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Hogwarts: Desde otra mirada. — capítulo 8
2****Harry Potter3
El Prisionero de Azkaban.
Las vacaciones de verano estaban a una semana de terminar, las cartas de Hogwarts con las listas de libros del nuevo curso habían llegado un par de días atrás.
Laura había pasado unas buenas vacaciones, en casa con su familia, mantuvo contacto por medio de lechuza con sus amigas Lia, Astoria, Luna y Ginny, aunque en menor cantidad, la pelirroja estaba pasando por un momento difícil después de lo que había vivido en la Cámara de los Secretos hacia unos meses, Lau aún no sabía la versión completa de la historia.
Y Fred, un amigo por el que sentía gran cariño, solo le había enviado una carta para decirle que se iba a Egipto de vacaciones con su familia, sin embargo en la última semana de agosto le había mandado un paquete de cumpleaños, cuando Laura lo abrió, soltó un grito y dejó caer la caja: dentro había escarabajos hediondos y escorpiones sin aguijón, que casi la matan de un susto, una muy buena broma, como reconoció Laura cuando el sobresalto se le pasó, dentro de la caja, no había solo bichos, había también una linda diadema plateada con pequeñas y brillantes piedras azules, no era la original, como Fred se lo explicó en la carta que venía adjunta, pero tenía un hechizo que la hacía brillar como si lo fuera.
A Laura le tomó casi toda la tarde y parte de la noche encontrar a los escarabajos y escorpiones en su habitación y lanzarlos al jardín, el olor de los escarabajos no se fue por completo hasta varios días después, y la mañana siguiente de recibirlos Laura aún encontró un escorpión pequeño enredado en uno de sus rizos.
Dos días después de su cumpleaños, Laura quedó con sus amigas en la heladería Florean Fortescue en el Callejón Diagon, aprovechando que surtirían la lista de Hogwarts, querían esperar a Ginny pero entonces no todas podrían coincidir en la fecha, así que la más pequeña de los Weasley les dijo que se reunieran sin ella y las demás accedieron.
La familia de Laura llegaron al Caldero Chorreante en el auto muggle del señor Ben, su padre, desayunaron allí y luego salieron al Callejón Diagon, sus pequeños hermanitos Robert y Ben Junior, o Bennie como lo llamaba la mayoría, señalaban para todos lados y querían echar a correr hacia la tienda de quidditch, hablaban tan rápido que apenas si se les entendía, pero a pesar de su energía no pudieron hacer gran cosa, además de jalar a su padre, quien los llevaba bien sujetos de las manos para que no fueran a perderse.
Laura acompañó a sus padres a Gringotts, para sacar dinero de la cámara familiar, aunque su padre y sus hermanos tuvieron que quedarse en las puertas porque los duendes les daban miedo, Laura en cambio disfrutaba de su agrio carácter y de vez en cuando los hacía enfadar un poquito.
En cuanto tuvieron un saco pequeño lleno de galeones, knuts y sickles pasaron a la tienda de tintas y plumas, La muchacha quería frasquitos de colores, y un par de las plumas de águila que solía usar, también fueron a comprar paquetes de naipes explosivos y un juego de gobstones, luego entraron a la tienda de dulces y compraron meigas fritas, grajeas de todos los sabores, varitas de regaliz y ranas de chocolate, entre Robert y Bennie ya tenían treinta laminas diferentes, más o menos, aunque a esa edad lo que más les interesaba eran las ranas de chocolate, así que Laura podía aprovechar para cambiar los cromos que tenía por los que le hacían falta del arsenal de sus hermanos.
Cerca de la una de la tarde dejó a su familia para ir a Florean Fortescue, aunque antes pasó a la tienda de bromas a surtirse de algunos productos, Laura no compró muchas cosas, había estado ahorrando todas las vacaciones para una adquisición especial que acababa de hacer y derivaba en un paquete largo que se negó a soltar, solo compró lo que consideró prioritario: bengalas del doctor Filibuster, bombas fétidas y bombas boñiga.
