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Domestique a su Merodeador. 2.0 — capítulo 12

12

Cuando el Oráculo estudiantil obtuvo sus mejores ventas

Remus Lupin apareció en el Gran Comedor más pálido y enfermizo que de costumbre. Faltaba menos de una semana para la luna llena y la licantropía comenzaba a realizar sus primeros achaques. Cada vez que ese periodo se acercaba se sentía desnudo y expuesto, como si alguien pudiera descubrir su *"pequeño secreto peludo"*debajo de su piel transparente y curtida por las cicatrices. Pero al dar un paso dentro del Gran Comedor nadie se percató de su presencia.

Cabezas reunidas y ojos voraces, perforaban como cuchillos las páginas de El Oráculo estudiantil. Remus soltó un suspiro entre aliviado y resignado, imaginando lo que había escrito Rita Skeeter.

Tomo asiento en la mesa de Gryffindor, frente a Peter Pettigrew, quien parecía mantener un pleito con su salchicha alemana.

-Buenos días Peter- saludó Remus.

Peter levantó la cabeza como respuesta ya que, la ardua tarea de deglutir aquella salchicha le imposibilitaba hablar.

-Háganme espacio- Sirius Black empujó a Peter para tomar asiento.

El golpe provocó que la salchicha alemana quedara insertada en la faringe de Peter Pettigrew. Comenzó a dar arcadas hasta que Sirius se dignó pegarle en la espalda. La salchicha alemana salió disparada como un misil hasta aterrizar sobre el plato de Remus.

Remus Lupin dibujó una expresión de asco sobre su rostro y apartó el plato.

-Creo que he perdido el apetito- anunció controlando las ganas de vomitar.

-Siempre tan delicado Lunatico- Sirius negó con la cabeza intentando contener una sonrisa.- Miren lo que traigo aquí.

Debajo de su túnica Sirius sacó un periódico arrugado y lo asentó sobre la mesa.

-¿Compraste El Oráculo estudiantil?- bramó Repus Lupin- ¿Estás consciente que por cada Knut que le das a ese periodicucho promueves que Rita Skeeter siga escribiendo su sarta de mentiras?

-No lo compré- se defendió Sirius- Amenacé a Bozo que me diera uno o inflaría su cabeza igual que la de Bertram Aubrey- sonrió con su reciente triunfo. Peter trató de soltar alguna frase elogiadora pero el ahogamiento con la salchicha todavía lo mantenía morado.

-Sabes que soy un prefecto y te puedo bajar puntos por eso- Remus lo miró con reprobación.

-Vamos Lunático,otro día nos restriegas tu plaquita de prefecto- ¿Acaso no quieres leer lo que escribió Skeeter?- sonrió acercándole el periódico a Remus.

-Bien.- Remus le arrebató el Oráculo estudiantil de las manos y Sirius sonrió con satisfacción- Peter ¿Nos haces los honores?- preguntó Remus

-Pa… paso- logró balbucir.

-Entonces leeré yo- Remus Lupin extendió el periódico frente a su cara y leyó:

Los siete misteriosos accidentes

Todo el Colegio fue testigo presencial ayer, día que James Potter decidió, en pleno partido de Quidditch, caer en picada desde su escoba para estrellase en el campo, como un huevo frito sobre una sartén. Pero la razón por que James Potter decidió realizar ese acto suicida sigue siendo una incógnita para los alumnos de esta honorable institución, más no para el Oráculo estudiantil que, mediante una exhaustiva investigación ha logrado traerles a ustedes la respuesta a esta cuestión:

Hagamos un recuento de los sucesos de estas dos semanas. Primero siete estudiantes fueron víctimas de ataques por un tal duelista enmascarado. Cuando creímos que las agresiones habían cesado aparecieron nuevas víctimas que aparentemente sufrieron "accidentes" dentro del colegio pero, curiosamente igual fueron siete:

*1.*A Anthony Hawking le explotó su caldero en clase de pociones, provocándole quemaduras de segundo grado. (Lamentablemente no pudimos realizarle una entrevista ya que fue trasladado a San Mungo.)

