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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 59

¡Expecto patronum!

Scorpius Malfoy alzaba su varita contra aquel cuerpo oscuro que se abalanzaba hacia ellos. Su voz había soñado con una fuerza indescriptible y sus ojos mostraban una determinación que James Potter jamás había visto en él. El muchacho se pregunto si Malfoy también había presenciado aquellas imágenes y si algo le había proporcionado el valor para sobreponerse a sus miedos. Una luz blanquecina y brillante salió del extremo de la varita y comenzó a tomar su forma corporal. James abrió los ojos con sorpresa cuando vio que el patronum de Scorpius se trataba de una enorme y delicada mariposa blanca. La fina  mariposa que aleteaba suavemente conectada a la varita de Scorpius, se enfrento a aquella nube oscura, sumida en llamas. La luz inundo la sala y aquella nube oscura se contrajo unos segundos al sentir aquella  energía tan limpia. A pesar de que el patronum de Scorpius mantenía a rayas a las mariposas, la fuerza de las Teufel era arrasadora y la mano de Scorpius temblaba cada vez más.

-¡Vete Potter! - Grito Scorpius - ¡Avisa a los demás! ¡Lárgate de aquí!

James Potter seguía tirado sobre el suelo sin poder moverse, miro a Scorpius con ojos entrecerrados. Una profunda ira inundo su cuerpo. Scorpius Malfoy era la razón por la que su hermano Albus se encontraba tan lejos de su hogar. ¿Acaso ahora quería convertirse en el héroe mártir? Él era el cobarde que merecía una lección, dejarle ahí a merced de aquellas criaturas era la sentencia preparada por el destino como castigo a su deslealtad y su cobardía. Sin embargo, la imagen de su hermano Albus caminando alegremente al lado de su mejor amigo, apareció en la cabeza del mayor de los Potter. Y dudo durante unos segundos, un suave sentimiento de perdón le recorrió el alma y por primera vez se sintió en paz. James movió la cabeza de un lado a otro como si quisiera espantar aquellos pensamientos destructivos y virulentos.

-¡¡Lárgate Potter!!

James lo observo unos segundos más. Lo único que tenía claro aquel joven alto de pelo azabache, era que no iba a dejarle la gloria a una serpiente de Slytherin. El se mantendría allí, en aquel cubículo del infierno hasta el final, lucharía hasta el último instante y caería con honor o saldría victorioso. Él era un digno miembro de la casa de Gryffindor de eso no cabía duda.

-¡Maldita sea Potter!

-¡¡Cállate!! ¡¡Estas loco Malfoy!! -Grito James - ¡¡No voy a dejarte aquí!! ¡¿Con quién demonios crees que estás hablando?!

James Potter se arrastro como pudo hasta donde se encontraba Scorpius. Jadeante y con esfuerzo se puso en pie al lado de Scorpius, el calor era insoportable. La mariposa de Scorpius sobrevivía pero su magia cada vez era más débil, aquella nube oscura iba engullendo todo a su paso como un huracán. James alzo la varita en dirección a la montaña de Teufel, que cada vez estaba más cercana a ellos. Cerró los ojos con fuerza e intento pensar en todos los momentos felices de su corta existencia, todos aquellos momentos en los que se había sentido amado y plenamente feliz, se dejo guiar por el calor de los tiernos abrazos de su padre, los maternales gestos de su madre, la alegría de ver a su familia unida, las aventuras con los merodeadores, su pasión por el quidditch y finalmente la sensación de los tiernos besos de una temblorosa Hero en aquel cuarto de baño del segundo piso cubierto de agua.  Abrió los ojos con determinación, había perdido todo rastro de miedo, ahora creía, creía en sí mismo y en todas aquellas personas que le acompañaban en la oscuridad, estaba preparado para sacar el león interior y luchar. Scorpius continuaba a su lado, apretando los dientes y sujetando la varita con ambas manos, su patronum se debilitaba cada vez más.

-No podremos con ellas, son demasiado fuertes…

-No podrás conmigo, este no es mi final - Jadeo James mirando la nube de mariposas con una fijeza aterradora. Alzo la varita temblorosa y grito - ¡¡¡Expecto Patronum!!!