-¡Laura!- le gritó Lia desde una mesa de la terraza de la heladería, cuando se acercaba al lugar, Luna ya estaba con ella y la saludó con la mano y una sonrisa.
Laura echó a correr y al llegar las abrazó efusivamente.
-¿No ha llegado Astoria?- preguntó Laura.
-Yo la vi cerca de la librería- dijo Luna -seguía tratando de convencer a su padre de dejarla venir.
-Y si es como mis padres es posible que no la veamos- comentó Lia con un sonido despectivo -yo no les dije que venía con ustedes, he tenido que inventarles otra cosa.
-¿Por qué?- preguntó Laura.
-Por lo de la pureza de la sangre- admitió Lia un poco cohibida- ya saben, hay familias que le dan mucho importancia a ser de sangre pura, y se sienten superiores a los de padres muggles o a los mestizos, por eso evitan acercarse a ellos siquiera, mis padres con de esa clase, yo soy algo así como la oveja negra. Y como Ginny viene de una familia de traidores a la sangre, Lau es mestiza y Luna… bueno, Luna es un poco diferente al resto, eso les hace mucha mella, no encajan en su mundo utópico.
-Yo estoy muy orgullosa de ser mestiza- dijo Laura.
-Y yo de ser diferente- dijo Luna con una sonrisa vaga.
-¡Claro!- aprobó Lia -eso es lo que adoro de ustedes, se aceptan y aceptan a todos, bueno a casi todos, hace un tiempo, no muy lejano, yo juré que nunca sería como mis padres, cuando comenzaron a prohibirme amistades, no comparto su idea, pero también me es muy difícil ir en contra de mi familia, por eso me veo obligada a acatar varias de sus reglas, pero aquí- agregó señalándose el corazón -tengo mi verdad.
Luna asintió con la cabeza.
-¿Pues qué?- dijo Laura entonces con voz burlona -¿ser de sangre pura te hace ser mejor mago o bruja?
-Para nada, eso es solo una tontería de gente conservadora- agregó una voz detrás de Laura.
Había una chica a contraluz y solo se veía su silueta, pero aún así la reconocieron: Astoria acababa de llegar.
La muchacha se sentó entre Laura y Lia, de frente a Luna, unas gotitas de sudor le perlaban la nariz, pero sus ojos castaños se le veían más alegres que nunca -¿tienen idea de lo que me costó convencer a mi padre de dejarme venir?
-¿También es un ferviente conservador de la Sangre pura?- preguntó Luna sin reparos.
-¿Qué?- preguntó Astoria a punto de ofenderse -¡No! Mis padres son de mente muy abierta, ellos no apoyan esa tontería, dicen que la calidad de un mago o una familia no está regida por su estatus de sangre. Además tengo un primo squib, que duro lo tienen los muggles eh.
-Y que lo digas- rio Laura recordando una vez que su padre no encontraba sus calcetines y su madre se negó a hacer un hechizo convocador porque la había hecho enfadar, entonces el pobre hombre había tenido que irse al trabajo mostrando los tobillos desnudos bajo el pantalón.
-¿Entonces porque no te dejaban venir?- preguntó Lia.
-¡Ah eso! Pues es que me mandaron una amonestación del Ministerio la semana pasada, ¿qué quieren? Si te ponen a limpiar la cocina lo mínimo que esperas es un poco de ayuda, pero no, el tonto Ministerio tiene que monitorear los detectores de los menores de edad.
Laura y Lia soltaron una carcajada por la indignación de Astoria.
-Irás a parar a Azkaban un día- dijo Luna sin darle importancia.
Poco después pidieron sus helados en el mostrador y volvieron a su mesa, el día estaba muy caluroso y la golosina les cayó de maravilla. No llevaban ni cinco minutos todas juntas cuando Laura reconoció al muchacho que pasaba junto a ellas.
-¡Harry!- gritó, Harry volteó a verla y se le acercó sonriéndoles, -¿cómo va todo Harry?
