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Septuagésimo Primeros Juegos del Hambre: ¿Salvar tu esencia o tu cuerpo? — capítulo 5

Puedo describir mi sesión con Sergei como regular, hace unos diez minutos que terminó y el problema de los tacones sin tacón quedó resuelto a caminar sin caerme, Sergei se fue no tan convencido, cree que puedo mejorar, pero para mí es un acto de equilibrio heroico.

Finnick entra sin tocar, esto se le está haciendo costumbre así que tendré que echarle el seguro a la puerta.

Se sienta junto a mí y me ofrece un caramelo de colores, cojo uno y él cierra la mano levemente rozando mis dedos, no puedo evitar ver su rostro, está sonriéndome y todo mi ser se estremece al contemplar su mirada.

-Sergei me contó sobre su sesión- comenta Finnick -dice que encorvas mucho la espalda.

-¿También te contó de la trampa mortal que llevaré en los pies? Conservo la esperanza de romperme el cuello antes de llegar a la arena.

Finnick ríe -entonces disfruta otro caramelo- dice extendiendo su mano abierta hacia mí.

-No gracias- respondo tratando de evitar otro contacto físico.

Su sonrisa se desvanece un poco mientras retira los caramelos. -Y ahora nuestro enfoque para tu presentación- se queda evaluándome por un momento mientras se da golpecitos en la barbilla -¿qué haremos?

-Lo que quieras- digo encogiéndome de hombros- tu eres el mentor.

-Bien… bien.. Kairos será tosco y agresivo, no le queda mal ¿verdad? En realidad no lo hemos decidido así sino que le sale muy natural y no he conseguido sacarle otra cosa. Pero tú…

-También puedo ser tosca y agresiva- digo soltando las palabras en un tono que se antoja  hostil, mientras pongo mi mirada asesina número siete.

Finnick vuelve a reír -¡excelente! ¿Qué tal brutal?

-¡En cuanto te coja voy a abrirte en canal y a sacarte las tripas!

-¿Altiva?

-Que intente atraparme, que usen sus mejores estrategias, simplemente no están a mi nivel- levantó la barbilla con un mohín arrogante.

-¿Graciosa?

-A veces cuando camino, tropiezo con mis propios pies- suelto una risa cantarina.

-¿Misteriosa?

-Me reservo esa respuesta para la arena… si de verdad quieres saber quien soy- digo componiendo una sonrisa enigmática mientras la voz me sale como un susurro confidencial.

-Impresionante- aprueba Finnick -ahora, muéstrame esa mirada que le echaste a Kairos anoche.

-¡No!- exclamo, y ahora aparece una Nova angustiada y temerosa.

-Sí- replica Finnick -eso es lo que usaremos, tu inocencia fingida con un toque de misterio quiero que mires así a Caesar Flickerman y que todas las pantallas te vean, enamora al Capitolio.

-Jamás, si Kairos se da cuenta que estaba jugando con él enfurecerá más- digo recordando como Kairos a estado ignorándome desde ayer, lo cual es una ganancia lejos de sus miradas de odio.

-Necesitas patrocinadores.

-Cuando Kairos trate de partirme por la mitad en la arena los patrocinadores no aparecerán para defenderme.

-Sin patrocinadores no podrás sobrevivir mucho tiempo.

Tras estas palabras quedo meciéndome sobre la punta de mis pies y los talones, sopesando la situación, no puedo estar peleando con Finnick, si le digo que no tratará de de disuadirme y no llegaremos a ningún lado, pero si le digo que sí, entonces estará tranquilo y yo puedo cambiar de juego cuando me toque la entrevista.

-Está bien- digo limpiándome el sudor de las manos en el pantalón.

Como lo preví Finnick se ha quedado tranquilo y ahora propone una sesión donde trata de imitar a Flickerman mientras yo respondo sus preguntas, cuando terminamos él está muy complacido pero yo estoy bastante nerviosa. Ya es hora de la cena y cuando vamos a salir Finnick me detiene.

-Una cosa más, hagas lo que hagas no hables de tu familia, si Caesar te pregunta busca una tangente, si te menciona tu brazalete invéntate algo, no quiero que el Capitolio sepa la historia de tus aguamarinas.

