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Hogwarts: Desde otra mirada. — capítulo 9

Las clases en Hogwarts habían empezado hacia dos semanas. En este tiempo los dementores custodiaban la entrada del colegio, se rumoraba que Dumbledore estaba molesto por esta situación porque en el expreso de Hogwarts Harry había sido atacado por uno (aunque Malfoy hacia esto muy cómico para los Slytherin).

En este transcurso de tiempo habían conocido también al maestro de Defensa Contra las Artes Oscuras más extraordinario que hubieran podido tener jamás, el profesor Remus Lupin, quien valía por los menos por cien Lockharts.

 Y además, había otro cambio en el profesorado, por lo que Laura y Klaws estaban muy contentas, Hagrid era el nuevo maestro de Cuidado de Criaturas Mágicas, aquellos días habían visto a los hipogrifos, unas criaturas fascinantes, pero lo habían hecho de lejos porque Hagrid estaba un poco desanimado por el incidente que había tenido con Malfoy, los Gryffindor de segundo curso aun no tenían esta clase pero Laura, Ginny y Astoria le habían pedido al hombre que se los mostrara como un favor especial, eran hermosos pero la experiencia no había sido tan emocionante.

La tarde de la segunda semana de clases Laura y Astoria iban de regreso al castillo apoyadas la una en la otra, a Astoria le sangraba el labio inferior y cojeaba del pie derecho, a Laura le escurría sangre desde la frente hasta la barbilla y le manchaba la ropa, llevaba además el brazo derecho colgándole a un costado sin voluntad propia.

-¡Fred! ¡George!- gritó Laura a los gemelos, a quienes había reconocido por su cabello rojo cuando iban entrando al castillo, los chicos voltearon a verlas y al notar que algo andaba mal con ellas corrieron a encontrarlas.

-¿Qué les pasó?- preguntó Fred agarrando a Laura mientras George se hacía cargo de Astoria, ambos las cargaron en brazos y caminaron hacia el castillo a buen paso, las chicas no se quejaron de dolor ni una sola vez, a pesar de que estaban pálidas y con mal aspecto.

-Retamos a duelo al sauce boxeador, es muy bueno, la verdad- respondió Laura a la pregunta hecha por Fred. Al ver que el muchacho no sonreía añadió -es una broma Freddie.

-¿Qué hacían allí?- preguntó George algo menos serio que Fred.

-Queríamos entrar al agujero que hay junto al tronco, estamos seguras de que allí hay un pasadizo- dijo Astoria -pero no pudimos llegar.

  • Fue muy divertido esquivar las ramas, hasta que una le golpeó a Astoria el tobillo, perdió el equilibrio, cayó y otra rama la golpeó en la cara- contó Laura la mar de contenta.

-Me rompió el labio y quería romperme la cabeza. Continuó Astoria con el mismo ánimo -pero Lau se arrojó a ayudarme y la rama le dislocó el brazo. Arrastrándonos y rodando pudimos ponernos fuera de su alcance.

-En la huída el nudo de una rama me golpeó la cabeza- explicó Laura señalándose la sangre -¿creen que madame Pomfrey nos deje conservar las cicatrices?

-¡Weasley! ¡Aguilar! ¡Lewis!- gritó la profesora McGonagall, que en ese momento salía de la enfermería -¿Qué ha pasado?

Nadie le respondió, Fred y George entraron a la enfermería y dejaron a Laura y Astoria en una cama.

-Señores Weasley, díganme que les pasó a estas niñas- ordenó la profesora McGonagall detrás de ellos mientras madame Pomfrey se acercaba para curarlas.

-Se tropezaron- dijo Fred.

-Son bastante torpes- añadió George con una sonrisa.

-¿Se tropezaron?- repitió furiosa la profesora -¡cinco puntos menos para Gryffindor por encubrirlas! Y váyanse de aquí, rápido, salgan, salgan- ella misma los echó fuera y cerró la puerta tras ellos, los gemelos no se opusieron.

-¡Pero profesora!- protestaron Laura y Astoria al mismo tiempo -ellos no hicieron nada...

