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Historia 114342 — capítulo 20
Draco estaba en el despacho de su papa esperando a que les llegara la notificación. Narcisa Malfoy ya había entrado más de dos veces y nada. Draco se encontraba sentado en la silla que una vez le perteneció a su papa. De pronto una lechuza entro directo al despacho y se postro en el escritorio, tendiéndole un sobre al rubio. Él lo abrió y leyó detalladamente, alzo su mirada y vio a su mama solo asintiendo con la cabeza.
Narcisa tenía una medalla en su mano y jugueteaba con ella nerviosamente, cuando su hijo asintió con la mirada se derrumbo a llorar, ahora si lo había perdido para siempre. Lucius Malfoy estaba muerto.
El señor Malfoy estuvo condenado a recibir el beso del dementor sin poder hacer nada. A la familia no se le permitió estar presente ni si quiera para despedirse de él. Así que su hijo y su esposa se tuvieron que quedar en la solitaria mansión hasta que les informaran.
A la cara del rubio le faltaba expresión, su madre solo pudo notar como sus ojos se oscurecían. Su padre siempre le enseño que un Malfoy no lloraba y siempre aceptaría la muerte como viniera. Draco se puso de pie y comenzó a aventar y romper todo lo que se le cruzara en el camino. La ira le invadía cada parte de sus ser y no le importaba que su madre estuviera presente viendo con horror todo lo que hacía.
Llego hasta donde estaba un recuadro de la familia Malfoy Black. Lucius estaba sentado en una silla, muy serio y poderoso como él era. En un lado estaba de pie Narcisa tocando con una de sus suaves manos en el hombro de su esposo y del otro lado estaba Draco.
El rubio descubrió que detrás de aquel cuadro se hallaba una puerta pequeña, no podía ser una caja fuerte porque todo lo que tenían de valor estaba en el banco de Gringotts.
-Sal de aquí madre - dijo el rubio con voz fría, nunca le había hablado así a su mama.
-Pero Draco - Narcisa seguía llorando. Ella quería tener el apoyo de su hijo para poder superar estos momentos tan difíciles.
-¡Que salgas te digo! - Draco no se atrevía a ver a su madre, mucho menos después de gritarle como lo hizo - necesito estar solo un momento - le dijo un poco más calmado.
La señora Malfoy abandono la habitación cerrando la puerta tras ella. Draco seguía de espaldas tratando de averiguar qué era lo que escondía esa pequeña puerta. Saco su varita apuntando la cerradura de la puerta.
-Alohomora - dijo el rubio firmemente. No paso nada, no se escucho el clic de siempre indicando que ya podían girar el picaporte - demonios - el rubio dio un golpe en la puerta.
Recordó un viejo truco muggle que le estaba enseñando un día Seamus al tonto de Longbottom. Corrió hasta el escritorio de su padre donde busco algo pequeño con lo que pudiera abrir. Pero que tonto era, él era mago y podía aparecer un clip. Cuando lo hizo lo abrió completamente y se fue directo a la puerta. Batallo un poco, pero la pudo abrir.
El polvo se alboroto al abrirse aquella puerta. Draco se tuvo que tapar la boca con el brazo para no inhalar nada. Cuando el polvo hubo disipado, el rubio vio una caja de madera un poco grande para estar en ese lugar. Con un movimiento de varita la encogió y la tomo en sus manos para poderla sacar de aquel agujero. La caja comenzó a moverse desesperadamente. Draco la dejo caer en el suelo y ese fue su gran error. Se oyó como la caja se abrió y comenzó a salir un humo color petróleo y este fue dando forma. Era una criatura de la que Draco nunca había oído hablar ni en las filas de la magia oscura.
-Lucius Malfoy - fue lo primero que articulo el demonio. Su mirada mostraba solo odio hacia el rubio - tanto tiempo.
-Yo no soy Lucius - dijo Draco valientemente, a pesar de que esa criatura le provocaba tanto miedo - ha muerto.
-Es una pena - dijo el demonio tomando un retrato de Lucius entre sus garras - él y yo fuimos buenos… amigos - paso su lengua alrededor de sus colmillos - hasta que me traiciono.
