿De que estás hablando? ¿Qué he olvidado que es están importante? - Pregunto con el ceño fruncido. Claudio se quedo observándola unos segundos, en silencio, segundos que para Hero se convirtieron en eternidades.
-Del día en que James te robo tu primer beso en la Madriguera - Contesto. Se hizo un silencio repentino. Hero se quedo muda con la cara inexpresiva, como si aquellas palabras aun no hubiesen sido digeridas por sus neuronas.
-¿Estas bromeando?
-No, nunca bromeo.
-¿De qué estás hablando? James nunca me había besado…
-Por supuesto que sí. La primera vez que fuiste a la Madriguera, el primer verano después de tu primer año en Hogwarts, la primera vez que estuviste con el hermano mayor de Lily a solas - Contesto el joven con tranquilidad - ¿Qué edad tenias? ¿Once? ¿Casi doce? - Claudio sonrió tiernamente -Estuve enfadado con James durante semanas, creo que nunca le he podido perdonar del todo…
-¡Para el carro Claudio! Te digo que James jamás me había besado…
-Si lo hizo, Hero. Yo lo vi - Hero abría y cerraba la boca continuamente. Claudio sonrió suavemente y despeino el corto cabello de la muchacha con una mano - No te preocupes, quizás algún día recuerdes, quizás tu mente decidió olvidar, a veces pasan esas cosas cuando intentamos protegernos desesperadamente…- La muchacha arrugo el entrecejo, cada vez más confusa.
-¿Pero como podría haber olvidado algo…?
-¡Vosotros dos! ¡Daros prisa!
Claudio y Hero se giraron con rapidez. James y Lorcan los esperaban en una de las escaleras movedizas. Ambos jóvenes echaron a caminar de nuevo, en silencio, siguiendo a un grupo de alumnos de Gryffindor que también subían hacia la sala común con rapidez. Hero observando sus zapatos de uniforme y Claudio a su lado, meditando con sus libros bajo el brazo. La muchacha lo miro de reojo, el rostro afable de Claudio nunca cambiaba, sus gafas se recostaban sobre el puente de la nariz dándole un toque divertido a su pálido rostro. Una suave sonrisa se formo en los labios de Hero. Aquel chico siempre había estado a su lado, desde su llegada el orfanato, se había echo cargo de ella en las sombras, protegiéndola sin que se diera cuenta. Se dio cuenta de que aun que hubiese encontrado a su verdadero hermano, aquel joven seguía ocupando una parte importante en su corazón, formaba parte de sus recuerdos y de su presente. Claudio se dio cuenta de que lo estaba observando y giro el rostro hacia ella.
-¿Qué sucede?
-Agradezco tenerte como hermano mayor - Contesto con simplicidad. Claudio abrió los ojos con sorpresa. Hero sonrió ampliamente y le despeino el cabello claro con una mano, imitando el gesto que Claudio siempre hacia con ella - Tener una hermana menor como yo debe agotar a cualquiera…-Claudio continuaba con rostro estupefacto. Un par de segundos después, Claudio relajo la expresión, sus ojos brillaron y una sonrisa ilumino su rostro.
-Y que lo digas Hero Eyre…
*Mientras tanto, en el Ministerio de Magia...*Un hombre se encontraba sentado sobre una silla de madera oscura y vieja. Mantenía la cabeza baja, observándose los zapatos con pesar. Sus gafas se encontraban empañadas por el vapor frio que entraba desde una puerta entreabierta. El silencio era su único compañero y la soledad su única aliada. Con un dedo comenzó a hacer figuras sobre el pantalón, hasta que se dio cuenta de que estaba escribiendo un nombre:Albus. Una punzada de angustia recorrió su estomago. Albus seguía desaparecido y él estaba retenido en aquella sala vacía. Deseo levantarse y salir del Ministerio a puñetazos pero sabía que debía mantener la calma y utilizar la inteligencia.
-¡He dicho que me dejen pasar ahora mismo!
-Mama tranquilízate por favor.
-¡Apártese inmediatamente!
