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Hogwarts: Desde otra mirada. — capítulo 13
-¿Mamá?- llamó Laura a su madre en el jardín de su casa, acababan de acomodar el baúl de Hogwarts en el automóvil muggle del padre de Laura, aquel auto que había insistido en que su madre también aprendiera a conducir, y resultaba que después de todo era muy útil.
Las vacaciones de navidad habían terminado y Laura volvía al colegio después de haber pasado casi todo el tiempo en casa de su abuela materna, en una gran casa cerca de un bosque bastante alejado de las poblaciones muggles, donde Laura había podido volar en su escoba a sus anchas. Sus hermanitos y su padre se habían quedado allí, mientras Laura y su madre volvían a casa a buscar el equipaje e ir a King´s Cross para tomar el expreso a Hogwarts.
Laura, sin embargo, tenía un par de preguntas que quería hacerle a su madre desde su primera aventura en el Bosque Prohibido, pero como eso implicaba contarle que había estado desobedeciendo reglas, no se había atrevido a hablarle sino hasta el último momento para no ser castigada con la privación de su libertad.
-¿Qué pasa?- le preguntó su madre mientras cerraba la puerta de la casa.
-¿Recuerdas el Bosque Prohibido de Hogwarts?- preguntó Laura como quien no quiere la cosa.
-¡Ay Laura!- se volvió su madre con el ceño fruncido -sabes que no me gustaría que entraras allí.
-¡Mamá! La mitad de las cosas que hago en Hogwarts no te gustaría que las hiciera, una no puede vivir con tantas limitaciones.
Su madre puso cara de resignación -dime, por favor, que no has entrado al Bosque.
-¡No he entrado al Bosque!- se apresuró a decir Laura, su madre empezó a avanzar por el jardín algo molesta, Laura la siguió -pero he andado paseando por las orillas, y una vez resbalé en un pequeño agujerito, ¿y qué crees que me encontré?
-¿Qué?- gruñó su madre sin creerle una sola palabra.
Laura concentró toda su atención en la mujer que tenia de delante, su largo cabello lacio le caía por la espalda en una coleta, su figura delgada envuelta en un abrigo se movía con soltura, Laura adivinó la mirada de sus ojos castaños y movió la siguiente pieza con toda la inocencia de la que fue capaz -¿recuerdas a Sirius Black?
La reacción fue inmediata, su madre se volvió con una expresión de sorpresa en el rostro quedándose congelada por un instante, luego, volvió hacia Laura a grandes zancadas, la sujetó por los hombros y la zarandeó mientras decía -¡Dime que no Laura! ¡Que no lo has visto! No has hablado con él ¿verdad?
-Sí mama, lo he visto, y he hablado con él- dijo Laura sin alterarse.
-¿Q-que te ha d-dicho?- balbuceó su madre mientras sus manos resbalaban de los hombros de Laura.
-Me confundió contigo- respondió Laura -nos quedamos mirando un tiempo y susurró tu nombre, yo le dije que era tu hija, él hizo las comparaciones y luego se fue.
-¿No te dijo nada mas?
-¿Había algo más que pudiera decirme? Ni siquiera lo conozco.
Un imprudente suspiro de alivio se escapó de los labios de su madre.
-Pero no me pareció que fuera peligroso como dicen en El Profeta¿sabes?- agregó Laura.
Su madre se agachó a la altura de sus ojos, su mirada parecía tener un montón de recuerdos agitados -Laura- le dijo con una voz de firmeza y a la vez de suplica que hasta entonces la muchacha no había conocido -ya sé que prohibirte las cosas no funciona, así que esta vez te pido, no, te imploro, que no intentes volver a encontrarte con Sirius, y que si lo haces, no hables con él, no contestes a sus preguntas, no le hagas preguntas tú, no le dirijas la palabra, no lo mires siquiera, por favor.
Laura descubrió a su madre tan vehemente que supo que esa conversación había terminado, quizá para siempre -está bien- accedió.
-Prométemelo.
-Te lo prometo mamá- suspiró Laura. Las cosas no habían salido como a ella le hubieran gustado.
