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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 62
Era noche cerrada. El pequeño pueblo costero se encontraba en calma, algunas farolas de luz amarillenta alumbraban las desiertas calles empedradas. El puerto había cerrado y solo quedaban algunos pescadores borrachos caminando en dirección a sus casas. El océano sonaba a lo lejos, acompañando pausadamente con su oleaje. El silencio fue interrumpido por uno chasquido repentino. Una luz intensa apareció en mitad de la calle y cinco figuras aparecieron de la nada cayendo precipitadamente en el suelo. Solo un joven de pelo rubio y largo consiguió caer de pie. Tras unos segundos, los ojos azules de Lorcan se acostumbraron a la escasa luz, observando a su alrededor detenidamente. El resto del grupo comenzó a levantarse entre gemidos y quejas. -Odio estos trasladores...-Murmuro Lily poniéndoselo en pie y sacudiéndose el pantalón. -¿Dónde estamos? - Jadeo Rose mirando a su alrededor -¿Alguien lo reconoce? -Es un pueblo costero- Contesto James arqueando una ceja y mirando por todas partes en busca de alguna señal que le resultara familiar - Tengo la sensación de estar muy lejos de Hogwarts... -Concretamente en Irlanda del norte- Murmuro Lily componiendo una cómica mueca. -¿Irlanda? ¿Como sabes que estamos en...? Lily levanto su mano y señalo un alto poste frente al mar. Varias banderas ondeaban con la suave brisa de la noche. Entre ellas, una bandera de color blanco, con una cruz roja y la mano diestra de Ulster, ondeaba con alegría mientras las olas del mar golpeaban el muro de piedra y el agua salada empapaba las telas. -Magnifico...-Susurro James - ¿Y ahora que hacemos?
- ¡Scorpius! Los jóvenes se sobresaltaron al escuchar el grito de Rose. La joven corría hacia el cuerpo que aún yacía en el suelo. El resto del grupo la imitó y fueron a su encuentro. Hicieron un circulo a su alrededor y ayudaron a Rose a levantar la cabeza del suelo con suavidad. Susurraron su nombre pero el Slytherin no despertó. Lily se levantó de un salto y se dirigió a las escaleras que llevaban hacia los botes anclados frente a ellos, se agacho y tomo un poco de agua del mar, corrió de vuelta hacia el grupo y fue empapando el rostro de Scorpius con sus manos. -¿Y ahora que hacemos? - Pregunto temerosa - Esta respirando ¿Verdad? -Espero que no sea nada grave...-Jadeo James nervioso. -Deberíamos llevarlo a un lugar seguro, necesita recomponer fuerzas...-Advirtió Lorcan- Todos deberíamos descansar un par de horas... -¡Eh vosotros! Los jóvenes se giraron y descubrieron a un hombre apoyado en una farola contigua. Llevaba unas altas botas de pescador y el olor a pescado era intenso. Los observaba con sorpresa y la mandíbula desencajada. Sus mejillas y nariz sonrojadas, el fuerte olor a cerveza obviaban el hecho de que se encontraba un estado de borrachera absoluta. - ¡Por todos los diablos! - Los cuatro adolescentes se miraron con nerviosismo - ¡Aparecer de esa forma! ¡Así, puf! - Hizo un gesto con las manos - ¡Puf! ¡De la nada! - Se echo a reír con fuerza caminando hacia ellos a trompicones - ¡Lo he visto! ¡Oh si! -Ignorarle - Susurro Rose - No podemos meternos en problemas. -¿No contestáis? ¡Ahhh ya veo! Le dio otro trago a la botella que sujetaba con la mano derecha. Comenzó a murmurar cosas en voz baja, clavando sus pequeños ojos hinchados sobre el grupo. Los muchachos se mantuvieron en silencio, evitando el contacto visual y deseando que aquel hombre se marchara lo antes posible. - ¡Malditos! ¡Sanguijuelas! - La violencia de sus palabras asusto a los muchachos. La rabia era palpable en su expresión - ¡Os voy a enseñar lo que son modales! ¡Bichos raros! ¡¡Sois unos bichos raros!! ¡Fuera de aquí! ¡Este pueblo es un pueblo honrado y decente! El hombre se encontraba ya a una distancia considerablemente cercana a ellos, acortaba los pocos metros que quedaban caminando en eses. Su rostro se había teñido de un color rojo fuego y sus ojos encendidos por la rabia y la violencia, parecían dos puertas al infierno. James y Lorcan habían deslizado sus manos hacia los bolsillos de sus pantalones donde se encontraban sus