Harry levanto la cabeza con sorpresa y clavo sus ojos verdes en la puerta entreabierta que había delante de él. Las voces continuaban alzándose al otro lado de la puerta y Harry no tuvo dudas de a quien pertenecían. Cinco segundos después, la puerta se abrió y la señora Weasley entro con las mejillas sonrojadas y cara encendida. Ginny llego detrás de ella con una mueca cómica en el rostro. Harry se levanto enseguida, trago saliva al ver el rostro contraído de Molly.
-Señora Weasley…
-¡Harry! - La señora Weasley corrió hacia él y se echo a sus brazos. Harry alzo los ojos para mirar a Ginny con sorpresa. Su mujer solo pudo alzar los hombros en forma de resignación - ¿Cómo pueden tratarte de esta manera? ¡Vergonzoso! No hay derecho, son todos unos sinvergüenzas sin escrúpulos…-La señora Weasley le apretaba tan fuerte que Harry estuvo a punto de ahogarse - Se te ve tan delgado, tienes que estar tan angustiado con todo lo que está pasando. ¿Ginny te da bien de comer?
-¡Mama!
-Molly me encuentro perfectamente, de verdad - Contesto Harry con una sonrisa tranquila mientras la señora Weasley le tocaba el rostro pálido del hombre- Muchas gracias por venir, pero no debes preocuparte, todo saldrá bien…
-¿Cómo no me informasteis de todo lo que estaba pasando? ¡¡Me tengo que enterar por el Profeta!! No puedo perdonaros el que nos hayáis mentido a Arthur y a mí…
-Si supieras la bronca que nos ha echado a Ron y a mi esta mañana…-Murmuro Ginny poniendo los ojos en blanco. Pero de repente su rostro cambio y Harry se dio cuenta de que había algo mas - He tenido que explicarle lo de Albus, no ha parado de insistir y no he podido esconderlo mas, creí que le iba a dar un infarto…
-Lo siento Molly, no queríamos preocuparte….
-Mi pobre niño…-Molly intentaba aguantarse las lágrimas y tuvo que taparse la boca con una mano temblorosa. Harry se acerco para abrazarla y estrecho su anciano cuerpo entre sus brazos.
-Lo voy a encontrar Molly, lo prometo, siento haberte mentido, creímos que era lo mejor, me equivoque…
-Arthur estaba indignado, creo que nunca le había visto tan enfadado desde que los gemelos incendiaron el trastero con todos sus juguetes muggles - Comento Molly con ojos tristes - Pero está enfermo y no le he dejado levantarse de la cama, aunque me ha insistido veinte veces, no escondáis estas cosas a la familia, nosotros también tenemos derecho a saber que está sucediendo, somos viejos pero fuertes como robles…
-¿Por qué no me dijiste que tu padre estaba enfermo? - Harry alzo los ojos hacia Ginny - ¿Se encuentra en un estado muy grave?
-No quería preocuparte más de la cuenta, ya tienes suficiente…
-Arthur está bien, solo tiene una pequeña gripe, sobrevivirá…-Contesto Molly con el rostro aun sonrojado -Ahora lo importante es sacarte de este embrollo - Murmuro con voz decidida - Se les va a caer el pelo a esos sinvergüenzas, te lo digo yo, con todo lo que has trabajado durante años… - Harry sonrió al ver como la señora Weasley se sacaba del bolso un trozo de pastel de calabaza y se lo tendía - Anda hijo, come algo, te me vas a desmayar con esa cara…
-Le dije que no quería que nadie entrase en esta habitación…
El sonido de una voz indignada llego desde el otro lado de la puerta. Segundos después, Zacharias Smith se encontraba en el umbral observando la escena con sus pequeños ojos azules. De repente la señora Weasley se adelanto y con su bolso de piel de dragón le propino un golpe en la cabeza. Harry y Ginny abrieron los ojos con sorpresa, estupefactos con lo que Molly acababa de hacer. Ginny se adelanto enseguida, para agarrar a su madre de los brazos ya que había comenzado a golpear a Smith con los puños.
-¡Y a usted! ¡Caradura! ¡Como se atreve! ¡Es usted peor que la peste negra! - Grito Molly alzando sus pequeños brazos en son de guerra - ¡Si le pasa algo a mi nieto, le juro que no descansare hasta verle encerrado en Azkaban!
-Mama, basta por favor, relájate...
