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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 60
La mañana dio un triste saludo al día, un cielo gris, repleto de nubes amenazantes. El colegio había ido despertando lentamente, aunque muchos alumnos no habían podido pegar ojo en toda la noche. Los merodeadores bajaban las escaleras corredizas, siguiendo a la aglomeración de estudiantes que se dirigía hacia el gran comedor. Muchos de sus compañeros se giraban para mirarlos descaradamente, algunos se apartaban temerosos dejándoles paso entre la multitud. A James ese tipo de reacción no le agrado en absoluto; estaba acostumbrado a la atención de sus compañeros pero jamás había sentido ese recelo ni temor hacia su persona. Sus ojos se centraron en las baldosas de piedra y una inmensa tristeza inundo su corazón. Cuando llegaron al gran comedor la cosa no mejoro, nada más entrar los merodeadores se hizo un gran silencio y todas las cabezas se giraron hacia ellos.
-Hubiera preferido quedarme en la cama - Se quejo James en voz baja mientras caminaban hacia la mesa de Gryffindor.
Ni Lorcan y Claudio contestaron, a cada paso que daban sentían como miles de ojos se clavaban en ellos al caminar. Se sentaron en la mesa de Gryffindor y se quedaron observando los platos rellenos de gachas, beicon, huevos revueltos, tostadas…habían perdido el apetito. Claudio se sirvió zumo de calabaza y dio un sonoro sorbo, como si esperase espantar a todos los curiosos que los observaban.
-Todos sabíamos que esto iba a pasar - Murmuro Lorcan sirviéndose un poco de huevos con beicon - No dejes que te afecte tanto James…
James observo como su mejor amigo se serbia el desayuno con rostro impasible y un aura de infinita paciencia y tranquilidad. Era como un gran paraguas, la lluvia caía sobre su superficie pero jamás lo empapaba, el agua no traspasaba la tela, era incapaz de llegar a su persona. Claudio, algo más animado al ver como los estudiantes reanudaban las conversaciones a su alrededor comenzó a untar un par de tostadas con mermelada. Pero James seguía sin tener apetito. Solo era capaz de pensar en Malfoy, postrado en alguna cama de la enfermería.
-Buenos días
- Susurro una suave voz a su lado.
James giro su rostro como un relámpago. Hero se encontraba de pie y lo observaba con ternura. Fue como si el sol, escondido en aquella triste mañana de primavera, apareciese ante sus ojos. El muchacho se percato de que el cabello de la joven había crecido unos centímetros. Dejo escapar una sonrisa contagiosa y le dejo espacio a su derecha para que se sentara. Disimuladamente, tomo la mano de la joven por debajo de la mesa haciendo que Hero se sonrojara suavemente. Por unos instantes quiso desaparecer de allí y perderse en los terrenos del colegio junto a ella.
-Esto es frustrante.
James aparto su mirada del sonrojado rostro de Hero y la dirigió sobre la pequeña figura de su hermana menor sentada enfrente de él, entre Lorcan y Claudio. La muchacha tenia las mejillas rojas como un tomate y se serbia una gran cantidad de beicon. Lorcan la observaba con ojos tranquilos, sin decir nada al respecto. Lily dejo el plato cubierto de beicon y comenzó a servirse zumo de calabaza mientras murmuraba cosas sin sentido.
-Lily basta
- Soltó James repentinamente, apartándole la jarra para que el zumo no se derramase sobre la mesa - ¿Qué demonios te pasa? - Lily alzo la cabeza como si por primera vez se percatase de que sus amigos estaban allí con ella.
-Me ponen nerviosa - Contesto la muchacha apretando los dientes y observando a su alrededor con ojos amenazantes - Si no dejan de mirarme te juro que voy a lanzarles un maleficio- Hero dejo escapar una sonrisa divertida - No lo soporto…
-Vas a tener que acostumbrarte - Susurro Lorcan con calma - Esto continuara así durante todo el día, mejor sobrellevarlo con paciencia….
-No quiero sobrellevarlo con paciencia - Mascullo Lily cruzándose de brazos con indignación
- Al próximo que me mire con cara de idiota le lanzo un moco murciélago y ya verás como paran de mirar con esa cara de atontados - James, Hero y Claudio dejaron escapar una risa cantarina mientras la miraban - ¡Hablo muy enserio!
