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Septuagésimo Primeros Juegos del Hambre: ¿Salvar tu esencia o tu cuerpo? — capítulo 4

Cuando llegamos al Centro de Entrenamiento Kairos se baja del carro, arroja el tridente y se arranca la túnica de un solo tirón se queda en calzoncillos, parece muy molesto por haber tenido que portar algo así, su estilista, un joven delgado de muy buen aspecto suspira y recoge los destrozos de Kairos.

Eslora me ayuda a bajar mientras las chicas del equipo de preparación dan palmaditas emocionadas, están todos muy contentos por la impresión que dimos, Sergei está seguro que conseguiremos buenos patrocinadores, en cuanto bajo del carro lo primero que hago es quitarme los tacones, las piernas me están temblando pero creo que es por los nervios.

Kairos nos espera junto al ascensor de la Torre de Alojamiento para subir a nuestro piso, cada numero de piso corresponde al número de Distrito, 12 números anotados en la paleta del elevador, el nuestro es el 4 y el lugar es verdaderamente impresionante, hermoso y grande, pero no presto mucha atención a los detalles, le pido a Sergei que me enseñe mi habitación y de inmediato me encierro, me miró al espejo y veo el maquillaje dramático, esa persona que me devuelve la mirada no soy yo, es un ser hermoso, inhumano, esa no soy yo. Me aparto del reflejo y voy directo a la ducha, al quitarme el vestido vuelvo a sentir lo suave que es, casi me da pena desprenderme de algo tan hermoso. Me meto al baño, y los hilos de agua bajan por mi cuerpo de color azul, el piso se llena de pintura y brillos y poco a poco desaparecen por la coladera como una parodia de lo que le ha pasado a mi vida bajo el chorro de agua que es el Capitolio.

Al salir de la ducha vuelvo a mirarme al espejo y ahora si me reconozco, allí estoy, con la piel levemente bronceada, los ojos aguamarina y los rizos castaños, esa es la Nova que conozco, me sonrío a mi misma y de pronto me siento mejor, si aun soy capaz de sonreír las cosas no van del todo mal.

-Nova- llama Sergei a la puerta -te estamos esperando para la cena.

-Empiecen sin mí- le digo arrugando la nariz, Sergei sigue sin agradarme del todo aunque reconozco que es mucho más agradable de lo que parece en las cosechas, además de eficiente y servil.

-Eslora y Tiberio están aquí, no podemos empezar sin ti, sería una descortesía.

-Bien, en un minuto estoy con ustedes- "¿Tiberio? ¿Quién es Tiberio?"

Me pongo la misma ropa que use al llegar al Capitolio y agrego un suéter algo más cálido, me muero de frio. ¡Ah Tiberio! Lo veo al llegar al comedor, es el estilista de Kairos, él y Eslora me saludan con una sonrisa, están encantados con su trabajo y pasamos la cena hablando de lo impactantes que estuvimos con nuestros trajes y todo.

-Yo creo que estaban por encima de los tributos del Distrito 1- comenta Tiberio -sus trajes estaban muy cargados mientras los de ustedes eran sencillos pero elegantes y majestuosos, una combinación de color increíble.

Siento que me habla en otro idioma, esto de la moda no lo comprendo, para mí lo adecuado es lo que me hace sentir cómoda, aunque no niego que el vestuario era hermoso, supongo que podría aprender algo de estilismo.

Cuando la cena termina Finnick nos lleva a ver la repetición de la presentación de tributos, Eslora está muy emocionada y quiere que mire como lucia con su vestido desde otra perspectiva,  miro la pantalla para que no sienta que desprecio su trabajo pero no pongo atención, me pierdo en mis pensamientos y Finnick tiene que avisarme cuando se termina con un empujón inocente.

-Nova, vete a dormir- me dice -mañana temprano te iré a buscar a tu dormitorio para que hablemos de estrategia. Kairos sígueme.

Los veo salir y me desperezo elogio el trabajo de Eslora y le agradezco, luego arrastro los pies hacia mi cama después de despedirme de ella y Tiberio, Mags ya está dormida en el sofá, no creo que nadie quiera molestarla.

