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Domestique a su Merodeador. 2.0 — capítulo 8
8
Cuando los Black tienen que defender su honor
Se había recostado sobre el sofá esmeralda mientras las llamas de la chimenea creaban sombras siniestras encima de las hojas apergaminadas del libro que hojeaba: "*Maldiciones imperdonables, un recorrido por los maleficios oscuros".*Debían ser cerca de las once del día pero en la sala común de Slytherin siempre parecía que era de noche, tal vez por el aura lúgubre que envolvía el lugar.
Las clases se habían cancelado debido a que el aula de pociones había explotado provocando heridas en varios estudiantes. Habían evacuado parte de las mazmorras y el vestíbulo, los alumnos heridos habían sido enviados con Madame Pomfrey. Parecía exagerado que suspendieran las clases por una explosión que podría haber sido considerara un "accidente de trabajo" pero, los ataques de la semana anterior habían alertado al profesorado.Se comportaban como perros de caza rastreando una presa ante cualquier situación sospechosa.
Le habían ordenado a los prefectos (entre ellos Regulus) conducir a los estudiantes a sus respectivas salas comunes mientras los profesores realizaban una exhaustiva investigación de los hechos. Regulus no tenía nada que reprocharles, estaba seguro que el accidente había sido provocado por alguno de los "siete". Esto era una muestra de que debía andarse con cuidado ya que, mientras las pruebas avanzaban, se volvía dificultoso moverse a sus anchas dentro de Hogwarts.
La pared de piedra se abrió con un brillo verdoso y Bellatrix Black entró en la sala común. Sus ojos saltones miraron despectivamente a los estudiantes de grados menores. Para ellos, la explosión del aula, era un motivo ideal para tomarse un día libre. Los que se percataron de la presencia amenazante de Bellatrix, se dirigieron miradas de pánico. Bella se plantó frente a Regulus y se cruzó de hombros.
-Tenemos que hablar- era una orden.
Regulus levantó la vista del libro y miró a su prima con molestia.
-¿Ahora Bella?- cuestionó. Bellatrix levantó la ceja como toda respuesta. - Bien…- Regulus se puso de pie- ¡TODOS A SUS DORMITORIOS! ¡No quiero ver a nadie en la sala común hasta la hora del almuerzo!
Como si todos ya se hubieran estado esperando aquel mandato, se pararon por acto de reflejo. Al minuto la sala común estaba vacía a excepción de Regulus y Bellatrix. Él sonrió con satisfacción al ver el resultado que obtenía con una simple orden. Paralos otros miembros de la casa de Slytherin, Regulus seguía siendo una figura de respeto ya que no conocían su fallo en su primera prueba y jamás lo sabrían.
-¿Qué sucede Bella?- cerró el libro y luego se sentó acomodándose adecuadamente en el sofá. Su cuerpo se inclinó en dirección a su prima.
-¿Cómo vas con tu segunda prueba?- preguntó con hosquedad.
-No sabía que ese era tu asunto- contestó con indiferencia. Tenía una voz pausada que hipnotizaba a muchos.
-Supongo sabes que te estás jugando- replicó Bellatrix- Ahora, más que nunca, debes demostrar que eres…
-Ideal para formar parte de sus filas. Lo sé.
-Entonces espero qué, a estas alturas, ya tengas en claro sobre quien debes dirigir tu venganza- Bellatrix miróa su primo con intensidad- Él traicionó a nuestra familia…
-No creo que sea prudente vengarme de Sirius, en especial porque él sabe que yo fui su atacante.- interrumpió Regulus. Bellatrix sonrió pero, a diferencia de otras sonrisas, la de ella reflejaba un dejo de locura.
-Hay diferentes formas de realizar una venganza Regulus- susurró con dulzura forzada- tal vez atacar su punto más débil podría causarle más daño. Además ellafue el detonante para que dejara a la familia.
-Claire Starkey- murmuró Regulus y la imagen risueña de una chica de enormes ojos castaños se dibujó en su cabeza.
-Tú fuiste capaz de desechar a Dorcas Meadowes cuando Wallburga se dio cuenta de que su padre era un traidor de la sangre y ella ponía en peligro el status familiar. En cambio Sirius nos provocó al enamorarse de esa mestiza de Starkey.
- replicó Bella- Él hizo una elección incorrecta y ahora verá las consecuencias de su decisión.