-Señora Weasley, también me alegro de verla…-Contesto Smith con una sonrisa irónica mientras se tocaba la coronilla dolorida - Su comportamiento difiere mucho del de una dama de su posición, supongo que un Weasley siempre será un Weasley, cuentan con una buena fortuna pero prefieren vivir en esa Madriguera para comadrejas…
-Smith, le aconsejo que cierre la boca - Murmuro Harry entrecerrando los ojos.
-Perdona Potter, no quería herir sus sentimientos…
-Pronto se os caerá la cara de vergüenza, a todos los sinvergüenzas como usted…-Dijo Molly soltándose de su hija y plantándose con orgullo delante de Smith - Harry siempre tendrá el amor de los magos y brujas del mundo mágico, algo con lo que usted no podrá contar jamás, porque Harry es un buen hombre y usted está podrido por dentro…
-Lo dudo, creo que esta vez, esos magos y brujas de los que tanto habla usted, le han dado la espalda al gran Harry Potter, no se debe confiar en la sociedad mágica señora Weasley. Potter esta pasado de moda - Una sonrisa se formo en el rostro de Smith. Ginny deseo echarle un maleficio, pero no contaba con su varita, se la habían quitado en la recepción del Ministerio
- Basta de tertulias. Señor Potter, aun está en estado de investigación, se le permite volver a casa pero será vigilado durante veinticuatro horas por diferentes grupos de aurores, no podrá salir de su domicilio bajo ninguna circunstancia y su familia también será altamente vigilada. ¿Han quedado claras las condiciones?
-Como el agua - Contesto Harry con tranquilidad.
-Bien…-Smith abrió la puerta e hizo un gesto para que saliesen - Entonces en marcha y ya sabe Potter, mantenga la cabeza erguida cuando sus fans lo vean salir en estas condiciones…- Harry no contesto a la burla, hizo un gesto con la cabeza a modo de despedida, tomo la mano de Ginny y salió por la puerta de salida. Molly le echo la última mirada amenazadora a Smith y siguió a la pareja que estaba siendo escoltada por seis aurores del ministerio. Todos ellos antiguos compañeros de Harry que lo observaban con pesar.
-Sentimos mucho todo lo que está sucediendo Harry…-Susurro uno de los aurores. Harry respondió con una sonrisa y continúo con la cabeza alzada, con ojos tranquilos, apretando fuertemente la mano de su mujer. Molly continuaba detrás de ellos, murmurando con indignación.
Entraron en el ascensor y las rejas se cerraron con un sonido chirriante. La tensión crecía entre los aurores que los acompañaban, muchos de ellos observaban a Harry con tristeza. Nadie dijo una palabra. Los pisos pasaban uno tras otro hasta llegar al hall de entrada, de donde Harry debía ser escoltado a su domicilio hasta nuevo aviso. Las rejas volvieron a abrirse de forma chirriante y los primero aurores salieron. La luz artificial alumbro la escena. Un sonido ensordecedor llego hasta sus oídos. Harry tuvo que cerrar los ojos unos segundos para acostumbrarse a la brillante luz del hall. Cuando sus ojos se acostumbraron, observo incrédulo a la multitud de personas que se a galopaban en el hall de entrada. Los flashes de las cámaras comenzaron a volar de un lado para otro, los periodistas no paraban de preguntarle cosas en voz alta mientras sus plumas rasgaban el papel. Pero Harry solo tenía ojos para aquella multitud que le sonreía y vitoreaba con pancartas. En la primera fila pudo descubrir los rostros de Ron, Hermione, George, Bill, Dean, Fleur, su sobrino Fred, Ted, Victoria y muchas más caras conocidas que gritaban su nombre con alegría. Molly llego a la altura donde se encontraban Harry y Ginny, boca abiertos.
-Mama ¿Esto lo has montado tú?
La señora Weasley sonrió con suavidad y negó con la cabeza lentamente mientras le daba una palmadita en la espalda. La gente comenzó a salir de las oficinas al escuchar el alboroto. Jamás se había visto nada igual en la historia del ministerio. Zacharias Smith se encontraba en uno de los balcones de cristal e intentaba dar explicaciones a los magos del Wizengamot. Los flashes de las cámaras eran continuos y los aurores tenían que apartar continuamente a una multitud de magos y brujas que intentaban acercarse a Harry para dirigirle frases de apoyo. Ron y Hermione le guiñaron un ojo desde donde encontraban y George hizo saltar un pequeño petardo acompañado de luces artificiales, que dibujaron el rostro e Harry en el aire. A du lado, Ginny sonrió y estrecho la mano de su marido con suavidad.
