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Domestique a su Merodeador. 2.0 — capítulo 11

11

Cuando todo Hogwarts fue a la enfermer****ía

Una procesión, encabezada por el profesorado y tres de los merodeadores, llevaban a James Potter a la enfermería quien flotaba inconsciente sobre una camilla. Todo el cuerpo estudiantil, armado de ojos curiosos y mentes desvergonzadas, seguía de cerca aquella caravana.

Un flashazo propinado por la cámara de Bozo dejó a Sirius Black ciego por un segundo. Desenvainó la varita y amenazó con maldecir a cualquiera que se acercara más de un metro. Ante una mirada de advertencia de McGonagall, Remus Lupin sujetó a su amigo del brazo intentando tranquilizarlo.

Peter Pettigrew parecía una pálida y asustada rata de laboratorio a punto de sufrir una disección. Tenía el entrecejo fruncido e ignoraba los gritos de Rita Skeeter hostigándolo con preguntas.

La procesión se detuvo en la puerta de la enfermería. Dumbledore golpeó la puerta con los nudillos y fue recibido por una expresión de sorpresa de Madame Pomfrey.

-¡Por las barbas de Merlín! ¿Qué le pasó a Potter?- exclamó la enfermera derramando esencia de díctamo sobre el impecable piso.

-Un accidente en el partido- comentó con sequedad Dumbledore.

El anciano profesor había observado todo desde su palco privado. Mantenía el entrecejo fruncido, intentando comprender porque James Potter se había lanzado tan decididamente hacia el pétreo terreno.

Claire Starkey se levantó de golpe de la camay asechó en el resquicio de la puerta. Le lanzó una mirada significativa a Sirius Black quien se estaba haciendo espacio para entrar a la enfermería.

-Usted se queda aquí Señor Black - indicó la profesora McGonagall

-¡¿Qué?!- replicó Sirius Black perdiendo el porte elegante- como miembro del equipo de Quidditch y mejor amigo del capitán tengo derecho…

-¡Mejor cállese Señor Black!- bramó Madame Pomfrey- nadie entrará- lanzó una mirada de advertencia a los otros dos merodeadores y al equipo de Quidditch que ya habían logrado atravesar a la multitud.

-Dejó que el cuerpo de James Potter entrara flotando a la enfermería y se dispuso a cerrar la puerta.

-Esperen

  • suplicó la voz de Lily Evans empujando a los curiosos- esperen- repitió- pero el murmullo colectivo la opacaba.

Lily salió del gentió y extendió la mano como si quisiera sujetar algo. La puerta se cerró con un golpe seco y Lily Evans cerró el puño derrotada.

-¿Lily?- Remus Lupin se percató de su presencia y la miró con sorpresa- ¿Estás bien? - preguntó al ver su mirada llorosa.

Lily Evans quiso responder pero el nudo en la garganta le ahogaba la voz.Ella se dio la media vuelta ycorriópor el pasillo hasta perderse de vista, tan rápida como un sollozo incontenible.

Cuando Lily Evans sale de su escondite.

Cerró los ojos con la fuerza de un puño apretado.

Volvió a ver el beso de James Potter sellando su frente. Sintió como el suelo se resquebrajaba bajo sus pies y enviaba a James a una profundidad oscuraque devoraba el alma.

Extendió el brazo intentando sujetar su mano; estiró aquel miembro para abrazar el pomo de la puerta, pero para Lily Evans fue demasiado tarde tanto en el sueño como en la vida.

Abrió los ojos y sus pupilas esmeraldas destellaron en la oscuridad cargadas de lágrimas cristalinas.

Miró las palmas de la mano, como si en aquellas líneas pudiera encontrar la respuesta a aquel mar de sentimientos que desbordaban en su interior.

¿Qué era lo que sentía por James Potter? ¿Acaso se había enamorado de él? ¿Por qué siempre que cuestionaba aquella posibilidad había algo que la paralizaba y la hacía retroceder? ¿A qué le tenía tanto miedo?

Estaba sentada sobre la tapa de un retrete, con las piernas cruzadas para no mojarse las zapatillas con el agua del suelo.Lily Evans se había escondido en el único sitio donde nadie se atrevería a entrar a molestarla, los baños de Myrtle la llorona. En ese momento el fantasma se mantenía lamentándose dentro de las cañerías, por lo que Lily Evans estaba completamente sola.