Busco un pijama en mi gran armario, me lo pongo y me acurruco dentro de las mantas, estoy cansada y no quiero pensar así que me desconecto y me dejo arrastrar por un sueño que huele a sal, donde la marea acaricia mis pies y el sol mi rostro, escucho las risas de mis hermanos y unos hermosos ojos verdes de los que no puedo apartar la mirada…


-…Ya sé que ustedes dos se niegan a estar juntos- me dice Finnick acostado junto a mí en la cama, entró sin tocar mientras aun dormía y me despertó soplándome en la cara, me asusté al verlo tan cerca y terminé cubriéndome hasta la nariz con las mantas, no quiero que vea de mi cuerpo más de lo preciso, menos aun si esta acostado a mi lado -pero creo que estar separados es lo mejor tomando en cuenta su pasado, aun así cuando estén entrenando, si escuchas algo interesante quiero que de inmediato busques la mirada de Kairos, les haremos creer a todos que es una estrategia, ya hablé con él y está de acuerdo en no revelar que no eres profesional, se que puedes conseguir buenos aliados.

Me reservo mi comentario de no querer alianza y en su lugar digo: -¿Qué debo hacer en el Centro de Entrenamiento?

-¿Tienes una habilidad especial?

-Puedo comerme un pescado gigante en cinco minutos.

Finnick ríe -es en serio Nova, a menos que tus oponentes sean salmones gigantes no creo que eso te sirva mucho.

Me quedo pensando un momento, cuando vuelvo a hablar mi voz suena apagada por las mantas con las que me estoy tapando, las considero una buena barrera tomando en cuenta que Finnick esta tan cerca de mí que puedo ver la longitud de sus largas pestañas y todos los detalles de su iris verde mar.

 -Soy muy veloz, en el agua y en la tierra, pero me canso rápido, conozco algunos trucos con el cuchillo pero solo si es de cerca, de lejos no siempre puedo contar con mi puntería, y no sé, soy buena haciendo nudos y anzuelos ¿eso sirve?

-Pues ya es algo- me dice Finnick con un tono de voz no muy convencido -no vayas al área de lucha, mejor ve al puesto de animales y plantas comestibles, al de camuflaje y practica un poco trepando y arrojando cuchillos, ¿manejas algún arma?

-En casa mi padre tiene una vieja ballesta, la usamos para atravesar peces en ocasiones, me gusta porque la puedo cargar rápido y puede perforar caparazones de cangrejos sin problemas, mi puntería mejora inusualmente con ella, pero no creo que la tengan entre sus armas ¿o sí?

-Ya veré que puedo hacer, otra cosa, trata de parecer segura, no tienes porque intimidarte, sé que no será problema para ti- me dice con una sonrisa y por algún extraño motivo me molesta la confianza que tiene en mis habilidades de actuación.

Después de eso se levanta y me dice que me apresure para el desayuno, enseguida entra la chica avox con un montón de ropa doblada y me la entrega, le doy las gracias y ella se marcha. Desdoblo el vestuario que consiste en un conjunto de ropa deportiva verde militar, el pantalón se ajusta a mi cuerpo lo mismo que la camiseta negra de tirantes, así me muero de frio aunque Sergei insiste en decir que ha adaptado la temperatura para que sea más cálida, me pongo la chaqueta y aunque no me acostumbro aun a las botas debo calzármelas, en casa un par de sandalias me bastaban.

El desayuno transcurre en silencio, lo primero que tomo es una taza de café con crema, el sabor me gusta mucho y creo que podría volverme adicta a él, no tengo idea de porque pero tiene un efecto tranquilizador en mí, aunque sé que Sergei y Finnick lo toman para estar más despiertos.

-Bien, es hora de bajar- avisa Sergei poniéndose de pie. Los llevaré al Centro de Entrenamiento, Nova acábate eso.

-Faltan veinte minutos- digo mirando el reloj de Mags.

