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¡¿Mi familia era de la mafia?! — capítulo 3

La verdad era que era un bonito garaje. Había un segundo piso donde se encontraban dos colchones a un lado y al otro un refrigerador y un escritorio. Las herramientas estaban ordenadas y un auto estaba en el medio de la estancia. Chris con su caminar arrogante, subió al segundo piso de dos en dos y tomó una bebida light que me tiró. La atrapé en el aire y casi la botó de lo fría que estaba.

  • Así que aquí traes a tus presas hembras - le grité mientras me miraba desde la baranda de arriba

  • Pero pasamos muy buenos ratos - me guiño un ojo y se rió fuertemente - No, aquí vivo con mi hermano mayor. ¿Te gusta?

  • No está mal ¿Entonces no vas a la escuela?

  • ¿Para qué? Sé que después trabajaré en este lugar y seguiré con los pasos de mi hermano

  • Eres muy sincero - le dije tomando mi bebida

  • No tengo nada que ocultar

Deje que la bebida calmara mi corazon embravecido por la carrera. Lejos una radio tocaba las canciones del momento. Por vigésima vez escuché a una chica cantar "Call me maybe" y luego sonaba "Boyfriend" de Justin Biber. No es que tuviera mala con ellos ni nada. Pero por lo menos no la pongan tres veces seguidas en un día que cansa. Chris sacó una herramienta y saltó desde el piso de arriba hasta el suelo. No sé cómo pero no parecía que le doliera nada de la caída. Caminó como si nada y empezó a arreglar un motor que estaba en la mesa. Lo miré de cerca y tenía que aceptar que estaba muy bueno. No era tan flacucho como había pensado y al aparecer las carreras contra bravucones le hacían bien. El pelo negro corto y enrulado caía en ondas por su cabeza y los ojos dorados brillaban en la estancia, concentrando y serio en su trabajo. Genial, conocía a un chico de la calle en un día y  ya me empieza a gustar. Creo que de chica jamás escuché a mi madre cuando decía que no hablará con extraños. Cuando terminó lo que sea que así se agachó frente al auto y se tiró de espaldas. Con una tabla de skate se colocó debajo y empezó a colocar el motor

  • Y dime ¿Qué hacías a estas horas? - me preguntó desde debajo del auto donde trabajaba

  • Pasear. No sé si te diste cuenta pero no tengo mucho que hacer

  • ¿Y tus amigas? ¿No vas al mall? ¿De compras? ¿Y hablas de chicos y esas cosas?

  • No soy así y no tengo amigas - le dije un poco picada por tener que decir la verdad

  • Que bueno, no me gustan las chicas así. Son patéticas

  • que bueno que no me vio porque seguro se hubiera reído de la sonrisa de boba y el sonrojo que tenía en mi cara

  • Cuéntame como también a tus padres les pasó…eso

  • Estábamos acompañando a mi madre a su trabajo. Papá era pobre y tenía este garaje donde trabajaba desde pequeño, pero le gustaba. Y cuando conoció a mamá siguió en su trabajo. Mi madre era gerente de una compañía exitosa. Como te decía papa me dijo que me quedará con mi hermano de trece años y yo de nueve. Papa fue a buscar a mi madre y de pronto el edificio explotó de la nada. Mi hermano me protegió de los escombros que caían. Todo eran llamas y fuegos. Apenas pude darme cuenta de lo que pasaba en ese entonces. Cuando llegó la ambulancia, nos llevaron al hospital y nos dijeron que nuestros padres habían fallecido. No quedaba nada de ellos. Escapamos varias veces de la policía por nuestra edad y eso de tener tutores, hasta que Will tuvo 18 y se hizo mi tutor. Desde entonces vivimos aquí. Yo con 17 y Will con 21. Libres, por así decirlo - al terminar salió del auto y se paró mirándome todo lleno de aceite

  • Eso quiere decir que tenías dos años más que yo cuando pasó. Mis padres fueron a esa oficina solo una vez en la vida y sucedió lo mismo. Estalló y lo vimos desde un parque cercano. Intenté llegar al edificio en llamas pero cuando lo hice, no quedaba nada. Los bomberos nos apartaron y nuestra tutora fue una tía que no duró más de un año. Ni siquiera me caía bien. Cuando mi hermana cumplió los dieciocho también fue mi tutora. Ella trabaja en trabajos de medio tiempo y yo intentó sobrevivir a la tortura del colegio.