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-Estaba a la defensiva, no pude preguntarle nada mas- le decía Laura a Astoria mientras se escondían de Peeves en el cuarto piso detrás de unas armaduras, acababan de volver a Hogwarts y después de la cena Laura había molestado al poltergeist negándose a pasar bajo un chorro de agua dudosa. Astoria era la única que sabía de su encuentro con Sirius, y de la impresión que le había dado.
-Quizá debiste arriesgarte a hacer esa pregunta.
-Ya estaba bastante alterada, no podía decirle "por cierto mamá, mientras nos mirábamos noté que tiene ojos igualitos a los míos, ¿a qué crees que se deba?"
-Con un poco más de tacto tal vez- sonrió Astoria -¿crees que debamos investigar?
Laura miró a Astoria y supo que contaba con ella, pero por primera vez en su vida decidió que su curiosidad tendría que morir por una promesa, por su madre, Laura dejaría a Sirius Black en un rincón escondido e inaccesible de su mente. -No, lo de Black está concluido, pero tienes que prometerme que esto no se lo contarás a nadie, será un secreto mío, de mi madre y tuyo.
-Prometido- dijo Astoria uniendo su dedo meñique al que Laura le ofrecía.
Olvidar a Black, no fue tan difícil como Laura había creído, la profesora McGonagall había tenido razón al decir que los exámenes finales eran muy duros, todavía faltaban meses para presentarlos y los maestros ya doblaban los deberes poniéndolos a repasar, apenas les quedaba tiempo para comer y dormir, Laura había tenido que renunciar a muchas propuestas de los gemelos para ir a Hogsmeade a escondidas o rondar por los pasillos en busca de diversión.
Mientras el tiempo viajaba a velocidad de vértigo entre hojas de calendario, libros, hechizos, clases y fines de semana cargados de deberes, Laura, Ginny, Astoria, Lia, y Luna apenas encontraban tiempo para platicar de vez en cuando, y Astoria faltaba muchas veces a sus reuniones por los entrenamientos de quidditch.
En cuanto a los paseos por el Bosque, se habían reducido a casi nada, conocían mejor el terreno por el que habían entrado ya varias veces, pero no habían podido explorar mas, Lia y Ginny estaban estudiando en tiempos regulares y programados, aunque llevaban las cosas algo relajadas, Luna les seguía el paso y Astoria y Laura definitivamente hacían las cosas a regañadientes, estudiaban porque era totalmente necesario hacerlo, en eso los gemelos no le ayudaban mucho a Lau, ese par se la pasaba jugando, molestando a la gente y haciendo tanto alboroto como les fuera posible en la sala común de Gryffindor, lo único que medianamente les preocupaba era el último partido de quidditch.
Y al final de aquel partido tan importante resultó que la Copa estuvo por fin en manos de los Gryffindors, y con ello aseguraron también la Copa de las Casas, la victoria había sido soberbia y la mejor despedida al capitán del equipo, Oliver no cabía en sí de felicidad y orgullo.
Durante semanas no se habló de otra cosa que de la derrota de Slytherin, o la victoria de Gryffindor, lo cual era lo mismo. Lia andaba un poco cabizbaja pero su humor no se vio tan afectado como el del resto de los Slytherin, o él de Snape, que la había tomado contra los de Gryffindor, parecía tan dispuesto a tratar de ganar la Copa de las Casas que había llegado al grado de que si un Gryffindor parpadeaba de una forma que no le gustaba le restaba puntos.
Pero la emoción del quidditch quedó eclipsada por fin cuando los exámenes hicieron su presencia.
Fueron días de angustia, noches en vela, tardes repasando hechizos, consultas interminables de libros y notas. Al final todos estaban exhaustos, con los rostros pálidos y ojerosos y una sensación de insatisfacción.
Laura creía que le había ido muy bien en Defensa Contra las Artes Oscuras, donde todos los hechizos se la habían quedado casi desde el principio. En Transformaciones, ella y Ginny le habían dado una sorpresa a McGonagall, habían estudiado hasta quemarse las pestañas con la esperanza de que el próximo año las dejara volver a sentarse juntas. Encantamientos y Herbología no habían estado mal, Pociones había sido un caos, en Historia de la Magia, si Laura pasaba sabia que sería gracias a Ginny y los apuntes que siempre le pasaba.
