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Domestique a su Merodeador. 2.0 — capítulo 13

13

Cuando los siete reciben suúltima prueba

Las llamas de la chimenea formaban figuras escalofriantes sobre las cortinas verdes de terciopelo. El aire se respiraba pesado en la sala común de Slytherin pero ninguno de los siete se inmutó. Si alguno de los presentes tenía miedo no lo demostró.

El fuego crepitaba amenazadoramente y Severus Snape entornó los ojos mientras esperaba la serpiente de fuegocon la última prueba.

Bellatrix Black y Alecto Carrow cuchicheaban escondidas bajo las sombras y esporádicamente soltaban alguna risa retorcida. Severus dedujo que compartían sus recientes triunfos en las pruebas y no pudo evitar sentir una aversión hacia ellas.

Rodolphus Lestrange mantenía su habitual silencio que lo hacía pasar desapercibido. Mulciber le mascullaba algo al oído a Avery quien llevaba una petulante sonrisa en alto.

-¿Todo bien Regulus?- preguntó Avery manteniendo aquella sonrisa.

Regulus ignoró a Avery y se frotó los nudillos como si hubiera demasiado frio en aquella habitación.

-¿Acaso están pensando en echarte para atrás? Eso sería muy decepcionante…

-Lo que esté pasando en mi cabeza no es tu asunto Avery- replicó Regulus lanzando una mirada amenazante. Avery volvió a sonreír. Aquella situación le divertía bastante.

Severus Snape bufó internamente. A él le valía un bledo si Regulus Black seguía con ellos en aquella travesía. Sólo era un chiquillo que había llegado a esa posición por el prestigio familiar y no por méritos propios. Severus se encontraba más irritado que de costumbre. Todo parecía molestarle. El ataque a James Potter no había resultado como esperaba; Lily Evans iba constantemente a la enfermería acompañada de los merodeadores. Había creado un nuevo y extraño lazo con ellos que a Severus le provocaba nauseas. Pero lo que más enfurecía a Severus era recordar lo que había encontrado en el casillero de James Potter justo después de realizar su ataque. Estababuscando un trofeo que representara su hazaña contra Potter y encontró, debajo de varios discos de vinilo y unos guantes de cuero para quidditch, un pergamino arrugado con las iniciales L.E tachadas y una snitch en el centro. Severus sabía que significaban esas dos letras y, cada vez que se imaginaba lo que estaba sucediendo entre ellos dos, sentía como su estomago hervía como un caldero en ebullición.

Una llamarada verde sacó a Severus Snape abruptamente de sus pensamientos. La serpiente esmeralda apareció y por primera vez les habló desde las llamas.

-La noche de los Wallpurgis se acerca al igual que su última prueba…- la serpiente escupió de sus fauces siete probetas que cayeron en manos de cada uno de los presentes- Si quieren llegar a su iniciación deberán traerme la sangre de un sangre sucia.

Los ojos de los siete se clavaron en las probetas imaginando que tenían que hacer con ellas. Llenarlas con la sangre de algún impuro. Regulus Black sintió un escalofrío en su columna vertebral pero decidió asumir que era el frio de la madrugada.

-Tienen una semana. Vuelvan a apretar el cuadro negro y mis criaturas irán por sus resultados- la serpiente les dedicó unaespecie de sonrisa escalofriante y desapareció en un estallido.

En las mentes de los presentes comenzaron a maquinarse los futuros candidatos de su siguiente ataque, a excepción de Severus Snape. Una angustia atravesó su pecho cuando la imagen sonriente de Lily Evans apareció en su cabeza como un foco intermitente.

Cuando laOrden comienza a funcionar

Una línea trazada con tiza dividía la guarida de Claire Starkey justo por la mitad. En el lado derecho había una pizarra que enlisaba diferentes pendientes como:Hablar con los elfos domésticos para la comida, ponernos de acuerdo con Hagrid para que dé sus calabazas gigantes, confirmar con Stubby Boardman ♥, etc.

En el rincón Claire había apilado sus cajas de whiskey de fuego, las reservas de polvo de oscuridad peruana y otros artefactos misteriosos, que permanecían apilados en cajas.