La luna creciente se reflejaba en las baldosas empapadas. Ya era tarde para que Lily no hubiera regresado a la sala común. Salió del cubículo y sus zapatillas se humedecieron pero no le importó. Se secó las lágrimas con el jerseys rojo y se asomó al oscuro pasillo del segundo piso.

Caminó con pasos cautelosos por la oscuridad. No dudó en desenvainar la varita y mantenerla en alto. En esos tiempos se podía esperar cualquier cosa en la siguiente esquina.

Mantuvo el paso constante hasta que escuchó el susurro de alguien acercándose. Se escondió detrás de una armadura y apretó con fuerza la varita. Una figura femenina pasó frente a ella. Lily Evans, con el corazón en un puño, saltó a mitad del pasillo y apunto con la varita a la chica oculta en la oscuridad.

-¿Quién eres y que haces vagando a estas horas?- exclamó Lily Evans con autoridad.

La niña del susto soltó una caja de cartón que traía, desparramando su contenido en el piso.

-¡Lumus!- exclamó Lily Evans, revelando una cabellera rubia que se había inclinado para recoger las fotografías que se habíanesparcido.

-¿Evans?- Dorcas Meadowes levantó la vista y descubrió a Lily apuntándola con la varita- ¿Qué pretendes asustando a la gente a esta hora? ¿Qué haces aquí?Stone y Lupin me preguntaron por tu paradero hace horas. Están como locos buscándote… ¿Pero qué te sucede?

Dorcas Meadowes observó como los ojos verdes de Lily Evans comenzaron a inundarse de lágrimas que se desparramaron por sus pecosas mejillas. Antes de que Dorcas pudiera reaccionar, Lily Evans la rodeó con ambos brazos y comenzó a sollozar bajo su hombro.

Cuando Dorcas Meadowes abre su corazón

Sirvió dos tazas humeantes de té. Abrió una gaveta y sacó una botella con una sustancia ambarina. Decantó un poco del whisky de fuego en cada recipiente y le extendió la taza a Lily Evans, quien se había sentado en un sofá desgastado de la habitación.

Lily había parado el llanto, pero esporádicamente soltaba uno que otro sollozo que intentaba ocultar cubriéndose el rostro con su cabellera rojiza. Dorcas contempló a la pelirroja sin saber que decirle. Ella no era buena tratando con la gente y, desde que se quedó sin amigos había perdido la poca práctica que tenía.

-¿Dónde estamos?- preguntó Lily Evans por fin.

Lily recorrió la habitación con la mirada. Parecía un aula abandonada pero había ciertos objetos que demostraban que era utilizada por alguien. Una mesa se extendía en el centro y traía encima varios recipientes cuadrados, no muy profundos con diferentes sustancias oscuras.

Unos botes enormes marcados con etiquetas que rezaban "revelador" y "fijador" se amontonaban en un rincón. Un mural de fotografías tapizaba la pared de la derecha. Muchas tenían movimiento y otros efectos sorprendentes como el cambio en los paisajes o desprendían olores de lo fotografiado, como el pasto recién cortado o la tierra húmeda.

-Estaaula era usada por los editores del oráculo estudiantil hasta hace dos años- explicó Dorcas - Rita Skeeter le exigió a Flitwick un área más amplia de trabajo y al final aceptó. Le pedí a Dumbledore que me cediera el espacio para tener un lugar para revelar mis fotografías. No pareció molestarle la idea… ¡No toques eso!

Dorcas Meadowes saltó amenazadoramente sobre Lily Evans cuando la vio tomar uno de los rollos fotográficos.

-Lo siento, lo siento- Lily Evans levantó las manos sobre su cabeza como quien intenta razonar con un psicópata y asentó en rollo fotográfico con suma delicadeza en la mesa.

-Por eso nunca traigo visitantes- farfulló Dorcas para sus adentros.

-¿Nunca nadie ha venido?- preguntó Lily.

Dorcas evitó la mirada inquisitiva de Lily. Era como si esos ojos verdes pudieran ver más que lo que reflejaban y eso incomodaba a Dorcas, se sentía expuesta.

Lily pudo suponer lo que ocultaba Dorcas. Dio un paso titubeante hacia ella y se atrevió a realizar una imprudente pregunta.

-¿Estuviste aquí con Regulus?- susurró.

Dorcas se quedó unos segundos en silencio mirando el vacio. Sonrió nostálgicamente recordando lo que ingenuamente creyó que duraría para siempre.