Asiento con la cabeza, conforme se acerca el día en que llegaremos a la arena la tensión va creciendo hoy nos hemos pasado el día preparándonos para la entrevista que se llevará a cabo mañana y después… la batalla.

Durante la cena Finnick está tan sonriente que decido imitarlo, Kairos sigue fingiendo que no existo y ahora la victima de sus miradas es Sergei, quien se encoge en su asiento como si quisiera desaparecer, me imagino que a Kairos no le ha gustado sobre su postura o su forma de andar y se ha vuelto contra el pobre Sergei, que aunque es tonto, solo intenta ayudar.

Yo mejor me concentro en mi café, se ha convertido en mi bebida de regla en cada comida.

Esta noche al volver a mi habitación y recostarme miro mi brazalete plateado, con las aguamarinas y el metal resaltándome en la piel, me vienen a la mente los rostros de las personas que  llevo conmigo, prendidas en el brazo y el corazón y espero que la salud de Oliver no haya decaído, las impresiones fuertes suelen tenderlo en cama, Fenrir y papá deben estar sosteniendo a mamá con sus cuerpos fuertes y su espíritu inquebrantables, sé que me han estado viendo por televisión, este evento es obligatorio en los doce Distritos, yo misma lo veía cada año, pero ni en mis más remotas pesadillas me hubiera imaginado que formaría parte de esto, ¡quién iba a pensar que las profesionales se enfermarían! Pero por otro lado, espero que Ángela se esté recuperando, y Galen… prefiero no pensar en él porque cada vez que recuerdo sus ojos verde salpicados de dorado siento un vacio en el estomago como si me hubiera saltado un escalón.

El pecho me pesa como plomo al imaginar mi hogar tan lejos de aquí, sabiendo que el retorno es casi imposible, se me escapan unas lagrimas y ruedan por mis mejillas como perlas, caen sobre el dorso de mi mano rompiéndose como cristales.

Pase lo que pase después de la entrevista de mañana mi vida no volverá a ser la misma, de hecho, aunque volviera a casa ahora mismo, no podría ser la misma, la cosecha nos cambia a todos los tributos, y conforme pasen los días cambiaremos más, muchos estarán muertos dentro de dos días, quizá yo entre ellos y me pregunto si esto no es lo mejor, el campeón serpa quien más modificado estará.

Jamás he matado a una persona, pero me imagino que debe ser una carga muy difícil, pensar en arrancarle la vida a un ser que tiene un pasado, una familia, una personalidad, sueños, esperanzas, me encoge el corazón ¿no será mejor morir entre los primeros sin mancharte las manos, llevándote contigo todo lo que eres y mantener intacta tu esencia? ¿Y si en tu muerte no interviniera el Capitolio…?

Sacudo la cabeza al notar que estoy considerando retar al Capitolio, es mejor dejar de pensar en esto y me obligo a dormir.

*****Todavía no ha salido el sol cuando mi equipo de preparación irrumpe en el cuarto y no esperan a que termine de despertar cuando comienzan a desnudarme para ponerse manos a la obra con mi cuerpo, no tengo el ánimo para poner resistencia así que dejo que hagan su trabajo, de cualquier forma no podría detenerlas.

Pero a pesar de todo paso un momento agradable con ellas, hablan tanto y de tantas cosas que no puedo hacer más que escucharlas y distraerme, Georgiana es muy sarcástica y entre ella y la malicia de Susei ponen en aprietos a Brisa que se sonroja constantemente, con ellas casi me olvido de mi verdadera situación hasta que entra Eslora y nos da un espacio para comer.

Después de eso deja que Brisa termine con mi peinado y Susei le de los toques finales a mis uñas mientras conversa con Georgiana.

-¿Estas lista para el vestido?- me pregunta Eslora señalando una bolsa negra colgada en la pared.

-Para lo que no estoy lista es para los zapatos- le digo con la voz temblorosa, de verdad me pone de nervios, pero ella ríe y hace que me ponga de pie.