De repente, alguien se dejo caer junto a ellos, el grupo giro sus cabezas para ver un cansado y despeinado Hugo con el uniforme a medio poner, parecía que había pasado toda la noche sin pegar ojo. James le pasó la jarra de zumo de calabaza para que se sirviera, el pequeño Weasley no tenía muy buen aspecto.
-Buenos días
- Jadeo Hugo después de pegar un largo sorbo. Miro de un lado a otro de la mesa
- ¿Dónde está Rose? - Pregunto al percatarse de la ausencia de su hermana.
-No ha bajado todavía - Contesto Claudio.
El grupo volvió a quedar en silencio. Todos se sentían cansados y decepcionados, frustrados por no poder avanzar y ser incapaces de mejorar las cosas, todo parecía empeorar por momentos. Aunque Mcgonagall habían conseguido mantener a raya al ministerio, no sabían cuanto tiempo duraría aquella falsa "tregua"; Smith había salido echando pestes del colegio cuando Mcgonagall osó desobedecerle llevándose a Scorpius a la enfermería. Pero todos sabían que Mcgonagall no podría proteger a Scorpius por mucho más tiempo, la orden para llevarlo a Azkaban databa para dentro de dos días.
-¿Sabéis como se encuentra?
James y Hugo negaron con la cabeza. No había noticias de Scorpius ni de su recuperación. Lo único que sabían, por otras lenguas, era que la enfermería estaba custodiada por una veintena de aurores como si se tratase del asesino en serie más buscado del mundo mágico.
-Como pudo hacerlo…-Susurro Lily - Se ha comportado como un desleal.
-¿Quién?
-Giles…-Todos se quedaron en silencio. Miraron a su alrededor, Giles no se encontraba por ninguna parte - Parece que tampoco ha bajado a desayunar, debe sentir muchos remordimientos para no dar la cara después de lo que ha hecho…
-Sigo sin comprender como supo de nuestro plan - Comento Hugo moviendo el tenedor delante de su pecosa nariz.
-Seguramente os siguió hasta el bosque y cuando vio a Scorpius salir de la capa de invisibilidad corrió al castillo a avisar al ministerio…-Contesto Claudio algo distraído removiendo las gachas que tenía delante.
-Si no hubiese sido por él, ahora podríamos estar en camino de recuperar a Albus - Murmuro James - Maldita sea…- Dio un suave golpe en la superficie de madera y se quedo mirando un punto muerto mientras sentía como la mano de Hero aprisionaba la suya por debajo de la mesa - Esto es frustrante…
-Quizás no deberíamos juzgar tan rápido…-Susurro Lorcan dejando que el cabello rubio tapara su rostro durante unos instantes. Lily iba a replicar pero la mirada de Hero la hizo enmudecer, lo último que necesitaban era comenzar una pelea.
-He perdido el apetito - Susurro Hugo observando con tristeza el desayuno que generalmente devorada con alegría.
Todos habían dejado sus cubiertos y observaban la mesa con tristeza. James alzo los ojos para mirar las paredes del gran comedor con nostalgia, escucho el sonido de los cuchillos, de las voces, el aroma del desayuno y el suave sonido de la lluvia sobre las vidrieras. No quería marcharse, su expulsión estaba cerca y no podía hacer nada por detenerla. Hogwarts siempre fue como su segundo hogar, pertenecía a aquel lugar, a sus secretos; cada pasillo, escalera o pasadizo estaba impregnado de recuerdos; quizás inocentemente quiso creer que jamás se tendría que enfrentar al adiós, que los años pasarían mucho más lentos. Ahora ni siquiera quedaban tres meses para la marcha, sino un par de días para ser expulsado injustamente.
-Buenos días alumnos.
Una voz contundente y segura se alzo por todo el gran comedor. Mcgonagall se encontraba en el centro de la mesa de profesores, estos se habían levantado nada más ver llegar a la directora. El sonido de los cubiertos ceso y los alumnos enmudecieron, la atención de todos los presentes se dirigió a la regia directora, de pie sobre la base del atril de oro.
-La dirección y los profesores quiere agradecer inmensamente a dos alumnos de este colegio, por su desinteresado valor para proteger esta institución y a sus estudiantes. James Potter y Scorpius Malfoy pusieron por delante la vida de nuestros alumnos antes que la propia. Quiero galardonar a nuestros dos estudiantes con el premio de servicios especiales al colegio.
