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Domestique a su Merodeador. 2.0 — capítulo 7

7

Cuando los siete reciben su segunda prueba.

Se deslizó silenciosamente por los corredores camuflajeandose con los fantasmas que se desenvolvían en la oscuridad nocturna. Sus pies lo guiaron mecánicamente por las mazmorras y se detuvieron frente a una pared de piedra.

-Aeternum pur- dijo en un susurro casi inaudible.

Un crujido y un brillo verdoso le indicaron que el pasadizo se había abierto. Fue recibido con miradas reprobatorias y sonrisas socarronas. ¿Qué diría su familia si se enteraran que ahora él era Regulus el "desahuciado" Black?

-Regulus Black- musitó Mulciber con deleite- ¿Quién imaginaría que después de ese castigo tendrías el valor para acompañarnos esta noche?- soltó una risa estúpida.

Mulciber miró a los otros buscando su aprobación pero ellos estaban sumergidos en sus propios pensamientos como para prestarle atención. Mulciber había perdido la credibilidad y admiración que traía en quinto año, ahora era considerado un fastidio.

Regulus no podía dejar que alguien como Mulciber lo ridiculizara. Abrió la boca para replicar pero, una mirada de advertencia de Bellatrix lo detuvo. Él ya sabía de antemano que Mulciber lo odiaba. Todo era porque Dorcas Meadowes mandó aMulciber a freír espárragos y al día siguiente había aceptado salir con Regulus… pero de eso ya hacía tiempo, aunque Mulciber no parecía dispuesto a olvidar ¿Sino por qué había escogido a Dorcas como su contrincante en la primera prueba? Pero a Regulus ya no le importaba… ya no debía importarle.

Severus observaba la escena desde el sofá con el rabillo del ojo. Una parte de su ser se regodeaba por el destino de Regulus, pero sus entrañas se retorcían al verlo todavía como parte de los siete. Severus sabía que si él hubiera dejado que descubrieran su identidad no tendría la misma suerte que Regulus. Lo maldijo por apellidarse Black.

Recordó el encontronazo que tuvocon Lily Evans la noche de su duelo. Tuvo suerte de que esos ojos verdes, que podían perforarle el alma, no lo hubieran descubierto. Fantaseó con la idea de que Lily se enterara de sus planes y lo buscara para rogarle que regresara, pidiéndole que se quedara con ella. Severus meneó la cabeza intentando librarse de aquellos absurdos. Él ya no podía echarse para atrás y Lily lo había dejado claro la última vez que hablaron, cada uno había elegido sus propios caminos y ya no volvería por él.

Severus suspiró. Amar era una debilidad que no podía permitirse.

El reloj de péndulo anunció con dramatismo las 2:00 am. Una llamarada verde salió de la chimeneay un cilindro negro cayó en el regazo de Regulus.La serpiente que flameaba entre las brazas sonrió como retando al joven Black a tomar el artefacto. Regulus lo accionó y la voz comenzó a resonar en sus cabezas.

-*La primera prueba concluye hoy y comienza la segunda. Les daré la oportunidad de saborear la sutil venganza contra el que ustedes quieran. Tomen un trofeo de aquel al que escojan que represente su hazaña. -*del transmisor salieron volando siete cubitos negros que cayeron en mano de cada uno de los futuros mortifagos. Eran del tamaño de un diminuto dado- Cuando tengan el trofeo aplasten el cuadro negro. Asegúrense que no haya nadie con ustedes cuando eso suceda porque ya no daré segundas oportunidades. Estoy más cerca de lo que creen…

El transmisor se extinguió como el humo.

-¿Un trofeo?- cuestionó Rodolphus con su voz ronca- ¿Qué significa?

-Algún objeto de tu víctima que esté relacionado con la venganza que realices- explicó Avery dibujando su icónica sonrisa. Era escalofriante con las sombras que se tejían sobre los muros.

Venganza... En la mente de Severus Snape apareció la imagen intermitente de James Potter. Dulce venganza…

Cuando Sirius Black y Lily Evans son m****ás parecidos de lo que se imaginaban.

