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Hogwarts: Desde otra mirada. — capítulo 12
Astoria acababa de despedirse de sus amigas, se habían reunido en la biblioteca para platicar sobre su aventura en el Bosque, después de un par de días y de que el susto se les pasara, la controversia sobre el grim casi había pasado y todas coincidían en que había sido una aventura genial, no podían evitar reír otra vez al recordar el susto que les habían metido los gnomos, Luna, Laura y ella tenían rasguños en los brazos y en la cara la ultima por su caída, y la profesora McGonagall le había quitado quince puntos porque pensaba que había estado jugando otra vez en el sauce boxeador y la muchacha le dio el beneficio de la duda con una brillante sonrisa.
Mientras Laura leía uno de sus clásicos Bestiarios le preguntó disimuladamente a Astoria si ya habían perdido un miembro para las excursiones, Astoria no le respondió, no estaba muy segura, ella seguía convencida que el animal que había visto era un grim y no quería arriesgarse, pero por otro lado era tan divertido ir allí, había una decisión muy importante que tomar.
Pero mientras tanto Astoria caminaba por los pasillos iluminados aun por la tenue luz de las velas, pero su mente seguía en la Biblioteca, pensando en aquellas chicas que se habían convertido en piezas importantes de su vida. La primera en hablarle en Hogwarts había sido Ginny, por ella había conocido a Laura y gracias a ellas había iniciado su amistad con Lia y Luna, todas ellas tenían su propio carácter y su personalidad, le agradaban demasiado, pero con quien había hecho mejores migas eran con Lia y Laura, porque pensaban de una manera muy similar a la de ella, aunque Lia a veces era maliciosa y Laura estaba un poco loca, pero bueno, si Astoria no quería hacer los deberes porque le daba flojera sabía que podía contar con Laura para ir a tirarse al pasto o para ir a buscar al equipo de quidditch de Gryffindor y ver como Oliver le daba a los jugadores inyecciones de ánimo en los momentos menos pensados, francamente era muy divertido verlo, a veces incluso se encontraban con Colin, el rubio Gryffindor que se pasaba el día hablando y tomando fotografías, cuando eso sucedía por alguna razón extraña Laura terminaba desapareciendo con los gemelos y Astoria pasaba un rato con Colin, quien sobra decirlo, le gustaba mucho, y disfrutaba de su compañía, siempre tenía algo que decir y la pasión que sentía por las fotografía era impresionante, en alguna ocasión Astoria lo había acompañado a los baños fuera de servicio de Mirtley la llorona para revelar los rollos con una poción que él mismo preparaba, la cual dotaba de movimiento su trabajo, el muchacho tenía varios álbumes a los que le dedicaba sus tiempos libres y los fines de semana, organizados por categorías, retratos de sus amigos, de su familia, de los partidos de quidditch (donde se podían encontrar tomas fantásticas), de paisajes y artísticas, estas eran las favoritas de Astoria, el muchacho tenía talento y cada fotografía transmitía sentimientos, podía transportar a quien las miraba a través del tiempo y el espacio, ese era un don muy especial, él podía ser un artista del mundo mágico sin dificultad alguna, y además era su gran pasión.
<> suspiró Astoria pensando en el guapo muchacho que había visto por primera vez el año pasado mientras se escondían en el despacho de Lockhart con Laura, su amiga lo había convencido de hechizar a Montague y tomarle una fotografía para pegarla en la entrada del Gran Comedor, el tipo de Slytherin era un mastodonte que formaba parte del equipo de Slytherin y después tomó venganza contra Colin, Laura tuvo que salir en su defensa y Astoria se vio envuelta en el lio por error, lo único que había hecho fue cruzarse en el camino de los dos que huían, Laura la vio y la haló con ella, los tres entraron en el despacho de Lockhart conteniendo la respiración mientras Montague hacía un berrinche tremendo en el pasillo, Astoria no podía quitarle la vista a Colin, con sus impresionantes ojos azules, las cejas gruesas y el cabello ondulado brillando a contraluz, él sintió la mirada y volteó a verla con una sonrisa amable y alegre y ella había tenido que apartar los ojos porque sintió que se encendía como una hoguera, Laura aparentaba seguir espiando la puerta pero Astoria tenía la impresión de que se había dado cuenta de que Colin le había gustado y trataba de ser discreta.
Eso explicaba el porqué desaparecía cuando estaban juntas y se llegaban a encontrar con él.
Astoria soltó un suspiro y de pronto se dio cuenta de que se había desviado mucho del camino de Hufflepuff, tuvo que ubicarse y luego dar media vuelta. Afuera nevaba y por los pasillos se colaba el frio aire.
-¿Tory?- la llamó una voz que conocía bien.
