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En Llamas. ¿Qué pasaría si...? — capítulo 18

Todos. Absolutamente todos, incluso los profesionales tienen miedo. Empiezo a sudar. ¿En qué clase de barbaridad pueden haber transformado la Cornucopia los vigilantes?

La respuesta la obtengo cinco segundos después, cuando no se enfoca más a los tributos, se hace un plano entero y se ve el inmenso volcán en cuyo centro está situada la Cornucopia.

Se trata de un círculo enorme de por lo menos, un cuarto de kilómetro de diámetro. El circulo se divide en 24 radios perfectos, como 24 porciones de tarta. Entre cada radio hay unos cinco metros de distancia. Imposible de saltar. En el centro del volcán hay un amplio círculo, con la Cornucopia en medio y las mochilas alrededor.

Cada tributo tiene un tubo de metal detrás, el tubo desde el que han salido, sin embargo, no están dentro de él, una rampa pequeña les ha empujado unos cuentos centímetros hacia delante. De repente, sin previo aviso, el tubo desaparece hacia debajo, y una gran puerta de metal con un número escrito lo sustituye. Las puertas se parecen a las de las salas de mentores. Sin embargo, en las puertas no están escritos los números de los doce distritos, son números mayores.

Cada tributo dispone de uno de los radios que lleva directamente hacia el centro, hacia la Cornucopia.

Unos segundos después de que aparezcan las puertas, también surgen finas paredes de cristal entre las aperturas que separan las vías, entre los radios, dejando así cómo última escapatoria posible del volcán las puertas metálicas.

Aún no comprendo nada. ¿Un volcán? ¿Qué significan los números de las puertas?

La voz de Claudius Templesmith rompe el silencio sólo alterado por las respiraciones ajetreadas de todo Panem.

-¡Bienvenidos tributos a los Septuagésimo Quintos juegos del hambre! Ahora, tributos, deberéis estar atentos a las instrucciones que os daré respecto a esta Cornucopia. -Debe hacer un calor horrible en el estadio, porque muchos tributos intentan abanicarse con las manos.-Atención, por favor.-todo está en silencio  absoluto.-Durante el desarrollo del minuto que se les da a los tributos antes del pistoletazo de salida, los concursantes deberán realizar un cálculo matemático por el cual sabrán cuál es la puerta adecuada por la que deben salir.-"Matemáticas" pienso. Las estudiamos en la escuela, sí, pero nunca ha sido el punto fuerte de Gale. No se nos dan demasiado mal a ninguno de los dos, sabemos las operaciones básicas, pero no somos excelentes en la materia. A eso, hay que sumarle los nervios, que siempre pueden jugar una mala pasada.-La operación matemática consistirá en lo siguiente;-continua Claudius.-Los tributos deberán multiplicar su respectivo número de distrito por dos.-Hace una pequeña pausa.-Después, a ese resultado, deberán sumarle trece. Ahora, atención a este último detalle: si el tributo es chico, el número se quedará así, sin cambios. Por el contrario, si el tributo es una chica, se restará uno. El resultado corresponderá al número que aparezca escrito en cualquiera de las 24 puertas que os rodean. Los tributos deberán dirigirse a la puerta apropiada, y deberán colocar su mano en el soporte con forma de la misma que se encuentra a la derecha de la puerta. Si todo es correcto, la puerta se abrirá y dejará vía libre al tributo para que corra volcán abajo. Si no es así, la puerta no se abrirá, y, tributos, si ese es el caso, puede que sea demasiado tarde para hacer más cálculos, ya que la lava que hay dentro del volcán empezará a subir en el momento del gong de comienzo de los juegos y estará bastante elevada cuando acabe el minuto. Os advierto también, tributos, que cuando la lava llegue al tope, el volcán entrará en erupción, así que deberéis de ser rápidos. Os recuerdo una última vez lo que debéis de hacer; multiplicar el número de vuestro distrito por 2 y sumar 13. Si eres chico, dejarlo así. Si eres chica, restar 1. ¿Fácil, verdad? Oh, casi se me olvida. Otra advertencia; deberéis de tener especial cuidado con las vías hacia la Cornucopia. Unas pueden ser algo…resbaladizas. Eso es todo, tributos. Suerte y ¡QUE EMPIECEN LOS SEPTUAGÉSIMO QUINTOS JUEGOS DEL HAMBRE!-noto como Claudius no puede evitar una despreciable risita nerviosa. Todo el tema del volcán debe estar emocionando a todo el Capitolio. Bravo por los vigilantes y su originalidad respecto a sus técnicas sádicas de matar a niños.