Lily Evans llevaba 10 minutos de atraso, suficientes para que Sirius Black cayera en la desesperación. Un hambre voraz lo recorría y ya se había arrepentido de haber rechazado las pegajosas y sedimentadas grajeas de Peter en la mañana.

-Si Evans no llega en los próximos cinco minutos me largo- anunció al aire como si alguien más estuviera escuchándolo en la desolada habitación.

Como si hubiera realizado un encantamiento convocador, el pomo de la puerta giró y Lily Evans apareció en el umbral. Traía aferrado a sus manos un maletín café donde guardaba con recelo sus pociones curativas.

-Buenos días Black- saludó Lily, pero sus ojos verdes no estaban clavados en él sino recorriendo con desconfianza la habitación.

-James no está aquí- informó Sirius con una sonrisa maliciosa sosteniéndose en su rostro- No te preocupes, no saldrá del baño con esos espantosos calzoncillos inflables para declararte su amor.

El rostro de Lily se tiñó de escarlata y desvió la mirada avergonzada. Era como si hubieran pasado meses desde que Lily había bañado a James con la jarra de leche tras esa ridícula declaración amorosa, cuando en realidad sólo habían sido dos semanas.

Lily asentó su maletín en la mesita de noche y balbuceó.

-Quítate la camisa.

-Vaya Evans, yo no te creía de esas- comentó en un tono burlón mientras dejaba al aire su plano abdomen marcado por una fina cicatriz. Lily chasqueó la lengua y enarcó la ceja como toda respuesta.

-Es una broma zanahoria, no te sulfates- comentó como si temiera que Lily igual pudiera mojarlo con leche.

Lily suspiró intentando comprender porque Black creía que hacerse el estúpido era lindo. Abrió su maletín y sacó un frasco con una sustancia amarillenta.

-Toma- le tendió el frasco para que lo sujetara- Aplícalo dos veces a la semana y estarás como nuevo.

-¿Y ya no mecuraras?- Sirius soltó una especie de lamento perruno.

-Mis servicios ya no son necesarios. Deberías alegrarte- Lily le dio una palmada en el hombro- podrás jugar en el partido del jueves.

-¡Esas si son buenas noticias!- Sirius levantó el puño en señal de triunfo pero, la imagen de Regulus atravesando en campo de Quidditch sobre su escoba, desinfló sus ánimos.

No había considerado que tendría que enfrentarse con Regulus en el próximo partido. Una ira incontrolable circulo por sus venas y se preguntó si esa sensación era odio. Pero si tanto aborrecía a su hermano, ¿Por qué una parte de él estaba empellado en recuperarlo? Regulus no podía perderse a sí mismo.

¿Tienes hermanos Evans?- soltó Sirius taladrándola con sus ojos grises. A Lily la tomó desprevenida la pregunta.

Si, una hermana- dijo Lily- pero no nos llevamos bien.

Una sonrisa melancólica se dibujó en los labios de Sirius.

-Al menos no intentó perforarte el estómago…

El comentario fue un detonante para Lily. Fue como si las piezas de un rompecabezas hubieran comenzado a encontrar un lugar en su cabeza.

-Él era el duelista- murmuró Lily taladrándolo con sus ojos verdes. Hasta ese entonces Sirius sólo le había revelado esa información a los merodeadores. Ni siquiera había tenido tiempo para decírselo a Claire.

-Uno de los duelistas, recuerda que eran dos esa noche.- Sirius suspiró- Tengo una familia complicada Evans: Mi madre es una vieja arpía, mi padre está obsesionado con la purificación de la sangre y mi hermano me quiera ver muerto. Ya te has de imaginar nuestras reuniones familiares…

-Vaya- susurró Lily- y yo me sentía desgraciada por la forma en que me trata Petunia.Desde que entré a Hogwarts me trata como una probeta de sustancias radioactivas.

-Y desde que estoy en Gryffindor se refieren a mí como una bolsa de estiércol de Erumpent.Aunque todo empeoró cuando Regulus terminó con Dorcas, tengo la teoría que ella protegía un poco de su humanidad.