-¿Tú que eres? - Draco ya se había enfrentado a Voldemort y no quería demostrar miedo. Su pecho subía y bajaba aceleradamente evitando demostrar miedo.
-Oh lo lamento - el demonio hizo una pequeña reverencia imitando a un elfo - mi nombre es Rahab.
-¿Eres un… - Draco trago saliva antes de seguir - demonio?
-Vaya, vaya, vaya - Rahab daba aplausos de alegría - veo que eres mas inteligente que el inepto de tu padre.
-¡Mi padre no era un inepto! - todo la tranquilidad que guardaba Draco salió de repente gritando haciendo que Rahab riera en tono de burla - no vulvas a mencionar algo más de él.
-Tu padre era un inepto - con un chasquido de dedo, Rahab hizo que Draco quedara postrado en una silla sin poder moverse - no fue capaz de cumplir la orden de Lord Voldemort.
-¿Tu que tienes que ver con Lord Voldemort? - Draco intentaba moverse, pero era como si una cuerda invisible lo sujetara a la silla - nunca escuche hablar de ti.
-Tengo más de dos mil años niño iluso - Rahab tomo asiento en otra silla quedando frente a Draco, llevando sus garras a su cara - tu querido inepto padre me conocía muy bien.
-Mi padre nunca te menciono - el rubio arrastraba las palabras con odio, ya había dejado de intentar zafarse de su agarre, porque mientras más lo intentaba, sus muñecas comenzaban a sangrar y la sangre le ardía - ¿Por qué me arde tanto?
-El agarre al que te tengo sometido es venenoso, morirás poco a poco - dijo con una sonrisa burlona en su rostro.
-Eso no es cierto - el rubio estaba incrédulo, era cierto que la sangre le ardía, pero poco a poco el dolor mitigaba - ¿De dónde te conoce mi padre? - dijo sin importarle el dolor que sentía en la piel.
-Cuando el señor oscuro cayo a manos de Harry Potter - Rahab comenzaba a hablar como si estuviera reviviendo esas fechas - Lucius Malfoy en su búsqueda de un escondite para que no lo atraparan por ser mortifago entro a una construcción en ruinas donde me hayo. Yo estuve encerrado más de cincuenta años en esa caja y Lucius fue el que me dio la libertad. A cambio de eso me pidió que lo protegiera de cualquier peligro a él y a su familia. Yo le dije que no era un padrino mágico para poderle conceder deseos. Entonces él me dijo que a cambio de la protección que me pedía el me conseguía la espada de Gryffindor. La única capaz de poder romper esta caja donde pueden encerrarme de nuevo.
-¿Por qué la espada de Gryffindor es la única capaz? - Draco escuchaba atentamente la historia que le contaba Rahab pero las dudas comenzaban a inundarlo.
-Está fabricada por duendes. La magia de los duendes es inigualable.
-Mi padre nunca te consiguió la espada ¿Cierto? - pregunto Draco
La mirada de Rahab se volvió aun mas tenebrosa de lo que ya estaba - Lucius Malfoy era muy astuto. Me dijo que por el momento le urgía la protección porque no quedaba mucho tiempo para que lo atraparan, pero que cuando no hubiera ningún tipo de peligro me conseguiría la espada y el mismo destruiría la caja. Le brinde la protección, nosotros los demonios poseemos ciertos poderes y logre que el ministerio creyera la versión de tu padre.
-¿Qué paso después de eso?
-Tal como lo temí. Lucius no cumplió su promesa, me trajo varios días con que la conseguiría- una noche, cuando yo estaba haciendo un ritual para mantenerme vivo en lo que rompían la caja Lucius me encerró de nuevo dejándome escondido detrás de este cuadro - Rahab se puso de pie y pateo molesto el cuadro de la familia Malfoy.
-¿No era más fácil que te escaparas? - esta historia se le hacía a Draco muy fantasiosa.
-Tú no entiendes nada - Rahab chasqueaba los colmillos furiosamente - no puedo desprenderme de esta caja, si no es la espada de Gryffindor la que la rompa.
-Esa espada le pertenece a Harry Potter y no creo que la quiera entregar para romper la caja de un demonio.
-De eso tú te encargaras - Rahab sonreía con malicia- tu me conseguirás esa espada.
