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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 58

-Buenos días

Susurro Rose reuniéndose con los jóvenes a la salida del gran comedor. James y Hugo contestaron con un gesto de cabeza. Ambos llevaban sus mochilas al hombro. Se echaron una mirada y sin decir nada mas echaron a caminar hacia la salida  del colegio mientras el resto de alumnos se dirigían al gran comedor. El recorrido al exterior parecía no acabar nunca. Finalmente llegaron a la salida y sus zapatos sintieron el contacto de tierra mullida.

-¿Todo bajo control? - Susurro Rose al fin, sintiéndose un poco más cómoda fuera del castillo.

-Los cuatro estamos listo - Murmuro James.

-¿Dónde está…? - La muchacha interrumpió su pregunta. Pudo sentir el suave contacto de una tela acariciando los dedos de su mano derecha. Bajo la cabeza y pudo percibir las débiles líneas que hacia la capa de invisibilidad en su mano - Hola…-Susurro Rose creando una tierna sonrisa en sus labios. Scorpius estaba allí, con ella.  

Los tres jóvenes se internaron a los terrenos del castillo, encaminándose hacia el lago con paso rápido. Todo el mundo estaba ocupado con el desayuno, asique debían aprovechar el momento. El viento arrastraba las ramas de los arboles, el sonido lastimero de los pinos del bosque prohibido los acompañaban a cada paso. Las nubes se hacian cada vez mas espesas y oscuras, acercándose hacia ellos desde la lejanía. El día se presentaba gris y triste, no era un buen augurio. Se alejaron todo lo que pudieron del castillo, buscando la orilla del lago más alejada. Asomaron sus cabezas y observaron las oscuras y profundas aguas, sus rostros se reflejaban sobre el suave oleaje.

-Bien, no hay tiempo que perder - Susurro James finalmente, echando su mochila al suelo.

Comenzó a desnudarse, quitándose el fino jersey, la camisa, los pantalones, los zapatos y los calcetines, quedándose solo con un par de calzones con Snitchs doradas, dibujadas sobre la tela escarlata. Se escucho como salía una risa burlona desde algún lado del recinto y James lanzo una mirada amenazadora hacia esa dirección. Al mismo tiempo, Hugo había abierto la cremallera de su mochila y sacaba una bolsa atada a una cuerda, dicha bolsa contenía las viscosas branquialgas.  

-No fue nada fácil conseguirlas. Pero obviamente, Hugo Weasley no iba a decepcionaros.

-Date prisa, me estoy congelando…-Le interrumpió James tiritando y moviendo los pies descalzos sobre las hojas.

-No te preocupes, pronto estarás como pez en el agua - Contesto Hugo burlón.

-Malfoy creo que ya puedes salir, estamos lo suficientemente lejos del castillo - Dijo James con voz seca.

Un segundo después, Scorpius aparecía junto a ellos con el platino cabello algo despeinado. Rose tomo la capa invisible y la metió en la mochila de James. Scorpius imito al mayor de los Potter y comenzó a desvestirse. Rose sintió como sus mejillas se sonrojaban escandalosamente y quito la mirada algo turbada.

-Date prisa Malfoy.

-Relájate Potter - Contesto Scorpius con el ceño fruncido, quitándose los calcetines y tendiéndoselos a una sonrojada Rose que había escondido las ropas de los muchachos entre las raíces de varios árboles - Bien, estoy listo…-Dijo finalmente.

-Uno y dos - Hugo les tendió una branquialga a cada uno. La viscosa alga se movió sobre sus manos y ambos jóvenes compusieron una cara de asco - Estas dos restantes…-Dijo señalando las dos otras branquialgas que quedaban dentro de la bolsa - Es para la vuelta, más vale que no las perdáis, no queremos que os quedéis en las cañerías para toda la eternidad…-Dijo sonriendo con burla.

James tomo la bolsa y la coloco alrededor de su cuello. De repente, se escucho el crujido de una rama detrás de unos arbustos. Los cuatro jóvenes se quedaron quietos como estatuas, mirando hacia aquella dirección con el corazón encogido. Sin embargo, no se volvió a escuchar nada más y el viento volvió a envolverles con su suave danza.

-Debió ser un ratón - Comento Rose intentando evitar tontas preocupaciones.