-Entiendo- sentenció Regulus y no mentía, pero una extraña sensación lo había comenzado a carcomer ¿A caso era culpa? Pero no comprendía por qué. Él no llegó a tener una relación más que cordial con Claire Starkey. No le importaba que le podría suceder.
-Originalmente ella iba a ser tu víctima en la primera prueba así que sería como terminar el trabajo inconcluso…
Bella hablaba con certeza. Él ya había planeado atacar a Claire Starkey, igual motivado por defender el honor familiar pero… era como si algo hubiera cambiado en él desde esa noche. Un engrane roto nuevamente había comenzado a girar. ¿Acaso se estaba volviendo loco? La voz de Sirius lo atormentada en sueños reviviendo las últimas palabras que le dirigió la noche de su primera prueba… Haz sido tan estúpido para abandonar todo lo que valoras con tal de seguir la ridícula ideología de la familia Black. No porque tú hayas sido tan idiota para escuchar lo que decía mamá sobreDorcas Medowessignifica que yo haré lo mismo con Claire…
-Recuerda que ya no tienes opción- Bella lo perforó con la mirada y por un instante Regulus temió que ella ya hubiera perfeccionado sus técnicas en legeremancia.
-*"Nunca he tenido opción"-*y deseó que sus pensamientos resonaran en la cabeza de Bella. Bajo la vista en el libro de maldiciones imperdonablesy la maldición Imperius se filtró en sus pupilas, como retándolo ausarla en alguien.
Cerró el libro con un golpe seco y le dirigió una mirada áspera a Bellatrix Black.
-Bien, acabemos con esto de una buena vez.
Cuando James Potter deja de ser un cabezota.
Las escobas descendieron y las botas de cuero se hundieron en el fango. El entrenamiento de Quidditch había sido más que exitoso. Los jugadores esperaban una felicitación de su capitán, pero lo único que James Potter pudo decir fue:
-Vayan a los vestidores.
Todos lo miraron extrañados pero no lo contradijeron. James Potter últimamente actuaba extraño. Normalmente hubiera levantado un puño al aire para después gritar: "¡Los leones se comerán vivas a esas rastreras serpientes!". Al principio el equipo asumía su comportamiento abstraído e irritable a la pérdida temporal de dos miembros: Sirius Black y Gideon Prewett. Pero ya estaban completos y listos para dar el mejor partido de sus vidas, por lo que no entendían que le estaba pasando a su capitán.
James abrió su casillero con brusquedad y comenzó a hurgar en su interior.
-¿Nos vamos Potter?- cuestionó Kingsley Shacklebolt. James no respondió. Los jugadores se encogieron de hombros y finalmente abandonaron el vestidor.
James no estaba seguro de lo que buscaba. Sacó varios pergaminos viejos y se detuvo en uno bastante arrugado con una snitch en el centro y las iniciales L.E tachadas. No recordaba haber guardado aquel pergamino mancillado por el tiempo, pero sí haber escrito en él. Era un trozo cualquiera que había rayado con las iniciales de Lily Evans.
Lily Evans… ni siquiera él entendía su molestia hacia la pelirroja. Le había retirado la palabra desde la noche en que ella había decidido formar un grupo de ataque contra los duelistas enmascarados. ¿Pero cuál era el problema? No se suponía que le gustaba porque "Es honesta, nunca se queda callada frente a una injusticia. Lucha por la verdad." (Al menos eso James había plasmado en su bitácora personal). Entonces ¿Qué era lo que temía…?
Un brazo musculoso cerró la puerta del casillero con un golpe sonoro y James clavó su mirada en la de Sirius Black. Él lo observaba interrogativo y preocupado.
-Cornamenta ya basta- sentenció Sirius Black- No puedes seguir así.
-¿Así como?- los ojos almendrados de James destellaron desafiantes.
-Más deprimido que Colagusano cuando incendié accidentalmente su colección de *"Las aventuras de Martin Miggs el muggle loco" -*de la boca de James se escapó un destello de sonrisa al recordar aquel día. Colagusano se encerró en el baño todo el día y no bajó a cenar. ¿Acaso él se veía tan patético?
-Hermano créeme que así no le subes los ánimos a nadie- contestó James.