Hugo pego un grito de júbilo, sacándose la corbata del cuello de la camisa y comenzándola a mover en el aire, el gran comedor se lleno de aplausos y vitoreos. Todas las miradas se habían clavado en un sorprendido James Potter que observaba a su alrededor cada vez más confuso. Lily sonrió con orgullo y lanzo una mirada victoriosa a todos los envidiosos que observaban la escena con el ceño fruncido.
-Sin embargo el premio más valioso que un ser humano puede recibir, es el respeto de sus semejantes. Scorpius Malfoy se encuentra en la enfermería del colegio después de poner en peligro su vida por todos nosotros. Me decepciona saber que varios alumnos han puesto pancartas con mensajes tremendamente ofensivos cerca de la enfermería, esa es una actitud ruin y despreciable. Tras la gran guerra, Hogwarts ha trabajado duramente para formar magos y brujas no solo con grandes dotes mágicas sino también y lo más importante, personas justas. Aquellos que no estén dispuestos a aceptar los valores de este colegio, pueden marcharse libremente.
Se hizo un profundo sonoro. Durante unos segundos, se dejo de respirar
-Y sin más dilación, que comience la mañana de clases. Muchas gracias.
Cuando el sombrero puntiagudo de la directora desapareció por la puerta trasera del gran comedor, fue como si el oxigeno volviera a los pulmones de los cientos de estudiantes. El barullo fue inmenso, las voces se alzaban unas encimas de otras mientras las conversaciones se arremolinaban a su alrededor. James que seguía mirando la puerta donde por donde había desaparecido la directora, sintió un fuerte golpe en el hombro que lo sobresalto. Hugo lo había agarrado y le despeinaba el cabello azabache.
-¡Quién iba a decir que James Potter sería galardonado con un premio que no fuese el de burlador de reglas! -Soltó Claudio con una sonrisa socarrona.
-No te pongas celoso - Contesto James recuperando el color en las mejillas - Quizás aun tienes la posibilidad de ganar premio anual, pero quien sabe me está gustando esto de ganar premios asique no te confíes demasiado…- James sonrió picaronamente y todos echaron una carcajada.
-James…
James alzo la mirada y se giro. Una niña que debía ser de primer o segundo año lo observaba atentamente en medio del pasillo que separaba la mesa de Gryffindor con la de Ravenclaw. James miro de un lado para otro de la mesa, como si por un instante creyese que la niña lo había confundido con otro James, pero ella lo observaba fijamente a él. Tenía las mejillas extremadamente sonrojadas y parecía que iba a estallar en llanto. Todo el mundo se había ido quedando en silencio poco a poco y el gran comedor observaba la escena con gran expectación.
-¡Quería agradecerte lo que has hecho! - Grito antes de darle tiempo a James a abrir la boca. Estaba tan nerviosa que su voz sonó estridentemente por todo el gran comedor como un vociferador - ¡Estoy segura de que mi hermano se pondrá mucho mejor ahora! - Sus mejillas iban a estallar por la vergüenza - ¡Muchas gracias!
- James quiso decir algo pero la niña tomo aire y soltó la última frase que tenia atragantada en los pulmones.
¡Yo sí creo en ti!
Y acto seguido, echó a correr sin mirar atrás con la cabeza echando fuego por la vergüenza. James se quedo ahí plantado, igual de sorprendido que el resto de alumnos que observaban la escena con cara de póker. Se giro de nuevo hacia la mesa y se quedo mirando a sus amigos sin saber muy bien cómo reaccionar.
-¿Es que te tienes que buscarte admiradoras hasta en los primeros cursos? - Pregunto Hugo con una sonrisa picara - Hero, yo que tu tendría cuidado porque estas nuevas generaciones vienen con…¡auch! - Lily le había dado una palmada en la nuca para que cerrase la boca.
-Debe ser hermana de uno de los alumnos afectados por las Teufel - Comento Lorcan observando la puerta del gran comedor por donde minutos antes había salido la niña -Creo que ha tenido que llenarse de valentía para poder decir todas esas palabras en frente de tanta gente…-Comento con una tierna sonrisa - Parece que no todo son malas noticias, estoy seguro de que hay muchos más en el colegio que como ella, creen en ti…
James dejo escapar una enorme y sincera sonrisa. Lorcan tenía razón, no todo estaba perdido, no si aun habían personas que creían en el.