-Tengo una pregunta que hacerte Evans- anunció Dorcas pillando a Lily de sorpresa- La primera es. ¿Por qué tú, teniendo la posibilidad de estar con la persona que amas, lo mandas a freír espárragos cada vez que puedes?

-¿Qué amo?- el rostro de Lily comenzó a adquirir la misma tonalidad que se cabello- Yo no estoy enamorada de nadie- sentenció.

-¿A no?- Dorcas levantó una ceja escéptica- ¿No estabas llorando por el accidente que tuvo Potter en el partido? ¿Si no estás enamorada de él por qué te importa tanto lo que le pase?

En esta ocasión, fue Lily la que desvió la mirada. Dorcas suspiró.

-Evans siéntate- señaló el mullido sillón- y bébete el té que ya me tomé la molestia de prepararlo. Te contaré una historia que podría aclararte ciertas cosas.

-¿Una historia?- Lily le dedicó una mirada incrédula- ¿Sobre qué?

-Sobre Regulus y yo.

Cuando Dorcas Meadowes amóa R egulus Blacky/o cuando Regulus Black amó****a Dorcas Meadowes.

Llevaban cinco años siendo compañeros de la misma casa aunque no tenían más que un trato cordial.

Todo comenzó en las pruebas de Quidditch de Slytherin. Regulus se presentaba por segundo año como buscadordel equipo y Dorcas iba a apoyar a Monique Stevens, que en ese momento era una de sus mejores amigas.

Dorcas se acomodó en una de las gradas junto con varios estudiantes de Slytherin, ansiosos de saber cómo quedaría el equipo. Enfocó su cámaray se dispuso a sacar varias fotografías; le encantaba captar el movimiento de los jugadores sobre las escobas. Se permitió sumergirse en cada una de las tomas que realizaba hasta que el murmullo colectivo la distrajo. Mulciber, con una sonrisa petulante, se acercó alas gradas después de mostrar sus habilidades como cazador.

Habían pasado dos semanas desde que Mulciber había realizado su ataque ala pobre de Mary McDonald, dejándolainternada varios días en la enfermería. Desde eso, Mulciber se había convertido en uno de los estudiantes más populares dentro de la casa de Slytherin, temido por algunos y admirado por muchos otros.

-Dorcas Meadowes- se cruzó de hombros y se quedó observando a la rubia. Elladespegó el rostro de la cámara y levantó una ceja expectante.

-¿Se te ofrece algo?- preguntó luego de ver que Mulciber no tenía la intención de irse y todos los ojos se habían clavado en ellos dos.

-Sí, salir contigo a Hogsmeade la próxima semana- sonrió con satisfacción.

-No estoy interesada, gracias- Dorcas volvió a concentrarse en fotografiar a los jugadores dejando a un furioso Mulciber en pleno ridículo. Unas risitas colectivas comenzaron a filtrarse.

-¡HEY! ¿Qué te sucede?- Dorcas se puso de pie abruptamente después de que Mulciber le arrebató la cámara fotográfica con violencia.

-Es mejor que te fijes en mí, en vez de tus estúpidas fotos…los ojos de Mulciber se abrieron como platos y fue despedido con violencia. Una bludger loca le había dado justo en el estomago.El rostro de Mulciber se tiñó de rojo por la falta de aire. Un grupo de estudiantes se abalanzaron asu alrededor.

Dorcas Meadowes levantó la vista y divisó a Regulus Black guardando su varita bajo el uniforme de Quidditch. Ella sin dudarlo salió pitando de ahí, antes de que Mulciber pudiera lanzarle un maleficio.

Caminó a grandes zancadas en dirección al castillo.

-¡Dorcas!-volteó el rostro hacia atrás y vio a Regulus Black agitando su cámara en el aire- olvidaste esto.- Le tendió la cámara en la mano.

Dorcas levantó la ceja con escepticismo

-¿Por qué lo hiciste?- preguntó Dorcas.

-¿Traerte la cámara? ¿Ya no se puede ser Buen Samaritano con nadie?

-Tú sabes a lo que me refiero- replicó Dorcas- Tú hechizaste la bludger ¿Por qué?

-Mulciber es un imbécil- dijo como respuesta

-Claro, pero si yo le aventara bludgers a todos los imbéciles con los que me cruzo ya me hubieran sentenciado a cadena perpetua en Azkaban- señaló sarcásticamente - ¿Estás molesto con él? ¿Es por lo de Mary McDonald?

