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Azabache. La Historia de la Tercera Generación. — capítulo 8
Hace muchos años, antes de que Voldemort llegara al poder, antes de que oscuridad se hiciera con gran parte del mundo y de Europa, existían dos pequeños pueblos mágicos en Alemania, escondidos entre valles y montañas rocosas, con casitas de madera oscura, chimeneas que dejaban escapar el humo, bares llenos de hidromiel y cervezas de la buena cebada alemana, un pueblito de manantiales, flores silvestres y olor a dulces, pequeños pueblitos de ensueño que eran completamente ignorados por los muggles. Entre estos pueblitos habían dos muy importantes, uno más al norte llamado Schwalm que se conocía por su bosque de pinos y otro más al sur llamado Trendelburg, pueblito reconocido por la leyenda de una joven que había sido encerrado por una bruja oscura en lo alto de una alta torre.
Schwalm y Tredelburg eran los pueblos mágicos mas importantes de toda Alemania, todas las grandes leyendas y cuentos de la época, que los propios muggles conocían, eran historias que realmente habían sucedido en aquellas zonas. En ambos pueblos existían dos grandes familias que controlaban todos los alrededores, la familia de Manfred von Richthofen y la familia de Richard von Weizsäcker también conocida como la familia Wolff que en alemán significa lobo.
Ambas casas de grandes generaciones mágicas ininterrumpidas, tenían cierto odio mutuo. Cada siglo había un conflicto entre ambas familias que provocaba el caos en los alrededores, era una leyenda interminable que re repetía una y otra vez. En ambas casas nacieron los dos esperados herederos, Dieter von Richthofen y Elisabeth von Weizsäcker, a la que llamaban cariñosamente Beth. Desde la más tierna infancia, los herederos fueron educados para ser el orgullo de la familia. La fama de la belleza de Elisabeth era extendida por todas partes, retratos de la joven von Weizsäcker eran vendidos y repartidos por todos los condados, era una joven sensible, educada y delicada como una amapola. Por otra parte el joven Dieter Von Richthofen era un joven enérgico, de noble rostro y redondeadas facciones, porte elegante y masculino.
Los años pasaron y los jóvenes crecieron, aislados de estas discusiones familiares, vivían felices y arropados por sus familias hasta aquel fatídico día. En una mañana de verano, Beth cumplió sus dieciséis años y como re galo, sus padres cedieron ofrecerle un precioso Pegaso de plateado pelaje. Tras conseguir la confianza del Pegaso, una tarea complicada, Beth comenzó a cabalgar todos los días, saliendo de los alrededores del pueblo aunque lo tuviera permanente prohibido, pues el único defecto de dicha jovencita era su curiosidad.
Pero en una terrible tarde julio, una tormenta se desplomo sobre los parajes y la muchacha sin saber hacia donde cabalgaba se interno en un bosque frondoso de pinos oscuros. Intentando protegerse en el oscuro bosque, siguió una serie de aullidos cercanos y descubrió en un claro de luz, una manada de lobos que la observaban con cautela. Pero entonces, desde las sombras una figura alta se alzo llamando a los lobos. Unos ojos negros como el ébano se clavaron en el corazón de la joven von Weizsacker, bastaron tres segundos para que el noble corazón de ambos cayera completamente embelesado.
Sin esperarlo, sin decidirlo y sin quererlo comenzó una trágica e inocente historia de amor entre ambos. Cada noche se veían a escondidas en aquel bosque, rodeados de lobos de pelaje suave y junto a su leal Pegaso. Al conocer el odio entre sus familias su amor se volvió más desesperado, la felicidad que les embargaba a veces les hundía en la miseria al no encontrar solución. Decidieron fugarse, olvidándose de sus vidas, su posición, su herencia y sus familias, la vida era demasiado triste, demasiado gris si no estaban juntos.
