← Domestique a su Merodeador. 2.0 · de
Domestique a su Merodeador. 2.0 — capítulo 4
4
Cuando Lily y James salen en el Or****áculo estudiantil
Lily Evans supo que algo andaba mal apenas pisó en el Gran Comedor. Los indiscretos cuchicheos y los dedos acusatorios no pasaban por alto. Sandra Miller y sus compinches rieron maliciosamente cuando Lily pasó a su lado. Antes de que la pelirroja ocupara asiento en la mesa de Gryffindor para averiguar a qué se debían tantos susurros, James Potter se plantó enfrente de ella con una expresión de culpabilidad. Traía un arrugado trozo de periódico que parecía haber sido estrujado y desenrollado como mínimo cinco veces.
-Pensé que lo más apropiado sería que te enteraras por mí- musitó James revolviendo nerviosamente su rebelde cabellera.
Lily frunció el entrecejo, y no por el tic de James Potter que consideraba irritante, sino por el titular que coronaba la portada del Oráculo Estudiantil. El artículo iba acompañado de dos fotos. Una en la que Lily le arrojaba a Jamesla jarra de leche cuando él realizaba su declaración de amor; y otra de una Lily furiosa, con las manos y la ropa embadurnadas de sangre, en medio de la enfermería.
Lily Evans ¿Adorable o esquizoide?
¿Quién no ha escuchado de Lily Evans? Prefecta de Gryffindor, alumna favorita del profesorado, miembro predilectadel Club Slug y probablemente futura Premio Anual al terminar este curso. Aparentemente es una bruja encantadora, pero al ser hija de muggleses evidente que tiene actitudes que nos dan desconfianza. Yo, Rita Skeeter, a través de un medio tan confiable como el Oráculo estudiantil, desenmascaré a esta arpía.
Empezaré con uno de los sucesos más comentados el domingo: La declaración de amor de James Potter, que terminó con el guapo capitán del equipo de Gryffindor bañado en leche y con el corazón hecho pedazos. En la imagen de la derecha pueden apreciar la expresión de acromántula furiosa de Lily Evans. ¿Cómo alguien que a primera vista es tan "adorable" puede tener un cambio tan violento de humor? Evidentemente la prefecta de Gryffindor no está mentalmente equilibrada. Lo más recomendable es que la manden a examinar a San Mungo ya que presenta actitudes bipolares y esquizofrénicas. Todo esto lo sugiero por el bien de los estudiantes de esta respetable Institución.
Otra observación curiosa es la extraña obsesión que tiene James Potter hacia Lily Evans, que indiscutiblemente raya en una patología. ¿O quién en su sano juicio se pone a recitar a Shakespeare con ropa interior inflable para conseguir una cita? Es tan claro como el veritaserum que, James Potter fue golpeado por una bludger en la cabeza o está bajo una poción de amor. Yo me inclinó más ante la última suposición ya qué ¿Quién es la estudiante más habilidosa en pociones en todo Hogwarts? Si, señores, ¡Lily Evans! Tal vez, lectores míos, piensen que estoy chocheando porque ¿Quién le daría una poción amorosa a un chico al que piensa batear? Pero imagínense la reputación que adquiere una bruja que rechaza incontablemente a uno de los estudiantes más populares de Hogwarts. O es una estúpida en potencia o tiene una necesidad enfermiza de llamar la atención. Nuevamente me inclinó más por la segunda teoría pero esta vez no descartaré la primera.
Pero, mis queridos compañeros, la razón por la que me atreví a escribir este artículo y desenmascarar a esa "adorable" pelirroja, son la serie de ataques que se han desencadenado en el Colegio y amenazan nuestra seguridad.Ya estamos a viernes y el número agresiones ha aumentado a cuatro. Todos estamos bajo la incógnita de quién es "el duelista misterioso". Pero yo apostaría mil galeones a que Lily Evans está detrás de todos estos ataques. Hemos analizado su perfil psicológico y creo que, todos ustedes lectores, estarán de acuerdo conmigo en que Lily Evans tiene una enfermedad mental que la convierte en un peligro para la comunidad mágica estudiantil. Llegué a la conclusión la tarde en que yo (y mi fiel fotógrafo Bozo) entramos a enfermería con la intención de revelarles la verdad sobre la primera agresión a Gweon Jones, capitana del equipo de Quidditch de Ravenclaw (para más detalles consultar la página cinco). Sorpresivamente fuimos recibidos por una agresiva Lily Evans con la ropa y el cuerpo empapados de sangre, como pueden observar claramente en la segunda imagen. La pregunta es: ¿Qué hacía Lily Evans en la enfermería con rastros de haber estado presente en la agresión? ¿Los profesores estarán encubriendo a su alumna predilecta? Gweon Jones ha dicho en una entrevista en exclusiva que está segura que su atacante fue una mujer. ¿Cuántas pruebas más necesitamos?...
