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Domestique a su Merodeador. 2.0 — capítulo 10

10

Cuando Lily Evans tiene un mal presentimiento.

El Gran Comedor era un hervidero de expectación. Ese día iniciaba el primer partido de Quidditch de la temporada, por lo que las clases habían sido suspendidas y las apuestas clandestinas se realizaban bajo la mesa. Debido a la ausencia de Claire Starkey, ya que continuaba enclaustrada en la enfermería, Marlene McKinnon había tomado la batuta como su representante así que, de vez en cuando, se escuchaban grititos de "!¿Sólo dos Knuts Bones?! Estas son las grandes ligas. Si no tienes galeones para apostar retírate."

Las mesas eran una marejada de colores escarlata y esmeralda. El equipo de Gryffindor no había hecho acto de aparición por lo que el capitán de Slytherin soltaba comentarios mordaces y las risas borbotaban como un caldero.

Lily Evans permanecía somnolienta detrás de un ejemplar del profeta. Apenas y había pegado un ojo en toda la noche. Su sueño había sido atormentado por imágenes angustiantes donde aparecían ella y James Potter, un beso en la frente, el suelo quebrándose y él cayendo dentro de sus profundidades.

En los momentos de vigilia nocturna, la conversación con Claire Starkey le daba vueltas como un chivatoscopio cuando detecta a un enemigo. *"Si es así Evans… debo de admitir que esto se está volviendo más peligroso"*los ojos castaños pigmentados de miedo eran una impresión nítida en su cabeza.

-Buenos días- saludó Mary McDonald, sirviéndose salchichas del enorme bol que coronaba la mesa- ¿Dormiste bien?

Lily negó con la cabeza aunque la respuesta era evidente. Madison tomó asiento a lado de Mary y soltó un ruido indefinido a especie de saludo. Le había declarado una guerra silenciosa a Lily y Alice, al enterarse de los rumores que circulaban de la aventura nocturna que habían tenido con los merodeadores, Marlene McKinnon, Dorcas Meadowes y Claire Starkey.

La historia disparatada que Claire le había contado a Rita Skeeter ya sonaba de boca de los estudiantes. Madison no perdonaba que Lily hubiera negociado la liberación (en sirenio) de James, Sirius y Claire. En su opinión, Lily debió haber dejado que los hicieran ceviche.

-Buenos días- saludó Alice pinchando la salchicha que iba a tomar Madison. Lily le lanzó una mirada de advertencia a su mejor amiga- ¿Listas para el partido?

-¡Ja!- fue la respuesta de Madison. Alice tuvo que morderse los labios para no desternillarse de risa. - ¿Supongo estarás contenta?

Alice levantó la ceja sin comprender.

-Por su aventura nocturna, Gryffindor perdió 250 puntos- escupió Madison.

-James y Sirius los recuperaran con el partido- comentó Lily intentando quitarle importancia al asunto. Madison miró a Lily con incredulidady Mary McDonald se atragantó con su jugo de calabaza.

-¿James y Sirius?- repitió Madison como su Lily hubiera dicho una obscenidad- ¿Quién eres y qué has hecho con Lily Evans?

-Deberías tranquilizarte - intervino Alice

-¿Tranquilizarme?

  • saltó Madison hablando como una psicótica- ¡Vagan en la noche con los merodeadores! ¡Lily no le da importancia a 250 puntos perdidos y quebranta las reglas! ¡Para rematar ya los llaman por su nombre!- exclamó Madison atrayendo la mirada de medio comedor- ¡No crean que nosé qué traman algo!

Madison salió del Gran Comedor con la fuerza de una estampida de acromántulas.

-Creo que mejor voy por ella- susurró Mary poniéndose de pie.

Alice rodó los ojos pero no dijo nada al respecto.

-Cuando me comporte así de infantil prométeme que en vez de ir a por mí me lanzarás una maldición moco-murciélagos.- rogó Alice.

-Prometido- Lily levantó la mano izquierda y colocó la derecha sobre el corazón- Aunque no creo que llegue a ser necesario.

-Por cierto ¿Ya comiste algo?-preguntó Alice- Estás más pálida que mi tía abuela Eunice, y mis primos creen que ella en un inferí…

-Ya comí, sólo no he dormido bien.- explicó Lily- La noche del lago todavía me da vueltas… - Lily levantó la vista y vio a Dorcas Meadowes saliendo del Gran Comedor.- ¿Crees que vaya al partido?- preguntó Lily notando que Alice igual la había seguido con la mirada.

-No lo creo. Regulus estará ahí- comentó Alice- además no tiene amigos en su casa.

-Tal vez deberíamos invitarla- sugirió Lily. Alice la miró con incredulidad.

-Bien, explícame el extraño interés que despertó en ti Dorcas Meadowes. Aún no entiendo porque la invitaste a la orden.

