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En Llamas. ¿Qué pasaría si...? — capítulo 14
Intento explicarle a Gale mi situación con Peeta, pero las imágenes que se proyectan en la televisión no tienen explicación.
-Gale…-susurro yo. Pero ya es demasiado tarde. Él se levanta bruscamente del sofá y nos lanza una última mirada de odio a Peeta y a mí. Después, sale de la habitación y a los pocos segundos oigo el portazo de su cuarto.
Voy corriendo detrás de él, gritando su nombre, pero no me hace ningún caso, y, al igual que hace tan sólo unas horas, me derrumbo al lado de su puerta y llamo levemente.
No obtengo ninguna respuesta en las horas que me mantengo en su puerta.
Tras un par de horas, Cinna aparece en medio del pasillo y se sienta en frente de mí.
-Duro, ¿eh?-me pregunta, mirándome fijamente, preocupado.
-Ni te lo imaginas.-le contesto yo, con la cabeza apoyada en la puerta, aburrida.
-En realidad…sí, me lo imagino.-Ese comentario hace que me incorpore y mire a Cinna algo extrañada. ¿De verdad Cinna me va a contar sus líos sentimentales?-Pero no es momento de hablar de mí.-concluye al ver mi cara, y, al ver mi tono de decepción, sonríe.-Es hora de cenar, Katniss.
-No tengo hambre.
-Bien, entonces yo tampoco.
-Oh, vamos, Cinna, no seas estúpido. Ve a cenar. Yo estoy bien, no hace falta que te quedes conmigo.
-No lo estás, sé cuando mientes perfectamente. Además, quiero quedarme contigo.
No discuto demasiado, porque la verdad, es que quiero que Cinna esté conmigo. Él se acerca más a mí y se pone a mi lado. Yo descanso mi cabeza sobre su hombro, y me siento tranquila.
Tras unos minutos en silencio, le pregunto por los entrenamientos.
-Ha ido todo bien, tranquila. Gale ha hecho caso a todo lo que le dijisteis. Ha estado de puesto en puesto, sin mostrar sus cualidades. Teníais razón, todos los vigilantes estaban pendientes de él. Sólo ha hablado lo necesario con otro par de tributos. Respecto a Emily, lo normal. Hoy se ha centrado en el fuego, las plantas y los nudos. Mañana se centrará en las armas.
Yo asiento y nos quedamos en silencio unos minutos más.
Cinna también intenta llamar a Gale, pero nos sigue ignorando. Me informa de que las sesiones privadas con los vigilantes serán pasado mañana, cuando acaben los entrenamientos. Al día siguiente, tendrán lugar las entrevistas con Caesar, y después…la mañana siguiente darán comienzo los septuagésimos quintos juegos del hambre. Se me hace un nudo en el estómago sólo con pensarlo.
Pasan un par de horas más, y no sé si me despierto por el hambre que siento, ya que no he cenado o por la conversación que mantienen dos personas a poca distancia de mí. Aún sigo sentada frente a la puerta de Gale, pero mi cabeza ya no está apoyada sobre el hombro de Cinna. De hecho, una de las personas que están hablando es Cinna.
-… me dijo que no quería cenar, y me pidió que me quedara con ella. Después supongo que nos hemos quedado dormidos.-le explica a la otra persona.
-Tan cabezota como siempre…-la otra persona es Peeta. Oigo los pasos y noto como él me acaricia unos mechones de la cara y me los coloca detrás de la oreja.-Voy a llevarla a su habitación, y después intentaré hablar con él. Antes me hizo caso, quizá le pueda hacer entender…Debes estar muerto de hambre, Cinna. Haymitch y Effie aún están abajo, ve a cenar.-Oigo como Cinna también se acerca a mí y me da un dulce beso en la frente. Después, oigo cómo le da una palmadita en el hombro a Peeta y le desea buenas noches. Peeta y yo nos quedamos solos. Podría abrir los ojos ahora y seguir en la puerta de Gale. Sin embargo, cuando los brazos de Peeta me cogen suavemente en volandas, no me resisto. Estoy agotada, y, si siguiera en la puerta de Gale, acabaría durmiéndome, y prefiero dormir en mi cama.
Disfruto del trayecto en los brazos de Peeta hasta mi habitación. Para él, soy tan ligera como una pluma, no le supone ningún esfuerzo llevarme en brazos.
Cuando llegamos a la habitación, me tumba suavemente en la cama, abre la cama, me quita los zapatos y me destrenza el pelo con cuidado y cariño. Después, me arropa y me da un besito en la frente, al igual que Cinna.
-No te vayas.-susurro yo, cuando él está a punto de salir por la puerta. Sigo con los ojos cerrados, estoy demasiado cansada para abrirlos. Noto como se acerca y se sienta en la cama. Me acaricia el pelo cariñosamente.