Lily Evans despegó la vista del Oráculo estudiantil. Estaba tan roja por la furia contenida que podría haber freído un huevo en su frente.
-Perdón-susurró James. Lily lo miró desconcertada. Parecía un niño castigado por haber roto el juguete favorito de su hermanito. - Es mi culpa, no accedí a que me entrevistará y para vengarse se las ha traído contra ti.
Lily no estaba segura si su sonrojo se debía a las calumnias de Rita Skeeter o la afligida expresión de James Potter.
-Te equivocas. No es tu culpa- Lily suspiró - Le dije que era despreciable por usar una tragedia para vender sus periodicuchos. Al parecer no se lo tomo muy bien.
-Eres muy honesta.- comentó James Potter- Nunca te quedas callada cuando vez una situación injusta
El cumplido de James provocó que Lily volviera a ruborizarse. Ella intentó ocultarlo pero James no lo pasó por alto. Sonrió satisfecho por el efecto causado.
-Venga Evans- le dio una palmada amistosa en el hombro- No dejes que unas mentirás en un periódico de cuarta te desanimen. Todos conocen lo integra que eres así que jamás le creerían a Rita Skeeter, a menos que el que lo lea sea demasiado estúpido… ¡Como ustedes!- James señaló a un par de Hufflepuff que evidentemente habían leído el artículo ya que miraban reprobatoriamente a Lily.
El dedo acusatorio de James provocó que ambos Hufflepuff escupieran su jugo de calabaza y giraran sus cabezas avergonzados. Lily ocultó una sonrisa que sólo James vio.
-Gracias, enserio- susurró Lily- Me sentaré a desayunar o no llegaré a transformaciones.
-Yo iré a despertar a Sirius. Supongo que nos veremos en clase y hoy en detención…- James dijo lo último con sumo cuidado, como si la sola mención de la palabra "detención" pudiera provocar el estallido de un cuerno de Erumpent.
-Si ahí estaré- Lily fue a buscar lugar en la mesa de Gryffindor y James Potter salió del Gran Comedor sonriendo ampliamente. Comprobó que el vestíbulo estuviera desierto y sacó de la túnica su bitácora personaly una pluma.
Viernes 5 de Octubre de 1977
Razón número uno por la que me gusta Lily Evans: Es honesta, nunca se queda callada frente a una injusticia. Lucha por la verdad.
Cuando Claire Starkey tiene una junta de negocios con el profesorado.
Claire Starkey puso una mano en el picaporte pero no se atrevió a entrar a la sala de profesores.
-En las situaciones que me meto por ayudar a Sirius- sedijo a sí misma, luego agitó la cabeza como si la palabra "ayudar" no pudiera estar dentro de su código ético. - Esto lo hago porque quiero ser una animaga, una contrabandista no realiza donaciones filantrópicas, no, no, no.
Claire dio un largo suspiro tratando de infundirse ánimos y abrió la puerta.
-Pensamos que no llegaría Señorita Starkey - fue el saludó de McGonagall.
-No, usted jamás decepciona Señorita Starkey, sabía que estaría aquí tarde o temprano- fue el adulador comentario de Slughorn.
-Al menos ya tengo a Slughorn en el bolsillo- pensó Claire. Aunque el verdadero problema era McGonagall.
Claire había citado a los cuatro jefes de las casas de Hogwarts. Ellos eran los únicos que podrían aprobar la inusual petición de Sirius Black.
-Tenemos curiosidad respecto a la propuesta que tiene para nosotros- comentó Flitwick motivando a la estudiante de su casa. La profesora Sprout asintió.