La varita de James vibro con fuerza, creía en el hechizo, en sus palabras y sobretodo en su magia interior. Todas sus emociones se transmitieron a la madera, convirtiéndose en parte de su cuerpo, en una corriente de energía que nacía de su pecho y viajaba hasta la  punta de su varita. Se hizo la luz, un hermoso león de suave pelaje blanco apareció ante ellos con. James abrió los ojos con sorpresa, observo embelesado como aquel majestuoso animal deslizaba sus fuertes patas sobre el aire con una elegancia sin igual.

James y Scorpius se miraron durante unos segundos, sintieron un incomodo vinculo de unidad, pero en aquel instante no podían dudar, se necesitaban mutuamente. Fijaron sus ojos en aquellas dos figuras de luz, mensajeras de una esperanza y apretaron las varitas con fuerza, intentando enviar todas sus energías a aquellos patronum. El león abrió las fauces dejando entrever sus poderosos colmillos, un profundo rugido salió de sus entrañas. Las Teufel temblaron y comenzaron a moverse en todas direcciones, separándose de su nido, como si estuviesen confundidas o mareadas por aquellas ondas de sonido. La mariposa de Scorpius comenzó a volar alrededor de la nube cada vez mas dispersa mientras el león rugía poderosamente. El calor cada vez se hizo más intenso, las llamas llegaban hasta la piel de los jóvenes que sintieron el olor de carne chamuscada.  La cúpula temblaba a su alrededor, parecía que todo se iba a desplomar. El león abrió las fauces por última vez y la mariposa de Scorpius se adentro en ellas, uniendo los patronum en uno solo.

Los patronum explotaron y se produjo una luz cegadora que los rodeo por todas partes, de nuevo se escucho aquel sonido ensordecedor, Scorpius y James soltaron las varitas, cayeron al suelo tapando los oídos y cerrando los ojos con fuerza. De repente aquella colmena oscura, embravecida, enloquecida, exploto en cenizas. Y se hizo el silencio.

…..

…..

…..

Tras unos segundos de confusión, Scorpius y James alzaron la mirada. El silencio era mortal. Dirigieron los ojos hacia la cúpula, de esta caía una lluvia de cenizas que se aposentaba sobre sus cuerpos y sobre la superficie de la cañería, daba la sensación de estar rodeados por una fina nieve de color gris. Se miraron, sus corazones aun latían con fuerza.  Los ojos brillaron y una sonrisa alegre se creó en sus labios juveniles.

-Por los pelos…-Susurro James con una sonrisa picara. Su pecho se había inflado con infinito orgullo - Tengo que contarle a los chicos, ese patronum era una obra de arte…-Murmuro con una sonrisa contagiosa.

-Demasiado exuberante para mi gusto - Murmuro Scorpius con una sonrisa. James le miro de reojo sin dejar de sonreír socarronamente - Sera mejor que volvamos, los chicos deben estar muy preocupados, no sé cuánto tiempo llevamos aquí abajo…

-Por los calzones andrajosos de Merlín

-¿Qué suced…?

Scorpius palideció en cuestión de segundos. James había recogido la varita del suelo y apuntaba a Scorpius con ella. El muchacho se echo hacia tras temeroso con las manos en alto; su varita seguía sobre el suelo, tan solo a dos pasos de su pie derecho, sin embargo agacharse a recogerla hubiera sido una completa tontería. James lo observaba fijamente con ojos desencajados y confusos. Por primera vez tuvo miedo.

-James escucha…

-Cállate Malfoy, no te estoy apuntando a ti, no seas egocéntrico - Murmuro James sin apartar la varita. Scorpius arrugo en entrecejo aún más confuso -Hay una mariposa Teufel detrás de ti - Susurro James intentando no alarmarle.

