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Historia 114342 — capítulo 21

-En serio Hermione - dijo Blaise entrando a la habitación del rubio - ¿Qué demonios te paso?

-Ni yo misma lo sé - soltó la castaña sofocada.

Después de despertar y que Draco se haya desaparecido rápidamente, Hermione se vio al espejo y noto como tenía unas muy pronunciadas ojeras y le comenzaba a salir salpullido por todo el cuerpo, cosa que no le quitaba la comezón, pero no le importaba la enfermedad si no saber de Draco.

El rubio tenía más de dos horas de haber abandonado la habitación y nadie sabía de él.  Hermione llamo a la oficina para ver si ahí estaba y la muy amable Tinna le dijo que Draco no se había aparecido toda la mañana por ahí. Llamo a Blaise y él le dijo lo mismo. Mientras hablaba con Blaise comenzó a toser y salía sangre de su boca, por lo que el moreno se alarmo y ahora estaba ahí en su habitación, mientras Pancy iba por un medimago.

-¿Cómo no vas a saberlo? - Blaise se dejó caer al pie de la cama - ayer no estabas así, debiste haber bebido algo para ponerte así.

-Bebí lo mismo que tú y no creo que tú te sientas así - decía Hermione rascándose el brazo - necesito saber dónde está Draco.

-Creo que los dos necesitamos lo mismo - Blaise intento contactar a Draco por medio de un patronus. El moreno le informo la situación en la que se encontraba su novia y era para que el rubio viniera corriendo, pero no era así. Draco Malfoy estaba desaparecido.

-¿Sigue dormido? - Luna venía con una charola de desayuno para el rubio, pero él seguía inconsciente.

Draco llevaba así dos horas exactamente, solo sollozaba y deliraba el nombre de Hermione todo el tiempo. Pero siempre una mueca de dolor se dibujaba en su rostro. Entre Theo y Luna le pusieron compresas de agua para ver si bajaba la fiebre, pero esta no ayudaba.

-Sigue igual

  • dijo Theo soltando un bufido - no se porque esta así. Ya lo he reanimado montones de veces. Le di de cachetadas y no despierta.

-Tal vez es hora de su dosis - los focos comenzaron a iluminarse en el interior de la cabeza de Luna - si le damos un poco tal vez reaccione.

-Luna tu sabes que es poción es una basura al igual que lo que nos contó Draco del supuesto envenenamiento.

-Pero él quiere  creerlo así - Luna había dejado la bandeja con el desayuno en la mesa de centro de su sala y tomo a su esposo por los hombros - mientras siga teniendo esa idea en su cabeza las cosas no van a cambiar.

-Lo que pasa es que Draco Malfoy es un maldito terco que no escucha razones - dijo Theo mientras se abrazaba de su mujer.

Luna era la única que podía controlarlo y hacerlo sentir en paz con tan solo una mirada o un abrazo. Ya en riesgo con unas palabras. El tipo de palabras que Theo nunca escucho por parte de sus padres. Simplemente, la rubia era su complemento para que el pudiera seguir viviendo.

-Tiene miedo

  • la rubia siempre hablaba con claridad y eso espantaba mucho a las personas con las que se relaciona - lo ha tenido desde que su papa murió.

-Debió haberse alegrado - el chico se sentó en el sillón atrayendo a su esposa para sentarla en su regazo - Draco estaba muy bien cuando se enteró que a su padre le sacarían el alma los dementores. El mismo me lo dijo.

-Hablar es muy fácil cariño - Lunas sostenía el cabello de Theo y lo acariciaba dulcemente

  • pero Draco no es de piedra y quieras o no la muerte de su padre debió afectarlo mucho.

-Es que tú nunca viste como Lucius trataba a Draco.

-Her… - comenzaba a delirar el rubio ganando la atención de Luna y Theo - Her… mione.

-Va a despertar - Luna se estaba poniendo de pie y se acercó al rubio para tocar su frente - Theo tráeme mas compresas de agua - le ordeno desesperadamente. La fiebre comenzaba a incrementar-

Theo se puso corriendo de pie y fue directo a la cocina donde ya tenían compresas de agua listas. Tomo las que pudo y regreso corriendo a la sala y le tendió una a Luna. La rubia la tomo rápido y se la puso en la frente a Draco.

-Draco - dijo Luna en un susurro - Draco tienes que despertar.

-Hermione - el rubio abrió de golpe los ojos.