En un escritorio destartalado había un pergamino gigante donde Marlene McKinnon estaba trabajando en el diseño del poster promocional que rezaba:

¿Quieres un Halloween diferente?

¡Asiste a la fiesta de disfraces de este año!

Este 31 de Octubre en el salón Grande

El miedo se encontrará en cada esquina…

En el lado izquierdo de la habitación se había colocado un enorme corcho donde estaban enlistadas todas las personas que habían sufrido algún ataque, una foto de Regulus Black yseis pergaminos con un signo de interrogación garabateado burdamente, igual decoraban el corcho.

Sirius Black, Peter Pettigrew y Claire Starkey rodeaban una mesa de madera tapizada de cartas acomodadas boca abajo.

-Te toca Colagusano- ladró Sirius con los ojos entrecerrados y el sudor goteándole por la frente. Claire Starkey sonrió divertida. Ella y Sirius ya habían conseguido un mazo de cartas a diferencia de Peter que sólo tenía un par.

Peter arrastró una mano temerosamente sobre una cartay la volteó temeroso:

Una explosión provocó que Marlene McKinnon derramara un frasco de tinta sobre el cartel que realizaba. Se paró bruscamente de la silla y miró a los tres culpables como una acromántula hambrienta. Sirius y Claire se desternillaban a carcajadas señalando la cara de Peter, manchada de hollín y con el pelo disparado a todas direcciones.

Al captar la mirada amenazante de Marlene McKinnon, Claire Starkey se escondió debajo de la mesa.

-¿Es enserio Claire?- cuestionó Marlene cruzándose de brazos- ¡Llevo una hora trabajando en tu bendito poster! ¡Se suponía que ustedes estarían planeando estrategias para descubrir quienes son los otros seis!- señalo los espantosos signos de interrogación que decoraban el corcho- ¡Y se la han pasado jugando SNAP EXPLOSIVO! - Marlene sacó la varita y apuntó a Peter y a Sirius con ella- ¡Ustedes dos! ¡Si no quieren que lo explote aquí sean sus pequeños…

La puerta de abrió con brusquedad y Alice Stone y Lily Evans se asomaron en la guarida.

-¡Marlene! Baja la varita y tranquilízate- Alice levantó las manos al aire como quien intenta razonar con un psicópata. Marlene frunció el seño.

-¿Dónde estaban?- interrogó Marlene mascando las palabras.

-En clase de Runas Antiguas- informó Lily- ¿Por qué no fuiste? El profesor Runcorn preguntó por ti.

Por toda respuesta, Marlene les dedicó una mirada llameante a los tres magos. Sirius y Peter ya acompañaban a Claire en su escondite debajo de la mesa.

-¡Ayúdanos Evans! ¡Haré que James te deje de acosar pero por favor sálvanos de esta loca- rogó Sirius Black con dramatismo exagerado. Lilyno contestó ya que sabía que Sirius sólo estaba provocando a Marlene.

-¡Bahh! La única loca por estos rumbos es Madison Stuart- exclamó Alice sentándose en una de las sillas que habían desocupado los tres jugadores- No nos quería dejar ir hasta que le dijéramos dónde estabas, Black. No entiendo que es lo que haces para dejar a tantas chicas tan obsesionadas por ti.

-Soy encantador- Sirius levantó la cabeza con petulancia y se golpeó con la mesa- ¡auch! - le lanzó una mirada de soslayo a Claire y señaló- además eso sólo duró tres días. Fue antes de conocer a Claire…

-Una semana- corrigió Alice- me lo repite todos los días.

A Claire le importaba un bledo cuando sucedió y cuanto tiempo duró. Eso irritaba a Sirius.

-Creo que hay asuntos más importantes que discutir que las aventuras amorosas de Black- señaló Lily Evans con un dedo en alto.

-Al fin alguien con sentido común por estos pastizales- masculló Marlene todavía de mal humor.

-¿Y Dorcas y Remus?- preguntó Lily lanzando una mirada escrutadora a toda la guarida.

-Remus está en la enfermería- informó Peter antes de recibir un pisotón de Sirius. La luna llena llegaba en dos días y los dolores comenzaban a recorrer elcuerpo de Remus Lupin por lo que sus visitas a la enfermería se volvían más frecuentes.