-¿Y si me niego? - dijo Draco desafiándolo con la mirada. Después de todo lo vivido al mando de Voldemort.
-Entonces te maldigo - dijo enfadado.
-No creo en maldiciones al menos no en ninguna que este conjurada con una varita - el rubio dejo de sentir que lo aprisionaban. Se movió lentamente y pudo ponerse de pie - búscate a otro.
-¡Aun no he terminado! - Volvió a chasquear los dedos y el rubio oyó como la puerta se cerraba con seguro - Te maldigo Draco Malfoy. Todos los que te amen, morirán. Su amor será su destrucción. Puede tardar solo un momento o tal vez años, pero toda persona que te mire con amor morirá. Comenzando por Narcisa Malfoy.
-Con ella no te metas - Draco chasqueaba los dientes. Después de perder a su padre en manos de los dementores estaba dispuesto a proteger a su madre.
Rahab comenzó a reír en carcajadas, sus garras se sostenían el vientre mientras reía. De pronto la neblina comenzó a aparecer y lo que era el demonio pasó a ser solo eso, neblina. La caja se cerro de golpe. Draco la hizo levitar con su varita y la volvió a encerrar en aquel lugar.
Un golpe se escucho en la parte de arriba y el rubio temió lo peor. Salió del despacho de su padre y corrió escaleras arriba. La mansión Malfoy era enorme y para llegar a la habitación tenía que pasar de una habitación a otra. Cuando llego el alma se le vino a los pies.
Narcisa Malfoy estaba tirada en el suelo de su habitación. Su piel estaba verde y ámpulas le brotaban de cualquier parte. Al rubio le daba asco la escena pero era de su mama. Grito pidiendo ayuda y cuando un elfo se apareció, se acerco al cuerpo de Narcisa negando con la cabeza.
-Está muerta - dijo la criatura con la cabeza gacha.
-¡No puede estar muerta - Draco estaba dispuesto a abalanzarse al cuerpo de su madre y abrazarlo pero la mano del elfo se lo impidió - suéltame maldita cucaracha!
-No puede tocarla amo - el elfo aun tenia tomado el brazo del joven rubio - si toca cualquiera de esas ámpulas se contagiara y morirá al instante.
Draco lo medito un momento. Ya nada le quedaba en esta vida, su madre estaba muerta y su padre también. Su fortuna estaba por los suelos y nadie de su familia lo aceptaría por ser un desertor. El mundo mágico lo verá con odio. Deseaba la muerte, deseaba dejar de existir. Estaba a punto de abrazarse a su madre y morir al instante tal como lo dijo el elfo, pero el cuerpo de Narcisa comenzó a arder en llamas para pronto desaparecer dejando solo cenizas.
Semanas después de la muerte de Narcisa, el rubio abandono la mansión y se compro un departamento para irse a vivir solo, ya que por las noches soñaba con el cuerpo de su madre lleno de ámpulas verdes y después como se incendiaba y siempre escuchaba la voz de Rahab diciéndole una y mil veces - Te maldigo Draco Malfoy. Todos los que te amen, morirán. Su amor será su destrucción. Puede tardar solo un momento o tal vez años, pero toda persona que te mire con amor morirá.
Draco intento por todos los medios anular su compromiso con Astoria. Se presento personalmente con sus padres argumentando que él no tenía el capital suficiente para que su hija lleve el ritmo de vida al que está acostumbrado, pero el señor Greenggras le dijo que había hecho una fuerte inversión con Lucius, así que o se casaba o le pagaba todo.
De ahí en adelante, Draco decidió llevar las riendas de la empresa y junto a su amigo Theo logro levantarlas, se propuso para si mismo no dejar que nadie lo amara. Solo a Theo le había dicho que un demonio lo lastimo y enveneno su sangre para matarlo poco a poco, sin en cambio no le platico lo de la maldición.
Theo se dedico a investigar y descubrió de una cura para las sensaciones que tenia Draco. Para serle sincero, el no se tragaba mucho el cuento, sabía que el rubio le estaba omitiendo información.
-Tanto tiempo - Rahab estaba al pie de la cama contemplando a Hermione - es hermosa por cierto.