-Nadie merece ser tratado de la forma en que los Slytherin la tratan, sólo porque ella tiene ideas diferentes…

Alice suspiró.

-Termina de desayunar, yo iré por ella. - antes de que Lily pudiera replicar, Alice ya había desaparecido tras la puerta.

Lily dejó a un lado *El Profeta,*le dio un último sorboa su jugo de calabaza y se puso de pie justo cuando James Potter apareció en el umbral acompañado por todo el equipo de Quidditch (A excepción de Sirius Black), Remus Lupin y Peter Pettigrew.

Las miradas de James y Lily se cruzaron desde la distancia. James le susurró algo a Remus y luego, el capitán del equipo caminó hasta quedar frente a la prefecta de Gryffindor.

Los ojos y murmullos indiscretos de los estudiantes comenzaron a entretejerse. La última vez que James y Lily se encontraron así, (frente a frente en medio del Gran Comedor) Jamesno había sabido responder que le gustaba tanto de Lily y había terminado con una jarra de leche bañando su jubón renacentista. Pero en dos semanas todo había cambiado. Los sucesos que se habían desencadenado en Hogwarts provocaron que, de una forma involuntaria, los dos se fueran conociendo más íntimamente de lo que esperaban.

-El día del gran juego- comentó Lily a modo de saludo. James asintió y se revolvió la cabellera dejándola más rebelde que de costumbre.

-¿Te veré ahí? - se atrevió a preguntar.

-Obviamente- Lily sonrió- Tengo que ir a apoyar al equipo de Gryffindor.

No habían tenido una conversación desde el rescate de Claire Starkey cuando, sobrecargado por una mezcla de emociones, James admitióel miedo que tenía de perder a Lily.Él sabía que tras esta confesión estaba escondido su más profundo sentimiento. Lo que sentía por Lilyse había transformado en algo más que una poderosa atracción.

-Lily- James tragó saliva- Me gustaría que habláramos después del partido- Lily Evans abrió sus ojos verdes pasmada.

-Claro ¿Sobre qué?

-Pues…

-¡POTTER!- Davey Gudeon le dio una palmada en la espalda- Más vale que ganes el partido, recuerda que aposté tres galeones…- Se calló abruptamente al ver la mirada asesina que le lanzaba James.

-Será mejor que me vaya- se despidió Lily.

-¡No Evans!... quédate- Davey Gudeon comenzó a balbucear mientras James lo apuñalaba con los ojos.

-Buena suerte James- Lily rosó con sus labios la mejilla de James y hubo un murmullo colectivo en el Gran Comedor.

Gideon Davey suspiró considerándose afortunado, James no lo colgaría del techo o inflaría su cabeza como un globo aerostático. James sonrió de oreja a oreja y Lily tragó saliva avergonzada.

-Hablamos después del partido- ambos se lanzaron una mirada significativa, como si sus ojos quisieran comunicar algo más que palabras.

Lily se dio la media vuelta y salió volando más rápido que una Nimbus 1000. Se detuvo en el umbral y le lanzó una última mirada a James. Recordó el sueño: el suelo desquebrajándose y James cayendo en sus profundidades. Deseo que ese mal presentimiento fuera obra de su imaginación.

Cuando Sirius Black va a ver a Claire Starkey.

Sirius Black se asomó con discreción en el umbral de la puerta. Ya se había ensartado su uniforme de quidditch y se tronaba los nudillos con ansiedad ignorando a las chicas chillonas que pasaban atrás de él lanzándole miradas coquetas.

Clavó sus ojos grises en Claire Starkey, quien estaba sentada en la cama de la enfermería con un libro en el regazo. Su mirada recorrió con detenimiento su cabello castaño que caía como cascada cubriéndole el rostro y sus muslos descubiertos. Sirius tragó saliva, mientras un nudo se formaba en su pecho.

Claire cerró el libro y clavó sus enormes ojos castaños en Sirius.

-¿Piensas pasar a pretendes quedarte mirando otros cinco minutos?- preguntó con una sonrisa burlona.

-Esperaba que Tú le concedieras una audiencia al Guapo chico del umbral- dijo usando el tono juguetón de Claire.

-Entonces… audiencia concedida.

-Gracias Mi lady- realizó una pomposa reverencia mientras empuñaba una espada imaginaria.

Caminó hasta quedar frente a ella y le dedicó una media sonrisa.

-¿Preparado para la batalla "Guapo chico del umbral"?- preguntó siguiéndole el juego a Sirius. - Lastima que no podré ir a animarlo.- se lamentó Claire.

-Si Mi Lady me lo concede, puedo rescatarla de la torre después de la batalla… y tendríamos una aventura sólo nosotros dos.- se sentó a la orilla de la cama y le tendió la mano.