-¿Se encuentra bien?- preguntó Alice al no tener conocimiento de la licantropía de Remus.

-Sí, fue a llevarle la tarea a James para que no se atrase en las materias- comentó Sirius soltando un ladrido nervioso- ya saben cómo es lunático, todo un caballero…

-¿Y Dorcas?- cuestionó Lily. Todos se encogieron de hombros.

-Tú eres la que se lleva con ella, Evans- señaló Black a modo de reclamo. Lily rodó los ojos.

-Entonces por el momento trabajaremos nosotros. - Lily miró el pizarrón con los pendientes y comenzó a delegar- Claire confirmarás la asistencia de Stubby Boardman, Marlene tú continua trabajando con el poster, Sirius y Peter irán a las cocinas para ponerse de acuerdo con los elfos domésticos y Alice, tú irás con Hagrid para ver cómovan las calabazas.

-¿Y tú que harás Lily?- preguntó Alice

-Yo averiguaré quien hechizó a James para que se tirara de la escoba- explicó Lily.

-¡Qué! ¿Por qué a ti te toca la parte emocionante Evans?- replicó Sirius.

-No sé cuál es tu definición de emoción, pero definitivamente ir a la biblioteca para enfrentarme a la aterrorizante Señorita Pince y ponerme a leerme media sección prohibida no parece una aventura muy temeraria- habló sarcásticamente Lily.

-Si lo planteas así…- murmuró Sirius.

-Además podemos comer lo que nos regalen los elfos- le susurró Peter a Sirius.

-Tienes razón Colagusano- le dio una palmada en la espalda- ¡Pues a trabajar se ha dicho!

Cuando Dorcas Meadowes enfrenta a Regulus Black

-Siempre puros- murmuró Dorcas y una puerta de piedra disimulada se abrió en la pared.

La sala común de Slytherin se encontraba casi vacía. Unos estudiantes de sexto practicaban la transfiguración humana en un rincón, cambiando sus cejas a color verde. Un par de chicos de segundo año jugaban ajedrez mágico y Regulus Blackocupaba su habitual sillón frente a la chimenea, mientras leía un libro.

Dorcas respiró hondo, como si se estuviera sumergiendo en el lago negro, y se acercó con pasos decididos a Regulus Black.Él despegó sus ojos grises del libro y los clavó en Dorcas, quien se había parado frente a él con las manos en la cintura.

-Tenemos que hablar- anunció Dorcas. Regulus le dedicó una sonrisa sarcástica intentando ocultar su inseguridad.

-Dime- pidió con su voz suave.

-Sé que atacaste a tu hermano hace dos semanas- dijo. Regulus frunció el seño.

-Yo no tengo hermano- sentenció con amargura.

-Lo tienes- replicó Dorcas. Regulus se puso abruptamente de pie como si la estuviera retando- Sé que estás involucrado en los ataques que están sucediendo.

-No sé de qué me hablas- negó Regulus.

-Tienes que parar ya Regulus.Muchas personas están saliendo heridas…

-Tú eres la que saldrá herida si sigues juntándote con traidores y sangres sucia- le murmuró Regulus al oído. Los ojos de Dorcas se abrieron como platos- Sé lo que estás haciendo con la sangresucia de Evans…

-¡Regulus!

  • bramóBellatrix al descubrir a su primo con Dorcas Meadowes.- ¿Qué haces hablando con esa?

Un frio glacial inundó la sala común de Slytherin. Todos los estudiantes tenían un terror desmesurado a Bellatrix Black. A los 10 segundos los únicos presentes eran Regulus, Bellatrix y Dorcas, a quien se le había caído el alma en los pies.

Bellatrix se acercó a grandes zancadas y encaró a Dorcas.

-¿Qué hablabas con mi primo, traidora?- escupió Bellatrix. Dorcas no pudo responder presa del terror. -¿Lo sabe? - le lanzó una mirada escrutadora a Regulus quien estaba igual de asustado. - ¡Confiesa lo que sabes!- Bella sacó la varita y le tiró un hechizo en la cara. Dorcas chilló y la sangre comenzó a borbotear en su nariz.

Bellatrix soltó una sonrisa retorcida. Y la volvió a apuntar.