-Deberíamos irnos ya…

-¿Varitas? - Ambos jóvenes asintieron - ¿Branquialgas? ¿Reloj para controlar el tiempo? - Asintieron. Rose suspiro - Bien; creo…creo que estáis listos - Susurro - Por favor, tener cuidado. Si se da alguna situación insostenible o peligrosa, lanzar un hechizo y buscaremos la forma de ayudaros - James asintió con la cabeza.

-Estaremos bien, no te preocupes. 

-Mucha suerte - Hugo abrazo a su primo con fuerza - Machaca a esos insectos toca narices - Ambos jóvenes sonrieron y chocaron sus palmas. Hugo se quedo frente a Scorpius y carraspeo forzadamente - Bueno, supongo que tampoco quiero que te devoren…-Murmuro encogiéndose de hombros - Suerte Malfoy

  • Le tendió una mano amistosa, Scorpius se quedo observándole unos segundos y luego alzo la mano para estrechársela. Rose lo observaba asombrada.

James y Scorpius se encaminaron a la orilla. Sus pies tocaron el agua, estaba fría, casi congelada. James compuso una mueca de dolor pero continúo caminando junto a Scorpius que parecía llevar el frio mejor que él. Cuando el agua les llego por encima de la cintura, pararon. Tomaron las branquialgas y las metieron en sus bocas sin dilación. Ambos compusieron una mueca de asco a sentir la viscosa alga tocando su garganta y su paladar. Cuando consiguieron sobreponerse a las ganas de vomitar, continuaron caminando lentamente mientras sentían como los efectos surgían rápidamente. James fue el primero en zambullirse dentro del agua. Scorpius, antes de seguirlo, se giro. Rose lo observaba desde la orilla, sujetando la capa de él con fuerza. Scorpius le dedico una sonrisa tranquilizadora y un segundo más tarde, se interno en las profundas aguas.

James sintió como el frio pasaba a sentirse como una tibia caricia contra su piel escamosa. La presión del agua desapareció. Sus pulmones se ensancharon y el oxigeno pudo entrar fácilmente. A cada brazada que daba, le resaltaba más sencillo moverse, sus manos y sus pies palmeados le facilitaban cada movimiento. Se sentía ágil, libre. James compuso una sonrisa contagiosa, le gustaba esa sensación.                                                                                              Scorpius Malfoy llego a su altura. Al verlo, James tuvo que reprimir las ganas de reír. El hijo heredero de la familia Malfoy se veía demasiado pintoresco con aquellas escamas verdes y los pies palmeados. Scorpius debió darse cuenta de los pensamientos del joven porque le lanzo una mirada amenazante y dio un suave aletazo, lanzándole una corriente de agua.                                                                                                      James consulto el reloj, aun quedaban cincuenta minutos para que las branquialgas dejaran de hacer efecto. Ambos muchachos movieron sus pies palmeados y comenzaron a nadar hacia el fondo, buscando las profundidades del lago negro. La luz cada vez era más débil y la oscuridad los iba engullendo poco a poco. Se introdujeron en la espesura, rodeándose de largos tallos verdes y plantas. Ambos con las varitas en alto, observando el suave movimiento de las algas a su alrededor. Tras unos minutos, nadando a la deriva, moviéndose entre la selva de algas acuáticas, consiguieron encontrar el nacimiento de la montana sumergida en el lago, donde estaba construido el castillo a unos cuanto pies por encima. Ante ellos, se espundia un amplia explanada de rocas puntiagudas. James volvió a mirar su reloj, quedaba media hora para que desapareciera el efecto de las branquialgas. Salió de aquella angosta selva verde y comenzó a nadar hacia la silenciosa y oscura llanura que los separaba del nacimiento de la montana. La oscuridad era cada vez más intensa y ambos tenían que apuntar el camino con sus varitas para no perder el rumbo.

Repentinamente, Scorpius paro y miro a su alrededor algo nervioso. James lo ignoro y siguió nadando, sin embargo, tras uno segundos, pudo percibir una serie de sonidos que comenzaban a llegar de todas direcciones. Paró en seco y alzo su varita mientras Scorpius lo  imitaba. El sonido cada vez era más fuerte y las ondas cada vez más intensas. No tuvieron que esperar mucho para averiguar lo que estaba sucediendo.

*''Por los calzones de Merlín'' -*Fue lo único que cruzo por la mente de James Potter.

