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En Llamas. ¿Qué pasaría si...? — capítulo 32

La inteligencia y astucia de Philippe es alabada por todos; por el público, por los patrocinadores, que llaman a todas horas e incluso por Caersar Flickirman, su truco de las bayas ha dado una hora entera de debate en su programa.

Hoy anochece antes de lo normal. Casi en segundos todo en el estadio se apaga, y sólo la gran luna artificial de la arena ofrece algo de luz. Con la noche, a juzgar por la expresión de algunos de los tributos, también llega el frío.

Desde que Emily consiguió las armas, ha estado todo el día caminando, con un rumbo fijo, aunque yo sigo sin saber cuál es. No se para, no decae, y de vez en cuando, sonríe. El frío tampoco parece afectarle.

Gale y sus aliados también han estado caminando todo el día, pero siguen sin agua y sin comida. Además, la muerte de Darren les ha afectado bastante a todos. Ahora mismo descansan en una explanada, nadie habla con nadie, sólo se tumban en el suelo y respiran.

Al cabo de pocos minutos suena el himno de Panem y las imágenes de los tributos caídos hoy se proyectan en el cielo. Mark, el profesional del distrito 1 que Olive asesinó esta mañana, Darren y la propia Olive.

Los profesionales no están en mejor condición que Gale y el resto. Sus patrocinadores les han conseguido algo de agua, pero siguen sin comer. Ellos también están tumbados cerca del río de lava, intentando resguardarse del frío como pueden.

De repente, y sin previo aviso, suenan truenos, muchos truenos. La mayoría de los tributos miran hacia el cielo, extrañados. Después de medio minuto de truenos y algún relámpago, suena en todo el estadio un sonido mucho más agradable, el sonido de agua, el sonido del agua al caer en abundantes proporciones. Los vigilantes han decidido hacer de esta fría noche una noche de tormenta.

Tanto los profesionales como Gale reaccionan ante lo que les va a salvar la vida, lluvia. Utilizan todo lo que tienen para recoger la máxima cantidad de agua posible. Puedo ver en la cara de Gale que está contento, aunque concentrado. Ahora mismo él estará más preocupado por sus aliados que por él mismo, quizá ellos tengan alguna posibilidad.

Traslado mis ojos hacia la pantalla de Emily, para observar su reacción ante la lluvia. La mira incrédula por un momento y comprueba que sus dos botellas están llenas. Después sonríe, y avanza con más rapidez.

Me dispongo a mirar otra vez hacia la pantalla de Gale, pero a Haymitch le llama algo la atención y se levanta rápidamente para colocar a Emily en la pantalla más grande. Observo que ella ya ha llegado a su destino, sea cuál sea, porque está escondida detrás de unos matorrales, observando. La oscuridad de la noche la esconde perfectamente. Entonces, me doy cuenta de que Emily se encuentra a tan sólo unos cuantos metros del volcán, tan sólo a unos cuantos metros del campamento de los profesionales. ¿Qué se propone?

Sin embargo, ellos no están ahí. Están a pocos metros de la explanada de Gale, al acecho, silenciosamente, ocultos por la oscuridad de la noche y la tormenta. Nadie vigila su campamento, porque no hay nada que vigilar, sólo hay algunas armas rotas o vendas utilizadas.

Me empiezo a poner nerviosa. Los profesionales podrían atacar a Gale en cualquier momento, y dudo que esta vez puedan escapar.

Vuelvo a mirar a Gale y a sus aliados. Todos recogen agua con lo que pueden, e incluso puedo ver pequeñas sonrisas  en algunas de sus caras. Observo cómo Marcy corre hacia Gale, le dice que se tome veinte segundos de descanso y beba. Le da un pequeño cuenco lleno de agua y Gale bebe de él con ganas. Después, le sonríe, a lo que Marcy responde con otra sonrisa.

La lluvia dura, aunque la tormenta se calma algo al cabo de una hora, sin emargo, aún se oyen algunos relámpagos.

Mientras Gale y los demás siguen recogiendo agua, Marcy les informa de que ella y Collin van a adentrarse algo en el bosque para buscar algo que cazar, quizá con la lluvia los animales salgan a beber..

-¿Estás segura de que es una buena idea, Marcy?-pregunta Gale, con el entrecejo fruncido.-Es tarde, y está oscuro.

-Sí, tranquilo, estaré bien, Gale.-responde ella, cogiéndole la mano, lo que me provoca una extraña sensación de asco en el estómago. Al ver su cara de preocupación, ella sonríe y besa su mano.-Que no me va a pasar nada, Gale.-insiste riendo.

-Vale, pero no tardes.-concluye Gale. Ella sigue cogiendo su mano, él la acerca más y la abraza durante unos segundos.

-Eh, ¿Qué pasa?-pregunta Marcy, extrañada.

-Nada, no pasa nada. Venga, largaos.-responde Gale, sonriendo.

Así lo hacen, no sin que antes Marcy le dedique una última sonrisa a Gale, lo que me provoca ese malestar en el estómago de nuevo.

Todos nos estremecemos cuando Marcy y Collin hacen lo que estábamos temiendo que hicieran, ir en la dirección por la que están escondidos los profesionales.

Pero me estremezco aún más cuando Gale corre detrás de ellos.

-¡Marcy!-grita.

Ella se da la vuelta y le espera. Él corre hacia ellos.

