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En Llamas. ¿Qué pasaría si...? — capítulo 17
Los golpes en la puerta no despiertan a Gale y yo no me atrevo a abrir la puerta. Cuando los golpes son más fuertes, Gale se despierta y yo finjo estar dormida.
Se levanta perezoso, y camina tambaleándose hacia la puerta. La abre, y Peeta está detrás, con bastantes ojeras marcadas en el rostro y más pálido de lo habitual.
-Es la hora.-anuncia, con la voz firme y seria. Gale asiente.-Avisa a Katniss también. Necesita levantarse ya.-añade, antes de que Gale cierre la puerta.
"Así que todo el mundo sabe que he dormido con Gale. Genial, lo único que me faltaba es que Peeta se pusiera celoso y se enfadase." pienso.
Gale se da una ducha y yo le espero sentada en el borde de la cama. Cuando sale, mirándome a los ojos, me dice:
-Ya la has oído. Hay que ponerse en marcha.
Yo me levanto y me acerco a él. Le cojo la mano y le doy un beso en la mano.
-Vamos entonces.-digo, mientras él me aprieta más la mano.
-Vamos. -se permite unos segundos para mirar la habitación del centro por última vez, y después me mira a mí, y me acaricia la cara dulcemente. Yo evito mirarle a los ojos, no podría soportarlo.
Justo cuando se cierra la puerta del cuarto, él suelta mi mano y bajamos a desayunar.
Somos los últimos en llegar. Están todos alrededor de la mesa; Effie, Haymitch, Emily, Cinna, Peeta, Portia y el resto del equipo de preparación.
Observo el plato de Emily. Vacío. De hecho, nadie ha probado bocado.
-¿Vas a comer algo, Gale?-pregunta Effie, sin mirarle a los ojos directamente.
-No.
-Deberías comer algo, luego se agradece.-le aconsejo yo.
-De verdad, no quiero nada.
-Entonces…creo que deberíamos irnos ya.-anuncia Effie.
Ha llegado el momento que llevo temiendo desde La Cosecha. El momento de despedirme de Gale definitivamente.
-Yo sustituiré a Cinna y te acompañaré en la sala de lanzamiento, Gale. Portia acompañará a Emily. Los mentores se quedarán aquí para comenzar con las negociaciones.
Emily es la que hace el primer paso para irse. Se levanta con dificultad de la silla y mira hacia el suelo. Peeta también se levanta, y la abraza.
-Muchísima suerte, Emily.
Ella acepta el abrazo. Cinna es el siguiente. También la abraza.
-Todo va a salir bien, verás.-le dice sonriendo y le guiña un ojo. Ella suelta una pequeña sonrisa triste.
Haymitch se levanta y evita mirar a los ojos a Emily.
-Buena suerte, chica.-le dice, mientras le da una palmadita en la espalda.
Es mi turno. Me acerco a ella, reprimiendo mis ganas de llorar.
-Suerte, Emily. Te deseo toda la suerte del mundo, de verdad.-no puedo evitar abrazarla, incluso sabiendo que estos momentos para ella deben de ser horribles.
-Bueno, Emily y yo vamos a ir subiendo al aerodeslizador.-anuncia Portia, con voz alegre.-Adiós a todos.-coge del brazo a Emily y se van. ¿Será la última vez que vea la cara redondeada de Emily Burdock?
Todos miramos a Gale. Peeta toma la iniciativa y le da la mano, secamente, mirándole a los ojos.
-Suerte, Gale.-dice serio, sin perder el contacto visual.
-Gracias Peeta.-contesta Gale, secamente, también.
Cinna se acerca a Gale, le da la mano y le dice:
-Ha sido un placer conocerte y vestirte, Gale. Mucha suerte.
Haymitch también le da la mano.
-Que no te maten ahí. Si no cualquiera aguanta a esta.-le dice, y Gale muestra una sombra de sonrisa.
Justo cuando Gale me mira, montones de lágrimas empiezan a deslizarse por mis mejillas, y me tiro a sus brazos.
Mi cabeza llega a la altura de su pecho, y puedo oír el acelerado latido de su corazón. Él me da besitos en la cabeza y me agarra la espalda con fuerza.