La noche en la que iban a escaparse, Elisabeth fue descubierta por su dama de compañía, esta le conto todo lo que había sucedido y la obligo a jurar que no se lo contaría a nadie, ni siquiera cuando ella ya se hubiera marchado. Pero fue demasiado tarde, su padre había descubierto sus planes días atrás y la encerró en la alta torre de la mansión. Al día siguiente le dio la noticia de que iba a contraer matrimonio con un apuesto muchacho de una familia mágica, Beth suplico una y otra vez, pero todo fue en vano. Dieter estuvo días y noches esperándola en aquel bosque, pero nadie acudió a su llamada. Cuando decidió volver, descubrió la noticia de que su amada Beth había decidido terminar con aquella trágica historia, tirándose de la alta torre. Los que la vieron caer, dijeron que fue como una visión angelical, su vestido blanco se pe**ga ba a su pequeño cuerpo, sus cabellos dorados se alzaban con el viento y su rostro rosado mostraba paz y tranquilidad.
*-*Espere - Harry lo interrumpió ligeramente sorprendido - ¿Que relación tiene todo esto? - Ivanovich sonrió - ¿Me está diciendo que ese tal Dieter Wolff es el joven de la historia? - Pregunto Harry cada vez más confundido.
-¿Quiere que termine la historia señor Potter? - Ivanovich lo observaba con calma desde su silla, Harry asintió sin parar de observarle.
Esa misma tarde, Dieter von Richthofen desapareció tanto en cuerpo como en alma, jamás se le volvió a ver. Se contaba que se había convertido en un hombre enfermo de dolor, de miedo y de soledad cuya único deseo era revivir a su amada Elisabeth. Poco a poco la oscuridad pobló su noble y débil corazón, la luz de su alma se la había llevado Elisabeth al morir. Se cuenta que ella aun va**g a por este mundo, el mal que provoca y enferma a su amado le impide volar mas haya.
-¿Es un fantasma? - Ivanovich sonrió sin despear sus rojizos ojos de los verdes de Harry - ¿Que tiene que ver este hombre con la desaparición del doctor Dalton? - Pregunto Harry, cada vez estaba más confuso, ¿Es que aquel hombre le estaba tomando el pelo? No sabía si creerle. Quizás Azkaban le había vuelto loco y su ima**g inación fantaseaba con fantasmas, amores imposibles y familias má g icas enfrentadas.
-No puedo ayudarle en nada mas - El rostro de Ivanovich se encontraba cansado, fatigado y ojeroso - Piense en lo que le he contado, relacione, busque - Alzo sus enrojecidos ojos hacia el - Usted acabo con el señor Tenebroso, Dieter Wolff es solo un alma en pena, con mucho dolor y corrompiendo por las artes oscuras.
-Pero...
-Está más cerca de lo que cree, Harry Potter - Harry lo observo confundido y ligeramente frustrado, empezaba a sentirse extraño y eso no le gustaba, aquella angustia en el pecho le volvió a palpitar como un trueno que avisa de que va haber tormenta. A pesar de que la cicatriz hacia años que no le dolía o molestaba, era la primera vez que experimentaba esa sensación de angustia.
¿Acaso aquel hombre sabía lo que estaba diciendo?
¿Quizás ese cuento tenia más realidad de la que aparentaba?
- Mucho más cerca de lo que cree, señor Potter...
La oscuridad había caído sobre los terrenos de Hogwarts, las luces del castillo iluminaban cada ventana, torre y cristalera, reflejando la imagen en el hielo del lago. En los nevados terrenos de Hogwarts, cerca de los invernaderos y acercándose peligrosamente al bosque prohibido, comenzaron a aparecer varias pisadas que dejaban huellas por la lisa nieve. Pero ahí no había nadie, parecía como si un fantasma invisible estuviera dejando huellas sobre la nieve, pero un corto estornudo termino con el silencio. Los fantasmas no estornudan ¿o sí?
-Lo siento - Susurro Rose tocándose la roja nariz.
-Deberías volver al castillo - Susurro Scorpius detrás de ella, Rose sintió un ligero calambre al notarlo tan cerca de su oído.
-Desde la carrera estas excesivamente protector - Murmuro Rose con fastidio - Ya tengo mi hermano para eso, no necesito otro - Scorpius que alzaba la capa invisible para taparlos a todos se quedo mirando la nuca de Rose sin saber muy bien que contestar - ¿No crees que James se dará cuenta? - Rose miro a su primo de reojo.
