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Septuagésimo Primeros Juegos del Hambre: ¿Salvar tu esencia o tu cuerpo? — capítulo 6

"Perdónenme" repito en mi mente, porque sé que he tomado la decisión equivocada y cuando abra los ojos ya no habrá marcha atrás, mis dedos giran una aguamarina que conozco bien y de pronto me doy cuenta que ninguna de ellas representa resignación, la plataforma sigue subiendo lentamente pero está llegando al final y sé que ha llegado el momento de levantar los parpados.

Lo primero que mis pupilas distinguen es un piso verde moteado de blanco que poco a poco se transforma en una llanura cubierta de nieve donde resalta la Cornucopia con su siniestro tono dorado, a la izquierda hay una pendiente que de desliza hasta un bosque lleno de pinos tan compactos que es perfecto para esconderse, debe haber más cosas pero no alcanzo a verlas, tan solo una montaña mas allá que esta igual o más nevada, y a mis lados están los tributos, los miró pero procuró no dirigir la vista a la masa enorme que es Kairos, me detengo en los demás, algunos fieros otros nerviosos, miran el lugar con horror o desconfianza, aunque yo le encuentro algo de bello, jamás había visto la nieve en mi Distrito, siempre tan cálido, la conozco por los libros pero de eso a estar rodeada por ella hay una diferencia descomunal, el cielo está un poco gris y el sol parece pálido y deprimente, sin embargo los rayos que consigue mandar hasta la tierra destellan en la nieve haciendo que el piso parezca de cristal.

El tubo plástico que nos rodeaba baja de un tirón y el aire frio me abofetea como el látigo de la realidad, no estoy aquí de paseo para admirar la belleza del paisaje, mis compañeros (o mis enemigos por decir mejor) lo comprendieron apenas verlo, los segundos empezaron a pasar cuando el tubo cayó, lo advierto en el reloj holográfico que nos ponen en la arena, mi mano se desliza inconscientemente hasta la aguja del brazalete, "perdón" suplico otra vez "perdón" porque he decidido mantener vivo mi cuerpo y matar mi espíritu, cambié de decisión en un segundo, al recordar a mi familia me inundó el deseo de sobrevivir, de poder volver y contemplarlos una vez más, la aguamarina que giraba es la que me representa a mí misma, aquella, símbolo de mi egoísmo y mi estupidez, ya no hay marcha atrás, la cuenta regresiva no se detiene y yo me pongo en posición para correr, voy a alejarme de la Cornucopia lo más rápido y lo más lejos que pueda, no entraré al baño de sangre porque puede que no salga, sin embargo no puedo evitar darme cuenta que con este maldito frio que me hace temblar no sobreviré gran tiempo, hay una bolsa negra cerca del bosque, pero el tribulo varón del 11 ya le echó el ojo también y está más cerca que yo, contenga lo que contenga puede ser vital y yo la quiero porque me queda de paso, mi mente comienza a maquinar la estrategia para conseguirla de una forma tan rápida y despiadada que me asusto. Los segundos siguen pasando, la muerte ronda cerca.

5… 4… 3… 2… 1… suena el gong que anuncia el principio de la masacre, el ruido turba el silencio de forma antinatural en un paisaje tan puro, los tributos se arrojan como centellas hacia la Cornucopia, aunque veo a algunos que se van en sentido contrario, y yo me doy cuenta de que estoy corriendo también cuando me agachó a recoger una piedra que congela mi mano y al mismo tiempo mis sentimientos, el muchacho del 11 está llegando a la bolsa que quiero para mí, tanteo el peso de la piedra y apoyada por el impulso de mis pies se la arrojó sin apuntar, me sorprende el buen tino que muestro en ocasiones aunque esta vez, muy en el fondo, deseaba no acertar, sin embargo el objeto da de lleno en la cabeza del muchacho y éste cae tiñendo de rojo el lugar donde quedó, no sé si esta muerto pero no me detengo a averiguarlo, ya casi tengo la bolsa pero una niña del 7 (me llega el recuerdo de que es la más joven de todos, catorce años apenas) se agacha por ella, yo ya estoy a un paso y no voy a detenerme así que le doy una patada tan fuerte en las costillas que escuchó como algo dentro de ella cruje, la niña cae llorando y me apropio por fin del de la maldita bolsa, corro lo que me falta para llegar al bosque y me doy el tiempo de echar un vistazo a la Cornucopia, la nieve hace que el tono carmín de la sangre resalte de forma macabra, no distingo a las personas que siguen luchando, sin embargo reconozco la figura descomunal de Kairos y casi puedo jurar que ha girado su letal cabeza hacia mí, no sé si me tropiezo o me arrojo pero lo siguiente que sé es que estoy rodando hacia abajo rogando por no estrellarme contra el tronco de un árbol, no puedo detenerme, no puedo dirigir mi caída, la cabeza me da vueltas y la tela que cubre mi cuerpo no es suficiente para amortiguar el dolor de las piedrecillas sobre las que voy rodando.

