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Domestique a su Merodeador. 2.0 — capítulo 3
3
Cuando Sirius Black soborna a Claire Starkey.
Claire Starkey cruzó las piernas para acomodarse sobre la destarada mesa de madera. Apoyó las manos sobre su rostro y miró aburrida a Sirius Black
-¿Es enserio? ¿De todas las propuestas de negocios que podrías darme vienes a ofrecerme una fiesta de Halloween?- cuestionó Claire balanceando sus pies- ¿Esa es la gran aventura? ¿No prefieres que realice apuestas clandestinas? ¿Qué trafique Whiskey? ¿Qué robe la moto que tanto te gustó en una de nuestras escapadas?
-¿Cuál es el problema con la fiesta? A ti te gusta divertirte y las fiestas siempre están ligadas con la diversión- replicó Sirius retorciéndose en la silla en un absurdo intento para zafarse de las cuerdas que lo aprisionaban.- Podrías hacerla al estilo "Starkey."
Claire levantó una ceja y frunció los labios manteniendo su impenetrable expresión.
-No gracias, creo que paso- Claire se levantó de un saltó y se dispuso a tomar su mochila- Me voy, si tengo suerte quizás llegue a clase de Slughorn.
-¡Qué! ¿Y piensas dejarme aquí amordazado?- reclamó Sirius intentando liberarse. Parecía una enorme y furiosa babosa carnívora.
-Cuando terminamos prometiste que no volverías a entrar a mi guarida secreta…
-A menos que sea de vida o muerte. - completó Sirius con ojos suplicantes- ¡Lo es!
-Creo que no sabes distinguir lo que es una urgencia- observó Claire - Además estoy ofendida, soy contrabandistano organizadora de eventos sociales.- señaló Claire dándose la media vuelta y disponiéndose a abandonar a Sirius.
-¿Qué tal si el pago te hace cambiar de opinión?- preguntó Sirius. Los ojos de Claire Starkey brillaron con codicia y Sirius Black sonrió internamente. Él conocía a la perfección las debilidades de Claire.
-Te escucho- murmuró Claire intentando mostrarse indiferente.
-Puedo pagarte con un objeto o habilidad que no hayas alcanzado…
-Sirius- interrumpió Claire- No es mi intención sonar presumida pero desde que nos conocemos te he superado en todas las áreas: Quidditch, travesuras, espionaje. Y eso que tú cuentas con el maravilloso mapa al que le susurras palabras como un amante y con la capa de Potter. - Claire sonrió satisfecha reviviendo sus triunfos en cabeza- No creo que tengas ninguna habilidad secreta ni misteriosa con la que puedas pagarme.
Sirius frunció el entrecejo ofendido.
-Vamos, debe haber algo que yo si haya logrado y tú no- refutó Sirius soltando un gruñido perruno.
Los ojos de Claire Starkey se abrieron como platos y una sonrisa triunfal se pinto en sus labios.
-Creo que si lo hay- susurró Claire- Este es el trato: Te ayudo a organizar tu fiesta de Halloween si a cambio aceptas convertirme en una animaga ilegal.
-¡¿Qué?!¡Ni lo sueñes!- exclamó Sirius volviendo a contorsionarse.
-¿Por qué no? Sería*divertido-*Claire sonrió ilusionada. Levanto las manos sobre la cabeza y las separó cincuenta centímetros- ¡Claire Starkey! ¡Contrabandista y animaga! Quedaría perfecto en mis tarjetas de presentación.
Sirius soltó un resoplido. No estaba dispuesto a perder lo único en lo que era mejor que Claire Starkey. James se las podría apañar sin la fiesta de Halloween. Podría convencerlo de llevar a Evans al aniversario de muerte de Nick. Si descontaba la música tétrica y la comida putrefacta el ambiente podría ponerse romántico.
-Me niego rotundamente- repitió Sirius.
-Vamos Sirius. - suplicó Claire- Hasta pasaremos tiempo de calidad juntos, ya que evidentemente no puedo organizar toda esa fiesta yo sola- Claire apoyó sus manos en los hombros de Sirius y lo miró con sus enormes ojos castaños- por favor.
Sirius sintió como sus mejillas se coloraban. Para disimularlo comenzó a carraspear y desvió la mirada.
-¿Estás bien?- preguntó Claire preocupada- Parece que te metiste un puñado de diablillos negros de pimienta.
