Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← En Llamas. ¿Qué pasaría si...? · de

En Llamas. ¿Qué pasaría si...? — capítulo 31

A la mañana siguiente, despierto del dulce sueño que llevo viviendo estos últimos días y me doy de bruces contra la realidad. Me siento obligada a negarle a Prim un paseo matutino por el Capitolio, lo cual me parte el corazón, porque no hay cosa que más me apetezca que enseñarle el Capitolio a mi hermana pequeña.  En la sala de mentores, Peeta ni si quiera se digna a mirarme a los ojos. Haymitch lleva unas copas de más, y encima, las cosas no van demasiado bien para Gale; no tienen ni agua, ni comida, están agotados.

El grupo de Gale tuvo que abandonar el pequeño lago donde estaban porque oyeron pasos cerca, y tuvieron que huir. Las ardillas que siempre cazaba Gale parecen haber desaparecido, y la temperatura por el día resulta asfixiante, lo que hace que aumente su sed.

Sin embargo, Emily parece estar muy cómoda en el estadio. No pasa sed, conoce las hojas y los frutos que puede comer, por lo que tampoco pasa hambre. Pasa los días subida a un árbol, segura  y escondida entre sus ramas. Es la única tributo que ha conseguido subirse a un árbol.  Son demasiado altos para el resto de ellos, incluso para Gale.

Para los profesionales tampoco está siendo fácil. Tienen agua, y algún arma, no demasiadas, porque la chica del distrito 6, Olive, la que les liberó de la trampa de Philippe a cambio de protección, les ha abandonado, no sin antes robarles agua, comida y muchas armas. Mientras huía con su botín y los demás dormían, Mark, el chico del distrito 1 la descubrió, y ella no dudó ni un momento en clavarle un cuchillo en el corazón. Cuando sonó el cañonazo, ella ya estaba muy lejos de los profesionales.

Respecto a Philippe, nadie sabe qué tiene entre manos. Se pasa los días recorriendo la arena colocando, lo que creo que son, diversas trampas, iguales a las que cazaron a los profesionales. A veces, sólo toca el terreno o estudia los troncos de los árboles. Hoy, sin embargo, ha decidido utilizar por fin el regalo que le hicieron sus patrocinadores, esa gran red, que parece tan difícil de romper.  La coloca sobre una explanada de tierra, y construye un complicado mecanismo de trampa. Ata algo a un palo al azar, y coloca el palo a mitad de camino. Después se mete detrás del tronco del árbol, y ata la red de forma casi invisible a una de las ramas más altas que están a su alcance.

La cámara que emite para todo Panem, de repente, enfoca al grupo de Gale.

-…ni comida, ni agua, ni refugio, ¡no tenemos nada!-grita el chico del distrito 5, Darren.-¡Moriremos de deshidratación en breve!

-Nadie dijo que esto sería fácil, ¿vale? ¡Este es el cuarto día en la arena, y seguimos vivos! Vete si quieres, Darren, ¡a ver cuánto duras ahí fuera!

Los demás no intervienen en la discusión. Sólo están tumbados en el suelo, pálidos y con los ojos muy cerrados.

Lo que pasa a continuación resulta incluso cómico, aunque no lo sea en absoluto. Gale da un paso, pisa algo que cruje, y se agacha a examinar algo del suelo, en el momento justo para evitar una flecha que se clava en el pecho de Darren, que estaba detrás de él. El cañonazo suena de inmediato.  Gale suelta un grito ahogado, se acerca a Darren lo suficiente para saber que no hay nada que pueda hacer por él, mira alrededor y examina la ramita que crujió antes. Coge entre sus dedos un hilo casi invisible que es el que ha activado la trampa.

-Philippe.-dice Marcy, con aire triste.-Le encantan las trampas, vi lo bien que se le daban en los entrenamientos.

Gale asiente e informa de que deberían abandonar ese lugar, por si acaso.

Yo continúo tapando mi boca abierta con mis manos. SI Gale no se llega a agachar, estaría muerto ahora mismo. Todos le dan su pésame a Garry, el mentor del distrito 5, y me doy cuenta de que su trabajo ha acabado. Sus dos tributos están muertos. Yo le doy la mano, el pésame y él me desea suerte. Parece que ya está habituado a que sus tributos mueran relativamente pronto, parece como si ya no le importara.