-Qué bueno porque esa no era la idea. El punto es que dejes de actuar como si tuvieras caca de doxy en el cerebro.- sonrió con sarcasmo- Iremos a la reunión de hoy- sentenció.
-Ir sería admitir que estoy de acuerdo con esta locura que está tejiendo Evans- replicó James clavando nuevamente sus ojos en las letras L.E.
-¿Y cuándo decías qué al salir de Hogwarts te unirías a la resistencia en contra de Voldemort igual que tu padre? ¿Acaso estabas fanfarroneando?- lo confrontó Sirius entornando la mirada grisácea.
-Es diferente- replicó James desviando los ojos de Sirius.
-Explícate.- lo retó Sirius. James suspiró.
-¿No lo entiendes? Evans es el problema- gruñó James- Se que ha de sonar estúpido pero tengo miedo a perderla, y lo irónico es que no puedes perder algo que no es tuyo.
James levantó la mirada al techo, como si ahí pudiera encontrar una respuesta a sus cuestiones emocionales.
-¿Y tú crees que yo no tengo miedo de perder a Claire?- le rebatió Sirius- Si no lo recuerdas ella y yo ya no estamos juntos y nunca volveremos a estarlo. Se lo prometíy soy un hombre de palabra.
James se mantuvo en silencio asimilando las palabras de su mejor amigo.
-No ganarás nada poniéndote a la defensiva con Evans. En cambio, si entras al grupo estarás cerca de ella y podrás protegerla.
Proteger a Lily Evans. Luchar por lo que más quieres es una razón más trascendente por la que vivir.
-Pero para eso tienes que dejar de ser una cabezota…
Lapuerta de los vestuarios se abrió abruptamente y la Profesora McGonagall, con su rostro ceñudo y su sombrero de punta, se paró debajo de las vigas de madera que sostenían ese cuarto.
-¿Profesora?- Sirius saltó ridículamente como si intentara cubrirse con vergüenza- No puede entrar así al vestuario de hombres. Podríamos estar…
-Por suerte tienen todas sus prendas en su lugar- lo interrumpió la profesora- No sé si se enteraron pero hay un toque de queda. Todos los estudiantes tienen que ir ahora a sus respectivas salas comunes.
-Si nos da un momento profesora, estamos teniendo una plática privada…- James le dio un empujón indiscreto a Sirius para que cerrara su bocaza.
-Claro Profesora- Hizo una reverencia pomposa y le guiñó el ojo McGonagall con descaro- Subimos en este instante.
James y Sirius salieron de los vestuarios mientras la profesora McGonagall agitaba la cabeza intentando eliminar sus sospechas hacia sus dos alumnos. Definitivamente ellos tramaban algo.
Cuando Claire Starkey descubre el miedo.
Claire Starkey tenía una fascinación por lo prohibido. Más que ser un imán de las situaciones riesgosas, ella las solía buscar como un elixir que le daba paz.
La primera reunión de la "Orden" era una oportunidad para burlar el minucioso sistema de vigilancia que dirigían los profesores a raíz de los ataques. Lily Evans había insistido en que todos los miembros fueran acompañados de un prefecto (Marlene Mckinnon, Remus Lupin o ella), ya que ellos todavía tenían autorizado circular en los pasillos a altas horas nocturnas pero Claire se consideraba bastante autosuficiente como para que su seguridad dependiera de un "prefecto".
Salió de la sala común de Ravenclaw con un puñado de polvo de oscuridad peruana en el bolsillo por si tenía que realizar un escape rápido. No había nadie custodiando la salida, lo cual le dio cierto alivio.
Sus zapatillas rozaron el sueloy sonrió con satisfacción sintiéndose en su terreno. Avanzó sigilosamente por los pasillos tapizados de retratos que dormitaban dentro de sus marcos. Se dirigía a una parte recóndita del lago negro, que estaba bordeada por los límites del bosque prohibido. Ahí se iba a concertar la primera reunión. Recordó como Lily Evans se había escandalizado cuando propusieron juntarse en aquel sitio de mala muerte. Sonrió para sus adentros. Molestar a la pelirroja le causaba gracia.
Un golpe estruendoso sacó a Claire de sus cavilaciones. El ruido se volvió a repetir y una risita burlesca flotó en el aire.
-Peeves…- susurró Claire y como acto de reflejo se metió en un pasadizo que cubría un tapiz.
