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Historia 114342 — capítulo 22

Todo el cuerpo le dolía, los medimagos le habían untado una poción para calmar la comezón del salpullido, pero lo que más le dolía era el corazón. Sentía una punzada de dolor cada vez que recordaba la última imagen de Draco. Viéndola con horror para después desaparecerse.

Hermione ya llevaba dos días internada en el hospital. No había visto a nadie y ningún medico le podía decir que era lo que tenia. Le habían hecho pasar por montones de pruebas, repitió cada una de ellas y no salía nada en concluso.

-Buenos días señorita Granger - su médico de cabecera estaba entrando a la cámara de aislamiento donde la tenían. Cada médico o enfermera que entraba llegaba con un traje especial para no poder contagiarse.

-Si tienen algo de buenos… - bufo un poco agitada - pues buenos días - hizo una mueca de lado.

-Le tenemos una muy buena noticia señorita Granger - le dijo el medimago sonriendo mientras checaba su expediente.

-¿Ya saben que es lo que tengo? - pregunto con un aire de esperanza.

-Del todo no - el médico levanto la mirada y observo a la castaña - solo sabemos que su salpullido no es contagioso y esta por recuperarse de eso con la poción que le administraremos.

-Eso quiere decir que ya podre recibir visitas - la sonrisa de Hermione, a pesar de que era débil comenzaba a ensancharse.

-Solo hasta que el salpullido desaparezca - le dijo el medimago un poco sonriente - que será aproximadamente para mañana.

-Genial - Hermione le sonrió a través de la cámara y se quedo profundamente dormida. Últimamente estaba demasiado agotada, pero ahora con la noticia que le dieron las cosas comenzaban a funcionar.

-No, no y no- sentencio Harry con el ceño fruncido - debes estar demente ¿Lo sabias?

-No quiero que me digas como estoy - Draco dejo caer su mirada al suelo - quiero que me ayudes. Yo se que tu podrás.

-No le puedo hacer esto a Hermione - su voz era clara y segura.

Desde que Draco se había enterado que Hermione estaba enferma hizo todos los trámites para dejar de ser su socio, solo faltaba la firma de la castaña y requería de la ayuda de Harry para que ella lo hiciera.

El plan consistía que en cuanto Hermione pudiera recibir visitas, lo que sería mañana según el informe del medimago, Harry le diría que Draco tuvo que salir de la ciudad por negocios de su padre y no sabía cuando volvería. Harry no estaba dispuesto a dañar a su amiga a base de mentiras. Draco tenía que hablar con ella.

-Hazlo por ella Potter - el rubio alzo su mirada, la cual había tenido gacha desde que cito a Harry en la cafetería del hospital - no quiero que entiendas mis razones, pero tengo que alejarme de ella antes de que muera.

-Ni si quiera se tus razones Malfoy - sentencio Harry dejando su taza de café de golpe en la mesa, haciendo que se derramara un poco - ya sabía yo que solo estabas jugando con Hermione. Eso es de cobardes.

-No soy un cobarde - dijo el rubio chasqueando los dientes - solo que ya la lastime demasiado. Ella esta así por mi culpa y si no le pongo fin a todo morirá.

-¿Por qué es tu culpa? - pregunto el azabache con el ceño fruncido.

-¿Vas a ayudarme? - le pregunto Draco desafiándolo con la mirada.

Ya lo había discutido con Theo, su amigo le dijo que le pidiera ayuda a Harry para poder destruir a Rahab, pero Draco con lo orgulloso y terco que es no aceptara ese tipo de ayuda. Pero si venía a decirle que él le dirá la noticia a Hermione que las cosas terminaban entre ellos dos.

Draco no estaba seguro de poder hacerlo, sabía que al momento de verla se abalanzaría a ella y la estrecharía en su cuerpo fuertemente sin soltarla. Le besaría los labios, esos labios que le sabían tan bien y que ahora en este momento y desde que la vio por última vez echaba de menos. Al parecer Theo y Harry tienen razón en una cosa. Draco es un cobarde.