Claire frunció los labios e ignoró la mano de Sirius Black.Él comprendió el gesto de Claire y cerró el puño vacio.

-Sirius por más que queramos ya no estamos juntos. Eso acordamos para protegernos mutuamente.

-Acordamos muchas cosas que ya rompimos desde que empezamos con esa locura de la Orden- replicó Sirius desviando la mirada.

-Y por eso yo estoy aquí y tú permaneciste una semana en cama recuperándote de un ataque.- sentenció Claire.

Hubo unos segundos de silencio donde ambos evitaron mirarse a los ojos.

-¿Te puedo pedir un favor?- preguntó Sirius- podemos fingir que ese trato nunca existió tan sólo por 10 segundos.

-¿Para qué?- cuestionó Claire confundida.

-Para que pueda besarte

Sirius tomó la muñeca de Claire y sintió como el pulso de la chica aumentaba.

-Por favor- susurró Sirius a la única persona a la que no le avergonzaba mostrarle aquellos sentimientos.

Pasó un mechón castaño detrás de la oreja de Claire y miró los ojos cafés que intentaban contener emociones acumuladas. Acarició la mejilla sonrojada y, con la yema de los dedos, comenzó a delinear el contorno de los labios que extrañaba.

-Por favor- repitió acercando su rostro a unos centímetros de Claire. Las respiraciones comenzaron a acompasarse y los corazones comenzaron a latir al mismo ritmo acelerado.

Claire, derrotada por sus sentimientos, no pudo evitar cerrar los ojos, entreabrir la boca y unir sus labios con los de Sirius… como si los dos guardaran un secreto que no quisieran dejar escapar.

Cuando Severus Snape realiza su segunda prueba

Severus Snape se camuflajeó con la masa de estudiantes jubilosos que avanzaban hacia el campo de Quidditch. No recordaba la última vez que había sido participe de aquella marcha estudiantil ya que todo lo relacionado con el Quidditch le parecía repugnante.

Daver Gudeon, acompañado de otros Hufflepuffs, entonaba una sosa canción que mencionaba a James Potter. Severus Snape sintió el impulso de lanzarle una maldición tarantallegrapero se contuvo al recordar los planes que tenía para Potter. Una inusual sonrisa se dibujó en su cetrino rostro y una sensación de paz recorrió sus venas.

Su atención se enfocó en un grupito de chicas de Ravenclaw que cuchicheaban con las cabezas gachas. Si no hubieran mencionado el nombre de Lily Evans habrían pasado desapercibidas. Severus agudizó el oído.

-¿Vieron a Evans y Potter en la mañana?- mencionó una de las jóvenes.

-A mi parecer están saliendo, aunque no sé porque se esfuerzan en esconderlo.

-Supongo que no quieren que Rita Skeeter los convierta en la portada del Oráculo estudiantil pero, después de verlos en el Gran Comedor ya no tienen nada que ocultar…

Severus escuchó un crujido, algo se había quebrado dentro de él. No podía ser verdad ¿No ella le había asegurado una vez que James Potter sería la última persona en el universo con la que saldría? Sintió el impulso de ir a interrogar a aquellas chicas que comenzaban a perderse en la multitud pero se contuvo. No podía dejar que sus emociones lo dominasen.

Respiró profundamente recordando el plan que estaba a punto de ejecutar. Aunque fuera verdad aquel rumor dentro de poco ya no existiría un James Potter así que no tenía por qué preocuparse.

Caminó con pasos decididos hacia los vestidores, pero no entró en ellos. Los rodeó y entró por la puerta que escondía una bodega. En ella Filch albergaba sus materiales de limpieza y otras baratijas como cadenas cuidadosamente engrasadas.

Soltó una sonrisa amarga sin entender ese dolor en el pecho. Intentó ignorarlo repitiéndose que dentro de poco James Potter ya no estaría dentro de la jugada así que nunca estaría con su Lily.

Se asomó por una rendija que daba al campo de Quidditch y vio a James Potter desfilando con el equipo de Gryffindor. Severus Snape empuñó su varita y murmuró:

*-**Somnium mortiferum-*sopló y un humo negro salió de sus labios. El humo fue adquiriendo la forma de una mariposa negra que se alejó revoloteando, pasando desapercibida bajo todas las miradas.

Severus se sentó en un banquillo y se cubrió el rostro con las manos y agachó la cabeza, dejando que el cabello grasiento lo cubriera. Tenía que admitirse a sí mismo que, aunque su venganza tuviera éxito, Lily jamás lo voltearía a ver ni siquiera como un amigo. Todo había cambiado desde la noche en que ambos decidieron tomar caminos opuestos.

Cerró los ojos intentando ignorar los latidos ahogados de su corazón roto.

Cuando James Potter ve imágenes en el cielo.