Esperó a que el estruendo se opacara mientras tomaba un puñado de su polvo de oscuridad peruana por si llegaba a ser necesario.
¿Ya se había ido? Estiró su cuello para asegurarse pero quedó paralizada por una respiración gélida que acarició su hombro.
-Imperio- susurró una voz pausada.
Todo pensamiento se filtró de la mente de Claire Starkey dejándola en un vació. Una sensación de flotar en el aire la invadió y perdió cualquier control sobre su voluntad. Su puño se abrió liberándose de la tensión y el polvo de oscuridad peruana cayó en el suelo, sumiendo el pasillo en una negrura opaca.
-Ve al lago negro- ordenó la voz.
Sus músculos se movieron automáticamente sin que ella lo permitiera. Aún dentro de ese vacío una fría sensación caló sus huesos y una presión se hundió en su pecho. Una incertidumbre la invadió y el miedo a lo desconocido circuló en sus venas.
Cuando Dorcas Meadowes le da una oportunidad a Lily Evans.
Dorcas clavó la mirada en el único ojo de piedra de la bruja tuerta mientras se cuestionaba su decisión de acompañar a Lily Evans en su aventura nocturna. ¿Qué era lo que había impulsado a correr el riesgo? Recordó lo que había dicho Evans sobre Regulus. Él era uno de los duelistas…
-Perdón por la tardanza- Dorcas despegó los ojos de la bruja tuerta y descubrió a Lily Evans parada a su lado- Me alegra que vinieras.
Dorcas pensó que Lily Evans parecía ser honesta; "una buena chica" eso hubiera dicho su madre si siguiera viva, aunque Dorcas no estaba segura de que le encantara la amabilidad de la pelirroja.
-¿Nos vamos? - preguntó Dorcas cruzándose de hombros.
Lily asintió resignándose al mal carácter de Dorcas.
Bajar a los terrenos del colegio fue más sencillo de lo que Dorcas esperaba. Lily Evans tenía un aura de autoridad que hacía titubear a los fantasmas.
-Piensan que te estoy escoltando a tu sala común- explicó Lily a base de susurros.
Dorcas pensó que nadie podía dudar de la "buena voluntad de Lily Evans" Nadie la creería inmersa en una conspiración secreta y más que implicara romper las reglas de seguridad de Hogwarts.
Cuando Lily y Dorcas se asomaron en los terrenos del colegio una fuerte ventisca arañó susmejillas. Sus pies crujieron sobre la nieve que ya comenzaba a cubrir el césped.
-¿A dónde vamos?- cuestionó Dorcas. Lily no respondió.
Se plantó frente a lago negro y comenzó a caminar a sus orillas sin decir palabra. Dorcas bufó internamente pero no dijo ni una palabra. Debía admitir que lo secreto y misterioso le atraía. Dorcas siguió a Evans mientras era presa de una incertidumbre que la hacía borbotear de emoción. El bosque prohibido comenzaba a divisarse pero Lily Evans no titubeó en sus pasos.
-Detente- ordenó Dorcas cuando vio que Lily se iba a internar dentro del bosque- ¿Estas demente? ¿Piensas qué entraré en el bosque prohibido? ¡Quién sabe qué criaturas salvajes se encuentren asechando…
-No nos pasará nada si continuamos a orillas del lago- interrumpió Lily Evans repitiendo lo que le había asegurado Claire Starkey. Deseó que la excéntrica contrabandista tuviera razón.
Dorcas abrió la boca para replicar pero la cayó abruptamente. Ya no podía echarse para atrás.
-Bien- sentenció Dorcas- Pero si una acromántula nos ataca no esperes mi ayuda.
Continuaron caminando alrededor del lago sólo que ahora el bosque prohibido las cubría bajo su manto protector. No había ni un ojo que las pudiera alcanzar. Mientras más avanzaban una luz mortecina aparecía en su ángulo de visión. Al poco tiempo distinguieron una fogata. El fuego dibujaba tenebrosas sombras encima las hojas de los árboles y sobre las personas que rodeaban la fogata, reclinados a lado de las llamas.
-Hemos llegado- anunció Lily Evans sonriendo.
Cuando la Orden celebra su primera reunión.
Unos brazos delgados rodearon el cuello de Lily Evans. Ella dio un paso para atrás confundida. Alice Stone no solía darle muestras de afecto.