-¿Ves Harry? Nunca has estado solo…
Cuando el retrato de la dama gorda se abrió ante ellos, les recorrió el sonido de miles de voces. La sala común estaba abarrotada. James dio un paso hacia delante y entro en el recinto. Lo seguían Lorcan, Claudio y Hero. En cuanto James puso un pie dentro de la sala común, las voces fueron silenciadas repentinamente. James se quedo observando a los alumnos que lo miraban desde los sofás, las sillas, las ventanas y las esquinas de la sala común. Todos los ojos se posaron sobre su desgarbada figura. Solo se escuchaba el suave sonido del fuego en la chimenea. Rose, Hugo y Giles se encontraban en el sitio de siempre, el sofá junto a la chimenea. James ignoro el silencio y camino hacia ellos. Necesitaba hablar con Rose.
-¿Dónde está Lily? - Susurro Lorcan en el oído de Hero. La muchacha se encogió de hombros.
-Eh Potter
Un muchacho se había levantado de uno de los sofás escarlatas y había tirado el Profeta de aquella mañana sobre una de las mesas donde dos alumnos jugaban al ajedrez. La fotografía de su padre se podía ver en primera plana. James se giro lentamente y se quedo quieto, observándole sin miedo. Nadie se enfrentaba a James Potter con facilidad, pero en aquella situación todo era diferente. Todo el mundo se quedo observando la escena, con suspense.
- ¿Es que ahora tu padre se dedica a liberar a presos del ministerio? - Comento con voz dura e indignada. Varios alumnos bajaron la cabeza, otros se quedaron pendientes de lo que estaba sucediendo. Hero abrió la boca con asombro. Hugo se levanto enseguida y metió su mano dentro del pantalón pero Rose le impidió que sacara la varita.
-Solo un ingenuo como tu puede creerse esa clase de basura- Contesto James con calma, mirando el periódico.
-¿Basura? Se trata del Profeta - Respondió el muchacho con una sonrisa sarcástica - Se le acusa de conspiración, ha ayudado a escapar a un hombre que debía pudrirse en Azkaban - Sus ojos se clavaron en Hero durante unos segundos, el semblante de James se endureció al notarlo.
-¿De verdad te crees la historia de que los Malfoy están detrás de todo esto y de que el profesor Schneider era su aliado? - Claudio dejo escapar una risotada - ¿A ti te han enseñado a pensar o simplemente te crees todo lo que escuchas? El Profeta esta comprado, comprado…
-Por supuesto que la creo, todo el mundo la cree - James observo a su alrededor, la gran mayoría de alumnos bajaron la mirada. Por un momento, la decepción cruzo su rostro - No hay ninguna otra explicación, tu hermano Albus confió en ese Malfoy y mira cual es el resultado…
-Ni se te ocurra mencionar a mi hermano - Murmuro James con ojos centelleantes.
-Basta McElroy o te llevo al despacho de la directora - Le amenazo Rose poniéndose en pie.
-Claro, toda la familia se une para esconder a los culpables
- Comento con voz burlona - ¡¿Es que no lo veis?! - Se dirigió a todos los alumnos que había en la sala común. Nadie contesto, todos continuaron con la cabeza gacha - Son una pandilla de traidores…
-Los Potter no tienen nada que ver con lo que ha sucedido - Hero se adelanto con rapidez. James la observo con sorpresa - Las acusaciones son falsas, Harry Potter no estuvo aquí la noche en la que el profesor Schneider desapareció, hay pruebas, solo quieren incriminarle. Él jamás traicionaría la confianza de la comunidad mágica.
-¿Y porque deberíamos confiar en lo que dices? Después de todo, tú has dejado de ser una huérfana, has encontrado a un hermanastro. ¿No abras sido tu la traidora que ha ayudado al profesor Schneider a escapar? - James estuvo a punto de lanzarse encima del joven pero Lorcan y Claudio lo agarraron de la túnica de uniforme.