-¿Cómo podéis ser tan descerebrados de no llevar armas?-les pregunta, y por el tono de su voz, sé que no es una broma.

-Oh…no se me había ocurrido. Sólo íbamos a comprobar las trampas-se disculpa Collin, tímidamente.

-No lo digo por la caza. Lo digo por lo que puede haber fuera. Voy con vosotros.-sentencia Gale.

Yo suelto un taco en alto y toda la sala me mira.

Así, los tres, Marcy, Collin y Gale caminan bajo la lluvia prácticamente a oscuras. Me pregunto si los vigilantes han disminuido la luz que proyecta la luna a propósito. Sólo se oye la lluvia y el sonido de sus pasos sobre la naturaleza. Parece que los profesionales ya pueden oírlos, ya que se miran unos a otros y asienten.

-Venga, cojamos lo que sea y vámonos rápido de aquí. Esto me da mala espina.-susurra Gale.

Collin y Marcy no responden y empiezan a buscar leña en la oscuridad. Al poco rato, Gale empieza a ponerse nervioso y les dice con tono impaciente:

-Oye, mirad, esto no tiene sentido. Lo haremos mañana. Vámonos.

-Creo que será lo mejor.-coincide Collin.

-Está bien.-dice Marcy, al fin cediendo.

-¿Estamos todos?-pregunta Gale, ya que la oscuridad no permite distinguir casi nada.

Los truenos suenan con más fuerza, pero entre su sonido se distingue un "Sí" de Marcy. Sin embargo, no se oye respuesta por parte de Collin.

-¿Collin?-grita Gale, intentando que su voz se alce por encima de los truenos.

A continuación, un relámpago explica la razón por la que Collin no contesta. Hay un fogonazo de luz debido a un relámpago. El fogonazo se mantiene durante cinco segundos. Esos cinco segundos son suficientes para apreciar a Alix, Daphne y Elizabeth formando un corro alrededor de Gale, Marcy y Collin. Se puede ver que están empapados, y Elizabeth, cubierta de sangre. Sin embargo, algo me dice que esa no es su sangre, lo que me lleva a mirar a Collin. Y…desearía no haberlo hecho. El cañonazo debe haber sido ahogado pro el sonido de los truenos, ya que no hay ninguna posibilidad de que Collin esté vivo. Tiene una maza de gran tamaño clavada en el pecho, está tumbado en el suelo y su uniforme está cubierto de su propia sangre. Gale, al observar toda la escena, grita el nombre de Marcy, pero ella no contesta. Por unos segundos, los truenos paran, dejando así al estadio, ahora sí, total y absolutamente a oscuras y en silencio. Silencio absoluto. Siento que mi corazón se quiere salir del pecho. Me pregunto cuánto tiempo mantendrán la tensión los vigilantes, cuándo dejarán caer el  próximo relámpago.

Pasan diez segundos, y hay otro relámpago silencioso. Este, deja ver una imagen terrorífica. Alix, con el lugar en el que debería estar su ojo izquierdo vacío y chorreando líquido negro, sujeta a Marcy. Le está tapando la boca con una de sus manos, que está llena de sangre, suciedad y barro. Ella, forcejea, sin éxito. Daphne sonríe y juguetea con un cuchillo, colocándolo en distintas partes del cuerpo de Marcy. Elizabeth apunta a Gale con un arco. Ella también sonríe. De hecho, todos sonríen. Alix también, y deja ver que le faltan bastantes dientes.

-Muévete y os reviento a los dos.-dice lentamente Elizabeth.

Los relámpagos se alternan. Hay segundos de absoluta oscuridad, pero la luz va y viene, cada, más o menos, tres segundos.

-Ahora, deja el cuchillo en el suelo despacio, doce.-sisea Alix.-¿No creerás que iba a ser así de fácil, no? Quiero decir, no te vamos a clavar un cuchillo, como a ese.-señala a Collin con la cabeza.-y te vamos a dejar morir. No tan rápido. Por eso, ahora vas a dejar el cuchillo en el suelo, y te vas a venir con nosotros. La vida de tu novia está en juego.- Marcy forcejea e intenta decir algo, pero la mano de Alix se lo impide.

-¿Por qué iba a haceros caso, eh? Si mantengo el cuchillo en la mano, me mataréis, y será rápido. Sin embargo, si lo dejo en el suelo, viviré, ¿cuánto? ¿Unas horas más? Y encima mi muerte será horrible.

-Nos debes hacer caso, porque, querido doce, si nos acompañas, la muerte de la señorita.-pronuncia la palabra señoritamuy despacio, como siseando, parecido a una serpiente.-Será rápida. Te doy mi palabra. Lo menos dolora posible. Pero, si no nos haces caso…la mataremos aquí mismo, delante de tus narices, y créeme cuando te digo que…no será bonita.

Tras ese comentario, Daphne suelta una risa nerviosa.

Gale lo piensa durante unos segundos. Después mira a Marcy, que tiene sus ojos verdes abiertos como platos y niega con la cabeza. Él también niega con la cabeza y suspira. A continuación, lentamente, se agacha y deja el cuchillo en el suelo. Se levanta, y coloca los brazos sobre la cabeza.

-Buena decisión, doce.-dice Alix, mostrando una despreciable y desdentada sonrisa.-Nos lo vamos a pasar bomba, ya veréis.