Estoy casi segura que vomitaré lo poco que logré engullir en mi sala de lanzamiento cuando me detengo de golpe, un fuerte dolor en las costillas me indica que he ido a parar en uno de los troncos que temía, se me escapa el aire y me cuesta volver a normalizar mi respiración. Tengo que levantarme, seguir andando, poner más distancia con los otros tributos, así que me obligo a ponerme de pie y empiezo a avanzar con paso tambaleante, la bolsa negra oscila en mis manos y me la echo a la espalda, me siento desprotegida, mis dedos buscan entre la ropa que llevo puesta algo para defenderme pero sé que no hay nada.

"*Tengo que protegerme"*pienso "no estoy segura" hay centenares de arboles y creo que me perderé antes de poder identificar un camino decente, de hecho creo que acabo de dar mi primer vuelta en circulo "mantén la calma" me digo, tengo los dedos congelados así que pensando en ellos evito caer en la desesperación.

-¡Joder!- murmuro al resbalar con un trocito de hielo debajo de unas hojas caídas, ¡como me ha dolido la rabadilla! Me sobo y antes de levantarme me doy cuenta que caí sobre una rama que se ha trozado, esto es tener un poco de suerte, cojo el objeto y lo examino, es flexible pero correosa y le ha quedado una punta afilada, me aferraré a esto mientras consigo algo mejor.

Y ya que me vi obligada a detenerme aprovecho para observar el lugar, es horrible darme cuenta que si de por tenía problemas de orientación ahora todo me parece exactamente igual: nieve, pinos, unas cuantas rocas, nieve, hojas caídas, pinos, nieve, aunque es curioso, no he visto animales o algo comestible ¡con razón son los juegos del hambre!

La cabeza ha empezado a dolerme, ya no siento mis dedos de las manos, los dientes me castañean tan fuerte que creo que se romperán entre ellos, el vaho que sale de mi boca y mi nariz parece neblina, pero al menos las botas que traigo puestas mantiene mis pies cálidos, bien, bien, llegó el momento de husmear la bolsa que he cogido, me pongo de cuclillas junto a un árbol y comienzo a abrir el objeto con manos temblorosas, siento un estremecimiento al darme cuenta que mis dedos se han manchado de un poco de sangre, debe ser del chico del 11, aparto de mi cabeza las imágenes que acaban de surgir, no es  momento para sentirme culpable, es momento de decepcionarme al ver que no he conseguido comida, ni una gota de agua siquiera, no hay armas ni una mísera caja de fósforos, tan solo hay un abrigo, el abrigo más hermoso que he visto en mi vida, de color azul turquesa, con el forro negro y botones dorados, las orilla son de un tipo de piel blanca tan suave que parece un trozo de nube, y en los bolsillos un par de guantes negros, no es lo que esperaba pero al menos puede cubrirme un poco del frio. Cuando me lo coloco me doy cuenta que me queda a la perfección, y no solo eso, sino que mi calor corporal se normaliza al instante, los guantes le devuelven la movilidad a mis dedos con una  velocidad tan sorprendente que me hace pensar que esta ropa tiene aluna tecnología especial para mantenerme cálida, al menos de frio sé que no moriré.

Suelto un suspiro y veo que sigo sin saber a dónde ir o que hacer "un refugio" eso es primordial, o lo encuentro o lo construyo, no aprendí a hacer fuego sin fósforos pero algo se  me ocurrirá, estoy empezando a sentir sed y de pronto algo muy parecido a una pelusa blanca me cae en la mejilla y se derrite con mi piel transformándose en una gota de agua "!oh¡ ¿así que esto es un copo?" y me ha dado una idea, recojo un poco de nieve con la mano para sorberla pero poco antes de que toque mis labios me doy cuenta de que tiene un aroma extraño, casi imperceptible, pero me hacer dudar, algo dentro d mi me dice que no puedo confiar en nada que provenga del Capitolio, pruebo con otro puñado de nieve, del que está más cerca de los arboles: igual, ese poco común olor, no puedo describirlo pero es como si presagiara algo malo, algo como… ¡pisadas! Algo se mueve muy cerca quebrando las hojas caídas ¿Cómo puede ser tan estúpida de bajar la guardia?

