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En Llamas. ¿Qué pasaría si...? — capítulo 33

Gale mira a la luna. La mira como si fuera la última vez que pudiera contemplar algo tan hermoso. La mira como reprochándole su ausencia, que tuvo como consecuencia la muerte de Collin, y, seguramente la suya y la de Marcy. La mira tan profundamente, que tropieza con algo y cae al suelo de bruces. Cuando los profesionales le obligan a levantarse de malas maneras, Gale comprueba que Marcy le mira. Los dos se miran a los ojos durante varios segundos, y en sus miradas aprecio tonos de… ¿tristeza? No, más que nada, tonos de disculpa. Detecto en el brillo de la mirada de Gale que sabe que va a morir, que sabe que ha fracasado.

La lluvia continua, aunque cae con más suavidad. Los cinco tributos, Alix, Elizabeth, Daphne, Marcy y Gale marchan a buen ritmo por la arena. Gale y Marcy caminan a varios centímetros de distancia, cada uno con un profesional con arma en mano detrás.

Caminan durante más o menos media hora, hasta que llegan, como me imaginaba, al campamento de los profesionales.

En la sala de mentores hay silencio total y absoluto, ahora todos estamos metidos en las pantallas, olvidando la realidad.

-¿Qué hacemos con ellos, Alix?-pregunta Elizabeth.

Alix se toma su tiempo en contestar. Disfruta unos segundos más de la lluvia.

-Atadlos a ese árbol.

Elizabeth y Daphne obedecen y atan a Gale y Marcy a uno de los pocos árboles cercanos al campamento. Debido al gran diámetro del tronco del árbol, los dos prisioneros no pueden verse, sólo comparten el tronco. Elizabeth y Daphne se aseguran de que están bien atados y van a reunirse con Alix.

-¿Gale?-susurra Marcy.- ¿Tienes…tienes algún plan?

 -Yo…-titubea Gale.-Lo siento, Marcy.

-No te preocupes, ya lo imaginaba.- responde ella, con tono triste.-Lo siento mucho, Gale. No deberíamos haber salido…tenía mucha hambre y…

-No hace falta que te disculpes.-interrumpe él.-Nos queda muy poco tiempo, y al menos yo no quiero gastarlo en disculpas. Además, no tienes la culpa de nada, Marcy. Esto tarde o temprano tenía que pasar.

-Ha sido un detalle eso de…ya sabes, tirar el cuchillo, por mí… No tenías por qué haberlo hecho.

-No podría soportarlo, el verte morir…

-Siento mucho que nos hayamos conocido en estas circunstancias, Gale. De verdad que lo siento. Si las cosas hubieran sido distintas, nosotros podríamos haber…No lo sé. Sólo quiero que sepas que…eres una persona de las que no hay, Gale. Ha sido un enorme placer haberte conocido.

Gale observa cómo Alix, Daphne y Elizabeth se acercan a ellos a grandes zancadas.

-Quizá en otra vida, Marcy.-dice muy rápido.

-Sí, quizá…-coincide Marcy.

Los profesionales se ponen delante de Gale.

-Un trato es un trato, doce, y te di mi palabra. ¿Quién antes? ¿Ella o tú?-dice Alix, con voz triunfal.-Si aceptas sugerencias…lo suyo será muy rápido y no sufrirá. Mientras que lo tuyo…será largo y ella tendrá que aguantar tus gritos y súplicas. Así que… ¿Quién primero?

Gale mira con odio a Alix, que sonríe. Hace un gesto vago con la cabeza indicando que quiere que se Marcy la primera.

-Buena elección, doce.

Alix les hace un gesto a Elizabeth y Daphne, y éstas se dirigen inmediatamente a desatar a Marcy. Cuando la traen, cada una coge a Marcy por un brazo, como si se fuera a resistir.

-Nos la llevaremos lejos para que no veas nada.-asegura Alix.

Alix empieza a caminar, y Daphne y Elizabeth lo siguen.

-Adiós, Gale.-dice Marcy, dándose la vuelta y regalándole una última sonrisa triste a Gale.

Gale suelta un grito de rabia. Alix se da la vuelta y sonríe.

Cuando los profesionales están lo suficientemente lejos, Gale empieza a forcejear, intentando librarse de las cuerdas. Tiene la cara empapada por la lluvia, pero sí que distingo un par de lágrimas deslizándose sobre sus mejillas.

Al cabo de un minuto, se oye el cañonazo. La cara de Marcy en nuestra pantalla pasa de estar rodeada por un círculo de color rojo, a nada, se apaga. Yo, que estoy al borde de las lágrimas, miro a Charlotte, la mentora de Marcy, y observo cómo una de sus manos está entrelazada con la de Haymitch, que la aprieta con fuerza. Haymitch le aparta un mechón de la cara y le da un beso en la mejilla. Como agradecimiento, ella le acaricia ligeramente la mano a él.

Con la muerte de Marcy, comprendo que la de Gale es inevitable y comienzo a marearme. Peeta me mira con preocupación, pero yo aparto mi mirada de él rápidamente.

