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Septuagésimo Primeros Juegos del Hambre: ¿Salvar tu esencia o tu cuerpo? — capítulo 3
Me limpio las lágrimas con brusquedad sintiendo la mirada de Finnick sobre mí, acabo de tener un acceso de ira como hace mucho que no experimentaba, busco a tientas la bolsa de terciopelo y saco mis piedras, las juego entre mis dedos para tranquilizarme.
Finnick se ha sentado a mi lado.
-No te preocupes- me dice -sentir eso es normal, mejor que lo saques ahora y no en la arena donde puede ser muy peligroso.
-No es normal- le digo con voz ronca dispuesta a soltar lo que me viene preocupando desde la cosecha -cuando un tributo llega a la arena nunca sabe a manos de quien morirá, pero yo tengo a mi futuro asesino durmiendo en el mismo vagón.
-¿Kairos?- se extraña Finnick -son del mismo Distrito, deberá ser tu aliado.
Acabo de notar que su voz no tiene el matiz de seducción que usa a menudo en los eventos que se transmiten desde el Capitolio, el tono que usa ahora es grueso y claro, me gusta mas así.
-Kairos me odia, no debí hacerlo enfadar- suspiro, mas para mí que para Finnick.
-¿Porque lo dices? ¿Cuándo lo hiciste enfadar?
Me quedo en silencio un momento, se que si no se lo cuento a él ahora, no podré desahogarme. Así que no me queda más remedio: -hace medio año más o menos, Kairos estaba en la playa alardeando de ser el nadador más veloz del Distrito 4, el recorrido era de la orilla hasta la boya más cercana, lo que eran unos cincuenta metros a mar abierto, Ángela lo escuchó y dijo que yo podría vencerlo, se me hizo muy fácil seguirle la corriente y retarlo, le gané por muy poco y me quedé en el agua celebrando, cuando salí me levantó como si fuera de trapo y me arrojó de vuelta al mar, me molesté tanto que comencé a gritarle cosas de entre las que recuerdo que mencioné que ojalá este año lo eligieran tributo porque quería verlo destrozado en la arena, Kairos esta demente, lo he visto pelearse con hombres mayores que el tan solo por mirarlo, y me cuesta controlar mi carácter, Ángela tuvo que detenerlo aquella vez para que no me hiciera papilla, ¿has notado la cicatriz que tiene en el labio? Se la hice de una patada y yo tengo un bonito recuerdo de él en la cabeza. Me odia desde entonces y yo había procurado mantenerme lejos de su vista, y ahora que acabamos juntos sé lo que está pensando, quiere matarme con sus propias manos.
-Sería muy mala suerte- dice Finnick mientras se recuesta en la cama llena de las plumas de mi almohada destrozada, pone los brazos bajo la cabeza y estira las piernas, la habitación esta oscura pero los ojos ya se me han acostumbrado y lo veo claramente. -Aunque reconozco que tiene un humor terrible, lo he visto un par de veces con los profesionales, pero seguro que matarte no es su intención, quedaría muy mal parado.
-Como si eso fuera a detenerle, pero no me importa si no me crees- le digo sintiéndome decepcionada, aunque realmente no sé porque -además, si quieres un campeón, opta por él.
-¿Te estás dando por muerta ya?- me dice Finnick incorporándose mientras me sujeta de la barbilla para acercarme a su rostro, estamos tan cerca que siento su aliento y me pongo nerviosa, después de todo no soy inmune a su belleza -ni siquiera hemos llegado al Capitolio.
-No quiero matar a nadie- confieso -pero tampoco decido aun si quiero morir.
Finnick me sonríe coquetamente y aparto mi rostro, él me suelta y vuelve a tenderse en la cama -¿qué son esas piedras que siempre tienes?
-Aguamarinas.
-¿Por qué te aferras tanto a ellas?
Es la primera vez que alguien me hace esa pregunta y sonrío, decido que voy a contárselo, no puedo ser quisquillosa porque puede que no tenga la oportunidad de contárselo a alguien más.