No tuvieron tiempo de reaccionar. Una inmensa cantidad Grindylows salto sobre ellos desde todas direcciones, arañándoles, mordiéndoles, gritando de forma ensordecedora. James se tapaba la cara con las manos mientras intentaba apuntar aquella jauría de enloquecidas criaturas. Scorpius a unos metros de él, se encontraba en la misma situación, lanzando hechizos a diestro y siniestro sin muchos resultados. La cantidad de Grindylows era tan alta y su ataque tan violento, que los jóvenes solo eran capaces de intentar protegerse los trozos de piel descubierta. Scorpius sintió como su varita resbalaba de su mano pero los Grindylows lo tenían rodeado y solo pudo atinar a golpearlos con los brazos mientras sentía con lo arrastraban entre las piedras puntiagudas del fondo de lago.     

Y de repente, sin previo aviso, el ataque paro. James observo con asombro a su alrededor, los Grindylows se habían quedado quietos como estatuas flotantes. Y sin embargo, no se sentía tranquilo. Una sombra en el agua acababa de aparecer frente a ellos, acercándose con rapidez al mismo tiempo que su oscura figura se hacía más y más grande. Los grindylows chillaron aterrorizados y comenzaron a moverse hacia todas las direcciones, formando remolinos. James se había quedado agazapado entre las rocas mientras observaba entre asombrado y aterrorizado, como aparecía entre las sombras la enorme figura del calamar gigante. Era una criatura inmensa; verlo en acción, bajo el agua provocaba una dosis de admiración y temor incalculable. Sus tentáculos, largos y fuertes agarraban a los Grindylows y los lanzaban hacia todas partes, como si estuviera disgustado. De repente, sintió un fuerte tirón y se giro sobresaltado. Scorpius le hacía señas con la cabeza mientras comenzaba a nadar con rapidez, alejándose de la escena. James no dudo en seguirle, intentando nadar lo más rápido posible a pesar del dolor que le provocaban las muchas heridas corporales. Consulto su reloj, quedaban cinco minutos para que el efecto terminase, comenzaba a sentir como la presión del agua se volvía más alta y como el respirar se hacía más difícil.  Cruzaron lo que quedaba de la ensenada rocosa y llegó el nacimiento de la montaña. No tardaron mucho tiempo en descubrir cinco enormes huecos en la roca. Nadaron hasta allí, sintiendo como el oxigeno era cada vez era más escaso. Unos segundos más tarde, ambos muchachos se encontraban tirados sobre el suelo de una de las cañerías. Volvían a tener su aspecto normal.

-Maldita sea - Susurro Scorpius incorporándose después de jadear sobre el suelo durante unos minutos. James lo miro, el joven se encontraba lleno de rasguños y heridas, supuso que él no debía lucir muy diferente de Malfoy - ¿Puedes moverte? Deberíamos continuar…

-Si, vamos - Contesto James secamente.

James miro dentro de la bolsita donde se encontraban las otras dos branquialgas y con alegría, descubrió que Rose había encantado la bolsita, colocado un par de camisas y pantalones. Tras vestirse, comenzaron la búsqueda. Las cañerías eran suficientemente grandes para que una serpiente gigante acampara a su gusto. James y Scorpius caminaban con las varitas en alto, iluminando el suelo húmedo a su paso. El olor era intenso, el agua y residuos eran conducidos por el canal de en medio que los llevaba directamente hacia el lago. La sensación de tibiez que las branquialgas les habían proporcionado comenzó a desvanecerse lentamente. Hacia frio, se encontraban aun empapados y la ropa era demasiado ligera.  El sonido del agua gotear, el silencio, todo ello provocaba una extraña sensación de intranquilidad.                                                                                                                      Llegaron al final de una de las tuberías, parecía que habían subido varios niveles porque el nivel de humedad había disminuido. En frente de ellos se habría una cueva de roca oscura. James observo a su alrededor; pudo percibir una alargada forma en el suelo. Sintió como la sangre se le congelaba por unos segundos.

-¿Qué es eso?

James dirigió sus ojos hacia Scorpius. El muchacho señalaba una puerta circular, empotrada sobre la piedra. En la superficie se encontraban dibujadas dos largas serpientes. James abrió los ojos con sorpresa, sabía perfectamente donde se encontraba. Cuando era niño, su padre le había descrito cada detalle de aquella puerta y de lo que hubo en su interior. Desde su llegada a Hogwarts había buscado la forma de bajar a la  Cámara de los Secretos, pero James no podía hablar parsel y desde la caída de Voldemort, Harry tampoco era capaz de articular una palabra.