Se podía notar la tristeza que lo embargaba, pero sus pupilas se estaban dilatando. Theo supo en seguida que necesitaba su poción. Por suerte siempre guardaba una reserva en su despacho. Desesperadamente corrió a su oficina y abrió su caja fuerte como pudo y ahí estaba. El frasco con la poción de Draco. Dudo un momento en tomarla o no pero al final lo hizo. Regreso a la sala y vio cómo su amigo ya estaba sentado con Luna ayudándolo a incorporarse.

-Bébete esto rápido - le dijo Theo tendiéndole el frasco. Draco lo miro con desconfianza - es tu poción.

-Gra… - Draco tomo el frasco y lo llevo a su boca, donde bebió lo necesario - gracias.

Sus pupilas regresaron a la normalidad y la fiebre comenzó a bajar, era sorprendente la forma en que la poción actuaba en su organismo. Su rostro volvió a ser el mismo de siempre, perfecto a los ojos de todos. Pero su mirada seguía ausente.

-¿Cómo te sientes? - ataco Luna rápidamente.

-Físicamente… bien - Draco volteo a ver a Theo quien estaba preocupado - emocionalmente… - trago saliva - fatal.

-¿Qué te ha pasado? - esta vez Theo fue el que pregunto. La mirada de Draco se claco en él y desde ahí supo que las cosas no estaban del nada bien en la vida del rubio.

-Regreso - le dijo el rubio mirándolo a los ojos. Después de eso desvió su mirada a la ventana de la sala - Rahab ha regresado.

Theo y Luna se voltearon a ver seriamente.

-Es extraño - dijo el medimago observando las pupilas de Hermione - en todo lo que llevo ejerciendo la profesión. Nunca había visto algo así.

Pancy no tardo en regresar con un medimago, lo había traído a la fuerza y ahora ella y Blaise se encontraban en un rincón de la habitación de Draco viendo como el medimago examinaba a Hermione.

-¿Qué es lo que tengo? - pregunto la castaña con sofoco. La respiración comenzaba a fallarle y sentía como le faltaba el aire.

-He de serle sincero señorita Granger - el medimago se puso de pie y comenzó a guardar sus cosas - la ha atacado un virus y no sabría decirle de que tipo.

-¿Cómo que no sabe?  - pregunto Blaise frustrado - esto es…

-No lo sabemos señor Zabini - el medimago lo volteo a ver molesto - tenemos que hacerle unos análisis para ver de qué tipo de virus se trata y s hay tratamiento no dudaríamos en proporcionárselo.

-Haga lo que tenga que hacer - dijo Hermione decidida - si es necesario que me traslade a San Mungo lo hago de in mediato.

-Tu vete con ella - le ordeno Blaise a Pancy dándole un beso en la sien - yo localizare a Draco. Si es necesario lo buscare hasta debajo de las piedras.

Oír el nombre del rubio le dio un vuelco al corazón a Hermione. Ahora era cuando más lo necesitaba y ella no sabía si algo gravemente le había pasado. Ahora estaba atada de manos. Solo pudo recordar como él la miro con horror antes de desaparecerse.

-Vamos Hermione - Pancy le tendía la mano para ayudarla a incorporarse. Ni si quiera se dio cuenta cuando Blaise se desapareció de la habitación - nos iremos por la red Flu.

Les costó mucho trabajo incorporar a Hermione, ya que ella no tenía la suficiente fuerza para hacerlo por sí misma. Una vez que Pancy la ayudo a vestirse fueron directo a la chimenea y llegaron a San Mungo en un dos por tres.

Hermione solo alcanzo a escuchar como el medimago pedía una camilla antes de desvanecerse perdiendo el control de su cuerpo. El viaje por la red Flu la agoto demasiado y si minutos atrás sentía que le faltaba el aire. Ahora no sentía nada.

Las enfermeras, el medimago y Pancy se alarmaron. Nadie logro sostener a la castaña y se había dado un fuerte golpe en la cabeza. Entre cuatro personas la levantaron, todos se espantaron de lo frágil que se sentía. Los huesos de su cuerpo comenzaban a marcarse, era como si su piel se estuviera encogiéndose haciendo más notorio el salpullido en su cuerpo.

-Tienes que estar bromeando ¿Cierto? - Theo seguía de pie, ahora tenía una mano en su cabeza.