-Claro que no me voy.
Yo me acerco más a él, e intento dormir.
Me pierdo entre los miles de globos que Peeta soltó en el Capitolio para mí. Soy uno de ellos. Vuelo, puedo ver todo desde aquí arriba. Puedo verme a mí, a mí abrazada a Peeta y sin cerrar la boca del asombro. Después una fría brisa me empuja hacia otros lugares, hasta los Juegos del hambre. Vuelvo a verme a mí misma sujetando un arco y apuntando con una flecha. Apuntando a algo…apuntándome a mí. La flecha me alcanza y exploto, haciendo un gran ruido.
Me levanto sobresaltada y compruebo que estoy sola, Peeta no está conmigo. Debe de haberme abandonado en algún momento de la noche. No le culpo, no puede estar conmigo todo el día, él también tiene que dormir.
Vuelvo a tumbarme en la cama, mirando hacia el techo. Hoy es el segundo día de entrenamiento. Un día menos para que empiecen los Juegos del hambre. Justo cuando estoy dispuesta a levantarme, la puerta de mi habitación se abre silenciosamente y Peeta, con una bandeja con abundante comida entra en la habitación.
-Oh, te has despertado y no estaba aquí…-dice con un aire algo decepcionado.
Yo no le hago demasiado caso. A lo que de verdad estoy prestando atención es a la bandeja de comida que sujeta Peeta. Llevo horas sin comer.
-Buenos días, señorita Everdeen.-me dice, mientras me da un beso en la mejilla y me coloca la bandeja en las rodillas.
-¿Y esto?-digo yo, sonriendo. En la bandeja hay manjares de todo tipo, pero quizá sean demasiado fuertes para el desayuno.-¿No es demasiado fuerte para el desayuno?
Peeta me mira y se ríe.
-¡No te rías de mí!
-Katniss, no es hora de desayuno.-Me ensaña su reloj y veo que son las 17:00 de la tarde. He estado durmiendo durante muchísimas horas.-Estabas agotada y nadie quería despertarte.
-¡Pues tendrías que haberlo hecho! ¡No estoy aquí de vacaciones! ¡Estoy aquí de mentora de Gale…-Gale. Me viene a la mente su mirada de tristeza, sorpresa y rencor de ayer al vernos a Peeta y a mí en la televisión y se me quita todo el hambre que tenía.
-Ya ha salido de su cuarto. El segundo día de entrenamiento ha ido bien, pero sigue sin hablar con nadie.
Nos quedamos en silencio un par de minutos. ¿Qué voy a hacer para que Gale me perdone? ¿O, para que al menos me vuelva a hablar?
-¿Habéis hecho la reunión de mentores sin mí?-pregunto yo, intentando no mostrar rencor, aunque sin mucho éxito. Me hubiera gustado estar allí. Peeta asiente.-¿Y? ¿Cómo vamos a hacer para que los tributos se encuentren entre ellos en el campo?
-Bueno…hemos sopesado varias posibilidades. Al principio hemos pensado en los amuletos de cada distrito. Gale podría llevar algún artilugio que procesara una luz para proyectarla en el cielo, o algo por el estilo, pero el resto de tributos también lo vería. También hemos considerado la opción de la Cornucopia, pero estamos casi seguros de que ya estará ocupada por los profesionales. A Charlotte se le ocurrió una idea fantástica; utilizar los sinsajos para reunirse en un punto. Pero claro, el sinsajo, al ser tu símbolo…dudamos bastante que se encuentren en el estadio. Alguien ha propuesto lo de las fogatas, pero también las verían los otros tributos. Hemos llegado a la conclusión de que, para que ningún otro tributo pueda conocer la unión de nuestros chicos, la única forma es establecer un punto de encuentro en el estadio, lo cual, es algo difícil ya que no sabemos qué es el estadio. Eso nos vuelve a llevar otra vez a la Cornucopia, el único sitio que sabemos fijo que se encontrará allí. Pero ya que la Cornucopia estará ocupada, lo mejor será establecer una distancia exacta entre la Cornucopia y una dirección. Hemos elegido el este. Cuando hayan pasado tres horas después del pistoletazo de salida, los tributos aliados intentarán reunirse un kilómetro al este del lugar en el que esté situada la Cornucopia. También hemos acordado que Gale no puede estar solo en ese intervalo de tres horas, sería un blanco muy fácil. Por eso, no debe salir de la Cornucopia solo. Hemos acordado que saldrá con Marcy, distrito 10, ya sabes, una de las tributos de Charlotte y con el tributo del distrito 7, un chico llamado Collin. Ellos tres intentarán salir de la Cornucopia juntos e irán al punto de encuentro una hora antes. Le vamos a dar un amuleto del distrito 12 a Gale, y lo dejará en el suelo, exactamente en el punto de encuentro, por si algún tributo aliado pasa por allí de casualidad, no le hará falta buscar más, y si algún otro tributo fuera de la alianza pensará que es un simple amuleto que se le ha caído a algún tributo mientras huía. Además, si Gale, Marcy y Collin encuentran guijarros alrededor los colocarán en todas las direcciones que puedan, para guiar a los demás tributos.-concluye Peeta, casi sin habla.- ¿Qué opinas?