varitas, dispuestos a utilizarlas en cualquier momento. -¡Ya basta! La puerta de una de las casas de piedra se había abierto de par en par. La silueta oscura de una mujer apareció en el rellano. El rostro crispado del pescador borracho había palidecido. La mujer dio unos pasos en dirección al grupo de jóvenes que la observaban con una mezcla de agradecimiento y desconfianza. La amarillenta luz de la farola dibujaba su ancha figura y su cabello recogido en un moño bajo. -Son mis invitados - Su voz sonó clara y segura - Estas quedando en ridículo. Será mejor que te marches a casa sino quieres que le diga a tu mujer que has estado bebiendo de nuevo...-El pescador observaba la silueta oscura con odio contenido, pero tras unos segundos de suspense, se giro y tiro la botella de cerveza al mar. -No siempre te saldrás con la tuya, Erin...-Susurro con voz ronca. Antes de desaparecer en la oscuridad de las calles, lanzo una mirada tenebrosa al grupo de jóvenes y una desagradable mueca se formo en su rostro. Se alejo con lentitud, apoyándose en las farolas del paseo marítimo, llevándose consigo aquel olor a alcohool y pescado. Rose dejo escapar un suspiro de alivio cuando la figura de aquel hombre se perdió entre la neblina. Todo había quedado en un susto y nada más. Se giraron para mirar a la desconocida que habíaintervenido en su ayuda. La mujer dio un paso hacia la luz y pudieron ver sus regordetas facciones con claridad. -Será mejor que entréis - Susurro la mujer acercándose a ellos. Los muchachos seguían mirándola con desconfianza - Por Merlín... Sus ojos se habían clavado en la pálida figura de Scorpius acunado en los brazos de Rose. Hizo un amago de acercarse pero Rose se movió rápidamente, evitando que le tocara el rostro. La mujer reconoció enseguida el miedo en los ojos de la joven que apretaba el cuerpo de Scorpius entre sus brazos. Se hizo un silencio incomodo. -No queremos ser maleducados - Susurro Lorcan con cautela - Pero...¿Quién es usted? ¿Nos estaba esperando? -No temáis, estoy aquí para ayudaros - Susurro con voz tierna, dirigiendo su cálidos ojos al grupo de adolescentes - ¿Que le ha sucedido a Scorpius? -¿Conoce a Scospius? - Todos la miraron con sorpresa. La sonrisa de la mujer se acentuó al ver los rostros sorprendidos. -Es una larga historia...-Contesto - Ahora lo más importante es que entréis en casa, necesitáisdescansar y un buen plato de sopa caliente, ya habrá tiempo de explicaciones... -¿Como sabemos que está diciendo la verdad? - Pregunto Lily alzando su nariz respingona - No esperará que nos fiemos de usted solo porque dice conocer a Scorpius...-La mujer estaba a punto de contestar la pregunta de Lily cuando otra voz la interrumpió. -¿Señora Pickerleier? - La voz rota de Scorpius se alzo, cortando el silencio. El joven habíaabierto los ojos débilmente y observaba el rostro bonachón de la mujer como si se tratase de una visión - ¿Es usted? -Hola Scorpius - Susurro la mujer poniéndose de cuclillas junto a una desconfiada Rose - No te preocupes, estais a salvo - Scorpius dejo escapar una sonrisa fugaz y volvió a cerrar los ojos lentamente - Por favor, necesitáis ayuda...-La mujer se puso en pie y tendió una mano alentadora hacia una escéptica Rose. -Bueno, esto parece prueba suficiente...-Susurro James mirando a su prima -Vamos, tenemos que llevarlo dentro... Lorcan ayudo a James y entre ambos cargaron a Scorpius, el joven había vuelto caer inconsciente. Entraron en un pequeño salón de piedra; una escoba barría alegremente la tapicería y la estufa de hierro provocaba un alegre repiqueteo. Los jóvenes se sentaron sobre unos pequeños sofás tapizados en algodón. La señora Pickerleier guio a James y Lorcan hacia el segundo piso y llevaron a Scorpius a una pequeña habitación con ventanas. Rose no quiso separarse de Sorpius y se quedo en la habitación junto a él. La señora Pickerleier le ofreció toallas húmedas y dos platos de sopa humeantes que dejo sobre la mesita de noche. Rose le agradeció con una tímida sonrisa y la mujer volvió a bajar las escaleras donde se encontraban los demás. La casa era modesta pero cálida. La señora Pickerleier se esmero en cuidar de sus invitados, ofreciéndoles