-McElroy te estás pasando, diez puntos menos para Gryffindor, como continúes provocando serán cincuenta mas y ayudar a limpiar la lechuceria hasta finales de curso - Rose intentaba mantener la paciencia y la compostura a pesar de la tensión.
-Tú estas enamorada de Malfoy, eres la última que debería hablar aquí…
-¡Maldito malnacido! - Hugo intento acercarse para propinarle un puñetazo pero Rose le agarro del brazo a tiempo - Como te pille te moleré los huesos - Murmuro el pelirrojo con las mejillas y las orejas rojas como el tomate.
-Sera mejor que te calles si no quieres salir mal parado. No te metas en asuntos que no entiendes…-Lorcan le lanzo una mirada amenazadora, sin perder la calma mientras su pelo rubio tapaba la mitad de su rostro.
-Por supuesto que entiendo - Contesto el alumno - Hay seis alumnos en la enfermería, aun no dan con los culpables por lo que los ataques continuaran y lo único que hace su padre es defender y liberar asesinos. Protegió a los Malfoy y ahora esto - Señalo el Profeta con el dedo -Todo el mundo piensa lo mismo que yo…
-¿Crees que me importa lo que piensen tu y el resto?- James se giro, su rostro era feroz.
-Quizás me estoy equivocando y no es Harry Potter el culpable. ¿Y si fuiste tú el que ayudo a Schneider a escapar? ¿Es que el mayor de los Potter se enamoro de la huérfana? - Sus ojos se fijaron en la figura de Hero. La muchacha sintió como sus mejillas se sonrojaban por la rabia. La sala común parecía una tumba fría y silenciosa - Quizás decidiste ayudar a escapar al hermano de la chica que te ha robado el corazón y ahora tu padre sufre las consecuencias porque su hijo no es suficientemente valiente como para entregarse - El silencio era casi mortal - ¿Es que no soportabas verla llorar?
-Eres un desgraciado…-Murmuro Hero con la cara encendida. Intento dar un paso hacia delante pero James la agarro de la mano y la apretó con fuerza contra él, impidiendo que avanzase.
-Es la teoría más ridícula que he escuchado - Contesto James con una sonrisa burlona en el rostro - ¿Yo contra seis aurores entrenados por mi padre? Me halagas McElroy…-El muchacho cerro la boca y se quedo en silencio, observándoles. James continuaba agarrando la mano de Hero. Clavo sus ojos marrones sobre la figura de todos los presentes - ¿Alguien más quiere añadir algo?
Nadie contesto.
-McElroy, en cuanto pueda, hare saber a la directora de tu pésimo comportamiento - Le informo Rose desde su sitio - Ahora sube a tus habitaciones y no quiero verte de nuevo en la Sala Común, ¿Has comprendido? - El muchacho resoplo y se giro para marcharse hacia los dormitorios. Sus compañeros le siguieron. El resto se quedo en silencio y apartaron la mirada del grupo de amigos.
-Esto se está yendo de nuestro control…-Murmuro Rose. Se giro hacia su primo con ojos entrecerrados - James ¿Tienes algo que quieras contarnos? - James supo que la inteligente de su prima se había dado cuenta de algo - Porque la teoría que ha expuesto McElroy no me parece tan descabellada como has supuesto tú…
-Ahora no puedo explicártelo Rose, prometo hacerlo cuando sea el momento - Contesto James. Rose se quedo observándole con desconfianza pero al final decidió no insistir -¿Estas bien? - Susurro James mirando a Hero.
La muchacha se atraganto y lentamente afirmo con la cabeza. James seguía sin soltarle la mano, pero le agradaba sentir la calidez de la palma de James sobre la suya por lo que tampoco la había apartado. Claudio sonrió levemente al percatarse del gesto, se sentó en el sofá junto a Hugo que continuaba con la cara roja de ira. De repente miro a su alrededor y se dio cuenta de que faltaba alguien. Un muchacho de rizada cabellera negra y mejillas sonrojadas.
-¿Dónde está Ralph?
-Me parece que subió a los dormitorios hace un rato - Comento una muchacha del curso de los merodeadores. Claudio asintió más tranquilo.
