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En Llamas. ¿Qué pasaría si...? — capítulo 15

Casi puedo oír las carcajadas de los tributos profesionales. Casi puedo ver las caras de decepción del resto de tributos cuyas vidas dependen de Gale.

-G-Gale…-susurro yo.

Él mira fijamente a su 1 unos segundos más y se levanta del sofá como si pesara 20 kilos más. Después camina tranquilamente hacia su habitación y cierra la puerta suavemente.

Peeta apaga la televisión antes de que podamos oír las risas nerviosas de Caesar, y sus comentarios sobre el tiempo que hacía que nadie sacaba un 1 en la puntuación.

Todos nos quedamos en silencio, hasta que yo, al igual que llevo haciendo los últimos días me dirijo a la habitación de Gale. Él sigue sin hacerme caso. Esta vez, en lugar de sentarme en frente de su puerta horas y horas sin obtener ningún resultado en absoluto, vuelvo a la habitación con los demás y me siento entre Cinna y Peeta. Ellos siguen en silencio. Haymitch habla por teléfono.

-….te digo que el chico sabe cazar y poner trampas de verdad. Johanna, ya te expliqué la situación en la que está Gale, ¿de acuerdo? Esto sólo lo hacen para quitarnos patrocinadores, pero cuando lo vean en acción…Déjame hablar, ¿quieres? ¿Por qué querría mentirte? Mira, Johanna, Gale es la mejor oportunidad para que tus chicos duren más de un día, y ya estás dentro, no puedes salir.

Siguen discutiendo durante unos minutos más. Cuando Haymitch por fin cuelga el teléfono, nos mira a todos y dice.

-¿Y esas caras? ¿De verdad esperabais una nota mejor?

Nadie dice nada. ¿La verdad? Sí, yo esperaba una nota mejor. No esperaba un 7 ni un 8, pero tampoco un 1. Es una forma perfecta de ahuyentar a todos los patrocinadores que podríamos haber tenido. Menos oportunidades de sacar vivo a Gale de la arena.

Haymitch se marcha y le oímos dar golpes contra la puerta de Gale, ordenándole que le abra.

Yo aún permanezco paralizada. Sólo puedo ver el 1 que ha salido en la pantalla de televisión.

-Ey. Vamos a solucionarlo en la entrevista de esta noche, ¿vale?-me consuela Cinna, mientras me da la mano.

-Vale.-susurro yo, aunque dudo si lo ha oído.

Después, Cinna se levanta, me da un beso en la frente, le dice a Emily que se reúna con él en una hora y se va a la habitación de Gale, intentando que abra la puerta. Peeta también abandona la habitación y Emily y yo nos quedamos solas.

-Enhorabuena por ese 6, Emily-le digo yo, intentando sonreír.

-Gracias.-responde ella, a penas sin mirarme.

-¿Qué hiciste en la sesión?

-Demostración de lanza.-contesta ella, encogiéndose de hombros.

-A lo mejor hay alguna en el estadio, ¿no crees?-continuo yo, intentando animarla.

-Sí, puede ser.

Me doy por vencida. Emily está totalmente ida y no voy a conseguir su atención nunca.

-Buena suerte con la entrevista.-le digo, y salgo lo más rápido posible de la habitación, sin saber si obtengo una respuesta. Necesito aire. Necesito aire. Necesito respirar tan fuerte que se rompa el aire.

Dos minutos después estoy sentada en el balcón donde estuve con Peeta tan solo hace unos minutos. El corazón me late muy deprisa, y me cuesta respirar. Me mantengo en cuclillas, sujetando mis costillas con las manos, con ganas de vomitar. Gale va a morir. Estará más que muerto en dos días. Da igual todo lo que hagamos. Es más, lo que estamos haciendo es perder el tiempo creándonos falsas esperanzas. ¿De verdad he pensado alguna vez que Gale iba a salir vivo del estadio? Alguna vez.  Pero con el 1 de las sesiones de entrenamiento cualquier mínima esperanza se ha ido. Gale va a morir, y va a morir por mi culpa.

Me permito disfrutar del lujo de la soledad y del aire fresco durante unas cuantas horas más, hasta que decido que no habrá nadie con quién me pueda encontrar por el camino a mi cuarto.  No hay nadie. Deben de estar intentando convencer a Gale para que salga de su habitación y afronte la papeleta que le ha tocado. Me arranco la ropa y me meto a la cama en ropa interior. Cuando me tapo con las mantas, sin poder evitarlo, unas cuantas lágrimas se deslizan sobre mi mejilla. Sólo caen, pero no me permito llorar ruidosamente. Lloro en silencio, para mí, sólo para mí. A veces es mejor guardarse las lágrimas para uno mismo.

Cuando mis ojos se abren por la mañana lo primero que veo, es el color azul. El color azul de los ojos de Peeta Mellark, que me acaricia el pelo suavemente y me mira a los ojos.

-Buenos días, señorita Everdeen.-me dice, acentuando las palabras "señorita Everdeen"

-¿Qué hora es?-pregunto yo, bruscamente. No estoy de humor para coqueteos.

-Son las dos en punto, hora de comer.-me contesta él, aún con una sonrisa en la cara.