Reflexiono unos segundos sobre todo lo que me ha contado.
-Suena como un plan, sí…-arrugo el entrecejo.- ¿Cómo crees que están las dotes orientativas del resto de tributos? ¿Crees que podrán diferenciar bien lo que es un kilómetro, el este, y todo eso?
-Hmmm…eso también me preocupa a mí. Supongo que los mentores se lo dejarán claro. Anda, come, se te ha enfriado toda la comida.
Le hago caso y me pongo a comer. El hambre atroz ha vuelto, y tengo que convencerme a mí misma de masticar antes de tragar. Peeta también me cuenta que Gale y Emily están ahora mismo con Haymitch, les está dando unas directrices básicas de lo que deben y no deben hacer en los juegos.
Peeta y yo pasamos el resto de la tarde en mi habitación, charlando, hasta que Effie viene a buscarnos para la cena.
Gale no se presenta a ésta. Intento llamar a su habitación otra vez después de cenar, pero esta vez mi paciencia sólo aguanta una hora y me voy a dormir.
Hoy las pesadillas son ligeras, casi inexistentes, pero sí que recuerdo haber visto fogonazos de la demacrada pierna de Peeta en Los Juegos. Cuando me despierto, pienso en lo mismo que llevo pensando en las últimas semanas; un día menos para los juegos.
Hoy tienen lugar las sesiones privadas de los tributos con las vigilantes, aquellas en las que yo conseguí un 11 por mi descaro al lanzarles una flecha. Supongo que ayer Haymitch les dio instrucciones de cómo debían hacerlo, sobre todo a Gale.
Cuando me levanto para el desayuno, Effie me informa de que Gale y Emily ya están abajo, esperando desde hace 20 minutos. Las sesiones durarán hasta la hora de comer.
-¿Qué les has recomendado, Haymitch?
Haymitch carraspea.
-A Gale le he dicho que intente hacer lo que peor se le da lo mejor que pueda, el lanzamiento de peso, a lo mejor son tan tontos y se creen que se le da bien, así lo eliminarán del estadio. Menos complicaciones. De todas formas, preciosa, no esperes ver una nota superior a un cuatro en esa televisión, sabes que van contra él y contra los patrocinadores que se puedan interesar con él si saca una nota elevada…A la chica le he dicho que se centre en la lanza, no se le da demasiado mal.
Durante el intervalo del desayuno hasta la comida, acompaño a Peeta y Sunnyen la habitación de Peeta. Él está pintando un atardecer y yo me tumbo en la cama con Sunny, mientras le acaricio. Nos mantenemos en silencio, pero no son necesarias las palabras, la belleza de la pintura de Peeta es suficiente para llenar el ambiente.
A la hora de comer, Emily simplemente nos cuenta que los entrenamientos han ido bien, no es una chica de muchas palabras. Después iré a su habitación y le preguntaré con más detalle. Sin embargo, Gale no nos dice nada, simplemente coge algo de comer y se encierra en su habitación. No intento detenerle.
Por la tarde, Peeta me lleva a merendar a la terraza del centro, que nos espera, vacía como siempre. Echaba de menos este lugar, el primer lugar en el que el chico del pan se abrió ante mí. Pasamos allí la tarde, hasta que anochece y bajamos a la sala principal, en breve emitirán las puntuaciones en las sesiones privadas de los vigilantes.
Los profesionales, como siempre, obtienen puntuaciones entre el 9 y el 11. Me fijo en el hermano pequeño de Cato, que obtiene un 10.
También me fijo en los aliados de Gale que Peeta me ha mencionado alguna vez, Marcy consigue un 7, y Collin un 4.
Por fin, aparece la cara de Emily en pantalla y mi corazón empieza a latir a ritmo de tambor. Emily consigue un respetable 6, todos la felicitamos y ella sonríe ligeramente, aunque sé que no está contenta con su puntuación. Yo tampoco lo estaría, un 6 es bastante poca puntuación si quieres quedar al menos, entre los 10 finalistas.
La cara de Gale, que se ha dignado a salir de su cuarto para ver las puntuaciones, aparece en pantalla y a su lado aparece la misma puntuación que obtuve yo el año pasado, 11. Sólo que esta vez, al 11, le falta un 1.