-Esta capa también es mía - Contesto Albus refunfuñando - Pero él se la apropia veinticuatro horas al día, no hay derecho - Rose sonrió mirando a su primo.
-Bueno él la suele necesitar más que tu - Susurro Scorpius detrás de ellos - Es demasiado torpe para que...- Cerro lo boca de repente, no debía hablar mal de James esos días, de alguna manera le había defendido y aunque no le soportaba, esta vez debía al menos mantener los insultos aparte.
-¿Que le habrá sucedido a la profesora Billintong? - Albus caminaba ligeramente más deprisa.
-¿Porque debería haber sucedido algo? - Scorpius lo miro confuso, Rose estuvo a punto de girarse para mirar a su amigo con ojos acusadores - No estaba prestando atención durante la cena - Se excuso el muchacho notando la tensión de Rose.
-¿Que estabas haciendo durante la cena? - Pregunto Rose desdeñosa - Mcgonagall nos ha informado que la profesora Billintong ha tenido problemas de salud - Rose toco la barbilla - Pero es realmente extraño, hasta la semana anterior estaba perfectamente.
-Si, la verdad- Albus se quedo mirando la nieve que iban pasando - Ella es una de las mejores aurores del ministerio, resulta extraño que deje de trabajar por una enfermedad repentina - Murmuro el muchacho.
Justo en ese momento llegaron a la cabaña de Hagrid. Subieron los escalones con cuidado para no resbalar con la capa y tocaron a la puerta, se escucharon varios sonidos metálicos caer al suelo y fuertes pisadas sobre la madera. Los tres amigos se miraron extrañados, varios minutos después la puerta se abrió, Hagrid apareció en el umbral con la barba enmarañada y un mandil lleno de lo que parecía nata o leche.
-¿Quien anda ahí? - Pregunto Hagridmirando a todas partes.
-Hagrid, somos nosotros - Los tres chicos se quitaron la capa, Hagrid compuso una mueca de sorpresa y se hizo a un lado mientras miraba nervioso de un lado para otro - ¿Porque estas manchado de leche? - Albus arqueo una ceja entrando en la habitación.
-Aquí las preguntas las hago yo - Murmuro Hagrid cerrando la puerta tras de sí - ¿Que estáis haciendo aquí tan tarde? - Los tres chicos se sentaron alrededor de la mesa y Hagrid se acerco al fuego - Vais a meterme en problemas como siempre.
-Venga Hagrid no exageres - Murmuro Scorpius con una sonrisa - ¿No tendrás algo de comer? - Rose le fulmino con la mirada. Hagrid dejo un platito con pastas y puso tres tazas de té sobre la mesa.
-¿Que ocurre esta vez? - El semigigante se sentó en un enorme sofá cerca del fuego, los tres amigos se dieron cuenta que se encontraba ligeramente nervioso.
-Queríamos hacerte unas preguntas - Susurro Albus mirándolo con inocencia - Queremossaber que te dijo mi padre el día que vino a Hogwarts - Hagrid abrió la boca varias veces mientras se tocaba la barba de manera nerviosa.
-¿Decirme? - Hagrid cojo la tetera y comenzó a servir el té en las tazas, Scorpius que se había metido una pasta en la boca compuso una mueca de desagrado y con disimulo la escupió sobre su mano - ¿Que iba a decirme Harry?
-No lo sabemos, por eso preguntamos - Contesto Rose de manera racional y lógica.
-Chicos, eso no es de vuestra incumbencia - Murmuro Hagrid mirándolos fijamente - Concentraos en vuestros exámenes y vuestros estudios, se tratan de cosas que tienen que resolver los adultos, nada mas - Albus arqueo una ceja.
-¿Entonces porque la profesora Mcgonagall me pregunto si había notado algo extraño? - Albus se cruzo de brazos - Quieren que colaboremos pro luego nos dejáis con las dudas en la cabeza, es muy injusto - Hagrid se quedo observando al joven Potter, de alguna manera aquella cara de indignación la había visto muchos años atrás y no pudo evitar sonreír al recordarlo.