*2.*Melinda McFly fue víctima de un envenenamiento al recibir una caja de ranas de chocolate de un admirador anónimo. (Por suerte le dieron a comer un bezoar)

*3.*Claire Starkey recibió un hechizo que la obligó a lanzarse al lago negro. Fue rescatada por James Potter y Sirius Black (y ellos fueron salvados por Lily Evans que negoció su liberación en sirenio según testifica la Señorita Starkey) Más detalles en la página 5.

-¿Cuándo Evans realizó esa negociación?- preguntó Peter Pettigrew mirando a los presentes con incredulidad.

-¡Shhhhh! No interrumpas Colagusano- lo reprendió Sirius- Prosigue Lunático.

*4.*Un Gorro rojo estaba encerrado en la habitación de quinto año de hufflepuff y atacó a Amos Diggory. Para su buena fortuna fue auxiliado por otros chicos de su casa al escucharlo gritar.

*5.*Gilderoy Lockhart fue engatusado con una falsa entrevistaen el bosque prohibido para este honorable periódico. Lo arrastraron hasta el nido de una acromántula y el asegura que gracias a sus extraordinarias habilidades mágicas pudo salir ileso de ese ataque. (Más detalles página 8)

-¡Claro! Y Colagusano inventó los 12 usos de la sangre de dragón- escupió Sirius con sarcasmo- Ese tipo es un imbécil

-¿Qué insinúas?- exclamó Peter frunciendo el ceño.

-Callen los dos- lo reprendió Remus-Como decía:

*6.*Edgar Bones, prefecto de hufflepuff fue encerrado en una bodega cuando realizaba su guardia nocturna. A la bodega se le prendió fuego.Los fantasmas alertaron al profesorado así que Edgar Bones fue rescatado de las llamas.

*7.*El último, y el que no tuvo suerte fue James Potter, ya que nadie fue capaz de prevenir su aparente acto suicida. Ahora se encuentra en la enfermería en un estado lento de recuperación.

En resumen: siete víctimas del duelista misterioso y siete accidentados por causas misteriosas. Definitivamente el siete no es una coincidencia ya que para los que llevamos aritmancia sabemos que este número significa perfección. ¿El duelista realiza a la semana siete ataques? O me inclino a suponer que son siete las personas implicadas en este acertijo…

Las razones siguen siendo una incógnita para nosotros pero, lo que podemos asegurar es que la próxima semana igual habrá siete nuevas víctimas entre nosotros ¿Quién será el siguiente?

-Es increíble como en dos páginas no me dijo absolutamente nada- bramó Sirius dándole un mordisco canino a su salchicha alemana.

-Te equivocas- Remus entornó los ojos- ella tiene razón.

-¿En qué?- preguntó Peter mirando a Remus con interés.

-En nada- interrumpió Sirius- Mejor pásame el periodicucho ese para que lea como Evans negocia nuestra liberación en sirenio.

-No Canuto, escúchame por una maldita vez. ¿Recuerdas que descubrimos que habían dos duelistas?

-Regulus y alguien más- escupió las palabras.

-Pues se me hace que en realidad son siete personas las que están armando todo esto. Llevan la misma máscara para que parezca que es uno y no siete.

Peter volvió a atragantarse con la salchicha alemana pero Remus y Sirius lo ignoraron ensimismados en la nueva hipótesis que comenzaba a tejerse.

Cuando Regulus Black presiona el cubo negro

Regulus Black permanecía recostado sobre su cama. Faltaban quince minutos para su clase de Defensa Contra las Artes Oscuras pero no parecía tener la más mínima intención de moverse de su sitio.

Mantenía el puño en alto, presionando con fuerza una pequeña bolsa de plástico que contenía un polvo negro como el carbón. Regulus se lo había extraído a Claire Starkey el día que la había hechizado para ahogarla en el lago. Eran *polvos de oscuridad peruana,*los conocía bien porque Sirius tenía una provisión escondida debajo de una tabla suelta de su cuarto. Claro, eso era cuando él todavía no los había abandonado. Regulus jamás perdonaría esa traición.

Pero en ese momento el asunto no era la deslealtad de Sirius hacia la familia Black sino lo que Regulus haría con el polvo de oscuridad peruana.