mantas, sopa, pan y zumo de zanahorias recién hecho. Relato resumidamente su conexión con Scorpius mientras los jóvenes devoraban la sopa y el pan. Cuando todos lograron saciarse y el cansancio golpeo sus rostros, la señora Pickerleier apago la luz con la varita y se dirigió hacia el segundo piso. Lorcan dormía sobre una manta de plumas cerca del sofá donde Lily se había recostado. Al otro lado de la habitación, James acostado sobre el sofá, vio como la mano de Lorcan se movía en la oscuridad hasta tomar la de Lily. El mayor de los jóvenes cerro los ojos, la oscuridad de su mente fue tomando la forma de una imagen nítida, la de Hero, en la sala común, sentada frente a la chimenea, observando el cielo oscuro tras los cristalinos ventanales. Y con el recuerdo de su rostro, el sueño fue embriagandole hasta rendirse ante él. Al día siguiente. la mañana despunto con su paleta de colores rosados. El mar, embravecido la noche anterior, había vuelto a la calma. Las campanas de las iglesias comenzaron a sonar mientras el sonido de las gaviotas las acompañaban alegremente. El pueblo despertaba de su letargo nocturno. La señora Pickerleier, que se había quedado toda la noche junto a Scorpius mientras Rose descansaba en un rincón de la habitación, se había dirigido a la cocina y comenzaba a preparar un suculento desayuno. El olor a huevos revueltos y beicon recién frito, despertó a los jóvenes soñolientos. -Buenos días - Rose bajaba las escaleras acicalada y preparada. Lily y James la miraron con ojos entrecerrados, aun incapaces de abrirlos completamente - ¿Que son esas caras? Tenemos que darnos prisa, organizarnos, no podemos darnos el lujo de perder mas tiempo. El ministerio ya debe saber de nuestra... -¡Buenos días muchachos! - La señora Pickerleier entro con una bandeja repleta de platos, cuatro tazas de café y una jarra de zumo recién hecho la seguían por detrás. El ojos de James y Lily se abrieron de par en par, aquel olor tan exquisito despertaba a cualquiera - Primero necesitáis un buen desayuno.... -¿Como se encuentra Scorpius? - Pregunto Lily mojando varias galletas en el cafe - ¿Ha pasado una buena noche? -Scorpius esta mejor...-Contesto la señora Pickerleier con rostro taciturno - Pero no estoy segura de que este lo suficientemente fortalecido como para acompañaros a donde tenéis que ir...- James palideció - Es demasiado peligroso, quizás si pudieses esperar unos días más a que Scorpius se recuperase del todo... -Es muy arriesgado - Murmuro Lorcan pensativo - El riesgo de perder a Albus es mayor cada día que pasa. Sin contar con que el ministerio seguramente empiece a actuar contra cualquiera que nos haya ayudado, nuestros padres seguramente tengan que cargar con la culpa de todo. Tenemos que solucionar esto, lo antes posible... -¿Pero como? - Lily los observaba con angustia - No podemos llevarnos a Scorpius en estas condiciones, seria letal para él y para nosotros. No aportaría nada bueno, Scorpius tiene que quedarse aquí, es lo mejor para todos... -Yo podría cuidar de él, e informar a Minerva de todo lo que ha sucedido. En caso de necesidad, también podría pedir ayuda...-Los jóvenes la observaron con ojos confusos - Minerva y yo somos antiguas compañeras de Hogwarts, hace muchos años de aquello...-Comento con una sonrisa melancólica. -Pero Scorpius es el único que sabe donde esta Albus...-Contesto James poniéndose en pie con frustración, el apetito se había esfumado con la rapidez de un rayo - ¡Sin Scorpius, no hay plan! ¡Plan arruinado! -James por favor, cálmate...-Ordeno Rose con voz firme - Scorpius no es el único que sabe de la existencia de esas ruinas...