-Muy bien Lau, ¿y tú como estas?
-Con mi helado he alcanzado el tope de la felicidad, siéntate Harry- dijo Laura señalando una silla junto a ella. -Mira, te quiero presentar a mis amigas, fuera de Hogwarts, fuera de la influencia de las casas -recalcó la chica y empezó con la que tenia a lado izquierdo -Lia Medel, Astoria Lewis y... ¡Oh! ¿Dónde se ha metido?- preguntó Laura buscando a Luna a quien no había visto levantarse, Lia y Astoria se encogieron de hombros -en fin ya volverá, chicas, él es Harry Potter, un buen amigo y compañero.
Harry las saludó con la mano y ellas le devolvieron el gesto con una sonrisa, ninguna le miró la cicatriz, y pasaron un agradable momento conversando con el chico, quien al parecer tenía muy buena relación con Florean Fortescue, el dueño de la heladería pues en el tiempo que estuvo con ellas le invitó dos helados a él y una ronda más a las amigas que lo acompañaban.
-¿Viste lo de los Weasley en El Profeta?- le preguntó Laura a Harry un poco más personalmente, mientras Lia y Astoria se centraban en una conversación detallada de la amonestación de la segunda, Luna parecía haber desaparecido.
-Ron me mandó una postal, yo no recibo El Profeta- respondió Harry.
-Qué bueno que el premio se lo ganara el señor Weasley, no conozco una familia que se lo merezca más- dijo Laura, y la conversación fue tema solo en ellos dos.
-Egipto ha de ser increíble ¿no te parece?
-Definitivamente, me pregunto ¿a quién encerraran Fred y George en una tumba? Espero que sea a Percy ¿sabes cuantos puntos nos quitó el curso pasado a ellos, a Lee y a mí juntos? Perdí la cuenta después de doscientos. No sé cómo puede ser hermano de los gemelos.
-Y que lo digas, a Ron y a mí también nos quitó puntos- sonrió Harry.
Cuando el señor Fortescue se acercó por tercera vez el muchacho hizo ademan de irse -fue muy agradable charlar con ustedes, pero las dejo conversar solas, voy a sentarme en una mesa de por allá a terminar mis deberes.
-Harry- lo detuvo Laura un momento -solo para decirte que todas las que estamos sentadas en esta mesa creímos en ti, con lo que sucedió en Hogwarts.
-Lo sé. Y se los agradezco mucho- dijo Harry sonriendo - en especial a Lia.
-Fue un gusto- dijo Lia.
-Y Harry- le susurró Laura cuando las otras dos se pusieron a terminar sus helados -supe lo de tu tía, mi mamá trabaja en el Ministerio y se enteró que la inflaste, ¿¡bien hecho!? Vamos, vele el lado gracioso y no te deprimas.
Harry se fue un poco cohibido y Laura se distrajo viendo a Lia y Astoria sufrir un congelamiento de cerebro por comer tan rápido el helado.
Luna apareció poco después como si estuviera despistada, las miró un rato antes de sentarse y luego pidió un poco de helado.
-¿A dónde fuiste?- le preguntó Laura levantando una ceja.
-Creí ver un nargle- dijo Luna sacudiendo las manos sobre su cabeza -lo seguí hasta que entró al Callejón Knocturn, allí se perdió porque mi padre me ha prohibido entrar, el Departamento de Regulación de Animales Mágicos esconden las especies más insólitas del mundo en ese callejón.
-¡Oh! ¿De verdad?- preguntó Astoria fingiendo interés, mientras intentaba contener la risa -¿Cómo que animales?
-Snorkacks de cuernos arru… oh ¿es ese Harry Potter?
-Sí- dijo Laura lanzándole a Astoria una mirada para que no continuara su conversación con Luna -te lo perdiste, estuvo con nosotras un largo rato.
-Que lastima, me parece muy agradable.
-¿Leyeron lo de Sirius Black?- preguntó Lia mudando la conversación.