Rose Weasley caminaba arrastrando los pies por el desierto pasillo hacia la clase de encantamientos. Se paró en seco y observo el pasillo con ojos llorosos. ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué iba a clase? ¿Es que encantamientos iba a cambiar algo en su situación desesperada? ¿Qué más podía hacer?
Se dejo caer sobre la fría pared del castillo, los libros le pesaban sobre unos brazos cansados, se sentía rendida, agotada, totalmente perdida en un laberinto oscuro. Ya no podía mas, deseaba refugiarse en los brazos de sus padres y desaparecer de la faz de la tierra por unos instantes.
-Rose…
Una voz quebradiza sonó detrás de ella. Rose se giro. Giles la observaba de pie en mitad del pasillo. Tenía ojeras y el rostro pálido, seguramente la culpa no le había hecho pegar ojo en toda la noche. Pero Rose por primera vez no sintió pena ni lastima, el rostro de Giles solo le inspiraba una profunda rabia y decepción que era incapaz de controlar. Tomo sus libros del suelo y comenzó a caminar, deseando alejarse lo máximo posible de él.
-¡Rose por favor!
-¡¡No!!
Rose se giro hacia un pálido Giles. Las lágrimas caían por su rostro. Una inmensa tristeza inundaba su pecho y era incapaz de parar aquel rio de emociones descontroladas. Quería golpearlo, gritarle hasta quedar rendida de cansancio. Pero las pocas fuerzas que le quedaban ni siquiera la permitían hacer eso. Solo quería perderse y olvidarse de todo lo que le produjese dolor. El joven fue incapaz de moverse, ver como Rose se descomponía ante sus ojos le rompía el alma en pedazos, varías lagrimas rebeldes cayeron de sus ojos marrones incapaces de resistir aquella imagen.
-¿¡Cómo pudiste!? Yo confiaba en ti…
Se giro y echo a caminar con paso rápido, sin mirar atrás. Giles fue incapaz de detenerla, tras unos segundos, el sonido de los pasos de Rose se camuflaron con el silencio.
El día se sucedió sin demasiados imprevistos. Por unos instantes, parecía que todo había vuelto a la normalidad, sin embargo esa ilusión desparecía rápidamente, volviendo la realidad, golpeándoles con fuerza. Las clases habían llegado a su fin, muchos de los alumnos se habían resguardado en el castillo pues la lluvia había aumentado a medida que se desarrollaba el día. La sala común se encontraba medio llena, muchos estudiantes habían ido a estudiar a la biblioteca antes de la cena y otros habían subido a las habitaciones a descansar un poco. Lily y Hero se encontraban sentadas en el suelo, repasando los trabajos que debían entregar al día siguiente, los TIMOS se acercaban y ambas jóvenes no daban abasto con los estudios. Claudio y Lorcan sentados sobre el largo sofá leían gordos volúmenes antiguos; Claudio leía ensimismadamente sobre los fundamentos económicos del mundo mágico y Lorcan pasaba las páginas del volumen sobre astronomía estelar. El retrato de la dama gorda se abrió, Hugo y James aparecieron con la ropa de quidditch empapada y las escobas al hombro; montar siempre les hacía sentir bien.
-James de que te sirve hacer magia si en los momentos más prácticos no la utilizas - Se quejo Claudio alzando una ceja al ver como su amigo se acercaba empapado hacia ellos - Vas a llenar las alfombras de lodo…-Se quejo al ver las primeras huellas de zapato sobre el suelo.
-No seas tan quejica - Contesto James quitándose los zapatos y secándose el uniforme con la varita. Se dejo caer sobre el sofá cerca de Hero y observo como la muchacha escribía sobre el pergamino - ¿Habéis visto a Rose? - James se percato de que su primo no había aparecido en todo el día.
-Está en su habitación, lleva casi todo el día metida en la cama, casi no ha comido - Comento Lily alcanzo sus ojos marrones del trabajo - Estoy algo preocupada por ella, nunca la había visto así, está muy deprimida…
Hugo dirigió su triste mirada hacia la escalera que llevaba a las habitaciones de las chicas. El estado de su hermana le afectaba mucho, a veces pensaba en escribir a sus padres, pero el saber de todos los problemas que estaban sobrellevando le hacía cambiar de opinión.