- James se giro y miro a su prima con confusión. -¿Qué? ¿A qué te refieres?... Mientras tanto, al otro lado del Canal del Norte, Godric's Hollow despertaba igualmente con el clamor de las campanadas. Harry Potter se asomaba por una de las ventanas de su casa, custodiada por una docena de aurores que vigilaban los alrededores apostados en diferentes puntos del pueblo. Llevaba días encerrado en su hogar, su varita había sido requisada y solo podía recibir visitas dos veces por semana. El Ministerio no había reparado en gastos y al parecer, Harry Potter se había vuelto el único objeto de su interés. Harry se separo de la ventana y comenzó a caminar de un lado para otro del salón, restregando sus manos con nerviosismo. Se sentó en el sofá, sus ojos verdes ojeaban las portadas del profeta repartidos por toda la mesa del comedor, los titulares declaraban a los Malfoy culpables de todas las desgracias sucedidas y el nombre de Harry volvía a ser portada, esta vez por conspiración contra el mundo mágico. Harry paso la hoja al otro lado, se quedo observando la foto en blanco y negro de una madura Rita Skeeter que le devolvía la mirada con una sonrisa malévola. La bruja volví a entrometerse entre las páginas del periódico, ofreciendo una entrevista para hablar sobre la relación entre Harry y Draco desde que eran estudiantes en Hogwarts. -Mentiras y más mentiras - Se quejo el hombre tirando el periódico a un lado - ¡Maldita sea! - Se levanto sintiendo como la rabia le recorría por todo el cuerpo, quiso golpear la pared con los puños pero se controlo, apretando fuertemente las manos hasta que quedaron blancas. -Harry... Una voz suave le hizo girarse. Ginny lo miraba fijamente, apoyada en la puerta del salón. Sus ojos se encontraron y en aquel instante, Harry sintió como si un globo de aire se estuviera desinflando dentro de él. La mirada compasiva de su mujer le transformo y la cólera se convirtió en pena. Una tristeza que le recorría de arriba a bajo, provocando un gran vacío en su estomago. Harry giro su rostro y se tapo la cara con las manos. Incapaz de sostener la mirada a su mujer por mucho más tiempo.-Ginny, me estoy volviendo loco... -Harry... Aquel suave murmullo lo acaricio, embriagandolo entre sus brazos invisibles. Ginny se acerco lentamente, dándole tiempo para que su corazón recobrase la serenidad, para que aquel espacio que los separaba se fuera haciendo más estrecho, hasta que llego a él, como siempre había hecho, con paciencia, ternura y confianza. -Harry, eres un hombre fuerte, eres un hombre bueno...- Alzo la barbilla de su marido y fijo su mirada en aquel mar de ojos verdes que la había embriagado durante todos esos años - Tu sabes mejor que nadie lo que es crear del vació, lo que es descubrir luz en la oscuridad....-Sonrió tiernamente mientras acariciaba la cicatriz en forma de rayo - Hagamoslo de nuevo y agradezcamos que tenemos algo por lo que seguir luchando cada día... -Ginny...- Los ojos de Harry brillaban como dos luceros. Fue incapaz de decir nada más, la delicadeza y fortaleza de las palabras de Ginny le habían hecho sentir esa clase de emociónque uno es incapaz de explicar, aquello que los artistas intentan retratar en sus obras siglo tras siglo y que al final solo es una sombra más o menos semejante de lo que uno verdaderamente siente. -Jovencito, soy Ronald Weasley... -Ronald, Ronald...Weasley...¡Ronald Weasley! ¡Por las barbas de Merlin! ¡Lo siento mucho señor Weasley! -Exacto, ese soy yo, no te preocupes muchacho... -Ron por favor no seas presuntuoso.... -No soy presuntuoso, me halaga honestamente el que me haya reconocido... Harry y Ginny se miraron asombrados. Dirigieron sus pasos hacia la ventana que daba a la calle y se asomaron a ella. Ron y Hermione se encontraban frente a la puerta de entrada, obstaculizados por un auror joven que acababa de entrar al cuerpo. El muchacho avergonzado les dio el paso y los Weasley se internaron en el jardín de los Potter. -Por fin...- Hermione y Ron se sobresaltaron cuando Harry abrió la puerta de la casa de un tirón - Vamos, entrar... -Hola a ti tambien Harry...-Comento Ron con una mueca. -¿Harry, por qué no haces un poco de te? - Pregunto Ginny con sutileza, recogiendo las chaquetas de Hermione y Ron que los observaban expectantes. Harry la miro con el ceño fruncido - Por favor, estoy segura de que a Hermione le gustaría una taza de té... -Esta bien, ahora vuelvo...-Contesto algo fastidiado, dirigiéndose hacia la cocina con paso rapido como si la vida le dependiera de ello. -¿Qué sucede? - Pregunto Hermione preocupada. -Nada Hermione, simplemente esta situación, pone al limite a cualquiera - Contesto Ginny, sentándose en el sofá con cansancio - Tengamos paciencia con él, evitemos hostigarle con información o comentarios que no resulten útiles... -Cuenta conmigo - Contesto Ron sentándose en el otro lado del sofá - Hermione, ya sabes, controla tu bombardeo de preguntas...