-Aléjate de ella - Draco corrió a cubrir a la castaña con su cuerpo - ¿A qué has regresado? - dijo un tanto temeroso, ya que se le había olvidado lo de la maldición y ahora estaba con Hermione. Tenía que protegerla.
-¿Aun no muere? - Pregunto Rahab señalando el cuerpo de las castaña - es raro.
-Te dije que no creía en ti - Draco tomo la caja de madera y salió de la habitación arrastrando con el cuerpo a medio salir de Rahab - ¿Qué quieres?
-Ya te lo dije - el demonio de dejo recargar en la pared con las manos cruzadas - quiero la espada de Gryffindor para poder salir de aquí completamente. Así te dejare de molestar.
-No estoy dispuesto a caer en tus jueguitos - Draco le daba de golpes en el hombro de Rahab fingiendo no temerle, cuando por dentro temblaba de miedo -déjame en paz y déjala a ella. No te atrevas a tocarla.
-Yo no voy a tocarla - dijo sonriendo Rahab apartando de su camino a Draco y acercándose a Hermione. El rubio lo quiso impedir, pero él fue más rápido. Con un chasquido de dedos lo inmovilizo - su amor por ti será su perdición.
Rahab dejo caer unos polvitos en la nariz de la castaña, sin que Draco se diera cuenta. Se giro hacia el rubio y le dijo antes de desaparecer - será mejor que me consigas esa espada. También puedo hacer que ella muera de inmediato. Tienes de dos, o me consigues la espada o te alejas de ella - nuevamente señalo a Hermione antes de evaporarse quedando dentro de la caja.
Cuando la caja se hubo cerrado, Draco de estar inmovilizado. Lo primero que hizo fue tragar aire para después acercarse a Hermione y abrazarla. La castaña despertó, los ojos le pesaban, lo primero que vio fue a Draco sollozar abrazada a su pecho.
-¿Qué te pasa Draco? - dijo acariciándole su cabello.
El rubio reacciono y se aparto de ella. Noto como Hermione tenía ojeras y estaba más pálida de lo normal. Rahab tenía razón. Draco se estremeció y se desapareció de la habitación aun con la pijama puesta.
Fue directo a casa de Theo, comenzó a tocar la puerta fuertemente y fue Luna la que le abrió. La rubia aun tenia puesta su pijama, se espanto mucho a ver al rubio así. Lo vio el día anterior, pero después de que Theo le diera la poción estaba como si nada.
-¿Qué te pasa Draco? - pregunto espantada.
El rubio no dijo nada, se arrodillo a los pies de Luna y comenzó a llorar abrazándolos. Ella solo se limito a acariciarle su cabello suavemente. Theo apareció detrás y la escena que vio lo espanto.
-¿Draco? - pregunto inclinándose hacia el rubio tomándole el hombro. Draco volteo y en su mirada había tristeza.
-Hermione… - Draco sollozaba con lágrimas en los ojos - le harán daño.
-¿Quién le hará daño? - pregunto Luna alarmada aun sosteniendo la cabeza del rubio.
-Tengo que alejarme de ella - Draco se puso de pie y entro en la sala. No pudo seguir mucho porque se desvaneció pegándose en la cabeza. Comenzó a sangrar.
Pronto Theo corrió al lado de su amigo con varita en mano para detener la hemorragia en lo que Luna corría al baño por agua y mantas.
-¿Cómo esta? - Luna ya había llegado al sofá y Theo ya tenía al rubio recostado. Con magia detuvo la hemorragia pero comenzaba a arder en fiebre.
-Tardara en despertar - Theo se puso de pie y Luna lo abrazo por la cintura hundiendo su cabeza en el pecho de su esposo. Theo se dejo abrazar.
Nunca había visto así a su amigo y le dolía en el alma. Sabía que Draco era fuerte, pero ahora hasta él temía por su vida y por la de Hermione.
¡¡Hola!!
Disculpen la tardanza, he tenido un problema familiar y me ha impedido actualizar. Les dejo un nuevo capítulo, espero les guste.
Gracias a todos los que me dejan un comentario, es agradable para mi sentir la sensación de que la historia les ha gustado.
Besos J