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Primrose Everdeen — capítulo 16

Comencé a toser escandalosamente, mientras dejaba de estar tirada y me sentaba en el piso. Me toqué la cara y la piel esperando una respuesta a lo sucedido.

"¿Dónde estoy? ¿Sigó en la arena? Morì o creía a ver muerto..."

Mi cara no estaba enbarrada de barro como la ultima vez que tuve conciencia de lo que pasaba... "Recuerdo qué... Un muto me había picado en mi antebrazo y... ¡Mi brazo!" pensaba.

Me lo mire desesperadamente. Estaba inchado en la zona afectada y con un tono rojo anaranjado. Sentía un aroma extraño en mi antebrazo, era olor a hierbas, y unas que no reconocía.

"Y... Y luego..." intentaba recordar.*"Me persiguieron... Persiguieron... los... los profesionales, y querían... querían matarme."*al parecer me costaba pensar. "Y ¡el cuchillo!" Me dí cuenta que también había gritado mis pensamientos. Me toqueteaba hombro intentando buscar mi herida, pero no la encontraba... Hasta que la encontré. Sentí un gran ardor al tocarla, aunque más parecía fuego vivo. Comencé a dar leves gritos agudos.

  • Mejor no la toques. - me dijo una voz desconocida y frágil. Me dí vuelta gimiendo por el dolor. Parada enfrente mío a unos metros, había una niña delgada y pequeña como yo; con un pelo grueso oscuro, piel también algo oscura y ojos castaños. Era la tributa del 11. Me miraba, con gestos que me querían saber si le iba a hacer daño. Decidí hablarle.
  • Hola - dije igual de asustada.
  • Hola. - respondió. No sabía como seguir nuestra gran conversación...
  • ¿Qué me...? ¿Qué...?
  • ¿Qué te paso? - preguntó. Asentí con la cabeza.
  • Bueno... - comenzó. - Tuviste mucha suerte. Estabas a punto de morir; cuando los tributos se fueron, fui hacía ti y te curé lo que pude.
  • Yo pensaba estar muerta. - dije extrañada. - Había sonado un cañonazo...
  • Yo también creía que estabas muerta. Te observaba desde ahí. - dijo señalando casi el pico de un pino. - Cuando vi que no venía ningún autodeslizador, fui a investigar. El que murió fue el chico del 10.
  • Gracias. - le dijé y sonrió como pudo. - Nos vendría bien ser aliadas. ¿Te parece?
  • Si. - dijo entusiasmada. - ¿Cómo te llamas? Yo Rue.
  • Prim. Así fue como había comenzado nuestra alianza. Con Rue volvía a estar con alguien, no por mucho tiempo, pero de todas formas me hacía sentir protegida nuevamente. Era un emoción para mí. Mi herida del hombro, estaba cerrada, pero de todos modos ese cierre no iba a durar mucho. Tenía un gran tajo. También empecé a notar que nuestras ideas congeniaban muy bien. Ella me comentó que debería haber dormido en los árboles (la verdad no se me había ocurrido), que eran mucho más seguros.
  • La picadura que tienes en la mano... - comentó. - Tienes suerte que no sea grande. Ayer podrías haber muerto en un par de horas. Me costó tragar la saliva.
  • Nunca había visto ese muto, solo escuchado sobre el.
  • Bueno, en el once hay habitualmente. - dijo. - Lo sé tratar porque a veces ayudo en el hospital, pero no hay mucho que pueda seguir haciendo.
  • Osea que... ¿¡Sigo envenenada?! Asintió lamentándose.
  • Por eso toses tanto. El veneno esta y no lo pude extraer. - comentó. - Según lo que vi entre tus cosas. ¿ Sabes de medicina? Me sorprendió.
  • Bueno, no es la gran cosa. Pero sí. - dijé. - Mi madre es la herbolaría del doce.
  • Sorprendente. - comentó. - Además, ¡no puedo creer que hayas obtenido esas gafas!
  • Son extrañas.
  • Si, lo sé. - estaba entusiasmada al estar con alguien, igual que yo. - En casa, nos obligan a utilizarlas para cosechar de noche. Me estuvo relatando cosas de su distrito y yo del mío, mientras compartíamos un poco de las tiras de vaca. En un momento señalo mi pin de sinsajo en el pecho.
  • ¿Es un sinsajo verdad?
  • Sí.
  • Los amo. En casa, siempre al finalizar el día silbo unas melodías que avisa a todos los que están trabajando que ha terminado la jornada.
  • Mi padre cuando vivía, siempre cantaba y los sinsajos se quedaban escuchándolo según lo que sé. Ambas sentíamos pasión por la música, cantábamos juntas distintas melodías que sabíamos. A Rue le gustaba mucho las que yo sabía. Era como sí en un solo día, hubiéramos pasado a ser "amigas". Pero ambas sabíamos que no podía ser así. Me costó mucho subir el árbol que escogimos par descansar, con solo un brazo pero Rue me ayudo. Nos atamos al árbol con los cinturones, bien juntitas y utilizamos las camperas como sabanas. Mi brazo completo no dejaba de doler. La primera guardia la hice yo, y pude meditar un gran tiempo. Ya podía pensar con más rapidez. "Por fín. Estoy junto a alguien... Ya no tengo que estar sola" pensaba *"No tengo que estar más sola, no por ahora..." "Y Flinn, ¿por donde estará? Espero que bien, que este bien."*Luego desperté a Rue, comenzaba su turno y pudé dormir. Había soñado algo horrible.  Katniss estaba junto a mi corriendo, sin prestarme atención. Los profesionales nos perseguían. Le clavaron a ella el cuchillo que a mi en el hombro, nos paramos. Se puso a gemir adolorida y yo intentaba ponerla devuelta en pie. Para cuando los tributos llegaron, Cato me tomó de la cintura y me mantenía alejada de mi hermana que gemía gracias a las torturas a la que la sometían; y yo lloraba intentando correr hacía ella mientras veía sus ojos suplicando ayuda. ¿Qué significara? ¿Qué tengo que ser más fuerte, o eso creo? ¿Qué...?
  • ¡PRIM DESPIERTA! El paisaje no era para nada bueno y Rue me estaba despertando escalandosamente. "¿Qué sucedé? ¿Qué pasa?!" pensaba y le decía con mi mirada a Rue. Sus ojos me apuraban y no me daban respuestas claras. ----------------------------------------------------------------Los abré asustado mucho antes ¿no? Perdonenme, jeje.Bueno ya aparecio RUE! :DY algo misterioso acaba de pasar ¡TAN, TAN, TAN!Besos y abrazos!#Lunna**pd: pronto van a aparecer todos en el distrito, ya van a ver.