Scorpius seguía paralizado con las manos en alto. Él mismo había palidecido. Tras unos segundos de silencio, que se hicieron interminables, Scorpius capto un suave aleteo cerca de su hombro, fue girando el rostro con lentitud mientras sentía como el sudor caía por sus sienes. Verla de cerca provocaba un extraño hechizo hipotónico, sus alas negras como la noche se movían suavemente sobre al aire y aquellas líneas vaporosas que dejaban sus movimientos, formaban hermosos dibujos sobre el vacio. La mariposa se aposento sobre el hombro de Scorpius como una fiel servidora.

Y de repente millones de imágenes llegaron a su mente. Sus padres, Rose, Albus, Hogwarts, todo lo que amaba se encontraba allí, ante sus ojos y en el cielo sobrevolaba una tormenta de mariposas negras. Pero la sensación no era amenazante, peligrosa, sino todo lo contrario, la palabra era: Convivencia. Convivían sin miedo y las mariposas se arremolinaban a su alrededor como niños juguetones. La mariposa había conectado con él, mantenía una conversación con su yo interior, con su parte más profunda donde se a galopaban sus inseguridades más grandes. Y se sintió en paz consigo mismo  por primera vez en meses.

-Déjala ir - Susurro Scorpius abriendo los ojos -  Es una amiga - James abrió los ojos y la boca completamente atónito - Las mariposas no son la amenaza sino nosotros mismos, ellas solo perciben ese lado de nuestra conciencia, pero ahora nos consideran iguales porque hemos sido capaces de enfrentarnos a esa oscuridad interior.

James no se había dado cuenta pero inconscientemente había bajado la varita. De alguna forma creía en las palabras de Scorpius aunque su parte más racional le gritaba que estaba como una cabra por hacer caso a la serpiente. En ese momento de aceptación, en ese instante donde dos muchachos tan distintos como lo eran James y Scorpius, dialogaron en silencio, fue cuando la mariposa hecho a volar  entre los copos de nieve grisácea de cenizas, elevándose hasta desaparecer.                          

-Debo estar volviéndome loco - Murmuro James viendo como la mariposa desaparecía - Más vale que tengas razón Malfoy - Scorpius le miro de reojo en silencio - Salgamos de aquí, necesito aire…

Los jóvenes salieron de la cúpula y se adentraron de nuevo en las cañerías. El camino de vuelta se hizo más ameno, el deseo de salir a la superficie empujaba sus pies cansados a caminar y a no dejarse vencer por el agotamiento. Las quemaduras recibidas comenzaban a arder pero ninguno de los dos expreso su dolor, en algo se parecían mucho, su orgullo. Al llegar al final de la cañería, James saco las branquialgas que escondía en su colgante y las masticaron con algo de esfuerzo. El efecto comenzó enseguida, se adentraron en el agua y nadaron hacia la superficie intentando mantener el rumbo y seguir la ruta que habían hecho para entrar. El agua fría del lago les aliviaba las quemaduras y por unos segundos se sintieron libres en aquella oscuridad, dejándose arrullar por los sonidos de las profundidades. La luz cada vez se hacía más brillante y las ganas de llegar a tierra firme les empujabaempujaban a nadar con más ímpetu. Poco a poco el efecto fue desapareciendo y el nadar cada vez se hizo más difícil. El oxigeno se escapaba de sus pulmones con mayor rapidez y el peso del agua aumentaba la dificultad del nadar hacia la superficie. Ya estaban cerca, se podía percibir la triste luz del día sobre el agua. James giro su cuerpo para  mirar tras elél, la alegría de estar cerca de la meta desapareció cuando vio como Scorpius pálido como la muerte, se movía débilmente para seguir avanzando. El desgaste físico y emocional de la experiencia había dejado a Scorpius en sus mínimas reservas de energía, hacia solo un par de días en los que Scorpius había empezado a ganar peso y a dormir bien otra vez.