Me pongo de pie de un brinco, intento identificar el sonido exacto para poder huir, pero es inútil, una silueta de mi estatura sale de entre la casi nula maleza y me embiste, apenas logro quitarme pero de inmediato pongo la rama, que escogí como jabalina, frente a mí, eso hace que el tributo que me atacó lo piense mejor antes de volver a intentarlo, eso me da tiempo para ver que se trata de Isis, la joven del Distrito 12, sus glaciales ojos azules me miran con odio, tengo la sensación de que no le agrado desde que me atrapó rechazando el ofrecimiento de alianza de los hermosos del 2, o quizá fue cuando me vio alardeando con Leito, lo que me hace pensar que él debe andar muy cerca, echo una ojeada al lugar sin apartar a Isis de mi campo de visión, parece muy fiera, raro en un tributo del Distrito 12.

Me doy cuenta de que no le tengo miedo, pero desearía que diera media vuelta y se marchara, no voy a atacar primero, pero si ella lo hace tendré que matarla, se está balanceando de un lado a otro como si buscara el ángulo perfecto o no estuviera muy decidida, y cuando mas deseo que se marché se arroja sobre mí, tiene un cuchillo largo en las manos y yo solo apunto mejor mi "rama", trata de esquivarla y lo logra, pero ya  estoy lo bastante cerca de ella como para usar en su contra el momento justo en que dejó desprevenida su mano con el cuchillo, le doblo la muñeca y empujo el filo hacia ella misma, siento como su pecho es atravesado como si se tratara de mantequilla, un borbotón de sangre brota y mancha la nieve y mis manos, un gemido se escapa de sus pálidos labios y la joven agresiva de pocos segundo atrás muda en una niña asustada que boquea tratando de aspirar vida, sus ojos sin embargo se apagan, sus piernas dejan de sostenerla y cae inerte, suena un cañonazo, no es el primero del día pero esta vez fui yo, se que fui yo quien le arrebató la vida y el vértigo se apodera de mi ser, parece que tengo un agujero en el estomago y un peso de plomo en el pecho, sin embargo soy tan miserable que la despojo del abrigo que lleva puesto, es idéntico al mío, le arrebato los cuchillos y la registro sin escrupulos, nada, está igual de vacia que yo.

Dejo por fin el cuerpo y escapo hacia el lado que sea, da igual, de cualquier forma veo todo idéntico, sin embargo tras caminar un par de minutos encuentro un árbol caído, que no lo recuerde indica que he dejado de andar en cirulos, me acerco a él y lo examino, es grande, grueso y tiene un agujero donde puedo entrar, no lo dudo y me acurruco allí, me sujeto la cabeza con las manos y veo como la poca luz que queda en el bosque desaparece, la noche cae y con su decadencia se proyecta el escudo del Capitolio en el techo, se escucha el himno que aborrezco y luego aparecen los rostros de los caídos entre los que reconozco a la niña del 7, su nombre era Yelena, a ella no la mate, pero sin duda fui la causa, con una costilla rota no iba a poder defenderse, también  esta Byron del 11, a él no sé si lo asesine o no, es muy probable y la duda la tendré por siempre, pero a Isis, a Isis si la liquidé, hay más muertos, en total 8 en un solo día, vuelven a poner el Himno del Capitolio y una vez que termina la soledad vuelve a la arena, el silencio me presiona los oídos, me siento muy incómoda, tengo hambre, sed y me siento sola, por fin me rompo, a culpa me estruja las entrañas y rompo a llorar con un silencio que me desgarra el pecho, no hay marcha atrás, me he convertido en una asesina, debí matarme cuando pude.


Uff lamento la tardanza en actualizar, esto del trabajo me quita mucho tiempo!!

Que les parece la ropa de Tributos?? Al princpio no me gusto mucho como quedo, pero al final creo que no quedó tan mal no??

Pero bueno, aquí les dejo un capitulo pequeñito y otra pregunta: que piensan de Nova?? Les agrada?? No les agrada??