Eslora abre la bolsa y entre exclamaciones de admiración saca una preciosura en tres tonos distintos de azul, es un vestido largo, con una tela vaporosa sobre otra de color brillante, no puedo creer que vaya a llevar  eso encima hasta que mi estilista me pide alzar los brazos y me lo embute con facilidad, el equipo de preparación se deshace en halagos, y ahora la parte horrible: Eslora pone en el piso unos zapatos azules sin tacón, meto los pies y me tambaleó, doy unos pasos y casi me caigo de cara.

Georgiana suspira y me dice -inclínate un poco sobre las puntas.

Lo hago y nada cambia, así que por un momento todas se dedican a aconsejarme y acabo de mal humor cuando estamos a minutos de la entrevista, Eslora tiene que ayudarme a llegar al escenario donde los demás tributos ya tienen su lugar, no puedo evitar girar mis aguamarinas cuando veo que mi estilista se aleja, trato de tranquilizarme, meterme en la mente que puedo hacerlo y cuando nos llaman para subir casi no puedo creer que camino sobre mis tacones sin tacón con paso tan perfecto que parezco flotar, a eso le llamo tener un poco de suerte.

Caesar Flickerman nos da la bienvenida con su increíble sonrisa de dientes perfectos, este año va vestido de un blanco tan puro que lastima la vista, pero lo que más resalta son sus labios de un vivo rojo sangre que parece que acaba de morder a alguna persona.

Yo seré la séptima en pasar, justo antes que Kairos, mientras tanto veo las entrevistas de Emmeline y Jenos del 1, están tan guapos y sexys, que no dudo que su enfoque consiste en hacer desfallecer al Capitolio de pasión por ellos, y lo están logrando, los tributos del 2 y el 3 no causan tanto efecto, la chica del 3 se ha puesto a llorar a media entrevista muerta de miedo, creo que es una de las más jóvenes y débiles de este año, y después del "bip" que marca el final de su tiempo escucho a Flickerman llamándome.

Me levanto liviana y elegante y me deslizo hasta él entre los aplausos de la multitud, sé que estoy dentro de sus favoritos como los del 1 y Kairos así que los saludo sonriendo de lado.

-Kristanova- susurra Flickerman dándome un apretón de manos mientras comienzan a contar mis tres minutos -que hermoso nombre.

-Gracias- respondo sin dejar de sonreír, estoy tan tranquila que me doy un poco de miedo -pero puedes llamarme Nova, así me llaman mis amigos.

-¡Ooooh!- exclama el presentador encantado -que honor, ¿y puedes considerar al Capitolio tu amigo?

"oh no, claro que no, es lo más detestable que me ha pasado en  la vida" pienso pero  respondo -que interesante pregunta, creo que solo considero amigos a quienes piensan lo mismo de mí.

-Pero si todos te adoran- replica él.

-Por eso lo dije- rio y alcanzo a ver a Finnick frunciendo el ceño al darse cuenta que deseche su consejo sobre ser misteriosa.

-Encantadora- continúa Flickerman -Nova, como todos saben tienes a una de las estilistas favoritas del Capitolio, eso te garantiza una presentación alucinante como la que nos muestras ahora, y además tienes como mentor al hombre más querido por todos, Finnick, ¿Cómo te sientes con esto?

-Eslora es fabulosa, cuando la veía por la televisión me parecía una deidad inalcanzable, pero cuando la conocí quede convencida de ello. En cuanto a Finnick, sí, es una personalidad de peso, pero… - bajo la voz aunque sé que no dejo de ser audible -si lo escucharan roncar cada noche… bueno deja de ser irresistible.

Flickerman suelta una carcajada acompañado por el público, las cámaras enfocan a Finnick que está en un asiento rodeado de personas que lo miran como si fuera la cosa más hermosa que han contemplado jamás, él sonríe de muy buen humor y le manda un beso a todos desatando un suspiro colectivo.

-Queda claro que le dejaremos pasar ese pequeño detalle- dice Flickerman arreglándoselas para mostrar todos sus dientes con una sola sonrisa -Nova, aquí en secreto, cuéntame cuantos corazones destrozados dejaste en tu Distrito.