Claire se plantó enfrente de los cuatro magos intentando adquirir un aire empresarial.
-Como sabrán esté es mi último año en el Hogwarts- comenzó su discurso usando un tono diplomático- y una forma para demostrar mi agradecimiento por todos estos años es realizar un evento social, un baile de Halloween.
-¡Maravillosa idea!- saltó Slughorn pomposamente.
-Señorita Starkey- intervino McGonagall en un tono suspicaz. - No cree que, con los recientes ataques que se han desencadenado a lo largo de la semana, está muy fuera de lugar su petición.
-Al contrario, serviría para levantar la moral de los estudiantes- refutó Claire Starkey con una mano en alto- En tiempos de crisis un poco de diversión ayuda a superar las tristezas.
-Excelente, tiene todo mi apoyo Señorita Starkey.- volvió a vitorear Slughorn.
-Yo tampoco creo que la idea esté mal Minerva- comentó Flitwick meditándolo. Claire sonrió satisfecha.
-¿Piensa organizar todo esto sola?- preguntó Sprout todavía dudosa.
-En realidad acabo de conseguir un asistente - comentó dudosa Claire.
-¿Quién es?-cuestionó McGonagall. Claire se mordió el labio meditando si sería seguro hacer aquella revelación.
-Sirius Black- la profesora Sprout soltó un grito ahogado y se puso una mano el pecho como si Claire acabara de gritar una abominación.
-Sería más sensato encerrar a Peeves en el salón de pociones con fluido explosivo de erumpent- dijo mordazmente McGonagall y todos los profesores asintieron.
-Sé que el Señor Black ha dado razones para cuestionar su… sentido común.- Claire rogó porque una maravillosa idea iluminara su cerebro.- Ya que siempre está involucrado en alguna travesura que daña a terceros, pero ayudar a organizar esta fiesta podría servirle como una especie de terapia…
-Explíquese mejor- insistió McGonagall.
-Podría aprender valores como la solidaridad, el trabajo en equipo, responsabilidad, entre otros. Además estará tan ocupado que no tendrá tiempo para estar en sus *"andadas"-*McGonagall se puso una mano en la barbilla como si estuviera meditando seriamente aquella barrabasada- Por ejemplo: Los muggles que realizan algún delito los ponen a hacer "servicio social" para ayudar a la comunidad y convertirse en ciudadanos de provecho.Es lo mismo que se puede hacer con Black.
-Bien- sentenció McGonagall dejando a todos los presentes estupefactos- Pero el Señor Black estará bajo su responsabilidad- advirtió.
Claire asintió satisfecha.
-No será problema. Después de todo, la Señorita Starkey ha sido la única que ha podido controlar al Señor Black- comentó Slughorn retorciendo su bigote de morsa.
Claire recordó las palabras de Lily Evans, Tú eres la única que ha logrado domesticar a un merodeador. Tal vez la pelirroja no estaba del todo equivocada.
Cuando a Claire Starkey se le ablanda el coraz****ón.
Al salir del salón de profesores, Claire Starkey se dio de bruces contra Lily Evans.
-Lo siento- balbuceó Lily tendiéndole una mano. Claire observó que Lily se veía desanimada y supuso que era por el enorme titular que Rita Skeeter se había encargado de publicar.
-Qué casualidad encontrarte por aquí- comentó Claire- Acaso los profesores se creyeron la sarta de mentiras que escribió Skeetery piensan interrogarte.
Lily Evans negó con la cabeza
-Primer día de castigo con Potter- explicó sin muchos ánimos.
Claire sintió un enorme caldero removiéndoseen su interior. ¿Qué era esa sensación? ¿Culpabilidad por haber rechazado la petición de Lily Evans? Claire suspiró arrepintiéndose de lo que estaba a punto de hacer.
-Sabes, he pensado en tu propuesta del lunes y he decidido darte una oportunidad- Lily la miró con incredulidad.
-¿Me vas a ayudar?- cuestionó Lily con escepticismo.
-Siempre y cuando tengas algo interesante para darme a cambio- señaló Claire.-Y esta vez lo haremos a mi modo. Eso de estarme reuniendo con mis clientes a plena luz del día y recibir cartas de parte de ellos no va bien con mi imagen.