-¡¡Silencio!!- las atajó la profesora.

-Dejen de moverse para que las pueda curar- explotó madame Pomfrey, mientras Laura y Astoria le apartaban las manos una y otra vez, no se dejaban tocar por la enfermera, al mismo tiempo que le hacían frente a la profesora McGonagall.

-¿Cómo se hicieron esto?- preguntó la profesora con los labios blancos de ira.

-Jugábamos- dijo Astoria.

-¿En dónde?

-En el sauce boxeador- admitió Laura.

-¡Pero qué niñas tan tontas!- exclamó la profesora McGonagall mientras la señora Pomfrey seguía batallando para curar a sus pacientes. -¿Qué no saben lo peligroso que es eso?... Sí, claro que lo saben, sino no hubieran ido a jugar allí- se respondió a si misma -diez puntos menos para Gryffindor y diez menos para Hufflepuff, voy a mandarles una carta a sus padres Aguilar y en el transcurso de la semana le haré llegar una nota con su castigo y en cuanto a usted señorita Lewis, a la profesora Sprout le hablaré acerca de su comportamiento. Poppy, que se vayan a su Sala Común cuando termines, por favor.

-Cuenta con ello, Minerva.

La profesora McGonagall les echó una última mirada de desaprobación antes de dar media vuelta y salir con paso militar de la enfermería. Parecía más enfadada que al principio.

Hasta no verla salir, las niñas no se quedaron quietas, cuando eso pasó madame Pomfrey aprovechó para curarle el pie a Astoria y el brazo a Laura, lo hizo en un abrir y cerrar de ojos, pero la batalla empezó nuevamente cuando quiso curarles las heridas de la cabeza y el labio, Laura y Astoria no se estuvieron quietas hasta que la enfermera accedió a dejarle las cicatrices, a Astoria le quedó una linda y fina línea un poco más clara que su tono natural al lado derecho del labio inferior y a Laura la cicatriz no se le veía por el cabello, pero ambas quedaron muy contentas.

Madame Pomfrey hizo que Laura tomara una poción reabastecedora de sangre antes de dejarlas salir.

-A buena hora accedió a dejarnos la cicatriz- dijo Laura triunfante en cuanto salieron de la enfermería -comenzaba a sentirme mareada por la pérdida de sangre.

-Tenemos que volver a intentarlo- dijo Astoria entusiasmada cuando iban por el pasillo.

-Pero antes tenemos que aprender un buen hechizo defensivo.

-Y hablando de hechizos, como vas con…

-Voy mejorando- Laura interrumpió la frase -aún no le encuentro bien el truco, es un hechizo algo complicado pero cada vez me sale mejor. ¿Quieres intentarlo ahora?

-Después…

-¡Pst! ¡Pst!- escucharon que las llamaban desde una habitación vacía -Lau- se asomó Fred por la puerta y les hizo señas para que fueran.

-¿Que hacen aquí?- les preguntó Laura en cuanto entraron.

-Queremos hablar con ustedes- empezó George. -La verdad es que estamos muy impresionados por su osadía al intentar pasar al sauce boxeador.

-Cuyo pasadizo lleva a la Casa de los Gritos- dijo Fred.

-¿¡Cómo lo saben!?- preguntaron las chicas al mismo tiempo.

-Conocemos todos los pasadizos y atajos de Hogwarts- dijo George con autosuficiencia -pero eso no importa, ¿saben lo peligroso que pudo resultarles su encuentro con ese árbol histérico? Nosotros nunca hicimos algo así.

-Aunque la verdad creemos que eso más bien fue porque ya sabíamos a donde iba el pasadizo- añadió Fred con una sonrisa. -Queremos decirles que, en adelante, si tienen una duda sobre a donde lleva un lugar, pregúntenos.

-¿Para qué? Eso le quitaría toda la diversión- protestó Laura, apoyada por Astoria.

-Eso pensamos que dirían- aprobó George sonriendo -digno de unas autenticas brujas traviesas. Así que les propondremos nuestra segunda opción:

-¡El Mapa del Merodeador!- exclamaron los gemelos al mismo tiempo.

