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Un Amor Para Demetri Vulturi. — capítulo 2
Mi trabajo de asesino.
Pov. Demetri.
Ser el asesino que era yo no me resultaba nada difícil, estaba ya en mi ser así. Ser piadoso con las demás personas era algo así como rebajarse a ser algo que no eres.
Yo no era humano si no un monstruo que puede llegar a ser letal para la raza humana.
Ahora estábamos enfrente de los cullen, gracias a la "gran" batalla que tuvieron, y pensar que nosotros solos pudimos con ellos. Jane, ella era la única que hablaba como siempre, Alec que estaba a un lado de ella Félix a un lado de jane y yo a lado de él, una neófita había quedado "viva" de esta masacre.
-ustedes no tienen el derecho de hacer eso- hablo jane.
-solo denle una oportunidad, nosotros nos aremos responsables de ella- la voz de Esme se escucho, abecés me preguntaba si era humana en vez de vampira.
-los vulturis no damos segundas oportunidades… ténganlo en mente, a cayo no el agradara saber que ella sigue siendo humana-
-se puso la fecha- la humana hablo.
-Félix… encárgate, quiero ir a casa-
Feliz obedeció y se acercó a la neófita, paso en medio de los cullen asiéndolos a un lado y acercándose a ella, la tomo entre sus brazos y la desmembró pieza por pieza.
El silencio inundo el claro donde estábamos los dos clanes, jane les dio una ultima mirada y dio media vuelta, caminando asía dentro del bosque y siguiéndola.
Tomando así el camino de regreso a "casa" no me sentía mal asiendo este trabajo, rastreaba, ese era lo que asía pero también estaba listo para atacar en cualquier momento que sea preciso.
Corrimos por las orillas del mar, pero cuando no hubo más remedio nos adentramos dentro del mar, corriendo así por debajo hasta llegar al continente europeo.
Cuando salimos de ahí, nos exprimimos nuestras ropas y nos arreglamos la vestimenta.
-tengo demasiado apetito y no creo aguantar hasta llegar a vulterra ¿les parece si paramos a tomar un bocadillo?- pregunto jane sonriendo, su hermano rio negando.
-por supuesto, tengo hambre también- le seguimos feliz y yo, jane no era tan… despiadada con notros, al menos con los que estaban mas cercanos a ella, su hermano y nosotros.
-estamos en las orillas de la toscana, nos vemos aquí en tres horas- asentimos y cada quien se disperso.
Yo tome un camino a un pueblo alejado de la civilización, pero aun así se veía la vida en ese lugar, dejándome guiar por el olor de los deliciosos humanos.
Cuando llegue al lugar, me prepare buscando con la mirada a la presa indicada. La encontré, era un borracho que no se veía nada bien de aspecto, así que nadie lo esperaría en casa, presa fácil.
Cuando termine de cazar, empecé a tomar mi camino pero un olor me llamo la atención, camino por donde venia ese olor olí fuerte el aroma del ambiente, era un olor a jazmines, canela y cítrico, un olor delicioso.
El olor venia de una pequeña plaza, donde se encontraba una mucha no muy grande pero tampoco no muy chica, se veía de unos dieciocho años, ella reía al ver a dos niños jugando, una pequeña niña y a un niño que corría tras la niña. Se notaba que eran felices.
Los mire con nostalgia, una vez imagine tener una familia así, una esposa que viera correr a nuestros hijos…. No, eso ya no entraba en mis planes.
Seguí observando a la chica, era de aspecto delgada y pelo lacio obscuro, una sonrisa brillante y ojos brillosos de felicidad. El viento soplo en su dirección y aspiro el aroma, como si el olor le gustara, volteo en mi dirección y me dirigió una mirada confundida.
Le di una ultima mirada a ella y a los niños y me fui de ahí, volteándome y dándole la espalda, metiéndome en un callejón donde corrí a velocidad vampírica en donde me esperaban los de más, pero aun así la mirada de esa chica no salía de mi mente.