-Maldita sea Malfoy…

James bajo a nado hasta donde se encontraba Scorpius. Coloco los brazos del joven alrededor de su cuello y comenzó a nadar hacia la superficie. Nadar con Scorpius a cuestas no era una empresa fácil. El peso de ambos cuerpos los arrastraba hacia las profundidades, los efectos de las branquialgas comenzaban a desaparecer. James nado con furia, entregando toda su energía corporal en cada brazada. Se sentía agotado pero continuo nadando hasta que su mano toco una ráfaga de aire fresco. Lo habían logrado, las nubes oscuras y la llovizna triste de la mañana los saludaba con alegría. James salió a la intemperie y tomo una larga bocanada de aire que lo revivió. Scorpius a su lado, reacciono al sentir el aire frio y el oxigeno en los pulmones.

-¡Lo conseguimos! - Grito James triunfante.

Giro su rostro para descubrir dos figuras en la orilla del lago. Sonrió. Rose y Hugo no se habían movido de su sitio. James comenzó a nadar hacia la orilla ayudando a Scorpius que aun se encontraba un poco débil. Pero a medida que se acercaban, James se dio cuenta de que algo no andaba bien. Rose y Hugo se encontraban de pie, muy quietos y pálidos. James alzo la mano para saludarles, confuso con las expresiones de sus primos. El miedo en los ojos de Rose le hizo parar en mitad del camino. Algo andaba muy mal. Sin embargo ya era tarde. De entre los arbustos, salieron una docena de aurores con sus varitas y los apuntaron directamente. James observaba la escena aterrorizado. Scorpius se encontraba demasiado débil para escapar a nado. Los habían acorralado.

-En nombre del ministerio de magia, quedan detenidos por consecuencia de sus actos contra la seguridad del mundo mágico - De entre la multitud de aurores salió una figura con capa azul oscuro y rubio cabello perfectamente repeinado. Zacharias Smith miraba a los dos muchachos con ojos triunfantes.

-Por favor - les invito a salir con una sonrisa educada.

James comenzó a caminar hacia la orilla sosteniendo a Scorpius, que observaba la escena con ojos cansados. Nada más llegar a la orilla, Rose sin hacer caso de los aurores corrió hacia ellos y los abrazo con fuerza, colocándoles dos mantas sobre los cuerpos congelados. Sin embargo, la apartaron rápidamente y  cuatro aurores se adelantaron para sujetarlos de los hombros como si se trataran de dos criminales. James alzo la mirada desafiante, odiaba la sonrisa triunfante que se formaba en la boca de Smith.

-Bueno bueno, la familia Potter no está pasando por su mejor momento - Comento despreocupadamente - Fatídicas noticias para tus padres, aunque quizás ellos ya estaban enterados de tus planes con Malfoy, uno de los integrantes de la familia más buscada actualmente por sus atrocidades….- Desvió sus ojos hacia Scorpius - ¿No te da vergüenza? - Pregunto volviéndolos a clavar sobre James.

-Mis padres no tienen nada que ver en esto, ya han dañado suficiente su carrera ¿No le parece suficiente? - Contesto James con voz firme - Y con todo respeto quisiera informarle de que su departamento de investigación, es una verdadera burla, no se acercan ni por asomo a lo que está sucediendo en verdad

-Túu me lo vas a explicar - Contesto Smith sin dejar de sonreír - Pero primero meteremos a tu amigo Malfoy en Azkaban - Scorpius no contesto, se mantenía erguido, intentando esconder su debilidad física - Llévenselos, hay que interrogarles largo y tendido….-Se giro a Rose y Hugo que lo observaban llenos de rabia - En cuanto a vosotros, me temo que tendremos que abriros un expediente y quizás termine en una expulsión…

-¡Como se atreve! - Las mejillas de Rose se encontraban rojas por la furia

-¡No espere!

Rose, Hugo y James abrieron los ojos con sorpresa al ver quien salía de entre los matorrales. Giles Gallagher acababa de aparecer ante ellos con las mejillas sonrojadas y tembloroso de pies a cabeza. Smith sonrió y le dio un par de palmaditas en los hombros mientras su sonrisa se  acentuaba. Rose se encontraba confusa, plantada en mitad de la explanada como si la hubiesen golpeado una bludger, observaba a su amigo de pie ante ella con cara de incredulidad.