"Tomen un trofeo de aquel al que escojan que represente su hazaña. Cuando tengan el trofeo aplasten el cuadro negro…" (Capitulo 7, Cuando los siete reciben su segunda prueba)

Regulus había tomado el polvo de oscuridad Peruana como trofeo pero no se había atrevido a seguir las instrucciones del Señor Tenebroso. Sacó del bolsillo de su túnica el cuadro negro y se quedó observándolo durante un rato.

¿Por qué no lo quería presionar? ¿Acaso ya no deseaba continuar con esto?

*El rostro de Dorcas Meadowes apareció nítidamente en su cabeza gritándole "*Deja de hacer lo que tu familia o los Slytherin desean y mejor cuestiónate lo que tú quieres ser para el mundo."

Regulus negó con la cabeza como si quisiera espantar aquellos pensamientos. Tenía que seguir, era lo que su familia esperaba de él. En un acto impulsivo puso el cubo en el suelo y lo aplastó con un certero pisotón.

Su respiración se volvió agitada mientras observaba el humo negro que destilaba de su pie. El corazón le dio un brinco cuando sintió como una garra se sujetaba del dobladillo de su túnica. Otra garra salió del humo seguida de la cabeza de una criatura de dientes afilados y enormes ojos oscuros.

Regulus pegó un grito y cayó sobre su cama. Comenzó a tantear sobre el buró de noche en busca de su varita. La criatura saltó sobre su pecho y le dedicó una sonrisa malévola con sus dientes afilados. Regulus le extendió la mano donde sujetaba el polvo de oscuridad peruana y apartó el aterrorizado rostro. La criatura sacó una larga lengua que reptó por el brazo del chico y se enroscó en la bolsa que contenía el polvo. Se tragó el polvo de un golpe.

Regulus Black abrió sus ojos aterrorizados como un par de platos. La criatura le enseñó por última vez sus colmillos puntiagudos y se extinguió en una explosión. Dejando detrás de sí un rastro de humo negro…

Cuando la enfermería se vuelve un centro de reunión.

Claire Starkey se enrolló como oruga con la sábana de su cama y se puso a chillar:

-¡Aleja ese brebaje de mí Marlene!- exclamó Claire levantando su mano en señal de advertencia.

Marlene McKinnon lanzó un bufido amenazador. Llevaba media hora intentando razonar con Claire Starkey sin éxito alguno.

-¡Vamos Claire! Madame Pomfrey dijo que si te lo acabas podrás irte de aquí- gruñó Marlene con exasperación mientras sujetaba un vaso humeante.

-¡No me importa lo que diga esa mujer!- exclamó perdiendo la cordura que no tenía- ¿Acaso no sientes el olor a plátanos podridos de esa cosa? ¡Ya te haz de imaginar cómo ha de saber!

James Potter desde su cama frunció el ceño, harto de escuchar la discusión. Si hubiera estado en sus posibilidades ponerse de pie, ya hubiera ahogado a Claire Starkey con aquella poción.

-Pues mira Claire ya no estoy dispuesta a seguir representándote en tu negocio mientras tú permaneces encerrada en la enfermería- replicó Marlene- Tengo mejores formas de ocupar mí tiempo que realizando transacciones ilegales.

-¿De qué hablas McKinnon? Ni siquiera me has dado las ganancias de las apuestas del partido…

-Podrían hacer silencio- interrumpió James de malhumor- A diferencia de ustedes yo si soy un moribundo que quiere pasar su estadía en la enfermería con paz y tranquilidad.

Un golpe brusco de la puerta avisó a los presentes que tenían visitas. James Potter levantó la vista y descubrió a los merodeadores en el umbral.

-Traemos noticias Cornamenta- chilló Peter apenas dio un paso. Corrió para sentarse a ladoJames y lo miró con una expresión de expectante admiración.

-Hola chicos- James sonrió al verlos entrar- Pensé que se habían olvidado de mí.

Remus se apoyó sobre los barrotes de la cama y Sirius se quedó de pie entre la cama de James y la de Claire.

Sirius Black le dirigió una mirada discreta a Claire Starkey detrás de las páginas de El Oráculo Estudiantil, mientras fingía leer la entrevista de Gilderoy Lockhart, quien contaba su enfrentamiento con la acromántula. Decidió dejar de disimularcuando vio que Claire lo miraba abiertamente, sin ningún escrúpulo, con una sonrisa sarcástica en el rostro; como si se estuviera burlando de él.