-¿Escuchaste la mitad de lo que te dije? - Harry agitaba la mano de un lado a otro en frente de la cara de Draco.

-Estaba pensando - dijo el rubio con fastidio.

-Te he dicho que no puedes hacerle esto a Hermione. Por primera vez desde que la conozco la veo realmente enamorada y feliz. Me atrevo a decirte que Ron nunca la hizo sentir así. No sé que le diste Malfoy pero ella realmente te quiere.

-No puedo dejar que me quiera - las palabras de Harry fueron como una bofetada a su orgullo. ¿Hasta dónde había llegado esta vez Draco? No debió haber permitido que Hermione lo quisiera. Es mas ni si quiera debió haberse parado en su oficina alegando querer ser su socio.

Si tan solo se hubiera controlado, si tan solo lo que sintió por Hermione desde siempre lo hubiera seguido guardando, tal como lo había hecho, esto no estaría pasando. Pero el coraje de saber que el estúpido que tenia por prometido le estaba siendo infiel con Astoria lo estaba quemando por dentro. Hermione merecía a alguien mejor que la comadreja < ¿Ese eres tú? > susurro la voz de Rahab en su interior. Claro que Draco lo pudo haber sido si no estuviera maldito y si no la hubiera arrastrado a ella a su maldición. Es algo que nunca se perdonaría.

-Pues lo permitiste - Harry se puso de pie dejando unos galeones en la mesa - y ahora es demasiado tarde para enmendarlo - dio un golpe en la mesa haciendo que Draco diera un saltito.

-Nunca es demasiado tarde - susurro Draco para sí poniéndose de pie y abandonando la cafetería.

Después de la guerra decidió no meterse nunca más en el mundo mágico de donde había quedado muy mal parado. Se escondió de todos los aurores para que no lo metieran en Azkaban. Él quiso desertar montones de veces pero Voldemort era muy influyente y sabia que cualquiera que desertara, no dudaría más de un año vivo.

Espía en el Ministerio, trabajó en el Departamento de Misterios, pero tenía otras fuentes de información por todo el Ministerio, no todos ellos conscientes de que le estaban dando información al propio Voldemort. Era lo único que podía hacer para no luchar y morir en el intento.

Ahora se encontraba, en una cabaña a las afueras de Gran Bretaña, donde vivía tranquilamente. Solo pero tranquilo. Nunca más volvió a emplear la magia, su varita la dejo escondida en lo más fondo de su hogar para no caer en la tentación. Estaba preparándose una taza de té cuando oyó como la puerta de su casa estaba siendo golpeada fuertemente. Tomo su rifle, ahora las cosas las hacia al estilo muggle; después de despreciar a esa raza, ahora era uno de ellos.

Cautelosamente se dirigió a la puerta y la abrió apuntando con el rifle. Se llevo una sorpresa al ver a aquel encapuchado, no lo había visto desde la última batalla en Hogwarts y solo lo hizo viéndolo desertar al lado de sus padres. El visitante dejo caer su capa y entro al lugar sin ser invitado a pasar.

-¿Qué te traer por aquí? - Dijo dejando su rifle a un lado de la puerta - tienes que saber que si tiene que ver con magia no estoy dispuesto a hacer nada - su voz temblaba de nervios. Si bien conoció al chico en su iniciación, sabía que era de temer.

-Yo creo que me tendrás que ayudarAugustus Rookwood- le dijo hablando arrastrando las palabras con poder. Tal como lo hacía su padre, Lucius Malfoy - a menos que quieras que el ministro se entere que uno de los últimos mortifagos por atrapar anda suelto en el mundo muggle. Nada tonto, por cierto, déjame felicitarte.