-¿McDonald? Me vale un comino lo que le pase a ese chica - comentó con indiferencia. Dorcas frunció el seño, no muy contenta del giro que daba la conversación.

-En fin… voy a revelar mis fotos así que nos vemos en la cena- Dorcas se dio la media vuelta pero se detuvo al sentir una mano rodeando su muñeca. Quedó paralizada unos segundos y volteó a ver a Regulus que la miraba con nerviosismo.

-Está bien, lo admito. Le lancé la bludger a Mulciber porque vi que te estaba pidiendo que salgan y además se comporto como un idiota contigo- Regulus soltó a Dorcas con suavidad- Al parecer yo fui el que actué como un imbécil.

Dorcas cambió su mirada escéptica por una cargada de incredulidad.

-Sigo sin entender- murmuró- Regulus rodó los ojos.

-Sal conmigo a Hogsmeade. Vamos por una cerveza de mantequilla a las tres escobas. - Dorcas puso una expresión de sorpresa sin saber que contestar.

-No lo sé Regulus…

-Vamos Dorcas, sólo será una cerveza de mantequilla. Es todo- insistió Regulus.

"Sólo una cerveza de mantequilla" fue lo que se repitió Dorcas antes de aceptar.

La cerveza de mantequilla se convirtió en una ida a Honeydukes para comprar diablitos negros de pimienta (descubrieron que eran los favoritos de los dos). Luego se encaminaron a Zonko donde adquirieron bengalas del doctor filibuster que fueron a lanzar a la casa de los gritos y; finalizaron el día sobre el suelo de la sala de revelado fotográfico de Dorcas mirando las fotos de las pruebas de quidditch.

-Mulciber no lo hizo tan mal- comentó Dorcas observando una foto en la que Mulciber metía un tanto en los aros de gol. Regulus rodó los ojos- ¿Qué? ¿Acaso es un imbécil?

-Lo es- sentenció Regulus. Dorcas sonrió y negó con la cabeza- Aquí hay una foto tuya- Regulus se miró así mismo haciendo una atrapada impresionante. Era una excelente buscador.

-Tampoco lo hiciste tan mal- dijo en tono de burla.

-¿Tan mal?-cuestionó fingiendo estar indignado-¿Eso qué significa?

-Si sigues practicando llegarás a ser tan buen buscador como yo tomando fotos- sonrió guiñándole el ojo

-De verdad te apasiona esto ¿Cierto?- comentó Regulus observando la pared que comenzaba a tapizarse de fotos- Dorcas asintió.

-¿Y a ti que te apasiona Regulus?- Dorcas lo miró con curiosidad y el escondió sus ojos grises con vergüenza- ¿Qué? No puede ser tan malo ¿Acaso colecciones calcetines o alguna clase de rareza?

Regulus se dio la vuelta en el piso y se quedó boca arriba, mirando el techo.

-Lo que me apasiona es escribir- dijo en un murmullo casi inaudible.

-¿Escribir qué?- preguntó Dorcas imitando su posición.

-Novelas, cuentos… De chico solía pasarme horas escribiendo.

-¿Ya no lo haces? - Dorcas giró su cabeza hacia ély vio como Regulus negaba con la cabeza.- ¿Por qué?

-A mis padres no les encantaba la idea. Decían que eso de las novelillas era para magos que terminan haciendo panfletos en el ministerio- Regulus suspiró- además las burlas de Sirius no ayudaban en lo absoluto.

-Sirius es un idiota- sentenció Dorcas. Regulus la miró con sorpresa. Normalmente las chicas decían que Sirius era un tipo increíble.- No deberías dejar que las personas destruyan tus sueños, ni siquiera tus padres.

Regulus sonrió con nostalgia, Dorcas no tenía ni idea de cómo era su familia.

-Ojala en un futuro puedas escribir una historia que te apasione, que hable de algo en lo que creas.- susurró Dorcas. Regulus también volteó su rostro hacia ella. Los dos quedaron frente a frente, examinándose con detenimiento y comenzando a acompasar sus respiraciones.

-Espero que tú igual puedas fotografiar algo en lo que creas, que sea importante para ti mostrárselo al mundo- dijo Regulus en un murmullo casi inaudible.

Cortó los pocos centímetros que los separaban, sellando aquel deseo con un dulce beso.

Y así lo hizo Dorcas, fotografió algo que creía necesario decirle a la humanidad.

