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Hogwarts: Desde otra mirada. — capítulo 7
La mañana siguiente Laura despertó en la cama de Fred, quien, seguía dormido, abrazado a la almohada, el dormitorio de los chicos de cuarto curso aun estaba a oscuras, Laura podía escuchar los ronquidos de Lee Jordan y decidió que no era buena idea que la encontraran allí, así que se deshizo de las frazadas y salió de puntillas, sentía los parpados pesados de sueño, y durmió en su cama un poco más.
Cuando amaneció totalmente se despejó un hermoso día cálido, Laura le propuso a Ginny sacar sus deberes a los terrenos del colegio y hacerlos junto al Lago, pero Ginny, que estaba mas pálida y ansiosa que nunca, se negó, Laura le preguntó si se sentía bien o quería que la llevara a la enfermería, pero la pequeña Weasley le dijo que no se preocupara, que buscaría a su hermano mayor, Percy para que se hiciera cargo de ella, Lau no insistió.
En el Gran Comedor se acercó a Lia, Luna y Astoria y las invitó a ir también, Luna se fue con ella en cuanto terminaron de comer, Astoria y Lia las alcanzaron poco después, habían ido por sus libros a su Sala Común, y se acostaron junto a ellas, las diferencias que habían tenido en la biblioteca eran cosa del pasado, ahora todas eran amigas.
Los deberes quedaron olvidados, con tan hermoso día el agua del Lago las invitó a salpicarse y acabaron hechas una sopa, escaparon de Filch en los pasillos pero se toparon con McGonagall que les gritó tanto como el conserje por haber embarrado los pasillos de agua y lodo.
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-¿Estas completamente segura de que no es Malfoy?- preguntó Laura moviendo apenas los labios.
Estaban en la clase de pociones. Después del ataque que había sufrido Hermione y la prefecta Penélope hacía un par de días, su grupo ya no había podido reunirse porque ya no dejaban salir a los alumnos a los terrenos a menos que fuera a la clase de Cuidado de Criaturas Mágicas o Herbología, los maestros acompañaban a los alumnos por los pasillos entre clase y clase y los entrenamientos y partidos de quidditch se habían cancelado (Wood aun no lograba superar esto).
Laura sospechaba de algún Slytherin, porque habían atacado a Ernie que era de Hufflepuff, a Penélope de Ravenclaw y a Colin, Sir Nicolas el fantasma y a Hermione, los tres de Gryffindor, pero no había ni una baja en Slytherin, aunque podía tener mucho que ver que la mayoría (porque no todos lo eran) fueran de sangre pura.
Laura le acababa de preguntar a Lia por decima vez si Malfoy no era el culpable.
-¿Cuántas veces más te lo he de repetir?- murmuró Lia para que Snape no la escuchara -no es Malfoy.
-Pues es mi sospechoso favorito- dijo Laura con terquedad - y desde que Dumbledore se fue… se siente el dueño del colegio- agregó con rabia.
Apenas había terminado la clase de pociones, cuando se escuchó a la profesora McGonagall por el altavoz pidiendo a los alumnos que se reunieran en sus salas comunes de inmediato, todos los alumnos se preguntaban que estaba pasando, si había sucedido un nuevo ataque o alguna otra cosa. La respuesta apareció frente a sus ojos con letras carmín bajo las ya escritas que advertían que la cámara había sido abierta, la más reciente decía: *"*su esqueleto yacerá por siempre"
El significado de las letras cayó sobre Hogwarts como un golpe.
Laura buscó la mirada de Lia luego corrió a la sala común de Gryffindor temiendo lo peor.
Allí se reunió con los gemelos Weasley, que estaban tan desconcertados como todos.
-¿Quién podrá ser?- preguntó Laura casi sin querer -¿será alguien que conocemos?
Los gemelos se encogieron de hombros por toda respuesta.
Poco tiempo más tarde el nombre de la víctima fue devastador para Gryffindor: Ginny Weasley.
Laura se llevó las manos a la boca girándose hacia Fred de inmediato, nunca pensó que en su rostro o en el de su hermano pudiera dibujarse una tristeza tan profunda como la que en ese momento moldeaba su expresión.
Fred se dejó caer abatido en una silla, George y Ron se sentaron con él, un poco mas separado, pero también con ellos, estaba Harry, Laura sentía que era un poco inusual compartir la pena de los Weasley, aunque estaba genuinamente devastada pues conocía a Ginny desde su viaje en el expreso de Hogwarts y se había entendido muy bien con ella, se estaba convirtiendo en una de sus mejores amigas, lo que le había pasado no era justo, no era posible, porque además toda su familia era de sangre pura, aunque evidentemente al monstruo de la cámara parecía no haberle importado demasiado.
Finalmente Laura decidió mostrarles su apoyo a los chicos, avanzó decidida al lugar donde se encontraban, se colocó a un lado de Fred y le puso una mano en el hombro, apretándolo ligeramente, Fred, George y Ron alzaron la mirada hacia ella al mismo tiempo y Laura los vio con una expresión que no necesitaba de palabras para que supieran que se había solidarizado con su situación y que compartía su pena. Fred volvió a bajar la vista pero sujetó la mano de Laura con la suya en agradecimiento, ella se recargó en la pared y todos se quedaron en esa posición por un tiempo indecible.
La luna ya estaba bien alta cuando los gemelos se marcharon a su dormitorio. Casi al instante Laura se fue también dejando a Harry y a Ron solos en la Sala Común.