- Hermione entrecerró los ojos, no contesto pero se sentó muy recta en la silla, algo ofendida. Harry llego con la bandeja del te. La coloco sobre la mesa y se sentó en la silla continua a la de Hermione. Se hizo un silencio incomodo. Ginny comenzó a verter el agua caliente dentro de las tazas, intentando ser lo más ruidosa posible. -Esto es ridículo, necesitamos hablar de lo que esta pasando - Hermione salto de su silla, incapaz de morderse la lengua por mucho mas tiempo, Ginny estuvo apunto de empapar a Ron con la taza de agua caliente que le estaba entregando- Harry, esto se nos esta yendo de las manos, hay que actuar ya, antes de que se haga tarde y nos arrepintamos de... -Hermione, nunca dije que mi intención era sentarme aquí y ponerme a hablar del tiempo, solo quería un poco más de tacto a la hora de abordar el tema - Murmuro Ginny con un deje de fastidio en la voz. La conversación fue interrumpida por un sonido cortante. Alguien acababa de tocar la puerta de entrada. Los cuatro amigos se miraron confusos. Harry se levanto y se acerco a la puerta con cautela. -¿Esperabais a alguien? - Pregunto Ron tocando su varita guardada en el bolsillo del pantalón. Ginny negó con la cabeza. -¿Quién es, Harry? Harry abrió la puerta lentamente. Cuando la persona en el rellano de la puerta se revelo ante el, el rostro de Harry se contrajo de asombro, completamente estupefacto a lo que veían sus ojos. -¡Minerva! Ron, Hermione y Ginny se pusieron de pie de un salto. La profesora Mcgonagall acababa de entrar al umbral de su hogar vestida con una capa de viaje escocesa y un sombrero una larga pluma. Ginny se acerco a la anciana mujer para ayudarla a quitarse la capa pero Mcgonagall se lo impidió educadamente. -Perdona querida, pero debo volver al colegio inmediatamente. Solo vengo a avisarles de algo muy importante que como padres deben saber, no me quedó otra alternativa Harry, las cosas están muy mal en Hogwarts, pero ahora necesito que ustedes me ayuden, sus hijos podrían correr peligro... -Por Merlín Minerva ¿Qué ha sucedido? - Pregunto Hermione angustiada. Mcgonagall les relato lo que había sucedido en el colegio: El regreso de Scorpius, la destrucciónde las mariposas a manos de James y Scorpius, el arresto de Scorpius a manos de Smith, la exitosa travesura de Hugo para despistar a los del ministerio y como Lorcan, Lily, James y Rose habían salvado a Scorpius de ir a Azkaban, al que no habían dado la posibilidad de un juicio justo. Para tranquilizarles, les informo de que los jóvenes habían llegado sanos y salvos a casa de una buena amiga suya en Irlanda del Norte, donde, según Scorpius, se encontraba Albus. Los cuatro amigos escuchaban silenciosamente mientras la palidez se adueñaba de sus rostros. Mcgonagall concluyo con el relato y observo entristecida los semblantes pálidos de aquellos cuatro padres. -Y yo que pensaba que nada podía ir a peor...-Murmuro Ron, su cabello aun rojo como el fuego había envejecido diez años de un tirón - Bueno, no perdamos la calma, vayamos por pasos, primero tenemos que salir de aquí, tenemos que sacar a Harry de aquí... -Mande una lechuza con la esperanza de que encuentre al profesor Schneider. La señorita Eyre sigue en Hogwarts pero me temo que podría estar en peligro también... -Ron tiene razón, lo primero es sacar a Harry de aqui...-Afirmo Ginny con firmeza - Minerva indiquenos como llegar a... -Ginny, olvidas que tenemos una docena de aurores custodiando la casa...-Susurro Hermione observando a los aurores apostados alrededor de la calle - Ademas, tienen nuestras varitas, sabes que nos despojan de ellas antes de entrar, seria una locura... -La mayoria de estos aurores son nuestros amigos, nuestros compañeros...