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Hogwarts: Desde otra mirada. — capítulo 5

Al regresar de las vacaciones de navidad, las cosas seguían igual de tensas en Hogwarts, todo era un hervidero de murmullos y los maestros no cesaban de dejar deberes.

Una tarde después de la clase de Herbología, Laura y Ginny decidieron que no podían aplazar mas su investigación de Zetas y hongos danzarines del Mediterráneo, y sus propiedades mágicas, al principio habían pensado que podían pedirle ayuda a Hermione, pero durante las vacaciones había tenido un accidente y continuaba en la enfermería, debía usar la opción B: ir a la Biblioteca.

Astoria también tenía atrasada esa tarea y les preguntó si podía acompañarlas.

Las tres subieron a la Biblioteca antes de la cena, tomaron algunos libros, eligieron una mesa un poco apartada del resto, medio escondida entre algunas estanterías, y se pusieron a trabajar en su redacción de 40 centímetros. Durante una hora más o menos no se escuchaba otra cosa que el rasgar de las plumas en los pergaminos y las hojas que pasaban buscando información, se preguntaban entre ellas de vez en cuando si es que encontraban algo interesante o había una duda. En cierto momento Astoria se levantó por otro libro y cuando volvió iba acompañada de Luna que veía las estanterías como si acabara de darse cuenta de que estaban allí.

-Hola- saludó mientras se sentaba.

-Hola, ¿También tienes tarea?- le preguntó Ginny.

-No, en realidad terminé esa redacción hace mucho- dijo Luna con voz soñadora.

-¿Y qué te trae por aquí?- dijo Laura con un bostezo.

-Nargles- dijo Luna con tono confidente.

-¿Nargles?- preguntó Astoria levantando una ceja -¿Qué es eso?

-Criaturas pequeñas, tienen alas y pueden hacerse invisibles- respondió Luna abriendo muchísimo sus ojos azules, con su habitual rostro despistado y sus largos cabellos enredados esa mueca le daba pinta de estar loca de remate.

-Nunca había escuchado de ellos- comentó Laura.

-Porque nunca los encontraras en libros de animales mágicos, la gente se niega a aceptar que existen, pero mi padre escribió un largo documental sobre ellos en El Quisquilloso.

-¿Tu papá trabaja para El Quisquilloso?- preguntó Astoria mientras giraba su pluma con los dedos.

Luna la miró como si estuviera demente -mi padre es el dueño de la revista.

-¡Ah!- exclamó Astoria al borde de la risa -venga, y ¿qué hacen esos nargles?

-Bueno… pues son muy traviesos, les gusta esconder las cosas personales, como los zapatos y los calcetines…- comentó Luna, su voz se iba volviendo más tenue mientras se perdía entre sus pensamientos hasta que finalmente se quedó callada mirando hacia el techo.

A Laura le parecía extraño el comportamiento de Luna, es decir, un poco más extraño de lo natural, y mientras su amiga empezaba a tararear una canción Lau se agachó debajo de la mesa y descubrió que Luna estaba descalza.

-¡Luna!- exclamó, la chica volteó a verla muy lentamente -estas descalza, ¿y tus zapatos?

-Ya dije que estaba en busca de los nargles.

Ginny y Laura soltaron un suspiro, estaban seguras que los nargles no eran los que le habían escondido su calzado, pero seguro no la harían cambiar de parecer, Luna era muy arraigada a sus creencias.

Astoria no pudo contener una carcajada, Luna le parecía hilarante, aun así sabía también que alguien se había pasado de gracioso con ella-¿quieres que te ayudemos a buscar?

-No, no- dijo Luna mirando hacia unas estanterías mientras se ponía su varita detrás de una oreja -ya aparecerán, mejor sigan haciendo sus deberes, yo mientras tanto vigilaré que no se les vaya a meter un torposoplo por los oídos, se que les gusta esconderse entre libros viejos.

Laura y Ginny intercambiaron una mirada mientras Astoria se desternillaba de risa ante la mirada atónita de Lia.

-Lau, Ginny- las llamó una voz a sus espaldas.

Cerca de una estantería, Lia las miraba, parecía que acababa de llegar, la señora Pince empezó a verlas con desconfianza, pero como hablaban en voz baja y ni siquiera estaban tocando los libros en ese momento no había nada que reclamarles.

-Fui a buscarlas a su sala común- dijo Lia -Neville Longbotton dijo que las había visto en la biblioteca. Pobre chico- murmuró agitando suavemente la cabeza -estaba afuera esperando que alguien llegara con la contraseña.