-Albus de verdad que no tienes porque preocuparte - Hagrid se quito mandil y lo dejo sobre la cama - Si tu padre hubiese encontrado a alguien o a algo sospechoso en el castillo, ya se habría hecho cargo de él pero...
-Espera, espera - Rose lo paro con una mano, los tres chicos miraron a Hagrid con curiosidad - ¿Algo o alguien sospechoso? ¿En el castillo? - Los tres chicos volvieron a mirarse, Hagrid se mordió la lengua - ¿A qué te refieres?
-Bueno ya sabéis, rumores - Murmuro con voz apagada - No debería haber dicho eso, no debería haber dicho eso...- Hagrid se tapo la cara con las manos.
-Hagrid - Albus le paro con una mano - Dinos que sabes Hagrid, por favor - El semigigante se los quedo observando con cara crispada y suspiro de manera resignada - ¿Tan grave es, que no puedes contarlo?
-No es cuestión de gravedad
- Hagrid se quedo mirando los gordos dedos pulgares de sus manos - Las desapariciones, el supuesto secuestro del muggle y ahora la profanación de esas tumbas en Wiltshire - Hagrid se mordió la lengua de nuevo, Albus, Rose y Scorpius lo miraban con tanta atención que daba escalofríos.
-¿Qué tiene que ver la profanación del cementerio de Wiltshire? - Pregunto Scorpius ligeramente temeroso.
-Todo y nada - Murmuro Hagrid, miro a Albus con ligera tristeza - Tu padre está haciendo lo imposible para atrapar a ese loco, no te preocupes - Albus se rascaba la cabeza con una mano, algo no le encajaba en todo aquello.
-¿Pero porque creía tío Harry que había peligro en Hogwarts? - Pregunto Rose mientras apuntaba en una pequeña libreta todo lo que había dicho Hagrid, este frunció el ceño.
-Dejar de jugar a los detectives - Les regaño con un dedo regordete - Me conozco muy bien vuestras intenciones y ya estoy viejo para tantas sorpresas - Hagrid resoplo quitándose el enmarañado cabello de la cara.
-Pero Hagrid…
-¡Pero nada! - El semigigante alzo la voz ante unos sorprendidos chicos, Scorpius se pego ligeramente a Rose y trago saliva - Ya tuve suficiente con vuestros padres años atrás y vosotros causáis los mismos líos, ya sea en que acaban estas investigaciones y no son finales felices - Hagrid bajo la voz ligeramente afligido - Vuestros padres ya están suficientemente ocupados como para que vosotros andéis jugando a los detectives.
Los tres chicos se quedaron callados mientras el fuego repiqueteaba alegremente, ninguno de ellos fue capaz de responder. El se té se había enfriado y las pastas seguían sobre la mesa, los tres chicos iban a levantarse para marcharse cuando de repente se escucho un ligero ruido de pisadas, como cascos de caballo. Los tres chicos miraron a su derecha, de debajo de la cama apareció una preciosa cría de Aethonan, un caballo alado que era típico de Inglaterra e Irlanda, su pelaje era negro y brillante, una línea blanca cruzaba su cuello bajando hasta su tripa, sus enormes ojos miraron a los chicos que se quedaron la boca abierta.
-¿Hagrid? - Rose arqueo una ceja sorprendida - ¿Eso es un Zaino? - Hagrid tomo a la cría entre sus enormes brazos y comenzó a arrullarla con ternura.
-¿Verdad que es una preciosidad? - Pregunto Hagrid mirando a la cría de Zaino como si fuera su propio hijo.
-Bueno al menos, esta vez no es un animal que eche fuego o que coma carne humana - Murmuro Scorpius provocando que Rose le diera un fuerte pisotón por debajo de la mesa - ¿Acaso miento? - Pregunto el muchacho tocándose el pie dolorido.
-Pero Hagrid, estas criaturas deben estar en libertad - Rose se acerco levemente al animal que la miraba con sus enormes ojos - No es un animal que puedas tener en casa, pronto crecerá y no lo pondrás esconder.