La imagen de Galen me pasa por la mente y en un intento desesperado por ocultar la sombra de mi semblante caigo en lo que estaba tratando de evitar: bajo la mirada con sumisión y luego levanto los parpados mirando a Flickerman con intensidad, el hombre se queda sin aliento y el público se queda silencioso por un instante, me alcanzó a ver en la pantalla y me doy cuenta que la tristeza me dio un toque tan sublime que estoy arrebatadoramente hermosa, no sé como paso pero hasta un rubor inocente me cubre las mejillas y antes de que Flickerman pueda recuperar el habla suena un "bip" que anuncia el final de mis tres minutos, me pongo de pie y el presentador logra componer su mejor sonrisa mientras el público se eleva en aplausos y gritos de júbilo.

-Se acabó el tiempo, es una lástima- se queja Flickerman, me despido de él y llama a Kairos.

Cuando me cruzo en el camino con mi compañero me doy cuenta de que me mira con una furia que nunca antes había tenido, me tambaleo un poco porque me ha hecho temblar, acabo de asegurarme una muerte lenta y dolorosa.

Me siento en mi lugar y casi no me doy cuenta de lo tosco y agresivo que está siendo Kairos, pero alcanzo a escuchar cómo dice que aplastara a cuanto se atraviese en su camino, y que aunque estamos en los Juegos del Hambre, no permitirá que nadie juegue con él, puede que solo sean mis nervios, pero eso me suena a una guerra declarada en mi contra.

Sobra decir que paso por alto el resto de las entrevistas sintiendo a Kairos temblar junto a mí y sé que lo suyo no es miedo, en cuanto termina el Himno del Capitolio y las cámaras se apagan, me quito los zapatos y me escabullo entre la marea de tributos, alcanzo a escuchar a Emmeline diciendo que su oferta de alianza sigue en pie, pero no me detengo a responder, tomo el primer ascensor a nuestro piso acompañada de Eslora que se preocupa al verme tan pálida.

Estoy a punto de confesarle mis miedos cuando el elevador se abre y Kairos sale de el mostrando los dientes, ni siquiera me da tiempo de pensar, se abalanza sobre mí empujando a Eslora al piso, me toma del cuello y me levanta contra la pared, siento mis pies colgando y el oxigeno faltando en mis pulmones, veo que Finnick entra escandalizado con Tiberio detrás y solo puedo pensar en que necesito liberarme así que con un movimiento rápido golpeo los oídos de Kairos con mis palmas, el gigante se desestabiliza y yo caigo en el piso, Finnick corre a ponerse entre los dos para protegerme, Kairos intenta apartarlo y el encantador rompecorazones que es Finnick desaparece mostrando al guerrero que estaba en la arena hace siete años, a pesar de que es más delgado y más bajo lo hace retroceder con un golpe cerca de la garganta.

-Quédate con ella- ruge Kairos entre toses -no te necesito, ni a ti ni a nadie. Y tú, muñequita, vas a sufrir tanto cuando te tenga en mis manos que ansío el momento, allá afuera no habrá nadie que te proteja.

Veo a Kairos alejarse y me invade la ira, Finnick se vuelve hacia mí para ayudarme a ponerme de pie pero rechazo su mano y me precipito a mi habitación, cierro la puerta y me deshago con gritos, me veo al espejo y allí esta una vez más esa joven que no conozco, aquella persona que se deja manipular por el capitolio, que se está dejando perder entre la falsedad y el espectáculo.

Me meto a la ducha y mientras me arranco el vestido y el maquillaje tomo una decisión, mañana, antes de que pueda sepárame de la plataforma que se le asigna a cada tributo voy a asesinarme, la aguja que hay en mi brazalete es lo bastante grande como para abrir la piel que hay en las venas de mis brazos y dejar escapar toda la sangre de mi cuerpo, tan solo espero que 60 segundos sean suficientes para drenarme, ahora solo me falta una frase bonita para despedirme ante las cámaras.

Me paso despierta gran parte de la noche y cuando creo que todos están dormidos salgo a buscar a la muchacha avox que siempre nos atiende, parece que la llamo con el pensamiento porque sale del salón y le pido un trozo de papel y tinta, cuando me los da vuelvo a encerrarme en mi recamara, me paso escribiendo un buen rato y después decido que quiero dormir un poco antes de abandonar este decadente mundo.