-Hay tributos que seguro ya han bajado- reprocha Sergei, me levanto con desgana dándole a mi café el último sorbo.

Kairos se levantó en cuanto Sergei lo dijo y ahora me mira con repulsión, tiene más disciplina que yo, eso se lo reconozco, bien por él, a mí normalmente no me gusta que me ordenen, y con eso de la puntualidad tengo un dicho: impuntual es quien llega antes a la cita, quien llega después no tiene nombre, nos citaron a las diez y a las diez tenía planeado llegar, pero me subo al ascensor siguiendo a Sergei y Kairos, me cruzo de brazos mientras bajamos, el Centro de Entrenamiento es una planta subterránea anexa al Alojamiento.

Parece que Sergei tenía razón, cuando llegamos ya están allí casi todos los tributos, solo faltan los del 7 que aparecen después, Kairos se separa de mí inmediatamente y lo veo reunirse con los otros profesionales, así que yo me doy el lujo de echar un vistazo a los demás, todos tienen puesta la misma ropa que yo, debe ser el uniforme de entrenamiento de este año, reconozco algunos rostros y creo que voy a marearme, ¿seré yo o estos son los tributos en mejor forma que he visto nunca? Por supuesto los profesionales destacan, ninguno es tan alto ni tan musculoso como Kairos pero todos tienen un físico excelente, los del Distrito 1 además son hermosos, y los de los demás Distritos son altos y al menos ninguno parece desnutrido como otros años, veo rostros asustados y confundidos pero también calculadores, yo estoy dentro de los de estatura mediana, tan solo el muchacho del 7 y los chicos del 3 son ligeramente más bajos, ahora que recuerdo las edades ninguno es menor de dieciséis años, siento que mis posibilidades se reducen.

No tengo el tiempo suficiente para lamentarme cuando la entrenadora jefe se presenta con el nombre de Atala, es alta y atlética, justo como son los entrenadores de los profesionales en el Distrito 4, nos lee la lista de habilidades, da algunas indicaciones y nos recuerda un par de reglas, creo que muy pocos le ponen atención, la mayoría están mirándose unos a otros como si evaluaran a los oponentes, siento la mirada del chico del Distrito 12, dirijo la vista hacia él y veo que es muy guapo, me sonríe y sus ojos grises parecen brillar, desvío la mirada como si me hubiera ofendido pero recuerdo su nombre: Leito, no estaba tan encantador cuando lo eligieron en la cosecha.

-Eso es todo- dice Atala -no olviden guardar sus mejores habilidades para los Vigilantes.

Eso parece importante así que siguiendo las indicaciones de Finnick volteo a mirar a Kairos y el asiente con la cabeza, los chicos del Distrito 2 lo miran con curiosidad.

Los tributos van rompiendo el círculo en el que estábamos y comienzan a dirigirse a los distintos puestos, el de nudos esta algo solo así que es el primero al que voy, aunque se hacer nudos, el encargado me mira mientras tejo una red pequeña en cuestión instantes y se queda muy emocionado así que opta por enseñarme un par de trampas sencillas para cazar animales, una de ellas me ha gustado mucho porque podría dejar colgando a una persona del pie.

Cuando me alejo del puesto de los nudos para ir al de plantas y animales comestibles veo que los Vigilantes ya están sentados en las gradas del gimnasio, no nos miran con tanta atención como para creer que evalúan nuestro desempeño así que no me pongo nerviosa, en el puesto de animales y plantas pongo mucha atención en memorizar algunos, estoy segura de que no nos enseñaría algo que no vaya a estar presente en la arena. Cuando paso al puesto de camuflaje se escucha un golpe fuerte junto a las armas y volteo a mirar.

-¡Sabias que estaba usando el arco!- le grita el muchacho del Distrito 2 a su compañera -¿porqué me escondiste las flechas?

-No he sido yo- responde la chica con el carcaj colgando de su cadera -no sé cómo llegaron aquí.