Una suave ventisca acarició el campode Quidditch. James Potter sonrió expectante, disfrutando la adrenalina que circulaba en sus venas. Por un instante todas las preocupaciones que había albergado esas dos semanas se disiparon.

Se elevó sobre su escoba y se posicionó al centro del campo, frente al equipo de Slytherin.Le lanzó una mirada cómplice a Sirius Black pero ésta no fue correspondida. Los ojos grises de Sirius se mantenían ocupados, escudriñando a su hermano menor. Regulus sonrió con petulancia y se posicionó a la derecha de su capitán.

-Un amistoso apretón de manos antes de iniciar el partido. - indicó Madame Hotch a ambos capitanes.

James Potter y Theodore Nott se trituraron mutuamente las manos por cinco segundos. El silbatazo fue despedido y la quaffle fue lanzada al aire.

James sujetó la quaffle con una agilidad sorprendente y voló como flecha a los aros de gol.

-¡Y POTTER ANOTA A LOS 10 SEGUNDOS DEL PARTIDO!- rugió Marlene McKinnon desde el palco del comentarista.

Una ola de de gritos inundó el estadio. James y Sirius chocaron palmas despertando risitas tontas entre sus admiradoras.

Joanna Robinson atrapó la quaffle pero la perdió al recibir una bludger propinada por Avery.

El juego continuó sumamente parejo. Sirius no dejaba pasar la oportunidad de lanzarle bludgers a Regulus hasta que James le pidió que se enfocara en los otros jugadores de Slytherin.

Kingley Shacklebolt escrutaba el campo buscando la snitch dorada. Tenía la templanzade una roca y esquivaba cualquier ataque con rapidez.

-Y POTTER VUELVE A ANOTAR- Gritó jubilosa Marlene. - Esto deja el marcador 70 - 50,favor Gryffindor.

James Potter celebró su anotación sin percatarse de la mariposa negra que acababa de posarse sobre el palo de su escoba. Alnotarla, James intentó espantarla con un manotazo pero ésta escapó, volando alrededor de su rostro y salpicándolo de unas esporas brillantes y oscuras.

Un mareo lo invadió momentáneamente, pero ignoró la sensación creyendo que era a causa de la adrenalina. Sintió una ráfaga de viento a su lado y le pareció ver una cabellera rojiza alejarse.

-¿Lily?

  • se preguntó. ¿Qué hacía Lily Evans volando en medio del partido?

Las nubes comenzaron a extenderse y amenazando con una tormenta. Lily se dirigió hacia esa dirección.

-¡Espera!- exclamó James Potter y fue en pos de Lily Evans.

-¡POR LOS PANTALONES BOMBACHOS DE MERLIN! ¿A DÓNDE VA JAMES POTTER?- señaló Marlene McKinnon viendo como James subía cada vez más alto abandonando el campo de quidditch.

James se introdujo en uncúmulo de nubes. La ropa comenzó a humedecerse y las gafas se le empañaron.

-¿Lily?- cuestionó- ¿Dónde estás?

Continuó avanzando con lentitud hasta que le pareció divisar un brillo rojizo en medio del espacio grisáceo.

-Lily- susurró.

Lily Evans miró a James Potter con una sonrisa nostálgica. Se veía más bella que nunca, como si fuera parte de un sueño.

-¿Qué haces aquí?- preguntó James.

-Me tengo que ir- murmuró Lily manteniendo ese semblante nostálgico que cada vez preocupaba más a James.

-¿Irte? ¿A dónde?

Lily extendió los brazos como si fueran las alas de un ángel y se dejo caerde la escoba. De espaldas hacia el vacio.

James miró con ojos desorbitados como Lily se alejaba de él.Su corazón se aceleró como un motor y soltó un grito desgarrador y angustiante.

-¡LILYYYYYYYY!- chilló con desesperación y se lanzó sobre su escoba en un intento de atraparla, de no dejarla ir.

Todo el estadio de Quidditch soltó una exclamación, sorprendidos al ver a James Potter volando como flecha en dirección el duro suelo.

Desde el palco de los expectadores, Lily Evans se puso de pie. Apretó con fuerza la barda que la separaba del campo y abrió sus asustados ojos verdes.

James Potter extendió el brazo para sujetar la blanquecina mano de Lily, justo cuando estaba a unos cuantos metros del suelo. Su puño se cerró con fuerza creyendo haberla atrapado pero su rostro demostró sorpresa al no haber sujetado algo más que aire.

Lily Evans ya no estaba ahí.

Antes de que pudiera reaccionar, se impactó con fuerza sobre el campo. Un dolor punzante le recorrió el cuerpo como una un fino cuchillo que le desgarraba la carne. Giro su cuello a la derecha al escuchar los pies que venían acercándose. Miró su brazo extendido, todavía mantenía el puño cerrado esperando sujetar la inexistente mano de Lily Evans.

Todo se tornó oscuro.