-Te traje esto- le tendió el ejemplar de El Oráculo Estudiantil a Claire- Trae la crónica de nuestra maravillosa aventura en el lago.

-Espero que te hayan gustado los inusuales detalles que me tomé la molestia de contarle a Skeeter- dijo para toda respuesta sonriendo, contenta por ver a Sirius.

-Sumamente entretenidos- señaló Sirius.

-Ejem… ¿Y a mí no me trajiste nada Canuto?- gruñó James cruzándose de hombros.

-Pensé que mi presencia era más que suficiente para ti- Sirius se colocó una mano en el pecho fingiendo estar sumamente ofendido.

-¡Hey!- exclamó Claire- ¿El olor a plátanos podridos te está haciendo mal Marlene? Devuélveme mi periódico- exigió Claire.

-Hasta que te tomes tu poción… ¡hey!- exclamó esta vez Marlene- ¿Qué te sucede Lupin?

Remus le había arrebatado el periódico a Marlene.

-Nadie puede quedarse con el periódico porque tiene información esencial para nuestra investigación.

-¿Bromeas Lunático?-cuestionó James creyendo que Claire tenía razón sobre el olor a plátanos podridosy el daño cerebral provocado- Skeeter escribe ahí puras mentiras. ¿Qué podrías sacar de relevante?

-Además ese periódico lo compré yo, así que técnicamente es mío. - replicó Sirius.

-Lo robaste- refutó Remus entornando los ojos

-No lo robé. Sólo amenacé a Bozo con inflarle la cabeza como Bertram Aubrey sino me daba uno…- Remus y Marlene lo miraron con reprobación. James negó con la cabeza y Peter lo imitó como de costumbre. Claire, en cambio, soltó una risa cantarina ya que le fascinaba todo lo que incluyera ilegalidad.

La puerta de la enfermería se volvió a abrir, anunciando con un chirrido característico a Lily Evans y Dorcas Meadowes.Las pupilas oscuras de James se dilataron por la sorpresa. Una presión en el pecho, que no había notado hasta ese momento, desapareció. James dejó sacar un suspiro, aliviado al comprobar que Lily Evans se encontraba intacta.

-¿Qué hay Evans?- James le dedicó una de sus icónicas sonrisas. Lily no respondió.

-No sabía que había reunión- observó Dorcas- sólo falta Stone y estamos todos.

Sirius abrió la boca para replicar que no estaba de acuerdo sobre la entrada de Dorcas a la Orden pero, un puntapié propinado por Claire lo hizo callar.

Lily se abrió paso y se sentó a la orilla de la cama de James. Todos la observaron pasmados. Ella inclinó su rostro cerca de James y le tendió la fotografía que, unas horas antes Dorcas Meadowes le había regalado.

-¿Acaso planeas besarme Evans?- dijo James a modo de broma. Lily rodó los ojos.

-Necesito que mires esto y me digas qué es- James enfocó la miradasobre la fotografía.- Esto de aquí. Es una mariposa ¿Cierto?¿La recuerdas?

James rememoró como había intentado espantar una mariposa negra de un sopetón y está le había tirado esporas en el rostro.

-Sí- murmuró por fin- apareció justo antes de… - James se detuvo antes de decir "que tuviera una visión tuya lanzándote desde el cielo" ya que le parecía información demasiado reveladora y no sabía cómo reaccionaría Lily.

-¿De qué te cayeras al suelo?- cuestionó Lily. James asintió.

-Lily ¿Podrías explicarnos que sucede?- pidió Remus.

-Lily cree que la mariposa de la fotografía le provocó algún efecto a Potter- explicó Dorcas- Cree que es un hechizo que funciona como una clase de alucinógeno. Por eso Potter se aventó al campo de quidditch.

-Maravilloso Evans, pero yo creo que nuestro descubrimiento es más importante- replicó Sirius- ¿No es así Lunático?

  • Sirius le dio una palmada en la espalda a Remus. Lily levantó una ceja expectante.

-Ilumínanos Sherlock- dijo Lily cruzándose de hombros.

-Me llamo Sirius no Sherlock, pelirroja- señaló estúpidamente Sirius- y el descubrimiento es que son siete los estudiantes que están realizando los ataques.