-No entiendo cual es el problema pero como tú digas.
-Te veré en la torre de astronomía a las 12:30 pm y más vale que hayas pensado con que me pagarás. Discutiremos el plan anti-Potter- Claire le extendió la mano y Lily la miró sin comprender- Vamos, un apretón de manos para sellar el pacto.
Lily dudó al recordar su plática con James Potter aquella mañana. ¿De verdad quería deshacerse de él? *Vamos Lily, no puedes perder esta oportunidad,*se dijo.
-Hecho- aceptó Lily sin saber en qué embrollo se metía.
Cuando Lily y James comparten castigo.
Para desgracia de Lily y James, la profesora McGonagall consideró que ya eran lo suficiente maduros para tener el castigo sin la necesidad de ser supervisados. Parecía que el casual encuentro mañanero en el Gran Comedor se había esfumado. Era más fácil hablar con el murmullo de cientos de voces que detrás de un silencio incómodo acompañado, de vez en cuando, por un comentario cortes.
Inesperadamente una montaña de pergaminos se derrumbó cubriendo por completo a la pelirroja.
-¡Evans!- saltó James escarbando entre la masa de papeles.
-Estoy bien, estoy bien- salió Lily sujetando la carpeta que le había caído en la cabeza- ¡No! , tendremos que comenzar desde el principio.- se lamentó.
-Tal vez deberíamos tomar un descanso- sugirió James tendiéndole una mano para que se levantara, ella la aceptó. Se miraron unos segundos y, al percatarse que sus palmas seguían entrelazadas, Lily lo soltó como si estuviera sujetando un caldero en ebullición. Sus mejillas estaban pigmentadas de carmesí.
-Vamos Evans no tienes porque ponerte nerviosa- dijo James sonriente.
-No estoy nerviosa- farfulló clavando la mirada en la carpeta que seguía aferrada a su puño como si fuera sumamente interesante
¿Qué había sido eso? ¿El ciclo hormonal?, se cuestionó Lily internamente. James la miró con escepticismo.
-Explícame. Dices que no estás interesada en mí, si no lo recuerdo me gritaste que preferías salir primero con el calamar gigante pero, cada vez que rosamos "accidentalmente"- Para James ninguno de esos contactos eran *accidentales-*te pones del color de una salamandra de fuego.
-No es verdad- negó Lily blandiendo la carpeta como una espada.
-Está bien está bien. Cada vez que me tocaste comportas tan indiferente como si agarraras el brazo de una escoba.- dijo James con sarcasmo. Miró la carpeta que Lily seguía manteniendo extendida, para ensanchar la distancia entre los dos. - ¿Qué traes ahí Evans?- preguntó intentando cambiar el tema.
-Parece ser el expediente de un estudiante- Lily le echó una hojeada- Es de Mulciber.- Frunció el entrecejo.
-¿Qué pasa?- preguntó James que ya la conocía molesta- Aquí está el ataque de Mary McDonald. El que sucedió en quinto.
-¡Oh! - James nunca fue muy amigo de Mary McDonald pero realmente lamentó la agresión cuando sucedió.
-Sabes, son muy similares- comentó Lily- El ataque de Mulciber y los que están pasando. No parecen usar hechizos de combate comunes, sino maleficios oscuros.
-Insinúas que Mulciber está detrás de todo esto. Porque según Gweon Jones su atacante fue una mujer, y Marlene McKinnon, Dorcas Medowes y Gideon Prewett siguen inconscientes como para que vayas a interrogarlos.- comentó James mal encarado. Lily frunció el entrecejo.
-¿Cuál es tu problema?- farfulló Lily.- No estoy diciendo que sea Mulciber sólo que puede haber una relación entre ambas agresiones.
-El problema es que teconozco. Cuando entra una idea en tu cabeza no sale hasta que logras tu cometido- replicó James cruzándose de brazos- Ya te estoy viendo investigando horas en la biblioteca hasta encontrar al culpable.
-¿Me estás diciendo metiche?
-Sólo digo que es peligroso y sí, tal vez seas un poco entrometida- dijo James en un tono punzante.