Dorcas Meadowes, se había convertido en un nombre muy resonante en la vida de Lily ¿Sería acaso una señal? Lily no creía en las coincidencias.

-Black, el día que te atacó…

-Regulus- interrumpió.

-Sí, Regulus; murmuraste un nombre mientras estabas inconsciente -se aventuró a decir Lily.

-¿Ah sí?- preguntó Sirius con falsa indiferencia.

-Si el de…

La puerta se abrió con brusquedad y la voz de Lily fue tragada por el viento.James Potter entró al dormitorio. Vestía en uniforme de Quidditch y una costrosa capa de barro fosilizada en su cuerpo. Se quedó unos segundos estático, observando a Sirius con la camisa abierta, tendido sobre la cama a lado de Lily Evans.

-Cornamenta- Sirius saltó de la cama como si tuviera un nido de doxys en los calzoncillosy se abotonó la camisa a una velocidad inesperada- - Evans dice que podré jugar en el próximo partido de Quidditch -comentó intentando romper el hielo- ¿No es una buena noticia? Ya no tendrás que usar a Towler como suplente.

Para toda respuesta James soltó un ruido indefinido.

-Mejor me voy- susurró Lily pensando que prefería al James Potter de calzoncillos inflables que el que se ocultaba tras un silencio sepulcral.

Los consejos de Claire Starkey habían sido tan certeros como Alice Stone había anunciado. James Potter, bajo una máscara de indignación, había decidido dejarla en paz después de escuchar la insistente propuesta de Lily de crear un grupo que detuviera los ataques que se suscitaban en Hogwarts.

Lily sintió un mal estar en el estomago. Tal vez había sido demasiado ruda con James Potter.En ese momento sintió el impulso de tirar los consejos de Claire Starkey por la borda, y así lo hizo.

-Por cierto-… mañana tendremos junta del grupo. Si están interesados los dos están invitados.

Lily le dirigió una penetrante mirada a James y se reprendió mentalmente por lo que acababa de decir.

-Si quieren pueden traer a alguien…

-Creo que los gemelos Prewett podrían estar interesados ¿No James?- Sirius le dio una palmada a su mejor amigo en un esfuerzo muy torpe de aminorar la tensión.

-Lo pensaré.- dijo James- Ya sabes lo que opino al respecto pero podría asistir.

Lily sonrió involuntariamente, preguntándose que era esa sensación de felicidad que la invadía.

Cuando Claire Starkey se declara fan de Stubby Boardman

Claire Starkey se percató con horror que faltaba dos semanas y media para el supuesto baile de Halloween que debía organizar. Siotro estudiante se hubiera acercado para hacerle aquella propuesta Claire, sin dudarlo, lo hubiera lanzado de la torre de Astronomía pero con Sirius todo era diferente. Ella respetaba los viejos tiempos.

El trato incluía que Sirius se convirtiera en su asistente personal en aquella descabellada petición pero, debido a que él se encontraba en estado de recuperación, Claire fue a buscar reclutas temporales.

Sin dudarlo fue a pedirle ayuda a su mejor amiga, Marlene McKinnon, en realidad su única amiga. La extraña definición de "diversión" de Claire Starkey solía espantar a las centradas y estudiosas chicas de Ravenclaw, pero Marlene Mckinnon era una bruja difícil de impresionar. De hecho, muchos agradecían que existiera ese extraño vínculo entre ellas porque en ocasiones Marlene frenaba a Claire en sus disparatadas ideas.

Como Claire imaginaba, Marlene se negó rotundamente a ayudarla excusándose con que no quería involucrase en el mercado oscuro que lideraba Claire en Hogwarts. Finalmente aceptó a cambio de una caja de calderos de chocolate y 100 grs de polvo de oscuridad peruana instantánea. Como decía Claire, todos tienen un precio.

Aunque Marlene era brillante, Claire necesitaba más manos. Interceptó una tarde a Remus Lupin con la intensión de sobornarlo pero no fue necesario, él aceptó la proposición sin chistar. Peter Pettigrew igual insistió en participar, completando el nuevo equipo de trabajo.

