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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 57
Desde que James y Hugo tuvieron que compartir su pequeño secreto con Rose, todo resulto más sencillo de lo esperado. El ministerio de magia aun no había dado una fecha exacta sobre el cierre del colegio, pero aquel día era inminente, acercándose sigilosamente y oscureciendo todo a su alrededor. A pesar de ello, los tres jóvenes tenían más esperanzas que nunca, la llegada de Scorpius traía consigo peligro pero al mismo tiempo, era aquel rayo de luz que aunque fuese aun débil, existía en la lejanía ante tanta oscuridad.
Scorpius se había recuperado notoriamente, la fiebre había desaparecido y comía con apetito. A pesar de que continuaba muy delgado, el color había vuelto a sus mejillas y el brillo a sus ojos. James, Rose y Hugo le hacian visitas frecuentemente cuando su horario se lo permitía y Rose se escapaba por las noches, utilizando su papel de prefecta y su deber de inspeccionar diariamente los pasillos para luego desaparecer en el séptimo piso. Aun que Rose siempre era muy cuidadosa, el deseo y la impaciencia de ver a Scorpius era bastante perceptible y en más de una ocasión, las excusas que había dado a los otros perfectos habían sido vagas y poco claras. Giles al percatarse del raro comportamiento de Rose, se había vuelto más insistente con ella e intentaba mantenerse a su lado casi todo el día, algo que no hacia la tarea de Rose demasiado sencilla.
Desde el momento en que Scorpius empezó a mejorar, James comenzó a presionar, impaciente por iniciar un plan. Cada tarde, después de las clases, los tres iban a la sala de los menesteres para pensar en el plan e iniciar o compartir ideas que habían tenido durante el día o la noche. Sus mentes estaban tan concentradas en aquel asunto, que todos ellos ya habían tenido llamadas de atención por parte de los profesores. Los merodeadores también se habían percatado de la extraña reacción de James, pero este había decidido por primera vez, mantenerlos al margen. Este se sentía culpable por no compartir lo que estaba sucediendo con los merodeadores, pero era consciente de que cuanta menos gente estuviera involucrada más sencilla iba a ser la tarea. También en muchas ocasiones, había deseado quedarse en la sala común donde Hero leía junto al fuego, ambos se miraban, ella lo observaba esperanzada desde la lejanía, pero el muchacho siempre desaparecía por el hueco del retrato. Lo único que podía pensar James en ese momento era en Albus.
-¡Bien!
Rose Weasley entro con el rostro sonrojado y con un enorme pergamino enrollado en los brazos. James y Scorpius se levantaron a la vez para ayudarla, enviándose el uno al otro una seca mirada de la cual la joven no se percato. Hugo sin embargo, se quedo sentado en el suelo con la corbata desaprovechada y espero a que su hermana abriera el pergamino frente a ellos. Se trataba de un antiguo pergamino que mostraba la geografía del lago y sus alrededores. La tinta parecía cobrar vida, el boceto se movía suavemente sobre la superficie del papiro. Los tres muchachos la miraron sorprendidos.
-¿El lago? - Pregunto James arqueando una ceja - ¿Para qué quiero saber donde vive el calamar gigante? - Rose puso los ojos en blanco y clavo un dedo sobre el papel, los tres muchachos se acercaron para ver de cerca lo que señalaba la joven.
-¿Rocas? - Scorpius también parecía confundido.
-Por Merlín - Murmuro la joven perdiendo la cabeza - ¡Cañerías!
La joven volvió a señalar las líneas dibujadas sobre el pergamino. El castillo se alzaba sobre la rocosa montaña rodeada por los lindes del bosque prohibido y el lago. Las rocas continuaban su trayectoria dentro del lago y en las profundidades, se encontraban dibujados, dos enormes agujeros. James, Scorpius y Hugo se miraron unos segundos y de repente sus ojos se iluminaron al comprender.