-¡Qué rayos te sucede!- Regulus Black asentó una página del profetacon brusquedad sobre uno de los escritorios de la sala de revelado. Ya habían pasado varios meses desde su primer beso en aquel lugar.

-Me dijiste que fotografiara algo en lo que creyera- replicó Dorcas

El profeta había sacado un mural fotográfico titulado *"No son tan diferentes a nosotros".*Mostraba imágenes bilaterales donde se plasmaban a magos y muggles haciendo las mismas actividades. Comiendo, caminando en un parque, comprando algún artículo en una tienda, abrazando a su familia, dando un beso…

Abajo de las fotografías había una nota del padre de Dorcas, Henry Meadowes. Manifestaba que la capacidad de hacer o no hacer magia, no otorgaba o quitaba valor humano. Esto significaba que los muggles eran seres tan dignos como los magos.

-¡Yo no creo en esto!- bramó Regulus- ¡Ni yo ni mi familia! Deberías haber escuchado el vociferador de mi madre al enterarse de la estupidez que acabas de hacer. ¿Dónde están las convicciones y tradiciones que nosotros como Slytherins siempre hemos defendido?

-Tal vez sea el momento de cuestionarnos esas convicciones y renovar nuestras tradiciones- sentenció Dorcas con una mirada desafiante.

Regulus la miró espantado. Lo que había dicho era monstruoso.

-Esas fotografías equivalen a escupirle en la cara al Señor Tenebroso- Regulus se puso ambas manos en la cabeza intentando no perder el control- Acabas de lanzar al aire mi futuro… nuestro futuro.

-¿El Señor tenebroso? ¿Acaso aspiras pertenecer a sus tropas? - cuestionó Dorcas mirando a Regulus como si nunca antes lo hubiera visto tal cual era.

-¡Por supuesto!- respondió Regulus -Mi familia estaría orgullosa de mí. Es a lo que todos aspiran en Slytherin.

-Yo no - murmuró Dorcas con lágrimas brotando de sus ojos- Eres igual a Mulciber y ellos- bramó con voz quebrada- Deja de hacer lo que tu familia o los Slytherin desean y mejor cuestiónate lo que tú quieres ser para el mundo.

Los ojos de Dorcas destellaron sorpresa al sentir el golpe de Regulus, estrellándole el periódico en el pecho.

-Vete por favor- pidió Dorcas. Dejando que El Profeta resbalara al suelo.

-Entonces aquí termina todo. ¿Me dejas sin más?

-Yo no te estoy dejando. Simplemente no perseguimos el mismo futuro. No puedo ir hacia la dirección que tu quieres tomar. - Dorcas se giró, dándole la espalda a Regulus.

Dorcas escuchó los pasos alejarse pero no se dio la media vuelta.

-Adiós Dorcas- murmuró Regulus Black.

La puerta se cerró y Dorcas supo que él ya no regresaría.

Cuando Dorcas Meadowes terminóde hablar.

El cabello rubio de Dorcas cubría su rostro. En sus mejillas rodaban las lágrimas que había estado conteniendo por un año, pero ya no más.Lily Evans la observaba en silencio, deduciendo que era la primera vez que Dorcas contaba aquella historia.

Lily se puso de pie y caminó hacia el sillón raido donde Dorcas se mantenía inclinada y enjuta. Lily Evans se puso de rodillas, quedando casi a la altura de Dorcas y le secó las lágrimas con sus dedos. Dorcas la miró con sorpresa al no estar acostumbrada a las muestras de afecto.

-¿Por qué me cuentas esto?- preguntó Lily todavía asimilando aquellos sentimientos que acababan de ser compartidos.

-Tienes suerte Evans. Encontraste a la persona que quiere ir hacia tu misma dirección. - explicó Dorcas -El camino que elegiste es difícil y es probable que temas por él, por Potter; pero juntos son más fuertes. Sé que por muchos años se comportó como un completo imbécil contigo, pero igual ya demostró que es mucho más que lo que aparentaba. No pienses más en el James Potter del pasado sino que mira a este nuevo, que tienes los mismos miedos que tú, pero está dispuesto a caminar contigo, hacia un mismo futuro.

-Gracias Dorcas- susurró Lily, guardando esas palabras en su corazón.

Dorcas cogió la caja que había estado llevando y sacó una fotografía.

-Toma

  • dijo entregándosela a Lily.- Es para ti.