-¡ Lily!- exclamó estrujándola- Estábamos preocupados porque ni tuni Claire aparecían…
James y Sirius se pusieron de pie como autómatas y caminaron hacia las recién llegadas.
-Por suerte ya llegaron. Supongo que el retraso lo provocó Claire…- Alice miró a la otra chica y abrió sus ojos con sorpresa al descubrir que no era Claire Starkey.
-Te presento a Dorcas Meadowes- balbuceó Lily zafándose de los brazos de Alice.Los demás habían comenzado a acercarse.
Alice abrió los labios con incredulidad. No podía comprender como Lily había invitado a una Slytherin como miembro de la Ordén.
-¿Dónde está Claire?- interrumpió Sirius mientras perforaba con la mirada a Dorcas.
-Ella me dijo que venía con Marlene- comentó Lily encogiéndose de hombros.
-Negativo- dijo Marlene moviendo la cabeza de izquierda a derecha- Ella me aseguró que venía contigo, Evans.
Sirius se dio un golpe en la frente y comenzó a maldecir.
-Estúpido, estúpido, estúpido- repetía mientras se pegaba en la cabeza- Debí habérmelo imaginado…
-Peter se asomó debajo de su capa de viaje y señaló con un dedo tembloroso a Dorcas.
-Dorcas Meadowes- se presentó Dorcas tomando un poco de valor. No entendía loque se estaba cosiendo en ese sitio.
James la reconoció recordando haberla descubierto tomando fotos del entrenamiento de quidditch.
-Evans sabía que estabas un poco demente pero… ¿Invitar a una Slytherin a nuestro grupo de contraataque? - comentó James mientras se ponía la mano sobre la rebelde cabellera.
-Y exnovia de Regulus- completó Sirius entornando los ojos.
Dorcas bufó.
-Ya que por lo visto no soy bien recibida, me retiro. - Dorcas se dio la media vuelta pero la mano de Lily Evans la sujetó de la muñeca.
-No- exclamó- y ustedes…- los señaló con un dedo acusador- deberían superar sus prejuicios.
-Y tú deberías recordar que pasó con tu amistad con Quejicus- replicó James. Alice Stone se puso una mano en la frente prediciendo la explosión volcánica que iba a realizar Lily Evans.
-BASTA- Remus Lupin, quien había permanecido con los brazos cruzados y apoyado sobre un árbol, decidió intervenir.- Yo no veo porque Meadowes no puede quedarse…- Sirius y James le dirigieron una mirada asesina.
-Además sería mejor enfocarnos en averiguar donde esta Claire- comentó Marlene.
-Estoy con McKinnon- Sirius levantó la mano adoptando un aire político.
-Chicos…- murmuró Peter.
-Debemos crear un plan de búsqueda-ordenó Sirius- Nos separaremos en grupos. James ve por el mapa.
-Chicos…
-¿Qué mapa?- cuestionó Lily Evans.
-Siriusnunca mencionó ningún mapa. Ya te están imaginando cosas Evans- comentó James en un tono burlón para ocultar su nerviosismo.
-No me quieran ver la cara- replicó Evans frunciendo el entrecejo. Dorcasmiraba a Lily Evans asustada. Había escuchado que la pelirroja era una fiera cuando se enojaba pero creía que eran exageraciones.
-Chicos… -repitió exasperado Peter
-Yo creo que estamos exagerando- intervino Alice Stone- Claire se puede cuidar solita.
-Chicos…
-¿Qué pasa Peter?- preguntó Remus.
-Miren allá- a unos metros de ellos, parada a orillas del lago, estaba al figura de una chica.
Aún en la oscuridad, Sirius reconoció los enormes ojos brillantes de Claire Starkey.
-¡Es Claire!- exclamó Sirius agitando la mano para llamarla- ¡Claire!
Pero Claire no reaccionó.
-¡CLAIRE!- repitió.
Desde la distancia Claire Starkey volteó a ver a la figura de Sirius Black, quien agitaba los brazos con frenesí.
-Tírate al lago y no regreses- ordenó la voz.
Alice Stone chilló, Marlene McKinnon soltó un grito ahogado y Sirius Black cayó de rodillas sobre el suelo conmocionado, viendo como Claire Starkey se hundía en las profundidades del lago negro… para nunca volver.