Astoria volteó y vio a Colin tras ella desenredándose la bufanda con la que se cubría la boca y la nariz, en la capa llevaba un poco de nieve y el cabello rubio medio húmedo -¡hola!- lo saludó con gran entusiasmo.
-¿Qué haces por aquí?- preguntó Colin esbozando una sonrisa tímida.
-Ni idea- rio Astoria notando que quizá por estar pensando en él sus pies la habían llevado cerca de la torre de Gryffindor -¿vienes de los jardines?
-Si- dijo Colin sacudiéndose la nieve -estaban cayendo unos copos muy bonitos y salí a tomar unas fotografías, pero me encontré a mi hermano jugando con sus amigos y le enseñé a hechizar las bolas de nieve, no fue una buena idea, me atacaron y luego encontré a Ron y Hermione que iban a Hogsmeade, ya quiero ser de tercero para poder visitarlo.
Astoria reanudó su camino hacia Hufflepuff y Colin la siguió por inercia sin dejar de hablar, él era así cuando tomaba carrera no había quien lo parara.
-Es un pueblo completamente mágico y nunca he podido visitar un lugar así, además del Callejón Diagon, quiero ver como es un lugar así porque me fascina seguir descubriendo cosas, ya llevamos dos años aquí y aun no puedo creer que sea mago, Dennis estaba muy emocionado cuando su carta le llegó y mi padre no cabía en sí de felicidad y orgullo, creo que le mandaré unas fotos mañana, oye ¿no has visto a Harry? A papá le gusta saber de él pero este año no lo he podido fotografiar.
-No no lo he visto- respondió Astoria -¿Ya hiciste la tarea de Snape? Si les dejó la redacción de la belladona ¿o no?
-Sí, que planta tan interesante, Laura me ayudó, con qué facilidad encuentra información, no sé porque no hace las tareas con tiempo, ¿quieres los libros? No los he devuelto a la Biblioteca.
-¿Me los prestarías?
-Claro y también algunas anotaciones. ¿Los quieres hoy?
-No, mañana, ahora tengo sueño.
-Oh vaya- se detuvo Colin con un poco menos de energía -supongo que entonces no me acompañarías a revelar los rollos ahora, aunque te lo pidiera.
Astoria sintió que el sueño se le pasaba de pronto -bueno, mañana puedo despertar más tarde, sí, vamos, quiero ver lo más reciente de tu trabajo.
-Fantástico, además creo que por aquí tengo algunas tuyas.
-¿Mías?- se extraño Astoria -¿Por qué? No recuerdo que me hayas tomado ninguna recientemente.
Colin se ruborizó un poco, por lo general cuando le tomaba fotos era porque estaba con sus amigas o cuando ella se lo pedía. Sin embargo el muchacho eludió las preguntas y entró al baño de Mirtley, sacó un estuche de la caja de agua de uno de los retretes y lo abrió, dentro contenía un liquido tranparente en una botella grande y en otra más pequeña una poción en color carmín, había también una mediana con contenido azul transparente, Colin selló la coladera de uno de los lavabos y vertió dentro la mitad de la botella transparente y diez gotas de la poción que desprendieron un humo purpura al mezclarse, el muchacho hizo aparecer una tela negra para las ventanas y se quedaron en penumbras, Astoria ya había visto antes el proceso, pero él no había estado tan callado antes.
-¿Dennis también toma fotos? Él otro día lo vi con tu cámara- dijo Astoria para cortar el silencio.
-¿Qué? Ah sí, no, a veces toma mis cosas sin permiso- respondió Colin echando los rollos a la composición mientras que con su varita daba unos toquecitos en la superficie, el agua se extendió en ondas y de los rollos comenzaron a salir rectángulos perfectos de papel, el muchacho volvió a su parloteo habitual -pero no lo reprendo, es que es más pequeño que yo y le gusta hacer lo que yo hago, ¿tú tienes hermanos?
-No, mi padres solo querían un hijo.
-Mi madre murió cuando era muy pequeño, fue mientras Denis nacía, papá estuvo triste mucho tiempo pero nunca nos descuido, él es muy parlanchín, creo que por él somos así también.
-Oh, lo siento Colin.
-¿Por qué? ¿Por lo de ser parlanchín?
-No, por lo de tu madre.
-Ah- rio Colin -no te preocupes eso fue hace mucho tiempo, papá siempre nos habla bien de ella y cerca de la entrada de nuestra casa hay una repisa con su fotografía, la cambiamos cada mes, de ella heredé esta pasión, mi cámara fue suya, se habría puesto muy contenta si hubiera visto que puedo revelarlas con movimiento, a mí me sigue sorprendiendo ese proceso, ¿me pasas la tina que esta debajo de ese lavabo? Gracias.