-No es nada- dijo Sirius intentando quitarle importancia al asunto- Bien, si tanto insistes acepto.
Finalmente todos saldrían ganando*. Claire, James, e inclusive él.*
Cuando Lily Evans y Claire Starkey son testigos oculares
Lily Evans miró su reloj de muñeca y comprobó que Claire Starkey llevaba quince minutos de atraso. Unas gotas de agua le empaparon la túnica cuando el calamar gigante hundió su enorme tentáculo hacia las infinidades del Lago Negro.
-Espero que no trate así a sus otros clientes- refunfuñó Lily. Escuchó una risa cantarina a sus espaldas y al voltearse encontró a Claire Starkey.
La Ravenclaw traía el uniforme de Quidditch de su casa y su escoba, una *fecha plateada,*en la mano izquierda.
-El calamar gigante te dio un buen baño- dijo Claire Starkey a modo de saludo.- Perdón por la tardanza, Gweon Jones convocó a un entrenamiento de último minuto.
-No te preocupes- comentó Lily intentando ser amable.
Hubo unos segundos de silencio. Claire esperando que Lily le contarala supuesta propuesta de negocios, y Lily dudosa sobre qué protocolo llevaba Claire con sus clientes. Finalmente, Lily preguntó esforzándose por ser cortes:
-Emmm… ¿Cómo ha estado tu día? - Claire la miró con una expresión de incredulidad que Lily no supo cómo interpretar. Claire soltó otra de sus risas cantarinas y Lily la miró ofendida.
-De verdad que eres un encanto- comentó Claire. - Generalmente mis clientes me citan en aulas vacíasy nunca me mandan cartas. En cambio tú hasta me preguntas por mi día. De verdad que eres adorable.
Lily soltó un ruido indefinido. Ella no entendía lo adorable del asunto así que decidió ir al grano.
-Tú eres la única que ha logrado domesticar a un merodeador- esta vez fue Claire la que la miró con incredulidad.
-¿Cómo dices que dijiste?- balbuceó Claire.
-Necesito que James Potter me deje en paz. Ese círculo vicioso de "él pidiéndome citas y yo mandándolo a freír espárragos" ya no es sano para ninguno de los dos. - explicó Lily sintiéndose sumamente tonta- Sirius Black estuvo enamorado de ti, inclusive llegaron a salir, y lograste que ahora pudieran tener una relación cordial…
Claire no estaba segura si amarrar en una silla a su exnovio se podía definir como una "relación cordial", pero decidió no contradecir a la pelirroja.
-… te pagaré si encuentras una forma para que James Potter deje de asediarme…
-Espera- interrumpió Claire- ¿Cara de que me vez? Parece que hoy la gente está un poco confundida respecto a mi profesión. Soy Claire la contrabandistano Claire la Gurú del amor.
-Lo sé pero…
-CONTRABANDISTA- repitió Claire.
-Pensé que aceptabas cualquier trabajo siempre y cuando recibieras un pago a cambio- replicó Lily entornando sus ojos verdes.
-¿Y qué me darás Evans?- Lily se quedó sin habla. Había olvidado ese detalle crucial. Claire rodó los ojos.- Mi entrenamiento comienza en cinco minutos. Piénsalo y cuando termine…
Un grito de terror opacó la voz de Claire. Las dos brujas voltearon a ver a un estudiante que se acercaba a toda velocidad.
-¿Es Peter Pettigrew?- preguntó Lilyreconociendo al chico menudito con nariz puntiaguda.
-¡Ayuda!- chilló Peter. Tomo una bocanada de aire- Gweon Jones…- balbuceó.
-¿Qué le sucedió?- preguntó Claire.
-Un ataque- contestó Peter todavía con la respiración agitada- ¿A dónde vas Evans?
Lily no esperó a escuchar más detalles y corrió siguiendo la dirección de donde había venido Peter Pettigrew. Entró al castillo y en el primer corredor encontró el rostro desencajado de Gweon Jones. Era una chica negra de pómulos salientes y labios gruesos. Llevaba la túnica de Quidditch manchada de sangre y una tajada profunda en la mejilla.
-Vaya que corres rápido- comentó Claire pero su voz se cortó al ver el cuerpo inconsciente de Gweon- Hay que llevarla a la enfermería- sentenció.
-Pettigrew- Lily lo taladró con sus ojos verdes- ¿Viste quien fue el atacante?