-Veras cuando se entere mi padre de donde he estado - Susurro James. Se giro, Scorpius seguía observando la puerta con curiosidad - Olvídalo, sigamos buscando…

-Pero quizás…

-Que yo sepa, ninguno de los dos habla parsel…-Gruño James deseoso de continuar. Scorpius alzo una ceja confuso y tras unos segundos abrió la boca con sorpresa al darse cuenta de donde se encontraban. Scorpius iba a replicar pero la voz temblorosa de James le silencio.

  • Malfoy mira…- Scorpius se giro.

Al otro lado de la cueva, aparecieron dos mariposas negras. Eran pequeñas y de un pelaje aterciopelado. Sus alas se movían muy lentamente, acariciando el aire, revoloteando en círculos, dejando un rastro oscuro a su paso. Sus movimientos provocaban una especie de mareo, como si su mente hubiese sido invadida por el efecto de alguna droga. James y Scorpius se dispusieron a seguirlas con la varita en alto. A cada paso, enfocar la mirada se volvía más difícil y la coordinación desaparecía durante unos segundos. James empezó a experimentar un frio doloroso, una súbita angustia se encontraba suspendida en su mente, vagando de un lado a otro de sus recuerdos. Deseaba salir de allí, algo le aprisionaba el pecho y le hacía difícil el respirar. Las mariposas continuaban moviéndose lentamente delante de ellos, como si los estuviesen esperando, pacientemente. El tiempo pasaba con lentitud, los muchachos seguían avanzando,  luchando contra el deseo de desistir.

-No sé que me esa pasando…-Murmuro Scorpius apoyando su mano libre en la pared de la cañería - Me siento muy débil, casi no puedo ver…

-Es el efecto que provocan, Malfoy - Contesto James intentando enfocar y seguir caminando lo mas erguido posible - Te lo advertí, no voy a arrastrarte por las cañerías, asique mas te vale resistir y seguir avanzando, si te rindes nos metes en problemas - Scorpius gruño algo indescifrable.

James paró en seco. La cañería había llegado a su fin y las mariposas se habían quedado suspendidas en el aire como dos espectros oscuros. James se acerco lentamente a la salida del túnel, su visión borrosa se aclaro durante unos segundos y observo estupefacto el escenario que se encontraba frente a él. La cañería se había abierto hacia una enorme cúpula que se unía con otras muchas cañerías. En aquel agujero, bajo tierra, se había formado una tormenta de alas negras como la noche. Habían encontrado el nido, finalmente.

La imagen era hermosa y terrible a la vez.  Aquellos extraños y misteriosos insectos volaban en espiral, todas juntas, produciendo una fuerte ráfaga de viento a su alrededor; se elevaban hacia arriba creando un tornado oscuro que no tenia fin. Desde la cúpula caían al suelo y desaparecían en cenizas para luego surgir de nuevo y comenzar el ritual otra vez. A cada segundo, el número aumentaba, creando una montaña que se alzaba hacia arriba, poderosa, tenebrosa, indescriptiblemente bella. La energía que irradiaba dicho ritual, era poderosa y arrastraba a los muchachos al centro del círculo, atrayéndolos como imanes. Era como presenciar la fuerza de la naturaleza en toda su esencia, el nacimiento, la muerte, la vida, todo ello se recreaba ante sus ojos una y otra vez.

-¿Y ahora qué? - James observaba a las criaturas con la mente completamente en blanco

¿Qué hechizo deberían utilizar? Ninguna clase de defensa contra las artes oscuras le habían preparado para dicha situación. Aquellas criaturas no iban a desaparecer tan fácilmente, sus armas no eran varitas y su cuerpo estaba unido a una enorme colmena que moría y renacía continuamente. Dichas entidades se mantenían tranquilas, revoleteando a su alrededor sin prestar mucho atención a los nuevos recién llegados, como si sus mentes no fueran suficientemente atractivas para ellas. Se trataba de una magia muy poderosa, muy antigua. Él solo era un muchacho de diecisiete años que ni siquiera había acabado su último año en Hogwarts. James alzo sus ojos hacia aquella cúpula infernal y una súbita angustia le recorrió todo el cuerpo. ¿Como había conseguido su padre superar aquellos momentos y vencer sus miedos?