-¿Qué los ha llevado a esa conclusión?- preguntó Lily interesada en la teoría. Sirius le lanzó una indiscreta mirada a Remus para que lo explicara. Remus suspiró.

-¿Te acuerdas de la semana en que aparecía un duelista enmascarado? Descubrimosque eran dos. Uno atacó a Sirius y otro a Starkey, como si cada uno hubiera seleccionado un contrincante.Esa vez fueron siete los que sufrieron un ataque: Marlene McKinnon, Claire Starkey, DorcasMeadowes, Gweon Jones, Gideon Prewett,Emmeline Vance y Sirius Black. Nuevamente esta semana fueron siete las personas afectadas.

Remus le tendió El Oráculo estudiantil a Lily Evans, ignorando las quejas de Sirius, y señaló la página donde Rita Skeeter había enlistado los siete accidentes.

-Es decir que cada uno de los siete atacantes, tiene la misión de agredir a alguien una vez a la semana, aunque no sabemos con qué propósito.- comentó Lily para sí misma.

-Entonces sólo hay que averiguar quiénes son los siete implicados para poder sabotear sus planes- anunció James Potter animado.

-Claro, tan fácil como convertir una espiga de paja en un alfiler, pan comido- dijo Dorcas sarcásticamente.

-Bueno ya sabemos quién es uno- replicó James en mal tono.

-Si, Regulus - Dorcas entornó los ojos como si retara a James Potter- Yo hablaré con él.

-¿Con Regulus?- intervino Sirius- Estás demente Meadowes. - Sirius se levantó la camisa y mostro una fina cicatriz que recorría su abdomen.- El ya no tiene escrúpulos y hará lo que sea con tal de cumplir lo que le están ordenando.

-Lo sé- replicó Dorcas. Sirius se bajó la camisa y colocó ambas manos en la cabeza.

-¿Alguien me puede ayudar a razonar con esta suicida?- rogó Sirius Black a los presentes.

-Ella tiene razón, hay que enfrentar el problema- Sirius Black miró a su mejor amigo con una expresión de sorpresa.

  • Es evidente que estos siete no están actuando por su cuenta. Deben estar siguiendo órdenes de alguien…

-¿Te refieres a quien-tu-sabes?- preguntó Peter con voz temblorosa.

-Sí- James Potter asintió y los temores más profundos de todos los presentes salieron a la luz.

Bajo las murallas de Hogwarts los estudiantes se generaban una falsa seguridad, cómo si a través de la presencia de Dumbledore se pudiera crear una burbuja que los mantenía inmunes a la guerra.Pero ellos sabían que Dumbledore ya no se encontraba muy presente en el colegio. Su ausencia brillaba en el Gran Comedor porque tenía que salir al mundo real a enfrentar la guerra que no dejaba de avanzar. Hogwarts necesitaba gente que protegiera sus muros.

-¿Pues qué estamos esperando?- Claire Starkey se puso de pie sin importarle que sólo traía puesto un batón semitransparente. Le arrebató la poción apestosa a Marlene y se la tomó de un tragó- ¡Eww! Esto sabe asqueroso- le devolvió el vaso a Marlene. - Primero que nada hay que planear una estrategia. Dorcas le tenderá una emboscada a Regulus.

-Creo que hablar y tender una emboscada son cosas muy diferentes- señaló asertivamente Remus.

-No interrumpas- lo reprendió Claire- Hay que averiguar quiénes son los otros seis y qué es lo que traman.

-¿Cómo pretendes hacer eso Sherlock?- cuestionó Marlene cruzándose de hombros.

-Que aquí nadie se llama Sherlock- farfulló Sirius para sí mismo.

-Pues tenemos la pista de Evans y la mariposa negra- señaló Claire- Si es un hechizo de magia negra debe estar en…

-La sección prohibida- completó Lily Evans.

-¡Muy bien Evans! ¡Cinco puntos para Gryffindor!- dijo a modo de broma. - El atacante de Potter debe haber sacado de algún libro de ahí aquella maldición y, si el sistema de clasificación de la señora Pince sigue funcionando al pie de la letra, en la tarjeta de biblioteca de ese libro debe estar registrado el nombre de la última persona que lo extrajo.