-No te vayas.-susurro yo.
-No te voy a dejar nunca. Gracias por todo Katniss.-me dice, sepáradome y agarrándome la cara con las dos manos.
-Gale, lo siento. Siento todo esto, lo siento Gale…-sollozo yo.
-Tengo que irme, Katniss. No tienes la culpa de nada, ¿vale? Quiero que recuerdes lo que te dije ayer. ¿Lo recuerdas? No quiero que llores por mí ni por nadie. Lo que tenga que venir vendrá. Quiero darte las gracias por los años que hemos pasado. Por haber hecho mi vida mejor, en todos los sentidos. Ven aquí.-y me vuelve a abrazar. Yo no me resisto.
Cuando nos separamos, me da la mano, y con la otra me acaricia la cara, secándome las lágrimas.
Effie, que también está llorando, empieza a caminar hacia la puerta, y Gale la sigue. Nuestras manos siguen unidas, aunque a medida que Gale avanza se van separando más. Sigo sintiendo su tacto, y dos de nuestros dedos siguen entrelazados. Cuando por fin nuestras manos se separan, Gale nos dedica un gesto con la cabeza a todos y empieza a caminar hacia el aerodeslizador. Yo intento ir detrás de él, quiero abrazarlo una vez más. Sin embargo, Cinna me retiene y me dice que tiene que irse ya. Yo al principio no me resisto, pero cuando Gale ya está a medio camino del aerodeslizador no puedo soportar la idea de verle ir, forcejeo y al final Cinna cede y me suelta. Corro detrás de ellos, y cuando llego, Gale me coge en brazos ligeramente y me abraza con más fuerza que nunca.
Nos abrazamos hasta que un agente de paz, nos separa, aunque no de malas maneras, como es habitual. Parece que a él también le da pena que tengamos que separarnos.
-Nos vemos pronto, ¿vale?-le digo, medio sollozando y con los ojos entrecerrados por el sol.
-Nos vemos pronto.-confirma él, y deja escapar una sonrisa irónica y triste.
Después, Effie le obliga a avanzar y me quedo sola en la explanada de los aerodeslizadores.
Cuando sube al aerodeslizador, enseguida le veo asomado en la ventana. Yo sigo llorando. Sin embargo, el me sonríe y se lleva los tres dedos a los labios y me señala con ellos. Yo intento sonreír, por él. Sé lo mucho que odia verme llorar. Después se comienza a escuchar el rugido del motor del aerodeslizador, que empieza a despegar.
Entonces es cuando lo veo. No estoy segura, porque me ciega la intensidad de los rayos del sol, pero puedo ver en sus labios cómo pronuncia las palabras "Te quiero".
Cuando el aerodeslizador ya está en el aire, el ruido del motor desaparece. Unos segundos después, el aerodeslizador desaparece entre las nubes del cielo.
Esta ha sido, probablemente, la última vez que he visto a Gale en persona y con vida. Jamás volveré a verle pronunciar mi nombre, o jugar con Prim. Jamás volveré a cazar con él. Jamás volveré a ver su sonrisa. Jamás podré volverle a besar.
Casi no me doy cuenta de que Haymitch está a mi lado. Ha venido a buscarme.
-Hay que ponerse en marcha, preciosa.
Yo asiento, y él se me acerca. Le miro, y veo cómo me está mirando a los ojos. Tiene un tono triste en su cara. Yo sollozo una vez más, y me permito apoyar mi cabeza en su hombro. Él no se resiste y nos mantenemos así unos segundos.
-Venga, vamos a salvar a ese muchacho.-me dice, sacudiéndome el hombro.
Peeta, Haymitch y yo nos ponemos en camino hacia la sala de mentores. Cinna se ofrece a acompañarnos, pero decidimos que habrá agentes de paz alrededor y preferimos no correr riesgos. Cinna se quedará en el centro, con el resto del equipo de preparación.
Las salas de mentores se encuentran en el mismo centro de preparación, en un bloque diferente. Se accede por unos ascensores situados en la sala principal del centro. Haymitch nos recomienda que nos llevemos ropa para cambiarnos, pijamas y todas las cosas que necesitemos.