Parece que el muchacho del 2 se va a abalanzar sobre ella pero aparecen dos guardias y se detiene, la empuja un poco y se aleja de ella. Los demás tributos volvemos a lo nuestro. A la hora de la comida nos llevan un carrito con infinidad de guisados y postres, debemos comer juntos pero la tensión ha aumentado después de la escena de los tributos del Distrito 2.

Tenemos tres días de entrenamiento de los cuales no varío mi rutina, voy a los nudos, luego a las plantas y animales comestibles, paso un rato en camuflaje, también dedico un poco de tiempo a las fogatas y a las armas, Kairos y yo seguimos tan fríos el uno con el otro pero nos miramos de vez en cuando como si tuviéramos una estrategia, parece que funciona porque los guapos del Distrito 1, Emmeline y Jenos, se me acercan el segundo día y traban conversación conmigo, les sigo el juego mientras critican a los tributos de otros Distritos, hacen la comida conmigo, me entero de que son primos, fueron elegidos para ser profesionales y en la cosecha les tocó ofrecerse como voluntarios, parece que quieren que hagamos equipo, no me lo dicen porque llegados a ese punto estalla otra pelea.

Para el tercer día de entrenamiento el humor está muy tenso, muchos tributos han reñido por cosas distintas, algunos reclaman por haber sido empujados mientras apuntaban, otros porque las cosas que tenían a mano desaparecen, algunos mas durante la comida porque alguien les quito algo de su plato, es hasta después de la comida de hoy cuando me doy cuenta de lo que sucede, Leito, del Distrito 12 se acerca sigilosamente a Maurice del 9, quien está en los nudos con Vania del 7, ambos están tan concentrados en sus trampas que no notan cuando Leito quita el amarre de la de Maurice y el lazo se revienta dándole de lleno en la cara, Maurice se vuelve furioso contra Vania y ella se defiende, los guardias tienen que entrar de nuevo al gimnasio para calmar las cosas, giró a mirar a los Vigilantes, algunos apenas han levantado la cara para ver lo que sucedió, nadie se dio cuenta de Leito, no los culpo es sigiloso y veloz, astuto como un zorro y en lo personal me parece que ya se a que se dedica en su Distrito, aunque robar esta es un delito.

No puedo evitar acercarme a Leito, tan tranquilo y sonriente en el puesto de camuflaje, tomo un pincel de los que tiene frente a él y procedo a hacerme unos trazos en la mano, de reojo veo que levanta la vista y se queda mirándome.

-¿Qué?- le digo volteándome para mirarlo a los ojos, es más alto que yo -¿vas a echarme la bronca? Porque no voy a seguirte el juego, ya vi el bonito trabajo que has estado haciendo con los demás tributos.

Lo he tomado por sorpresa pero se repone rápido -no tengo idea de lo que dices, pero si quieres podemos hacer alianza, un tributo profesional no nos vendría nada mal a Isis y a mí- señala a su compañera de Distrito un puesto más allá de nosotros.

-No quiero alianza con nadie, solo me estorbarían, ¿no ves que he rechazado a los chicos hermosura del 1?- le digo sonriendo mas por mi alarde que por otra cosa -pero te advierto: si tratas de ponerme a pelear con Kairos- señalo a mi obligado compañero poniendo cara de pocos amigos -me encargaré de buscarte en la arena y sacarte las entrañas.

Me doy la vuelta y lo dejo con cara de de espanto.

De vuelta en nuestra planta Sergei se han pasado la cena dándonos consejos de cómo debemos actuar mañana en nuestra presentación con los Vigilantes, la calificación que nos pongan por nuestras habilidades puede marcar una oportunidad para los patrocinadores, si necesitamos algo en la arena ellos pueden mandárnoslo, pero si no los conseguimos es probable que estemos completamente solos y desamparados. He disfrutado muy poco de los alimentos con lo pesado que esta Sergei así que le pido a la muchacha avox que me lleve una taza de café a mí recamara y me levanto sin importar lo mal educada que pueda parecerles.

La cabeza está comenzando a dolerme cuando llaman a la puerta, me levanto a abrir pero en lugar de encontrarme con la chica veo que es Finnick quien lleva mi café.