-Comento Harry dirigiendo su mirada a la lejanía. Ron se acerco a Harry y coloco una mano sobre su hombro, sonrió amigablemente y asintió con la cabeza. -Es hora de poner a prueba la lealtad. Te seguimos Harry... La luz de la tarde se volvía mas débil a cada paso que daban. A lo lejos, se escuchaba el mar, golpeando furiosamente los acantilados con su blanca espuma. Los robles, fuertes y vigorosos, los protegían de miradas extrañas. Caminaron y caminaron, hasta dejar atrás el bosque. La luz anaranjada del atardecer acaricio sus rostros sonrojados por el ejercicio. Una explanada de un verde brillante se abría ante ellos, parecía un balcón natural destinado a la contemplación de la naturaleza. Desde aquel punto se podia divisar toda la costa de acantilados blancos, repletos de praderas de color verde primavera, y, al fondo, en el risco de uno de los acantilados, se podía percibir la sombra de unas ruinas. -Bueno muchachos - El señor Pickerleier paro en seco y se giro para enfrentar los rostros de cuatro adolescentes - Aquí termina mi viaje. Esas son las ruinas que estáis buscando...-Señalo las sombras oscuras en la cima del acantilado. Los cuatro jóvenes la contemplaron aguantando la respiración mientras un sudor frío recorría sus manos - ¿Estáis bien? -Si - Contesto James reaccionando. -Si en algún momento necesitáis ayuda...-El señor Pickerleier empezó a buscar algo entre los bolsillos de su chaqueta de pescador - Aha, aquí esta - Saco un brillante silbato de oro y se lo entrego a una pálida Rose - Solo tenéis que hacerlo sonar...- Susurro amigablemente - Un truco de un pescador viejo y experimentado... -Gracias señor Pickerleier... -Bueno, mucho cuidado jóvenes, y ya sabéis, si necesitáis ayuda ¡Tocar el silbato! - El hombre comenzó a alejarse, despidiéndose con su mano grande y regordeta - ¡No lo olvidéis! ¡El silbato! -¡Gracias señor Pickerleier! Los cuatro jovenes se quedaron observando la figura del pescador hasta que este se perdióentre las sombras del bosque. Tras unos segundos de suspense, en los cuales, mas de uno se planteo la idea de dar media vuelta y regresar al pueblo, Rose agarro su bolso y comenzó a rebuscar dentro de él. Tras unos segundos de búsqueda, saco varios frascos con un liquido viscoso. -Bueno, no puedo decir con seguridad cuanto tiempo tenemos - Comento tendiendo un frasquito a cada uno - Los efectos generalmente son de una hora, aproximadamente... -Espero que nuestra estancia en ese sitio sea mucho mas corta - La interrumpió James intranquilo - Finalmente utilizaremos la poción multijugos, ahora me alegro de que no la usáramos en Hogwarts... -¿Qué es esto? - Pregunto Lily al ver como Rose le tendía varias prendas de color negro - Esto es estilismo puro Rose...-Comento irónicamente. -Pense que lo mejor era ir con vestimenta oscura, obviamente no podemos ir con nuestra propia ropa... -Rosie, eres verdaderamente fantástica...-Comento James alegremente. Cuando terminaron de cambiarse de ropa, el sol estaba apunto de ponerse a lo lejos. El agua del mar se había convertido en un océano rojo como la sangre. Los cuatro adolescentes observaron a lo lejos, fijando sus miradas en aquellas ruinas oscuras, misteriosas y tenebrosas. Ya no había vuelta atrás. James rompió el silencio y tomo el frasquito que contenía la poción, saco el cabello que había extraído de Nero, el cual, había guardado tal celosamente hasta entonces, y lo echo en la poción. Rose, Lily y Lorcan lo imitaron. -Salud mis camaradas...- Brindo James alzando la poción por encima de sus cabezas. -¡Salud! Continuara....
Mis queridos lectoresAquí les traigo un nuevo capítulo que a pesar de ser corto, es un avance para compensaros por todos esos meses de silencio. Intento resumir la historia todo lo que pueda para no escribir mas de tres o cuatro capitulos, pero soy incorregible, al final me pongo a escribir y todo me sale mas largo de lo que yo esperaba. Que le vamos ha hacer...Espero que hayas disfrutado de este capítulo tanto como yo disfrute escribiendolo. Tengo mcuhas ganas de terminar la historia y de que podais leer el epilogo que ya empece a escribir. Agradecer de corazon a todos esos lectores que siguen leyendo, poniendo esta historia en favoritos pero sobretodo a los que a pesar del tiempo siguen comentando. Millones de gracias. Espero veros pronto a mi vuelta de vacaciones. Millones de besos y abrazos. Vuestra siempre Pluma Cisne