-Sí, ese es Neville. ¿Por qué nos buscabas?- preguntó Laura pensando que debía ser algo importante como para que fuera hasta la entrada de la sala común de Gryffindor.

-Quiero hablarles- dijo Lia mirando fugazmente a Astoria y Luna, Astoria captó que le estorbaba a Lia, Luna seguía en su mundo como si nada.

-Podemos confiar en Astoria- dijo Laura que sentía debilidad por los de Hufflepuff, además de que recordaba como había confiado en lo que ella y Ginny le dijeron de Harry sin hacer demasiadas preguntas.

-Y en Luna- añadió Ginny rápidamente.

-¡Ah sí! Y en Luna- rectificó Lau.

Como ni Laura ni Ginny hicieron ademán de apartar a las chicas, Lia dijo mirando a sus amigas -como quieran pues, es de uno de sus amigos de quien hablaremos- y se sentó.

Laura, Ginny y Astoria cerraron sus libros, los apartaron un poco y miraron a la Slytherin.

-Bien- Lia se aclaró la garganta -pues, primero quiero pedirles que no se molesten conmigo- dijo dirigiéndose más a Laura y Ginny que a Astoria y a Luna, a quienes apenas conocía -lo que sucede es que hace un tiempo que comencé a entablar amistad con Draco Malfoy, la verdad es que cuando no está con sus amigotes Crabbe y Goyle,  cuando no habla de Potter o Dumbledore ni de su obsesión con la sangre pura es un gran conversador- decía Lia mirando con aprehensión a las Gryffindor, sabía que Draco no les agradaba desde el principio, pero habían empezado a detestarlo de verdad desde que llamó sangre sucia a Hermione y a Colin en una ocasión, y peor aún por cómo se pavoneaba por Hogwarts cuando los ataques comenzaron, sintiéndose superior por su condición de padres magos.

-Lia- empezó Laura -no necesitas darnos explicaciones, en lo personal considero que eres libre de hacer amistad con las personas que quieras, aun cuando a mi no m agraden eso no significa que a ti tampoco deban caerte bien, yo respeto tus decisiones y no decidiré por ti con quien debes hablar.

-Y yo- agregó Ginny -coincido con Lau, solo te pediría que jamás hables con él de lo que se diga entre nosotras.

-Por supuesto- repuso Lia con una sonrisa de alivio -mi amistad con ustedes esta por sobre la de Draco, aunque no me gustaría que algún día tuviera que decidir entre una u otra.

Ahora, lo que tengo que decirles es…- aquí bajó la voz un poco más y se inclinó hacia delante, las demás la imitaron -la noche de navidad, Crabbe y Goyle estaban conversando con Draco…

-Una gran hazaña- murmuró Astoria.

-Yo estaba en la sala común- continuó Lia como si nada -quería platicar con él pero cuando vi a sus amigotes preferí hundirme en un sofá medio oculto, donde los podía ver a la perfección aunque ellos a mi no, Crabbe y Goyle comenzaron a preguntarle si sabia quien estaba detrás de los ataques, por la respuesta de Draco, parecía que ya habían tenido esa conversación varias veces, él no lo sabía. Miren Crabbe y Goyle estaban actuando extraño, pero bueno, a veces tienen cierta lucidez así que no les di mucha importancia hasta que después de un rato a Crabbe un mechón de cabello se le volvió rojo, pensé que me fallaba la vista hasta que a Goyle se le dibujó una cicatriz en la frente idéntica a la de Harry, salieron corriendo de la sala común, Draco también notó su extraño comportamiento pero no se dio cuenta del cabello y la cicatriz. La mañana siguiente busqué a Crabbe y Goyle y les pregunté donde habían estado la noche anterior después de la cena, son muy estúpidos la verdad, pero supieron decirme que después de comerse unos pastelillos que habían encontrado despertaron en un armario del aseo, sin zapatos. Lo que yo tengo son solo conjeturas pero me parec, y teniendo a Hermione de su lado me parece que encontrar el hechizo adecuado no les fue muy difícil.

-Pero Hermione es esclava de la reglas- opinó Ginny.

-Una nunca sabe- dijo Astoria.

-¿Pero usurpar el aspecto de Crabbe y Goyle? Eso ya es otra cosa- terció Laura.

-En lo personal me parece muy ingenioso- dijo Luna encogiéndose de hombros.

-¿Cómo se puede hacer eso?- preguntó Laura a nadie en particular -tomar la apariencia de otro.