-Cada piedra tiene una historia y representa algo muy valioso para mí, la de color más intenso- explico poniéndole la piedra en las manos, al tocar su piel siento un cosquilleo en el estomago que trato de ignorar y continuo -fue la primera que encontré, tenía unos siete años y estaba trabajando en los cultivos de perlas cuando me atrapó un remolino de agua y me arrastró hasta el fondo, me faltaba el aire y estaba perdiendo el sentido cuando la aguamarina flotó delante de mí, el color es idéntico al de mis ojos y al verla los rostros de mi familia me llegaron a la mente, desee volver a verlos más que nada en el mundo y una fuerza asombrosa me hizo volver a la superficie, esta piedra representa mis deseos de vivir, la más grande la encontró mi padre el día en que una tormenta atrapó la embarcación en la que viajaban en medio del mar, pasaron toda la noche tratando de sobrevivir y a la mañana siguiente, con la calma consiguieron la mejor pesca de su vida, encontró la piedra en el estomago de un tiburón pequeño que le dejaron llevar a casa, representa fuerza y valor- le cuento poniéndola en su mano -la más pequeña la encontró mi madre en un lirio acuático mientras buscaba una planta escasa para curarle la fiebre a mi hermano, cuando todos nos dimos por vencidos ella continuó y la halló, representa perseverancia- esta vez Finnick me pone la mano para recibir la piedra -la de color más claro la encontró Ángela en una cueva en la que nos solíamos esconder de su padre después de la escuela, esta piedra es amistad. Estas dos que tienen un lado plano venían unidas y Oliver, mi hermano, la encontró el día en que el pie se me enredó en unas algas, la marea estaba subiendo rápidamente y mientras mi hermano profesional Fenrir me mantenía a flote, Oli se tuvo que sumergir varias veces para liberarme, la que esta astillada es paciencia, la otra lealtad, y juntas representan la unión de la familia. Y la ultima, las más perfecta y pulida…- me quedó con las palabras en el aire mientras Finnick espera la historia y me pone la mano, pero esta piedra no se la quiero dar -eso es todo- digo pidiéndole que me las devuelva para regresarlas a su bolsa.
-¿Y tu les diste el valor?
-Dependiendo del momento y la persona, sí.
-Nunca había conocido a alguien como tú- dice Finnick incorporándose -con mascaras de actuación para protegerse y transformando sentimientos en cosas tangibles, me gusta.
-Soy una persona inestable- reconozco con un poco de vergüenza -si lo que me hace falta es, por ejemplo, fuerza, escojo la aguamarina que me la recuerda y la giro entre mis dedos, tocándola siento que es alcanzable o posible, sino, entro en pánico… se inunda la habitación- digo desviando el tema hacia el agua que sigue brotando del grifo roto y que se desliza por el piso.
-¡Ah sí! Voy por alguien para que lo arregle.
-Espera- le pido sujetándolo de la manga de su fina camisa -dime uno de tus secretos.
Finnick me mira y sonríe seductoramente, le suelto el brazo sintiendo mariposas en el estomago -secretos, tengo tantos. Pero mi favorito es: me gustan las mujeres jóvenes y hermosas- susurra acariciándome el cabello, el aliento me falta y él se separa de mí para marcharse.
¿Y eso que significa? No es un secreto que le gusten las mujeres hermosas, aunque no sean jóvenes, conozco su historial en el Capitolio, aun así las mejillas me están ardiendo. Tengo que recostarme en la cama con el corazón palpitante, me invade una nueva sensación causada por Finnick, pero al menos la ira ya se me ha pasado, no creo tener otro episodio, estoy más tranquila de lo que he estado en todo el día, ya no hay mas lagrimas que derramar y el cansancio está haciendo su aparición, antes de que la persona que va a arreglar mi desastre llegue, me quedo dormida.
Al despertar la mañana siguiente descubro que la recamara esta igual de perfecta que cuando llegué, debo preguntar quién lo arregló y agradecerle como mínimo.
-¿Kristanova?- me llama Sergei tocando a la puerta.
-Nova- digo automáticamente.
-Como sea, arréglate rápido, el desayuno está servido, hoy tenemos un gran día por delante- dice con un entusiasmo que raya en la exageración.
-Ya voy- respondo cansinamente.
Al desprenderme de las sabanas y pasarme la mano por el cabello descubro una pluma entre mis rizos, al verla llegar a mi mente los recuerdos de la noche anterior, la ira, las lagrimas y me siento terrible, mi ánimo decae, no me gusta la persona en la que me convierto cuando no logro controlar mi carácter.
Decido que necesito ducharme para despejarme un poco esta vez encuentro el botón del agua caliente a los pocos intentos y un liquido morado que desprende burbujas aromáticas, eso si me hace sentir mejor.