Me parece que llevo dormida apenas unos minutos cuando escucho golpes en la puerta y a a continuación entra Eslora con su brillante piel destellando con los rayos solares de la mañana, tiene un moretón debajo del ojo izquierdo que es donde la lastimo Kairos, me ayuda a arreglarme un poco y me dice que la acompañe, ella es la persona que me acompañara hasta que entre a la arena, cuando vamos a entrar en el ascensor veo que Finnick aparece muy desmejorado, el cabello alborotado y unos bolsas bajo los ojos.

-Nova- me llama -un último consejo…

Me llevo un dedo a los labios para hacerlo callar -no hace falta Finn, pero gracias por todo, la pase muy bien contigo y con Mags, un viaje interesante.

-Nova ¿qué pasa?- me pregunta y sé que ha notado que algo no anda bien.

-¿Te puedo pedir un favor?

-Sí, claro que sí.

Le extiendo la mano con un grueso paquete de papel -si algo me llega a pasar ¿se lo puedes dar a mi familia? Y el brazalete que me has dado, has que llegue con ellos también por favor.

-¿A que le temes?- me pregunta muy turbado -tienes la capacidad de ganar los Juegos.

-Temo perderme- respondo con una sonrisa triste -¿puedes dárselos o no?

Finnick se acerca a mí para tomar el papel y con el mi mano -eres fuerte- me dice con voz ahogada -no te perderías a ti misma jamás, una persona como tú que valora tanto los sentimientos y la nobleza del espíritu no podría perderse, puedes mantenerte completa.

Doy un paso hacia atrás, no sé si para huir de Finnick o para enfrentar mi destino, lo que si se es que el corazón me palpita al máximo tan solo con verlo, no quisiera alejarme de él y ansío mas que nada en el mundo besarlo, pero ya estoy en el elevador y la puerta se cierra amortiguando la última palabra de Finnick "vuelve".

Eslora me lleva a la terraza del Centro de Entrenamiento donde nos recoge un aerodeslizador, allí me inyectan un dispositivo de seguimiento pero apenas noto el piquete, mi mente vuela por otro lado.

Cuando llego a mi sala de lanzamiento Eslora me anima a comer, después saca un paquete con el uniforme que llevaremos todos los tributos y antes de ayudarme a ponérmelo me peina con una coleta sencilla, me da una liga extra y entonces procede a sacar el uniforme, es un pantalón azul turquesa y una blusa de manga larga con botones hasta el cuello, es muy suave y cálido, pero no tanto como las botas que me pone y se amoldan a mi pie de forma fantástica.

Me siento en el sofá esperando la llamada para dar comienzo al espectáculo, mi mirada está perdida y sé que debo presentar un aspecto deprimente.

-Sé que no eres profesional- me dice Eslora y eso te convierte en mi favorita de este Distrito, tienes mucha fuerza Nova, y las chicas te adoran- se que se refiere a Georgiana, Brisa y Susei, me pidieron que te deseara buena suerte por ellas.

-Gracias- sonrío -de verdad te admiro mucho Eslora, lo que dije ayer en la entrevista es cierto, y además no eres como el resto de Capitolio.

-Tienes que volver- se apresura a decirme cuando una voz fría de mujer anuncia que ha llegado el momento.

Me pongo de pie y me coloco en el circulo metálico que hay en el centro de la sala, Eslora me abraza y siento que voy a llorar, pero antes de que eso pase un tubo de plástico baja hasta cubrirme por completo, aislando el sonido, aislándome del mundo, mientras asciendo jugueteo con mis aguamarinas, "No seré más un juguete del Capitolio" pienso y la apruebo como la frase que diré antes de mi suicidio, los rostros de mi familia, de Ángela, de Galen y hasta el de Finnick me vienen a la mente con mucha intensidad, cierro los ojos y me pregunto si el Capitolio se vengará con ellos, no tengo mucho tiempo para reconsiderar, si eso pasa yo ya estaré muerta.

"Perdónenme" pienso esperando que mis pensamientos vuelen hasta mi familia y comprendan porque haré esto. **********************************************************Y aquí les dejo el capitulo numero cinco espero que les guste, en esta imagen pueden ver el vestido de la entrevista de Nova:

Un saludo especial para Natashita, sin sus comentarios habría dejado esta historia hace mucho.Un beso y un abrazo para todos :3