El día que los exámenes finalizaron Laura propuso celebrarlo con la última visita del año al Bosque Prohibido, estaban cerca del lago arrojándole dulces al calamar gigante y todas estuvieron de acuerdo, aunque Astoria se mostró un poco reticente pero al final la venció el placer de hacer lo incorrecto.
-Bien, qué más da, mejor decir "murió por culpa del grim" que tener una muerte sin chiste.
-Esa es una excelente postura, pero no morirás- aseguró Laura -al menos no por causa de tu supuesto grim.
-Hay cosas más tenebrosas en el Bosque- agregó Luna con voz misteriosa.
-¿Alguien tiene hambre?- preguntó Lia saliéndose del tema. Todas miraron los envoltorios de golosinas y los restos de sándwich que habían tomado de las cocinas, negaron. -¿Entonces qué tal que nos perdemos la cena y entramos al Bosque de una buena vez? Ya está oscureciendo, no creo que haya peligro. Agregó Lia.
-Danzaré a favor de esa propuesta- dijo Ginny comenzando a moverse.
Laura soltó una carcajada -no, no Ginny, mejor andando.
-¿Qué?- replicó Ginny -no sabes lo bien que me veo bailando.
-Ni quiero saber- aclaró Laura.
-Yo si- dijo Luna.
-¿Van a caminar o qué?- las llamó Lia, ella ya iba en dirección al Bosque.
Laura desapareció la basura que había bajo sus pies con un movimiento de varita y corrió a alcanzar a Lia.
-Aguarda, tengo una idea- le dijo -entremos por este lado.
-¿Por el lado del lago?- se escandalizó Astoria -pero no hemos tanteado el terreno.
-Hay menos espesura y siempre se alcanza a ver una parte del castillo- dijo Ginny -allí es donde Luna me sedujo a entrar el otro día para ver no se qué bichos.
-Trestals- dijo Luna -y son muy amigables.
-Y hay muchos montículos de tierra, abundan plantas mágicas allí, pero casi nadie entra a cortarlas porque algunas son muy peligrosas- añadió Lia. -Escuché a la profesora Sprout hablando con Madame Pomfrey.
-Y por allí es donde se esconden los sapos, si fuera peligroso o hubiera animales dañinos no irían hacia allá- agregó Luna.
-Bueno Tory- Laura le dio una palmada en la espalda -el terreno esta tanteado, ¡en marcha!
El sol estaba terminando de ocultarse cuando las amigas se adentraron en aquella nueva parte del Bosque Prohibido. No había trazado ningún sendero y una gran parte del terreno estaba lodosa por los hilos de agua que se desprendían del lago, un poco más adentro del Bosque la tierra se volvía más firme pero llena de desniveles, como había dicho Lia, sin embargo no había tantos arboles, en efecto, las torres más altas de Hogwarts alcanzaban a distinguirse iluminadas a través de las ramas, estaban a salvo de extraviarse mientras no las perdieran de vista.
Por aquel lado el pasto era pequeño y uniforme, había rocas con musgo y montones de flores y hongos creciendo encima, los troncos rugosos también tenían flora.
Después de caminar un buen rato llegaron a un lugar que parecía un pequeño prado, el pasto era una delicada alfombra verde en medio de muchos árboles, el campito estaba cubierto de dientes de león y flores multicolores.