Aquello funcionó muy bien, las chicas se vieron atrapadas y asintieron.
-Apareció también en los noticieros muggles- les informó Laura -cabello largo, mirada desquiciada, muy delgado, fugitivo- recitó -mi papá se quejó porque no dijeron de que prisión se escapó, tuvo que quedarse tranquilo cuando mi mamá le explicó que era cautivo de la prisión mágica.
-Sigo preguntándome como habrá escapado- dijo Lia -Azkaban esta cuidada por dementores.
-El hombre está loco- intervino Astoria -los dementores capaz que son sus amigos. Es muy peligroso.
-Mi mamá salió con él un tiempo- dijo Laura como sin querer la cosa.
-¿Qué?- exclamaron todas volviéndose a verla.
-Estábamos solas en casa, cuando llegó El Profeta, la fotografía de Black cubría la primera plana y leímos juntas el artículo, luego ella dijo "jamás estuve segura de que lo condenaron con justicia o no" por su comentario, le pregunté si lo conocía y me dijo que había estudiado en el mismo curso que él, y luego me comentó que de hecho habían comenzado a salir en séptimo año y mantuvieron una relación algo larga, pero cuando a él se lo llevaron a Azkaban, llevaban unos meses sin verse. Me enseñó una fotografía que guardaba en el ático, Black era muy atractivo, la prisión lo ha cambiado mucho.
-¿Y luego? ¿Qué más te dijo?- inquirió Astoria.
-Algo de que Black no era capaz de cometer el crimen del que lo acusaron. Luego se le pusieron los ojos vidriosos y dijo una cosa parecida a que casi nadie supo de su relación y mencionó algo de que le daba prioridad a sus amigos. No lo sé, mi madre se perdió en sus recuerdos y yo decidí dejarla sola.
-¿Por qué te lo contó?- preguntó Luna.
-Mi madre y yo tenemos una muy buena relación, nos confiamos muchas cosas, a veces siento que me ve como hija y como amiga. La verdad es que tengo vínculos muy fuertes con ella.
-Si mi mamá me contara algo así, no sabría que pensar- dijo Lia.
-Que todas las personas tenemos un lado bueno y un lado malo, un pasado y un futuro, y no debemos juzgar solo por una de las mitades.
-¿Eso qué significa?- preguntó Astoria.
-Que debemos tratar de comprender a las personas que amamos y no juzgarlas por sus motivos, tuvieron una vida antes de nosotros y la tendrán después de nosotros- explicó Laura.
-Complicado, pero muy cierto, y justo- opinó Lia.
-Esa es solo mi forma de pensar, no trató de convencerlas de nada- rio Laura al ver las expresiones serias de todas.
-A mí me gusta- dijo Luna.
-¿Qué es esto?- preguntó Astoria de pronto, movía los pies debajo de la mesa y acababan de topar con algo, se agachó y sacó un paquete largo que puso sobre la mesa, frente a todas. -¿De quién es?
-¡Mío!- respondió Laura radiante.
-¿¡Es una escoba!?- preguntó Luna emocionada.
-¡Sí! Mía, mía, mía, una Nimbus 2001.
-¡Nuevecita! ¡Qué suerte! Aunque la mía también es una Nimbus 2001- dijo Lia -mis padres me la compraron el año pasado en mi cumpleaños, pero casi no puede usarla.
-Yo tengo una Flecha Plateada, el último modelo de esa marca, antes de que las descontinuaran, es hermosa y tan veloz como una Nimbus 2000- dijo Astoria con orgullo.
-¿De verdad?- preguntó Laura con emoción -leí sobre ellas y siempre quise, una no me la cambiarias ¿verdad?
-Lo siento Lau- dijo Astoria -me la heredó mi padre.
-Pues yo prefiero no subirme a ninguna escoba- opinó Luna -las del colegio me han dado toda la emoción que necesitaba.