-Me parece perfecto- señaló Marlene- sólo que si queremos llevar este brillante plan y poner a la Orden a funcionar, necesitaremos un cuartel general o algo parecido- Marlene le lanzó una indiscreta mirada a Claire Starkey.

-¿Qué? Ni se te ocurra- Claire Starkey comenzó a sacudir ambas manos al aire.

-¿Qué cosa? - preguntó Lily Evans.

-Sería muy útil que Claire nos prestara su guarida secreta…- sugirió Marlene mientras una sonrisa burlona se dibujaba en su rostro.

-Me parece bien- apoyó Lily.

-Ni hablar. Soy una contrabandista no una filántropa. - replicó Claire- además es una guarida S-E-C-R-E-T-A. No puede ser de conocimiento público.

Sonaron tres golpes sobre la puerta de la enfermería y la cabeza de un chiquillo de once años se asomó en el umbral.

-¿Señorita Starkey?- murmuro el niño. Los presentes se lanzaron miradas de incredulidad al escuchar que alguien llamaba a Claire "Señorita".

-Hola Terrance- saludó Claire- ¿Tienes algo para mí?- el chico asintió. La puerta se abrió y tres pequeños más aparecieron arrastrando una enorme caja de cartón.

-Pueden dejarla aquí- indicó Claire- recibirán su pago en un rato.- Claire les guiñó el ojo descaradamente y los niños se fueron con una sonrisa pintada en el rostro.

-¿Qué fue eso?- saltó Sirius Black luego de que Terrance cerrara la puerta. - ¿Qué es lo que haces con esos niños?

-Lo que estás haciendo es explotación infantil Starkey- exclamó Lily Evans igual indignada.

-No te pongas de benévola Evans- Claire Starkey agitó una mano como si se le pudiera pegar lo bondad de Lily- Ellos reciben un pago justo por sus servicios.

-¡¿Qué clase de pago le das a esos niños?!- bramó Sirius imaginando a su exnovia seduciendo infantes en los oscuros pasillos.

-¡Les paga con ranas de chocolate! ¡Imbécil pervertido! - intervino Marlene comprendiendo lo que se cruzaba en la mente de Sirius Black.

-¡Pues Claro! Por eso me resulta sumamente económico contratarlos- explicó Claire como si fuera evidente- Hay Sirius siempre pensando lo peor de mí…

-Lo que haga Starkey con esos niños no es lo importante en este momento- intervino James Potter harto de escuchar tanta discusión. Necesitaba descansar. - ¿No puedes rentarnos tu guarida Starkey? Te daremos algo a cambio como acostumbras.

-No creo que tengas nada que me resulte interesante Potter- comentó Starkey mientras abría su caja.

-Podemos usar el bosque prohibido como la primera vez- sugirió Peter.

-Ni hablar- replicó Dorcas- Ahí no me vuelvo a parar aunque…

-¡Por los calzones bombachos de James Potter!- exclamó Claire haciendo referencia a vestimenta renacentista que había usado James- ¡Se me había olvidado por completo! - Todos le echaron una mirada indiscreta al contenido de la caja y encontraron…

-¿Decoración de Halloween?- cuestionó Lily Evans- ¿Para que la quieres?

Ante la pregunta lanzada al aire, una nube de tensión inundó la enfermería. Los merodeadores se dirigieron miradas de pánico y James Potter se sonrojó ligeramente. *Organizar una fiesta de Halloween para declararle mi amor a Lily, vaya estupidez,*se repitió a sí mismo.

-Es parte de un trato con un cliente- explicó Claire omitiendo el nombre de James Potter ya que respetaba la privacidad de su clientela. - Tengo una propuesta para ustedes. Me ayudan a armar esta fiesta de Halloween y yo les presto mi guarida secreta.

-Ya te estábamos ayudando…- señaló Peter Pettigrew

-¡Y vaya que lo hacían!- replicó Claire - En dos semanas sólo tengo esta caja de decoraciones.

-Bien, bien, bien. Te ayudaremos Starkey- sentenció Lily Evans.

A James Potter no le hacía gracia tener que armar una fiesta cuando él había contratado a Claire Starkey, en primer lugar, para organizarla; pero no quería quemarse en frente de Lily.

-De acuerdo- bufó James Potter. Después de todo aquello no podía ser tan malo.