-Por Merlín, menos mal que aún quedan estudiantes con sentido común en Hogwarts - Canturreo  Smith - Llévenselos, no hay tiempo que perder - Ordeno a los aurores que sujetaban a los dos muchachos.

Hugo comenzó a caminar detrás de su primo, con las orejas rojas  como tomates y el rostro pálido. Rose se mantenía erguida mirando fijamente a Giles con el rostro desencajado por la desafortunada sorpresa. Giles abría y cerraba la boca, incapaz de poder decir algo con sentido en aquella desagradable situación.

-Lo siento - Consiguió susurrar débilmente.

Rose no contesto, su mirada lo expresaba todo. Echo a correr, dejando a un confuso y arrepentido Giles tras ella. En aquel instante, Rose comprendió lo que era convertirse en adulto, enfrentarse a las decepciones y sentir como personas a las que tenias tanto aprecio, mueren en tu corazón para siempre, Giles jamás seria el mismo para ella.

Un par de horas más tarde

-¡¡Como se atreven!!

-Me han dado instrucciones de no dejar pasar a nadie.

-¡¡Soy la directora de este colegio y este es mi despacho! ¡Le exijo que me de paso ahora mismo!!

-Excúseme directora Mcgonagall pero son ordenes de…

-¡Me importa un pepino volador! Se lo advierto por última vez…

-Me temo que no va a poder….

Se hizo el silencio un par de segundos y de repente se abrió la puerta del despacho de par en par con tal rabia que varios libros de una estantería cercana estuvieron a punto de caer al suelo con estrepito. La directora entro en su despacho con las ancianas mejillas rojas por la furia. Su antiguo sombrero de pico estaba medio torcido y su capa de viaje mostraba que acababa de llegar al colegio con mucha prisa. Detrás de ella se encontraban los aurores que habían sido presa de un hechizo transformador de la profesora, convirtiéndolos en dos pequeños caracoles babosos. Mcgonagall abrió los ojos incrédula al percatarse de la situación que tenía ante sus ojos.

-Esto es inaudito - Murmuro dando tres zancadas hacia el centro del despacho - Zacharias, siempre pensé que eras un niño malcriado y arrogante, pero esto jamás lo hubieraesperado de ti - La voz de la directora temblaba por la decepción y la frustración.

-¡En mi época esto era un castigo ejemplar! Como cambian los tiempos, para mal por supuesto - Comento melancólicamente uno de los retratos mientras el resto murmuraba a favor o en contra del comentario.

-¡Silencio!

Mcgonagall lanzo una mirada de advertencia a los retratos. Scorpius Malfoy se encontraba atado a una silla con unas gruesas argollas de hierro. Su cabeza colgaba hacia abajo como si estuviera inconsciente. La directora clavo sus ojos enfurecidos en la figura de Zacharias que se encontraba junto a su escritorio, en sus manos tenía un pequeño frasco con un liquido cristalino. La directora no tuvo que preguntar que era, sabía perfectamente de que se trataba. Veritaserum. Mcgonagall alzo su varita y deshizo el hechizo que sujetaba el escuálido cuerpo de Scorpius. Sujeto los hombros del joven entre sus ancianas y fuertes manos y lanzo una mirada amenazadora a los cuatro aurores que habían dado un paso adelante.

-Minerva…

-Daré parte de esto al ministerio, esto va encontra de todo por lo que hemos luchado durante años, no me quedare de brazos cruzados al ver como intimidan y maltratan a mis estudiantes…

-El ministerio y el consejo dieron su aprobación Minerva, me temo que eres la única que no quiere adaptarse al cambio - Contesto Zacharias - Malfoy tiene muchas preguntas que responder y tiene que rendir cuentas a muchos de sus compañeros  ¿O ya has olvidado a los alumnos que continúan luchando por sus vidas en la enfermería?

-Por supuesto que no, como te atreves…

-Hogwarts tiene los días contados, debería retirarse con dignidad Minerva, antes de que sea demasiado tarde.