Laura rio, el curso pasado en Hogwarts, habían tenido clases de vuelo con la señora Hootch y a ninguna le había ido mal, de hecho eran muy buenas volando, incluso Luna a quien Laura observaba una vez desde una ventana que daba al jardín de prácticas, le había tocado una escoba que se iba siempre a la izquierda y en una ocasión la había ido a estampar en la rama baja de un árbol, pero en primero no se les permitía llevar escoba propia.
-Ya te había dicho que las escobas del colegio son bastante malas- dijo Laura con una sonrisa -y las que no vibran dan brinquitos, o algunas se van de lado como bien sabes.
-Ja ja- dijo Luna pegándole en el hombro a Laura.
-Te dejaré usar mi escoba y te arrepentirás de no haberte comprado una- le dijo Laura.
-¿Y porque te la compraste Lau?- preguntó Lia -¿querías entrar al equipo de quidditch o algo así?
-Pues sí, la verdad- respondió Laura algo triste -me hubiera gustado ser golpeadora de Gryffindor, pero los gemelos son fabulosos, mientras tengan ese puesto a lo máximo que yo podría aspirar es a estar en las reservas. Pero había estado ahorrando toda mi vida para comprarme una escoba y no iba a renunciar a ella, aunque mis ahorros no alcanzaron, mi padre tuvo que poner lo que faltaba como regalo de cumpleaños, la Saeta de Fuego definitivamente no entraba en mis posibilidades, en la de mis padres si pero no quisieron comprármela, mi mamá dijo que ya había recibido bastantes cartas de Hogwarts sobre mi comportamiento sin necesidad de una escoba.
-Mi mamá me dijo lo mismo sobre las lechuzas- dijo Lia -realmente no hicimos gran cosa, ¿cuántas lechuzas les habrán mandado? ¿Cuatro o cinco?
-Más o menos- respondió Laura -antes de que nos prohibieran salir de las salas comunes, luego de eso nos portamos bastante bien.
-Por cierto… ¿Qué planean hacer este curso?- les preguntó Astoria a Lia y Laura quienes más ingenio tenían para esas situaciones-creo que me daré el placer de acompañarlas un poco más en sus aventuras.
-Sí, yo también -apoyo Luna.
-Pues la cámara de los secretos nos atrasó mucho el itinerario- dijo Laura -y todo depende también de Ginny, con todo lo que le pasó con eso del diario… no seguiré explorando sin ella pero si todo va bien planeamos buscar en algunos lugares de los que sospechamos que hay pasadizos o atajos, y encontrar las cocinas, estamos bastante cerca, y un par de postres entre comidas no nos caerían mal.
Y para este curso también pensamos que es tiempo de adentrarnos en el Bosque Prohibido- añadió con voz misteriosa después de estar segura que nadie las miraba.
-¡Laura!- oyó que le gritaba su madre.
-¡No es verdad mamá!- dijo Laura automáticamente antes de ver que estaba en el camino cerca de la heladería -rayos, espero que no haya escuchado eso, no le importa mucho dejar caer veritaserum en mi leche- murmuró la chica.
-Es hora de irnos- le dijo su madre.
-Si mamá, ya voy- respondió Laura tratando de aparentar inocencia.
-Yo quiero acompañarlas al Bosque Prohibido- dijo Lia apresuradamente cuando Lau ya se iba.
-Anótenme en sus planes- agregó Astoria.
-¡Y a mí!- terció Luna.
-Ya están en la lista- confirmó Laura -nos veremos en el expreso de Hogwarts.
Aquí les dejo el primer capitulo del segundo libro, abra algunas sorpresas que espero les gusten y para empezar si les apetece pueden pasar a los capítulos anteriores, he agregado imágenes que ambientan la historia y en el primer capitulo encontraran la varita mágica de Laura (osea la mía jaja) yo misma la diseñe y la dibuje a mano, luego le tome foto y la edite un poquito, véanla y me cuentan que les pareció.
Ah por cierto, disculpen si no publique este jueves, se supone que empezaría a publicar cada semana ese dia, lo que pasó fue que me quedé sin internet y bueno... les debo una jeje