Entre la poca ropa usable que quedó encuentro un pantalón negro de mezclilla y un fino suéter azul turquesa con botones plateados, esta vez usaré zapatos deportivos negros, estoy empezando a sentir frio, la temperatura es más baja que en mi Distrito.
Cuando llego al comedor veo a Finnick platicando animadamente con Mags, o al menos eso creo que hacen porque de lo que dice ella no entiendo nada, sin embargo me agrada mucho verla, parece tan amable y sonriente.
Sergei está haciendo anotaciones en su gruesa agenda y Kairos, para variar, me mira fijamente.
-Buenos días- saludo buscando lugar entre Mags y Sergei. Tampoco quiero acercarme mucho a Finnick, me está mirando de una forma demasiado intensa y después de lo de anoche temo que piense que de alguna forma puede tenerme entre su colección de conquistas, aunque el corazón no deja de darme vuelcos.
-¿Eso es café?- pregunto al ver el humeante liquido negro que Finnick se lleva a los labios -a mi padre le gusta mucho pero casi nunca podemos comprarlo, ¿puedes darme un poco?- le pregunto a la chica que ha estado atendiéndonos, veo que no me responde y trato de entablar conversación con ella.
-No puede hablar- me dice Finnick con su habitual sonrisa encantadora pero veo en sus ojos un destello de furia -es avox, le cortaron la lengua. Ponle azúcar y crema a tu café, mejoraras el sabor.
Hago lo que me dice Finnick mientras evito mirar a la chica para no incomodarla, así que eso es un avox, así que en eso convirtieron al hermano mayor de Galen, la razón de que él sea un agente de la paz sacado del Capitolio, la cucharilla del azúcar comienza a tintinear contra la taza y me doy cuenta de que mis manos están temblando, Sergei me mira con curiosidad e improviso una sonrisa para él, a continuación sorbo un poco de café y el sabor inunda mis papilas gustativas, siento que me relajo y por un momento me permito degustarlo.
-Cuando lleguemos al Capitolio- dice Finnick como quien no quiere la cosa pero sé que dirá algo importante así que dejo a un lado mi taza de café para ponerle atención -lo primero que harán será pasar por las manos de los estilistas, después el desfile y al terminar van a encuartelarlos en el Centro de Entrenamiento, cuando estemos allí…
-Espera- dice Kairos abriendo apenas la boca, todos nos giramos a mirarlo y me doy cuenta de que es la primera vez que lo escucho hablar, tiene una voz profunda y hueca que va acorde con su gigantesco cuerpo -hagamos esto por separado, quiero involucrarme lo menos posible con ella- comenta mientras me señala con un dedo.
Mags murmura algo de lo que puedo entender que debemos mantenernos unidos.
-Déjalo- le dice Finnick con ternura -si quiere separase de ella, es mejor así. Nova, ven a tu habitación, contigo tengo más cosas que hablar que con Kairos. Trae unos postres- añade cuando ya voy detrás de él, regreso a la mesa y me llevo una charola con tartitas de sabores.
Después de entrar a mi recamara Finnick cierra las puertas y tira de una silla para sentarse frente a la cama, me pide que acomode allí y coge una tartita.
-Como iba diciendo, en el Centro de Entrenamiento comenzaremos a trabajar estrategias para la entrevista y la arena, mientras más patrocinadores puedas conseguir mejor te irá, se que puedes lograrlo, eres hermosa y puedes mostrarte encantadora si quieres, confío en ti en eso, pero vamos a concentrarnos un poco más en una cosa: quiero que aparentes ser una profesional.
-¡Pero no lo soy!- me escandalizo -si los tributos me ven como una amenaza y van a por mí no podré defenderme mucho tiempo yo sola.
-Nadie tiene porque saber que no es verdad, todos están conscientes de que los tributos del Distrito 4 son profesionales, puedes engañarlos, aliarte con ellos, tendrás más posibilidades.
-No voy a hacer alianza con nadie- suelto por fin lo que me martilleaba la cabeza desde que me eligieron en la cosecha, la razón de que me vea tan pocas posibilidades -si voy a ir a la arena me quedaré sola, no me apetece tener que matar después a quien me ayude, no quiero deberle nada a nadie.