-Mira quién habla, tú y tus amiguitos merodeadores siempre meten las narices donde no deben- replicó Lily cruzándose de hombros. Hubieron unos segundos de silencio donde los dos se quedaron evaluando con la mirada.- Ustedes siempre se involucran en situaciones peligrosas…
-Es diferente- refutó James- Nosotros desayunamos peligro- Lily rodó los ojos considerándolo un engreído.
-¿Entonces no me crees capaz?- James no respondió. Lily tomó su mochila y se dio la media vuelta.
-Esto no es un juego Evans
-Curioso que tú me lo digas- dijo Lily en el umbral- Cuando siempre eres el que está tras una travesura. Por algo la mitad de estos expedientes tienen tu nombre- Lily señalo la masa de pergaminos y carpetas desperdigados en el piso y salió de sala con una nueva idea en mente. Atrapar al culpable.
Cuando los merodeadores ven algo curioso en el mapa
Remus Lupin había corrido las cuatro camas con doseles escarlatas para colocar un enorme tabloide que ocupaba toda la pared. Lo había tapizado de fotos, recortes y trozos de pergaminos. Flechas de colores brillantes se movían a lo largo del mural señalando información esencial.
Remus estaba sentado sobre su cama y tenía a la mano una hoja del Oráculo estudiantil, No era el artículo de Lily Evans, sinola crónica sobre el ataque a Gweon Jones. Él dudaba que la mitad de lo que estaba escrito fuera verídico pero, cada vez que veía un dato interesante, le daba un toque con la varita para que las letras cambiaran a rojo. Hasta ese momento había marcado: "A mi parecer era una mujer", "Llevaba una máscara blanca", "Me retó a un duelo", "Usaba maleficios oscuros".
-¿Algún dato interesante Lunático?- preguntó Peter mientras se embutía unos calderos de chocolate. Remus negó con la cabeza- Nada que no supiéramos- pegó el papel a ladode una foto de la capitana de Ravenclaw.- ¿Tú como vas Canuto?
Siriusestaba dormido sobre una masa de sabanas con el mapa del merodeador en la cabeza.
-¡CANUTO!- bufó Remus provocando que Sirius se levantara abruptamente.- Se supone que debes estar pendiente del mapa. Puede que el atacante esté vagando en los pasillos.
-Lo dudoLunático porque son las 12.00 am.- exclamó Sirius todavía somnoliento- Seguramente debe estar durmiendo plácidamente y soñando con sus futuras víctimas.
Remus rodó los ojos.
-Les sonará extraño pero, el duelista misterioso deber ser… muy buen duelista- comentó Peter.
-Eso es redundante Colagusano- señaló Sirius- El sueño daña tu buena sintaxis.
-¿A qué se debe esa observación?- cuestionó Remus a Peter.
Peter caminó en frente del tablero, examinando las fotos, mientras continuaba embutiéndose calderos de chocolate.
-Mira quienes han sido las víctimas- señaló las imágenes- Gweon Jones, Marlene McKinnon, Dorcas Medowes y Fabian Prewett. Todos tienen fama de ser excelentes con la varita. Y aún así, el duelista misterioso los ha vapuleado.
-Eso podría significar que el duelista misteriososólo reta a brujos experimentados- Remus saltó de la cama ante el nuevo descubrimiento.
La puerta del dormitorio se abrió con brusquedad y James Potter hizo acto de aparición. Se veía agitado, como si hubiera corrido una gran distancia.
-¿Dónde está el mapa?- preguntó James.
-Lo estoy usando. - explicó Sirius- Remus espera que encuentre al duelista misterioso mirando motitas móviles… ¡hey!- James se lo arrebató a la fuerza.
-Lo necesito- se justificó James.
-No escuchas que yo igual- replicó Sirius. James lo fulminó con la mirada- ¡Tranquilo Cornamenta! Asienta el mapa en el suelo, todo estará bien- dijo Sirius levantando las manos como si estuviera razonando con un asesino psicótico y no con su mejor amigo.
-¿Qué pasa Cornamenta?- intervino Remus ignorando el estúpido chiste de Sirius.
-Evans no está en la sala común ni en los dormitorios- explicó disgustado
-¿Debería preocuparnos qué sepas esa información?- cuestionó Peter.
-Tuvimos una discusión en nuestras horas de castigo…
-Se suponía que McGonagall los puso juntos para que aprendieran a tratarse como seres humanos civilizados- lo reprendió Remus.