Los tributos aliados, se despiden a su manera de Darren, le quitan la flecha y continúan su caminata mientras el aerodeslizador recoge el cuerpo inerte del chico del Distrito 5. Enfocan a Gale durante una milésima de segundo y observo el dolor de sus ojos. Sé que se siente culpable de la muerte de ese chico.

-No ha sido Philippe. Lo sabéis, ¿no?-interrumpe Finnick.-La mayoría de la sala asiente.

-Entonces… ¿quién ha sido…?-pregunto yo.

-Los vigilantes, Katniss, han sido los vigilantes. Estoy seguro de que esa trampa ha estado desactivada todos los juegos. La acaban de activar para acabar con Gale.-responde Haymitch, aunque debido a su borrachera, le entiendo con dificultad.

-Sí, además, Philippe no tiene ese tipo de hilo.- añade Maggs.

A mí me entra un escalofrío al ver cómo la amenaza de Snow se está cumpliendo.

Sin embargo, no tengo tiempo para preocuparme, porque de repente, en la pantalla principal, Caesar anuncia que algo "muy interesante" está a punto de pasar. Se enfoca a Olive, que camina tranquila contando las armas que tiene. Sin previo aviso, grita, y veo su mirada de terror entre los hilos de la red de Philippe. Olive cae en la cuenta de que sus gritos sólo atraerán a su captor e intenta tranquilizarse. Suelta una palabrota cuando comprueba que todas sus armas con las que quizá podría cortar la red están en el suelo, fuera de su alcance. Empieza a forcejear y a arañar la red.

-Prometo que será rápido e indoloro.-suena la voz de Philippe, a sus espaldas. Se acerca a la red, y la baja un poco. Olive respira con dificultad.-Toma.-dice Philippe, entregándole una especie de baya.

-¿Jaulas de noche? Eso es muy del año pasado, ¿no crees?-responde Olive, riendo nerviosamente, y tira la baya al suelo.-Ahora sácame de aquí y hagamos un trato.

Philippe suspira y coge la baya del suelo.

-No son Jaulas de noche…-silencio largo. Mira la baya-Pero tiene su mismo efecto.-concluye.-Vas a tener que tomártela, Olive. No me gustaría obligarte, de verdad.-le vuelve a entregar la baya.-Será muy rápido, y no te enterarás. Sólo te dormirás. Es mejor que otros métodos que no me gustaría usar. Tómate tu tiempo, ¿vale? Yo estaré por ahí atrás.-se encoge de hombros y la mira directamente a los ojos, como disculpándose.-Lo siento.

A continuación, Philippe se marcha, no muy lejos, y deja a Olive, atrapada en la red. Mira hacia todos los lados, buscando una salida, una opción alternativa, y puedo ver cómo el miedo aumenta en sus ojos a medida que se le van acabando todas las ideas.

A los dos minutos, empieza a llorar, pero se autocontrola y consigue reprimir las lágrimas. Mira a la baya fijamente y solloza. Tiene los ojos irritados. Mete la cabeza entre las rodillas y oigo cómo entona algún tipo de oración. Al cabo de tres minutos, saca la cabeza, mira al cielo y sin pensárselo dos veces se mete la baya en la boca. La mastica, solloza y se la traga. No pasa nada durante tres segundos, después cae súbitamente y suena el cañonazo.

Philippe sale de entre los árboles, suspira, coge la red y saca a Olive. Le limpia las lágrimas, la deja en la tierra, junta sus dos manos sobre su regazo y coloca sus armas detrás de un árbol.

Después, mira una vez más hacia atrás, dice "adiós" y se va. El aerodeslizador recoge el cuerpo inerte de Olive. Unos segundos después, no puedo evitar soltar un grito de sorpresa al ver cómo Emily cae perfectamente de un árbol casi sin hacer ruido. Mira alrededor y va hacia el árbol donde Philippe escondió las armas de Olive. Sonríe al ver el gran botín que tenía la chica. Lo coge, y muestra una gran sonrisa. "Quedan once", susurra.

Yo entonces, recuerdo las palabras que me dijo Haymitch unos días atrás; "preciosa, si Emily consigue un arma, es muy posible que gane los juegos.