-Eres incapaz de hacer algo así Malfoy - ahora si estaba nervios. Después de esconderse por tanto tiempo lo viene a encontrar Draco Malfoy. Pero Rookwood pudo notar desesperación en su voz - ¿Qué es lo que quieres? - si quería terminar rápido las cosa, tenía que actuarlo tal como era.

-Quiero que me ayudes a romper una maldición - sentencio firmemente Draco.

-¡Hermione! - Harry se abalanzo a su amiga abrazándola cuidadosamente.

El medimago les había informado a él y a Ginny que la castaña ya estaba en condiciones de recibir visitas. La poción había hecho un gran trabajo y ya no contaba con salpullido. Aun estaba débil para respirar y aun seguía conectada a un respirador. Pero eso no le quitaba la enorme sonrisa que se le formo al ver a sus amigos, aun que para ser sinceros. Ella esperaba que su primera visite fuera Draco.

Cuando muy temprano había entrado su enfermera a hacerle el chequeo del día y le dijo que el médico había autorizado las visitas. Hermione le pidió que le trajera unas cuantas cosas para arreglarse el cabello. Tenía que estar presentable para ver a su rubio. Lo extrañaba tanto y ya ansiaba el momento de verlo. Hermione trabajo toda una hora en arreglar un poco su alborotado cabello para nada. No es que no le diera gusto ver a sus amigos pero necesitaba verlo a él y saber si las cosas estaban bien.

-Con cuidado Harry que vas a romperla - Ginny iba entrando a la habitación de la castaña y veia como su novio la abrazaba fuertemente.

-¡Chicos! - Hermione aun seguía conectada al respirador - me da mucho gusto verlos aquí - su mirada se torno un poco triste - ¿Dónde está Draco? - pregunto en seguida. Harry y Ginny se voltearon a ver misteriosamente y eso no paso desapercibido para la castaña.

-Tenía unas cosas que hacer Hermy - Harry no sabía si lo que decía era cierto, pero no podía fastidiar ahorita a su amiga - cosas en la empresa de su padre, pero seguramente en cuanto tenga tiempo vendrá para acá - Ginny le mando una mirada asesina ante tal mentira.

-Oh - Hermione bajo su cabeza para evitar que sus amigos notaran la lagrima que comenzaba a salir de su ojo - supongo que tiene mucho trabajo - dijo susurrando. Harry le tomo el hombro y le dio un apretón - ¿Cómo están ustedes? - pregunto un poco más animada.

-Nos diste el susto del año Hermione - la regaño Ginny sentándose en la silla que estaba al lado de la cama - ¿Qué fue lo que paso?

-No lo sé - Hermione trago una bocanada de aire difícilmente - cuando desperté en la mañana, tenía a Draco recargado en mi regazo. Él… - Harry pudo notar como la mirada de su amiga se entristecía - él sollozaba y cuando le pregunte que tenia - una lagrima traicionera salió de su ojo y Harry tuvo que comprimir el impulso desalir corriendo y que Draco Malfoy le explicara todo - cuando alzo la vista - dijo Hermione limpiándose la lagrima - me vio detalladamente y una mueca de horror se formo en su rostro… Oh Harry - Hermione se derrumbo a llorar como no lo había hecho en mucho tiempo. Harry la abrazo y le dio un beso en la sien demostrándole todo su apoyo - me ha de haber visto tan horrorosa que se espanto y por eso se fue.

-Las cosas no son así Hermy - le dijo Ginny tomando su mano - Draco está bien y pronto las cosas se arreglaran - ahora fue el turno de Harry de mandarle una mirada asesina a su novia y ella solo se encogió de hombros.

-Creo que no podía soportar otra decepción - ahora si Hermione estaba segura que amaba a Draco Malfoy con todo su corazón y si él no estaba con ella las cosas no serian iguales.

Tal vez Hermione estaba dando cosas por hecho, tenía que hablar primero con Draco, además él no le dijo nada. Solo huyo. La puerta comenzó a abrirse, por un momento, toda esperanza volvió hacia Hermione. Pero una vez más la rompieron, eran Blaise y Pancy. Los chiscos venían tomados de la mano y sonrieron al ver mucho mejor a la castaña a como la encontraron hace tres días.