-No estoy de humor para escuchar tus sermones. - le dirigió una mirada fulminante al enorme tablón de Remus- Evans parece interesada en investigar el caso del *duelista misterioso.-*James extendió el mapa comenzando a buscar el punto que indica la ubicación de Lily.
-¡Podría ayudarnos!- sugirió ingenuamente Peter- Después de todo ella es brillante para sacar deducciones.
-NO- sentenció James secamente- Lo que menos quiero es exponerla a algún peligro.
-¿Qué es eso?- Sirius señaló un punto que se estaba moviendo en el mapa.A diferencia de las otras motitas, que tenían en un letrerito su nombre, había a su lado un signo de interrogación.
-¿Por qué el mapa no reconoce la identidad de la persona?- cuestionó Remus. Los merodeadores se encogieron de hombros sin conocer la respuesta.
-Y ahí a esta Evans-Peter apuntó el letrero de Lily Evans que subía a toda velocidad al quinto piso.
-Tenemos que ir por ella- dijo James escarbando en su baúl hasta encontrar la capa de invisibilidad.
-No crees que Evans ya está grande para cuidarse solita- observó Sirius- Actúas como un… ¡Claire!
-¿Actúa como Claire?- preguntó Peter.
-No Colagusano. Claire igual está vagando por el castillo. Señaló la motita de Claire Starkey- Vamos por ellas Cornamenta.
James levantó la ceja recordando que, hacía cinco segundos, Sirius no estaba muy dispuesto a salir del dormitorio.
-Hay que ir- sentenció Remus- Si el signo de interrogación es el duelista misterioso, Evans y Starkey están en problemas.
Y así era.
Cuando Lily Evans queda atrapada
Para Lily Evans, andar de noche por los misteriosos pasillos de Hogwarts era como introducirse a un mundo nuevo. Daba pasos silenciosos y titubantes acompañados por el temor de encontrar a Filch en alguna esquina. Lily agradeció internamente que nadie pudiera escuchar lo que pasaba dentro de su cabeza, porque la masa de pensamientos ruidosos que la atormentaban ya la abrían delatado.
Lily Evans había tenido un mal día y había estado empeorandoconforme avanzaban las horas. La punta del Iceberg era Rita Skeeter y sus difamaciones en el Oráculo estudiantil. No es que le importara mucho lo que pensara Skeeter, pero tampoco brincaba de emoción por las mordaces palabras que aquella pseudoperiodista le había dedicado.
Luego estaban los extraños desvaríos en su ciclo hormonal, ya que no concebía otra razón por la que se comportaba como una colegiala entrando a la pubertad cada vez que Potterhacía sus cumplidos, o realizaba alguna maniobra de "intento de calor humano".
Potter, él había sido la cereza del pastel. Esa mañana había sido tan agradable, inclusive civilizado, para luego cambiar bruscamente de estado de humor. Pero lo que realmente había ofendido a Lily, es que James Potter no la consideraba capaz, como si el duelista misterioso pudiera acabar con ella tan sólo tronando los dedos. Lily no quería admitirlo, pero estaba dolida.
Lily se sobresaltó al escuchar un crujido en el pasillo. Pensó que sería Claire Starkey y que se habían cruzado camino a la torre de astronomía pero no lo pudo comprobar ya que, todo estaba tan oscuro que apenas podía ver la palma de su mano. Unos ojos negros, ocultos detrás de una máscara blanca, se clavaron en Lily. Ella, instintivamente apuntó al sujeto con su varita, pero él había sido más rápido.
Le lanzó el encantamiento expulso sin necesidad de pronunciarlo, mandándola al interior de un armario de escobas. Lily sintió un líquido caliente y espeso escurriendo de su cabeza, pero decidió pasar la herida por alto. Se puso de pie con la intención de enfrentar al duelista misterioso pero, antes de que pudiera reaccionar la puerta del armario se cerró dejándola en una oscuridad total.
-¡No!- chilló Lily - ¡Alohomora!- pero el hechizo fue inútil. Comenzó a golpear con fuerza la puerta ignorando el mareo que comenzaba a invadirla y preguntándose porque el duelista misterioso no había querido enfrentarse a ella.