En la foto salía James Potter, con el cabello tan alborotado como de costumbre, celebrando una de sus anotaciones. Luego parecía espantar algo con la mano.

Lily Evans enfocó sus ojos verdes en el pequeño punto que James intentaba ahuyentar.

-Esto fue unos segundos antes de que James perdiera la chaveta y se elevara veinte metros para luego caer en picada…

-¿Qué es este punto de la foto?- Lily señaló el manchón oscuro que daba vueltas en la imagen.

-No lo puedo distinguir bien- dijo Dorcas- pero en el cajón de la izquierda tengo una lupa con un encantamiento de ampliación muy potente si quieres…

Lily se paró de golpe y se puso a hurgar en el cajón hasta encontrar la lupa. La posicionó sobre la fotografía para descubrir una pequeña mariposa negra que soltaba esporas sobre el rostro de James Potter.

Cuando James Potter despertóen la enfermer****ía.

Abrió los ojos y el olor a los anestésicos le dio un bofetón en la cara. Tanteó en la oscuridad hasta encontrar sus gafas sobre la mesita de noche.

Al recuperar la vistauna marejada de recuerdos revivieron dentro de su cabeza. Lily volando en una escoba y cayendo al vacio.

-Yo que tú no haría eso- habló Claire Starkey en la oscuridad. James Potter se había puesto de pie un dolor punzante recorrió su espalda y abdomen. Cayó sobre la cama con la respiración agitada- Madame Pomfrey te arregló todas las fracturas pero los golpes no han sido curados.

-¿Qué haces aquí?- preguntó James- ¿y Lily? Ella se tiró desde la escoba y…

-¿Evans?- interrumpió Claire- Creo que el hedor de los pociones curativas te provoca alucinaciones Potter. El único idiota que se lanzó en picada en una escoba hacia el suelo fuiste tú.

James Potter frunció el seño sintiéndose ofendido.

-¿y qué haces aquí?- repitió James notando que su pregunta había sido ignorada.

-¿No recuerdas mi intento de ahogamiento en el lago?- Claire negó con la cabeza sintiéndose decepcionada- No te preocupes, mañana sale *El Oráculo estudiantil.*Podrás leer mi nueva versión de la historia en la que Evans negocia nuestra liberación en sirenio. ¿Quién diría que la pelirroja fuera tan talentosa?

-Necesito salir de aquí. Tengo que comprobar que Lily está bien...

-Está bien. Definitivamente mucho mejor que tú- Claire frunció el seño y sus enormes ojos inquisitivos brillaron en la oscuridad- ¿Qué te hace pensar que le pudo pasar algo?

-Porque lo vi- replicó James- ¿Me vas a ayudar a levantarme o tendré que irme arrastrando de aquí?

-Me encantaría ver eso- Claire sonrió imaginando a James Potter reptando por los pasillos del colegio. - Ahora dime ¿Qué fue lo que según tú le pasó a Lily Evans?

James bufó exasperado.

-Entró a mitad del partido volando en una escoba y comenzó a elevarse hasta adentrarse en un cúmulo de nubes. La alcancé y me dijo que tenía que irse. Luego se tiró de la escoba. Yo me lancé tras ella pero cuando intenté sujetarla… - James se quedó unos segundos en silencio mientras observaba las palmas de sus manos- … no había nadie.

-¿Estás consciente de lo que dices?- lo cuestionó Claire- Evans ni siquiera sabe como sentarse sobre una escoba. Mucho menos aprendió a volarla.

Claire Starkey tenía razón. James siguió mirándose las manos intentando comprender lo que había visto.

-¿Potter no crees que alguien te hechizó para que vieras todo eso?- se aventuró a decir Claire- Igual que a mí, haciendo que me lanzara al lago.¿No te lanzaron una maldición imperius?

-Eso no explicaría porque vi a Lily tirarse de la escoba ¿o sí?- Claire negó con la cabeza.

-Entonces debe ser otra clase de hechizo. Uno que te hiciera ver…

-…Mis temores más profundos- interrumpió James.

¿No era acaso perder a Lily lo que le atormentaba más?

-Potter no sé quien está tras esto pero hay que descubrirlo ya. Tú y yo tenemos suerte de estar vivos. No sé qué tan probable sea que la siguiente víctima no acabe muerta- observó Claire hablando con la seriedad que pocas veces usaba- Hay que poner a funcionar esa idea de Evans de la orden.

James asintió aferrándose a esa nueva esperanza: La Orden del Fénix.