-¿Puedo pasar?- me pregunta y sin esperar respuesta entra dejando la bebida en mis manos -¿sabes que harás mañana?

Tuerzo la boca antes de responderle -no tengo idea, no tengo ninguna habilidad que me parezca buena para impresionar a los Vigilantes.

-¿Nada?

-Quizá una trampa que aprendí en el puesto de nudos… Finnick déjame dormir ¿sí? Mañana veré que hago no quiero pensar en esto- y sin esperar que me responda nada me tiro en la cama y apago la luz.


Estoy sentada fuera del gimnasio con las manos sudando de nervios esperando mi turno para la sesión privada con los Vigilantes, pasamos por Distritos empezando por el 1, Kairos acaba de entrar y la fila detrás de mí es larga, casa sesión dura de quince a veinte minutos y yo no pude encontrar otro plan para mi turno que el de la trampa, creo que puedo hacerla y poner un muñeco de entrenamiento para dejarlo colgado, luego no sé, planeo degollarle la cabeza con una espada y apuñalar ciertas partes vitales, Finnick me ha enseñado un par esta mañana.

-Kristanova Delaqua- llaman abriendo la puerta, me sobresalto al escuchar mi nombre pero lo disimulo poniéndome de pie muy rápido, camino con paso decidido y la puerta se cierra detrás de mí.

Los Vigilantes están comiendo y bebiendo entre risas, dudo que siquiera hayan notado que entre así que finjo un acceso de tos y tan solo un par levantan la cabeza brevemente antes de volver a los suyo, eso me molesta mucho pero trato de tranquilizarme y voy a donde están las armas para coger la soga y es entonces cuando la veo, plateada y reluciente, junto a los arcos esta la ballesta más perfecta que he visto, ya que no tengo la atención de los Vigilantes me doy el lujo de repasar el decorado del arma, la levanto y la examino, es tan fina y elegante que me cuesta creer que es un arma creada para desgarrar y asesinar, mi plan ha cambiado, veo uno de los muñecos de entrenamiento en la pared opuesta, dos círculos de puntería más cerca que el muñeco y tomo cuatro flechas, me preparo para el primer tiro, respiro hondo, apunto y disparo la flecha, antes de que llegue al muñeco ya he recargado otra vez y tiro a uno de los círculos, luego al otro y finalmente vuelvo a apuntar al muñeco ensartando la ultima flecha justo en la primera que se clavó en la frente de mi objetivo, partiéndola a la mitad, espero que los Vigilantes estén impresionados porque yo lo estoy, si hubiera planeado esto no habría podido lograrlo, mi puntería nunca había sido mejor que ahora, los Vigilantes sin embargo están impasibles, me quedo mirándolos por lo menos un minuto antes de que uno de ellos se digne a decirme:

-Puedes marcharte.

Estoy tan enfadada que arrojo la ballesta y salgo furiosa del gimnasio.

Sergei corre a acribillarme a preguntas en cuanto salgo del ascensor.

-No me estaban poniendo atención Sergei- le grito frustrada, Finnick aparece pero no me calmo -nadie me miraba, encontré una bonita ballesta y tuve un momento de inspiración ¡pero me ignoraron!

-Seguro que alguien te vio- dice Sergei tratando de tranquilizarme.

Alcanzo a ver a Kairos riéndose de mí y mis mejillas se encienden de vergüenza, seguro a él le fue de maravilla, ¿quién podría ignorarlo con ese cuerpo de mastodonte que tiene?

Corro a refugiarme en mi recamara tratando de evitar otro desastre pero me tiro a la cama a patalear como una niña pequeña mientras muerdo la almohada ahogando mis gritos de furia, no me calmo hasta que estoy cansada y poco a poco me tranquilizo, paso el resto del día acostada hasta que Mags entra por mí para cenar, no puedo decirle que no ha ella con esa cara arrugada tan amable que tiene.