-Nuestro más preciado tesoro, muéstrales George- pidió Fred.

George se sacó un pergamino viejo del bolsillo trasero del pantalón y lo abrió frente a las chicas, estaba completamente vacío, Laura alzó una ceja.

-- dijo Fred tocando el pergamino con la punta de su varita, enseguida comenzaron a dibujarse letras, trazos y huellas en el papel frente a la mirada asombrada de Astoria y Lau.- He aquí el secreto de nuestro éxito, todo cuanto deseen saber sobre Hogwarts está aquí, pasadizos.

-Atajos- añadió George.

-Las contraseñas y hechizos que hacen falta para abrir puertas ocultas.

-Y personas que rondan cerca.

Laura estiró las manos hacia el mapa pero George lo retiró. -¡Ah ah!- dijo -miren, la verdad es que nos entretiene mucho verlas explorando el castillo.

-Nos devuelve la ilusión de que hay una generación de revoltosos que nos sucederá- suspiró Fred.

-Y sabemos que estas aventuras las divierten también- continuó George -así que este maravilloso objeto es tan solo un préstamo, memorícenlo, escriban lo que necesiten y luego nos lo devuelven.

-Les damos ocho días, y no olviden que para cerrarlo deben decir - dijo Fred al tiempo que ponía la varita en el mapa que George le ponía delante en ese momento, el pergamino se quedó otra vez en blanco. -Dáselo George. ¡Corre tiempo!

Aquella noche Laura se reunió con Ginny en la Sala de Gryffindor, la pelirroja estaba de un mejor humor al que había mostrado en las cartas, cuando llegaron a sus dormitorios la primera noche de vuelta a Hogwarts Ginny despertó a media noche entre gritos, Laura se levantó rápido a ver qué pasaba, le costó despertar a su compañera y cuando lo logró esta tenia las mejillas bañadas en lagrimas, aquella fue la ocasión perfecta para contarle toda la verdad, Laura escuchó con atención lo que le había pasado a Ginny y porque había ido a parar a la Cámara de los Secretos, así fue como supo que el diario que tanto le había llamado la atención había pertenecido a Voldemort y que por medio de un hechizo intenso se había apoderado de ella, la usaba para cometer las cosas que él no podía como abrir la cámara, ordenarle al basilisco a quien atacar y matar a los gallos de Hagrid, Ginny perdía la conciencia cuando eso pasaba y creía que se estaba volviendo loca, incluso ahora, después de haberse librado de aquel maleficio de posesión, aun percibía a veces una sensación extraña, y entre sueños reavivaba sus temores creyendo que volvía a ocupar su mente, era un miedo que trataba de superar, pero le estaba costando toda su entereza, le había hecho una petición especial a Laura y era que la tratara como siempre, que no la descartara de sus travesuras, porque así se distraía.

Así que fiel a la promesa Laura le contó todo lo referente al Mapa del Merodeador y pasaron buen rato analizando el mundo de posibilidades que les abría el mapa, Astoria ya formaba parte de ese precioso secreto y Lia y Luna también tenían que saberlo, por lo que decidieron que a la mañana siguiente después del desayuno pasarían por las mesas de las otras casas y les avisarían a sus amigas que se reunirían al finalizar las clases. Antes de la cena.

Conforme a sus planes la mañana siguiente avisaron a todas sobre la reunión y después Laura y Ginny se dirigieron al salón de Transformaciones para su primera materia del día.

-¡Ustedes dos!- les gritó la profesora McGonagall sobresaltándolas, la clase tenía pocos minutos de haber iniciado cuando se dirigió a ellas -se la pasan cuchicheando y riendo en todas mis clases, compórtense o no aprobaran los exámenes finales de este año.

-Pero profesora- dijo Laura -si pasamos con excelentes notas los del año pasado.

-Eso fue porque se suspendieron- respondió la profesora McGonagall entre dientes -cinco puntos menos por tu insolencia Aguilar.