Laura iluminó el lugar con unas pequeñas luces de colores del tamaño de la palma de su mano, que había aprendido a hacer no hacía mucho, después de ver a uno de su compañeros favoritos: Alex Gutiérrez muy amigo de Colin, consultando un libro antiguo, tenía por nombre hechizo luciérnaga, se conjuraba con la palabra phoy una liguera floritura en forma de "u", era muy sencillo de hacer y según donde se recargara el movimiento de la varita resultaba un nuevo color, la luz se desprendía de la varita en una bolita resplandeciente y se quedaba flotando cerca, por aquí y por allá hasta que después de varias horas desaparecían. Laura y Alex habían pasado horas practicándolo en la Biblioteca a escondidas de la señora Pince, en parte porque no los dejaba sacar el libro, y por otro lado porque muy en el fondo deseaban que los viera para molestarla, Lau había logrado crear tres colores además del blanco básico: azul, rosa y verde, a Ginny solo le salía el rosa, a Lia una vez le había salido el morado y Alex tenía en su colección todas esas tonalidades mas el rojo y el dorado, Ginny, Tory y Luna no pasaban del blanco porque no habían querido practicar.
En fin, agregando las luces aquel resultó ser un lugar muy bonito que las atrapó por completo, Lia encontró un pequeño estanque donde flotaban libélulas, Luna notó que entre los arboles vivían muchos pajaritos de distintas tonalidades que parecían no temerles. Las flores las invitaban a observarlas y los dientes de león fueron la sensación para Laura y Astoria quienes no tardaron en empezar a correr y deshojarlos para que sus pétalos esponjosos se elevaran en el aire con las luces de colores.
¿Cuánto tiempo estuvieron embelesadas? Imposible decirlo, tan solo sabían que habían entrado en un increíble estado de relajación gracias a la hermosura y tranquilidad del paisaje.
Cansada y riendo entrecortadamente Laura se dejó caer en el pasto, por entre las ramas de los arboles se filtraban pequeños trozos de cielo oscuro escarchado de estrellas y la maravillosa luz de…
-Debemos irnos- dijo Laura de pronto, incorporándose muy tensa.
-¿Por qué?- preguntaron Lia y Ginny al unísono.
-Porque es peligroso quedarnos aquí- dijo Laura mirando a su alrededor con preocupación autentica -tengan sus varitas listas para atacar.
La actitud de Laura alarmó a las demás y las hizo juntarse varita en mano, volverían al castillo por supuesto, pero querían saber porque el cambio de humor tan repentino de Laura.
-¿Qué pasa?- volvió a intentar Astoria.
Por respuesta se escuchó un aullido seguido de otro, no muy lejos de donde estaban, el aire agitó los arboles y Laura volvió a levantar la vista hacia el cielo, donde brillaba una gigantesca luna.
-Hoy es luna llena- murmuró.
-Imposible- dijo Ginny alarmada -te vi revisar el mapa lunar de este mes y no será sino hasta dentro de dos días.
-Pues ya ves que nos hemos equivocado- dijo Laura.
-A lamentarnos en el castillo- urgió Lia -ahora larguémonos de aquí.
La sugerencia no se hizo repetir, las muchachas comenzaron a avanzar a buen paso con las varitas por delante y los ojos bien abiertos, hasta el susurro del aire a través de las hojas de los arboles les erizaba la piel y las ponía alerta, el camino de vuelta les pareció eterno y Astoria suspiró cuando llegaron a la parte barrosa que indicaba que ya estaban muy cerca del lago.
-Por fin- dijo Tory con alivio.
Sus palabras hicieron que todas se relajaran y justo cuando se daban un respiro un figura poderosa y ágil se lanzó sobre Astoria haciéndola caer al suelo, un rugido se escapó de la garganta del hombre lobo paralizando de terror a las muchachas, apresó a Astoria con las patas delanteras, echó la cabeza hacia atrás y lanzó un aullido, un llamado a los suyos anunciando carne fresca, el pelo de su espina dorsal se erizó, sus músculos se tensaron y sus largos colmillos gotearon saliva sobre el pecho de la muchacha, estaba listo para la mordida fatal.
Como se darán cuenta acabo de incorporar a un personaje más en la historia: Alex, es un buen amigo potterico al que le debo una historia y bueno decidí darle gusto con esto.
Una cosa más... me gustaría que comentaran, su opinión es muy importante para mí, y bueno, no ver comentarios es muy triste, creo que voy a retener capitulo hasta ver un comentario jaja no es cierto, pero de preferencia comenten por favor!!