-Realmente… ¿Qué estamos haciendo? - Hero había dejado de escribir y observaba la tinta secar sobre el pergamino - ¿Qué sentido tienen ahora los TIMOS, los trabajos…? La situación sigue siendo muy grave, Albus, Scorpius, nuestras familias, Mcgonagall, el ministerio…- Todos la observaban - Y yo estoy aquí, escribiendo una redacción sobre ingredientes y pociones…
James la rodeo con los brazos, colocando su mentón sobre el desnudo cuello de la muchacha. La joven cerró los ojos y se quedo en silencio, sintiendo el suave contacto de James detrás de ella. Lily a su lado, apretó su mano con suavidad y le dedico una cálida sonrisa.
-Tiene más sentido del que crees - Contesto Lorcan suavemente - No perder la calma e intentar mantener el ritmo más saludable posible es lo que nos permite no volvernos locos aquí dentro. Estoy seguro de que Gael quiere que sigas estudiando y pases tus TIMOS con éxito…- El nombre de su medio hermano sonó lejano en los oídos de Hero.
-Hace tanto que no se de él, no he recibido ninguna noticia ni carta….-Susurro tristemente - Solo espero que este bien…
-No te preocupes, creo que por primera vez es más libre de lo que crees - Comento Claudio acariciando el corto cabello de la muchacha - Pronto sabrás de él, estoy seguro…- Una triste sonrisa asomo entre los labios de Hero.
-Tienes razón…
¡¡Buenas tardes mis queridos Gryffindors!!
¡Por los calzones de Merlín! - Grito Hugo. El muchacho había pegado un brinco al asustarse, cayendo de culo sobre la alfombra al apartarse de la chimenea - ¡Que maneras son esas de aparecerse Sir Nicholas! - Se quejo el joven mirando al fantasma con indignación.
La cabeza transparente de Sir Nicholas había aparecido repentinamente en la pared de la chimenea apagada. Debido al grito asustado de Hugo, la cabeza de Sir Nicholas había terminado colgando de su cuello, haciendo que varios estudiantes dejaran escapar unos gemidos de asco. Sir Nicholas se coloco la cabeza casi decapitada con dignidad y lanzo una mirada indignada a la pecosa figura de Hugo.
-Esas no son maneras de hablar señor Weasley - Contesto Sir Nicholas terminando de atravesar la pared de la chimenea. El grupo de amigos miraba de arriba abajo el cuerpo flotante del fantasma de Gryffindor, con las bocas abiertas y los ojos bien abiertos, aquella visita era del todo inesperada.
-¿A qué vienen esas caras? Como si nunca hubieran visto un fantasma - Comento irónicamente incomodo, moviéndose suavemente sobre el espacio mientras los alumnos más pequeños lo observaban desde sus sillas.
-¿Qué está haciendo usted aquí? ¿No se habían marchado los fantasmas del colegio?
-Si, desgraciadamente si - Contesto con una mueca amarga en el rostro - Pero gracias a Potter y a… a ese…ese Malfoy, hemos podido regresar sin mas de mora - Sir Nicholas parecía realmente feliz de haber regresado - Como agradecimiento, quiero presentarle como nuevo candidato para unirse al selecto Club Decapitado…- Comento alegremente haciendo una profunda reverencia que casi hace colgar su cabeza de nuevo. James dejo escapar una risa cantarina.
-Seria todo un honor Sir Nicholas…
-¡Pero a James no lo han decapitado! - Contesto Hugo con el cejo fruncido - ¿Cómo podría formar parte del club alguien no decapitado? - Pregunto asqueado. Hero y Lily intentaron aguantar la risa al ver la cara de indignación de Sir Nicholas.
-Muchacho insolente - Murmuro haciendo tambalear la cabeza sobre los hombros - No estoy aquí para perder el tiempo jovencito…
De repente su rostro cambio de expresión radicalmente. Sir Nicholas se acerco flotando hasta el grupo. Fingió mirar los trabajos de Lily y Hero para no levantar sospechas en los alumnos más mayores, quedando lo suficientemente cerca de ellos para que nadie más pudiese escuchar la conversación.
- Señor Potter, estoy aquí por encargo de la directora Mcgonagall - Susurro.
-¿De Mcgonagall? ¿Por qué?
-Me ha pedido que le diga, que esta tarde, antes de la cena, haga usted lo que siempre hace con sus amigos…-Los muchachos se miraron confusos - Pero quiere que esta vez lo haga usted a lo grande, lo suficientemente grande como para distraer a todo el colegio, ella ayudara en su medida, luego vayan al primer piso…
-¿De qué demonios está hablando?