El bloque de las salas de mentores es de aspecto futurista. Todas las salas se encuentran en el mismo piso. La zona principal del centro tiene forma redondeada y hay doce puertas, cada una con un número, del 1 al 12.
-Si vamos a formar alianza, ¿no deberíamos estar todos los mentores en la misma?-le pregunto a Haymitch.
-Así es. En el caso de formación de una alianza las salas tienen la capacidad de unirse. Pero sólo se unirán como una sola en el momento exacto de la formación de la alianza. Así que hasta que nuestros chicos no se unen estaremos solos.-explica Haymitch. Nos acercamos a la puerta con el número 12 estampado.-Las damas primero.-me dice Haymitch, mirándome y ofreciéndome una tarjeta con el número 12 escrita. Yo paso la tarjeta por la ranura de la puerta y ésta se abre al instante.
Es una sala de uno 13 metros de alto y 8 de ancho. Parece que ha sido preparada para nosotros. En el centro de la sala hay tres butacas de color negro. Cada butaca tiene al lado un teléfono rojo. Enfrente de las butacas, se encuentra una especie de barra metálica, en la que hay teclados de ordenador. Encima de la barra hay varias pantallas de televisión. Le pregunto a Haymitch para qué es cada una.
-Esta de aquí…-explica Haymitch, señalando la que está más a la izquierda.-Nos muestra a nuestro tributo chico. La que está al lado nos muestra a nuestro tributo chica. Aquí,-continua, señalando una pantalla más pequeña con un botón al lado.-tenemos acceso a ver qué hace el resto de tributos. Sólo tenemos que pulsar el número del distrito del tributo que queremos y elegir un color, rosa o azul; rosa para tributo chica y azul para tributo chico.-camina hacia una pantalla algo más grande que está a la derecha.-Esta de aquí muestra imágenes aleatorias de lo que están haciendo los tributos. La de arriba del todo nos dice cómo está la situación; muestra la cara de cada tributo. Si la cara está rodeada con un círculo verde, significa que el tributo está vivo y que de momento no tiene ningún problema. Si está rodeada de un círculo amarillo, significa que está vivo, pero por poco tiempo. Y si está roja, como os imaginaréis, significa que está eliminado. Y esta última pantalla, es la más importante,-continua, señalando una de las pantallas más grandes-Muestra lo que se está emitiendo en la televisión, lo que está viendo todo el mundo, lo que los patrocinadores están viendo. ¿Entendéis?-Peeta y yo asentimos.-Los teléfonos que están al lado de las butacas sirven para acordar reuniones con los patrocinadores, para estar al día de todo. Los teclados son para encargar comida, o lo que queráis. Ahí detrás hay tres literas en las que podemos dormir. Podéis salir de la sala, pero siempre os preguntaréis qué está pasando y volveréis. Aquí también hay duchas. Y creo que eso es todo. ¿Alguna duda?
Peeta y yo negamos con la cabeza. Cada uno se sienta en una butaca. Elijo a propósito la que está al lado de Haymitch, después de todo lo sucedido con Gale no me apetece hablar con Peeta. De esta manera, Peeta ocupa la butaca de la izquierda, Haymich la del centro y yo la de la derecha.
Nos mantenemos en silencio hasta que, sin previo avisto, la cara de Caesar Flickirman sonriente y emocionada hace aparición en la pantalla más grande. Claudius Templesmith le acompaña. Anuncian que quedan muy poco minutos para que comiencen los juegos. Durante estos minutos, presenta al resto de comentaristas, que son tan estrafalarios como ellos.
La cuenta atrás llega antes de lo previsto. Suena el himno de Panem y el resto de televisiones se encienden, aunque, de momento sólo se ve una placa de metal. Haymitch se levanta y configura una de las televisiones para que muestre a Marcy, la chica con la que Gale tiene que salir de la Cornucopia. Yo presto atención a la pantalla en la que en unos segundos, aparecerá Gale. Mi corazón late con violencia. El himno de Panem acaba, las caras de los tributos aparecen en pantalla, y enseguida busco algún aspecto en ellas que indique lo que están viendo en estos momentos. Y tanto que lo encuentro. En todas y cada uno de las caras de los tributos se refleja lo mismo; terror.