-Vaya Hermione que diferencia - le dijo Pancy sonriendo y soltando la mano de su novio para acercarse a la castaña - hala Harry, hola Ginny - le dijo a los chicos y ellos solo le sonrieron.

-Supongo que me sigo viendo fatal - murmuro Hermione. Mientras los chicos entraban, ella se fue limpiando las lagrimas - ¿Draco no viene con ustedes? - Pancy volteo a ver a Blaise y él se encogió de hombros - ¿Me están ocultando algo? - pregunto un poco molesta, ya Harry y Ginny se habían volteado a ver así cuando la castaña pregunto por Draco y ahora Blaise y Pancy hacían lo mismo. Esto no estaba nada bien y alguno de los cuatro le dirá que es lo que está pasando.

-¡No! - respondieron al unisonó los cuatro chicos, ocasionando que Blaise riera para calmar la tención - jamás te ocultaríamos algo - mintió el moreno ganándose la mirada asesina de tres magos mas - Draco no tardara en venir. Muere por venir a verte.

Zabini no escogió bien las palabras, fue Pancy la que se acerco y le dio un puntapié en la espinilla haciendo que el moreno gimiera un poco de dolor. Ginny llamo la atención de Hermione.

-Te he traído unas imágenes del ultrasonido que recientemente me he hecho - le tendió un sobre donde venia las fotos. Hermione las saco con dificultad ya que aun estaba débil.

-Me dijiste que Hermione no saldría muy ilesa ¿Y qué es lo que has hecho, está muriendo en San Mungo? - le grito Ron a Rahab molesto.

Astoria estaba sentada en un rincón con una copa de vino en la mano. Su cuerpo estaba encogido a causa del miedo que le tenía al demonio que tan fácilmente invocaba el pelirrojo. Ya había tenido una discusión con Ron en la cual ella no tendría que estar presente cuando Rahab saliera levemente de su caja.

-Es parte del plan Ronald - le dijo despreocupadamente el demonio pasando su lengua a través de sus garras y viendo seductoramente a Astoria - ¿Me has conseguido la espada? - se dirigió a Ron nuevamente.

-No te la daré hasta que Malfoy desaparezca de la vida de Hermione - sentencio el pelirrojo viendo con una mueca de asco al demonio - hicimos un trato.

-El estúpido de Malfoy se trago todo el cuento de que Hermione morirá si no se aleja de el - Rahab se giro hacia Astoria y le lanzo una mirada seductora. La rubia bajo la mirada haciendo una mueca de asco. Se sentía sucia cada vez que el demonio la volteaba a ver - no tardara mucho en alejarse de ella. Por eso tuve que echarle mis polos mágicos.

-Tus polvos son una mierda que solo ocasionaron mandándola a San Mungo - dijo Ron frustrado sentándose en la silla - te lo advierto Rahab - señalo al demonio con un dedo y viéndolo con una mirada asesina - si Hermione no sale bien librada de esta, yo mismo me encargare de encerrarte por el resto de tu vida.

-Soy inmortal querido - le dijo Rahab burlándose - pero no te preocupes - levanto sus brazos al cielo - Draco Malfoy no tardara más de una semana en alejarse de tu queridísima sangre sucia, y así tu podrás reconquistarla. Pero con el primor que tienes ahí - señalo a Astoria con un dedo - no me interesaría saber de Granger - de pronto todo se volvió nublado y cuando la niebla disipo ya no estaba Rahab. Solo quedaba su caja de madera.

Astoria soltó una bocanada de aire. Le estaba costando trabajo mantenerse estable con la presencia de Rahab ahí. Se puso de pie y se acerco a Ron arrodillándose en frente de él a tal punto de que sus miradas se encontraron. El plan de Ron estaba dando resultado y ella ahora sabia que ya no habría nada más entre ella y el pelirrojo. La rubia comenzó a besarle el cuello haciéndolo gemir. Ron alzo la mirada y la vio directo a los ojos.