Laura se puso el pijama por pura inercia, instintivamente miró hacia la cama vacía de Ginny y sintió que los ojos se le ponían llorosos. Hacia unos días apenas que había intentado hablar otra vez con ella, después de haber visto en manos de Harry el diario que Ginny dejaba a veces en la mesita de noche, la chica se había puesto más nerviosa, si eso era posible, por lo del diario, Laura había intentado hablar con ella, pero Ginny se negaba a contarle gran cosa y Laura no insistió fiel a su pensamiento de que las personas te contaran las cosas cuando estén listas, y si confían en ti. Ahora sentía que debía haber insistido mas para que Ginny le contará sus problemas, quizá presentía el ataque a su persona, y si se hubiera empeñado en hacerla hablar, quizá, hubiera podido ayudarla… hubiera, una palabra que existía en las letras pero que no tenía ningún valor en los hechos.
La imagen de aquel diario, seguía rondándole la cabeza.
-Algo extraño hay con ese diario, definitivamente- murmuró Laura para sí misma. Le había dado una hojeada una vez, ya sabía que se trataba de algo muy personal, pero hay necesidades que una no puede resistir, ese artefacto estaba en blanco, pero Ginny lo usaba mucho y la había visto escribir en el, debía tener una magia oculta… y en cosas así no se debe confiar, sin contar que era imprudente conservarlas, aunque era extraño que pensara así dado que Lau era del tipo de personas que al ver un letrero de no tocar y corría a tomar las cosas.
Después de un momento se preguntó si Ginny estaría mue… ¡no! Sacudió la cabeza muy fuerte para desechar ese pensamiento, los profesores seguro estaban buscando la cámara de los secretos, McGonagall no iba a dejar las cosas así y sentarse de brazos cruzados -Ginny va a volver- volvió a susurrar más como una súplica que como una afirmación.
Laura comenzó a sentirse como una tonta pensando lo bien que pudo haber usado su tiempo buscando la cámara, tenia los recursos, habría resultado bastante sencillo buscar información en cada casa, Lia hubieran podido investigar de Salazar Slytherin….
No tenía idea de cuánto tiempo llevaba en los dormitorios cuando un jaleo proveniente de la Sala Común hizo que Laura perdiera el hilo de sus pensamientos, miró su reloj de mano, llevaban un par de horas torturándose en silencio y todo aquel ruido le heló el corazón, se dispuso a bajar para ver qué pasaba.
La profesora McGonagall estaba abajo con una sonrisa radiante, varios chicos que aun estaban en la sala habían ido a despertar a sus compañeros porque la jefa de la casa tenía algo que comunicarles, Lee Jordan venia seguido de los gemelos que parecían igual de tristes y preocupados.
-¿Ya están todos?- preguntó la profesora McGonagall, hubo un murmullo general de asentimiento -muy bien, les he venido a informar que la cámara de los secretos ha sido descubierta por fin, y en ella ¡encontramos a Ginny Weasley! Ahora mismo la señora Pomfrey la atiende en la enfermería.
-¿E-está... viva?- preguntó George con voz ahogada.
-Sí, señor Weasley- dijo la profesora -sus padres están con ella ahora.
Fred y George voltearon a mirarse y luego se arrojaron corriendo hacia el agujero de la Dama Gorda, la sala común estalló en aplausos, vítores y gritos de pura felicidad. Laura hizo ademan de ir tras los gemelos pero la profesora McGonagall la detuvo.
-Señorita Aguilar, creo que este es un momento familiar, un poco más tarde podrá hablar con sus amigos- luego añadió en voz muy alta -un banquete nos espera en el Gran Comedor, hagan el favor de bajar.
Cuando la profesora McGonagall salió, Laura se acercó a Lee Jordan para preguntarle - ¿No crees que esto amerita fuegos artificiales?
-¿Bengalas del doctor Filibuster?- preguntó Lee con una sonrisa.
-¡Definitivamente!
Ambos corrieron al dormitorio de los chicos para sacar las bengalas de Fred de su baúl, bajaron al Gran Comedor y allí las prendieron, lo cual les costó 10 puntos menos para Gryffindor por cada uno, gracias a la profesora McGonagall.
Todavía no acababa la exhibición de luces de colores cuando Fred y George llegaron con una expresión de radiante felicidad. Volvían a ser los mismos de siempre.
Laura y Lee les preguntaron qué había pasado y los gemelos se pusieron a contarles lo que sabían a voz en cuello, todos los escuchaban, cuando Laura supo que el monstruo era un basilisco, un escalofrío la recorrió erizándole los cabellos, por primera vez desde que la cámara había sido abierta sintió miedo de solo pensar que un reptil gigante había estado rondando por los pasillos del colegio, las serpientes la aterraban.
Cuando Harry y Ron aparecieron fueron felicitados por todos, luego, en el transcurso de la noche a quienes habían sido petrificados les dieron la poción de mandrágoras y se unieron a la celebración, y más tarde Hagrid volvió de Azkaban.
Cuando pensaban que las cosas no podían ir mejor, Dumbledore (quien había sido restituido a la dirección, para gozo de Laura) anunció que los exámenes finales habían sido suspendidos.
Laura volteó a las otras mesas y se encontró con las caras sonrientes y los pulgares levantados de las chicas con las que había establecido una relación aquel año, Lia, Astoria y Luna le sonreían.
Laura sintió un gran cariño hacia ellas y supo que había encontrado grandes amigas, comprendió que por fin tenía a las compañeras de aventuras que tanto había deseado, no podía seguir envidiando la complicidad de los gemelos.
Su primer año en Hogwarts había sido maravilloso.
Y con esto llegamos al final de La Cámara de los secretos, capitulo próximo iniciamos con El Prisionero de Azkaban donde por cierto Lau encontrara el hilo de un secreto muy especial.