Laura pensó que perder cinco puntos valían la pena por esa pequeña broma, pero supo que no había sido tan buena idea cuando la profesora añadió: -Weasley, levántese de esa mesa y venga a sentarse aquí, frente a mí, eso es. Y no quiero volver a verlas juntas el resto del curso.

-¡Es una locura!- exclamó Ginny al salir del aula al finalizar la clase -¿te das cuenta de que nos odia? Ningún otro profesor nos ha separado, a pesar de que somos iguales en todas las clases, ¡ni siquiera Snape!

-Sigue molesta conmigo por lo del sauce boxeador. Tranquila, el impacto se nos pasará pronto.

Pero Laura estaba muy equivocada, al finalizar todas las clases seguían igual de enfurruñadas con McGonagall y la evitaban con miradas de reproche cuando se la encontraban en los pasillos. Ella se las quedó mirando cuando se las encontró al salir de Encantamientos y tomaron camino hacia la biblioteca para reunirse con las demás chicas.

-Sabe que planeamos algo- murmuró Laura en cuanto la perdieron de vista. -¿Crees que comience a pasarse el tiempo tras de nosotras?

-Ni idea. ¿Pero sabes que nos alegraría?- preguntó Ginny.

-¿Brownies de chocolate con nata?

-Iba a decir merengue de limón, pero los brownies me parecen mejor idea.

-Es tiempo de entrar a las cocinas de Hogwarts- dijo Laura recuperando algo de su humor, sacó el Mapa del Merodeador que llevaba en la mochila, después de revisar que no hubiera nadie cerca, lo conjuró.

Avanzaron hacia el pasillo donde anteriormente habían visto a Fred y George cargados con comida y vieron el cuadro de frutas que ya conocían, el secreto era hacerle cosquillas a la pera, que después de reírse se convertía en una perilla, al entrar se encontraron en un espacio tan grande como el Gran Comedor (el cual se hallaba sobre las cocinas), las paredes se encontraban cubiertas de ollas y sartenes y había cuatro grandes mesas que estaban con toda seguridad alineadas debajo de las mesas de cada casa del piso superior.

-¿Elfos domésticos?- preguntó Ginny señalando las criaturas que abundaban en las cocinas, todos las miraban y un par de ellos se les acercaban en ese momento.

-Elfos domésticos- confirmó Laura  -¡nunca había visto tantos en su solo lugar!

-¿Se les ofrece algo a las señoritas?- preguntó uno de ellos con mucha amabilidad, era especialmente viejo y parecía desdentado -¿algo para picar mientras terminamos la cena? ¿Empanas? ¿Pastelillos? ¿Sándwiches? ¿Jugo de calabaza?- y mientras lo decía se les iban acercando mas elfos con charolas repletas de comida y unas sonrisas muy amigables.

-Amm… bueno, queríamos ver si tenían algunos brownies- preguntó Laura, uno de los elfos cerca de la chimenea enorme que había allí corrió hacia ella abriéndose paso entre sus compañeros y le puso una charola con lo que le pedía. -¡Oh! Muchas gracias, es justo lo que quería, tienen un servicio excelente- dijo tomando los dulce, los elfos se hinchieron de felicidad.

-¿Tendrán tartaletas?- preguntó Ginny con gran confianza -si no es mucho pedir.

En un instante las amigas se llenaron los bolsillos con muchos de sus postres favoritos, les agradecieron a los elfos, Ginny alabó su servilismo y los elfos no cabían en sí de gusto, las fueron a despedir a la entrada y les hicieron adiós hasta que desaparecieron por el pasillo. Laura y Ginny emprendieron la marcha hacia la biblioteca con mejor humor, cuando llegaron le sonrieron a la señora Pince, quien las veía con su habitual desconfianza.

Las demás chicas ya estaban esperándolas. Laura y Ginny se sentaron y antes de empezar a hablar vaciaron sus bolsillos en la mesa.

-Un refrigerio- dijo Ginny.

-Si la señora Pince nos ve…- murmuró Astoria.

-¿Para qué nos reunieron?- preguntó Luna, sin rodeos como de costumbre, se llevó un pastelillo a la boca, las demás siguieron su ejemplo.