Peter se quedó congelado.
-No lo vi- mintió.
Cuando Remus Lupin presencia choques emocionales
Remus Lupin odiaba los lunes. No porque le restregaban el inicio de la semana escolar ya que a él le gustaba ir a clases, sino que porque todos los lunes debía ir a un chequeo rutinario en la enfermería. Después de siete años, seguía sinacostumbrarse al hedor delos ungüentos medicinales y a Madame Pomfrey examinando las heridas causadas por sus involuntarias transformaciones.
Había decidido pasar el tiempo mínimo en esas visitas semanales, pero para su desgracia Mary McDonnald había llegado arrastrando a una pálida Madison Stuart. Al parecer Madison no había pegado un ojo en toda la noche debido a un "ataque emocional". Aparentemente Madame Pomfrey ya estaba acostumbrada a esos supuestos "ataques emocionales", porque le recetó de mala gana una infusión apestosa a platanos podridos.
-Ahora ya pueden irse- ordenó Madame Pomfrey mal encarada.
Las dos Gryffinfors asintieron con la cabeza y desaparecieron.
-Bien, Señor Lupin, ahora le daré una poción cicatrizante y…- las puertas se abrieron con violencia innecesaria.
-¡Un ataque!- Chilló Peter Pettigrew con un dramatismo exagerado.
-¿Qué? ¡Otra adolescente con su ciclo hormonal alterado!- se lamentó Madame Pomfrey, pero luego su voz fue opacada por su propio grito ahogado.
Lily Evans y Claire Starkey aparecieron arrastrando a una inconsciente y malherida Gweon Jones. Una herida en el costado había dejado el uniforme de Quidditch empapado de sangre.
-¿Qué le ha pasado?- vociferó Madame Pomfrey apartando a Remus de un empujón y corriendo hacia Gweon.
-Pettigrew la encontró inconsciente- comunicó Lily Evans.
Remus le lanzó una mirada suspicaz a Peter. Se veía más nervioso de lo acostumbrado. Habría sido el choque emocional por encontrar a Gweon o estaba ocultando información.
-¿Quiere que vaya por el profesor Flitwick?- preguntó Claire Starkey.
-Sí, creo que sería lo más apropiado- musitó Madame Pomfrey suministrando cremas antihemorrágicas.
Remus se preguntó cómo Claire Starkey, Lily Evans y Peter Pettigrew, tres individuos completamente disparejos, habían terminado involucrados.La puerta se abrió nuevamente, sacando a Remus de la ola de pensamientos que lo azotaban. De todos los habitantes de Hogwarts, Remus jamás imaginó encontrar campante, con las manos en la cintura y una sonrisa de satisfacción, a Rita Skeeter.
-Me han informado que hubo un ataque- comentó Rita. Por su expresión parecía estar entrando a un concierto de Celestina Warbeck y no a una enfermería. - ¿Bozo dónde estás?
Un individuo bajito con expresión atontada apareció con una tosca cámara fotográfica.
-Una toma desde este ángulo quedaría perfecta- indicó Rita Skeeter a su asistente.- Luego estaría perfecta una fotografía de todos ellos. - Señaló a todos los presentes que la veían anonadados por lo absurdo de la situación- Quedarían perfectos en el titular: "Sobrevivientes al trágico ataque".
-Pero si nosotros no estuvimos presentes- señaló acertadamente Peter
-¿Y a quién le importa?- exclamó Rita Skeeter haciéndole señas a Bozo. - Mientras compren periódicos no tiene nada de malo distorsionar un poquito la verdad.
-Eres despreciable- la encaró Lily Evans- Como puedes usar la tragedia de otras personas para vender tus periodicuchos.- La cara de Rita Skeeter se tiñó de rojo.
-¿Eso crees?- Una sonrisa maliciosa se pintó en sus labios.
-No le hagas caso Rita- intervino Claire Starkey agitando su mano nerviosamente- Sólo está alterada por el choque emocional que acaba de sufrir.
Rita Skeeter no se tragaría fácilmente esa pobre excusa. Una dulce venganza ya se estaba cociendo en su cabeza.
-Es suficiente- intervino Madame Pomfrey- Todos salgan de la enfermería ahora. Vamos, fuera.
Empujó a todos los presentes con violencia hasta sacarlos al pasillo.
-Señor Lupin lo veo mañana a la misma hora- fueron las últimas palabras de la mujer.