-Nova, no estás en condiciones para ponerte orgullosa…
-Si vas a ser mi guía en esto, mejor que busques otra alternativa- me cruzo de brazos testaruda.
Finnick sonríe -bueno, pues si voy a ser tu guía mejor que acates lo que te digo, y yo digo que actuaras como una profesional y harás alianza con ellos, en cuanto lleguemos al Centro de Entrenamiento te dará más instrucciones, por ahora dame tus aguamarinas.
Veo que Finnick no ha dejado de sonreír ni un momento, sigue igual de impactante que siempre pero su voz denota autoridad, ¿así que esa es la parte de él que nunca dejaré de ser tributo? Aun así me aferro a mi bolsa negra de terciopelo -te las devolveré, solo préstamelas un momento. Anda confía en mí.
No me queda más que hacerle caso y desprenderme de mis piedras, por un momento siento que me voy a arrepentir pero entonces me doy cuenta de que a través de la ventana comienza a dibujarse un paisaje de edificios gigantescos y un sinfín de construcciones caprichosas, los colores son tan brillantes y cargados que lastiman la vista, la gente es superficialidad pura, y todo destella arrogancia y estupidez, aun así es bastante impresionante, vaya, vaya, con que este es el mundo de Galen, excesos por donde quiera que se mira.
Cuando las cámaras comienzan a apuntarme y corro a la cama en busca de la carta de Ángela, necesito mis piedras pero Finnick se las ha llevado, en su lugar entre Sergei por mi y junto con Kairos nos dirige hacia el carro que nos lleva al centro de Renovación, a mi me deja con un grupo de personas que son mi equipo de preparación, todas son mujeres vestidas con atuendos estrafalarios, una de ellas lleva el cabello demasiado corto en tono oro, es hermosa pero está llena de aretes, las otras dos son más altas y tienen el cabello largo hasta la cintura pero el de una es ondulado de color rojo intenso, el de la otra es lacio y azul cian como una cascada de agua, esta ultima tiene uñas inmensas cubiertas de pedrería, en cuanto llego me rodean sin cesar su cotilleo y comienzan a quitarme la ropa, me da vergüenza pero no me resisto, me tienden en una cama fría y comienzan a lavarme el cuerpo mientras se presentan: Susei la de las ondas de cabello rojas, Georgiana la guapa de los aretes y Brisa la de las uñas largas. Inmediatamente después proceden a arrancarme todo el vello del cuerpo salvo mis cejas, deciden que mi cabello está en perfectas condiciones y lo dejan tal cual, lo que me alivia, si tengo un poco de vanidad esta toda concentrada en mis rizos, en cuanto a las uñas, las hacen exclamar, dejarme lo que ellas consideran presentable les toma un montón de tiempo y a mí la sensación de estar en carne viva hasta que me untan un aceite que me calma.
Me ponen de pie y comienzan a colocarme piedras azul brillante en los costados de la cintura, también me pintan en las piernas lo que parecen escamas en tonos metálicos, y en los ojos me ponen sombras.
-Al fin- exclama Susei -nos has quedado muy guapa.
-Aunque por supuesto- añade Georgiana -ya tenía una bonita piel, el tono me gusta, no como el de Finnick ¿lo recuerdan?- Brisa y Susei comienzan a chismorrear cosas ininteligibles y Georgiana vuelve a dirigirse a mí -Finnick era un caos cuando llego a nosotras, el tono de la piel estaba disparejo y el cabello muy maltratado, pero eso le pasa a la mayoría de nuestros tributos, debe ser la sal y el sol de su Distrito, y quizá también son un poco descuidados.
"¡Claro!" pienso "tenemos cosas más importantes por las que preocuparnos que por nuestra imagen" a pesar de eso me dejo llevar por mi sorpresa -¿recuerdan a Finnick?- si ellas lo prepararon no son tan jóvenes como se ven.
-Por supuesto- dice Susei con una sonrisa picara -lo recordamos de pies a cabeza, aunque ha mejorado mucho, si sabes a lo que me refiero.
-Pero desde entonces era…
Pero no sé lo que Finnick era desde entonces porque Brisa es interrumpida cuando las puertas se abren y el hombre del que hablábamos entra encontrándome totalmente desnuda, suelto un grito y mi equipo me cubre de inmediato metiéndome a una habitación lejos de Finnick, alcanzo a ver a una mujer madura de cuerpo despampanante embutido en un vestido largo vaporoso, su piel blanca tiene destellos como polvo de diamantes y su cabello lacio en color plata es más largo de un lado que del otro, las pupilas de sus ojos tienen un tono purpura que no puede ser el natural, la escucho riñendo a Finnick mientras él ríe, poco después entra y se sienta junto a mi majestuosamente.