-No veo a Lily - Comento Hero observando a su alrededor. James la imito, al igual que Lorcan y Rose, pero Lily no se encontraba en la sala común, no había ni rastro de ella - ¿Dónde puede haberse metido? El toque de queda ha sido hace quince minutos, ya debería estar aquí…-Comento con preocupación.
-Esa niña siempre hace lo que se le antoja - El mayor de los Potter negó con la cabeza resignado - Debería salir a buscarla, no puedo permitir que le suceda algo, ya tenemos suficiente con el tema de Albus… - Murmuro James yendo hacia el retrato.
-Te acompaño - Murmuro Lorcan siguiéndole.
-Esperar, ¿A dónde vais? - Rose se levanto del sofá con rostro incrédulo -¡James no puedes salir! Es peligroso… - Grito Rose al darse cuenta de que ambos jóvenes hablaban enserio. James y Lorcan pararon en seco.
-Se trata de Lily - Contesto Lorcan antes de que James pudiese abrir la boca.
-¿Sabes si Lysander se encuentra bien? - Pregunto Claudio acercándose a ellos - ¿No crees que también deberías preocuparte por tu hermana? - Lorcan y Claudio entrecerraron los ojos al mirarse.
-No te preocupes Clawson, Lysander está bien, la vi alejarse hacia la torre de Ravenclaw antes de que nos reuniéramos con James y Hero - Respondió Lorcan con voz cortante- ¿Qué clase tenias cuando te llamo la directora a su despacho? - Pregunto el muchacho girándose hacia Hero.
-Transformaciones - Contesto - ¡Rebecca! - Rebecca Meerman que estaba a punto de subir las escaleras hacia los dormitorios de las chicas, paró en seco para mirar a Hero. La muchacha corrió hasta ella. Los merodeadores la observaban desde la chimenea - ¿Sabes donde fue Lily cuando os sacaron de la clase de Transformaciones?
-La vi alejarse con Hagrid - Contesto encogiéndose de hombros.
-Gracias - Hero se giro, los rostros de James y Lorcan parecían más relajados - Esta con Hagrid, seguro que está bien…- James seguía sin estar muy convencido pero al final decidió sentarse - No te preocupes, si en media hora no llega, salimos a buscarla - Susurro cerca de él. James la miro y sonrió suavemente.
-Lo mejor será que nos sentemos y esperemos…-Susurro Rose.
El tiempo pasaba con lentitud. Los alumnos intentaban distraerse jugando al ajedrez, leyendo, estudiando o incluso jugando con una pelota de quidditch, cosa que no le hacía mucha gracia a Rose. Pero poco a poco, la gente termino sentada, apoyada sobre mesas, sofás o sillas, con cara de preocupación y confusión. Rose llevaba releyendo la misma frase durante diez minutos, incapaz de concentrarse en las Runas que debía traducir para el día siguiente. Giles se mantenía a su lado, observándola de rejo y jugueteando con la varita. Hugo y Lorcan habían comenzado una partida de ajedrez, aun que ninguno de los dos tenía muchas ganas. Lorcan no paraba de dirigir su mirada hacia el retrato de la señora gorda. Claudio acababa de subir al dormitorio a ver si Ralph se encontraba en él. Hero por su parte se encontraba sentada frente a James, lo que le dificultaba el no mirarle. Intentaba prestarle más atención al botón de su camisa de uniforme que al pensativo rostro del muchacho. Pero una y otra vez, los desobedientes ojos se le iban hacia aquella figura de cabello azabache y pecosa nariz, mientras su corazón se aceleraba durante segundos. De repente el retrato de la dama gorda se abrió, se trataba de Sara Lonngren, prefecta del último curso. Todo el mundo se puso en pie. Su rostro se encontraba pálido, se quedo observando a los presentes durante unos segundos. Todo Gryffindor sabía que traía malas noticias.
-Otro alumno ha sido atacado, al parecer es de nuestra casa…-Informo.
-Por Merlín…
Lorcan y James palidecieron repentinamente, se miraron a la vez mientras en sus ojos se podía leer el miedo. James sintió como un nudo se le formaba en el estomago. Ambos habían pensado en la misma persona. Se levantaron a la vez mientras las manos les temblaban por el pánico. Caminaron dando zancadas mientras escuchaban el barullo a su alrededor. Estaban a punto de salir por el retrato sin hacer caso de las protestas de la prefecta cuando una cabellera pelirroja apareció en el umbral de entrada. Lily Potter se quedo observando la escena con sorpresa. James y Lorcan pararon en seco como si Lily se tratase de una visión fantasmal.