Remus Lupin pensó que sería el siguiente con choques emocionales si los eventos en Hogwarts continuaban tan agitados como hasta ahora.
Cuando****los merodeadores deciden realizar actividades detectivescas.
Sirius Black había abandonado su elegante porte encarando a James Potter. Su mejor amigo permanecía desparramado sobre su cama de dosel, con una expresión compungida y sus ojos avellanas analizando el techo con una concentración exagerada.
-¿Bromeas, cierto?- exclamó Sirius Black- ¡La chica me amordazó en una silla! ¿Ahora pretendes que regrese a su guarida para cancelar el trato?
-Sí- contestó James en un tono ausente. Sirius Black lo tomó de la solapa de la túnica y lo sacudió con fuerza.
-ME- AMORDAZÓ- EN- UNA- SILLA- repitió Sirius haciendo énfasis en cada palabra. James igual sujetó a Sirius y lo agitó con violencia.
-ME- DIJO- QUE- LA- ASFIXIABA- Respondió James usando el mismo tono entrecortado.
-¿Y piensas rendirte así de fácil?- saltó Sirius- No pensé que fueras de los que se acobardaban.
-No lo soy- masculló James desviando la mirada- Sólo ya no quiero ser una molestia para ella…
La puerta de la habitación se abrió y Remus Lupin y Peter Pettigrew miraron con estupefacción a los otros dos merodeadores que continuaban sacudiéndose mutuamente.
-¿Es normal qué se estén jalando de las túnicas?- murmuró indiscretamente Peter. Remus, quien ya había tenido suficientes peleas por un día, decidió ponerse los pantalones de prefecto.
-Ustedes dos sepárense- ordenó mientras los apartaba con un empujón.
-Él empezó- replicaron los dos señalándose.
-Quiere que regresé con Claire para deshacer nuestro trato.- explicó Sirius indignado- Permití que la mujer me atara en una silla e inclusive decidí pagarle convirtiéndola en animaga.
-¡QUÉ!- saltó James- ¿Cómo pudiste ofrecerle ese pago?
-No me dejaste opción- masculló Sirius- Ella jamás querrá deshacer el trato con un pago tan exorbitante y valoro demasiado mi vida para regresar a su guarida. Amenazó en colgarme de la torre de astronomía si volvía a aparecer por su territorio.
-Vaya que es un encanto- susurró Peter entre dientes.
-Ya dejen de discutir- Remus se paró enfrente de ellos- Hay cuestiones más importantes que poner sobre la mesa.
-Claro, a nadie le importa que me amarraran…
-En la silla ya entendimos- interrumpió Remus- Hoy hubo un ataque.
-¿A qué te refieres con un "ataque"?- cuestionó James. Remus le dirigió una mirada cómplice a Peter.
-Estaba yendo por un bocadillo a las cocinas- comenzó a narrar- para mayor facilidad de movimiento me convertí en rata. Me escabullí por un pasillo y me topé con dos figuras. La primera la reconocí al instante: Gweon Jones.
-¿La capitana del equipo de Quidditch de Ravenclaw?- preguntó Sirius. Peter asintió con la cabeza.
-Lasegunda persona iba encapuchada y usaba máscara, pero por su voz puedo asegurar que era una mujer- continuó Peter- La enmascarada retó a duelo a Gweon Jones aunque en realidad no le dejó opción. A los cinco minutos ya había acabado con ella.
-¿Con Gweon? Había escuchado que era una excelente duelista- reflexionó James sorprendido.
-Lo es, pero la enmascarada conocía varias maldiciones oscuras- susurró Peter y un escalofrío recorrió su cuerpo al recordar lo ocurrido. - Cuando la atacante desapareció corrí a pedir ayuda. Me encontré a Evans y a Starkey, quienes me ayudaron a llevar a Jones a la enfermería.
-¡Evans y Starkey!- exclamaron James y Sirius al unísono.
-Eso es imposible. Ellas ni se dirigen la palabra- observó James.
-Pues estaban teniendo lo que parecía una conversación privada a orillas del lago negro…- James saltó nuevamente sobre la solapa de Sirius y lo comenzó a sacudir.
-¿Le dijiste a Starkey algo de Evans verdad?
-No lo hice- negó Sirius convulsionando por los bruscos movimientos.
-¡Ya es suficiente!- volvió a intervenir Remus- Lo importante aquí es el ataque.