-Mi nombre es Eslora, y soy tu estilista. Disculpa a Finnick, a veces se le olvida que aun hay personas que si tienen pudor.
-Yo soy Nova- saludo algo cohibida, es tan hermosa que no puedo dejar de mirarla, la habia visto en televisión pero en vivo es todavía más impactante, ¿cómo es que su piel destella tanto?
-¿Puedes quitarte la bata?- Quiero ver el trabajo de las chicas.
Me pongo de pie y me desprendo de la tela ligera que me cubre, Eslora me mira de la cabeza a los pies y sonríe.
-Perfecto, ahora el vestido- me dice mientras camina hacia el armario de la habitación que supongo le pertenece -amo diseñar para tu Distrito, nunca se me terminan las ideas, levanta los brazos, este tono de azul te quedará perfecto.
La obedezco y me pone una tela tan fina que parece agua sobre mi piel, antes de dejarme mirar en el espejo me hace un par de trenzas sobre la cabeza y las cruza sobre mi cabeza con mis rizos sueltos para dejarlos caer sobre el hombro, es más alta que yo así que no me pide que me siente, cuando termina se acerca a la puerta y hace señas para que Finnick entre, lo mínimo que espero de él es que se disculpe pero en lugar de eso me dice lo guapa que estoy, yo lo ignoro ofendida y me toma de la mano, trato de retirarla pero entonces siento algo extraño enredándose en mi brazo, echo un vistazo vencida por la curiosidad y veo un metal plateado que parece adherirse a mi piel, está adornado con mis aguamarinas y es hermoso, temo que las lagrimas broten de mis ojos por la emoción, no quiero arruinarme el maquillaje.
-Lo mande a hacer especialmente para ti, es más seguro para conservar tus aguamarinas y las puedes hacer girar sin sacarlas- me dice Finnick al tiempo que señala el extremo mas alto del adorno que parece una pequeña perlita plateada -esta es la cabeza de una especie de alfiler, debes tocarlo para que almacene tu huella dactilar, eso es, si lo sacas y picas con él el agujero que hay en cada piedra la botará así puedes manipularla, para regresarla a su lugar solo tienes que presionar un poco, la punta del alfiler es tecnología avanzada que funciona junto con el código que hay en cada agujero, ahora que lo has tocado nadie más podría desprenderlo de la punta del brazalete, el cual por cierto es flexible para no limitar tu movimiento, también es inoxidable, irrompible y nunca pierde su brillo, espero que te guste.
Como toda respuesta me precipito a abrazarlo, estoy verdaderamente conmovida, siempre había temido que alguna se me perdiera con la bolsa que traía, ahora eso no es problema.
Eslora me hace separarme de Finnick, quien a correspondido mi abrazo, me acompaña hacia el carruaje que paseará por la principales avenidas del Capitolio para llevarnos al centro de la ciudad, Kairos ya está arriba, de pie con una túnica azul del tono exacto de mi vestido, cargada de piedras azul marino, verdes y blancas, la delgada tela no oculta sus músculos, de hecho parece hacerlos resaltar, tiene un tridente dorado en la mano y yo solo espero que sea de utilería, sé que tengo que subirme con él, por eso no me apresuro, nuestros caballos son cuatro bellos corceles blancos con las crines trenzadas y teñidas de azul, apenas subirme el carruaje comienza a avanzar. Algo dentro de mi me dice que dé el espectáculo que Eslora me aconsejó y comienzo a saludar a la multitud con la mano, guiño los ojos y mando besos al aire, sonrío y alcanzo a mirarme en una pantalla, Kairos junto a mi está muy quieto con el ceño fruncido, se ve imponente y yo encantadora, el contraste que formamos es majestuoso y nuestra imagen solo se compara con la magnificencia de los tributos del Distrito 1, la multitud parece no saber a quién elegir y comienzan a ovacionar a ambos Distritos.
Hola!! Aquí les traigo otro capitulo, espero que les guste y ademas si quieren ver el vestido que Nova uso en su presentación pueden verlo aquí:
Lo hice a mano, que les parece?? :3