-¿Por qué no me has despertado?

-Porque me encanta verte dormir, me relaja. Además, lo necesitas. Tienes que estar deslumbrante por si acaso sales de fondo en las entrevistas hoy.

Las entrevistas. Hoy. Lo que significa, que mañana, a estas horas, Gale ya llevará unas cuantas horas en el estadio, luchando por su vida.

Peeta me explica que Gale y Emily ya llevan varias horas en manos del equipo de preparación, y que, anoche, por fin pudieron hablar con Gale. En realidad, él no habla, sólo asume las directrices que se le dan y las cumple. Haymitch ya ha trabajado con Emily y Gale la estrategia para la entrevista, pero ¿acaso importa? Gale ya está muerto, y cuando en efecto, lo maten, dudo mucho que quede algo de mí que de verdad tenga la fuerza suficiente para sacar a Emily.

Peeta y yo comemos acompañados tan sólo de Effie, el resto está con Gale y Emily. Effie intenta sacar temas de conversación, y algunos funcionan con Peeta, pero yo ni si quiera me doy cuenta de lo que estoy comiendo. Sólo puedo preguntarme de qué manera morirá Gale.

Unas horas después de comer, Cinna me viene a buscar; es hora de vestirme para las entrevistas. Elige un vestido largo de color azul apagado y me recoge el pelo en un moño adornado con trenzas. Le pregunto por Gale y por Emily, pero él evita ese tema de conversación diciendo que él sólo los mira desde  un pasillo escondido.  Cuando acabamos, Peeta viene a buscarme. Él viste un traje de tono oscuro que le hace parecer un hombre maduro y elegante. Me coge la mano, y cuando llegamos a los estudios de televisión empiezo a destensar los músculos de la boca, tengo que estar brillante.

El primero que llega es Caesar, vestido con un llamativo traje verde y con el pelo a conjunto. Nos saluda con una risa nerviosa, y yo soy simpática, simpática de verdad con él. Aunque sea un ciudadano del Capitolio, él siempre intenta dejar en buen lugar a los tributos, cosa que dice mucho de él. Le agradezco que me hiciera parecer tan interesante en las entrevistas del año pasado, pero hay algo extraño en él, no está tan contento y tan emocionado como siempre. Finge estarlo, pero no lo está. No lo está en absoluto. Cuando me abraza para despedirme, en un tono muy, muy, muy bajo y casi sin entenderle, me susurra al oído; "lo siento, Katniss. Siento mucho lo que estoy a punto de hacer". Cuando nos separamos, yo le miro y arqueo las cejas, para hacerle entender que no he entendido el significado de lo que me ha dicho. Él ignora mi cara, suelta una risa estridente y se va.

Al poco rato aparecen Gale y Emily. Están espectaculares. Emily viste un elegante vestido largo negro y lleva el pelo recogido en una cola de caballo perfecta. El maquillaje tiene tonos morados, negros y algo de azul. Gale lleva un conjunto de color vino con una camisa blanca, conjuntada con una corbata negra como el carbón. Van acompañados de Haymitch, también vestido con traje, pero quizá con unas copas de más.

A medida que pasa el tiempo, los tributos de otros distritos van llegando.

Mi corazón empieza a latir más deprisa cuando veo que los tributos del distrito 2 llegan. Casi se para cuando el hermano pequeño de Cato, de tan solo 14 dirige la mirada hacia a mí y mantenemos contacto visual por un par de segundos. Aunque aparto la mirada lo más rápido posible, sé que sigue mirándome, y que lo seguirá haciendo todo el tiempo que pueda.

El tiempo pasa volando, y Caesar enseguida empieza a entrevistar al hermano de Cato, que se llama Alix. Muestra una seguridad envidiable, para ser un chico de tan sólo 14 años. Habla con fluidez y utiliza un amplio vocabulario.

-Bueno, Alix, ¿nos puedes contar qué era lo que pasaba por tu cabeza cuando te ofreciste tributo voluntario?

-Desde luego, Caesar. De hecho, me alegro de que me hagas esta pregunta. Mi único y absoluto objetivo en estos juegos del hambre será vengar la muerte de mi hermano. Me aseguraré de que esta venganza se realice exactamente del mismo modo en el que se realizó la muerte de mi hermano;  será una venganza lenta, sangrienta, humillante y dolorosa.-pronuncia las últimas palabras lentamente, y después no puede evitar una pequeña sonrisa, mientras se humedece los labios. El público se vuelve loco.

Cuando Caesar despide a  Alix, y él entra en bastidores, mientras sus mentores y secuaces del resto de los distritos profesionales lo vitorean y felicitan, se da la vuelta, y sé que me busca a mí con sus profundos ojos grises. Cuando al fin me encuentra, sonríe, se lleva los tres dedos a sus labios lentamente, después, me señala con ellos. A continuación, muy lentamente, los dirige hacia Gale, y asiente, aún sonriendo.  Convierte los tres dedos en uno solo, y ese se desliza el dedo restante sobre su propio cuello. Y, al ver mi cara paralizada por el terror que estoy sintiendo ahora mismo, suelta una profunda carcajada que oigo algo distorsionada, debido al mareo y ganas de vomitar que estoy experimentando en estos instantes.