-Bien- sentencio James.- el ataque.
-Como decía- Peter tosió falsamente intentando hacerse el interesante- Evans y Starkey cargaron a Jones…
-¿Dejaste que Evans cargue el cuerpo?- volvió a intervenir James- ¿Qué clase de caballero eres? Ve y anota eso en tú bitácora personal.
-Yo no tengo bitácora personal- comentó Peter indignado por la interrupción.
-Pues deberías Colagusano, es bastante instructivo…
-¡Basta!- gruñó Remus quien ya había rebasado los límites de la exasperación- Lo importante aquí es ¿Quién fue el atacante? ¿Por qué decidió retar a Gweon Jones? ¿Los ataques continuarán?
-¿Quieres qué nosotros investiguemos?- cuestionó Sirius. Remus asintió con decisión.
-Remus tiene razón- habló James poniéndose de pie- ¡Somos los merodeadores! Debemos proteger a Hogwarts ahora que nos necesita. Conocemos todos los secretos del castillo así que no será difícil encontrar al culpable.
-Bien dicho Cornamenta- apoyó Sirius y Peter sonrió con admiración.
Los merodeadores se dirigieron miradas significativas y sonrisas cómplices. Cada uno sabía que esa era la señal de una nueva aventura. Ninguno se imaginaba que el riesgo que aceptaban era tan grande como lanzarse por un precipicio.
Cuando los siete se juntan a la medianoche.
La duodécima campanada del enorme reloj de péndulo resonó, amenazante y espectral, en la sala común de Slytherin. Los siete estaban reunidos nuevamente. Las llamas volvieron a teñirse de verde y la serpiente de fuego les dejó un nuevo cilindro que cayó a los pies de Severus Snape. Lo accionó.
-El mensaje de la primera prueba ya ha sido dado, si son inteligentes ya lo habrán decifrado. Espero que no decepcionen a su lord o las consecuencias serán inimaginables. Les quedan 6 días.
-¿De qué mensaje habla?- preguntó estúpidamente Mulciber. Severus Snape rodó los ojos.
Bellatrix se puso enfrente de todos los presentes con petulancia y mostró un pergamino igual al que escondía Snape en la túnica.
-Ya he cumplido la primera prueba. Al parecer la pobre de Gweon Jones fue la derrotada- escupió Bellatrix con sorna.
-¿Tú realizaste el ataque?-preguntó Regulus Black. Ya había llegado a oídos de varios estudiantes que Gweon Jones estaba en la enfermería.
-Y tú tendrás que hacer lo mismo Regulus. A menos que no tengas suficientes agallas - se jactó Bellatrix.
Severus Snape la miró encolerizado. Bellatrix Black era una soberana estúpida. Con el ataque que había realizado había alertado a todo el personal de Hogwarts.
-Uno de los requisitos de la prueba era mantener la discreción- comentó Severus- Probablemente en la mañana el profesorado ya estará tocando la puerta de tu habitación.
-Severus tiene razón- habló Rodolphus Lestrange con áspera voz- Varios profesores están preocupados.Ya no podremos actuar con libertad.
Bellatrix los fulminó con la mirada.
-¿Y a mi qué?- replicó molesta- Yo ya cumplí la prueba. No me descubrirán porque llevaba esto encima- rebuscó en su mochila y sacó una máscara blanca. - Jones no me reconoció.
-¿Sería molestia que me prestaras un momento esa máscara?- preguntó Avery volviendo a mostrar se característica sonrisa. Bellatrix se la pasó con brusquedad.
Severus Snape levantó ambas cejas expectante. Él sabía que, a diferencia de los demás presentes, Avery no era ningún estúpido.
-Tengo una brillante idea- asentó la máscara- ¡Geminio!-puso su mano sobre el antifaz y fueron saltando seis copias idénticas- ¡Finite Incantatem!
Avery sonrió con satisfacción.
-Ahora todos agarren una - indicó Avery.
-¿Y cuál es el objetivo de esto?- cuestionó Mulciber.
-Gweon Jones vio que su atacante era un enmascarado y es lo que verán los demás. Debemos hacer creer que el enmascarado es la misma persona y no siete individuos diferentes- explicó Avery- Así les será más difícil dar con nosotros.
Snape clavó su mirada oscura en los huecos vacios de la máscara. Él no pretendía cometer ni un error.