Claire jamás se imagino que trabajar con Marlene fuera tan complicado. Era más controladora que la mismísima Lily Evans y tan competitiva como Claire Starkey. Pero Marlene rebasó los límites de la paciencia de Claire cuando se empeñó en traer, como cantante invitada de la fiesta, a Celestina Warbeck.

Toda la clase de pociones Marlene se la pasó tarareando "Un caldero de amor lleno de amor fuerte y caliente" en un intentoineficaz para convencer a Claire de que Celestina era una excelente cantante. Finalmente se cayó cuando Claire le advirtió que introduciría su cabeza en la borboteante poción multijugos si no cerraba el pico, así sentiría todo su amor "fuerte y caliente".

Marlene no se iba a dar por vencida. Persiguió a Claire por todo los terrenos del castillo hasta que, como un recurso desesperado, Claire se encaramó en el haya que permanecía plantado frente al lago negro. Hubiera permanecido ahí todo el día si no fuera porque Remus Lupin vino en su auxilio, acompañado de Peter Pettigrew y una masa de pergaminos que arrastraba.

Remus convenció a Claire de bajar del árbol y terminar la discusión en una forma civilizada, igual que un policía intentando razonar con un suicida que se quiere tirar de un edificio. Luego de que Marlene explicara "el problema de Celestina", Remus le preguntó a Claire:

-¿Y tú a quién propones?

Los enormes ojos de Claire brillaron con emoción. Posicionó las manos en el aire con los dedos extendidos y el pulgar separado del resto, las movió del centro a los lados, anunciando:

-¡Stubby Boardman!

-¿Quién?- Peter puso una expresión confusa.

-¡El vocalista de los trasgos!- saltó Claire mirando a Peter con desconcierto.

-El cantante que está igualito a Sirius- susurró Remus discretamente.

-¡Ahh!

-¡Exacto! Si con Sirius Black las chicas se ponen con la hormona alborotada no sé qué pasaría con Stubby Boardman- replicó Marlene.- Por eso Celestina es una mejor opción…

-Si ese es elproblema, le lanzaré una maldición de dientes caídos a cualquier bruja que se acerque a Stubby Boardman- musitó con una dulzura escalofriante. Peter trago saliva ya que un dudaba de las palabras de Claire.

-Arreglemos estola antigua- Remus levantó un knut con su puño.- Si sale cabra viene Stubby y si sale la cara de Herpo el loco viene Celestina. ¿De acuerdo?

Marlene y Claire asintieron.

El knut giró unos segundos en el aire y luego cayó con dramatismo en el césped húmedo. Los ojos de los presentes se clavaron en la cabra color bronce.

-¡Gané!- Claire dio un brinco celebrando su victoria- Bueno, ¿Qué maravillosas noticias me tienen para que continúe deleitándome con mi triunfo?

Marlene rodó los ojos mientras Peter asentaba los pergaminos que cargaba sobre el césped.

Mi primo Wybie trabaja en el departamento de uso incorrecto de artefactos muggles y le pedí que me mandara toda la información relacionada a fiestas.

-Excelente Pettigrew- Claire le dio una palmada amistosa.

Se acomodaron sobre el pasto y comenzaron a repasar la información. Marlene se detuvo en una foto donde había un muggle disfrazado de botella de cátsup.

-¿Qué es esto Pettigrew?- Marlenele extendió la fotografía.

-No estoy seguro. Sé que los muggles acostumbran disfrazarse de cosas escalofriantes…- Marlene miró la foto con incredulidad.

-Vaya fobias que tienen los muggles- masculló Marlene.

-¡Hagamos una mascarada! - Claire levantó una fotografía al aire donde habían doschicos usando antifaces muy estilizados.

Marlene se preparó para replicar pero Remus y Peter sabían que nadie cambiaría la decisión de Claire Starkey. Más que un grupo de trabajo parecían formar parte de la dictadura Starkeyana. Peter sonrió internamente porque igual sus planes comenzaban a cuajar.

Cuando Dorcas Meadowes necesita un poco de fe.

Sus manos estaban secas por el polvo adherido a las páginas que ojeaba. Sonrió para sus adentros al encontrar el artículo que necesitaba. Antes disponerse a leerlo se sujetó el cabello rubio en una coleta, era un tic que tenía para cuando necesitaba concentrarse.