Después de un rato en que no dejó de agitar la varita Colin comenzó a sacar por fin las primeras fotografías pasándolas a una tinita donde echó una capa de la poción azul, las dejaba unos segundos y luego las sacaba dejándolas suspendidas en el aire donde al irse secando comenzaban a tomar movimiento.
Astoria se separó entonces de su compañero y comenzó a mirar las imágenes había algunas de Dennis y él juntos, en otras estaba Laura y Ginny, alumnos de la Sala Común de Gryffindor, una de la lechuza dorada de Laura haciendo contraste con el cielo azul, del último partido de quidditch donde se veía a Harry cayendo en picada, las de los copos de nieve que acababa de tomar y al final estaba ella sentada junto al lago con los pies desnudos mientras miraba unas mariposas revolotear sobre el agua, otra en la Biblioteca mientras leía un libro de quidditch, una mas trabajando en la clase de Herbologia con una manchita de tierra en la nariz y la ultima sonriendo junto al cuadro de frutas que era la entrada a las cocinas, allí estaba con una compañera de su casa pero ella no aparecía, entonces Astoria cayó en la cuenta de que todas aquellas fotos parecían tomadas furtivamente.
-¡Colin!- exclamó -¿me has estado espiando?
-¿Qué? No, yo no, es que desde hace un tiempo busco a una modelo guapa para…- el muchacho se percató de que había dicho algo atrevido e intentó cambiar, Astoria casi podía ver el rubor de sus mejillas pese a la oscuridad -lo que quiero decir es que…
-Colin- Tory trató de interrumpirlo, se sentía tan nerviosa de saber que también le gustaba a la persona de la que llevaba enamorada tanto tiempo, pero él parecía no escucharla.
-… que, bueno es que eres muy guapa entonces yo, ya sabes nunca te has molestado por que te fotografíe…
-Colin.
-…entonces pensé que podía sacar algunas imágenes pero si te molesta, me gustaría que mi padre sepa quién es la persona de la que le… no, lo que intento decir.
-¡Colin!- Tory lo zarandeó.
-¿Qué?- preguntó Colin evidentemente confundido.
Ahora que Astoria tenía la atención del muchacho no supo que decir así que se dejó llevar por su primer impulso: le echó los brazos al cuello y lo besó, Colín dejó caer las fotografías que tenía en las manos y correspondió, ambos permanecieron así por un tiempo indecible, uniendo sus labios se dijeron más cosas de las que podían expresar con palabras.
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-¡Corran!- advirtió Laura tratando de no elevar la voz al ver a los gemelos en el pasillo cerca de la Sala de Maestros.
-¿Qué?- preguntaron Fred y George al mismo tiempo.
-¡Corran!- repitió Laura pasando a toda velocidad en medio de ellos.
Los gemelos se miraron y no dudaron más en seguirla, había hecho algo, estaban seguros y si los llegaban a ver cerca del incidente entonces les echarían la culpa por eso les había advertido.
-¿Qué hiciste?- le preguntó George dándole alcance.
Laura sonrió y en ese momento se comenzaron a escuchar las explosiones inconfundibles de petardos buscapiés, una exclamación de enfado y dolor y la puerta de la Sala abriéndose de golpe.
Fred empujó a su hermano y a Laura hacia una puerta medio caída, esta cedió de inmediato abriéndose hacia un cuarto de aseo donde estaban unos trapeadores y los frascos de limpiametal de Filch, los tres muchachos se apretujaron en el pequeño espacio tratando de controlar su respiración, Laura estaba bien aprisionada entre los gemelos y trató de apartar a George pero solo logró que la pulsera azul de su mano quedara atorada en los botones del suéter de su amigo.
-No me dejan respirar- se quejó Laura quien apenas llegaba al pecho de los muchachos.
Fred soltó una risita ahogada y casi al momento se obligó a callar pues en el pasillo se escuchó el eco de pasos veloces, alcanzaron a ver el cabello oscuro de Snape y su túnica ondeando a través de las rendijas de la puerta además de percibir un intenso aroma a pólvora.
-¡Snape!- dijo Fred tratando de contener la risa -¿le pusiste petardos buscapiés?
-¡Me quitó diez puntos en la clase de Pociones cuando la que estaba hablando era Isobel Connor, de su casa!- se justificó Laura con indignación -ahora sé que han valido la pena.
Fred no pudo contenerse más y soltó una carcajada.
-¿Por qué seguimos aquí?- preguntó George -estos trapeadores apestan a vomito.
-Es verdad, Fred- dijo Laura- abre la puerta.
- Creo que se atascó, no puedo- dijo el muchacho con voz cantarina.