En la pantalla de nuestra sala en la que aparece lo que se está emitiendo en Panem aparece una gran cuenta atrás de 60 segundos, mientras abajo, en un cuadrado pequeño alternan las caras de tributos al azar. Miro durante unos segundos hacia esa pantalla, hasta que me acuerdo de que tengo una que enfoca a Gale exclusivamente.

La misma cara que tiene cuando crea una nueva trampa o la pone en práctica. La misma cara que tiene cuando cazamos y nuestras familias dependan de nuestro botín. Es exactamente la cara que tiene ahora mismo. Entrecejo arrugado, la boca ligeramente torcida y los ojos abiertos, preparados.

Miro a Haymitch y a Peeta, aterrorizada. Haymitch está de pie y mira con nerviosismo a la cuenta atrás, a Gale y Emily. Peeta ha elegido la opción más inteligente; está haciendo las cuentas en una hoja de papel.

-Gale debe salir por la puerta 37, y Emily por la 36. Es una cuenta sencilla, Katniss, no fallarán.-me asegura, mirándome a los ojos.

Yo asiento y miro nerviosa a la pantalla. 20 segundos. Busco rápidamente la puerta 37 en el volcán, aunque hay tantísimas que no la encuentro. Entonces, es cuando recuerdo los últimos consejos que les di a Gale y a Emily. "Aunque Haymitch os haya dicho que no, no dudéis en coger una mochila de la Cornucopia, no sobreviviréis con ella". Recuerdo el soniquete de mi voz. Después miro al volcán y me odio a mí misma. Ese es el peor consejo que les podría haber dado. Es un buen consejo, sí, pero sólo cuando la Cornucopia está situada en un ambiente normal. No en un maldito volcán. Lo único que hará mi consejo es que tengan más posibilidades de que alguien les empuje a la lava. Mientras pienso en todas las posibles muertes a las que probablemente les conducirá mi consejo, la cuenta atrás llega a 0, las caras de todos los tributos se encienden en la pantalla superior, con círculos verdes y algunos tributos empiezan a correr. A diferencia de otros años, no todos los tributos salen justo en el pistoletazo de salida. Lo hacen todos los profesionales, y unos 10 tributos más. Respecto al resto, algunos se quedan en su sitio, repasando su operación matemática, y otros, más prudentes, haciendo caso a Claudius, empiezan a caminar con tranquilidad y cuidado por sus vías hacia la Cornucopia. Los más prudentes. Sí. Muchos de los que han salido corriendo hacia la Cornucopia, resbalan, cayendo hacia la lava del volcán. Los otros que también corrían se percatan de los gritos de los tributos que han caído al volcán y aligeran la velocidad, convirtiendo a esta Cornucopia una de las más lentas pero a su vez más emocionante de todos los juegos del hambre que recuerdo.

Mis ojos se posan en Gale. Él ha sido uno de los que va caminando, pasito a pasito por su vía, que supongo que será, casualmente, más resbaladiza que las de los demás. Lo conozco. Sé que va repasando su cálculo una y otra vez mientras camina.  