-¡Habla de una vez!- bramó Bellatrix. Agitó nuevamente su varita y Dorcas fue despedida hacia el respaldo de sofá.

-¡Basta Bella!- intervino Regulus. Bellatrix lo miró amenazantemente.

-¿Qué dijiste Regulus?- preguntó Bellatrix con falsa dulzura.

-Ella no sabe nada- dijo Regulus con cautela- Ya déjalo por la paz.

-Cómo quieras…- siseó Bella guardando su varita en la túnica. - Y tú traidora, ten cuidado con lo que haces- amenazó y subió con violencia hacia los dormitorios.

Regulus le tendió la mano a Dorcas pero ella la rechazó y se puso de pie por su cuenta.

-Dorcas yo…- sintió el impulso de disculparse pero se contuvo.- déjame arreglarlo. - Regulus sacó su varita.

-No- Dorcas se limpió la sangre con la túnica. - Eres igual que ella. No intentes disimularlo ya.

-No es así- murmuró Regulus. Dorcas levantó una ceja escéptica. Regulus se sintió herido al conocer que significaba aquella expresión.

-Definitivamente elegimos caminos opuestos- fueron las últimas palabras de Dorcas antes de salir de la sala común.

Regulus se quedó solo.

Cuando Lily Evans regresa a la enfermería

Sus pasos resonaban por los solitarios pasillos. Hacía un frío glacial esa noche y Lily Evans se arrepintió de no haber tomado un suéter de su baúl. Su cabello rojizo era lo único que destellaba en esa oscuridad opaca, hasta que Lily descubrió como la luz se filtraba por la ranura de la puerta de la enfermería.

Dio un profundo suspiro como autoconvenciéndose de girar la perilla, pero antes de que pudiera actuar, la puerta rechino y Remus Lupin la descubrió entre las sombras.

-¿Lily? ¿Qué haces aquí?

-¿Remus? ¿Qué haces aquí?

Los dos se lanzaron miradas culpables pero ninguno confesó. Lily se imaginaba que Remus tenía chequeo en la enfermería y Remus supuso que Lily iba a ver a James; pero ninguno quiso evidenciar al otro.

-La señora Pomfrey ya se fue a acostar- comentó Remus para romper el hielo.

-No creo tardar mucho- explicó Lily como toda respuesta. Remus asintió

-Está bien. Buenas noches Lily- se despidió Remus dejando la puerta entreabierta.

Cuando Remus desapareció por el pasillo, Lily se asomó por el resquicio y empujó la puerta con suavidad. Todas las camas permanecían vacías a excepción de la de James Potter, quien dormía apaciblemente cubierto por las sábanas blancas.

Lily sintió un cosquilleo en el estomago pero decidió ignorarlo. Se paró a lado de la cama y lo observó unos segundos. Tenía que despertarlo ya que necesitaba hablar con él, pero no quería hacerlo.

-¿Qué te sucede Lily?

Se sentó en la cama de enfrente y se quedó en silencio meditando. Una ventisca entró por la ventana y tiritó de frio. Vio un suéter colocado en el respaldo de la cama. Se paró para tomarlo. Era escarlata con dorado y decía Potter en la parte de atrás. Lily dudó por un segundo, pero al final el frío fue más fuerte que su voluntad y decidió ponérselo.

-Se te ve bien. Deberías conservarlo Lily- se sobresaltó al descubrir a James despierto, observándola con una sonrisa divertida.

-Tenía frío. ¿De acuerdo?- replicó Lily. James sonrió para toda respuesta. - Sabes, lo que hiciste fue realmente estúpido.

-¿Qué cosa?- preguntó James confuso.

-Estrellarte en el campo de Quidditch.

-Pues tú estás aquí, usando mi suéter… yo creo que me funcionó bastante bien- comentó James- Mucho mejor que declamar a Shakespeare con un jubón renacentista. Creo que me accidentaré más seguido.

-No juegues con eso James. Estaba realmente…

-¿Preocupada?- James se puso de rodillas en la cama y se arrastro hasta el respaldo para estar más cerca de Lily- ¿Estabas preocupada por mí, Lily Evans?- Ella no respondió pero un fuego recorrió su cuerpo dejándola completamente colorada.