-¡¡Claro!! - Exclamaron. James se puso en pie y agarro a su prima tan fuerte que la pobre muchacha sintió como su estomago se revolvía - ¡Eres un genio! ¡Pues obvio, todas nuestros que aceres tienen que salir por algún lado! ¿No? No sé cómo no se me había ocurrido - Scorpius arrugo el entrecejo.
-Yo que tú me llevaría un traje impermeable James, por si acaso - Hugo hecho una risita cantarina.
-Bueno, bueno, ya basta - Murmuro Malfoy con voz grave - ¿Cómo has conseguido esto? - Pregunto señalando al pergamino.
-No queréis saberlo.
-¿Rose Weasley infringiendo las normas? ¿Qué te está pasando últimamente?
-A veces es necesario infringir las normas, sobre todo cuando un sistema esta tan corrupto - Contesto Rose alzando la cabeza con orgullo. James sonrió burlón y le despeino la cabellera color borgoña.
- Bueno genial, ahora la pregunta es, ¿Como voy a conseguir bajar hasta allí? - Murmuro pensativo - No puedo perder tiempo practicando algún hechizo, necesito algo efectivo y rápido…
-Bueno podemos utilizar branquialgas -Contesto Rose - El problema es que tienes una escasa hora para bajar, así que no puedes perderte ni meterte en problemas…
-¿Y donde podríamos encontrar esas branquialgas? - Pregunto Scorpius - ¿En el armario de Ni Carthaigh? - Rose asintió.
-Eso dejármelo a mí - Hugo les guiño un ojo - Yo las consigo, tu preocúpate de no terminar lleno de excrementos y pis - Murmuro mirando a su primo. James movió su mano para lanzarle un cojín pero este consiguió esquivarlo con elegancia.
-Escúchame James, el meterte dentro del lago y nadar hasta las cañerías, seguramente sea lo más sencillo de todo. No sabemos que podemos encontrarnos, tenemos que estar muy preparados psicológicamente, esas mariposas atacaran nuestro sistema nervioso, nuestros pensamientos y sobretodo nuestros temores, intentaran protegerse y su magia es muy poderosa, creo que debería ir contigo…
-Ni hablar Rose, te necesito arriba, necesito que controles la situación desde arriba…
-Yo iré…-Scorpius se levanto con firmeza, mirando a James fijamente.
-Esta muy débil - Contesto James con sequedad - Solo serias una molestia. Ya has hecho tu trabajo, nos has dado información, te necesitaremos sano y salvo cuando termine todo esto, tú eres el único que sabe donde esta Albus….
-Puedo hacerlo - Le interrumpió Scorpius con brusquedad - Y creo que también eres consciente de que tener otra varita ahí abajo también sería de gran ayuda, estoy decidido a hacerlo, tanto si te gusta como si no…-James le fulmino con la mirada.
-Creo que tiene razón - Afirmo Hugo -Después de todo, si uno de los dos se queda ahí abajo, Malfoy es el que tiene más posibilidades de ser ''devorado'' por esas mariposa, tampoco sería una gran tragedia - Rose golpeo a su hermano en la nuca y le lanzo una mirada iracunda - Era una broma…-Murmuro el joven tocándose la dolorida cabeza.
-Mas te vale comer bien y fortalecerte porque no pienso arrastrarte ahí abajo - Murmuro James lanzándole una mirada amenazadora - Vamos, se hace tarde, lo mejor será que aparezcamos en la sala común antes de que la gente empiece a sospechar - James y Hugo comenzaron a caminar hacia la salida.
-Rose…
Hugo llamo a su hermana de nuevo, al girarse, vio como ella abrazaba a Scorpius y se escondía entre sus brazos para quedarse ahí mientras él, hundía su platino cabello en el cuello de ella. James agarro el brazo de Hugo y ambos muchachos salieron de la sala de menesteres, para darles paso al silencio.