Llevaba rato sola en la biblioteca buscando un libro sobre "Nuevastécnicas de revelado fotográfico". No sólo podía agregar movimiento a sus fotografías sino igual modificar los paisajes por unos fantásticos. En todo ese rato no había sido interrumpida por nadie, algo normal en la vida de Dorcas Meadowes ya que hacía un año que se había quedado sin amigos. En la torre de Slytherin los estudiantes solían pretender que Dorcas era invisible y para ella eso una ventaja.

Rebuscó en su mochila intentando encontrar el rollo fotográfico que acababa de sacar cuando sucedió lo más inesperado del día.

-¿Perdiste esto?- Dorcas levantó la mirada y la posó sobre los ojos verdes de Lily Evans.

Lily asentó el tubo, donde estaba guardado el rollo fotográfico, sobre la mesa de roble.

-Se te cayó de tu mochila, seguro tiene una rasgadura - comentó Lily esforzándose por verse natural.

Dorcas miró su mochila de reojo. Lo que decía Evans no podía ser verdad. Ella era muy cuidadosa con sus objetos personales y más con sus rollos fotográficos. Dorcas abrió los ojos con incredulidad y desconcierto al ver que Lily Evans tomaba asiento frente a ella y le dedicaba una sonrisa nerviosa.

-¿Se te ofrece algo? - preguntó Dorcas con hosquedad.

-Yo… pensé que podríamos platicar- balbuceó Lily. Dorcas levantó ambas cejas sin creerse la pobre excusa de Lily.

-¿Eres Evans, cierto?- Lily asintió- Bien seré directa. No vuelvas a sacar nada de mi mochila…

-Pero…

-… y mucho menos uno de mis rollos fotográficos.

-Yo…

-¿O acaso niegas haberlo hecho? - Los ojos de Dorcas se convirtieron en dos finas rendijas. Lily sabía que no podía mentirle. Esa chica era astuta como una serpiente.

-De acuerdo. Estas en lo correcto. - Lily Evans suspiró y se desparramo en la mesa- soy culpable pero tengo una buena razón para haberlo hecho.

-Bien, habla de una vez que estoy ocupada- Dorcas se cruzó de brazos.

-Estoy creado una especie de "grupo" y quería invitarte a qué formaras parte.

-¿A mí?- cuestionó Dorcas.- ¿Por qué querrías que yo estuviera en tu "grupo"?

-Queremos contrarrestar los ataques que están sucediendo en Hogwarts- explicó Lily- Tú fuiste agredida.

-Eso no significa que me quiera unir a tu club de detectives- replicó Dorcas.

-Regulus es uno de los duelistas. Atacó a Sirius hace unas noches- Lily sabía que era un riesgo revelar aquella información pero algo le decía que Dorcas Meadowes tenía que estar en su bando. Tenía que jugarse su carta final.

-¿Uno de los duelistas?- preguntó.

-Son más de uno, aún no conocemos su número exacto.- explicó Lily entre susurros.

-¿Y crees que si yo voy lo haré entrar en razón?- Dorcas sonrió con sarcasmo- Mira Evans no sé como piensas pero creía que tenías claro como pensaban ellosdespués de que perdiste a tu "amiguito" Snape.- Esa fue una pedrada muy fuerte para Lily.

-Nunca está mal tener un poquito de fe- sentenció Lily cuestionándose a sí misma si todavía creía que Severus podía cambiar de camino. - Si te interesa te veo mañana a las 8.30 pm a lado de la estatua de la bruja tuerta.

Lily se levantó de la silla.

-Espero todavía no hayas perdido la fe-fueron sus última palabras antes de salir de la biblioteca.

-Fe…- susurró Dorcas. Su razonamiento lógico le decía que la fe era como un cuento para niños, pero una parte de su interior deseaba poder creer.


Hola. Una disculpa por tardar tanto en subir. Mi lap había muerto y me negaba a empezar lo que ya había escrito. Pero aquí esta el capítulo, vivito y coleando, Espero que les haya gustado.