Ahora yo, veo cómo Gale sí que está llorando, llorando de verdad, forceja, grita y llora de rabia. Cuando los tres profesionales vuelven a acercarse, Alix se toma su tiempo para reírse de Gale.

-¡Siguiente!-exclama, riéndose con ganas.-Oh, mira, si eres tú. Tu turno, doce.

Gale le gruñe.

Daphne y Elizabeth le desatan y lo conducen hasta una gran roca plana donde hay cuerdas. De nuevo, le atan con esas cuerdas de manera que Gale queda tumbado sobre la roca. Cerca de allí, distingo el cadáver de Marcy con un cuchillo clavado en el corazón.

Alix camina hacia el centro del campamento y vuelve con un enorme arsenal de todo tipo de armas. Daphne ríe nerviosamente.

-Bueno, bueno, doce. Primero voy a dejar a Daphne jugar algo contigo…-ella vuelve a reír estridentemente.-Después a Elizabeth…-Elizabeth sonríe y saluda a Gale.-Y el plato final, seré yo mismo. Daphne, si haces los honores.-dice Alix, ofreciéndole a Daphne un gran surtido de armas.

-Creo que…sí, creo que empezaré con el cuchillo.-anuncia, y coge un cuchillo afilado.

Alix se aparta y le deja sitio. Gale forcejea, y cuando tiene a Daphne cerca, le escupe en la cara.

Ella cierra los ojos y se limpia.

-No deberías haber hecho eso.-le dice a Gale, muy cerca, mientras se limpia las manos en él.

A continuación, Daphne alza el cuchillo sobre el brazo de Gale, y ríe estridentemente y nerviosamente una vez más. Sin embargo, tal como el primer día de los juegos, tal como pasó en la Cornucopia, esa risa, sin previo aviso, se convierte en grito de dolor.

Tardo unos segundos en identificar la lanza que tiene clavada en el estómago. Al cabo de unos segundos, cae al suelo, y suena el cañonazo.

Alix se levanta rápidamente y mira alterado a su alrededor, buscando el origen de la lanza.

-¡Elizabeth! ¡CORRE!-grita.

Pero es demasiado tarde. Tan rápido como Elizabeth se ha levantado para descubrir qué pasa, un cuchillo le ha acertado cerca del corazón, y se desangra en el suelo.

-Alix…-titubea ella, intentando llamarle para que la antienda.

Alix se acerca a ella, furioso y le saca el cuchillo. Lleno de rabia da grandes zancadas hacia Gale, decidiendo que la persona que les está atacando no va a salirse con la suya y no va a sacar vivo a Gale.

Cuando sólo está a cinco pasos de distancia de Gale, una flecha le da en el brazo y le derriba. Alix grita de dolor y de impotencia.

Rápidamente y antes de que pueda asimilar todo lo que está pasando, suelto un grito ahogado al ver cómo una empapada y totalmente armada Emily Burdock sale corriendo de los arbustos que la ocultaban.

De repente, suena otro cañonazo, y miro ilusionada a Alix, pero compruebo que sigue gimiendo en el suelo, y que el cañonazo debe de ser el de Elizabeth.

Emily corre hacia dónde está Gale, y sin articular palabra empieza a cortar todas las cuerdas que le atan.

-¡Emily! ¿Pero qué…?-pregunta Gale, confuso.

-Calla.-corta ella, tajantemente.-Cuando te desate, quiero que vayas y remates a Alix. Yo no puedo hacerlo, por si acaso me reconoce y luego sobrevive, o lo que sea.-termina de cortar las cuerdas y coge una de las flechas y arcos que Alix tenía preparadas para torturar a Gale.-Toma. Hay que largarse ya. Te espero por atrás.-dice Emily, mientras mete todas las armas que puede en su mochila.

Gale, aún confuso, acepta el arco y las flechas y corre hacia Alix. Cuando llega, se toma su tiempo en apreciar como sufre con esa flecha clavada en su pierna. Se arrodilla a su lado y presiona algo la flecha, lo que le provoca un grito de dolor.

-Cómo han cambiado las cosas en tan poquitos segundos, ¿eh?-dice Gale.

Alix se limita a mirarlo con odio. Gale le escupe en la cara, se levanta y le apunta con el arco.

-Esto es por Marcy, pedazo de hijo de puta.-dice, firmemente.

Gale tensa el arco, y justo en el momento en el que dispara, Alix le propina una patada con la pierna que tiene libre y desvía la flecha, que iba directa a su corazón, hacia el brazo izquierdo, lo que hace que Alix grite de nuevo.

-Serás…-dice Gale, cogiendo otra flecha.

-¡Gale! ¡Viene alguien por dónde estás! ¡Déjalo y corre!-grita Emily, desde la distancia.

-De todas formas vas a morir dentro de poco. Si te disparara, sólo te haría las cosas más fáciles. Nadie te va a salvar. Dulces sueños.-dice Gale, muy rápido, antes de salir corriendo.

Antes de que ninguno de los que estamos en la sala pueda asimilar todo lo sucedido, todos los teléfonos de la sala de mentores empiezan a sonar. Teléfonos tras los que estoy segura que se encuentran docenas y docenas de patrocinadores ansiosos por ayudar a sobrevivir a  Emily Burdock.