-¿Sucede algo? - Pregunto la muchacha arqueando una ceja confusa.
-Lily…-Susurro Lorcan.
Todo sucedió muy rápido. James vio como la imagen se le congelaba en la retina de los ojos. Lorcan desapareció de su lado y segundos después, vio como su mejor amigo, Lorcan Scamander, besaba a su hermana menor en frente de él, en frente de todo Gryffindor. Se hizo el silencio. Toda la sala común de Gryffindor observaba anonadada como el inexpresivo y misterioso miembro de los merodeadores rodeaba a la menor de los Potter y se aferraba a ella, uniendo sus labios a los de la muchacha sin previo aviso. Los ojos de Lily Potter habían quedado completamente abiertos, como si no pudiese creer lo que estaba sucediendo en aquel instante. James había palidecido, se había quedado pegado sobre el suelo y era incapaz de parar aquella escena. Para su sorpresa y segundos después, Lily Potter cerró los ojos y contesto al beso mientras rodeaba el cuello de Lorcan con alegría, pegándolo a su cuerpo mientras se ponía de puntillas para acercarse a su rostro. Ambos quedaron escondidos tras los mechones de pelo rubio de Lorcan. Rose Weasley y Hero Eyre sonreían desde el sofá. Minutos después, que para James se convirtieron en horas, Lorcan y Lily se separaron sin dejar de mirarse. Ambos con una sonrisa pegada en el rostro. Algunos comenzaron a aplaudir, otros a vitorear y a reírse nerviosamente, pero James continuaba pegado sobre el suelo, con el rostro blanco por la sorpresa.
Lorcan se giro lentamente sin hacer caso del barullo que se daba a su alrededor, tomando la mano de Lily entre las suyas; sus ojos se clavaron en James que continuaba clavado en su sitio, como una ficha de ajedrez muggle. James sabía que Lorcan esperaba una respuesta o un puñetazo. Con sinceridad, prefería propinarle un puñetazo en aquellos momentos, pero el rostro radiante de su hermana no se lo permitió. El muchacho se encogió de hombros con resignación.
-Que puedo decir, no me lo esperaba…-Contesto con torpeza. El rostro de Lorcan se ilumino al escucharle y se giro hacia Lily para abrazarla de nuevo.
De repente se escucho como alguien bajaba las escaleras de tres en tres, provocando un sonoro ruido de pisadas sobre la piedra. Todo el mundo se giro para ver quien bajaba por las escaleras que llevaban al dormitorio de los chicos. Claudio apareció en el último peldaño con el rostro pálido y la mandíbula desencajada. Todos se quedaron observándole con confusión. Claudio clavo sus ojos en James.
-Ralph, Ralph no está en nuestras habitaciones…
Continuara…
¡Mis queridos Lectores!
Tras casi dos meses de ausencia aquí estoy con el capitulo numero 18 de la segunda parte. Siento de veras que hayáis tenido que esperar tanto, pero he tenido una racha de mucho trabajo y casi nada de tiempo para mí misma. Espero que lo puedan entender y que no estén muy enfadados conmigo. De todas maneras, espero que hayan disfrutado de este nuevo capítulo que como habréis visto, traía muchas sorpresas.
Aun tengo que organizar muchas cosas del próximo capítulo porque desgraciadamente me olvide mi bloc de notas en casa, en Austria y ahora estoy en USA como muchos de vosotros sabéis, pero en dos semanas llego a casa por vacaciones así que podre ponerme al día con la historia.
Quiero agradecer a esos 316 lectores que han puesto esta historia en favoritos y sobre todo a esos incansables lectores que comentan mis capítulos y que me llenan de alegría con sus comentarios. 54 capítulos donde he puesto todo mi amor y ganas, así que miles de gracias por leer y reconocer mi trabajo.
Espero veros pronto.
¡Comenta no te olvides! ¡Merece la pena! ¿No crees?
¡Feliz Navidad!
¡Un beso enorme para todos!
Pluma Cisne
Irene.