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La Black y El Malfoy — capítulo 16

Cerca de una semana después, todo seguía como de costumbre, o al menos para los demás. Desde el último encuentro en la torre de astronomía Narcisa no le hablaba y cada vez que la veía, ella le lanzaba una mirada envenenada de odio, cuando intentaba acercarse a ella, sacaba su varita disimuladamente y empezaba a murmurar cosas, Lucius sabía que era mejor no retarla, porque si de algo estaba seguro era de que Bellatrix le había enseñado a defenderse y definitivamente a la mayor de las Black se le daban peligrosamente bien las artes oscuras. Le prohibió rotundamente a Samilla que se acercara a él, que le hablará, que lo mirara y hasta que lo pensara. Sentía unas increíbles ganas de matar a esa chiquilla tan molesta, afortunadamente se libraría de ella, y si los dioses estaban de su lado, no la vería más nunca. Con los ánimos un poco más elevadosgracias a este último pensamiento, salió de la sala común hacía encantamientos, con el enano de Flitwick.

Mientras que en aula de transformaciones la profesora McGonagall le enseñaba a los alumnos de sexto curso de Slytherin como transformar a una persona en un dragón.

—Señor Lestrange— Rabastan levantó la mirada hacia la profesora— venga hacía acá por favor— el muchacho se levantó y se situó al lado de ella, quien lo apuntó con la varita, logrando que el chico se tensará— ¡Draconifors!

Al instante que el hechizo tocó al Slytherin, empezó a contorsionarse de manera veloz, su piel se hizo escamosa y dura, de color purpura, le salieron unos pequeños cuernos a cada lado de los ojos, al igual que una larga cola desde la parte baja de la espalda, para luego terminar de convertirse en un dragón de tamaño humano. Todos los alumnos soltaron exclamaciones de entusiasmo, Rabastan emocionado soltó una pequeña llamarada de sus orificios nasales.

—Finite Incantato— dijo la profesora y Rabastan volvió a ser humano, arrancando más aplausos por parte de sus compañeros— bien, empezaremos con algo más sencillo, conejos, requiere el mismo nivel de concentración, más sin embargo la transformación no es tan complicada, el hechizo es Lapifors, empiecen con los bustos de piedra.

Inmediatamente el aula se llenó de gritos, con muy pocos buenos resultados, Travers había transformado el suyo a medias, sacando una cola y unas orejas, mientras que otros solo habían hecho que le salieran pelos blancos o negros.

—Excelente señorita Black— exclamó la profesora McGonagall a Narcisa— veinte puntos para Slytherin— los muchachos aplaudieron por los puntos conseguidos— ¿estaría dispuesta a jugarse esos veinte puntos y conseguir el doble si logra transformar a algún compañero en dragón? — Le preguntó la bruja.

Los muchachos la animaron, pues ella era excelente en transformaciones.

—Claro profesora— dijo sonriendo y situándose al lado de McGonagall.

—Mmm— la profesora empezó a buscar entre los alumnos— Señorita Parkinson venga.

— ¿Qué? — Chilló la chica, horrorizada, estaba segura que Narcisa querría venganza— Yo no— dijo rotundamente, la profesora levanto una ceja amenazadoramente.

—Cinco puntos menos para Slytherin— siseó la profesora— ahora venga para acá, porque que yo sepa, aquí yo soy la profesora no usted, y por lo tanto yo soy quien da las ordenes, si no quiere que le quite más puntos a su casa, obedezca.

La chica se levantó a regañadientes, poniéndose al otro lado de la profesora.

—Bien, señorita Black— empezó la profesora— concentración.

Narcisa apuntó con su varita a Samilla, pensando que la venganza era el plato más dulce que había probado en su vida, seguramente le quitarían un montón de puntos por lo que estaba a punto de hacer, pero así la troglodita que tenía en frente aprendería que no debía meterse con ella.

— ¡Draconifors! — Exclamó, todos los alumnos expectantes, vieron la transformación, todo empezó como con Rabastan, escamas, pero el tono de su piel fue verde esta vez, le salieron colas y cuernos, las piernas típicas del dragón, pero supieron que el hechizo había sido un fracaso cuando su cara, torso y brazos eran humanoides. Hubo una carcajada general, la profesora estaba anonadada, y cuando Samilla se vio lo poco que alcanzaba, intentó gritar, pero en lo que abrió la boca empezó a escupir fuego, lo cual hizo que sus amigos se rieran más fuerte aún.

—Finite Incantato— dijo la profesora apuntando a Samilla, todo desapareció, excepto el color de su piel— bueno señorita Parkinson— la profesora parecía estar a punto de reírse también— lo mejor será que vaya para la enfermería y explíquele a la enfermera lo sucedido— la chica salió casi que corriendo en cuanto recibió la orden, la profesora se volvió a la clase y con una mirada severa las burlas cesaron de inmediato, miró a Narcisa que fingía inocencia— diez puntos… Para Slytherin— todos se sorprendieron— por intentarlo, ahora continúen practicando.

Para cuando los de sexto salieron de su última clase a eso de las seis de la tarde y fueron al gran comedor, la noticia de la clase de transformaciones se había corrido como la pólvora en el colegio. Mientras cenaban, los chicos compartían lo que había pasado con el resto de su casa, y estos a la vez lo hacían con los miembros de las otras. Samilla no había aparecido en lo que restaba de día y tampoco en la cena. Lucius se sentó al lado de Narcisa, quien de inmediato se levantó y se colocó frente Andrómeday Regulus.

— ¿Qué pasa? — Preguntó su hermana mientras comía— ¿Estás molesta con Lucius?

—Normal— respondió la rubia, quien había empezado a comer.

Andrómeda levantó una ceja y fijo sus grises ojos en Lucius, quien también la miraba en ese momento, luego devolvió la vista hacía su hermana y sonrió.

— ¿Te interesa Lucius? — Inquirió en un susurro, curiosa.

— ¡Claro que no! — Exclamó la menor también susurrando, mientras que Regulus oía la conversación interesado.

— ¿Ni para llevártelo a la cama? — Volvió a preguntar, mordiéndose los labios, divertida, Regulus en un intento de no escupir el jugo, se le salió todo por la nariz, Andrómeda le empezó a dar palmadas en la espalda.

—Claro que no tonta— siseó nuevamente, mientras veía a Regulus preocupada.

Andrómeda sonrió con burla hacía su hermana, acentuando más su parecido con Bellatrix, Narcisa le volteó los ojos y siguió comiendo, pensando en los acontecimientos de la tarde.

Holaaaa! Me extrañaron? Yo sii! Estuve de viaje para la capital no se si les dije, paso mas de una semana para que pudiera publicar, asi que disculpenme! Bueno aqui hay un capi que seguro esperaban! Una de las dulces venganzas risa malvada  si no era lo que esperaban u.u disculpenme :(

Reviews?  Gracias a todos los que han leido y comentado :)

Next Chapter!

—Lo siento— dijo en voz baja Lily Evans, quien no se había dado cuenta de que el apocalipsis estaba cerca.

— ¿Lo sientes? — exclamó Lucius indignado, mirando a la pelirroja de abajo hacia arriba con una muestra de asco en su cara, mientras se limpiaba la túnica de manera exagerada— Es inaceptable, que me hayas humillado de esta manera, tu, una Gryffindor, diez puntos menos por andar corriendo por el pasillo, y diez puntos menos por tropezarme.