-Con sangre petrificada de gusanos de volcán…

-Poción multijugos- respondió Lia con mucha seguridad interrumpiendo a Luna quien se ofendió fugazmente, las demás voltearon a verla, no era realmente sorprendente que lo supiera puesto que era una de los mejores estudiantes de pociones de su curso. -Con esa poción, bien hecha, y el cabello de la persona en la que quieres convertirte logras cambiar tu apariencia, pero hacerla es muy complicado y lleva mucho tiempo, seguro que llevaban preparándola desde mediados o finales de octubre, lo extraño  es… que el libro que indica cómo hacerla está en la sección prohibida: Moste Potente Potions.

-¿Cómo lo sabes?- Preguntó Astoria sorprendida.

-El ejemplar de esta biblioteca no es el único, mi abuela tenia uno y me lo regaló el año pasado, reconocí de inmediato los efectos de la poción multijugos, recordé en que libro estaba y vine a preguntarle a la señora Pince si podía prestármelo, pero me echó de la biblioteca diciendo que necesitaba un permiso especial para sacar libros de la Sección Prohibida.

-¿Quién pudo haberles dado el permiso a los chicos?- preguntó Ginny.

-Pues mira, hay gente lo suficientemente imbécil como para firmar cosas de este tipo sin darle importancia: Lockhart- dijo Laura y luego miro a Lia -me prestarás ese libro alguna vez ¿verdad?

-Eres el colmo- rio Ginny.

-Claro- aceptó Lia.

-Yo aun no puedo creer que Harry y sus amigos hayan hecho eso- dijo Astoria.

-¿No iras a divulgarlo o sí?- preguntó Lia.

-¿Con quién crees que estás hablando?- dijo Astoria a la defensiva -los de Hufflepuff nos caracterizamos por nuestra lealtad, yo sé guardar secretos.

-La lealtad no es exclusiva de Hufflepuff, en Ravenclaw también hay gente confiable- opinó Luna como quien no quiere la cosa, esta vez Astoria no rio, estaba muy ofendida.

-Por eso no quería hablar de esto frente a ellas- opinó Lia alzando la voz mientras señalaba a Astoria y a Luna.

-¿Y qué nos garantiza que tu no vayas a decírselo a Malfoy?- saltó Astoria.

-¡¡Silencio!!- les dijo la señora Pince que acababa de asomar su nariz de buitre de una estantería algo alejada de la mesa donde estaban ellas -si vuelven a hacer escándalo las echaré.

La mesa se quedó en silencio, pero las chicas permanecieron desconfiadas.

-Basta- dijo Laura atrayendo la atención de todas -¿No se dan cuenta de que ahora compartimos un secreto que puede afectar a otros? No nos queda más que confiar entre nosotras y que nadie cuente lo que acabamos de saber, con esto nos daremos cuenta de quienes son dignas de confianza, y yo espero sinceramente que lo seamos todas, porque me parece que formaríamos una alianza muy fuerte y provechosa, hay al menos una de cada casa y de ahora en adelante podríamos saber todo lo que sucede en cada una de ellas, nada se nos escaparía.

-Yo confío en ustedes- dijo Lia a Laura y Ginny.

-Y nosotras en ti, pero también confiamos en Astoria y en Luna- aclaró Laura.

Ninguna parecía demasiado convencida.

-Es normal que desconfiemos- intervino Ginny -porque nos hemos estado relacionando por separado, pero si comenzamos a reunirnos todas y a conocernos mejor el recelo desaparecerá.

-Yo estoy dispuesta a conocerlas mejor a todas- dijo por fin Luna con una sonrisa amable.

-A mí tampoco me molesta estar con ustedes, en Hufflepuff no tengo muchos amigos- opinó Astoria.

-Creo que yo puedo probar nuevas amistades, ya que paso tiempo con Draco…- intervino Lia dejando la frase incompleta.

-¡Eso es!- aprobó Laura la mar de contenta -será fabuloso, ya lo verán, Gryffindor, Slytherin, Ravenclaw y Hufflepuff aliadas, ¡cuántas aventuras podremos vivir! Hogwarts va a ser nuestro.

e que Potter y Weasley sospechaban que Draco estaba detrás de los ataques.

-¿Y lo está?- interrumpió Laura.

-No, lo dudo mucho- respondió Lia y volvió al tema - me apuesto la varita a que Harry y Ron tomaron la apariencia de Crabbe y Goyle para interrogar a Malfoy