-Eso será en su debido momento, Zacharias. Pero por ahora no pienso dejar Hogwarts en manos de personas incapacitadas como usted 

  • Le interrumpió Mcgonagall - Ahora Malfoy irá  a la enfermería y lo pondré bajo el cuidado de Madame Pomfrey, cuando lo considere conveniente podrán hablar con él, sin necesidad de eso…-Señalo el frasco con la poción que tenia Smith en su mano derecha.

-¿Me ha llamado señora directora? - Se escucho el sonido de una voz profunda que provenía de la entrada. La peluda cara de Hagrid apareció por la puerta del despacho - Por las barbas deMerlín ¿Qué está sucediendo?

-Hagrid lleva a Malfoy a la enfermería, por favor.

-Minerva, te advierto que estas yendo en contra de lo decretado por el ministerio…

-No

  • Minerva se giro hacia Zacharias con ojos amenazantes - Yo y solo yo junto con mi profesorado, dirigimos Hogwarts señor Smith y Malfoy es mi estudiante, si alguien del consejo tiene algún problema de cómo dirijo esta institución, aceptaría con gusto una reunión personal en mi despacho, mientras tanto y por ahora, soy  yo la que manda entre estos muros ¿Queda claro?

Hagrid levanto la cabeza con orgullo. Se acerco a la silla donde se hallaba el muchacho y tomo el flácido e inconsciente cuerpo acunándolo entre sus brazos para dirigirse a la salida y llevarlo a la enfermería entre las silenciosas miradas de los presentes.

Mientras tanto, en la sala común de Gryffindor pareciese que se estaba celebrando un velatorio. La noticia de que Malfoy había regresado al colegio se había expandido como pólvora. Muchos habían presenciado la entrada de Scorpius y James en el gran recibidor del colegio, rodeados de aurores. Los alumnos cuchicheaban entre ellos, juntando sus cabezas y comentando las noticias que iban llegando de boca de otros estudiantes. Algunos decían que Malfoy regresaba para secuestrar a más alumnos, otros que volvía para vengarse de la familia Potter, una gran cantidad de historias circulaban de boca en boca por todo el colegio.

En ese preciso momento, James Potter que se había pasado dos horas en la enfermería mientras Mcgonagall y profesores le interrogaban, entro por el retrato de la dama gorda, detrás de él, iban Rose y Hugo. Se hizo el silencio en la sala común, todos los observaban expectantes, curiosos, atemorizados, indignados. James ignoro el silencio y se acerco a la única persona que en este instante le podía hacer sentir mejor, Hero. La muchacha corrió hacia él y lo abrazo con fuerza despareciendo entre los brazos del mayor de los Potter. Los merodeadores y Lily la imitaron y se acercaron hacia los nuevos recién llegados. James susurro las palabras que entre tanta confusión e incertidumbre, hizo sentir mejor a muchos de ellos.

-Ya no hay peligro. Las mariposas ya no son una amenazada, Hogwarts está a salvo.

James sonrió al ver la cara de asombro de sus amigos. Todo aquel esfuerzo durante semanas había merecido la pena, ver la cara de asombro y alivio de sus amigos más preciados era el mejor regalo. Todos ellos estaban a salvo, por fin. Gracias a Malfoy. Lorcan y Claudio abrazaron con alegría a su merodeador y le susurraron en el oído cosas que consiguieron sacar una sonora carcajada al pálido James.

-Pero mira quien ha tenido la desfachatez de presentarse aquí, míster Potter ha regresado - James dejo de sonreír y se giro - Mañana aparecerás en todas las portadas del profeta, James Potter y su nuevo amigo inseparable, Scorpius Malfoy protagonizan uno de los momentos más bochornosos del mundo mágico - Alzo las manos como si estuviera leyendo la portada de un periódico - que irónica es la vida…

-Ignórale - Susurro Hero intentando llamar su atención de nuevo.                        

-Cierra el pico - Le espeto Hugo perdiendo la paciencia - Nadie tiene ganas de aguantarte.