-¿Cómo que no?- protestó George estirándose para agarrar la puerta -déjame ayudarte.
-¡George! Me estas aplastando ¡auch! ¡Mi mano, imbécil!
-Empuja-exclamó George ignorando las protestas de Laura, la chica recargó su cuerpo hacia Fred.
-¡Esperen me voy a ca…!
La puerta se abrió de golpe, Fred perdió el equilibrio y cayó en el suelo de espaldas, como Laura estaba recargada en él también perdió el piso y le cayó encima llevándose a George de pasó porque su suéter estaba atorado con la mano de ella, los tres jóvenes forcejearon un momento para salir del lio en que se habían convertido, Lau empujó a George y se lo quitó de encima rodándolo, a Fred le acababa de dar un ataque de risa y no podía parar mientras su gemelo luchaba por desenredar la pulsera de Laura y ella intentaba a toda costa que la falda no se le subiera, todavía estaba encima de Fred.
Lia apareció por ese pasillo y se les quedó mirando un momento.
-Esto me encanta- dijo con una sonrisa picara viendo a su amiga tirada entre los gemelos.
Laura le echó una mirada medio molesta con las mejillas encendidas, en cuanto George logró liberarla rodó lejos de Fred quien seguía convulsionándose de risa, se levantó y poco después estaba riendo también.
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-¡Hey!- Colin acababa de entrar a la sala común de Gryffindor con un sobre en las manos y se acercó a Ginny que descansaba cerca de las escaleras de las chicas -¿has visto a Lau?
-Allí- dijo Ginny sin apartar la vista de uno de los libros de Laura.
Colin miró hacia un sofá vacio cerca de una ventana, al otro extremo de la habitación -ese sofá está vacío.
-Abajo- murmuró Ginny.
Fue entonces cuando Colin se percató de los dos pares de piernas que sobresalían a los lados del sofá, Lau tenía la costumbre de tirarse en el piso para leer, para hacer tarea, para jugar, le encantaba acostarse sobre las alfombras, o acurrucarse en los sillones, era muy parecida a un gato… pero el otro par de piernas…
-..no, de verdad, George le arrancó un pelo de la cola.
-Juegas conmigo, hasta ahora nunca he tenido una clase de Cuidado de Criaturas Mágicas pero he leído lo suficiente como para saber que los unicornios solo se dejar coger por mujeres, y si de verdad le arrancó un pelo se va a condenar, son seres muy puros.
-Bueno, eso no lo puedes asegurar, yo he estado en el Bosque Prohibido, no tú.
-Ja, eso es lo que crees…
-Disculpen- Colin acababa de presencias aquella conversación entre Fred y Lau asomando la cabeza por el respaldo del sofá.
Los muchachos tenían las cabezas muy juntas y cuchicheaban animadamente, no se sonrojaron al verse descubiertos ni se incomodaron, su relación era algo muy natural, tanto para ellos como para el resto de los estudiantes, aunque todos sabían que no eran novios, pero era como si estuvieran apartados el uno para el otro.
-¿Qué pasa Colin?- preguntó Laura levantando un poco la cabeza.
-Te llegó una carta, pero no sé porque la lechuza que la traía la soltó sobre mi cabeza.
-Si no me quieres creer es tu problema, pregúntale a George- continuó Fred.
-Tampoco confió en George- replicó Laura estirando la mano para tomar la carta que Colin le ofrecía.
-¡Me ofendes! ¿Si no confías en nosotros porque nos buscas cuando hay que hacer alboroto?
-Anda ya, pareces un bebe, hay cosas en las que no confió en ustedes, cuando quieren tomarme el pelo por ejemplo.
-De verdad, pregúntale a George, o a Lee, si a Lee.
-¿Ahora resulta que Lee también los acompañó?
Fred levantó los ojos un momento como sopesando la respuesta, acabó encogiéndose de hombros y se puso de pie -Te veo en la cena.
Laura no respondió, a Fred no le importó y Colin que seguía observándolos desde el respaldo del sofá encontraba todo muy cómico.
-¿Quién es Tonks?- preguntó Colin cuando Fred se marchó.
-¿Qué?- Laura miró el nombre del sobre -¡oh! Es una amiga, la conocí en el verano, se lleva bien con mamá y están trabajando en un caso juntas, es un auror.
-¿Un auror?
-Sí, un auror- Laura miró a Colin decepcionada por no haber recibido la reacción que quería.
-¿Qué es eso?
-¿Cómo que qué es eso? Los aurores son los magos más heroicos que puedan existir, se encargan de atrapar a brujos peligrosos y mantener el orden del mundo mágico.
-Ah ¿cómo los policías?
-Mejores- afirmó Laura -¿sabes? A veces eres demasiado muggle.