-Lose, Lose - Hagrid miro a la cría con tristeza - Pero la encontré herida en el bosque prohibido y estaba sola… - Una lagrimita callo por sus mejillas hasta llegar hasta su oscura y blanquecina barba.
-Ya apareció el Hagrid sensible - Murmuro Scorpius ganándose otro pisotón de Rose - Hagrid solo es una cría de zaino, tampoco es el fin del mundo - Rose se giro para mirarle indignada.
-Tienes la sensibilidad de una roca, Scorpius Malfoy - Scorpius frunció el ceño mirándola con los brazos cruzados.
-¿Es una chica? - Albus miro al animal sorprendido sin hacer caso de la tonta disputa de sus mejores amigos.
-Hiciste bien en salvarla - Contesto Rose dándole unas palmaditas al sensible Hagrid - Es un animal precioso y están desapareciendo del país por los cazadores negros, por lo que has ayudado a mantener la especie a salvo - Scorpius arqueo una ceja y Albus sonrió a su lado - Pero tienes que llevarla a su hábitat natural en unos días, sino al centro de criaturas mágicas del Ministerio.
-Cierto - Hagrid se quito otra lagrimita - Debería llevarla con tu madre, ella estaría mucho mejor con Hermione que conmigo - Comenzó a llorar exageradamente - Pero es que me cuesta tanto separarme de ella - Rose compuso una mueca mirando desesperadamente a sus dos amigos, Albus y Scorpius encogieron los hombros sonriendo.
-Hagrid no te preocupes - Murmuraba Rose dándole palmaditas en su enorme espalda - Todo se va a solucionar - Albus y Scorpius sonrieron y se acercaron al semigigante para darle palmaditas amistosas en la espalda al igual que Rose.
Albus miró por la ventana mientras Scorpius tomaba en sus brazos a la cría de zaino, la voz de Rose criticaba la forma de abrazar a la pequeña criatura provocando que Scorpius chasqueara la lenguacon fastidio. Pero Albus se había quedado demasiado inquieto, aunque sentía que debía parar en ese momento, su mente quería respuestas y a pesar de que la razón y la conciencia le advirtieran, su estomago y su curiosidad le obligaba a saber más.
Aquella noche, la habitación de los chicos de séptimo se encontraba completamente desordenada. Las camisas colgaban de las camas, la ropa interior esparcida por los suelos, pantalones, bufandas, corbatas y capas se arremolinaban en las sillas y mesas de madera. La estufa central calentaba la habitación y varios calcetines reposaban sobre ella, un ajedrez descansaba en una cama, varios libros en otra, las escobas se amontonaban en una esquina detrás de la puerta. Las paredes detrás de la seis camas, posicionadas en círculo, estaban repletas de posters de equipos de Quidditch, de grupos mágicos de música o de alguna bruja atractiva y famosa.
-La próxima vez, la señora Bertram estrenara un nuevo vestuario - Murmuro James, el joven Potter se encontraba tirado en la cama, con el pelo mojado por la ducha, a su lado había una enorme caja de artículos de Sortilegios Weasley que su primo Hugo le había traído hacia unas horas. Una sonrisa picara se formo en su rostro mientras observaba el techo.
-¿A qué te refieres? - Lorcan que se encontraba subido a la ventana, acariciando su lechuza de color grisáceo, volvió la cabeza para mirar a su mejor amigo con ojos curiosos. Claudio sentado en su escritorio giro el rostro para mirarlo atreves de sus gafas.
-¿Quién es la señora Betram? - Pregunto de manera carismática.
-Claudio, la señora Bertram es la sucesora de la detestada señora Norris - James sonrió apoyando su espalda sobre el respaldo de la cama, con una mano desordenado su cabello dejando que varias gotas mojaran su pijama.
-¿Así? - Claudio arqueo una ceja - ¿Y qué piensas hacer esta vez? ¿Pintarla? - La pregunta de Claudio era irónica, pero la sonrisa que se formo en el rostro de James le demostró que había dado justo en el clavo - ¿Estas de broma?