-¿Qué haces? - le dijo mordiéndole el labio.

-Quiero que me hagas el amor antes de que todo esto termine - susurro Astoria a su oído haciendo que el pelirrojo se excitara - se que después de que Draco se aleje de Hermione tu harás lo posible por reconquistarla y a mí me dejaras a un lado. Quiero aprovechar cada momento que me queda contigo - le dijo jadeando. Necesitaba tenerlo dentro aun que le doliera no volver a saber nada mas de él para siempre.

Ron no lo dudo ni un momento, él ya lo había dicho, la carne es débil y con una mujer como Astoria seduciéndolo, era difícil no acceder. Se puso de pie ayudando a la rubia a hacerlo. La abrazo por la cintura y la estampo en la pared haciendo que ella gimiera de placer, tomo sus piernas y la alzo para que ella lo rodeara. Rápidamente las prendas fueron sobrando y el entro en ella haciéndola gemir con cada una de sus embestiduras.

-Nosotros ya nos vamos - anuncio Harry tomando la mano de Ginny y se acerco a su amiga para darle un beso de despedida - vendremos mañana Hermy.

-Gracias por venir chicos - Hermione les sonrió.

Después de ver el ultrasonido que traía Ginny, Pancy y Blaise se despidieron, tenían que arreglar unas cosas antes de regresar a China y no podían retrasarlo, no sin antes prometerle a Hermione visitarla cada día hasta que tuvieran que partir.

Por su parte, Harry y Ginny se quedaron más tiempo. Ya el cielo comenzaba a oscurecerse y las visitas estaban a punto de terminar. Los chicos salieron de la habitación y Hermione se quedo ahí, viendo la puerta con la esperanza de que Draco apareciera.

Pasaron varios minutos y nada. Draco Malfoy no vendría a verla. Hermione se sentía dolida de que él no mostrara un poco de interés en saber cómo estaba ella. Necesitaba verlo y hablar con él. Poco a poco el sueño la fue venciendo hasta que oyó el picaporte de la puerta girar. Hermione ya había apagado las luces y no podía ver con claridad.

Unos pies se asomaron cuidadosamente, Hermione pudo identificar ese olor que inundo la estancia. Prendió la lámpara que tenia de lado y ahí estaba Draco. El rubio venia vestido de traje simulando que venía de trabajar. Su cabello estaba como siempre, peinado hacia atrás dejando solo un mechón de cabello caer en su frente. Tenía ojeras en su perfecto rostro.

-Draco - susurro Hermione con una sonrisa en su bica. No le importaba la apariencia del rubio, él estaba con ella y nada podía faltarle - te he echado de menos - le dijo respirando agitadamente.

El rubio sonrió de lado con indiferencia y Hermione pudo notarlo. Un dolor en el pecho la golpeo de lleno. Draco se acerco a su cama y se seto al pie de esta. No veía a Hermione a los ojos, solo se limito a observar con detalle la estancia. Hermione estaba ansiosa por oír su voz, porque la abrazara y la besara, necesitaba tenerlo cerca pero él ni si quiera articulaba palabra.

-¿Qué está pasando? - pregunto con voz firme. Por primera vez desde que entro, Draco la volteo a ver y Hermione noto su fría mirada.

¡Hola!

Les dejo un nuevo capítulo, espero les guste. Tratare de actualizar más rápido, mañana ya entro a la escuela y no podre desvelarme, pero no abandonare la historia lo prometo. Espero poder seguir así como vamos actualizando, cada día o por mucho dos.

Bueno ya no los abrumo más. Sé que querrán matarme y lo acepto, pero lo compensare con una buena trama, lo prometo. Gracias a todos los que me han comentado.

Besos J