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La Única Capaz de hacer Flaquear a Lucius Malfoy — capítulo 3

Aquella mañana amaneció con buen tiempo. Lucius Malfoy despertó de excelente ánimo, con una encantadora sonrisa se levanto primero que sus compañeros de cuarto y se fue a arreglar al baño, demoro varios minutos, para luego repasar su aspecto en el espejo y salir con paso relajado hacia la sala común. Su corazón salto de alegría al ver que Narcisa estaba sentada en el mismo sillón de todas las mañanas leyendo, todo iba de acuerdo ha como lo había planeado, se acerco con paso sigiloso, y al estar detrás de ella le tapo los ojos sin pronunciar palabra:

-¿Quién es? - preguntó ella divertida, pero no recibió respuesta.

Palpo las manos varias veces, luego roso parte de los brazos, y luego busco con sus manos algo que delatara a la persona que le tenía tapado los ojos. De repente, sintió las puntas de unos cabellos largos, lisos y suaves...

-¿Malfoy? - preguntó.

-Adivinaste - le dije sonriéndole, y quito sus manos de sus ojos.

-A la próxima tírate el cabello hacia atrás, te delata - le dijo divertida.

-Lo tendré presente para la próxima - le dijo riéndose.

-Siéntate - lo invito ella, señalando el espacio vacío a su lado.

-Gracias - le dijo él.

Como no surgió conversación, Narcisa volvió a su lectura, conocía poco a Lucius, pero sabía cuando él quería conversar o cuando prefería solo estar en compañía. Mientras ella leía, él la observaba, y cuando ésta se dio cuenta le sonrió extrañada:

-¿Qué me miras tanto? ¿Tengo algo? - le preguntó.

-Es que eres muy linda - le respondió él.

-No es para tanto... Y deja de mirarme tanto, me pones nerviosa - le dijo sonrojada.

-Es que aquí no hay nada más bonito e interesante que mirar, prefiero mirarte a ti - le dijo.

-¡No puedo creerlo! Es tan... Dulce - dijo de repente Bellatrix Lestrange, acompañada de su grupo - Odio lo dulce - agrego, y sus amigos se rieron.

-Hola, Bella - la saludo él de mala gana, y ésta le sonrió.

-¡Cissy! Mi hermanita preferida - le dijo Bellatrix paseando frente a ella con una radiante sonrisa - Hoy desayunas con nosotros, y no te escapes - le recordó.

-Sí, Bella - le contestó Narcisa.

-Perfecto... ¡ahí nos vemos! - le dijo, y siguió su camino seguida de su grupo.

Hubo un incomodo silencio. Lucius estaba un poco avergonzado por como lo había molestado Bellatrix, y a demás estaba fastidiado porque le había arruinado su mejor momento. Narcisa noto lo que le ocurría a su amigo, así que se disculpo por su hermana:

-No te preocupes, ya estoy acostumbrado a ella y sus comentarios - le dijo él con una pequeña sonrisa.

-¿Y vas a desayunar con nosotros? - le preguntó.

-Sí, como siempre - le contestó él.

-Qué bueno, así tendré alguien agradable cerca, es que los amigos de mi hermana no me gustan mucho y me siento incomoda - le dijo.

-Pues, hoy vas a estar a gusto - le aseguro con una cálida sonrisa.

Se fueron juntos a desayunar, pero al llegar a la mesa se distanciaron ya que a él lo invitaron a sentarse a un lado y ella tuvo que sentarse al lado de su hermana. El desayuno estuvo delicioso, pero Narcisa se sentía como un bicho raro en compañía de todos aquellos chicos mayores que ella, comía en silencio y opinaba lo justo y necesario cuando se lo pedían. En cambio, Lucius estaba conversando animadamente, ya que su personalidad era ideal para aquellas ocasiones y siempre tenía algún tema interesante de conversación. Finalmente, Narcisa termino, se excuso para retirarse y se fue con paso rápido.

Más tarde, Lucius y Narcisa se cruzaron e intercambiaron unas palabras, pero se separaron luego ya que ella andaba ocupada en algo que por la prisa no pudo contarle. Lucius andaba un poco decepcionado, ya que su día no le había salido tan bien como lo había planeado, pero al día siguiente tal vez le iría mejor.