-Sera divertido, quiero ver la cara del nuevo conserje cuando vea a su querida gata - Lorcan sonrió disimuladamente desde la ventana - Aunque esa rata que tiene también es muy desagradable - Murmuro el muchacho pensativo - Debe ser repugnante tener un bicho así - Paro de hablar y miro a ambos con picardía - ¿Qué color os gusta más?
-James - Claudio volvió a girarse hacia sus libros - ¿Sabes contar? - James y Lorcan se miraron en silencio, ¿Es que Claudio había perdido la cabeza? - ¿Sabes contar?
- Repitió al no escuchar absolutamente nada.
-Si.
-Pues no cuentes conmigo - Lorcan echo una risitacantarina mientras la lechuza le picoteaba la mano - Tengo que estudiar y no quiero meterme en otro problema por tus ideas locas, deberías seguir mi ejemplo y tomarte enserio los EXTASIS - James arrugo el entrecejo.
-¿Cuándo te he metido yo en problemas? - Claudio se giro rápidamente para mirarle con sarcasmo
- Vale, no me lo digas - Murmuro James con una sonrisa - Bueno al menos tengo la lealtad de Lorcan a mi favor.
-No intentes venderme el cuento - Lorcan le guiño un ojo con tranquilidad, James lo observo pensativo.
-¿Qué te pasa últimamente?
- Pregunto con cautela - Te noto demasiado apagado, más misterioso de lo normal, Lorcan - El muchacho que miraba por la ventana giro sus ojos azules hacia James y quito un mechón de pelo rubio de su rostro - ¿Necesitas un corte de pelo? - Claudio le tiro un libro a la cabeza y Lorcan sonrió.
-¿Tienes que tomártelo todo a broma? - Le regaño Claudio mirándole con enfado, se giro hacia Lorcan y ambos se miraron - Estas pensando en la salida a Hogsmeade - No era una pregunta, sino una afirmación, Lorcan asintió con la cabeza.
-Sigo diciendo que ahí hubo algo muy raro - Murmuro Lorcan quitando otro mechón de pelo rebelde que se escurría por su oreja - Hay algo que no me cuadra - Claudio asintió observándole con atención.
-Chicos basta ya - James seguía tirado en la cama en posición desgarbada - Nero, Scipio y Doyle son tres incompetentes que necesitan hacer este tipo de cosas para sentirse más…- Se quedo pensativo buscando la palabra - mas útiles y menos…-Volvió a pararse - Y menos insignificantes.
-James deja de jugar y escúchame - Lorcan bajo de la ventana y se acerco hacia su mejor amigo
- Los Slytherins no estaban jugando, tampoco era un plan vanidoso porque todo fue en secreto, sin que nadie lo viera ¿Por qué? - James abrió la boca varias veces descolocado por la pregunta.
-James no seas terco y acepta que algo están tramando - Murmuro Claudio inclinándose sobre su silla - Y realmente tengo el presentimiento de que nada bueno - James se rasco la cabeza ligeramente confuso.
-¿Pero que pueden estar tramando esos trogloditas? - Pregunto el muchacho con una mueca, Lorcan sonrió pero no contesto, él tampoco entendía nada y sabia lo mismo que su mejor amigo. De repente Ralph entro jadeante abriendo la puerta de un portazo y con varios dulces en los brazos, los tres chicos corrieron a su encuentro agarrando todos los dulces que podían.
-¡No los cojáis todos! - Grito Ralph indignado viendo como los dulces desparecían de sus brazos
- ¡He ido yo a buscarlos a las cocinas! - El muchacho hizo un puchero al ver los pocos dulces que sus amigos le habían dejado, su tripa trono como un trueno en mitad del silencio - Tener compasión - Los tres muchachos echaron una carcajada y alzaron a Ralph hasta sentarlo en la cama.
-Eres un quejica - Murmuro James picaronamente mientras tiraba de su sonrojada mejilla.
-Por cierto tu hermana Lily se estaba dando el lote con un chico de sexto - Ralph se metió un trozo de pastel de calabaza en la boca, James abrió los ojos y noto como sus orejas iban tornándose en un color rojo tomate - ¿Qué te pasa?