Y ya que tengo tanta hambre aprovecho para comer, Eslora y Tiberio están con nosotros y me saludan animadamente, yo le contesto entre dientes y me quedo enfurruñada en mi silla, Finnick enciende el televisor para ver como anuncian las puntuaciones, trato de ignorarlas engullendo una pierna de pollo.

-¡Oh! Ya viene el Distrito 4, allí esta Kairos- exclama Sergei.

No puedo seguir fingiendo desinterés, levanto la mirada, veo la foto de Kairos en el televisor y debajo un flamante diez, se me retuercen las tripas de envidia, a continuación sale mi foto y luego la puntuación: nueve. Me atraganto mientras los estilistas me felicitan, escucho una carcajada de Finnick y algo ininteligible de Mags.

Sergei me palmea la espalda -te ponían más atención de la que te imaginabas.

Sonrío, ahora me avergüenzo por mi comportamiento y me disculpo con él, con Eslora y con Tiberio. El resultado que tuve me hace feliz, pero no a Kairos, aunque está del otro lado de la mesa escucho como sus dientes rechinan de lo oprimida que tiene la quijada, me atrevo a mirarlo y sus ojos despiden odio, no se esperaba que consiguiera una calificación tan alta, esta situación entre él y yo ya me está hartando así que me arriesgo a hacer una jugada, pongo cara de inocente y bajo la vista lentamente con sumisión luego vuelvo a levantarla dejando que mis pestañas descubran en mis ojos un tipo de seducción inocente, de inmediato veo como Kairos se tensa y un leve rubor se pinta en sus mejillas, se levanta como si le hubieran pinchado y se va a su habitación.

*******-¡Así no!- me dice Sergei alterado -pareces un pollo con tacones, inclínate un poco sobre las puntas.

-Pues si eres tan bueno con los tacones póntelos tu- le reprocho -ni siquiera creo que tu hayas usado unos para darme estas lecciones- le digo, pero en realidad no lo creo, con la frivolidad del Capitolio es probable que Sergei si sepa usarlos.

Mañana por la mañana serán las entrevistas y Sergei y Finnick se turnan para prepararnos, a Sergei le toca la imagen y a Finnick el contenido, llevamos un par de horas ensayando con el vestuario y Sergei insiste en decir que me veo horrible con tacones, yo creo que el caminar sin que se me tuerzan los tobillos es una victoria, pero ya estoy fastidiada, así que me quito el calzado y estoy a punto de arrojárselos cuando la puerta se abre y Eslora entra atrapándome in fraganti, bajo las manos y Sergei finge que en lugar de estarse cubriendo la cabeza tan solo se alisa el cabello.

-Ya veo que se divierten mucho- dice Eslora con una sonrisa -Nova, vengo a decirte que no usaras esos zapatos con los que estas ensayando, para el modelo de mañana llevaras tacones sin tacón.

El alivio momentáneo que experimente al escuchar a Eslora se desvanece con la frase tacones sin tacón ¿qué es eso? No tengo idea de lo que significa pero suena bastante mal, lo confirmo cuando me enseña un modelo extraño con los que parece que iré parada de puntillas.

-¡Quieres matarme!- exclamo dejándome caer en la cama.

-¡Arruinaras el vestido!- me reclama Sergei.

Eslora pone los zapatos cerca de la puerta y se vas más contenta que nunca -sigan divirtiéndose.

Sergei deja escapar un gemido y se sienta pesadamente junto a mí. 


Hola!!

Aquí les dejo una imagen del modelo similar a los zapatos que Eslora quiere que use Nova, un día los vi y simplemente dije: "Estos son dignos del Capitolio" mírenlos y a ver que les parecen:

Les pido una disculpa por no poder publicar tan seguido, la razón es que tengo mucho trabajo y no siempre me queda tiempo para hacer lo que me gusta, pero también quisiera pedirles un favor, por favor comentenme, todas las opiniones con bienvenidas y son las que me hacen seguir, solo una persona me da su opinión pero todas son muy valiosas, ojala este capitulo logre tener mas comentarios :3

Nos leemos en el próximo capitulo :D