Después de meditarlo un momento, Draco le había contado a él y a Luna la verdadera historia de Rahab. Con la maldición incluida. Luna lo miraba espantada como si quisiera creer que lo que Draco les contaba no era mas que producto de su imaginación. Pero la mirada del rubio le decía lo contrario.

Por su parte Theo, paso de estar en el sofá a caminar por toda la sala negando con la cabeza mientras Draco le contaba la historia. No podía y no quería creerlo. Su padre ya le había hablado de ese tipo de demonios y las maldiciones que pudieran echarles, pero había algo que no le cuadraba, haciendo que no creyera mucho de lo que les contaba el rubio.

-¿Cómo puedo bromear con algo así? - pregunto el rubio con toda la desesperación que lo inundaba - te estoy contando tal como pasaron las cosas.

-Okey, okey, okey -Theo se arrodillo en frente de su amigo y le tomo la cara - supongamos que lo que nos cuentas es cierto…

-Lo es - Draco se escapó del agarre de su amigo y se puso de pie golpeando la mesa de centro - ¡Demonios! ¿Se te hace difícil entender que estoy maldito y que ahora he arrastrado a Hermione a todo esto?

-¡si, se me hace muy difícil entender que un demonio que ha estado más de dos mil años encerrado en una caja pueda salir a maldecirte y tú te lo creas así como así! - los chicos comenzaban a exaltarse y los gritos no dejaron de faltar en la sala.

Luna era la única que se encontraba sentada en el sillón, no se movía, no parpadeaba, como si quisieras estar buscando una respuesta a todo. Ni si quiera se inmuto en meterse en la disputa de su esposo con su amigo.

-¡¿Entonces supongo que la muerte de mi madre no significa nada?! - dijo el rubio cruzándose de brazos, desafiando con la mirada a su amigo.

-La muerte de tu madre es algo que no me explico - al igual que Draco, Theo se cruzó de brazos frunciendo el ceño - pero te aseguro que no es una maldición.

-Sera mejor que te tranquilices Theo - Luna ya estaba de pie y tenía tomado del brazo a su esposo para calmarlo - los dos deben tranquilizarse - miro con enfado al rubio también - no vamos a solucionar nada discutiendo.

Draco soltó un grito de furia y comenzó a golpear todo lo que estaba a su alcance, sin importarle que esas cosas no fueran de él. Theo iba ir a calmarlo pero la mano de Luna lo detuvo. Volteo a ver a la rubia y ella le dijo solo con la mirada que lo dejara. Pasaron varios minutos en lo que el rubio descargo toda su ira en las pertenencias de sus amigos y ya cuando lo hubo hecho, su respiración era agitada. Levanto su mirada y los dos lo veían con preocupación en su rostro.

¿Has terminado? - pregunto Luna tranquilamente como si costumbre. Draco asintió ahora apenado por todo el estruendo que provoco en solo un momento.

-¿Familiares de la señorita Granger? - el medimago llegaba a la sala de espera donde ya estaban Harry y Ginny con Pancy.

Los chicos se pusieron de pie y rodearon al medimago preocupados por la salud de la castaña.

-Somos sus amigos - dijo Harry - ¿Ya saben lo que tiene?

-Le hemos hecho todo tipo de pruebas para averiguar de que se trata su infección pero no hemos encontrado nada - hasta él estaba sorprendido de no haber hallado nada. Su equipo de trabajo repitió cada una de las pruebas pero todo daba en negativo.

-Entonces no es un virus - sentencio Harry frustrado. Ginny lo tomo del brazo para calmarlo

  • ¿Qué es lo que tiene Hermione?

-No lo sabemos señor Potter - dijo el medimago bajando la cabeza.

-¿Cómo diablos no van a saberlo? - Grito Harry - son los mejores médicos. Cuentan con la mejor tecnología en medicina mágica y nadie puede saber qué es lo que tiene Hermione.

-No vas a ganar nada frustrándote así Harry - le dijo Pancy rodando los ojos. La chica tenía una taza de café en sus manos - ¿Qué es lo que sigue? - le pregunto al medimago.

-Ya estamos trabajando eso con el equipo de diagnóstico - les dijo el medimago con una ligera sonrisa en su rostro - no vamos a descansar hasta saber de qué se trata.

-De acuerdo - le dijo Pancy seriamente - ¿Podemos pasar a verla?

-Por el momento no será posible. La señorita Granger presenta un salpullido en su cuerpo y puede ser contagioso.