  • No somos tan diferentes - me sonrió de manera tierna, que hizo que mi corazón diera un vuelco. Enojada aparte el pensamiento y me fije en el auto que trabajaba. Era bonito, no muy ostentoso y de un color anaranjado apagado - Ven, hay algo que quiero mostrarte

Me tomó de la mano y subimos al segundo piso. Al llegar abrió una puerta del techo dejando caer una cuerda que tenía forma de escalera. Me hizo subir y él me siguió después. Cuando llegue el viento era muy fuerte a esa hora y me di cuenta que el sol ya se estaba empezando a ocular. No podía ser, era muy temprano. Se me había ido el tiempo volando. Salí y me encontré con un techo de latas alargadas y martilladas de mala manera. Pero la vista era hermosa. Podía ver todos los edificios, desde los más antiguos hasta los más nuevos. Veía la iglesia donde unos párrocos se reunían y en una esquina a unas chicas muy arregladas salir riendo de un Starbucks. Unos chicos iban corriendo a una cancha de futbol donde los estaban esperando. El sol le daba un toque anaranjado a toda la ciudad, haciéndola parecer menos real. Algo inexistente. Chris se colocó sus manos por detrás y se recostó un poco. Miraba el lugar como si fuera una obra de arte. Me sonrió de lado mientras se dirigía a mí.

  • Bello. Aunque como te dije antes prefiero el campo.

  • Hey, Chris mira eso - le dije apuntando a un hombre de la calle. Era un tipo blanco y todo vestido de negro, con gafas, abrigo y zapatos caros. Estaba mirándonos directamente y luego hablo por un celular y entró a su auto. Salió por la carretera donde lo seguíamos mirando hasta desparecer - Que extraño ¿Crees que nos veía?

  • Sí, tal vez sea un extraterrestre que viene a buscarte Rebeca - se río mientras movía sus manos de forma tétrica y lo fulminé

  • ¿Que quieres que te diga? No lo sé. Tal vez le parecía raro ver a unos chicos en el techo

  • Quizás - le dije mientras seguía mirando el atardecer.

Después de un rato empecé a sentir frío y Chris me dio su chaqueta. Traté de hacer como si eso no me afectará en lo mas mínimo. Tengo que admitir que el chico tenía sus propios trucos para ganarse a las chicas. Ya cuando ya anochecía y pensé que tenía que irme alguien gritó dentro del garaje. Era un gritó de un hombre pero solo llamaba a Chris

  • Ya voy Will - gritó dentro del hoyó del techo por donde habíamos entrado - Creo que mi hermano mayor ya llego. Ven te lo quiero presentar

Bajamos y luego vimos como un hombre de veintiun años entraba al lugar. Si Chris era bonito este chico era sexy. Me costaba creer que eran hermanos. Aunque se notaba que lo guapos era de familia. Con sonrisa seductora y barba de medio día miraba hacia nuestra dirección. Su camisa se ajustaba a su cuerpo y tenía el mismo cabello que Chris pero sus ojos eran de color café claros.

  • Veo que trajiste compañía - me sonrió de manera educada y si no fuera mayor seguro que ya hubiera intentado todo por estar con él - Yo también traje a una amiga. Aunque se irá a buscar dentro de un rato a buscar a su hermana

  • Que bueno. Will ella es…

  • ¡Beca! - gritó una voz muy familiar

  • ¡Dana! - le grité yo a mi hermana cuando entró al garaje. Todos nos miramos entre todos hasta que Chris tenía que hablar estupideces. Como siempre

  • Esto es raaaaaaaro. Will creo que tu amiga no tendrá que ir a buscar a su hermana hoy ¿eh?