-Tenemos algo muy importante que mostrarles- dijo Laura masticando un brownie al tiempo que sacaba el Mapa del Merodeador y lo ponía en la mesa para que todas lo miraran.

-¿Un trozo viejo de pergamino?- preguntó Luna, alzándolo de una esquina.

-¡Cuanta negatividad Luna!- dijo Astoria quitándoselo de las manos y volviéndolo a poner en la mesa.

-No las hubiéramos llamado por un simple trozo de pergamino, esto es el Mapa del Merodeador- dijo Laura poniendo la punta de su varita de cerezo en él -<>

Y ante los ojos asombrados de las chicas, en el mapa se empezó a dibujar todo Hogwarts.

-Aquí estamos nosotras- señaló Ginny las motitas con sus nombres.

-Y aquí esta Snape- dijo Lia señalando una mancha estática en el despacho de las mazmorras.

-¿Snape? A quien le importa él, ¡oh! Aquí esta Colin- exclamó Astoria.

-Y Harry, Ron y Hermione en la cabaña de Hagrid- señaló Laura -y Dumbledore, paseándose en su despacho.

-¿Neville Longbotton en los baños de Mirtley?- murmuró Luna -¡Ah! Ya sale deprisa, seguro se equivocó.

-¿Creen que podamos duplicarlo?- interrumpió Ginny, devolviendo la concentración hacia lo importante.

-Sí, pero solo la imagen fija- opinó Luna.

-Esto es magia muy avanzada y poderosa- terció Lia -que seguramente aprenderemos hasta…

-Sexto o séptimo curso- completó Laura -eso supusimos Ginny y yo, el asunto es que solo disponemos de este artefacto una semana, así que yo sugiero que saquemos la copia estática y nos dediquemos a buscar todos los pasadizos y atajos, se muestran aquí pero algunos necesitan contraseñas que no se ven hasta que se está parado frente al lugar, podemos anotar las contraseñas y volver a explorar después, con más calma, si terminamos de encontrar las contraseñas antes de la semana podemos entrar de noche a algunos pasadizos con ayuda del mapa original, creo que está de más preguntarles si contamos con ustedes ¿verdad?

-Cuenten conmigo- apuntó Lia sin titubear.

-Yo estoy de acuerdo- dijo Luna.

-Todas apoyaremos, eso es seguro- opinó Astoria.

-¡Esto es fabuloso!- exclamó Lia embelesada con el mapa luego de haberlo duplicado -¿cómo lo consiguieron?

-Nos lo prestaron los gemelos Weasley- dijo Astoria.

-¿Cómo?- preguntó Luna.

-Nos lo dieron el día que el sauce boxeador casi nos mata- explicó Laura -parecían algo preocupados y nos insinuaron que no debíamos exponernos tanto, ¿quiénes son ellos para darnos lecciones de comportamiento? ¡Siendo como son!

-Fred parecía muy preocupado cuando vio a Laura llena de sangre- informó Astoria.

-Ya veo- dijo Lia con una sonrisa picara -así que Lau es para Fred la dueña de sus pensamientos.

-Eso ya lo sabíamos- intervino Ginny, tan solo hay que ver como la mira, la pregunta es ¿Qué significa Fred para ti, Lau? A mí no me importa que quieras ser parte de la familia, de hecho sería fabuloso.

Laura las vio a todas con una expresión que quería decir "de que rayos están hablando" - creo que debemos estudiar nuestros horarios- dijo cambiando el tema, las demás se decepcionaron pero ninguna volvió a hablar de Fred, porque sabían que cuando Laura no quería decir algo, no había poder humano que la hiciera hablar, como no fuera con veritaserum.

Sin embargo, la muchacha sintió una secreta oleada de felicidad al comprobar que sus amigas habían notado también el trato especial de Fred hacia ella, conteniendo una sonrisa de alegría prosiguió -hay que ver qué tiempo libre tiene cada una para encontrarnos entre clases e intercambiar el mapa, también que pasillos nos quedan de paso e investigarlos.