El día había sido largo, agotador. James caminaba por el pasillo llevando la escoba al hombro, el sudor aun le caía por la frente. Había entrenado en el campo de Quidditch hasta que la noche había caído sobre él, sin quedarle otra alternativa que regresar al castillo. Volar lo renovaba, le hacía sentirse libre y fuerte. Habían decido llevar a cabo el plan al día siguiente y aunque quería negarlo, estaba nervioso. Observar desde el cielo, bajo la puesta de sol, el castillo en el que tanto había gozado durante su juventud, le había provocado cierta sensación de tristeza. El futuro era tan incierto, que ya no sabía cuál era su lugar en el mundo. Extrañaba a sus padres, a Albus, a aquellos días de infancia.
Al pasar por el retrato de la señora gorda, se encontró con una sala común desierta. Las velas seguían encendidas a su alrededor pero todos los estudiantes se habían marchado a dormir. Los alumnos no estaban para fiestas y charlas, el pesimismo era un manto aplastante sobre ellos. James arrastro los pies de manera cansada hacia los dormitorios de los chicos. Sin embargo, justo antes de desaparecer por las escaleras, escucho un ruido. Se giro sobresaltado y abrió los ojos con sorpresa. Sentada sobre uno de los ventanales más alejados, algo escondida por las sombras, estaba Hero. Sus ojos se encontraron cual dos imanes.
-Hola…
-¿Por qué no estás durmiendo? - James bajo las escaleras y se acerco a ella.
-No estoy cansada - Contesto Hero con recelo - Pero no eres el más indicado para controlarme, eres tú el que estaba fuera de la torre de Gryffindor en horario restringido…- James arqueo una ceja y sonrió burlonamente.
-No me regañes…-Susurro suavemente acercándose más a ella - Ahora me alegro de haber llegado tarde y encontrarte aquí…-Sonrió suavemente. Se encontraban muy juntos, Hero apoyada en la pared lo observaba inexpresiva. James acerco sus labios a los de ella, pero Hero aparto el rostro - ¿Qué sucede? - James la obligo a mirarle de nuevo.
-Dímelo tú…-Contesto con sequedad - Mira James, si esto va a ser así cada vez que…
-Perdona
Hero abrió los ojos con sorpresa. James la abrazaba con fuerza y había escondido el rostro en su largo cuello. La muchacha se quedo unos segundos sin reaccionar; poco a poco, movió los brazos y rodeo con ellos el cuerpo de James. Pudo sentir el sabor salado del sudor del muchacho y sus mejillas enrojecieron lentamente. Tras unos segundos, James se separo y beso su frente con suavidad.
-No me estoy distanciando de ti Hero, lo que más deseaba todo este tiempo, era quedarme contigo. Quiero llevarte a tantos sitios, hacer tantas cosas…-James acariciaba sus mejillas mientras la muchacha lo observaba con ojos melancólicos - Pero ahora no puedo, tengo que resolver muchas cosas, quisiera explicarte pero…-Paro unos segundos - Albus
-Lo entiendo…-Le interrumpió ella bajando la cabeza - No quiero que creas que soy tan egoísta, yo también quiero arreglar las cosas, encontrar a Albus, mantener el colegio abierto, poder ver a…-Se atraganto y James supuso que se refería a Gael, del que no habían sabido nada desde su huida.
-Eres muy importante para mí, Hero…-Susurro él.
Hero alzo los ojos y se encontró con el serio y sonrojado rostro de James Potter. Alzo una mano tímida y acaricio el destartalado cabello color azabache de James. Ambos sonrieron con dulzura y acercaron sus labios para unirlos una vez más.
Al día siguiente, el colegio madrugo temprano. Los estudiantes salían de sus respectivas salas comunes y se encaminaban al gran comedor para el desayuno. Quedaba poco para el cierre del colegio, pero la directora Mcgonagall había insistido en que la rutina y las clases continuaran exactamente igual. Era sábado y la salida a Hogsmeade había sido cancelada. Sin embargo, algunos prefectos habían organizado algunos eventos dentro del castillo con el permiso de los profesores, que deseaban subir el ánimo a sus alumnos. Aquel día, el cielo presentaba un grueso manto de nubes grises y olía a humedad, la primera tormenta de primavera se aproximaba. Rose Weasley se había levantado más temprano de lo normal, que eso ya era decir. Sentada en la mesa de Gryffindor, removía sus gachas de avena con nerviosismo. Sus ojos iban de un lado al otro del comedor y muchas veces se quedaban fijos en la enorme puerta de entrada.