-Al final yo tenía razón, James Potter es un traidor, como el resto de su familia…

No le dio tiempo a decir nada más. Un hechizo paso rozando la oreja derecha del muchacho, chocando contra la pared de piedra que tenían tras ellos. Todo el mundo palideció en cuestión de segundos. James había alzado la varita y apuntaba al joven con ojos desencajados por la furia. Los estudiantes se habían levantado de sus asientos y miraban la escena con incertidumbre y algo de miedo. Varios compañeros del joven habían levantado la varita alrededor de él con intención de defenderle, pero en ese preciso momento el retrato de la dama gorda volvió a abrirse. Minerva Mcgonagall acababa de aparecerse ante ellos con su sombrero negro puntiagudo. A su lado se encontraba el profesor Longbottom que los observaba con el ceño fruncido.

-¿Qué está sucediendo aquí? - Pregunto Neville. Todos bajaron las varitas - ¿Alguien puede contestarme?

Silencio

-No quiero peleas entre vosotros - La directora rompió el silencio, los observaba con una profunda seriedad -Gryffindor es la casa de la lealtad y el valor, ahora más que nunca debemos confiar los unos en los otros y no dejarnos guiar por lenguas escurridizas que lo único que quieren es debilitarnos moralmente. Hogwarts está pasando por uno de sus más oscuros capítulos y necesito el apoyo de todos mis alumnos - Varios bajaron la cabeza con arrepentimiento

  • Todos nosotros queremos salvar Hogwarts directora y ayudar a nuestros compañeros que están en peligro - Claudio dejo que su voz firme resonara por toda la sala común. Mcgonagall asintió con la cabeza.

-¿Y qué pasa con Scorpius Malfoy? - Increpo un muchacho.

-Scorpius Malfoy tendrá que dar explicaciones sobre la única cosa de la que se le puede culpar e incluso entonces tendremos que saber escuchar y entender porque hizo lo que hizo. No quiero que mi casa fomente el desprecio ni la intolerancia. Y sobretodo quiero que entendáis que el verdadero peligro está ahí fuera y no entre los alumnos.

-Sin embargo no son todo malas noticias, quiero informales de que Hogwarts está finalmente a salvo de peligro, no habrán mas ataques y se está trabajando en encontrar un antídoto para los alumnos aun afectados.

Por primera vez en días o quizás semanas, los rostros se iluminaron, hubieron abrazos, sonrisas, palabras positivas y esperanzadoras. Los alumnos recibían la noticia como un antídoto para sus almas cansadas que habían esperado tanto en la incertidumbre.

  • Cuento con todos vosotros

Y dicho esto, Mcgonagall desapareció por el retrato de la dama gorda con la misma rapidez con la que había entrado. Los alumnos seguían hablando entre ellos alegremente, saboreando las buenas noticias como si fuera un dulce imaginativo.

-Bien, muchachos es hora de irse a la cama, por favor vuelvan a sus habitaciones.

 Todos los alumnos alzaron la voz para quejarse, pero la mirada del profesor Longbottom los hizo desistir y comenzaron a arrastrar sus pies cansados hacia las escaleras. Los merodeadores, Lily, Rose, Hugo y Hero se alejaron junto con sus compañeros de casa. No se imaginaban que la verdadera aventura acababa de empezar.


Mis Queridos lectores en Potterfics.

Después de meses de desaparición, aquí  estoy de regreso con este nuevo capítulo. Espero que la espera no haya sido muy pesada, pero hay cosas que me hacen muy complicado el escribir. He tenido que prestar el ordenador a mi madre y solo me lo trae cuando viene de visita a Viena, así que tengo que comprarme uno nuevo urgentemente, por ahora con mi ipad voy bien pero el escribir es imposible, no tengo la paciencia suficiente para teclear todo con los dedos en la pantalla. Así que espero que me perdonen.

Espero que esta semana pueda ir escribiendo el próximo capítulo para ir adelantando trabajo y que no tarde otra eternidad en actualizar. Os agradezco como siempre su paciencia y su amor incondicional por esta historia. Espero con mucha ilusión y alegría sus comentarios y sus opiniones al respecto.

Con mucho amor, os mando muchos besos desde donde quiera que me lean.

Siempre vuestra

Pluma Cisne

Irene