-Vine a pedirte tu capa de invisibilidad- anunció Lily cambiando abruptamente el tema.

-¿Mi capa de invisibilidad? ¿Para que la quieres?- cuestionó James.

-Necesito colarme en la Sección Prohibida- explicó Lily sentándose en la cama.- Tengo que encontrar el libro donde está la maldición que te echaron. Si supiera cuál es, sólo le pediría a Slughorn un permiso especial para sacarlo. Pero al parecer esto va a ser más complicado.

-En todo caso te acompañaré yo. - sentenció James- Mañana me dan de alta en la enfermería así que no habrá problema.

-No es necesario James. Yo puedo sola- replicó Lily.

-Sé que puedes. Pero la última vez que vagaste en los pasillos a altas horas de la noche, terminaste encerrada en un armario de escobas por un psicópata duelista.

  • argumentó James- Además nos dividiremos el trabajo de forma equitativa. Tú te la pasarás leyendo esos libros aburridos y yo te cuidaré la espalda.

Lily no le veía lo equitativo al asunto pero, antes de que pudiera contradecir a James, escucharon unos pasos acercándose a toda velocidad.

-¿No deberías estar en la enfermería, verdad?- cuestionó James. Lily negó con la cabeza con ojos asustados- Escóndete aquí- James la aló con fuerza para que se acostara en la cama.

-¿Pero que te sucede?- replicó Lily

-¡Shhhh!- la calló James mientras los cubría a los dos con sábanas y cobertores. Tomó la varita de la mesita de noche- Nox- susurró.

La enfermería quedó a oscuras. La puerta chirrió anunciando un nuevo visitante.

-Ponla aquí Minerva- Lily Evans se sobresaltó al escuchar la voz de Albus Dumbledore.

James se colocó el dedo índice en los labios pidiendo silencio. Estaban en una posición muy incómoda.Los dos rostros, separados por unos cuantos centímetros, escuchando sus respiraciones entrecortadas. Lily se dio cuenta que el aumento de los lentes de James hacia que sus ojos se vieran más grandes. Había un círculo negro que rodeaba sus pupilas almendradas. James comenzó a contar las pecas que salpicaban la nariz de Lily y le recordaron a pequeñas constelaciones. Se dio cuenta que los labios de Lily eran suaves y delicados, del color de una sandía y sintió el impulso de probarlos pero se contuvo, recordando que el director de Hogwarts podría escucharlos.

-¿Qué ha sucedido?- preguntó Madame Pomfrey. Se escuchó un grito ahogado de la enfermera.

-Sirius Black y Peter Pettigrew la encontraron cuando regresaban de las cocinas- explicó Dumbledore pasando por alto que ese un lugar prohibido para los estudiantes- Lily y James se miraron con intensidad al escuchar el nombre de dos merodeadores.

-¿Por qué siempre esos chicos se encuentran involucrados?- se lamentó Minerva McGonagall.

-Poppy, será mejor que le dé una poción reabastecedora de sangre. Ha perdido mucha- informó Dumbledore - Luego déjela descansar.

Madame Pomfrey obedeció. A los cinco minutos la enfermería había vuelto a su silencio habitual.

-¿Se han ido?- susurró Lily Evans. James sacó su cabeza de las mantas y descubrió la enfermería vacía a excepción del cuerpo que ocupaba la cama del frente

-Sí- contestó James. Lily se apresuró a salir de la cama pero se enredó con las sábanas. James contuvo la risa y ayudó a Lily.

Ambos se pusieron de pie y caminaron como imanes hacia la persona inconsciente. Reconocieron a Emmeline Vance, estudiante de séptimo en Ravenclaw.

-¿Qué tiene en el brazo?- preguntó Lily viendo que estaba extendido sobre una almohada.

-Lumos- murmuró James. Con la varita iluminó el brazo de Emmeline y leyeron las palabras *"sangre sucia"*grabadas sobre la piel. Una cicatriz indeleble.

Lily Evans soltó un grito ahogado y James Potter le sujeto la mano intentando tranquilizarla.

-Creo que esa visita a la sección prohibida es sumamente urgente- señaló James antes de apagar su varita.