-¿Quieres una tostada? - Rose aparto la mirada de la puerta principal y la fijo en la tostada con mantequilla y mermelada que se encontraba frente a ella. Repentinamente le entraron ganas de vomitar.
-No gracias, no tengo mucha hambre - Contesto agarrando la copa que contenía zumo de calabaza y sorbiendo con avidez para quitarse la sensación de vomito de la boca. Giles frente a ella la observaba con confusión y preocupación.
-Esta mañana estas muy rara Rose - Murmuro apartándola y mordiendo la tostada con indignación.
-Perdona, hoy tengo la cabeza en otro sitio…
-Más bien diría yo, que tienes la cabeza en otro sitio desde hace una semana - Contesto Giles sin poder evitar soltar sus pensamientos guardados - Casi no apareces en las reuniones de prefectos, no te veo nunca en la biblioteca, desapareces cuando nos toca hacer rondas por los pasillos, te has dormido en clase y se te olvido entregar un trabajo en encantamientos…-Rose arrugo el entrecejo - ¿Me puedes explicar qué demonios te pasa?
-¿Es que me andas controlando? - Giles le lanzo una mirada iracunda - Ha sido una semana difícil. Te recuerdo que hay cosas más importantes ahí fuera que presentar un trabajo o las reuniones de prefectos y además también me gustaría que hicieras memoria, mi primo sigue desaparecido, van a cerrar el colegio y mi tío Harry Potter está bajo control del ministerio en su propia casa ¿Entiendes ahora donde tengo la cabeza?
Giles se quedo en silencio observándola. Rose se metió una cucharada de gachas en la boca y aparto la mirada nerviosamente. El joven no comento nada más y continúo comiendo su tostada con desgana mientras el gran comedor se iba llenando poco a poco cada vez más. Pasados unos minutos, James Potter y Hugo Weasley aparecieron en la entrada, sin embargo, en vez de caminar hacia la mesa de Gryffindor, se quedaron quietos como si estuvieran esperando algo. Rose, al percatarse de su presencia se levanto de un salto ante la mirada sorprendía de sus compañeros.
-Perdona Giles, me tengo que ir…-Cogió su mochila y salto del banco - Y no te tomes muy enserio todo lo que te he dicho, solo estoy algo alterada con lo que está pasando, nada más, pero espero que pronto podamos estar como antes - Le sonrió y salió corriendo a la salida.
Giles la observo correr hacia la salida, mantuvo sus ojos clavados en la figura de la muchacha, al ver como se reunía con James y Hugo a la entrada del comedor. Arrugo el entrecejo y los observo desaparecer. Aparto la mirada y se quedo observando su tostada sin terminar con una desagradable sensación en la boca.
Continuara…
Mis queridísimos lectores
Es un placer volver a escribirles, tenía muchas ganas de retomar el contacto y de poder hacerles disfrutar de un nuevo capítulo de esta larga y enrevesada historia. Es algo más corto que los anteriores pero espero que calme los ánimos y os haya gustado lo suficiente como para querer leer más. Creo que podre actualizar pronto ya que tengo ''vacaciones'' y dispongo de más tiempo (supuestamente)
Solo quiero decirles que les agradezco cada comentario que me han dejado en cada uno de mis capítulos. Cada uno de ellos me ha ayudado a crecer y a mejorar y han significado mucho para mí, está siendo una experiencia maravillosa que ya pronto acabara, pues a la historia no le queda mucho, así que no se corten y comenten y háganme saber su opinión, lo que más les ha gustado o disgustado, esta historia es para todos ustedes.
Muchas gracias también a todas esa personitas que han puesto esta historia en sus favoritos, no puedo creer que tantas personas estén leyendo esta historia en diferentes partes del mundo, es un placer poder hacerles llegar mi historia.
Un beso enorme para todos y espero verlos muy pronto
Siempre vuestra
Irene
Pluma cisne.