-¿Pegándose el lote? - James respiro varias veces para calmarse - ¿En la sala común? - Se quedo mirando la puerta - ¡Es que se ha vuelto loca! - Claudio le paro con brazo y lo sentó en la cama de nuevo.
-James, tu hermana ya es mayorcita para hacer estas cosas - Murmuro Claudio con voz autoritaria - No hagas una escena, no tiene sentido y solo conseguirás que Lily se enfade contigo - James trago saliva, no podía imaginarse a su dulce e inocente hermanita de esa manera, en los brazos de un sinvergüenza. ¿Cómo él?
-Pero…- James se cruzo de brazos como un niño pequeño - Yo creía que Lily estaba enamorada de Lorcan - Lorcan abrió los ojos sorprendido por primera vez y fijo su azulada mirada en James, este sonrió inocentemente - ¿No lo sabías?
-Claro que lo sabía, todo Hogwarts lo sabia - Canturreo Ralph, pero por el rostro de Lorcan, descubrieron que era la primera vez que escuchaba semejante información - ¿No lo sabías? - Repitió Ralph abriendo enormes pestañas - Bueno entonces olvídalo
- Murmuro Ralph.
-De todas maneras, a Lorcan no le interesa Lily - James suspiro - Pero es un fastidio, últimamente la veo rodeada de chicos, ¿Qué hará para tenerlos alrededor de ella todos los días?
- James resoplo - ¡Espero que sepa controlarse!
-Que tierno - Comento irónicamente Claudio, Lorcan seguía en silencio ligeramente pálido pero nadie se percato de ello - Pero no eres el más indicado para decir ese tipo de cosas, ¿No te parece? - Arqueo una ceja sarcástica, Ralph miro a Lorcan de reojo que seguía en silencio, sentado en la cama. ¿Le habría trastornado la noticia?
-Yo soy su hermano mayor - Contesto James con resolución - Si yo no cuido de ella, ¿Quién lo hará? - Claudio se quito las gafas.
-¡Ella no necesita que la cuides! Se cuida muy bien sola - James arrugo el entrecejo, esas frases le resultaban ligeramente familiares, Claudio sonrió divertido al descubrir lo que estaba pensando - Ahora que lo pienso, no hay chico en este colegio que no piense que Lily Potter es una chica muy atractiva…
-Claudio Clawson - James le miro amenazador.
-Pero tú tienes una pequeña rebelión que cuestiona tu…- Claudio sonrió con burla - masculinidad, virilidad, atractivo, como quieras decirlo - James pego un golpe a la cama y Ralph lo miro asustado - Y su nombre es…
-¡Clawson!
-Hero Eyre - Lorcan salió de sus pensamientos y miro a James con curiosidad, Ralph seguía con un trozo de tarta a medio camino de su boca y Claudio observaba a James divertido - ¿No es cierto?
-Eyre es una…me reservo el adjetivo - Murmuro el muchacho molesto, últimamente ese nombre le provocaba un verdadero fastidio, había pasado de ser una chica más de la escuela a la que ignoraba, a ser una espina en su zapato que estaba continuamente pichándole, una y otra vez - Ella no me interesa nada, ni siquiera la encuentro atractiva - Se burlo James con sorna - ¿Habéis visto su pelo? Un poco más largo y lo terminara arrastrando por el suelo - Los chicos se miraron - ¿Y su nariz? Es tan respingona y altanera que me dan nauseas.
-¿Tanto te fijas en ella? - Pregunto Ralph con inocencia, James le dio un ligero golpe en la nuca.
-No digas tonterías
- Murmuro James arrugando el entrecejo - Si me lo propusiera, podría enamorar a Hero, no me llevaría mas de una semana, estoy seguro - Lorcan y Claudio se miraron con ojos cómplices - No me gustan esas miradas - Murmuro James desde la cama.
-¿Tan seguro estas, Potter? - Lorcan sonrió débilmente y con sensualidad.