-Señor Potter yo solo le estoy retransmitiendo lo que me ha dicho la directora Mcgonagall - Contesto Sir Nicholas ofendido - Ella creía que sería lo suficientemente inteligente como para comprenderlo - James arqueo una ceja - También ha añadido que debe coger la capa de invisibilidad y utilizar tu y yo sabemos que hay en el séptimo piso…-Los jóvenes cada vez estaban más sorprendidos - Y según ella, Hugo Weasley tiene mucho potencial…
Y dicho esto se giro y comenzó a alejarse, saludando a algunos alumnos a su paso antes de desparecer por una de las paredes de la sala común. El grupo de jóvenes se quedo observando la estela del fantasma con cara de estar más perdidos que unos segundos atrás. Alguien carraspeo y el grupo se quedo mirando a un sonriente Claudio que pasaba las páginas de su libro de economía mágica con ojos maliciosos. Todos comprendieron, que al parecer, él era el único que había captado el mensaje de Sir Nicholas. James se coloco delante de él con los brazos cruzados y las cejas alzadas.
-Bueno don prefecto, no tenemos todo el día…-Comento - ¿Podría su sabia majestad contarnos de que iba todo eso? - La sonrisa de Claudio se amplio y los miro por encima de sus gafas cuadradas con satisfacción. Cerro el libro de un golpe y entrelazo sus manos sobre el regazo, apoyándose en el sofá con comodidad.
-¿James que es lo que te hace ser bien conocido en Hogwarts?
-Soy un magnifico jugador de quidditch…-Comenzó a enumerar- Hijo mayor de Harry Potter, humildemente uno de los chicos más atractivos del colegio…-Hero puso los ojos en blanco e intento calmar las ansias de tirarle el tintero sobre su mata de pelo azabache.
-¿Mcgonagall quiere que hagamos una broma? - Todos se giraron hacia Lorcan. La sonrisa de Claudio se ensancho - Para distraer, quiere que la ayudemos a distraer…- Lorcan se quedo observando el suelo unos segundos - Quiere utilizar la broma como un señuelo, Mcgonagall quiere que vayamos a liberar a Scorpius…-Se hizo el silencio.
-¿Te has vuelto loco? - Hugo arqueo una ceja.
-¡El primero piso! - Grito Lily emocionada - Perdón…-Susurro al ver las miradas inquisitorias de sus amigos - Se refiere a la enfermería. Por Merlín, quiere que nos llevemos a Scorpius fuera de Hogwarts y que utilicemos una gran broma como señuelo - Los ojos de Lily no paraban de brillar - Esta mujer es mi heroína, simplemente fantástica…
-El séptimo piso es….la sala de los menesteres - Susurro James - Quiere que utilicemos el pasadizo que lleva a cabeza de puerco - Claudio los observaba como si se tratase de un orgulloso profesor que empieza a ver los resultados de sus enseñanzas
- ¡Que idea tan genial! ¿Cómo pasamos por alto una idea así?
-No tenemos mucho tiempo…-Susurro Hero mirando el reloj de la pared con ansias - Solo queda una hora para la cena, habrá que improvisar algo rápido…
-No te preocupes, esto será inolvidable…-Susurro Hugo con un brillo misterioso en la mirada.
Continuara…
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Mis queridos lectores:
Esta vez tarde menos de dos meses en actualizar, espero que estén orgullosos de mi. No tengo mucho tiempo, son la una de la mañana y mi cabeza ya no da para mas, asi que siento ser muy concisa esta vez. Espero que hayan disfrutado de este capitulo tanto como yo disfrute escribiéndolo. Agradecer los comentarios del ultimo capitulo porque fueron muy emotivos y me llegaron al corazón, muchísimas gracias. Espero no tardarme mucho en actualizar, ojala pronto pueda sorprenderos con una nueva entrega.
Quería informar de que quizás comienzo un nuevo fic sobre James y Lily en su ultimo año en Hogwarts, no seria un fic tan largo como este ni de lejos, quizás solo un par de capítulos, pero bueno para quien le interese leerlo puede buscarlo en mi perfil y darle a favoritos (la historia ya esta creada) para tenerlo cuando actualice el primer capitulo. La historia ya esta en vía de desarrollo. (Hogwarts 1978 - Nombre de la historia)
Miles y miles de besos a todos mis lectores repartidos por el mundo, les deseo mucha alegría.
Siempre vuestra
Irene
Pluma Cisne