-Bien, empiecen a decirme sus horarios, yo escribo- se ofreció Ginny sacando su vieja pluma y un trozo de pergamino donde escribió: Gryffindor, Slytherin, Ravenclaw y Hufflepuff.

Les llevó un par de horas organizar todo, pero cuando lo tuvieron listo bajaron al Gran Comedor para la cena.

Al día siguiente comenzaron  su aventura: conforme lo establecido a quien tenía una hora libre o transitaba cerca de un punto importante se le pasaban el Mapa del Merodeador y la copia ocultos en un libro viejo de una novela muggle de las que Laura solía leer, como era mestiza estaba al tanto de varios éxitos muggles, ella amaba la lectura, pero incluso en eso era muy selecta, por ejemplo, jamás abría los libros de Historia de la Magia pero siempre se la veía con algún Bestiario de Newt Scamander, o con libros muggles de historias mágicas y fantásticas, le llamaba mucho la atención la forma en que escritores de este tipo se acercaban tanto a la realidad mágica incluso cuando nunca habían estado en contacto con ella, basándose solo en rumores, entre sus favoritos estaban Tolkien y un tal Alexandre Dumas, era un gusto muy raro que le granjeaba la burla de sus compañeros, pero eso jamás le importó y como sabía que nadie tocaba esos libros le pareció un buen escondite para los mapas, donde se anotaban las contraseñas en la copia y no corría el riesgo de ser descubierta.

Cuando se cumplió el plazo de ocho días, ya habían explorado de pasada todo el castillo, Laura y Astoria le devolvieron el mapa a Fred y a George, sin dramas.

El resto del mes de septiembre y casi todo octubre Laura, Lia, Ginny, Astoria y Luna se reunían por las noches para explorar el castillo, cuando  hubieron terminado de recorrer cada pasadizo y atajo pendiente, comenzaron a prepararse para una nueva aventura: adentrarse al Bosque Prohibido.

-¡Genial!- exclamó Astoria tras la propuesta de Laura y Ginny -estoy deseando encontrar algún ser tétrico y fantasmal, quizá podamos hacer un artículo para El Quisquilloso.

Luna volteó a ver a Astoria mientras le mostraba a Lia como ponerse la varita detrás de la oreja, pero no era una cosa tan fácil como parecía pues a Lia se le resbalaba rápidamente -eso sería muy interesante- opinó -estoy deseando encontrar un unicornio de tres cabezas.

Laura volteó a verla dividida entre la diversión y el fastidio -Estas consciente de que eso no existe ¿verdad?

-Ignórala- intervino Lia con voz bajita.

-Aunque ya que hablamos de El Quisquillosoese periódico es muy divertido- agregó Laura perdiéndose en la conversación-¿crees que puedas facilitarme una suscripción Luna?

-Hey niñas- Ginny les llamó la atención -volvamos a los nuestro -propuestas para preparar el camino hacia el Bosque.

Las muchachas se obligaron a concentrarse y tras una pequeña conversación acordaron que sobrevolarían en escoba el Bosque Prohibido para saber más o menos por donde empezarían y qué camino seguir, los arboles estaba tan juntos unos de otros que no dejaban ver gran cosa pero comenzaron a darse una idea.

Astoria no podía ayudarles mucho porque se había presentado a las pruebas de guardiana de Hufflepuff y se había quedado el puesto, era muy buena pero tenía que entrenar dos o tres veces por semana, en esos tiempos comenzó a entablar amistad con el capitán del equipo Cedric Diggory.

Los deberes de las materias también comenzaron a retardar los planes.


Hola, hoy solo tengo un comentario, esta historia la estaba escribiendo en un grupo en el que estoy llamado "Causa Phelps" y las protagonistas eran las chicas que estaban allí, pero como solo Lia seguía la historia fielmente es la única que ha conservado su lugar en esta publicación de potterficcs, así que si llegan a encontrar un nombre que no va con la historia es por eso jeje, trato de repasarlo bien, pero siempre se me llega a colar alguno :P

Espero que disfruten este capitulo!! Un saludo especial a Astoria!! Tory, pronto empezará tu aventura con ya sabes quien!!

Un beso, Lau.