-Completamente Scamander - Los tres chicos se miraron, no había que decir nada mas, tendieron sus manos y las estrecharon en un pacto. James sonrió con arrogancia mientras se volvía a tumbar en la cama, despeinando su cabello con la mano derecha - Os arrepentiréis
- Murmuro señalándolos acusadoramente.
Las luces de las torres y del castillo se encontraban apagadas, todos los estudiantes dormían plácidamente en sus cálidas camas, el viento invernal golpeaba las ventanas y se escuchaba el suave sonido de las copas de los arboles al rozarse. James se mantenía despierto en la oscuridad, observaba el techo con ojos pensativos, su mano derecha descansaba en la almohada mientras que la otra se apoyaba en su pecho, que baja y subía con lentitud. Abría y cerraba los ojos continuamente, intentando alejar la imagen de Hero de su cabeza, golpeo la almohada indignado consigo mismo. ¿Es que era tan débil que no podía dejar de pensar en esa ridícula chiquilla?
-Piensa en Nero - Murmuro James intentando enfriar sus pensamientos. Saco su varita y alzando la pequeña luz de su varita saco la cabeza por las cortinas, miro a su alrededor, todos dormían plácidamente, los ronquidos de uno de sus compañeros se alzaban exageradamente. James tomo el mapa del merodeador que descansaba sobre la mesita de noche y volvió a acostarse en la cama.
-Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas - Susurro golpeando el papel con la varita, enseguida apareció el mapa ante sus ojos, los corredores, las escaleras, los pasillos, los pasadizos y las aulas, todo el colegio se desplego ante sus ojos. La profesora Mcgonagall aun se encontraba en su despacho, el profesor Longbottom recorría el tercer piso, el conserje, su rata y la señora Bertram caminaban por las mazmorras, pero algo hizo que James detuviera su varita y mirara sorprendido una pequeña mota de polvo.
*-Nero Cardew -*James se quedo mirando la mota de polvo que salía de la sala común de Slytherin para alejarse hacia las escaleras - *¿Qué está haciendo esa serpiente repelente? -*Se pregunto James mirando la mota negra de tinta. En silencio, salió de la cama y sin buscar la capa que sabía que no iba a encontrar entre todo ese desorden, abrió la puerta y desapareció en la oscuridad de las escaleras.
De puntillas, bajo las escaleras y cruzo con cuidado la sala común, que se encontraba en penumbra, sin fuego en la chimenea. Al llegar al retrato, la señora gorda lo miro fastidiada, pues la había despertado de su bello sueño, donde un caballero lavenia a rescatar de aquella torre. James comenzó a caminar por el pasillo, camuflándose en las paredes y entre las esquinas, estaba a punto de pasar una esquina, cuando algo le golpeo y cayó al suelo estrepitosamente, lo extraño fue cuando noto como un cuerpo caía a su lado, pero no había nadie, estaba solo en aquel pasillo. ¿Sería Peeves?
-¿James? - Una voz salió de la nada y James pego un respingo sobresaltado - James soy yo - Los ojos de James se abrieron como platos y señalo a la figura que había a su lado mientras unas tartamudas palabras salían de sus labios.
¿Albus?
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¡Hola mis queridisimos Lectores y Lectoras!
Aqui les dejo el octavo capitulo, espero que les guste que no les decepcionen y que hayan pasado un buen rato leyendolo.
Queria actualizarr ayer pero el partido de España y Croacia era importante y no podia perdermelo, ademas estando fuera de españa habia que apoyar a la seleccion (yo no soy mucho de futbol pero bueno)
Bueno en el proximo capitulo os traigo, ¿albus y james? ¿una frase en una pared? ¿pocion multijugos? ¿Lily y Lorcan? ¿El expreso de Hogwarts?
Bueno como siempre, dejen su comentario, los adoro a todos y me haceis muy feliz con cada uno de vuestros comentarios, todos sois increibles. Hoy queria agradecerle a Luchitto_HarryPotter, un fiel lector y amigo que me ha dado animos siempre.
Prometo actualizar sobre el jueves o viernes, lo prometo.
Muchos besitos a todos y cuidense.
PlumaCisne
Irene.