-¡Incendio!

James se giro con el rostro blanco por el pánico. Scorpius acababa de alzar su varita contra las mariposas que aun revoleteaban tranquilas. Un chorro de luz rojo oscuro salió de la varita de Scorpius y roció la gran columna de mariposas vivas que batían sus alas hacia la copula. La imagen fue fantasmagórica. El fuego choco contra los cuerpos en movimiento y se expandió por todas partes. Un aterrador sonido golpeo sus cabezas, ambos jóvenes cayeron al suelo mientras se tapaban los oídos por el dolor que producía. El calor se hizo insoportable, se encontraban rodeados de llamas rojas que devoraban todo a su paso mientras aquel sonido infernal se introducía como un veneno en sus oídos.

James sintió como su cuerpo se paralizaba en cuestión de segundos. Se quedo tendido sobre la roca fría mientras sus ojos observaban horrorizados aquella colmena arder en vida. Las mariposas se retorcían lentamente unas con otras, pegándose, uniéndose, hasta formar un enorme circulo en mitad de la cañería. Tras unos segundos, en los que el joven solo quería arrancarse las orejas para poder dejar de escuchar aquel sonido infernal, distinguió algo dentro de aquel círculo.

Imágenes.

Dentro de aquel circulo formado por las mariposas, aparecieron imágenes, todas ellas, aterradoras. El desprecio, la desilusión, el rechazo, la decepción, la perdida, el fracaso, todo ello aparecía ante sus ojos en imágenes nítidas, las personas que más quería, que mas apreciaba, se encontraban dentro de esas imágenes en movimiento, todas aquellas personas sufrían, sufrían por su culpa. Albus, Lily, sus padres, sus amigos  y sus familiares, Hero…                                                                                 James sintió como sus ojos se empañaban en lágrimas, sintiendo todo aquel dolor como si su alma estuviera sangrando por dentro. Sus miedos mas grandes habían traslucido su alma y aquellas criaturas se habían hecho con el control de sus emociones con tan solo mírale a los ojos. El dolor era tan grande que estaba a punto de volverse loco, las lágrimas caían por sus ojos como cascadas de aguas, el fuego lo rodeaba y el infierno de su propia mente le encerraba en una jaula poco a poco, lo podía sentir, lentamente, presionándole hacia la oscuridad.

Pero de repente, todo quedo en silencio y la imagen cambio. Su padre apareció ante él, caminaba de espaldas mientras su alborotado cabello azabache era acariciado por el viento. Algo le hizo parar y girarse. Se encontró con los nítidos ojos verdes de su padre, le estaban mitrando directamente a él. Harry Potter dejo escapar una suave sonrisa y alzo una mano hacia él, sus labios se abrieron lentamente y pronunciaron unas palabras.

Levántate James. Ven.

James se dio cuenta de que esa imagen era un recuerdo. La última lagrima callo de sus ojos y se quedo observando la figura de su padre unos segundos más. De repente la imagen desapareció y volvió a escuchar aquel horrible sonido. Las mariposas deshicieron el círculo como si hubiesen percibido el cambio de emociones del joven y se unieron en una enorme espiral, preparadas para atacar. James alzo la varita con las últimas fuerzas que le quedaban y entones…

-¡¡Expecto Patronum!!

Continuara... 

Mis queridos Lectores

Muy buenas tardes noches desde Viena. Aquí les traigo un nuevo capítulo de esta larga historia. Como siempre, perdonen el retraso aunque esta vez tarde un poquito menos en actualizar. Mi vida está siendo un no parar, trabajar, trabajar y trabajar; conseguí un contrato en la ópera estatal de Viena con el ballet estatal así que ahora sí que no tengo mucho tiempo libre. Pero no se preocupen, esta historia tiene su final, lo prometo.

Muchísimas gracias por todas mis niñas preciosas que me dejan sus comentarios a pesar de el tiempo que me tomo en actualizar, estoy muy agradecida de verdad. Es un placer leerlas cada vez que actualizo, no puedo esperar a saber que les pareció este capitulo

Intentare actualizar lo antes que pueda, no se olviden de echarle un ojo a la historia por si alguna vez la ven actualizada.

Un beso enorme a cada uno de ustedes, donde quiera que estén.

Vuestra fiel escritora

Pluma Cisne

Irene