El primer profesional, el chico del distrito 1 llega a la Cornucopia y empieza a coger mochilas y armas. Estrena las armas intentando derribar a los tributos que aún siguen caminando inestablemente por las vías, y se lo pasa bomba. Suelta carcajadas cuando un cuchillo alcanza a alguien y ese alguien cae a la lava. Oh, sí, qué divertido. Doy gracias a que Gale esté justo al otro extremo de su área particular de disparo, espero que no se dé la vuelta.

Lo más complicado será para los tributos llegar a la puerta con el número, ya que deberán recorrer una de las vías de nuevo.

Me permito unos segundos para localizar a Emily. Camina no muy rápido, pero con seguridad sobre su vía. Está a punto de llegar a La Cornucopia y tiene una mochila a pocos metros de distancia. Cuando llega, esquiva hábilmente un cuchillo de uno de los otros profesionales que también ha llegado, coge la mochila y sale corriendo en zigzag hasta la vía con el número 35 escrito. Haymitch, Peeta y yo ahogamos un grito. No es el número 35, esa es la del distrito 11. Si sigue esa vía Emily estará muerta en pocos minutos. Justo cuando va a empezar, se detiene estrepitosamente, mira hacia atrás y comprueba que nadie le presa atención. Entonces se para unos segundos y veo como abre la boca, como si estuviera hablando. Tardo en darme cuenta de que está realizando la operación otra vez. Cuando termina, abre ligeramente la boca sorprendida, comprueba que nadie la vigila de nuevo  y corre unos metros hacia la derecha, hacia la vía con el número 36 escrito. Los tres respiramos profundamente, aliviados. Emily empieza su ruta más rápido que antes y mirando hacia atrás de vez en cuando, pero nadie le presta atención. De hecho, cuando pone la mano en el soporte, y la puerta se abre, es una de los primeros tributos en abandonar la cornucopia, sana y salva, y, por si fuera poco, con una mochila.

Nada más abrirse su puerta, aparto los ojos de mi televisión y me centro en Gale, que está peleando con alguien. Me acerco más a la pantalla para distinguir con quién se pelea. Suelto un grito ahogado al comprobar que es Alix, pero me calmo al ver que no tiene armas. Gale siempre ha sido bueno en la pelea cuerpo a cuerpo. Justo cuando Alix está a punto de quedarse con la mochila por la que pelean y empujar a Gale contra el agujero del volcán, Gale le propina un fuerte puñetazo en el estómago que hace que Alix se tambalee, suelte la mochila y caiga al suelo. Cuando consigue llamar la atención de sus compinches, cuando les dice que vayan a por Gale, es demasiado tarde. Gale ya corre por su vía. Corre muy rápido, es fugaz, y al parecer, no tiene miedo a resbalar. Supongo que sabe que si aligera la velocidad morirá, al igual que podría resbalarse en cualquier momento y morir. Compruebo asustada la puerta a la que se dirige y respiro aliviada cuando veo el número 37 escrito en ella. Haymitch me da un golpe suave en el brazo, como confirmando que va a salir vivo de la cornucopia.

Justo cuando está a punto de llegar a la puerta y los profesionales empiezan a apuntarle con sus armas, Gale resbala ligeramente y cae de bruces delante de la puerta. Si hubiera estado unos metros más atrás hubiera caído a la lava. De todas formas, el hecho de que haya caído al suelo, ha evitado que un cuchillo se encaje en su cabeza. En vez de eso, se ha clavado en la puerta, y, cuando él coloca su mano en el soporte, el cuchillo cae directamente a sus manos. No le podía haber salido mejor la jugada. Me recuerda a mí, el año pasado, cuando Clove me tiró uno de sus cuchillos y se me quedó enganchado en la mochila, haciéndome con mi primer arma.  Vuelvo a la realidad, y veo cómo Gale se arrastra entre la apertura de la puerta, que,  recibe el impacto de tres cuchillos, dos flechas y un mazo. Quizá los Vigilantes no sean el mayor enemigo de Gale…