-Genial - dijo Harry alzando sus brazos al cielo - no saben que es lo que tiene pero asegura que es contagioso.

-Ya Harry - le dijo Ginny chasqueando los dientes - los doctores sabrán que hacer.

El medimago dio media vuelta y dejo ahí a los tres chicos.

-Eso no va a funcionar - sentencio Theo furioso.

-Tiene que funcionar - Draco tenía una idea y se la había compartido a su amigo. Era descabellada pero era lo último que podía hacer.

-¿Por qué no lo hablas con Harry? - era la voz de Luna quien aportaba una idea - tal vez el pueda ayudarte.

-No necesito la ayuda de potter para salvar a Hermione - le dijo fríamente el rubio - lo tengo que hacer por mi propia cuenta.

-¡Perfecto! - le dijo Theo levantando los brazos a modo de exclamación - ve y róbale  la espada de Gryffindor. Le das su libertad al demonio y te evitas de tantos problemas.

-No puedo darle la libertad a ese infeliz para que siga maldiciendo a más personas - le dijo el rubio. De nueva cuenta comenzaban a alterarse y los gritos se hacían presentes en la sala.

-¿Entonces tu plan es alejarte completamente de Hermione para que no le haga daño? - le dijo Theo mirándolo a los ojos con el ceño fruncido. Draco solo asintió - muy bien, si no la mata ese demonio tuyo morirá de amor. Que buen asesino eres Draco Malfoy.

-Chicos… - les dijo Luna tapándose la cara ya molesta de sus ñoñerías.

-¡Hermione no va a morir de amor! - Draco se puso de pie y encaro a su amigo - ella es fuerte y podrá soportarlo.

-¿Y tú lo soportaras? - le pregunto Theo sosteniéndole la mirada. Draco solo agacho la cabeza - no lo harás Draco, por primera vez estas realmente enamorado y tienes que hacer algo para salvar tu relación.

-¡Si no lo hago ella morirá! - Las lágrimas comenzaban a inundar los ojos del rubio - no puedo matarla por ser tan egoísta. Es mi maldición y tengo que cargar con ella.

-Lo que pasa es que eres un cobarde - le dijo dándole un golpe en el hombro. Ante tal acto Draco lo volteo a ver asesinándolo con la mirada - si fueras realmente valiente lucharías por el bienestar de los dos.

-No puede ser

  • bufo Luna poniéndose en medio de los dos chicos antes de que cada uno sacara sus varitas y comenzaran a agredirse - creo que Theo tiene razón Draco - su voz era suave - tenemos que encontrar otra forma de salvarlos a los dos y juntos - lo sentencio con la mirada.

Draco se dejó caer en el sillón y se tapó la cara tratando de controlarse. De pronto unos golpes se escuchaban en la puerta. Fue Theo quien abro dejando ver a Blaise Zabini.

-A mí también me da gusto verte Theo - le dijo el moreno a Blaise al ver como abría los ojos como plato y se adentró en el hogar de su amigo - Que bueno que estas aquí - le dijo a Draco soltando un bufido de alivio.

-¿Qué haces aquí Blaise? - Draco ya se había destapado la cara y le pregunto al moreno - ¿Cómo sabias donde encontrarme?

-Sera que te amo tanto y no puedo estar lejos de ti - le dijo con sarcasmo. Theo ya estaba al lado de Luna sosteniéndole la cintura.

-Entonces también Zabini morirá - dijo Theo ganándose la mirada asesina de Draco y un golpe por parte de Luna.

-¿De qué diablos estás hablando Nott? - Blaise rodo los ojos. No estaba para bromas - da igual - se dirigió a Draco lo más serio que podía hacerlo - Hermione te necesita.

Draco se levantó alarmado y tomo el cuello de la camisa de Blaise mirándolo con odio - ¿Qué le pasa a Hermione? - le pregunto fríamente, haciéndolo recordar su tiempo en Hogwarts.

-Está muy enferma y los medimagos de  San Mungo no saben lo que tiene.

La mirada del rubio se volvió oscura pero con tristeza. Ahora si estaba todo perdido.

¡¡Hola!!

Lamento la tardanza, pero aquí tienen otro capítulo, espero sea de su agrado y no quieran matarme por lo que le estoy haciendo a Hermione. Si de algo les sirve, lo que tiene son los efecto del polvo que le hecho Rahab. Nada de qué alarmarse. Gracias por sus comentarios.

Besos :)